40827(09-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Aprobado Acta No. 336  

Bogotá  D.C.,  Octubre  nueve (9) de dos mil  trece (2013)   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos  y  de  adecuada  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de LUIS EDUARDO RODRÍGUEZ RIVERA, contra  la  sentencia  de  3  de agosto de 2012 mediante la cual el Tribunal Superior de  Ibagué  confirmó,  con  modificaciones,  la  que emitiera el Juzgado Penal del  Circuito  de  Fresno  (Tolima),   por cuyo medio lo condenó como autor del  concurso  delictual  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales  y  peculado  por  apropiación,  misma  determinación  que  cobijó a Luis Eduardo  Rueda  Rodríguez,  pero  en calidad de interviniente1.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

LUIS  EDUARDO RODRÍGUEZ RIVERA como Alcalde  del  municipio  de Casabianca (Tolima), celebró el 25 de abril de 2005 con Luis  Eduardo  Rueda  Rodríguez  el contrato de prestación de servicios N° 010 para  la  enjertación  de  300.000  plántulas  en  viveros  de  cacao  clonado,  sin  ajustarse  cabalmente  a  los  requisitos  de  la  contratación,  al tiempo que  fraccionó      injustificadamente      el     pago     del     anticipo     por  $45.000.000,oo.   

Los   hechos   anteriores   sirvieron  de  fundamento  para  que  la  Fiscalía  General  de  la  Nación   abriera  formal  investigación   penal   en  contra  de  LUIS   EDUARDO   RODRÍGUEZ   RIVERA   y  Luis  Eduardo     Rueda     Rodríguez      vinculándolos     a             través   de  indagatoria.    Al   momento   de   calificar   el  mérito     sumarial,  el     23    de    octubre    de   2006,   les  profirió   resolución      de      acusación  como   coautores  de  los  delitos  de  contrato       sin       cumplimiento      de      requisitos  legales, interés indebido en la  celebración  de contratos y  peculado por apropiación.   

En   firme   la   calificación  ante  su  confirmación  de  26  de  diciembre  de  2007 por la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal de  Ibagué,    la   fase   del   juicio   la  adelantó  el  Juzgado Penal   del   Circuito   de  Fresno  (Tolima),  despacho en   el   que   una   vez  surtidas  las  audiencias   preparatoria   y  pública,  se  emitió  sentencia  el 15 de marzo de  2010  al  condenar  a  LUIS  EDUARDO RODRÍGUEZ RIVERA como autor de los delitos  objeto de acusación, a las  penas  de  cinco (5) años de prisión, cincuenta y cinco (55) salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes e inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  lapso  de  seis (6) años, además de la inhabilidad contemplada en el artículo  122 numeral 5° de la Constitución Política.   

También  condenó  a  Luis  Eduardo  Rueda  Rodríguez pero en calidad  de  interviniente de los mismos ilícitos, a tres (3) años y nueve (9) meses de  prisión,  cuarenta  y  uno  punto  veinticinco (41.25) s.m.l.m.v., e   inhabilitación  ciudadana  por  el  término de cuatro (4) años y seis (6) meses.   

A    ambos  les   fue  concedida  la  prisión      domiciliaria,     y     también  fueron  condenados  a  sufragar  solidariamente  por  concepto de perjuicios materiales  la suma de cuarenta y cinco  millones      de     pesos     actualizada   con  el  reconocimiento  de  los  respectivos intereses legales.   

En virtud del recurso de apelación promovido  por  los  defensores  de  los  enjuiciados,  el  Tribunal  Superior de Ibagué a  través  de  sentencia de 3 de agosto de 2012 confirmó la condena con la única  modificación  de absolverlos del delito de interés indebido en la celebración  de contratos.    

Consecuentemente,  redosificó  las penas al  fijarlas  así: para RODRIGUEZ RIVERA cincuenta y cuatro (54) meses de prisión,  cincuenta  y  dos  punto  cinco  (52.5)  s.m.l.m.v.,  e  inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un periodo de 67.5 meses; y a  Rueda  Rodríguez  a  cuarenta  punto  cinco (40.5) meses de prisión, treinta y  nueve  punto  trescientos  setenta y cinco (39.375) s.m.l.m.v., y cincuenta (50)  meses,  (15)  días  de  inhabilitación  ciudadana. Los perjuicios también los  modificó  al  determinarlos  en diez millones de pesos ($10.000.000,oo) con los  condicionamientos  indicados  por el a quo.   

Por  último,  mediante  decisión  de  7 de  febrero  de  2013  el  Tribunal Superior declaró la prescripción de la acción  penal  derivada del delito de peculado por apropiación en favor de Luis Eduardo  Rueda   Rodríguez   por   tratarse   de  un  particular,  por  ende,  le  cesó  procedimiento  por tal ilícito y readecuó la pena en treinta y seis  (36)  meses  de  prisión,  multa  de  37,5  s.m.l.m.v.,  e  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por 45 meses.   

Inconforme  con el fallo de segundo grado el  defensor      de      RODRIGUEZ      RIVERA     lo     impugnó     extraordinariamente    allegando   la  respectiva               demanda  de  casación,     de  cuya  admisibilidad  se  ocupa  la  Sala.   

DEMANDA  

Al amparo de la primera causal prevista en el  artículo  207  de  la  Ley  600 de 2000, postula un cargo debido a “Error   de   hecho   y    falso  raciocinio”,  al  estimar que la sentencia hizo caso omiso de las  pruebas  testimoniales  y  documentales  aportadas  desde  el inicio de la investigación  para  imputarle  incluso  a  RODRÍGUEZ  RIBVERA  obligaciones  más allá de lo  permitido  cuando  se  aludió  al  deber de cuidado y al acatamiento de normas.   

Para  el  demandante,  su  asistido  en  la  celebración  del  contrato  cuestionado  no  fungió  como Alcalde municipal de  Casabianca,  sino  como  Delegado escogido por la Junta de Municipios de Fálan,  Palocabildo,  Mariquita,  Líbano  y  Casabianca,  el  ICA y la Gobernación del  Tolima  en  virtud  del  convenio  interadministrativo  757  suscrito entre esas  entidades.   

Asegura que los recursos no hacían parte del  presupuesto  municipal,  y  que  los parámetros fijados en la ley no se debían  tener  en  cuenta  en este caso, pues se trataba de un convenio que comprometía  dineros ajenos.   

Que  además, como Delegado podía contratar  directamente  sin  necesidad  de  licitar,  y  sin  embargo, realizó ésta para  ofrecer   garantías   de  transparencia,  equidad  y  legitimidad,  habiéndose  recibido así una sola oferta.   

Aduce  que  tampoco fueron tenidas en cuenta  las  explicaciones  dadas  por  su  representado demostrativas de su ausencia de  responsabilidad  al  no  mediar  certeza  de  haber  querido la realización del  ilícito endilgado.   

De la misma manera, aduce que se cumplió con  lo  ordenado  en  el  numeral 1° del artículo 24 de Ley 80 de 1993, por lo que  solicita   revocar  el  fallo  a  fin  de  emitir  decisión  de  carácter  absolutorio.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Precisión inicial  

En primer lugar, la Corte deberá declarar la  prescripción   de  la  acción  penal  derivada  del  delito  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales,  sólo  respecto  de  Luis  Eduardo Rueda  Rodríguez,    dado    que    fue    acusado   y   condenado   en   calidad   de  interviniente2.   

De acuerdo con el artículo 83 de la Ley 599  de  2000,  la  acción  penal prescribe en un tiempo igual al máximo de la pena  fijada  en  la ley si es si privativa de la libertad, pero en ningún caso puede  ser  inferior  a  cinco  (5)  años,  ni  exceder de veinte (20) años. También  según   el  artículo  86  ibídem,  cuando  se  ha  proferido  resolución  de  acusación,  el término prescriptivo se interrumpe y comienza a correr de nuevo  por  un  periodo igual a la mitad del señalado en el anterior precepto. En este  evento  el  lapso  no  podrá ser inferior a cinco (5) años, ni superior a diez  (10).   

El  delito  de  contrato  sin  cumplimiento  de requisitos legales tiene una pena de prisión de  cuatro  (4)  a  doce  (12) años, pero como Rueda Rodríguez fue catalogado como  interviniente,  lo  cual  conlleva  la  rebaja  de  la pena en una cuarta parte,  según   las   previsiones  del  inciso  final  del  artículo  30  del  Código  Penal,   tales  límites  punitivos  se  afectan al quedar entre tres (3) a  nueve (9) años.   

En  este  orden,  deviene palmario que en la  fase  del  juicio  el  término prescriptivo es de cinco (5) años, como mínimo  legal,  y  teniendo  en cuenta que la resolución de acusación de 23 de octubre  de  2006, adquirió ejecutoria el 26 de diciembre de 2007, cuando fue confirmada  por  la  Unidad de Fiscalía Delegada ante el Tribunal de Ibagué, tal fenómeno  se  causó  el  26  de diciembre de 2012, lo que impone declarar esta situación  objetiva  suscitada  después de haberse emitido fallo de segunda instancia el 3  de  agosto  de  2012  y  aún aun antes de que el diligenciamiento arribara a la  Corte.   

Al  declarar  extinguida  la  acción  penal  respecto  de  Luis Eduardo Rueda Rodríguez, se deberá cesar todo procedimiento  en su favor por el delito ya reseñado.   

También  se  deberá  declarar prescrita la  acción  civil  que  respecto  de  él  adelantó  dentro  del  proceso penal la  alcaldía Municipal de Casabianca (Tolima).   

A  su  turno,  el  juez de primera instancia  procederá  a  la  cancelación  de  los  compromisos  adquiridos  por el citado  incriminado  en  razón  de  este  diligenciamiento,  así  como los registros y  anotaciones originados por el mismo.   

De  la  demanda  a  nombre  de  LUIS EDUARDO  RODRIGUEZ RIVERA   

Para  la  Sala,  el  cargo  planteado  por el  impugnante  no  tiene la aptitud necesaria para su admisión ante la precariedad  demostrativa  que  exhibe  y  por  corresponder más a una aporía (enunciado     que     expresa    una    inviabilidad    de    orden  racional),  toda  vez que aborda varias modalidades de  yerros   probatorios,   sin   una   presentación   clara  y  detallada  de  los  mismos.   

Evidentemente,   si   bien   enuncia   un  “error de hecho y falso raciocinio”,  lejos  de  precisar  si  la  valoración  judicial no observó los  parámetros  de la sana crítica para destacar así el desafuero intelectivo del  juzgador,  su  capricho o arbitrariedad por el desconocimiento de los principios  lógicos,  criterios  científicos  o  reglas  del sentido común ya decantadas,  asegura  que no fueron tenidas en cuenta las explicaciones de RODRÍGUEZ RIVERA,  ni  las  pruebas  testimoniales y documentales sin siquiera identificarlas y sin  denotar  qué  aspecto de interés fue desdeñado en el fallo, aspecto éste que  frisaría  en  los  terrenos del falso juicio de existencia por omisión, de por  sí   excluyente   con   el  falso  raciocinio,  porque  no  se  puede  apreciar  inadecuadamente   una   prueba   que   no   fue   aprehendida  en  su  contenido  fáctico.   

Las  disímiles  críticas elaboradas por el  casacionista   impiden  delimitar  si  su  disenso  se  centra  en  que  con  la  ponderación  de  los  hechos  objeto de juzgamiento se arribó a una equivocada  adecuación  a  los  supuestos normativos, sin que pueda tampoco  afirmarse  que en el reproche ofrece un examen alternativo de las pruebas.   

Sin   algún  desarrollo  señala  que  su  defendido  para  la  celebración  con  contrato  cuestionado  no  fungió  como  Alcalde,  sino  como  Delegado  escogido  por  la Junta de municipios de Fálan,  Palocabildo,  Mariquita,  Líbano  y  Casabianca,  sin  detenerse  allí  si tal  circunstancia  le  restaba  su  condición  de  servidor  público y por ello la  eliminación   de   la  cualificación  del  sujeto  activo  necesaria  para  la  adecuación típica del comportamiento.   

Tampoco  explica  si  los  dineros  para  el  contrato  de  prestación  de servicios celebrado por la Alcaldía de Casabianca  con  Rueda  Rodríguez, en caso de provenir no de las arcas municipales, sino de  los  fijados  por el Convenio Interadministrativo de Cooperación firmado por la  Gobernación  del  Tolima  con  los  municipios  para  aunar esfuerzos productos  productivos  para  la  generación  de espacios de paz, perdían el carácter de  dinero  públicos,  falencias  argumentales  que  en  manera  alguna  pueden ser  subsanadas  por  la  Corte  en virtud del principio de limitación que rige esta  sede casacional.   

Paralelamente,  se queda en simple enunciado  cuando  dice  que  se cumplió con la licitación pública, pasando por alto las  consideraciones   judiciales  basadas  en  las  pruebas  demostrativas  que  los  anticipos  fueron  entregados  aún  antes  de que se contratara, de ahí que si  bien  desde  el  punto  formal  se  invitó  públicamente  a  contratar  con el  municipio,  no  se  cumplieron  los  fines  de  la  publicidad,  pues  no estaba  “destinada a ofrecer una posibilidad de escogencia  de  una  pluralidad  de  proponentes, sino que obraron para dar la apariencia de  que  se  surtió un trámite trasparente, pues en la realidad el oferente estaba  seleccionado de antemano”.   

Destacó así el Tribunal las manifestaciones  del  procesado  Luis  Eduardo Rueda Rodríguez cuando en la indagatoria señaló  que  del  contrato  se  enteró  por internet, se entrevistó con el Alcalde, le  presentó  una  propuesta  y “como ellos, es decir,  el  municipio,  estaban  cortos  de  tiempo  para  empezar  el  trabajo entonces  nosotros  empezamos  a  trabajar  sin  legalizar contratos ni nada y entonces el  municipio   nos   fue   dando   unos   anticipos   mientras   se  legalizaba  el  contrato”.   

Por   eso   en   el   fallo  se  concluyó  que:   

“…la  aparición  de  los  mencionados  avisos  de  invitación a cotizar, no tenían la virtud de respaldar la invocada  legalidad  del  trámite  del  contrato  bajo examen, pues ningún papel estaban  jugando  las  aludidas  divulgaciones:  éstas  simplemente  buscaban  llenar un  requisito   a   efectos   de  legalizar  el  contubernio  de  los  sentenciados,  consistente  el  adjudicar el contrato de marras en cabeza de LUIS EDUARDO RUEDA  RODRÍGUEZ”.   

De tiempo atrás la Corte ha enfatizado en  que  la  simple  oposición del criterio defensivo a  los  criterios  de  valoración  probatoria  empleados  por los juzgadores no es  suficiente  para  motivar  el  análisis  de la legalidad del fallo, porque debe  sujetarse  a  las  técnicas  establecidas  para  probar la existencia de yerros  manifiestos    y    esenciales,   con   incidencia   en   el   sentido   de   la  decisión.   

Por eso, se advierte que el desarrollo de la  denuncia  de  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial no consulta los  fundamentos  lógicos y de argumentación para probar la existencia de yerros de  entidad  capaces  de modificar la decisión de condena, lo cual lleva a  no  admitir  el libelo de conformidad con lo dispuesto en el artículo 213 de la Ley  600 de 2000.   

Finalmente,  la  Corte  no observa con ocasión del trámite procesal  o  en  el  fallo  impugnado  violación de derechos o garantías de LUIS  EDUARDO  RODRÍGUEZ  RIVERA  como  para  que se hiciera necesario el ejercicio de la facultad legal oficiosa que le  asiste  a  fin de asegurar su protección en    los    términos   del   artículo   216   del   citado ordenamiento adjetivo.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1.              DECLARAR  prescrita  la  acción  penal  derivada  del delito de  contrato   sin   cumplimiento  de  requisitos  legales  que  en  la  calidad  de  interviniente  le  fue  atribuído  a  Luis Eduardo Rueda Rodríguez, según las  razones expuestas en la parte motiva de esta decisión.   

2.          ORDENAR, en  consecuencia,   la   cesación   de   procedimiento   en  favor  del  enjuiciado  Luis    Eduardo    Rueda    Rodríguez.   

3.             PRECISAR  que  corresponde  al  juez  de  primera instancia proceder a la cancelación tanto de  los   compromisos   adquiridos   por   Rueda   Rodríguez   en  razón  de  este  diligenciamiento,  como  de  los  registros  y  anotaciones  originados  por  el  mismo.   

4.                  DECLARAR        igualmente   prescrita   la   acción  civil  que  el  Municipio  de  Casabianca  (Tolima)  adelantó dentro del proceso penal únicamente respecto de  Luis Eduardo Rueda Rodríguez.   

5.                    NO         ADMITIR            la       demanda            de          casación    interpuesta   por  el defensor  de  LUIS  EDUARDO  RODRÍGUEZ  RIVERA,  de acuerdo con las razones anteriormente  anotadas.   

Contra   la  decisión   de   inadmisión   no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

EUGENIO         FERNÁNDEZ  CARLIER                       MARÍA          DEL         ROSARIO         GONZÁLEZ         MUÑOZ          

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ             LUIS        GUILLERMO        SALAZAR       OTERO                               

                                                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  El  Tribunal  posteriormente  cesó  procedimiento  por  prescripción de la acción  penal  derivada  del  delito  de  peculado  por  apropiación  en favor de Rueda  Rodríguez.   

2  La  Corte  ha  enfatizado  en que si media un acuerdo  entre  el  servidor público y el particular para defraudar a la administración  y  obviamente  se  atiende  a  un plan diseñado, aunque desde el punto de vista  naturalístico  se  predique  la  coautoría,  desde  la  arista  jurídica,  el  concepto  normativo  de  autor  se reserva exclusivamente al funcionario estatal  (intraneus) que reúne las  calidades  especiales  exigidas  en  el  tipo penal, de ahí que el extraneus    se    le    tenga   como  interviniente en las voces del artículo 30 del Código Penal.     

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