40427(24-04-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta Nº 124   

Bogotá, D.C., veinticuatro (24) de abril de  dos mil trece (2013).   

V   I   S   T   O  S   

Procede la Sala a verificar los requisitos de  lógica  y  debida  argumentación  de la demanda de casación presentada por el  defensor  de FRANKLIN YECID NAVARRO MENESES.   

H E C H O S  

Hacia el medio día del primero de agosto de  2005,  en  inmediaciones de la vereda Capitán Largo, municipio de Abrego (Norte  de  Santander),  se presentó un accidente de tránsito que ocasionó lesiones a  Armando  Arias  Ortiz  y Yasmin Estella Barbosa Rojas, quienes se movilizaban en  una  motocicleta.  Se  estableció  en  la investigación correspondiente que el  suceso  se  generó  luego  de  que  el  vehículo  conducido  por  FRANKLIN  YECID  NAVARRO MENESES, invadiera  el  carril  contrario  a  aquel  por  el  cual  debía  desplazarse.     

A N T E C E D E N T E S  

1.  Agotado  el  ciclo instructivo, la Fiscalía Segunda Local de Ocaña  calificó  el  mérito  del sumario, el 9 de octubre de 2007, con resolución de  acusación  en contra de FRANKLIN YECID NAVARRO MENESES  como  presunto  responsable  del  delito  de  lesiones  personales                  culposas1,  decisión  impugnada  por el  apoderado  de  la  parte  civil  y  ratificada,  el  8  de julio de 2009, por la  Fiscalía  Primera  Delegada  ante el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Cúcuta.2   

2.  Correspondió  la  etapa  de la causa al  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Abrego  que, luego de celebrar las audiencias  preparatoria  y pública, emitió sentencia el 16 de diciembre de 2011, mediante  la  cual impuso al acusado las penas principales de prisión por diez (10) meses  y  dieciocho  (18)  días,  multa de $381.500, privación del derecho a conducir  vehículos  por  doce  (12)  meses  y  la  accesoria  de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  término de la  sanción  privativa de la libertad, al hallarlo autor responsable de la conducta  punible  objeto  de  acusación.  Le  concedió la suspensión condicional de la  ejecución  de  la  pena  y  lo  condenó  al  pago de perjuicios a favor de los  lesionados.3    

3.  Apelada  esta  determinación  por la defensa, fue confirmada, el 11  de   julio   de   2012,   por   el   Juzgado   Primero  Penal  del  Circuito  de  Ocaña.4   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

El  defensor  del  sentenciado  interpuso el  recurso  extraordinario  invocando  para  el  efecto,  de  manera  conjunta, las  causales  de  casación  previstas en los numerales 1°, 2° y 3° del artículo  181 de la Ley 906 de 2004.   

Luego  de retomar los hechos y la actuación  procesal  desde  su  particular  perspectiva,  procede  a  cuestionar el mérito  probatorio  conferido por los juzgadores a los medios de convicción obrantes en  la  foliatura,  respecto  de  las  cuales  efectúa  su  propio  análisis, para  preguntarse  porqué  los  planteamientos  por  él elevados en la apelación en  procura  de  la  absolución  no  fueron de recibo. Estima que en este evento se  debió  dar  aplicación  al principio de in dubio pro  reo  y  así,  solicita  la  revocatoria de la condena  impuesta a su prohijado.   CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1. De antemano se advierte con la reseña de  la  demanda  que  en ella brilla por su ausencia cualquier parámetro de lógica  jurídica  con  la  cual  ha  de  invocarse  la intervención de la Sala en sede  extraordinaria,    circunstancia    que    derivará    en    la    inadmisión de la misma.   

2.  La  casación,  como  ampliamente  lo ha  indicado  la  jurisprudencia, no es una tercera instancia de la actuación penal  ni   un   escenario   propicio   para   disentir   de  cualquier  manera  de  la  interpretación  normativa  o  de  la  valoración  probatoria  efectuada por el  juzgador,  tampoco para detectar cualquier clase de irregularidad en el trámite  procesal.   

El recurso extraordinario y la intervención  de     la     Corte,     por     regla    general5,  se  restringe a verificar si  la  demanda  contentiva  de  la  impugnación  acredita  errores  ostensibles  y  trascendentes  que  pueden  cometerse en la actuación, los cuales se encuentran  sintetizados  de forma taxativa en las causales legales que lo hacen procedente,  para  el  presente  asunto,  las  previstas en el artículo 207 de la Ley 600 de  2000.   

El  casacionista no debe perder de vista que  la  lógica  del trámite se refleja en dichas causales y que los deberes de una  correcta  postulación  y  debida fundamentación tienen su razón de ser en que  el  recurso  es  de  naturaleza  rogada,  de  ahí la exigencia de un mínimo de  claridad  y  coherencia  en  la presentación del caso, tal como lo establece el  artículo  212 de la codificación aludida, en particular, su numeral 3°. Así,  no  tiene  cabida el sustento argumentativo fundado en vaguedades o encaminado a  buscar  que  la Sala analice las pruebas como juez de instancia, porque no es el  objeto  de  la  casación prolongar la controversia que feneció con la emisión  de   una   providencia   amparada   con   la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad6.   

3. Lo anterior se menciona para reiterar que  ninguno  de  estos  aspectos  lógico-conceptuales  fueron  considerados  por el  censor,  pues  únicamente  plasmó  en  su escrito ideas genéricas ausentes de  contenido  argumentativo  y  descontextualizadas  desde  todo punto de vista, si  pretendía  derruir  la  presunción  de  legalidad  de las sentencias atacadas.   

