41144(12-06-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Aprobado Acta No. 179.  

Bogotá   D.C.,  junio doce (12) de dos mil trece (2013).   

VISTOS  

Correspondería a la Sala pronunciarse sobre  el   recurso   de   casación  interpuesto  por  el  defensor  del  acusado     JAVIER    ALONSO    CERÓN  GUERRERO,    contra    el    fallo    de  segundo  grado  proferido    por   el   Tribunal   Superior   de  Bogotá  el 31 de enero del  año     en     curso,    mediante    el  cual  confirmó la condena dispuesta  contra  el citado ciudadano por el Juzgado Veinticinco  Penal  del  Circuito  de  la misma ciudad, como autor  penalmente   responsable   del  delito  de  homicidio  culposo  en  Flor  Alba Lagos Lagos,   de   no   ser  porque  se   advierte  una  causal  objetiva  de  extinción de la acción penal.   

HECHOS  

Aproximadamente a las 7:00 de la noche del 13  de  Agosto  de  2006,  en la calle 167 de esta ciudad, a la altura de la carrera  65,  cuando  JAVIER  CERÓN  conducía  el  vehículo  Renault 9 de placas GQC 642, atropelló a las señoras  Flor  Alba  Lagos  Lagos  y  Ángela     Marcela    Lagos    Madero,  a  consecuencia  de  lo  cual  la  primera  falleció  seis días  después en la Clínica Shaio.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En audiencia realizada el 29 de enero de 2009  ante  el  Juzgado  Cuarenta  y  Nueve Penal Municipal con función de control de  garantías  de  Bogotá  la Fiscalía imputó a CERÓN  GUERRERO la comisión del delito de homicidio culposo,  a la que no se allanó.   

          Presentado  el  escrito de acusación, el 21 de abril del mismo año  tuvo  lugar  la  correspondiente audiencia, en la cual la Fiscalía insistió en  la  imputación  del  referido  punible  contra la vida, sin que el procesado la  aceptara.   

Surtido   el   debate   oral,  el  Juzgado  Veinticinco  Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de  Bogotá  profirió  fallo  el  21  de  septiembre  de  2012,  por  cuyo  medio condenó a  JAVIER  ALONSO  CERÓN a la  pena  principal  de  treinta  y  dos  (32)  meses  de prisión y multa por 26.66  salarios  mínimos legales mensuales, y a las accesorias de inhabilitación para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo lapso, y privación  del  derecho  a  conducir automotores por cuarenta y ocho (48) meses, como autor  penalmente responsable del delito objeto de acusación.   

          En  la misma providencia le fue concedida la suspensión condicional  de la ejecución de la pena.   

Impugnado  el  fallo  por  el  defensor,  el  Tribunal  Superior  de Bogotá lo confirmó íntegramente mediante proveído del  31  de  enero  de  2013,  decisión  contra  la  cual el mismo abogado interpuso  recurso  extraordinario  de  casación,  y  posteriormente allegó el respectivo  libelo.   

Luego,  junto con su representado aportó un  escrito  en  el  cual  solicita la cesación de procedimiento por indemnización  integral,  dando  aplicación  favorable  al artículo 42 de la Ley 600 de 2000,  según  antecedente jurisprudencial del 13 de abril de 2011, dentro del radicado  35946,  para  lo  cual  anexa un contrato de transacción entre el acusado y las  personas  reconocidas como víctimas en este diligenciamiento, quienes de común  acuerdo  decidieron  que  el  monto  de  la  indemnización  fuera  entregado  a  Blanca  Lilia  Lagos  Lagos  mediante dos pagos.   

