40445(15-05-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Aprobado Acta Nº 150.  

          Bogotá,   D.   C.,   quince   (15)   de   mayo  de  dos  mil  trece  (2013).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de   la   acción  de  revisión  interpuesta  por  el  defensor  del  ciudadano  ALEXÁNDER     MORENO     CARVAJAL,    contra  la  sentencia de segunda instancia de fecha 11 de febrero de  2008,  proferida por la Sala Penal del Tribunal Superior de Cartagena, decisión  a  través  de  la  cual  confirmó  en lo fundamental el fallo emitido el 19 de  diciembre  de  2002  por  el  Juzgado  Único  Penal del Circuito de Mompox, que  condenó  al  prenombrado  a  la  pena  principal  de  treinta y tres (33)  años        de  prisión  y a la accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  término  de   veinte  (20)  años,  como  determinador  de  los  delitos  de  homicidio   agravado  y  secuestro  simple  agravado.   

  HECHOS  

          Se  resumieron  en el proceso materia de la acción de revisión, de  la siguiente manera:   

          “Con   el   objeto   de  destruir  unos  laboratorios  para  el procesamiento de cocaína, en el mes de agosto de 1994 el  Ejército  realizaba  en  la región de La Pradera y Pueblo Mejía la operación  “Mineros”.  Mientras se hacía un registro de la zona, el día 16 de ese mes  y  año  por  parte de la Sección Segunda, al mando del CP MAYRO MARULANDA y el  CS  VÍCTOR  SÁNCHEZ  TOVAR,  en  la  parte alta del cerro, fueron atacados con  granadas  y  tiros  de  fusil,  resultando muertos el Cabo SÁNCHEZ y el soldado  GARCÍA VÁSQUEZ.   

          Esta  patrulla la mandaba el ST PÉREZ DEVIA, la que fue apoyada por  el  cuarto  pelotón  al  mando  del ST ALEXÁNDER MORENO CARVAJAL, quien con la  intención  de averiguar sobre la muerte del Cabo SÁNCHEZ y por los comentarios  que   había   sobre   que   HÉCTOR   HERNÁN   TAVARES   MONTOYA  (sic),  alias  EL MOCHO, era “sapo” de  la  guerrilla,  mandó a cuatro soldados con la ayuda de dos más pertenecientes  a  la patrulla Cali II, autorizados por el ST PÉREZ DEVIA, para que le trajeran  desde  donde  se  encontraba pernoctando en Pueblito Mejía, hasta la base donde  se encontraban ellos.   

          Efectivamente,  varios  soldados  vestidos  de  civil  fueron por EL  MOCHO,  a  quien sacaron brutalmente de la casa, en presencia de sus hijos IRENE  y  CLAUDIA  MONTOYA  HOLGUÍN  y  del  señor YIMIS CAVAS, como a las once de la  noche  del  17 de agosto del año mencionado, le tuvieron en la base, amarrado a  un  palo,  durante  el  día 18, y en las horas de la madrugada del 19, también  por  orden  de  ALEXÁNDER  MORENO  CARVAJAL  lo subieron al cerro y mientras el  soldado   GIL   HINCAPIÉ   le   disparaba,   los   demás  disparaban  al  aire  repetidamente,  simulando un combate con la guerrilla. Seguidamente dos soldados  cavaron  un  hueco  y  lo  colocaron  allí  tapándolo con piedras y palos y lo  reportaron  como  un  guerrillero  dado  de  baja.  Además  hicieron un acta de  levantamiento  de cadáver de un N.N. en la que estamparon las huellas digitales  de  un  viejo  a  quien le compraron un marrano, con la condición de que debía  estampar  las  huellas  digitales  en  un  papel  que  ellos estaban elaborando,  afirmando  posteriormente  que  ellas  eran  las  huellas del guerrillero al que  dieron de baja en el combate”.   

  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          Asumido  inicialmente  el  conocimiento  de  las  diligencias por la  Justicia  Penal  Militar,  que  las  tramitó  hasta cuando el Tribunal Superior  Militar,  por  vía  de consulta, declaró la nulidad de lo actuado por falta de  competencia,   la   Fiscalía   General   de   la  Nación  adelantó  luego  la  correspondiente  investigación,  calificando  el  mérito  del sumario el 16 de  febrero  de 1999 con resolución de acusación, entre otros, contra ALEXÁNDER    MORENO    CARVAJAL    como  determinador  de  los delitos de homicidio agravado, secuestro simple agravado y  falsedad ideológica en documento público.   

          El  juicio  lo  surtió  el  Juzgado  Único  Penal  del Circuito de  Mompox,  cuyo  titular,  una  vez adelantó la ritualidad propia de esa fase del  proceso,  puso  término  a la instancia con la sentencia del 19 de diciembre de  2002,  en  la  cual  condenó,  entre  otros,  a MORENO  CARVAJAL  por  los  punibles  de  homicidio agravado y  secuestro  simple  agravado,  en  tanto lo absolvió por el ilícito de falsedad  ideológica  en  documento  público.  La condena fue confirmada por el Tribunal  Superior de Cartagena mediante el fallo del 11 de febrero de 2008.   

          Interpuesto  recurso  extraordinario de casación por la defensa, la  Sala  de  Casación Penal de esta Corporación inadmitió la respectiva demanda,  aun  cuando  casó  oficiosamente  la  sentencia  para fijar en 10 años la pena  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas.   

LA  DEMANDA   

El  libelista  invoca  la  causal  tercera  prevista  en  el artículo 220 de la Ley 600 de 2000, aduciendo la existencia de  pruebas nuevas no conocidas al tiempo de los debates.   

Para  el  efecto  aporta  dos  declaraciones  rendidas  ante  notario  público,  una  por Arnulfo de  Jesús   Nieto   Parra  y  la  otra  por  Roberto   Manuel  Orozco,  precisando  que  ambos  están  en  capacidad  de  testificar  sobre  la  realidad  de los hechos  respecto  de  los  cuales resultó condenado ALEXÁNDER  MORENO CARVAJAL.   

Según  el  actor,  el  primero  de  ellos  manifestó  en  la  referida declaración extrajuicio encontrarse laborando como  jornalero   rural   en   la   región   de  Pueblo  Mejía,  sitio  “Morro  Rico”,  y  de  esa manera pudo  apreciar  cuando  en  horas  de  la  noche  unidades  del  Ejército Nacional se  enfrentaron  en  combate  con  una  cuadrilla  guerrillera,  en  cuyo desarrollo  pereció   el  individuo  de  nombre  Héctor  Hernán  Tavares    Montoya    (sic),    alias   “El  Mocho”, reconocido en aquel paraje  como militante de la guerrilla.   

El  segundo,  añade, afirmó haber prestado  servicio        militar        en        el        Batallón        “Nariño”  de  Barranquilla,  en  cuya  condición  perteneció  al  Cuarto  Pelotón  al  mando  del  ST.  ALEXÁNDER   MORENO   CARVAJAL,  habiendo  actuado  en  un combate sostenido con la guerrilla en la vereda Pueblo Mejía, a  la    altura    de    “Cerro   Rico”,  encuentro  armado  en el cual resultó muerto un integrante de la  cuadrilla.   

En punto a la trascendencia de las referidas  pruebas,  sostiene que las inconsistencias, incertidumbres y falta de seriedad y  claridad   de   las  numerosas  y  distintas  versiones  suministradas  por  los  indagatoriados  en  desarrollo  del  proceso,  implica  que  en  su  momento los  declarantes  Arnulfo de Jesús Nieto Parra y   Roberto  Manuel  Orozco  pudieron  contribuir  al  esclarecimiento  real  de  los  hechos, en  cuanto   éstos   indican   que   la   muerte   ocurrió  en  desarrollo  de  un  combate.   

Insiste  en que la lectura de las diferentes  piezas   procesales   conduce   a   un   alto   porcentaje  de  incertidumbre  e  inverosimilitud,   pues  los  entonces  deponentes  atribuyeron  la  acción  de  apresamiento  del  señor  Montoya Tavares a  unos  individuos  vestidos  de  civil,  lo  cual podría llevar a  sospechar   que   el   secuestro   no  lo  ejecutaron  soldados  comandados  por  MORENO  CARVAJAL  sino,  en  gracia de discusión, miembros del grupo armado subversivo.   

Esa inverosimilitud, en su criterio, deviene  también  de  la  circunstancia  de  que  el  grueso del pelotón de soldados no  portaba  ropas  de civil, indumentaria que no se usa en patrullajes y campañas,  lo  cual  entonces  justifica  la  necesidad  de escuchar los testimonios de las  personas cuyas declaraciones extrajuicio se aportan con la demanda.   

Lo  anterior  tanto  más, añade, cuando no  obstante  esa  inverosimilitud,  los  juzgadores  dieron  credibilidad a quienes  dijeron  que  los  secuestradores  del  occiso fueron unos soldados al mando del  sentenciado  MORENO CARVAJAL,  y  ello  pese  además  a  la  versión  posterior proporcionada por esos mismos  declarantes,    quienes    afirmaron    que    sus   atestaciones   “estuvieron  guiadas e influenciadas por algunos tobados (sic) que  en  ejercicio  de  funciones  y  mandatos  les  determinaron  sus  dichos  en la  dirección de sus propios intereses”.   

Concluye  señalando  que los testimonios de  Arnulfo   de   Jesús   Nieto   Parra   y   Roberto  Manuel  Orozco  no  se aportaron al proceso no por culpa del sentenciado sino porque  los   operadores   judiciales   nada   hicieron   para   buscar  y  aportar  sus  deponencias.     

De esa manera, solicita admitir el libelo y,  en   su  momento,  dejar  sin  valor  la  sentencia  objeto  de  la  acción  de  revisión.   

          El  actor  aportó  el  poder  para  actuar,  así como copia de las  sentencias  de  primera y segunda instancia motivo de la revisión, lo mismo que  de las declaraciones extrajuicio soportes de la demanda.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          El  cometido de la acción de revisión es remover la intangibilidad  de  la  cosa  juzgada cuando se establece que una decisión con esa connotación  comporta  un  contenido  de  injusticia  material, por cuanto la verdad procesal  allí declarada se opone a la verdad histórica de lo acontecido.   

          Tal  demostración  sólo  resulta  dable  dentro  del  marco de las  causales  establecidas  de  manera taxativa en la ley, para el presente caso las  previstas  en  el  artículo  220 del Código de Procedimiento Penal de 2000, de  cuya  presencia  debe  dar cuenta el actor en la respectiva demanda, mediante el  cumplimiento  de  los  presupuestos  señalados  en  el  artículo  222 ibídem,  incluyendo  la  exposición  de  un  discurso  coherente  y lógico, en donde se  expresen  con  toda  claridad y precisión los fundamentos de hecho y de derecho  que  sirven  de sustento a la pretensión y del cual se infiera que la decisión  es  injusta,  de  suerte  que  su  intangibilidad se torna inconveniente para la  seguridad jurídica allí contenida.   

          En   el   asunto  examinado,  el  actor  invoca  la  causal  tercera  establecida  en  el  citado  artículo  220,  aduciendo  la presencia de pruebas  nuevas,  con  cuyo  sustento,  en  su  opinión,  se  establece que el ciudadano  ALEXÁNDER MORENO CARVAJAL no  cometió los delitos por razón de los cuales se le condenó.   

Al respecto, preciso es recordar el criterio  de  la  Sala  conforme  al  cual  la  acción de revisión no se instituyó para  revivir  el  debate  probatorio  surtido  al interior del proceso penal, pues la  discusión  al  respecto  fenece  una  vez  se  agotan los recursos ordinarios y  extraordinarios  de los cuales disponen los sujetos procesales en el curso de la  actuación  procesal,  y  la respectiva sentencia hace tránsito a cosa juzgada.   

          Y  en relación con la causal 3ª de revisión, la Corte tiene dicho  que  resulta  insuficiente  la  sola  relación  de hechos o pruebas nuevas para  disponer  la admisión de la demanda y el trámite de la acción, en cuanto para  el  efecto  se  hace necesario establecer los siguientes presupuestos: i) que el  hecho  o  la  prueba  nueva sea conocida con posterioridad a la culminación del  debate  probatorio,  esto  es,  después  de  la  sentencia  que  le pone fin al  proceso,  y  ii)  que  los  mismos tengan idoneidad probatoria, es decir, fuerza  persuasiva    para    establecer    la    inocencia    o   inimputabilidad   del  condenado1.   

Como hecho nuevo la Sala tiene por entendido  todo  acaecimiento  o  suceso  fáctico  vinculado  al  hecho punible materia de  investigación,  del cual no se tuvo conocimiento en ninguna de las etapas de la  actuación  judicial,  de  manera  que  no  pudo ser controvertido; mientras por  prueba  nueva, todo mecanismo probatorio (documental, pericial o testimonial) no  incorporado  al  proceso,  que  da cuenta de un evento desconocido (se demuestra  por  ejemplo  que  fue otro el autor del hecho), o de una variante sustancial de  un  hecho  conocido en las instancias, cuyo aporte novedoso tiene la virtualidad  de  derruir  el  juicio  positivo  de  responsabilidad o de imputabilidad que se  concretó        en        la        decisión2.   

En el presente evento, el actor no cumple los  presupuestos  de  fundamentación  arriba  aludidos, pues se limita a relacionar  como  pruebas  nuevas  las  declaraciones de Arnulfo de  Jesús  Nieto  Parra y Roberto  Manuel  Orozco,  sin  acreditar  que  sus  testimonios  contienen  un  evento desconocido en el proceso o una variante sustancial de los  hechos conocidos por las instancias.   

Contrariamente,  apenas  refiere  que  los  aludidos  están  en  capacidad  de  testificar  que  la  muerte  del  ciudadano  Héctor   Hernán   Montoya   Tavares   ocurrió  en  desarrollo de un combate, evento este en manera alguna  de  carácter ex novo, pues se  trata  de  la  excusa  que  el  sentenciado  ALEXÁNDER  MORENO  CARVAJAL  ensayó a lo largo del proceso penal  en  aras  de  liberarse  de  responsabilidad,  exculpación  no admitida por los  falladores.   

En  ese  sentido,  resulta  claro  que  lo  pretendido  por  el  demandante  es  utilizar  el  mecanismo  excepcional  de la  revisión  para  cuestionar el valor persuasivo que los sentenciadores asignaron  al  caudal  probatorio  incorporado al proceso, a partir del cual arribaron a la  conclusión    acerca    de    la    responsabilidad   penal   de   MORENO  CARVAJAL,  propósito que, como se  dijo, desvirtúa la esencia y fundamento de esta acción.   

          En  consecuencia,  por  no  satisfacer  los presupuestos de adecuada  sustentación  exigidos  por  el  artículo  222  de la Ley 600 de 2000, la Sala  inadmitirá la demanda de revisión objeto de examen.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

         INADMITIR   la   demanda  de  revisión  presentada,   a  través  de  apoderado,       por      el      ciudadano  ALEXÁNDER       MORENO      CARVAJAL.   

         Contra  esta decisión procede el recurso  de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO              FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO            

             Magistrado                                                  Magistrado   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

                  Magistrada                                                Magistrado   

RAMIRO       ALONSO       MARÍN  VÁSQUEZ       RICARDO POSADA MAYA   

                   Conjuez                                              Conjuez   

HUGO QUINTERO BERNATE  

Conjuez  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Auto  del 26 de marzo de 2012, radicación 37444.   

2 Auto  del 27 de agosto de 2012, radicación 38839.     

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