40528(27-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta No. 060  

Bogotá   D.C.,  febrero veintisiete (27) de dos mil trece (2013).   

VISTOS:  

Procede  la  Corte a emitir concepto sobre la  solicitud   de   extradición  de  la  ciudadana  colombiana  Adriana  González  Márquez,  formulada  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos a través de su  Embajada.   

ANTECEDENTES:   

1.   Mediante  Nota   Verbal  No.  2688  del  13  de  noviembre  de  2012,  la  representación  diplomática  del  país requirente dio a conocer que Adriana González Márquez  es  solicitada  para comparecer en juicio ante la Corte Distrital de los Estados  Unidos   para   el   Distrito   Judicial   Este   de   Nueva  York  “por     un    delito    federal    de    obstrucción    a    la  justicia”,  donde  el  8 de noviembre anterior se le  dictó  la acusación No. CR 12-687, por cuyo medio, según se indica en la Nota  Verbal   No.   0036   del  11  de  enero  de  2013,  se  le  hizo  la  siguiente  imputación:   

“—Cargo  Uno:  Concierto para obstruir la justicia, con la intención  de  obstruir,  influenciar  e impedir un proceso oficial, a saber: un proceso en  el  Distrito  Este  de Nueva York, lo cual es en contra del Título 18, Sección  1512  (c)  (2)  del Código de los Estados Unidos, en violación del Título 18,  Sección   1512  (k),  3238  and  (sic)  3551  et  seq.  del Código de los Estados Unidos; y   

—Cargos  Dos y  Tres:  Obstrucción  a la justicia, con la intención de obstruir, influenciar e  impedir  un  proceso  oficial,  a saber: un proceso en el Distrito Este de Nueva  York,  y  ayuda  y  facilitación de dicho delito, en violación del Título 18,  Secciones   1512   (c)   (2),  3238,  2  y  3551  et.  Seq.     del     Código     de     los    Estados  Unidos.”   

En  la  misma Nota Verbal No. 0036, se indica  que    tal    imputación    hace   referencia   a   la   siguiente   situación  fáctica:   

“Los hechos del caso son que entre el 1 de  febrero  de  2012  y el 23 de octubre de 2012, Freddy Mauricio Téllez Buitrago,  un  empleado en la Oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de  la  Nación  y  Adriana  Márquez  González,  una abogada en Bogotá, Colombia,  suministraron  a  un  testigo que coopera en el caso1    dos    solicitudes    de  extradición,  las  cuales  habían  sido  entregadas  por  los Estados Unidos a  nombre  de  la  Fiscalía  de  los Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva  York,  a  cambio  del  equivalente  de  aproximadamente  $10.000 dólares de los  Estados  Unidos, por la primera solicitud, y aproximadamente $18.000 dólares de  los  Estados  Unidos,  por  la segunda solicitud. Cada solicitud de extradición  contenía  información  delicada de las fuerzas del orden y la cual era crucial  para  las  investigaciones  y procesos en curso sobre tráfico de narcóticos en  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito Este de Nueva  York”.   

2.  En orden a  formalizar  el  trámite de extradición, se aportaron los siguientes documentos  con   su   correspondiente   autenticación   por  el  Gobierno  requirente,  la  traducción  necesaria  y  su  legalización  ante  el  Ministerio de Relaciones  Exteriores, según el caso:   

2.1.  Las Notas  Verbales  No.  2688  del  13  de noviembre de 2012 y No. 0036 del 11 de enero de  2013,  a través de las cuales la Embajada de los Estados Unidos hizo conocer la  petición de extradición.   

En  la primera de ellas, la Embajada en cita  informó  al Ministerio de Relaciones Exteriores, que Adriana González Márquez  “es   ciudadana  de  Colombia,  nacida  el  31  de  diciembre  de  1978,   en Colombia.  Es  portadora  de   la       cédula      colombiana     No.     52.495.060”.   

2.2.  Copia de  la  acusación  No.  CR  12-687, proferida el 8 de noviembre de 2012 en la Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos para el Distrito Judicial Este de Nueva York  contra la reclamada.   

2.3.   Reproducción  de  las  disposiciones penales del Código Federal de los Estados  Unidos, relevantes para el presente caso.   

2.4.   Declaraciones  juradas  de  Soumya  Dayananda,  Fiscal  Auxiliar de la Fiscalía  Federal  de  los  Estados Unidos para el Distrito Judicial Este de Nueva York, y  de  Denis  Kennedy,  Agente  Especial  del  Departamento  de  Seguridad Nacional  asignado    a    la    misma    ciudad,    en   apoyo   de   la   solicitud   de  extradición.   

2.5.    Duplicado  de  la  orden  de  arresto  proferida  por  la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Judicial  Este  de  Nueva  York  contra  la  requerida.   

2.6.  Informe de  consulta  realizada a la Registraduría Nacional del Estado Civil de Colombia en  relación con la identificación de la solicitada.   

3.    En  Colombia se realizó el siguiente trámite:   

3.1. Con oficio No.  DIAJI/GCE  No.  76127  del  13 de noviembre de 2012, el Ministerio de Relaciones  Exteriores  remitió  a  la Fiscalía General de la Nación la Nota Diplomática  No.  2688  de  la  misma  fecha procedente de la Embajada de los Estados Unidos,  mediante  la  cual  se  pidió  la  captura con fines de extradición de Adriana  González  Márquez,  y  el  ente  acusador, con Resolución del día siguiente,  emitió la orden respectiva.   

3.2.  El   16  de  noviembre  de  2012  fue  aprehendida  la requerida en Bogotá, quien se  identificó  con  la  cédula de ciudadanía No. 52.495.060 expedida en la misma  ciudad.   

3.3.    El  Ministerio  de  Relaciones Exteriores, mediante oficio DIAJI/GCE No. 0082 del 14  de  enero  de 2013, envío las diligencias y la Nota Verbal No. 0036 del día 11  de  igual  mes  y  año  al  Viceministerio  de  Política  Criminal  y Justicia  Restaurativa  del  Ministerio de Justicia y del Derecho, a través de la cual el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  formalizó  la  solicitud de extradición de  Adriana  González  Márquez.  Además, conceptuó que si bien entre los Estados  Unidos  y  la  República  de  Colombia  se  encuentra  vigente  la “«Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra el (sic) Corrupción», adoptada… mediante  Resolución   número   58/4   del   31   de   octubre   de  2003”,  debido a que  allí  no  se regula lo relativo al trámite de extradición, entonces según lo  estipulado  en  los artículos 491 y 496 de la Ley 906 de 2004, se debe proceder  de  conformidad  con lo “previsto en el ordenamiento  jurídico colombiano”.   

3.4.   En  el  citado  viceministerio  se determinó que la documentación allegada reunía los  requisitos  formales  exigidos en la normatividad procesal penal del país y por  ende  fue  remitida  a  la Corte con oficio No. OFI13-0000659-OAI-1100 del 16 de  enero de 2013.   

3.5.  Recibido  el  expediente  en  esta  Corporación, se le reconoció personería adjetiva al  defensor  nombrado por la reclamada Adriana González Márquez y como quiera que  ésta,  con  la  coadyuvancia  de  su  apoderado,  solicitó  la aplicación del  trámite   de  extradición  simplificada  que  prevé  el  parágrafo  1º  del  artículo  500  de  la Ley 906 de 2004, adicionado por el artículo 70 de la Ley  1453  de  2011,  se  corrió  traslado de tal pretensión a la representante del  Ministerio Público, quien por igual la apoyó.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE:   

1.         Aspectos   previos:   

1.1.  Como de la  petición  de  extradición  formulada  por  el Gobierno de los Estados Unidos a  través  de  su Embajada en Colombia y de los documentos aportados, entre ellos,  el  acta de la acusación CR 12-687 del 18 de noviembre de 2012, se tiene que el  comportamiento   atribuido   a   Adriana  González  Márquez  habría  ocurrido  “entre el 1º de febrero de 2012 y el 23 de octubre  de   2012,   o   alrededor   de   esas   fechas”2 y, a su vez, en la Nota Verbal  No.  0036  del 11 de enero de 2013, por cuyo medio se formalizó la solicitud de  entrega,  se  reitera  lo  anterior  y  se  agrega que  “todas  las  actividades  delictivas tuvieron lugar con posterioridad al 17 de  diciembre            de            1997”3,  pero además, se observa que  Soumya                   Dayananda4,   Fiscal   Auxiliar   de  la  Fiscalía  Federal de los Estados Unidos para el Distrito Judicial Este de Nueva  York,  se pronuncia en el mismo sentido; de allí se sigue que las conductas por  cuya  ejecución  se  acusó  a  la  requerida  en  dicho país fueron cometidas  después  de  la  entrada  en  vigencia  del  Acto  Legislativo  No. 01 de 1997,  modificatorio  del  artículo  35  de  la Constitución Política, por tanto, no  resulta necesario hacer salvedad alguna al respecto.   

1.2.   En  los  cargos  contenidos en la acusación No. CR 12-687 predicados a Adriana González  Márquez,  se  concreta  que  los  comportamientos  a ella imputados se habrían  llevado   a   cabo   “dentro  de  la  jurisdicción  extraterritorial        de        los        Estados       Unidos”, quien específicamente se concertó con  otras   personas   para  “obstruir,  influenciar  e  impedir  un  procedimiento  oficial,  a  saber:  un procedimiento judicial en el  Distrito  Este  de  Nueva  York”,  lo  que en efecto  ocurrió.   

Cabe  señalar  que  el proceso a que se hace  referencia,  conforme  lo  precisa  el  Agente Especial Denis Kennedy, recoge la  investigación   sobre  una  organización  de  tráfico  de  drogas5,   la  cual  permitió  acusar  a  varios  de  sus  integrantes  ante  la  Corte del Distrito  Judicial  Este  de  Nueva  York,  uno  de los cuales6  informó  al  Departamento de  Seguridad  Nacional  de los Estados Unidos, que tenía la posibilidad de obtener  copia  de  los  documentos  de  su  extradición,  en  particular de su orden de  aprehensión  provisional a través de la acusada Adriana González Márquez con  la  colaboración  de  un  servidor  público a cambio de entregarle a éste una  suma de dinero, lo que en efecto se concretó.   

En  esa medida, en atención a lo establecido  por  la  jurisprudencia  y la doctrina como criterio para determinar el lugar de  ocurrencia  del hecho, como es la teoría mixta o de la ubicuidad, conforme a la  cual  se  considera  cometido el hecho donde se desarrolló total o parcialmente  la  acción,  o  en el lugar donde debió realizarse la acción omitida, o en el  sitio  donde  se produjo o debió materializarse el resultado; la Sala encuentra  que  la conducta atribuida ante la Corte Distrital de los Estados Unidos para el  Distrito  Judicial Este de Nueva York a Adriana González Márquez traspasó las  fronteras  colombianas,  en  tanto  allí  se  habría  obstruido el curso de un  proceso,  por  lo  cual  se  satisface la condicionante constitucional de que el  hecho se haya cometido en el exterior del territorio nacional.   

1.3.   Es  del  caso  advertir  que  los  delitos  que  sirven  de  fundamento a la solicitud de  extradición  no  revisten  el carácter de políticos o de opinión, por cuanto  aluden  a  que la requerida se habría asociado ilícitamente con otras personas  con  el  propósito  de  cometer  conductas  punibles  en  busca  de  afectar la  administración  de  justicia  y la seguridad pública del país reclamante, por  ende,  también se cumple la exigencia que en tal sentido contempla el artículo  35 Superior.   

2.     Cuestión    de   fondo:   

Aspectos  Generales:  

La  competencia  de  la  Corte,  dentro  del  trámite  de  extradición,  se  limita a emitir el respectivo concepto sobre la  viabilidad  de entregar o no a la persona solicitada por un Gobierno extranjero,  después  de  examinar  los  aspectos a que aluden los artículos 493, 495 y 502  del     Código     de     Procedimiento    Penal7.   

De  otra  parte,  como  quiera  que según lo  expresado  por el Ministerio de Relaciones Exteriores, el presente trámite debe  seguirse  con  fundamento  en  lo  “previsto  en el  ordenamiento  jurídico  colombiano”,  es  decir, en  nuestro  Código  de  Procedimiento  Penal,  en esa medida corresponde a la Sala  emitir  el respectivo concepto acorde con lo preceptuado en el artículo 502 del  referido  estatuto  y,  por  ende,  ha  de  realizar  el análisis sobre: (i) la  validez  formal  de  la documentación allegada por el país requirente; (ii) la  demostración  plena  de  la  identidad  de  la  persona  solicitada;  (iii)  la  concurrencia  de  la  doble  incriminación, esto es, que el hecho que motiva la  solicitud  de  extradición  tanto  en el Estado reclamante como en Colombia sea  delito  y además que la legislación nacional lo sancione con pena privativa de  la  libertad  cuyo mínimo no sea inferior a cuatro años y; (iv) respecto de la  equivalencia  existente  entre  la  providencia  proferida  en  el  extranjero y  —por lo menos—  la  acusación  del sistema procesal  interno.   

En  relación con cada uno de tales aspectos,  se tiene:   

2.1.   Validez     formal     de     la     documentación  presentada:   

Según lo establece el artículo 495 de la Ley  906  de  2004,  la  solicitud  de  extradición  debe  efectuarse  por  la  vía  diplomática  y,  de  manera  excepcional,  por  la  consular  o  de  gobierno a  gobierno,  adjuntando copia auténtica del fallo o de la acusación proferida en  el  extranjero,  con  indicación de los actos que determinan la petición, así  como  del  lugar  y  fecha  en  que  fueron  ejecutados,  los datos que permitan  establecer  la  plena  identidad  de  la  reclamada y la copia auténtica de las  disposiciones  penales aplicables al caso, documentos que deben ser expedidos en  la  forma  prevista  en  la  legislación  del  país requirente y traducidos al  castellano, de ser necesario.   

Por  tanto,  la  revisión  sobre  la validez  formal  de  la  documentación, apunta a verificar que los soportes con apoyo en  los  cuales  el  Estado  reclamante  solicita  la  entrega  de  una  persona  en  extradición, se sujeten a las referidas exigencias formales.   

En  este sentido, encuentra la Sala que dicho  presupuesto  fue  observado por el Gobierno de los Estados Unidos al demandar la  extradición  de la ciudadana colombiana Adriana González Márquez por conducto  de su Embajada.   

En  efecto,  la solicitud se hizo por la vía  diplomática  y  a  ella  se  acompañó  copia  de  la acusación No. CR 12-687  dictada  el  8  de noviembre de 2012 en la Corte Distrital de los Estados Unidos  para  el  Distrito  Judicial  Este de Nueva York, decisión donde se indican los  actos  que  sustentan  la  petición  de entrega, los lugares y las fechas de su  ejecución,  mientras que en los restantes documentos son precisados tales datos  y  se  ofrece la información necesaria para establecer la plena identidad de la  persona requerida.   

Esto  se corrobora al confrontar el contenido  de  las  declaraciones  juradas  de  Soumya  Dayananda,  Fiscal  Auxiliar  de la  Fiscalía  Federal  de los Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva York, y  de  Denis  Kennedy,  Agente  Especial  del  Departamento  de  Seguridad Nacional  asignado   a   la   misma   ciudad,   quienes  reseñan  los  pormenores  de  la  investigación  y  posterior  acusación,  la  relación  de  los  cargos  y  la  normatividad  aplicable  al  caso, la cual está contenida en el Código Federal  de los Estados Unidos.   

Los   anteriores  documentos  a su vez obran certificados y autenticados  por  las  autoridades  del  Estado requirente y están traducidos al castellano.  Además,  aparece  la  refrendación efectuada por la Vicecónsul de Colombia en  Washington,  D.C.,  cuya  firma  fue  abonada  por el Jefe de Legalizaciones del  Ministerio  de Relaciones Exteriores lo que, de conformidad con el artículo 259  del  Código de Procedimiento Civil, permite suponer que se otorgaron de acuerdo  con las leyes del país solicitante.   

Este    requisito,    por    tanto,   se  satisface.   

2.2.   Plena  identidad  entre la reclamada en extradición y  la aprehendida con tal finalidad:   

Esta  exigencia  se  contrae  a constatar la  coincidencia  que  debe  existir  entre  la  persona  solicitada  por  el Estado  requirente  y la aprehendida con fines de extradición, por lo cual es bajo este  contexto  que  corresponde  analizar  a  la Corte la “identificación” de la  ciudadana reclamada.   

Al   efecto  se  tiene,  que  en  la  Nota  Diplomática  No. 2688 del 13 de noviembre de 2012 de la Embajada de los Estados  Unidos,  por  cuyo  medio  se  solicitó  la detención provisional con fines de  extradición  de  Adriana  González  Márquez,  se  informó  al  Ministerio de  Relaciones  Exteriores  que  la  persona  requerida nació el 31 de diciembre de  1978  en  Colombia  y  que  es  la  titular  de  la  cédula  de ciudadanía No.  52.495.060.   

Ahora,  de  la  documentación  reunida  en  Colombia  se  infiere  que  se  trata  de  la  misma persona a que alude aquella  petición,  sin  que  haya lugar a cuestionar los demás datos exigidos para dar  por  acreditada  la  exigencia  bajo  examen, pues incluso el 16 de noviembre de  2012,  día  en  el  que  la  solicitada  fue  capturada, se le practicó cotejo  decadactilar  confirmándose  la coincidencia con la identificación de quien es  reclamada por el país extranjero.   

En  esa medida, este requisito, al igual que  el anterior, también se cumple.   

2.3.   Principio de la doble incriminación:   

De acuerdo con lo estipulado en el artículo  493  de  la  Ley 906 de 2004, para conceder la extradición es indispensable que  el  hecho que la motiva esté previsto en Colombia como delito y que el mismo se  encuentre  reprimido  con  una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no  sea inferior a cuatro años.   

En  este  sentido,  se tiene que la ciudadana  colombiana  Adriana González Márquez es requerida para que comparezca a juicio  ante  la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Judicial Este de  Nueva   York,    donde    es    objeto    de   la   acusación  No. CR 12-687 dictada el 8 de noviembre de 2012, mediante la cual se  le imputa:   

“CARGO  UNO   

(Concierto  para delinquir para obstruir la  justicia)   

1. En y entre el 1º de febrero de 2012 y el  23  de  octubre  de 2012, o alrededor de esas fechas, siendo ambas aproximadas e  inclusivas,  dentro  de la jurisdicción extraterritorial de los Estados Unidos,  los  acusados  Adriana  González  Márquez  y Freddy Mauricio Téllez Buitrago,  conjuntamente  con  otros,  a sabiendas, intencional y corruptamente concertaron  obstruir,   influenciar   e  impedir  un  procedimiento  oficial,  a  saber:  un  procedimiento  judicial  en  el  Distrito  Este de Nueva York, contraviniendo lo  dispuesto  en  la  Sección  1512  (c) del Título 18 del Código de los Estados  Unidos.   

(Título 18, Código de los Estados Unidos,  Secciones 1512 (k), 3238 y 3551 y siguientes).   

CARGO DOS  

(Obstrucción a la justicia)  

2. El 27 de febrero de 0012, o alrededor de  esa  fecha,  dentro  de la jurisdicción extraterritorial de los Estados Unidos,  los  acusados  Adriana  González  Márquez  y Freddy Mauricio Téllez Buitrago,  conjuntamente  con  otros, a sabiendas, intencional y corruptamente obstruyeron,  influenciaron  e  impidieron un procedimiento oficial, a saber; un procedimiento  judicial en el Distrito Este de Nueva York.   

(Título 18, Código de los Estados Unidos,  Secciones 1512 (c) (2), 3238, 2 y 3551 y siguientes).   

CARGO TRES  

(Obstrucción a la justicia)  

3. El 23 de octubre de 0012, o alrededor de  esa  fecha,  dentro  de la jurisdicción extraterritorial de los Estados Unidos,  los  acusados  Adriana  González  Márquez  y Freddy Mauricio Téllez Buitrago,  conjuntamente  con  otros, a sabiendas, intencional y corruptamente obstruyeron,  influenciaron  e  impidieron un procedimiento oficial, a saber; un procedimiento  judicial en el Distrito Este de Nueva York.   

(Título 18, Código de los Estados Unidos,  Secciones 1512 (c) (2), 3238, 2 y 3551 y siguientes).”   

Además  resulta  oportuno  mencionar,  que  conforme  lo  precisó  el  Agente  Especial  Denis  Kennedy del Departamento de  Seguridad  Nacional  de  los  Estados  Unidos con sede en Nueva York, los hechos  imputados  dan  cuenta  que a raíz de la investigación seguida en ese país en  contra  de una organización de tráfico de drogas, se logró conocer que uno de  sus  integrantes  estaba en capacidad de conseguir copia de los documentos de su  extradición,  concretamente  de  su orden de aprehensión provisional a través  de   la   particular  aquí  requerida  Adriana  González  Márquez  y  con  la  participación   de   un  servidor  público  (Freddy  Mauricio  Téllez  Buitrago) a cambio de darle a éste  último   una   suma   de   dinero,   lo   que  a  la  postre  se  materializó,  situación   fáctica   que   a  su  vez  se   recoge   en   la   Nota   Verbal No. 0036 del 11 de enero de  2013, según se puede apreciar al inicio de este concepto.   

Ahora,  es  del caso mencionar que la Corte  tiene  establecido  que el principio de la doble incriminación debe constatarse  con  fundamento  en  los  “hechos”  que  sirven  de  fundamento  al Gobierno  extranjero  para pedir la extradición, mas no en la calificación jurídica que  allí se aplique, pues al efecto ha expresado:   

“En efecto, la confrontación que se debe  hacer  para  determinar  si  la  conducta  imputada  al  solicitado en el Estado  extranjero  es  delito en Colombia, no se efectúa atendiendo a la denominación  jurídica  que  se  le asigne en el país requirente al acto, sino que el cotejo  se  adelanta  visto  «el  hecho»  que motiva la extradición, de manera que se  debe  examinar  si el mismo está previsto en Colombia como delito, pues así lo  preceptúa   el   numeral   1º   del   artículo   493   de   la   Ley  906  de  2004.”8   

Sobre  el particular conviene recordar que la  norma  en  cita  establece en concreto que “Para que  pueda…   concederse   la   extradición   se   requiere…   Que  el  hecho  que  la  motiva también esté  previsto como delito en Colombia”.   

Así las cosas, como se tiene que los hechos a  que  alude  la  documentación  aportada  por  el Gobierno de los Estados Unidos  objetivamente  muestra  que  Adriana  González  Márquez  se  asoció con otras  personas  para  entregarle  a un servidor público una suma de dinero con el fin  de  que ejecutara un acto contrario a sus deberes, en concreto facilitar copia a  terceros  de  documentos  sometidos a reserva, tales conductas guardan identidad  con  las  descritas en los artículos 340 (modificado por los artículos 8 de la  Ley  733  de  2002,  14 de la Ley 890 de 2004 y 19 de la Ley 1121 de 2006) y 407  (reformado  por  el  artículo  14 de la Ley 890 de 2004) en concordancia con el  artículo  405  (modificado  por los artículos 14 de la Ley 890 de 2004 y 33 de  la   Ley   1474   de   2011)   del  Código  Penal,  por  cuanto  dichas  normas  consagran:   

“Concierto para  delinquir.  Cuando  varias personas se concierten con  el  fin  de  cometer  delitos,  cada  una  de  ellas  será penada, por esa sola  conducta, con prisión de cuatro (4) a nueve (9) años.   

(…)  

La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,   constituyan   o  financien  el  concierto  o  la  asociación  para  delinquir.”   

“Cohecho por dar  u  ofrecer.  El  que dé u  ofrezca  dinero  u  otra utilidad a servidor público,  en  los casos previstos en los dos artículos anteriores, incurrirá en prisión  de   cuarenta   y  ocho  (48)  a  ciento  ocho  (108)  meses…”  (subraya fuera de texto).   

Se precisa entonces que los artículos a que  hace  referencia  la  norma  recién  transcrita  son los números 405 y 406 del  Código  Penal,  en  los  cuales  se  tipifican  los delitos de cohecho propio y  cohecho  impropio,  observándose  que el primero de ellos describe la siguiente  conducta:   

“Cohecho  propio.  El  servidor  público que reciba para sí o  para  otro,  dinero  u  otra utilidad, o acepte promesa remuneratoria, directa o  indirectamente,   para  retardar  u  omitir  un  acto  propio  de  su  cargo,  o  para   ejecutar   uno   contrario   a   sus  deberes  oficiales,  incurrirá  en prisión de ochenta (80) a  ciento  catorce  meses  (114)…” (subraya fuera de  texto).   

Señalado  lo anterior, queda demostrado que  los  cargos  atribuidos  a la reclamada y que están contenidos en la acusación  No.  CR 12-687, proferida el 8 de noviembre de 2012 en la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Judicial  Este  de  Nueva  York, cumplen el  requisito  establecido  en los artículos 493 y 502 del Código de Procedimiento  Penal,  relativo a la doble incriminación, por cuanto recogen conductas que son  delictivas  en Colombia, las cuales tienen una sanción privativa de la libertad  cuyo mínimo no es inferior a cuatro años.   

Por  tanto,  este requisito, al igual que los  analizados en precedencia, también se satisface.   

2.4.   Equivalencia   de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero con la acusación del sistema procesal colombiano:   

Esta  exigencia igualmente se constata en el  caso  particular,  por  cuanto la decisión proferida por el Gran Jurado ante la  Corte  Distrital  de  los Estados Unidos para el Distrito Judicial Este de Nueva  York  es  equivalente, en su contenido, a la acusación prevista en el artículo  337    del   Código   de   Procedimiento   Penal   colombiana   (Ley   906   de  2004).   

En efecto, revisada el acta de la acusación  No.  CR  12-687   del  8  de  noviembre  de  2012,  se observa que allí se  concreta  la  formulación  del cargo, los hechos con sus fechas de ocurrencia y  las  disposiciones  transgredidas  (conforme  quedó  reseñado en precedencia),  así   como   el   nombre   de   la   acusada   y   las   conductas   por   ella  desarrolladas.   

En  relación  con  las   pruebas   que   soportan   la   acusación  No.  CR  12-687,  Soumya  Dayananda, Fiscal Auxiliar de la Fiscalía Federal de los Estados Unidos  para  el  Distrito  Este  de  Nueva  York, al rendir declaración en apoyo de la  solicitud  de  extradición, manifestó que el país en cita demostrará su caso  a  través  de  varios  tipos  de  pruebas,  entre  ellas,  la  declaración  de  testigos9.   

Por  tanto,  ninguna  duda  cabe  acerca  del  paralelismo  existente  entre  el  procedimiento  foráneo  y  la acusación del  sistema  colombiano,  en el entendido de tratarse de una equivalencia conceptual  de  decisiones  y  no  de  identidad  de  formas, que en ambas legislaciones dan  comienzo  a  la  etapa  del  juicio,  donde  la  defensa de la requerida Adriana  González   Márquez   puede  controvertir  los  medios  de  conocimiento  y  la  acusación  formulada  ante  la  Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el  Distrito Judicial Este de Nueva York.   

Así  las  cosas,  este requisito también se  cumple.   

3.  Otros aspectos:   

3.1.  El  Gobierno  Nacional  está  en  la  obligación  de  condicionar  la  entrega de la persona  solicitada,  en  el evento de acceder a ella, a que no pueda ser en ningún caso  juzgada  por hechos anteriores ni distintos a los que la motivan, a que se tenga  como  parte  de  la pena que pueda llegar a imponérsele en el país requirente,  el  tiempo que ha permanecido en detención con motivo del presente trámite y a  que  se  le  conmute  la  pena  de muerte, como también a que no sea sometida a  desaparición   forzada,   torturas,   tratos   o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes, destierro, prisión perpetua o confiscación.   

3.2.  Del mismo  modo,  le  corresponde  condicionar  la  entrega  de  la  solicitada a que se le  respeten  todas  las  garantías  debidas en razón de su condición de nacional  colombiana10,  en  concreto a: tener acceso a un proceso público sin dilaciones  injustificadas,  se  presuma  su  inocencia,  esté asistida por un intérprete,  cuente  con  un  defensor  designado  por ella o por el Estado, se le conceda el  tiempo  y los medios adecuados para preparar la defensa, pueda presentar pruebas  y  controvertir las que se alleguen en su contra, su situación de privación de  la  libertad  se  desarrolle en condiciones dignas, la pena que eventualmente se  le  imponga no trascienda de su persona y tenga la finalidad esencial de reforma  y adaptación social.   

3.3.  El  Gobierno  Nacional  también deberá imponer al Estado requirente, en orden a salvaguardar  los  derechos  fundamentales  de  la  reclamada, la obligación de facilitar los  medios  necesarios para garantizar su repatriación en condiciones de dignidad y  respeto  por  la  persona humana, en caso de llegar a ser sobreseída, declarada  no  culpable  o  su  situación  jurídica  resuelta  definitivamente  de manera  semejante  en  el país solicitante, incluso, con posterioridad a su liberación  una  vez  cumpla  la pena allí impuesta por sentencia condenatoria originada en  los cargos por los cuales procede la presente extradición.   

3.4.   Así  mismo,  deberá condicionar la entrega a que el país requirente, de acuerdo con  sus  políticas  internas  sobre  la materia, ofrezca posibilidades racionales y  reales  para  que  la solicitada pueda tener contacto regular con sus familiares  más  cercanos,  considerando  que el artículo 42 de la Constitución Política  de  1991  califica  a la familia como núcleo esencial de la sociedad, garantiza  su  protección  y  reconoce su honra, dignidad e intimidad, la cual también es  protegida   por  la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos  en  sus artículos 17 y 23,  respectivamente.   

3.5.    Se  advierte,  además,  que  en  razón  de  lo  dispuesto  en  el  numeral 2° del  artículo  189  de  la Constitución Política, es del resorte del Presidente de  la  República,  en  su  condición  de  jefe de Estado y supremo director de la  política  exterior  y de las relaciones internacionales, realizar el respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a la concesión de la  extradición,  quien  a  su vez debe determinar las consecuencias que se deriven  de su eventual incumplimiento.   

4. Cuestión final:  

De   conformidad   con   lo   expuesto  en  precedencia,  la  Sala es del criterio que el Gobierno Nacional puede extraditar  a    la    ciudadana   colombiana   Adriana   González   Márquez,   bajo   los  condicionamientos  anotados,  pues como viene de constatarse, a falta de tratado  aplicable   están   satisfechos   los   requisitos   establecidos   en  nuestra  legislación procesal penal para que proceda su entrega.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,  emite  CONCEPTO  FAVORABLE  a  la  solicitud  de  extradición de la  ciudadana   colombiana   Adriana  González  Márquez,  formulada  por  la  vía  diplomática  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos, en relación con   los   Cargos  Uno,  Dos  y  Tres  señalados   en   la   acusación  No. CR 12-687, dictada el 8 de noviembre de 2012  en  la  Corte  Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Judicial Este de  Nueva York, conforme lo solicita el Estado en mención.   

Por la Secretaría de la Sala se comunicará  esta  determinación  a la requerida Adriana González Márquez, a su defensor y  a  la  representante  del Ministerio Público, al igual que al Fiscal General de  la  Nación para lo de su cargo en relación con la detenida preventivamente con  fines de extradición.   

Finalmente,  se  devolverá la actuación al  Ministerio   de   Justicia   y   del   Derecho   para   los   trámites  legales  subsiguientes.   

Cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                  FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                   JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

SALVAMENTO  PARCIAL DE VOTO  

A continuación  procedo   a   consignar   las   razones   por   las  cuales  me  separo en forma parcial del concepto que  la  Corte  emite,  sobre la procedencia de entregar a  la    ciudadana   de  nacionalidad  colombiana  ADRIANA GONZÁLEZ         MÁRQUEZ,  reclamada  en  extradición  por el  Gobierno  de  los Estados Unidos de América.   

El    punto    del   cual   disiento  radica  en  el  análisis  que se hace del principio  de  doble  incriminación, en cuanto considera que la  conducta  de  obstrucción  a la justicia,     imputada     a    la  requerida  en los cargos  dos  y  tres de la acusación, corresponde en nuestra  legislación     a  los           delitos     de    cohecho    por dar u ofrecer y/o  cohecho propio.   

Como lo señala  el     concepto,     la    concurrencia    del    principio    de    la    doble  incriminación  se  constata  sobre  los  hechos que  sirven  de  fundamento  al  Gobierno  extranjero  para  formular  el pedido, sin  interesar su    calificación   jurídica,    pues  lo  importante  es  que  encuentren  equivalencia  típica  en  Colombia, con  independencia  del  nomen  iuris,  y  que el delito tenga adscrita una pena cuyo  mínimo   no   sea  inferior  a  4  años.      

Los  hechos  que    motivan    la    solicitud   de  entrega  se  hacen  consistir  en  que  entre el 1°  de  febrero  y  el  23  de  octubre  de  2012,  FREDDY  MAURICIO  TÉLLEZ  BUITRAGO,  un  empleado  de  la  Oficina de  Asuntos  Internacionales  de  la Fiscalía   General  de  Colombia,  y  ADRIANA  GONZÁLEZ             MÁRQUEZ, una abogada en Bogotá,  suministraron  a  un  testigo, a  cambio  de  dinero,  dos solicitudes de extradición,  que      contenían      información  reservada  y  que  era  crucial para las investigaciones que se  encontraban  en curso por tráfico de estupefacientes  en  la  Corte  Distrital  de  Estados  Unidos para el Distrito Este de Nueva York.   

Si el juzgamiento de estos hechos debiera  hacerse  en  Colombia,  no  me  queda  la  menor  duda que los delitos a imputar  serían  los  de cohecho por dar u ofrecer y cohecho  propio,    pero    se    trata    del    juzgamiento    en   un   país  extranjero,  donde  la  conducta  delictiva  que  se  les  atribuye  no  es  la  de  haber sobornado a un servidor  público  de  Colombia  para  obtener los documentos  reservados,   sino   la   de   haberse   confabulado  para  interferir  y  haber  efectivamente  interferido  en  el  procedimiento  judicial  de  ese  país al  suministrar  una  información  reservada a personas  que      estaban     siendo      juzgadas     por     narcotráfico.     

Así   se  desprende   del   contenido   de   los   cargos   de   la  acusación,     en     los     que    ADRIANA  GONZÁLEZ               MÁRQUEZ     y     FREDDY     MAURICIO  TÉLLEZ   BUITRAGO  son  sindicados   de   “concierto   para  obstruir  la  justicia,   con  la  intención  de   obstruir,  influenciar       e       impedir       un      proceso      oficial”,     y    de    “obstrucción a la justicia”,     porque     “conjuntamente  con otros, a sabiendas, intencional y corruptamente  obstruyeron,  influenciaron e impidieron un procedimiento oficial,  a  saber; un procedimiento oficial en el Distrito Este de Nueva York”.   

Estos  comportamientos  delictivos hallan  equivalencia  en  la  legislación  colombiana en el  tipo  penal  que describe el concierto para              delinquir11,        y       en       el      que      define      el      favorecimiento,12        en  la hipótesis  de ayudar  a  eludir  la  acción  de  la  autoridad   o   a   entorpecer   la   investigación  correspondiente,  agravado por haberse realizado para  proteger   o   favorecer   a   personas   procesadas  por  el  delito  de  tráfico de drogas, y no en los  tipos  penales  que  describen el cohecho propio e impropio, como se concluye en  el concepto.   

Si  en  gracia  de  discusión  se  aceptara  que  los delitos imputados por los tribunales del  país   requirente   en   los  cargos  dos  y  tres  a       ADRIANA  GONZÁLEZ               MÁRQUEZ     y     FREDDY     MAURICIO  TÉLLEZ  BUITRAGO  son  los  de  cohecho  por  dar u  ofrecer   y/o  cohecho  propio,  la  entrega  sería  improcedente,   porque   estos   delitos   se   cometieron   en  territorio  colombiano,   y  el  artículo  35  de  la  Constitución Nacional prohíbe  la  extradición  de  nacionales cuando los hechos han tenido lugar en territorio  patrio.   

No  ocurre  lo  mismo  con  el  delito de  obstrucción  a  la  justicia,  porque esta conducta  habría      tenido      realización  en  el país requirente, como quiera  que  es  allí donde cursa  el   proceso  por  tráfico  de  drogas  contra  las  personas     que     ADRIANA    GONZÁLEZ         MÁRQUEZ  y  FREDDY  MAURICIO  TÉLLEZ BUITRAGO  buscaban  favorecer  con  su  accionar  ilícito,  y  porque  fue  la  justicia  de ese país la que se vio  obstruida con dicho comportamiento.   

Los  motivos  expuestos  son  los  que me  llevan a discrepar parcialmente de la decisión mayoritaria.   

Cordialmente,  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado  

Fecha ut supra.  

SALVAMENTO     PARCIAL    DE   VOTO   

Como  las  razones  que  expone  el  señor  Magistrado  José  Leonidas  Bustos  Martínez en su salvamento parcial de voto,  corresponden  a  las mismas que expuse en la correspondiente Sala para apartarme  de  la decisión que conceptúa favorablemente a la extradición por el cargo de  “obstrucción  a  la  justicia”,  a fin de evitar reiteraciones innecesarias  manifiesto   que   me  pliego  completamente  a  los  argumentos  que  allí  se  contienen.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado  

    

1  Según   lo   precisa   el   Agente   Especial  Denis  Kennedy     del    Departamento    de    Seguridad  Nacional    de    los  Estados Unidos  con  sede en Nueva York, se trata de la  investigación  sobre  una  organización  de  tráfico  de  drogas liderada por  Luis    Agustín    Caicedo    Velandia,  la  cual ha permitido acusar a varios de sus integrantes ante la  Corte  del Distrito Judicial Este de la ciudad en cita  (folio 127 de la carpeta de anexos).   

2  Folio 118 de la carpeta de anexos.   

3  Folio 36 ídem.   

4  Folio  96  ibídem.   

5  Liderada  por Luis Agustín  Caicedo Velandia.   

6  Laurentino      Vanegas      Rubiano.   

7 En el  presente     caso     se    aplica    la    Ley    906    de    2004, por cuanto los hechos que sustentan la  petición   de   extradición  se  habrían  cometido  después    del    1º  de enero de 2005, fecha en la cual entró en vigencia  el  nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal.  En  este sentido, ver  Corte  Suprema de Justicia,  Sala  de Casación Penal, autos  del  4 de abril y 3 de octubre de  2006,     radicaciones  números  24187  y  25080,  respectivamente, entre otros.   

8 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, concepto del 18 de julio de 2012,  radicación No. 38664.   

9  Folio 101 de la carpeta de anexos.   

10  Según   el   criterio   de   la   Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  concepto  del  5  de  septiembre de 2006,  radicación  No.  25625,  a  pesar  de  que se produzca la entrega del ciudadano  colombiano,   éste   conserva   los   derechos  inherentes  a  su  nacionalidad  consagrados  en  la  Constitución  Política  y  en los tratados sobre derechos  humanos suscritos por el país.   

11  Artículo 340 de la Ley 599 de 2000.   

12  Artículo 446 ibídem.     

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