40419(11-09-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 302  

Bogotá, D.C., once (11) de septiembre de dos  mil trece (2013)   

ASUNTO  

La Sala se pronuncia sobre la admisibilidad de  la  demanda  sustento  del  recurso  de casación interpuesto por el defensor de  WILLIAM  GERARDO  SALAMANCA  VELÁSQIEZ, contra el fallo del 12 de septiembre de  2012  proferido por el Tribunal Superior de Bogotá, mediante el cual revocó la  sentencia  absolutoria  dictada  el  28  de  junio del mismo año por el Juzgado  Quince  Penal del Circuito de esta ciudad, y en su lugar lo condenó a sesenta y  cuatro  (64)  meses  de  prisión y multa igual a 2.66 salarios mínimos legales  mensuales    vigentes,    como    autor    del    delito    de    tráfico    de  estupefacientes.   

HECHOS  

En  la  sentencia  de segunda instancia, son  resumidos así:   

“Según     la    Fiscalía,  hacia las tres de la mañana del 5 de  septiembre  de  2009,  en  el  Barrio  Tenerife  de  esta  ciudad,  WILLIAM  FERNANDO  SALAMANCA  VELÁSQUEZ,  tras  notar  la  presencia  de  una patrulla policial,  ingresó  al  establecimiento comercial localizado en  la  Calle  92  B  Sur  No.  0-09 y arrojó al piso una  bolsa  plástica en la que se encontraron 38 papeletas  de    una    sustancia,    que   según   experticio  técnico,   resultó  ser  cocaína  en  cuantía  de  seis  gramos.  Por  estos  hechos,   tal  persona  fue   judicializada”1.   

ANTECEDENTES  

El  6     de     septiembre    de   2009   en  audiencia  preliminar  ante  el  Juez  51   Penal  Municipal  de  Bogotá    con    función   de   control   de   garantías,  la  Fiscalía  pidió legalizar  la     captura     de     WILLIAM     FERNANDO                 SALAMANCA                VELÁSQUEZ,     le    formuló   imputación   por   el   delito   de  tráfico de estupefacientes  en    la    modalidad    de    llevar    consigo   y  solicitó   su   libertad  por  falta  de  elementos  probatorios    que    sustentaran    los   presupuestos   subjetivos   para   la  imposición  de  medida de  aseguramiento.   

El  6   de   diciembre  del  mismo  año,  la  Fiscalía presentó escrito  de   acusación   y   en   audiencia  ante  el  Juez  Quince  Penal del Circuito de esta ciudad,   formuló  la  acusación por el delito imputado.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

En   la   demanda   se   postulan  dos  (2)  cargos.   

1.  Con  fundamento  en  el  numeral  1º del  artículo  181  de  la  ley  906  de 2004, alega la violación directa de la ley  sustancial  por  aplicación  indebida  del  artículo  376  inciso  segundo del  Código  Penal y falta de aplicación de los artículos 11 de la ley 906 de 2004  y 29-2 de la Constitución Política.   

Después de citar jurisprudencia relativa a la  dosis  personal,  la  situación  del  adicto  sorprendido  portando la dosis de  aprovisionamiento  y  la  aplicación de tratamientos diversos al penitenciario,  destaca  que  el  juez  de  primera  instancia  en  su  análisis  de  todas las  circunstancias    concluye    que    la    conducta    no   ameritaba   sanción  alguna.   

A su juicio el Tribunal desconoce un conjunto  de  principios  inherentes  al  debido  proceso,  en tanto advierte que el fallo  desconoce  las  herramientas  dadas  por  el  legislador  al poder judicial para  diferenciar  entre  traficantes  y  consumidores, mediante análisis técnicos y  científicos.   

2.  Con  sustento  en  la  causal segunda del  artículo  181  de  la  ley  906  de  2004,  dice  que  la  sentencia  desconoce  las  reglas  de producción y  apreciación   de  las  pruebas  en  su  conjunto.  Expresa  que el mandato  genérico  del artículo 380 de la ley 906 de 2004, obliga a apreciar los medios  de  conocimiento  en  ese  contexto  de  acuerdo  con  las  reglas  de  la  sana  crítica.   

Manifiesta que el examen psiquiátrico objeto  de  exclusión  en  este  asunto mostraba la adicción del acusado al bazuco, en  tanto  atenta  contra la seguridad jurídica la decisión del Tribunal acerca de  la finalidad de su porte.   

Insiste  entonces  en la indebida aplicación  del  artículo  376  del  Código  Penal, en el desconocimiento de la calidad de  adicto   del   enjuiciado   y   en  la  ausencia  de  valoración  del  dictamen  psiquiátrico,    como    los    pilares   sobre   los   cuales   debe   hacerse  justicia.   

CONSIDERACIONES  

La  demanda no cumple con los presupuestos de  técnica  que  permita  disponer  su  admisión, debido a que los dos cargos son  postulados  y  desarrollados  sin  el  cumplimiento  de  los requisitos mínimos  formales  y  materiales  previstos  en los artículos 183 y 184 inciso 2º de la  ley 906 de 2004.   

El  hecho  de que la casación sea un control  constitucional  y  legal,  no desvirtúa su entidad de juicio lógico jurídico,  razón  por  la  cual  la  demanda  debe  cumplir  con las reglas propias que la  diferencian  de  los  alegatos  de  instancia  y  los reparos ser postulados con  claridad, precisión y sin contradicciones.   

1.  Se  tiene  dicho  que  cuando se alega la  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  el  actor  admite los hechos y la  valoración  probatoria  del  juzgador, porque la vía escogida corresponde a un  juicio  en  derecho  que  recae  sobre  la  sentencia,  de  modo que su labor se  circunscribe  a  señalar  el error, su existencia, modalidad e incidencia en el  fallo.   

Sin  embargo,  la  cita  de  la  causal,  la  enunciación   del   sentido   de   la   violación    y  la  relación  de  jurisprudencia  en  apariencia  desarrollan  el  cargo, porque la argumentación  guarda  estrecha  relación  con la prueba y su valoración, ya que el objeto de  discusión  lo  circunscribe a la condición de adicto del acusado y al porte de  la  sustancia  para  consumo  personal,  rechazadas  por el Tribunal.   

Por  ello,  señala  que  el  juez de primera  instancia  “ponderó  en  su  conjunto  los hechos,  elementos,  circunstancias  modales, y prosperó en su análisis que la conducta  no  amerita  sanción”,   y lamenta la falta de  inmediación  que  impide  al  Tribunal  captar “los  desórdenes  al  interior de la vida y personalidad del encausado”.   

Además   agrega   que   las   “dudas  en  el  testimonio  de  los  agentes de policía irradian  otras  posibilidades”  que  son  ponderadas por el a quo, de modo que sus cuestionamientos son finalmente de  índole probatorio.   

De  modo  que  si  para  el Tribunal no está  probada  la  calidad  de  adicto  y  la  droga  que portaba SALAMANCA VELÁSQUEZ  superaba  ampliamente  la dosis personal, conclusiones a las cuales arriba luego  del  correspondiente  análisis  y valoración de la prueba legalmente producida  en   el   juicio  oral,  el  recurrente  se  equivoca  en  la  proposición  del  cargo.   

Es claro que el supuesto vicio se refiere a un  juicio  erróneo  en la valoración de la prueba y no en derecho, de ahí que en  su  sustentación cuestione los hechos y la evaluación probatoria del Tribunal,  la  cual  resulta  inadmisible  discutir por vía de la violación directa de la  ley sustancial.   

De otro lado, es incomprensible la mención en  el  reparo  a  la  vulneración  del  debido  proceso por desconocimiento de los  principios  pro  homine,  permisividad y favorabilidad, favor rei y bonam parte,  la  cual  ha  debido  proponer en un capítulo aparte y desarrollarlo de acuerdo  con la técnica requerida para cada uno de ellos.   

Tampoco  ayuda a la claridad y precisión del  reproche,  acudir a la experiencia para justificar la dosis de aprovisionamiento  y  menos al proyecto que naufragó en el Congreso sobre ese tema, cuando como se  ha dicho el Tribunal no reconoce que el acusado sea adicto.   

2.   La censura ignora las exigencias de  técnica  requeridas en esta sede, cuando se acude a la causal 3ª del artículo  181 de la ley 906 de 2004.   

Como  los  vicios  sobre  la  producción  y  apreciación  de  la  prueba  conllevan a la violación indirecta de la norma de  derecho  sustancial,  en  la demanda es imperativo precisar si la misma proviene  de  un  error  de  hecho  o de derecho y luego identificar dentro del género la  especie  de yerro, para desarrollarlo de acuerdo con la naturaleza del propuesto  en ella.   

El  casacionista  desconoce tales exigencias,  cuando  en  ninguna  parte  del  escrito  menciona  la clase de error y menos su  especie,  al  circunscribir  su actividad a recordar el principio según el cual  las  pruebas deben apreciarse en su conjunto con observancia de las reglas de la  sana crítica.   

Por  eso,  no obstante menciona la exclusión  del  examen  psiquiátrico, lo hace para señalar que es prueba documental desde  el  momento en que su contenido fue constatado en el juicio oral, luego de haber  sido  aducido  y  presentado  por  la  defensa;  que  en  él  se  establezca la  condición  de  adicto  al  bazuco  de  SALAMANCA  VELÁSQUEZ y se recomiende su  tratamiento  en  alguna institución con experiencia en el manejo de adicción a  sustancias     psicoactivas,     ningún     error    evidencia    en    materia  probatoria.   

La  diferenciación  entre un consumidor y un  expendedor,  a  partir  de la liberalidad del primero de llevar una cantidad que  no  supere la dosis personal, como de la serie de factores personales, sociales,  familiares,  junto  con  los  presupuestos  constitucionales  a  la  autonomía,  libertad  de  actuar, derecho de escoger una clase de vida, etc., mencionados en  el libelo no muestran reproche alguno a la sentencia.   

Ni  estructura  el  reparo  propuesto  en  la  demanda,  la  genérica  crítica  al  Tribunal  por  no aceptar la versión del  acusado,  según  la cual la droga la llevaba para su consumo personal, después  del  interrogatorio y contra interrogatorio a los agentes que lo capturaron y de  aquél,  porque  con  ello  se  “pone  en  duda  la  seguridad de la justicia”.   

Se  trata  entonces de un alegato más, en el  cual  se  muestra la inconformidad con la apreciación probatoria según la cual  “Si  el  fiscal  y  el  magistrado, en su análisis  documental  no  aciertan  del todo a señalar como expendedor a este adicto, por  duda  deben  absolverlo”,  pero ningún error de juicio juzgable en casación.   

Tampoco  lo  es  su  queja  porque en primera  instancia   se   haya   apreciado   el   dictamen   psiquiátrico   mientras  el  Tribunal   le niega valor y por el contrario acoge el practicado al acusado  inicialmente  por el médico forense, porque con ella no está diciendo cuál es  el vicio y a qué clase corresponde.   

Por  último,  el  recurrente  ignora  que la  sentencia  de  segunda  instancia  está  amparada  por  la doble presunción de  acierto  y  legalidad,  como  también  que  en sede de casación no se juzga la  disparidad  de  criterios  en  la  apreciación  probatoria  sino los errores de  juicio atribuibles al juzgador en esa labor.   

Siendo evidentes las falencias de técnica, la  Sala  inadmitirá  la  demanda porque no reúne los presupuestos materiales para  ordenar  su  trámite  ni  tampoco  dispone  su  intervención  oficiosa en este  asunto,  en  tanto  no  vislumbra la afectación de derechos y las garantías de  los intervinientes.   

Por  último, contra la determinación que se  adopta  procede  el  mecanismo  de insistencia previsto en el inciso segundo del  artículo  184 de la Ley 906 de 2004, cuyo trámite a falta de regulación legal  es  el  señalado  por  la  Sala en el auto de diciembre 12 de 2005, radicación  25006.   

* * * * * *  

En  mérito de lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por   el   apoderado   de   WILLIAN   GERARO   SALAMANCA  VELÁSQUEZ.   

Contra    lo    dispuesto    en    esta  decisión,     procede     el     mecanismo     de  insistencia.   

Notifíquese  y en su oportunidad devuélvase  el expediente al tribunal de origen.   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                         FERNANDO               ALBERTO               CASTRO  CABALLERO                

MARIA    DEL   ROSARIO   GONZALEZ   MUÑOZ                            GUSTAVO    E.   MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                                  JAVIER    DE   JESÚS  ZAPATA ORTIZ   

                          

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1 Folio  17, carpeta del Tribunal.     

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