          Con   posterioridad,  a  instancia  de  la  Magistrada  Ponente,  la  mencionada     ciudadana    informó    por    escrito    que    “JAVIER  ALONSO  CERÓN  GUERRERO cumplió  lo  acordado  en el contrato de transacción aportado  por  la  defensa”  (subrayas fuera de texto), y a su  vez,  el  defensor  y  el  apoderado de las víctimas allegaron un escrito en el  cual dan cuenta del pago de la obligación.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         

          Como  inicialmente  se  dijo, sería del caso que la Sala acometiera  el  estudio  formal  del  libelo  de  casación  presentado  por  el defensor de  CERÓN  GUERRERO, de no ser  porque  advierte que se presenta una causal objetiva de extinción de la acción  penal, como acto seguido se dilucida.   

En  efecto,  con  posterioridad  a cuando la  actuación      ingresó  al  despacho  para  resolver  sobre  la  admisibilidad  del recurso extraordinario de casación, el abogado del acusado y  éste   allegaron  un  escrito,  en  el  cual  solicitan  por  favorabilidad  la  aplicación  del  artículo 42 de la Ley 600 de 2000 a este asunto gobernado por  la Ley 906 de 2004.   

En  sustento  de  su  pretensión aportan un  contrato  de transacción suscrito entre JAVIER ALONSO  CERÓN  como deudor y María  Julia  Lagos  de  Lagos,  Luis  Ángel,  William Hernando, Mariela, Blanca Lilia  y   Luz   Mireya   Lagos  Lagos,  en  el cual aquél se compromete a cancelar la  suma   de   treinta   millones   de   pesos  ($30.000.000.oo)  por  concepto  de  indemnización   integral   por   los  perjuicios  derivados  del  fallecimiento  de  Flor  Alba  Lagos Lagos,  documento en el cual se precisan las fechas de los pagos.   

Según  ya  se  advirtió, con posterioridad  Blanca  Lilia  Lagos  Lagos  envió  una comunicación a esta Colegiatura, en la cual informa que se cumplió  con  el  pago  de  las  sumas  acordadas,  posición  avalada  mediante memorial  suscrito por el defensor y el apoderado de las víctimas.   

          Entonces,  previo a resolver la petición elevada de manera conjunta  por  el  defensor  y  su patrocinado, dirigida a que se extinga la acción penal  por  indemnización  integral, bien está recordar que este instituto no aparece  expresamente  regulado  en  la Ley 906 de 2004, como sí obra en el artículo 42  de  la  Ley 600 de 2000, circunstancia ante la cual los peticionaros deprecan su  aplicación   en   virtud   del   principio   de   favorabilidad   de   la   ley  penal.   

          En  efecto,  en  la  Ley  906  de  2004  se  aborda  la figura de la  indemnización  integral  como  constitutiva  de  una  causal de procedencia del  principio  de  oportunidad,  según aparece en el numeral 1° del artículo 324,  modificado   por   el   2°   de   la  Ley  1312  de  2009,  en  los  siguientes  términos:   

“1.  Cuando  se  tratare  de  delitos  sancionados con pena privativa de la libertad cuyo máximo  señalado  en  la Ley no exceda de seis (6) años o con pena principal de multa,  siempre  que  se  haya  reparado  integralmente  a la  víctima  conocida  o individualizada; si esto último  no  sucediere,  el  funcionario  competente  fijará  la  caución  pertinente a  título  de  garantía  de  la  reparación,  una  vez  oído  el  concepto  del  Ministerio Público.   

“Esta causal es  aplicable,  igualmente, en los eventos de concurso de conductas punibles siempre  y  cuando,  de  forma  individual,  se  cumpla  con los límites y las calidades  señaladas  en el inciso anterior…” (subrayas fuera  de texto).   

         Sobre el particular ha señalado esta Colegiatura:   

“No  hay  duda,  entonces,  que la ponderación como criterio auxiliar y a su vez modulador de la  actividad  procesal,  impulsa  a  que  prevalezcan los derechos de la víctima y  mucho  más  cuando  un  reconocimiento  de  este  talante  en  nada  afecta los  intereses  del  sindicado  en  la  medida  que fue éste por su iniciativa quien  abrió  paso  al restablecimiento del derecho. En ello se explica el por qué de  la  cesación  de  procedimiento  por  indemnización  integral.   

