40609(11-09-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta Nº 302  

Bogotá, D.C., once (11) de septiembre de dos  mil trece (2013).   

V   I   S   T   O  S   

Procede la Sala a verificar los requisitos de  lógica  y  debida  argumentación  de la demanda de casación presentada por el  defensor   de   LUIS  HUMBERTO  HENAO  REY.   

H E C H O S  

Fueron   expuestos   por  el  ad quem en estos términos:   

“Las señoras Dora Mercedes Pulido Tejedor  y  Carmen  Milena  Murcia Viuda de Vaca Torres, se presentaron a las oficinas de  la  Secretaría de Hacienda Distrital de esta ciudad con el fin de indagar sobre  el  monto  y  forma de pago de los impuestos prediales que cada una adeudaba. La  primera  de  ellas acudió el 13 de agosto de 2003, mientras que con relación a  la  segunda  no se tiene precisa la fecha, pero se aduce que fue entre los meses  de  agosto  y  octubre  de  ese  mismo  año,  las cuales fueron atendidas en la  ventanilla  No. 43 por el empleado LUIS HUMBERTO HENAO  REY,    quien    para    entonces    se   desempeñaba   como   Profesional  Universitario,    grado    18,    de   la   Unidad   de   Cobranzas   de   dicha  entidad.   

Luego de suministrarles la información que  requerían,  dicho  funcionario  les entregó su número telefónico para que se  contactaran  con  él,  lo que al efecto hicieron; con la señora Pulido Tejedor  se  reunió  frente  al  edificio de Colsubsidio de la calle 26 y con la señora  Murcia  Viuda  de Vaca en el Centro Comercial Granahorrar, proponiéndole a cada  una  disminuirle  el  valor  del  impuesto  predial  unificado  a  cambio de una  contraprestación   económica   correspondiente   al   50%  del  valor  de  esa  disminución  del  impuesto que se obtendría gracias a su asesoría y gestión.  La  pretensión no se materializó por cuanto las contribuyentes no accedieron y  optaron  por  denunciar  lo  sucedido  ante  algunos directivos de la Dirección  Distrital de Impuestos”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Culminada  la  investigación,  la  Fiscalía  192  Seccional  de la  Unidad  Segunda  de  Delitos  contra  la  Administración  Pública  de  Bogotá  calificó  el  mérito  del sumario, el 30 de noviembre de 2006, con resolución  de  acusación  en  contra  de  LUIS HUMBERTO HENAO REY  como   presunto   autor  responsable  del  delito  de  concusión   (artículo   404  del  Código  Penal)1,  providencia impugnada por la  defensa  y ratificada por la Fiscalía 29 Delegada ante el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  la  misma  ciudad,  el  6 de agosto de 2007.2   

2.  Asignadas  las  diligencias  al  Juzgado  Cuarto  Penal  del Circuito de Bogotá, y realizadas las audiencias preparatoria  y  pública,  correspondió  dictar  sentencia  al  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  Descongestión  de  la  misma ciudad que, el 1° de junio de 2010,  impuso  al  acusado  las  penas  principales  de prisión por setenta y dos (72)  meses,  multa  de  cincuenta  (50)  salarios  mínimos  legales  mensuales  y la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  término  de  la  pena privativa de la libertad, al hallarlo  autor  responsable  de  la  conducta  punible  por  la  que  fue convocado a juicio. Le negó la suspensión  condicional   de   la   ejecución   de  la  pena,  concediéndole  la  prisión  domiciliaria3.   

3.  Apelada  esta  determinación  por  la  defensa,  fue  confirmada  por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de  Bogotá  -Sala Penal- el 26 de julio de 2012, ordenando la Corporación en dicha  providencia  la  compulsa  de  copias  disciplinarias  para que se verificara el  proceder  del  juez  de primer grado al conceder la sustitución de la prisión,  por          prisión          domiciliaria.4   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

Luego de reseñar los hechos y la actuación  procesal   surtida,   el   defensor   del   sentenciado   interpuso  el  recurso  extraordinario  para  postular  dos cargos en contra de la decisión de segunda instancia.   

En   el   cargo  primero,    al  amparo  de  la causal tercera prevista en el artículo 207 de la  Ley  600  de  2000,  denuncia  la existencia de “una  vía  de  hecho” que recayó en la valoración de los  testimonios  de  Carmen  Milena  Murcia  Viuda  de  Vaca  y Dora Mercedes Pulido  Tejedor,  pues,  aduce,  estos fueron recaudados por la Fiscalía en inspección  judicial  practicada  al  proceso  disciplinario  adelantado  en  contra  de  su  asistido  y quienes allí declararon no concurrieron posteriormente al trámite,  a pesar de ordenarse su comparecencia en la audiencia preparatoria.   

De esta manera, asegura, se sorprendió a su  prohijado  con  estos  elementos  de juicio, toda vez que no hubo oportunidad de  contradecirlos,   rechazando   la   tesis   del   Tribunal  relativa  a  que  la  irregularidad  quedó convalidada al no haber sido planteada durante el término  contemplado  en el artículo 400 del Código de Procedimiento Penal, como quiera  que  en  su  sentir,  las  nulidades pueden ser propuestas en cualquier momento.   

Y en lo que tiene que ver con el cargo   segundo,  con sustento en la causal primera del artículo 207 de  la  normatividad  en  cita,  alude  que  el  ad  quem  incurrió  en  “errores de  hecho  y  de  derecho al dar un alcance a la prueba valorada que (sic) no tenía  para  tenerla  como  basamento  al confirmar la sentencia de instancia en contra  del  acusado”.  Pregona  que  no  podían tenerse en  cuenta  las  declaraciones aludidas en acápite anterior, por tratarse de prueba  trasladada  no  controvertida,  aunado  a  que,  dice, se distorsionó la prueba  documental  y  la  indagatoria  del  procesado  en  lo  que tiene que ver con el  escrito  que elaboró y en el que aparecían anotaciones con respecto al pago de  impuestos,  ya  que  el  mismo,  a  su  juicio,  es  insuficiente  para predicar  responsabilidad  penal  al  no  haber  sido  desmentidas las exculpaciones de su  autor,  “incongruencias  que nos evidencian no solo  la  errónea  apreciación de la prueba sino que también incurre en omisión de  prueba,  que  hace imposible llegar a la certeza a que se refiere el precepto ya  citado”.   

En  estas  condiciones, y luego de polemizar  acerca  de  la  compulsa  de copias dispuesta por el Tribunal, solicita casar la  sentencia impugnada.   

   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  Ante  todo  es imperioso recordar que la  casación  es  un  recurso  de naturaleza extraordinaria y rogada, motivo por el  cual  el  legislador  fijó  de manera taxativa las causales por las que resulta  procedente  atacar  la  presunción  de  acierto  y  legalidad  que  cobija a la  sentencia  de  segunda instancia. En ese orden, la demanda correspondiente no es  un  escrito  de  libre  formulación  en  el que tiene cabida cualquier clase de  cuestionamiento  sino  que  ha de ser un texto lógico y sistemático, en el que  únicamente  es  viable denunciar errores trascendentes del fallo al tenor de la  metodología que ha decantado la jurisprudencia.   

Por lo tanto, el éxito de la censura depende  de  una argumentación dialéctica que conlleve, de forma precisa y coherente, a  demostrar  que  el  fallo impugnado es ilegal por haber incurrido el juzgador en  vicios de juicio o de procedimiento.   

Bajo  esta perspectiva, es claro que en este  evento  el  casacionista  pasó  por  alto  tales  premisas  conceptuales y ello  conducirá    a    la    inadmisión    del  recurso,  al  ser  patentes múltiples imprecisiones formales y  sustanciales en su reclamo. Véase:   

2.  En  el  cargo  primero  depreca la nulidad de la actuación por lo que  constituiría  una violación al debido proceso al pretermitirse en el trámite,  respecto  de  las  declaraciones de Dora Mercedes Pulido Tejedor y Carmen Milena  Viuda  de Vaca, la dinámica legal de rigor en cuanto a lo que tiene que ver con  el  recaudo  de  pruebas  trasladadas. No obstante, no se indica en el libelo en  qué   consistió   concretamente   la   presunta  irregularidad  y  tampoco  la  normatividad  puntual  a  la  que  debió someterse el aporte de estos medios de  conocimiento,   si   de  debatir  su  validez  se  trataba,  derivando  así  el  cuestionamiento  en  este  sentido  en  un  predicado abstracto, especulativo y,  sobre  todo,  inconsistente con las constancias procesales atendiendo que, entre  otros,   la  valoración  de  esas  dicciones  provino  particularmente  de  los  testimonios   que   suministraron   las   citadas   durante  el  devenir  de  la  investigación5,   narración   coincidente   con  aquella  que  habían  hecho  en  pretérita   oportunidad   pero   no   en   un   proceso   disciplinario,   sino  específicamente   en   entrevista   ante   el   DAS.   

Por  ende, es inadmisible alegar sorpresa en  la  aducción  de estos elementos de convicción, y debe destacar la Corte cómo  la  crítica  en este aspecto parte inclusive de afirmaciones temerarias, porque  la  defensa sí tuvo ocasión de controvertir estas probanzas desde el inicio de  la  instrucción,  al  punto  que  se  refirió  a  ellas explícitamente en sus  distintas  intervenciones  procesales para prohijar una descontextualización de  lo  reportado  por  las  declarantes,  en  aras  de sostener que las solicitudes  dinerarias        efectuadas        por        el       sentenciado       fueron  “malentendidas”.6   

De  otra parte, debe subrayarse que la tesis  del  casacionista  deja  de  lado  el  principio  de  permanencia  de la prueba,  admisible  en  el  sistema  procesal  establecido  en  la  Ley 600 de 2000, y de  considerar  la  manera  en  que  este  descartaba la necesidad de reiterar en su  presencia  la  práctica  de  los  testimonios  de las señoras Pulido Tejedor y  Murcia  Viuda  de  Vaca  para  garantizar  el  derecho a su contradicción en el  plenario       7.    Ahora,   en   gracia   a  discusión,  si  ese  era  su  propósito,  contó  con  tal  posibilidad en las  diligencias  pero  dejó  de lado tal facultad al deprecar la práctica de otras  pruebas    durante   el   sumario   y   la   causa8,  ya  que su estrategia en ese  entonces  se  basó  en convocar a varios compañeros de trabajo de HENAO  REY  para que reportaran su conducta  y  la  forma en que desempeñó labores en la Secretaría de Hacienda Distrital,  siendo   contrario   a   la   realidad  señalar  que  los  testimonios  de  las  contribuyentes  se  decretaron  en la audiencia preparatoria, porque ello no fue  así9.  Igualmente,  resulta  extemporáneo plantear una nulidad por esta  circunstancia,  porque  como  lo indicó el Tribunal, la supuesta irregularidad,  que  no  lo  es  tal,  fue  convalidada por la defensa al omitir deliberadamente  pronunciarse  acerca  del  particular en la fase adecuada, anotándose que estas  inquietudes  del  censor  ya  fueron resueltas en ambas instancias y se replican  ahora,   en   casación,   sin   demostrarse   error  en  los  asertos  que  las  evacuaron.   

Estas  inconsistencias  son suficientes para  vislumbrar  lo  infundado  del  cargo,  sin  que  sea  necesario  ahondar  en lo  desacertado  de  la  postulación formal del supuesto yerro, toda vez que, si se  invocaba  la  conculcación  de  los  protocolos  normativos para la aducción o  eficacia  de  los testimonios ya citados, el sendero propicio de ataque lo era a  través  del  error  de  derecho,  por  falso  juicio  de  legalidad10.   Además  porque,  hipotéticamente,  un  escenario de esa connotación sería susceptible  de  ser  auscultado  solo si efectivamente se hubiesen trasladado dichas pruebas  del  proceso  disciplinario  que  culminó con la destitución del procesado, ya  que  otros  testimonios  fueron  los  que  se  acopiaron  durante la inspección  judicial  reseñada  por  el  defensor  y, a la postre, poca relevancia tuvieron  para   fundamentar   los   fallos   de   instancia11,   reiterándose   así  la  divergencia   de   lo   afirmado  por  el  demandante  con  lo  acaecido  en  el  trámite.      

3.  Y  en  el cargo  segundo,    con  sustento  en  idéntica  circunstancia  a  la  del anterior, se  sugiere   la   violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por  vía  de  la  “errónea  valoración  de  prueba  en  derecho”,  pero la denuncia no supera el mero enunciado, a lo que  se  suma, junto con los desatinos conceptuales y procesales ya indicados, que en  el  mismo reproche se subsumen simultáneamente críticas caóticas contra otros  medios  de  convicción  para  insinuarse  la  comisión  de diversos errores de  hecho,  por  “indebida apreciación” y  “omisión de prueba”. En   otras   palabras,   el   cargo   no  tiene  ningún  desarrollo  argumentativo,  es confuso y culmina en la controversia sobre un aspecto ajeno a  la   ponderación   probatoria,   como  lo  es  la  concesión  de  la  prisión  domiciliaria,  coyuntura  que  vulnera no solo el principio de autonomía de las  causales  sino  también  el  deber  de claridad que rige la casación, pues las  propuestas  encaminadas  a  resquebrajar  el fallo deben formularse de tal forma  que  se  advierta  con  nitidez  la  clase  de  irregularidad susceptible de ser  enmendada  con  el  recurso  extraordinario, estando vedado incurrir en mixturas  conceptuales,  máxime, tratándose de yerros cuyas consecuencias difieren en su  contenido            y            alcance.12   

4.  En  suma,  los  cargos  postulados en la  demanda  no acatan la lógica formal que orienta la exposición de los supuestos  vicios  denunciados,  contrarían el devenir en que se desarrolló la actuación  procesal  y  lo  que se aprecia es que el libelista se limitó a pretender hacer  prevalecer  su inconformidad frente a los razonamientos del Tribunal, asimilando  equivocadamente  que la casación era una tercera instancia en la cual, mediante  un  escrito  de  libre confección, podía cuestionar una decisión amparada con  la doble presunción de acierto y legalidad.   

Por  estas razones, al carecer la demanda de  los  postulados  conceptuales  y  argumentativos  con los que ha de invocarse la  intervención  de  la  Corte  en  sede extraordinaria, conforme con los  artículos  212  y  213  de  la  Ley  600 de 2000,      será      inadmitida,   además   porque   del  estudio  del  expediente   no   se  colige  violación  de  derechos  fundamentales  o garantías de los sujetos procesales que den lugar al ejercicio  de  la  facultad  oficiosa  de índole constitucional y legal que le asiste a la  Sala para asegurar su protección.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor    de   LUIS   HUMBERTO   HENAO  REY.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  ningún recurso.   

Comuníquese,  devuélvase  al  Tribunal  de  origen y cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                 FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                         GUSTAVO    ENRIQUE    MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                                                                     JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

        Secretaria                     

1  Folio    256   y   siguientes   cuaderno   original  1   

2  Cfr.   Fl.  3  y  s.s.  cuaderno  Fiscalía  segunda  instancia   

3  Fl. 45 y s.s c.o 2   

4  Fl. 22 y s.s cuaderno Tribunal   

5  En  el  transcurso  de  la  investigación preliminar  concurrieron  a  rendir declaración juramentada ante la Fiscalía 192 Seccional  de  Bogotá,  por  virtud  de  la  resolución emitida por ese despacho el 19 de  enero  de  2004,  la  señora Pulido Tejedor, el 29 de ese mes (Fl. 54 y s.s c.o  1),  y  la  señora Murcia Viuda de Vaca, el 4 de marzo del mismo año (Fl. 65 y  s.s c.o 1).   

6  Cfr. entre otros, los alegatos de conclusión durante  la audiencia pública (Fl. 21 c.o 2)   

7  Cfr.  en  este  sentido,  por  ejemplo,  Rad.  21595,  sentencia de 16 de marzo de 2005   

8  Cfr.  memoriales  de 26 de abril de 2004 (Fl. 123 c.o  1) y 30 de octubre de 2007 (Fl. c.o 2)   

9  Cfr. Fl. 10 c.o 2   

10  Cfr.   Rad.   20479,   auto   de   25  de  marzo  de  2004   

11  En  concreto,  se  trasladaron  las  declaraciones de  Germán  Francisco Casas Palacio, María Cristina Cárdenas Acosta y Olga Lucía  López  Morales,  funcionarios  de  la  Secretaría de Hacienda Distrital que se  refirieron  al  modo  en  que  se  suscitó  la denuncia de los hechos objeto de  investigación.   

12  Cfr.  Rad.  22640, auto de 23 de agosto de 2005, Rad.  26587, auto de 21 de febrero de 2007, entre otros     

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