40930(24-04-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta No. 124  

Bogotá, D. C.,  abril veinticuatro (24)  de dos mil trece (2013).   

ASUNTO:  

Procede  la  Sala  a rendir el concepto a que  haya  lugar  en relación con el pedido de extradición del ciudadano colombiano  Carlos Emilio Giraldo Botero, formulado por el Gobierno de España.   

ANTECEDENTES:   

1.    La  Embajada  de España, invocando el Convenio suscrito con Colombia el 23 de julio  de  1892  y su Protocolo Modificatorio del 16 de marzo de 1999, mediante la Nota  Verbal  No.  437/2012  del  10  de  septiembre  de 2012, solicitó la detención  provisional  con  fines  de  extradición  de  Carlos Emilio Giraldo Botero, por  cuanto  el 28 de octubre de 2009, en el Juzgado Central de Instrucción No. 1 de  Madrid,  dentro  del  procedimiento  abreviado No. 372/2008, se le dicto auto de  “busca,     detención     e     ingreso     en  prisión”   por   su   presunta  participación  en  “un  delito  de  tráfico  de drogas”.   

Así  mismo, con la Nota Verbal No. 100/2013  del  1  de  marzo de 2013, se formalizó la petición de entrega y se allegó la  documentación pertinente.   

2.  En la Nota  Verbal  No.  437/2012,  la  Embajada  de España puntualizó que el requerido es  ciudadano  colombiano,  nacido el 1 de abril de 1964 en Aranzazu (Caldas), quien  se  identifica  con  la cédula de ciudadanía No. 16.135.768, oportunidad en la  que se aportó su fotografía y la huella de su índice derecho.   

3.    La  aprehensión  del  solicitado  se produjo el 18 de enero de 2013 por miembros de  la  Policía  Nacional  en la ciudad de Manizales, con fundamento en la orden de  captura  dispuesta  mediante  resolución  del  24  de septiembre de 2012 por el  Fiscal General de la Nación.   

4.    El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, mediante oficio DIAJI/GCE No. 0418 del 6  de  marzo  de  2013,  remitió  las  diligencias al Ministerio de Justicia y del  Derecho,  advirtiendo  que  el  Tratado  aplicable  en  el  presente  caso es la  “Convención de Extradición de Reos”  suscrita  en  Bogotá entre el Reino de España y la República de  Colombia    el    23   de   julio   de   1892,   así   como   el   “Protocolo     Modificatorio     de     la     Convención     de  Extradición”,  firmado en Madrid del 16 de marzo de  1999.   

5.  Mediante  oficio  OFI13-0005384-OAI-1100  del  12  de  marzo  de  2013,  el  Ministerio de  Justicia  y  del  Derecho  envió  la actuación a la Corte Suprema de Justicia,  “teniendo  en cuenta que se encuentran reunidos los  documentos  que  exige  la  normatividad  convencional  aplicable”.   

6.  Recibido el  expediente   en  esta  Corporación,  el  4  de  abril  de  2013  se  reconoció  personería  adjetiva  al  abogado  que  designó  el  solicitado  Carlos Emilio  Giraldo  Botero  y  como  quiera que éste, con la coadyuvancia de su apoderado,  solicitó  la  aplicación  del trámite de extradición simplificada que prevé  el  parágrafo  1º  del  artículo 500 de la Ley 906 de 2004, adicionado por el  artículo  70  de  la Ley 1453 de 2011, se corrió traslado de tal pretensión a  la    representante    del    Ministerio    Público,   quien   por   igual   la  apoyó.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE:   

1.      Aspectos    Generales:   

Según  lo  manifestado por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  mediante  oficio  DIAJI/GCE  No. 0418 del 6 de marzo de  2013,  en  este  caso  se  debe  proceder  de  conformidad con la Convención de  Extradición  de Reos, suscrita en Bogotá el 23 de julio de 1892 entre el Reino  de  España  y  la  República  de  Colombia  e,  igualmente,  de acuerdo con su  Protocolo Modificatorio firmado en Madrid el 16 de marzo de 1999.   

2.    De               la    documentación   necesaria:   

2.1.  El Reino  de  España  y  la República de Colombia acordaron en la Convención sobre este  aspecto  la  cláusula  consagrada  en el artículo VIII, en los términos que a  continuación se consignan:   

“La   demanda   de  extradición  será  presentada   por   la   vía   diplomática   y   apoyada   en   los  documentos  siguientes:   

1°. Si se trata de un criminal condenado y  evadido, se presentará copia autorizada de la sentencia.   

2°.  Cuando  se  refiera  a  un  individuo  acusado  o  perseguido,  se  requerirá  copia  autorizada  del  mandamiento  de  prisión  o auto de proceder expedido contra él, o de cualquiera otro documento  que  tenga  la  misma  fuerza  que  dicho  auto  y precise igualmente los hechos  denunciados y la disposición que les sea aplicable.   

3°.  Las  señas  personales  del  reo  o  encausado,    hasta   donde   sea   posible,   para   facilitar   su   busca   y  arresto.”   

2.2.  Dada la  situación  procesal  del  solicitado,  solamente  es exigible la documentación  mencionada  en  los  numerales 2° y 3° del referido artículo VIII, pues aquel  se  encuentra  vinculado  en  el  país requirente a un proceso penal dentro del  cual  se  le  profirió auto de “busca, detención e  ingreso en prisión”.   

2.3.  Frente a  lo  anterior,  en efecto se tiene que la Embajada de España, mediante las Notas  Verbales  números  437/2012  del  10  de septiembre de 2012 y 100/2013 del 1 de  marzo  de  2013,  remitió  copia  del  auto del 28 de octubre de 2009, por cuyo  medio  se  dictó  auto  de  “busca,  detención  e  ingreso  en  prisión”  al  requerido  Carlos Emilio  Giraldo  Botero,  el cual fue emitido por el Juzgado Central de Instrucción No.  1 de Madrid dentro del procedimiento abreviado No. 372/2008.   

A  su vez, por medio de la Nota Diplomática  No.  100/2013  del  1  de  marzo  de 2013, se aportó el texto de las normas del  Código  Penal  español relevantes para el caso. Además, con la misma y con la  No.  437/2012  del  10  de  septiembre  de  2012, se suministró la información  necesaria para establecer la identidad de la persona reclamada.   

2.4.    Así  mismo,  se  observa  que  se  cumple la exigencia del artículo VIII de la  Convención,  según  la  cual  el  “mandamiento de  prisión     o    auto    de    proceder”    deben  precisar  “igualmente  los  hechos denunciados y la  disposición  que les sea aplicable”, toda vez que en  la  providencia  del  28  de  octubre  de  2009, mediante la que se le dictó al  requerido  auto  de  “busca, detención e ingreso en  prisión”,  se  expresó  que  habría  cometido  un  “delito   de   tráfico  de  drogas”  en  La  Coruña (España), decisión que se fundó en la petición  del  Ministerio  Fiscal,  en  la  que  se  indica  lo siguiente sobre el aspecto  fáctico y la imputación jurídica:   

“Primero.-  De  las   diligencias  policiales  practicadas  hasta  el  día    de   la   fecha,   y   que   sustentan   la  petición    de    de  (sic) detención  y  entrega  interesada por el Grupo 43 de la Brigada   de   Estupefacientes,   aparecen   indicios   racionales  de  la  participación  de  Carlos  Emilio  Giraldo Botero… en  un   presunto   delito   de   tráfico   de  drogas,  más  concretamente, aparecen indicios que  les  relacionan  con  la operación de  narcotráfico que culminó,  tras   un   minucioso   seguimiento  policial,  con  la  aprehensión   el   3   de   julio   de  2009  de  815  kilogramos  de  cocaína  que  se  hallaban  en el  interior  de un contenedor, en la nave frigorífica de  la       mercantil  Frigoríficos   POCOMACO  S.L.,     situada    en    el    Polígono   Pocomaco,   Parcela  C  6  de  La  Coruña,  nave  a  la  que  había    llegado   el   referido   contenedor  procedente  del  puerto  de  Marín (Pontevedra) desde  Ecuador.    Así    los    citados   imputados   al  enterarse      de     la     incautación  policial  y  del  peligro  de  ser  detenidos      habrían      sustraído  su  persona  de  la  acción  de  la  justicia;       ignorándose      su      actual  paradero.   

Segundo.- Por lo  anteriormente  expuesto  y,  atendiendo a la gravedad de los hechos imputados, a  la  pena que la ley previene para este tipo de delito,  y    en   aplicación   de   los   artículos  539, 503 en relación con el 825 y  siguientes  de  de  (sic) la  Ley  de Enjuiciamiento Criminal, procede adoptar como  medida    cautelar    su    busca,    detención   y  prisión     provisional,     y    llamarle    por  requisitorias  en  el  modo  y  forma que previene la  mencionada ley.”   

De   otra   parte,   en   el  “auto  de procesamiento” dictado el 10  de  mayo  de  2010  en el Juzgado Central de Instrucción No. 1 de Madrid dentro  del  sumario  37/2010  originado  en  el  procedimiento  abreviado  No. 372/2008  seguido  contra  el  reclamado  y  otros,  una  vez  se hizo mención al aspecto  fáctico, se indicó:   

“Primero.- Los hechos relatados pueden ser  constitutivos  de  un  delito contra la salud pública, previsto y penado en los  artículos  368, 369,1 3ª, 6ª, 10ª, 369,2 y 370, 2º y 3º del Código Penal;  existiendo   indicios   racionales   para   tener   como   autoers  (sic)  de dichas infracciones criminales  a… Carlos Emilio Giraldo Botero (en busca y captura)…”   

2.5.   Igualmente,  en la documentación enviada por vía diplomática, se subrayó que  el  requerido  en  extradición es el ciudadano colombiano Carlos Emilio Giraldo  Botero,  nacido  el 1 de abril de 1964 en Aranzazu (Caldas), quien es el titular  de  la  cédula  de  ciudadanía No. 16.135.768 expedida en Manizales, identidad  del    citado    que    fue    corroborada   por   la   Policía   Nacional   de  Colombia.   

2.6.  De esta  manera,  quedan  acreditados los requisitos a que aluden los numerales 2º y 3º  del  artículo  VIII  de  la  Convención  aplicable  a  este  asunto,  pues las  exigencias  allí  contenidas se limitan a que el gobierno requirente allegue el  “mandamiento  de  prisión  o  auto  de proceder…  precise  igualmente  los  hechos  denunciados  y  la  disposición  que  les sea  aplicable”,   así  como  “las  señas  personales  del  reo  o encausado, hasta donde sea posible, para  facilitar su busca y arresto”.   

3.   De   la   conducta   punible   que  da  lugar  a  la  extradición:   

3.1.  Como el  trámite  de  extradición entre el Reino de España y la República de Colombia  debe  ceñirse,  según lo determinó el Ministerio de Relaciones Exteriores, al  descrito  en  la  Convención  suscrita  en  Bogotá por dichos Estados el 23 de  julio  de  1892,  la cual fue modificada mediante el Protocolo firmado en Madrid  el  16  de  marzo  de  1999,  se procederá a verificar el cumplimiento de dicha  exigencia.   

3.2.   En el  artículo  I  de  la aludida Convención, los Gobiernos de España y Colombia se  “comprometen   a  entregarse  recíprocamente  los  individuos  condenados  o  acusados por los tribunales o autoridades competentes  de  uno  de  los  dos  Estados  contratantes,  como  autores o cómplices de los  delitos  o crímenes enumerados en el Artículo 3º, y que se hubieren refugiado  en el territorio del otro”.   

3.3.    Carlos  Emilio  Giraldo  Botero  es  requerido porque el  28  de   octubre     de     2009,     en     el    Juzgado   Central   de  Instrucción  No.  1  de  Madrid,  dentro  del  procedimiento  abreviado    No.    372/2008,    se    le    dictó    auto    de   “busca,   detención   e   ingreso   en   prisión”  por  su presunta participación en “un  delito  de tráfico de drogas”, según se describe en  los  artículos  368,  369  y  370  del  Código  Penal español, para el que se  establece una pena de 3 a 9 años de prisión.   

Ahora, en la República de Colombia el delito  anotado  corresponde al de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, el  cual  está  descrito en el artículo 376 (reformado por los artículos 14 de la  Ley  890  de  2004  y  11  de  la  Ley  1453 de 20111), al que se le asigna una pena  de prisión que va de 10 años y 8 meses a 30 años.   

3.4.   A  su  vez,  el artículo III de la Convención de 1892, reformado por el artículo 1º  del Protocolo Modificatorio de 1999, establece:   

“La extradición procederá con respecto a  las  personas  a  quienes  las  autoridades  judiciales  de  la Parte requirente  persiguieren  por  algún  delito  o  buscaren  para  la  ejecución de una pena  privativa  de  la  libertad  no  inferior  a  un  (1) año. A este efecto, será  indiferente  el  que  las  leyes  de las Partes clasifiquen o no el delito en la  misma  categoría  de  delitos  o  usen  la  misma o distinta terminología para  designarlo.”   

3.5.  En este  orden  de  ideas,  es  evidente  que  dentro de los ilícitos que dan lugar a la  extradición  entre el Reino de España y la República de Colombia, se incluyen  aquellos  cuya  pena privativa de la libertad no sea inferior a un (1) año, por  lo  cual  es  claro  que  como en este asunto el delito contra la salud pública  atribuido  al  reclamado  tiene  una  pena  ampliamente  superior  a ese límite  mínimo, se entiende acreditado tal requisito.   

4.   De   la    prescripción:   

4.1.   El  numeral  2º  del  artículo  IV  de  la  Convención  aplicable en este asunto,  estipula   que   no   habrá   lugar   a   la   extradición   en  el  siguiente  evento:   

“Si se ha cumplido la prescripción de la  acción  o  de  la  pena,  según  las  leyes  del  país  a  quien  el  reo sea  reclamado”2.   

4.2.    Ahora,  contra  el  requerido  Carlos Emilio Giraldo Botero, el 28 de octubre de  2009,  se  dictó  auto  de  “busca,  detención  e  ingreso  en  prisión” por su presunta participación  en  “un delito de tráfico de drogas”  de  que  tratan  los  artículos  368, 369 y 370 del Código Penal  español,  el  cual se encuentra descrito en el artículo 376 (reformado por los  artículos  14  de la Ley 890 de 2004 y 11 de la Ley 1453 de 2011) de la Ley 599  de 2000, norma que señala:   

“Tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes. El que sin  permiso  de  autoridad  competente, introduzca al país, así sea en tránsito o  saque  de  él,  transporte,  lleve consigo, almacene, conserve, elabore, venda,  ofrezca,   adquiera,   financie  o  suministre  a  cualquier  título  sustancia  estupefaciente,   sicotrópica   o   drogas   sintéticas   que   se  encuentren  contempladas  en los cuadros uno, dos, tres y cuatro del Convenio de la Naciones  Unidas   sobre  sustancias  sicotrópicas,  incurrirá  en  prisión  de  ciento  veintiocho  (128)  a  trescientos sesenta (360) meses y multa de mil trescientos  treinta  y  cuatro  (1.334)  a  cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales  mensuales vigentes.”   

4.3.  De otra  parte,         el         artículo        833   del  Estatuto  Punitivo  de  nuestro país preceptúa:   

“La  acción  penal  prescribirá  en  un  tiempo  igual  al  máximo de la pena fijada en la ley, si fuere privativa de la  libertad,  pero  en  ningún caso será inferior a cinco (5) años, ni excederá  de veinte (20)…   

(…)  

También  se  aumentará  el  término  de  prescripción,  en  la  mitad,  cuando la conducta punible se hubiere iniciado o  consumado en el exterior.   

En todo caso, cuando se aumente el término  de la prescripción, no se excederá el límite máximo fijado”.   

4.4.  En esa  medida,  como  de conformidad con el auto de “busca,  detención   e   ingreso  en  prisión”  dictado  al  solicitado  Carlos  Emilio  Giraldo Botero en el Juzgado Central de Instrucción  No.  1  de Madrid dentro del procedimiento abreviado No. 372/2008, se expone que  los  hechos  que sirven de sustento a la petición de extradición ocurrieron el  3  de  julio  de 2009, de allí se sigue que la acción penal no ha prescrito en  relación con el presente asunto.   

5.    Del principio de reciprocidad:   

El   inciso  1º  del artículo     II    de    la    Convención  establece:   

“Ninguna de las  Partes   contratantes  queda  obligada  a  entregar  sus  propios  ciudadanos  o  nacionales”.   

Sobre   el   particular,   la          Sala          sentó4          la      siguiente      postura:   

“Al respecto  ha  de  decir  la  Corte,  en  primer  lugar,  que el  instrumento  internacional  no  prohíbe a las Partes  contratantes   la   extradición   de  sus  propios  ciudadanos  o nacionales, sino que prevé simplemente  la  posibilidad  de  negarse  a concederla por esta causa, y cuando esto suceda,  ambas    partes    se   comprometen,   sin  embargo,  a  perseguir  y  juzgar, conforme a sus respectivas  leyes,   los   crímenes  o  delitos  cometidos  por  nacionales  de  una  Parte  contra  las  leyes  de la otra, mediante la oportuna  demanda  de  esta  última,  y  con  tal  que dichos  delitos   o   crímenes   se  hallen  comprendidos        en        la  enumeración       del       Artículo          3º.”   

En  esa  medida,  no  surge  objeción  en  relación con este punto.   

6.    Otros   aspectos:   

6.1. El Gobierno  Nacional  está  en  la  obligación  de  condicionar  la  entrega de la persona  solicitada,  en  el evento de acceder a ella, a que no pueda ser en ningún caso  juzgada  por hechos anteriores ni distintos a los que la motivan, a que se tenga  como  parte  de  la pena que pueda llegar a imponérsele en el país requirente,  el  tiempo que ha permanecido en detención con motivo del presente trámite y a  que  se  le  conmute  la  pena  de muerte, como también a que no sea sometida a  desaparición   forzada,   torturas,   tratos   o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes, destierro, prisión perpetua o confiscación.   

6.2.   Del  mismo  modo,  le  corresponde  condicionar la entrega del solicitado a que se le  respeten  todas  las  garantías  debidas en razón de su condición de nacional  colombiano5,  en  concreto a: tener acceso a un proceso público sin dilaciones  injustificadas,  se  presuma  su inocencia, cuente con un defensor designado por  él  o  por  el  Estado,  se  le  conceda  el tiempo y los medios adecuados para  preparar  la defensa, pueda presentar pruebas y controvertir las que se alleguen  en  su  contra,  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en  condiciones  dignas, la pena que eventualmente se le imponga no trascienda de su  persona   y   tenga   la   finalidad   esencial   de   reforma   y   adaptación  social.   

6.3. El Gobierno  Nacional  también deberá imponer al Estado requirente, en orden a salvaguardar  los  derechos  fundamentales  del  reclamado,  la  obligación  de facilitar los  medios  necesarios para garantizar su repatriación en condiciones de dignidad y  respeto  por  la persona humana, en caso de llegar a ser sobreseído o absuelto,  o  su  situación  jurídica  resuelta definitivamente de manera semejante en el  país  solicitante,  incluso,  con posterioridad a su liberación una vez cumpla  la  pena  allí  impuesta por sentencia condenatoria originada en la imputación  por la cual procede la presente extradición.   

6.4.   Así  mismo,  deberá condicionar la entrega a que el país requirente, de acuerdo con  sus  políticas  internas  sobre  la materia, ofrezca posibilidades racionales y  reales  para  que  el solicitado pueda tener contacto regular con sus familiares  más  cercanos,  considerando  que el artículo 42 de la Constitución Política  de  1991  califica  a la familia como núcleo esencial de la sociedad, garantiza  su  protección  y  reconoce su honra, dignidad e intimidad, la cual a su vez es  protegida   por  la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos  en  sus artículos 17 y 23,  respectivamente.   

6.5.   Se  advierte,  además,  que  en  razón  de  lo  dispuesto  en  el  numeral 2° del  artículo  189  de  la Constitución Política, es del resorte del Presidente de  la  República,  en  su  condición  de  jefe de Estado y supremo director de la  política  exterior  y de las relaciones internacionales, realizar el respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a la concesión de la  extradición,  quien  a  su vez debe determinar las consecuencias que se deriven  de su eventual incumplimiento.   

7.     Cuestión    final:   

De   conformidad   con   lo   señalado  en  precedencia,  la Sala es del criterio que el Gobierno Nacional puede entregar al  ciudadano  colombiano  Carlos  Emilio  Giraldo Botero bajo los condicionamientos  anotados,  pues  como  viene  de  constatarse, están satisfechos los requisitos  establecidos  en  la  Convención de Extradición de  Reos  suscrita  entre el Reino de España y la República de Colombia en Bogotá  el  23  de julio de 1892 y en el Protocolo Modificatorio firmado en Madrid el 16  de marzo de 1999.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA DE CASACIÓN PENAL,   emite   CONCEPTO  FAVORABLE  respecto  de la solicitud de extradición del ciudadano colombiano  Carlos  Emilio  Giraldo  Botero,  por su presunta participación en “un  delito  de  tráfico  de drogas”,  por  el  que el 28 de octubre de 2009, en el Juzgado Central de Instrucción No.  1  de Madrid, dentro del procedimiento abreviado No. 372/2008, se le dictó auto  de    “busca,    detención    e    ingreso    en  prisión”,   el   cual  a  su  vez  dio  origen  al  “auto  de procesamiento”  proferido  el  10  de  mayo  de  2010  por la misma autoridad dentro del sumario  37/2010;   conforme   lo   pide   el   Gobierno  de  España  a  través  de  su  Embajada.   

Por  la Secretaría de la Sala se comunicará  lo    anterior   al   requerido   Carlos   Emilio   Giraldo   Botero,  a su defensor, a la representante del  Ministerio  Público  y  al  Fiscal General de la Nación para lo de su cargo en  relación  con el detenido preventivamente con fines de extradición.   

Finalmente,  se  devolverá  la actuación al  Ministerio   de   Justicia   y   del   Derecho   para   los   trámites  legales  subsiguientes.   

Cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                  FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ           GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                  JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  La  confrontación  en  punto  del  requisito de la doble incriminación, se realiza  con  base  en  las  normas vigentes al momento de emitir el respectivo concepto,  sin  que haya lugar a predicar el principio de favorabilidad, pues los preceptos  del  país  requerido  no  son  objeto  de  aplicación  por  parte  del  Estado  extranjero.  En  este  sentido,  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación  Penal,  conceptos  del 19 de agosto de 2004, 17 de enero de 2006, 21 de marzo de  2007,  16  de  diciembre  de  2008, 9 de diciembre de 2009 y 8 de junio de 2011,  radicaciones   números   22396,   24070,   10014,   30626,   32321   y   34798,  respectivamente, entre otros.   

2 Sobre  el  particular,  ver  Conceptos del 13 de julio y 15 de noviembre de 2005, 29 de  julio  y  27  de  octubre  de  2008  y 20 de mayo de 2009, radicaciones números  22533, 23566, 29870, 30271 y 30878, respectivamente.   

3  Modificado  por  los  artículos  1º  de las Leyes 1154 de 2007, 1309 de 2009 y  1426 de 2010, así como por el artículo 14 de la Ley 1474 de 2011.   

4 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  concepto  del 8 de abril de  2003,   radicación  No.  20386.   

5  Según  el  criterio  de  la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,  concepto  del  5 de septiembre de 2006, radicación No. 25625, a pesar de que se  produzca  la  entrega  del  ciudadano  colombiano,  éste  conserva los derechos  inherentes  a su nacionalidad consagrados en la Constitución Política y en los  tratados sobre derechos humanos suscritos por el país.     

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