“Finalmente  quiere  dejar  en  claro  la  Sala  que  el procedimiento acabado de reseñar se  estructura  al  interior  de  la  Ley  600/00,  pero  asimismo  que nada  impide  que  similares  consideraciones y conclusiones puedan  adoptarse   de   cara   al   trámite  de  una  actuación  regida  por  la  Ley  906/04,  en  este último evento -claro está- cuando  se  vean enfrentadas la prescripción y la simultánea  aplicación  de  la causal primera del artículo 324 reguladora del principio de  oportunidad  en  su manifestación de extinción de la acción penal”1 (subrayas fuera de texto).   

         No  obstante, de acuerdo con el artículo 323 de la Ley 906 de 2004,  modificado  por  el  1° de la Ley 1312 de 2009, la aplicación del principio de  oportunidad   es  procedente  “hasta  antes  de  la  audiencia  de  juzgamiento”, lo cual implica que para  el  actual  momento  procesal,  cuando  ya  se  ha  proferido  fallo  de segunda  instancia, no resultaría viable.   

          En    punto    de    resolver    la    cuestión    planteada,    la  Corporación2  concluyó en el antecedente jurisprudencial atinadamente citado en  apoyo de sus pretensiones por los peticionarios:   

“En el caso de la  especie,  como  ya  se  dijo,  de  lo  que  se trata es de establecer si resulta  procedente  acudir  al  instituto  de  la  reparación integral consagrado en el  artículo  42  de  la  Ley  600 de 2000, como causal de extinción de la acción  penal,  para momentos posteriores a la audiencia de juzgamiento o de juicio oral  cuando  ya ha expirado la posibilidad de tramitarlo por la vía del principio de  oportunidad,  esto último en la medida en que se cumplan sus condicionamientos,  según lo ya visto.   

“Para la Corte,  la  aplicación  de  esta  figura  en  las  condiciones  reseñadas, no sólo no  pervierte   la   naturaleza   del   sistema   acusatorio,   sino  que  político  criminalmente  se  ajusta  a  sus  necesidades y a la voluntad del legislador al  implementarlo”.   

“Ello se refleja  porque  resulta  compatible con el modelo de justicia  restaurativa  inmerso  en  el  sistema  acusatorio, no  sólo  porque  en  el Libro VI se regula un programa en tal sentido, sino porque  tal  propósito  es  latente  en las siguientes disposiciones de la Ley 906, con  carácter  de  principio  rector  (inciso  4º del artículo 10º, literal c del  artículo 11 y artículo 22).   

“De  modo  que,  ningún  obstáculo encuentra la Sala para aplicar en  esta  coyuntura  procesal  la  figura  de  la extinción de la acción penal por  indemnización   integral,   más  aún  si  con  la  solución  aparecen satisfechas las demandas de justicia y verdad de la víctima  quien,  precisamente,  como  atrás  se  reseñó,  se  une  a  la  petición de  procesados  y  defensores  en  el  sentido de que se declare la extinción de la  acción     penal”     (subrayas     fuera     de  texto).   

          Precisado  lo anterior se tiene que de tiempo atrás ha señalado la  Sala  que  la  solicitud  de  extinción  de la acción penal por indemnización  integral   puede   presentarse   hasta   antes  de  que  se  profiera  fallo  de  casación3.   

Por ello, mientras no se dicte sentencia que  resuelva  sobre  el  libelo  de  casación o en tanto no se decida mediante auto  inadmitir  la  respectiva  demanda,  al  procesado  le  asiste la oportunidad de  solicitar  la  declaración de extinción de la acción penal por indemnización  integral  y  la  consecuente  cesación  de  procedimiento,   siempre   y   cuando  acredite  que  cumple  con  los  requisitos  establecidos en el  artículo  42 de la Ley 600 de 2000, esto es, que el delito corresponde a alguno  de  los  relacionados  por  el  legislador  en  tal precepto, que se ha reparado  integralmente  el  daño  ocasionado  de  conformidad  con  el dictamen pericial  –  a  menos  que  medie  acuerdo  sobre  su  valor  o  el  perjudicado manifieste expresamente haber sido  indemnizado  – y que dentro  de  los cinco años anteriores no se ha proferido en otro proceso preclusión de  la  investigación  o  cesación  de  procedimiento  en  su  favor  por el mismo  motivo.   

          Así  las  cosas,  sin  dificultad  se observa que en este asunto se  presentan las siguientes circunstancias:   

i)            El delito objeto de acusación y fallo de  condena  en  contra  del  procesado es el de homicidio culposo, sin que le fuera  deducida  causal alguna de agravación punitiva específica de las contenidas en  el  artículo  110  de  la  Ley 599 de 2000, es decir, tal conducta delictiva se  encuentra  dentro  de  aquellas  señaladas  en el artículo 42 de la Ley 600 de  2000,  frente  a  las cuales es procedente la extinción de la acción penal por  indemnización integral.   

ii)            Entre   las   víctimas   María  Julia  Lagos  de  Lagos,  Luis  Ángel,  William  Hernando,  Mariela,  Blanca  Lilia y Luz  Mireya   Lagos   Lagos   y  el  procesado   JAVIER   ALONSO  CERÓN  GUERRERO,  ha  mediado  acuerdo  acerca  del  monto de la indemnización de perjuicios a la que  tienen  derecho  y  en  cuanto  a su cancelación mediante dos pagos cuyas   fechas    se   encuentran   definidas   en  el  contrato  de   

transacción  aportado junto con el memorial  en  el  cual  el  defensor  y  su  asistido deprecan la extinción de la acción  penal.   

          Además  de  lo  anterior,  Blanca  Lilia  Lagos  Lagos  ha informado que el acusado cumplió con  los  referidos  pagos,  circunstancia  avalada por el defensor y el apoderado de  las víctimas.   

Sobre el particular es oportuno rememorar que  según  lo  tiene  definido  la  Sala, para conseguir la citada extinción de la  acción  penal  por  indemnización  integral es preciso que de manera cierta la  víctima   haya   sido   restaurada   en   los  perjuicios  sufridos4. Puntualmente  ha señalado la Corporación:   

“Si  uno de los  mecanismos  a  través  de  los  cuales  opera  esta figura, es la conciliación  preprocesal,  y  las partes acuden a ese escenario con miras a lograr un acuerdo  conciliatorio  para  superar  el conflicto en el que se encuentran involucradas,  surge  incuestionable  que  si el querellado no cumple  con  lo  pactado,  no hay opción distinta a la de continuar con el ejercicio de  la  acción  penal.  Por tanto, no es posible admitir  que  en  casos  como  el que ocupa la atención de la Sala, es suficiente que el  victimario  y  la  víctima acudan a la audiencia de conciliación y simplemente  hagan  manifiesta  su  voluntad de llegar a un arreglo, para considerar resuelto  el  conflicto  y,  por  esa vía, obtener que la fiscalía proceda al archivo de  las diligencias, tal como lo sugiere el libelista.   

“Con   ese  entendimiento   no   sólo   se   auspicia  que  los  infractores  de  conductas  querellables  evadan  su responsabilidad penal, suscribiendo un acuerdo que bien  pueden  no cumplir, en abierta contradicción  con la filosofía del actual  esquema  procesal  penal  en punto de la posición privilegiada que otorga a las  víctimas  y,  por esa vía, la satisfacción plena de sus derechos a la verdad,  la  justicia y la reparación, que traducen el derecho a conocer qué fue lo que  realmente  ocurrió,  a  que  no  haya  impunidad  y  a  obtener una reparación  integral del daño causado.   

“En ese orden, es  importante   precisar   que  la  conciliación,  como  mecanismo  para  la  solución  de  conflictos,  debe  entenderse  como  un acto  complejo,  integrado  por el acuerdo entre las partes y el efectivo cumplimiento  de  lo  pactado, porque de otra forma, si se limita su  ejercicio  al  cumplimiento  de  una formalidad, o si se entiende agotada con el  simple  acuerdo  de  voluntades y no se materializa lo convenido, la aspiración  de  la  víctima a obtener la reparación del agravio ocasionado con la conducta  punible,     se     torna     inocua”5   (subrayas  fuera de texto).   

iii)          No obra en el diligenciamiento anotación  alguna  en el sentido de que en contra del acusado se haya proferido resolución  inhibitoria,  preclusión  de  la  investigación  o  cesación por este motivo,  dentro de los 5 años anteriores.   

iv)            No   obran  en  contra  del  procesado  CERÓN GUERRERO antecedentes  penales6.   

          v)        No  se  ha  proferido  en  este  asunto  auto por cuyo medio la Sala  inadmita  la  demanda  de  casación  y  tanto  menos,  se  ha dictado fallo que  resuelva  la  mencionada impugnación extraordinaria interpuesta por el defensor  del acusado.   

Así las cosas, advierte la Colegiatura que  se  encuentran  cumplidas las exigencias dispuestas en el artículo 42 de la Ley  600  de  2000  para  declarar que se encuentra extinta la acción penal derivada  del  delito  de  homicidio  culposo  por  el  cuales  fue  acusado  JAVIER  ALONSO  CERÓN  y  por tanto, se  impone  decretar  la  cesación  del  procedimiento  adelantado  en su contra de  conformidad    con    lo    señalado    en   el   artículo   39   ejusdem,  dado  que  la acción penal no  puede proseguirse por motivo de su extinción.   

         De  lo  aquí  decidido  debe  informarse  al Centro de Información  Sobre  Actividades Delictivas (CISAD) de la Fiscalía General de la Nación para  los  fines  señalados  en  el  inciso  3º  del  artículo  42 de la Ley 600 de  2000.   

         Resta  señalar  que será del resorte del juez de primera instancia  proceder  a  la cancelación de los compromisos adquiridos por el incriminado en  razón de este diligenciamiento.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

         1.                      DECLARAR extinta por  indemnización  integral  la  acción  penal derivada del delito de homicidio  culposo por el cual se acusó  al  procesado JAVIER ALONSO  CERÓN  GUERRERO,  de  conformidad  con  las  razones  consignadas en la anterior motivación.   

2.          DECRETAR, en  consecuencia,  la  cesación  del  procedimiento  adelantado contra el  mencionado  ciudadano,  según  los  motivos expuestos en esta providencia.   

3.            REMITIR copia de  esta  providencia al Centro de Información Sobre Actividades Delictivas (CISAD)  de   la   Fiscalía  General  de  la  Nación  para  los  fines  legales  de  su  interés.   

4.             PRECISAR  que  corresponde  al  juez  de  primera  instancia  proceder a la cancelación de los  compromisos    adquiridos    por    el    procesado    en    razón    de   este  diligenciamiento.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                           GUSTAVO  ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO              JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Auto  de 31 de marzo de 2009. Rad. 31466.    

2  Providencia del 13 de abril de 2011. Rad. 35946.   

3 Auto  del  21  de julio de 1998. Rad. 9660. Sentencia del 24 de febrero del 2000. Rad.  13711. Sentencia del 10 de noviembre de 2005. Rad. 24032.   

4  En  este  sentido providencias del 21 de julio de 1998. Rad. 9660, 24 de febrero del  2000.  Rad. 13711, 10 de noviembre de 2005. Rad. 24032, 6 de abril de 2006. Rad.  25137,  21  de  marzo de 2007. Rad. 26581, 16 de mayo de 2007. Rad. 23323, 13 de  abril  de  2011.  Rad.  35946,  18 de abril de 2012. Rad. 37316 y 30 de abril de  2013. Rad. 41027.   

5  Providencia del 9 de septiembre de 2009. Rad. 32196.   

6 Cfr.  Fol. 160 c.o. No. 1.     

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