En efecto, se tiene que no postuló un cargo  en  debida  forma  sino que simplemente hizo alusión abstracta y simultánea de  varias  causales  de  casación  que  ni siquiera corresponden a la normatividad  bajo  la cual se adelantó el presente trámite. De contera, dentro del contexto  de  la  demanda,  no  aparece  especificada  claramente la modalidad a la que se  ajustarían  los  supuestos  yerros  cometidos  y  mucho  menos  se acometió la  proposición  jurídica completa del reproche, toda vez que no se precisaron las  normas sustanciales conculcadas.   

Tampoco consideró el defensor que el recurso  extraordinario,  al  tenor  del artículo 205 de Código de Procedimiento Penal,  prevé  su  procedencia  contra  cierto  tipo  de  sentencias,  y al tratarse la  providencia  atacada diversa de aquellas proferidas en segunda instancia por los  Tribunales  Superiores de Distrito Judicial y el Tribunal Militar, debió acudir  a  la  casación  discrecional  para  plantear el reparo, según lo establece el  último  inciso  de  ese  canon. Es decir, debió acatar el inciso final de esta  disposición  y poner de relieve que en el sub examine  era necesario un pronunciamiento de la Corte orientado  al  desarrollo  de  la  jurisprudencia con miras a unificar posturas, revisar la  doctrina,  o abordar un tópico aún no resuelto, con la demostración de que la  nueva  postura  debe  servir a ese propósito y, a la vez, para la solución del  caso;   o   bien   invocar   la   necesidad  de  la  protección  de  garantías  fundamentales,  pretensión  que  exigía  demostrar  de  manera  fehaciente  la  materialidad  del  vicio  y  su  incidencia en el debido proceso o el derecho de  defensa,  todo  precedido  de  una  argumentación  encaminada a justificar a la  Corporación    las    razones    para    admitir    la   demanda,   de   manera  excepcional7.   

Nada de lo anterior se intentó en el libelo  y,  en ese orden, vale recalcar que no puede, como lo hizo el censor, dejarse el  éxito  de la propuesta al amparo de lo que puedan suscitar críticas globales e  inconexas  dirigidas a debatir las consideraciones del fallo atacado, ya que una  adecuada  sustentación no puede subsumirse a la mera disidencia con respecto al  criterio  del  sentenciador,  pues  la  postura  de  éste  último  es  la  que  prevalece,  sobre  todo,  si  no  se  demuestran  errores  trascendentes  en sus  conclusiones   o   vicios   de   estructura   o   garantía   en   el   trámite  adelantado.    

Todas  estas falencias son insubsanables, no  obstante,  se  impone  recalcar  que  este  diagnóstico  no  obedece  al simple  incumplimiento  de imperiosos formalismos sino a que cada una de las causales de  casación   supone,   para   su   correcta   demostración,   el  desarrollo  de  razonamientos   sobre   bases   lógicas  diferenciadas,  según  la  particular  naturaleza  y  efectos de cada vía de impugnación, los cuales de no respetarse  conducen  al  fracaso  del  argumento  casacional,  habida cuenta que, según se  indicó,  no  es  con  cualquier  especie  de  silogismo  como  se desvirtúa la  presunción   de   acierto   y   legalidad   de   la   que   goza  la  decisión  judicial.   

4.  En  fin, el censor se aparta de la dialéctica connatural al recurso  extraordinario  y  pretende imponer su inconformidad asimilando que la casación  es  una  tercera  instancia,  en  la  cual,  a  través  de  un escrito de libre  confección,  puede  cuestionar  sin  rigor  alguno  las  decisiones  judiciales  producto  de  un  proceso penal, cuando ello no es así, atendiendo que se trata  por naturaleza de un juicio lógico-jurídico a la sentencia.   

Por  lo  expuesto,  al carecer la demanda de  casación   del   sustento  conceptual  y  argumentativo  propio  de  esta  sede  extraordinaria,     será     inadmitida,  además  del estudio del expediente no se vislumbra violación de  derechos  fundamentales  o  garantías  de los sujetos procesales en condiciones  tales   que  den  cabida  al  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa  de  índole  constitucional  y  legal  que  al respecto, le asiste a la Sala para asegurar su  protección.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR la   demanda  de  casación  presentada  por el defensor de  FRANKLIN    YECID    NAVARRO    MENESES.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  ningún recurso.   

Comuníquese,  devuélvase  al  Tribunal  de  origen y cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                 FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                         GUSTAVO    ENRIQUE    MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

        Secretaria                     

1  Folio    239   y   siguientes   cuaderno   original  1   

2  Fl. 272 y s.s. c.o 1   

3  Fl. 390 y s.s c.o 1   

4  Fl. 5 y s.s c.o 2   

5  Conforme  al  principio de limitación, a la Corte no  le  es  dable  entrar  a  complementar  la  censura,  desentrañar  su sentido o  corregir  sus  defectos  a  fin  de  concluir  que  el libelo contiene todos los  presupuestos  formales  que  permitan  abordar su estudio de fondo. Sobre este y  otros  principios  que  rigen la casación puede consultarse Rad. 33559, auto de  18 de agosto de 2010   

6  Cfr.   Rad.  23829,  auto  de  24  de  noviembre  de  2005   

7  Rad.  34609,  auto de 11 de marzo de 2011     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *