40750(27-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

                                     Magistrado Ponente:   

                    JAVIER  ZAPATA  ORTIZ   

                                     Aprobado Acta # 60   

Bogotá D.C., febrero veintisiete (27) de dos  mil trece (2013).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  MIGUEL ENRIQUE GARZÓN  OLAYA.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1. En la sentencia  impugnada     se     sintetizaron    los    primeros,    en    los    siguientes  términos:   

“El 3 de diciembre  de   2004,   a  las  12:20  horas  del  día,  en  la  vía  Neira  –     La     Estrella    –  Irra,  kilómetro 36 más 300 metros,  en  el  lugar  conocido como la estrella, colisionaron dos vehículos: la buseta  afiliada  a la empresa Flota Magdalena, modelo 2003, placa TKK-339 conducida por  MIGUEL    ENRIQUE   GARZÓN   OLAYA   –condenado— y la  camioneta  afiliada a la empresa Flota Occidental, conducida por Gabriel Eduardo  Pareja Guerrero, quien falleció en el lugar de los hechos.   

“Como resultado de  la  colisión  fallecieron  además  Martha  Liliana  Ríos Moreno, Karent Jhine  Ibagué  Ríos,  Bernardo  Emilio Orozco y Bertha Grajales Otálvaro; resultaron  lesionados  Jaime  Ibagué  Morales,  Misael  Penagos  Tobón,  Natalia Corrales  Gutiérrez,  Isabel Cristina Monsalve, Jaime Barrera Cuéllar, Hernán de Jesús  Orandía  Betancur,  Carlos  Ignacio  Castro Silva, Óscar Largo Zapata, Gabriel  Marino  Grajales  Noreña,  Natalia  Grajales González  y Teresa de Jesús  Franco Herrera”.   

2.  Al  proceso,  iniciado  el  14 de diciembre de 2004, fue vinculado mediante indagatoria MIGUEL  ENRIQUE  GARZÓN  OLAYA,  a quien la Fiscalía acusó el 13 de noviembre de 2007  por  las  conductas  punibles  culposas  de  homicidio y lesiones personales, en  concurso  homogéneo  y  heterogéneo.  Esta  decisión  fue  impugnada  por  el  defensor   y  resultó  confirmada  en  segunda  instancia  el  30  de  mayo  de  2008.   

3.  En el trámite  del  juicio, por indemnización integral, se declararon extinguidas las acciones  civil  y penal relacionadas con la conducta  de lesiones personales culposa  causadas a Teresa de Jesús Franco Herrera.   

El  10 de mayo de 2010, el Juzgado 4º Penal  del  Circuito  de  Manizales  (Caldas) condenó al acusado 48 meses de prisión,  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  término, multa de 40 salarios mínimos legales mensuales, suspensión en  el  ejercicio  de  la profesión de conductor de vehículos durante 4 años y al  pago  en  concreto  y  solidario con FLOTA MAGDALENA, Tulio Enrique Prado Cerón  (propietario  del  bus),  COMPAÑÍA  SURAMERICANA  DE  SEGUROS GENERALES S.A. y  ASEGURADORA  SOLIDARIA DE COLOMBIA LTDA, de los daños causados a algunos de los  perjudicados  con  los  delitos.  Los  restantes  quedaron con la posibilidad de  acudir  a  la  jurisdicción civil en procura de la indemnización respectiva, e  igual  aquellos a favor de quienes se profirió la condena civil, para perseguir  los perjuicios no considerados en la sentencia.   

Al condenado no se le concedió la condena de  ejecución  condicional  y  se  le  sustituyó  la pena privativa de la libertad  carcelaria por la domiciliaria.   

4.  El   defensor   del   procesado   y   de   los  terceros  civilmente  responsables,  así  como  los  apoderados de las empresas llamadas en garantía  COMPAÑÍA  SURAMERICANA  DE  SEGUROS  GENERALES S.A. y ASEGURADORA SOLIDARIA DE  COLOMBIA   LTDA,   apelaron  ese  pronunciamiento  y  el  Tribunal  Superior  de  Manizales,  por intermedio de la sentencia recurrida  en casación, dictada  el  15  de  agosto  de  2012,  le  impartió  confirmación,  aunque con algunas  modificaciones relacionadas con la indemnización de perjuicios.   

LA DEMANDA:  

1. El casacionista  apoyó  su  petición  de casación excepcional en la necesidad de desarrollo de  la  jurisprudencia.  Le parece importante el caso para que la Sala defina que en  eventos  de tránsito en los cuales se predique la violación del deber objetivo  de  cuidado  por  parte  del conductor, con origen en exceso de velocidad, tenga  que probarse éste mediante prueba técnica.   

2.  Postuló  el  abogado,   a   continuación,  un  cargo  de  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  por  aplicación  indebida  de los artículos 109 y 120 del Código  Penal, derivado de error de hecho por falso raciocinio.   

Los  juzgadores de instancia, con fundamento  en  el  testimonio  de  varios pasajeros que viajaban en el bus conducido por el  procesado,  concluyeron  que  transitaba  con  exceso  de  velocidad.  Por ende,  desatendieron   el   dictamen   del   Instituto  de  Medicina  Legal  que  fijó  pericialmente    entre    57    y   67   kilómetros   por   hora   –60 kilómetros por hora era el máximo  permitido  por  el Código de Tránsito— la aceleración a la cual lo hacía.   

Así  las  cosas,  se  le  restó  eficacia  probatoria  a  la  prueba  técnica  e  inaplicó  el  artículo 107 del Código  Nacional  de  Tránsito, incurriéndose así en el error denunciado al otorgarse  credibilidad    a    las   declaraciones   de   los   testigos   “desconociendo  que  la percepción humana de la velocidad es falible  especialmente  en  los  vehículos modernos como el de placas TKK 339, y resulta  imposible  por  percepción de los sentidos humanos establecer con precisión la  velocidad del desplazamiento”.   

El  desconocimiento  del peritaje condujo al  proferimiento  de  sentencia  condenatoria  sin  certeza probatoria acerca de la  responsabilidad penal del acusado.   

Señaló  el  censor,  por  último,  que se  inaplicaron  los  artículos 32-1 del Código Penal (ausencia de responsabilidad  por  caso  fortuito  o  fuerza  mayor)  y  el  inciso 2º del 7º del Código de  Procedimiento  Penal  (in  dubio  pro  reo).  Las  varias  hipótesis  de  lo  ocurrido  planteadas  entre las  páginas  42 y 45 del fallo impugnado, confirman la existencia de duda razonable  sobre la responsabilidad penal.   

Su  solicitud  es,  pues,  que  se  case  la  sentencia recurrida y se absuelva al procesado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. El inciso 1º del  artículo  205  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000, el cual rige el  presente  caso,  establece  como requisitos para acceder a la casación por vía  ordinaria  que  la  pena  máxima  fijada  para  la  conducta punible objeto del  proceso  sea  de  más de 8 años y que la sentencia la haya dictado un Tribunal  Superior de Distrito o el Tribunal Penal Militar.   

Aunque  el último se encuentra concurrente,  es  manifiesto  que el primero no. Los delitos imputados fueron los de homicidio  y  lesiones  personales  culposas  contemplados en los artículos 109, 113, 114,  115  y  120  del  Código  Penal  de  2000. El primero, que es el más grave, se  sancionaba  para  cuando  sucedieron  los  hechos  con pena de prisión de 2 a 6  años.  Por  entonces  el incremento punitivo establecido por la ley 890 de 2004  no se encontraba vigente.     

Quedaba  la  posibilidad, no obstante, de la  casación  excepcional,  la  cual  invocó el casacionista porque a su juicio el  caso   es   necesario  para  que  la  Corte  fije  el  criterio  jurisprudencial  consistente  en que la velocidad de desplazamiento de un vehículo en eventos de  delitos  en  accidentes  de  tránsito,  sólo  puede  establecerse a través de  dictamen pericial.   

2. La Sala no está  de  acuerdo con el defensor. El principio de libertad probatoria, contemplado en  el  artículo  237  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  establece  que  los  elementos   constitutivos   de  la  conducta  punible,  la  responsabilidad  del  procesado,  las causales de agravación y atenuación punitiva, las que excluyen  la  responsabilidad,  la  naturaleza  y  cuantía  de los perjuicios, se podrán  demostrar  con  cualquier  medio  de  prueba,  a  menos  que la ley exija prueba  especial.   

La  idea  del censor relativa a que la Corte  contemple  la  posibilidad  de  acoger una regla que niegue ese principio rector  del  derecho  probatorio  penal,  es  inadmisible. Los pasajeros de un vehículo  automotor,  con  independencia  de  si es más o menos moderno, se encuentran en  términos   generales   en   capacidad    de   advertir  si  están  siendo  transportados  a  una  velocidad  excesiva  o  no.  En  consecuencia,  que  sean  interrogados  sobre el particular y transmitan su percepción al respecto, y que  el Juez evalúe sus dichos, es apenas natural y obvio.   

Ahora  bien, si en un caso como el examinado  los  testigos  del  suceso  coinciden  en una apreciación sobre la velocidad de  desplazamiento  del  vehículo,  que  se  contrapone  al  resultado del dictamen  pericial,  al  Juez  le  corresponde  el  análisis  conjunto  de  los medios de  convicción,  la  fijación de alcances a los mismos y la declaración de verdad  acerca  de  lo  acontecido,  la  cual  –como  se  sabe—  es  susceptible  de  discusión  en  casación  a condición de acreditar que se  encuentra vinculada a un error de juicio del juzgador.   

3.  Las  mismas  razones  esbozadas  para  negar  la  procedencia  de  la  casación excepcional,  aplican  para  afirmar  que la única censura presentada en la demanda no cumple  el  requisito  legal de claridad y precisión en su formulación, previsto en el  artículo 212-3 de la Ley 600 de 2000.   

Si  la  libertad  probatoria le permitía al  juzgador  probar  el  exceso de velocidad con cualquier medio de prueba, hacerlo  con  testimonios y, de paso, restarle fuerza persuasiva al dictamen pericial, en  manera  alguna  configura  un  error  de  hecho por falso raciocinio. Tampoco un  error  de  derecho  por  falso juicio de convicción, en consideración a que no  existe  una  norma  de  tarifa legal que obligue a la acreditación de ese hecho  con determinada prueba.   

Las otras pretensiones del casacionista, que  no  fundamenta,  se contradicen y refuerzan la decisión de la Sala de inadmitir  la  demanda.  La  tesis  de  que  el  procesado actuó cobijado por la causal de  ausencia  de  responsabilidad  prescrita en el artículo 32-1 del Código Penal,  en  efecto,  se  excluye  con  la  afirmación existencia de duda razonable para  condenar.   

Entre  las  páginas  42  y  45  del  fallo  impugnado  citadas  por  el  recurrente,  se enfatizó que los resultados que se  produjeron  en  el  accidente  de  tránsito,  tuvieron  como  causa  el  actuar  imprudente  de  GARZÓN  OLAYA,  “al haber avanzado a  tal  exceso  de  velocidad,  que  terminó  aumentando  el riesgo jurídicamente  permitido    y    finalmente    ocasionado    el   fatal   accidente”.  Y  las  hipótesis  que,  en  gracia  de  discusión, allí se  consideraron,  como  el  supuesto  mal estado de la vía que habría generado el  rompimiento  del  sinfín  del  bus  guiado  por  el  acusado,  en  ningún caso  modificaron esa conclusión.   

Ninguna  irregularidad  de  la sentencia, en  fin,  fue  comprobada  por el defensor. No procede, entonces, la admisión de la  demanda.  Tampoco  hay lugar a casar de oficio la sentencia, en consideración a  que  una  vez  revisada  la actuación no se evidencia quebrantamiento alguno de  los derechos fundamentales de los sujetos procesales.   

Por  lo expuesto, la Sala de Casación Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

         INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada  por el defensor  del procesado MIGUEL ENRIQUE GARZÓN OLAYA.   

          Contra   esta  decisión  no  proceden  recursos.   

NOTIFÍQUESE    Y  CÚMPLASE.   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ               

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                               FERNANDO CASTRO  CABALLERO                            

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             GUSTAVO       ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                     JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                                  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *