40201(28-11-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                  GUSTAVO      ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ   

                            Aprobado Acta No. 436.   

Bogotá, D.C., veintiocho de noviembre de dos  mil doce.   

VISTOS  

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado EUSTAQUIO RAMOS  GUTIÉRREZ,  contra  la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Villavicencio el 1º de agoto de 2012, que  confirmó,  con  modificaciones en el quantum punitivo, el fallo proferido el 19  de  diciembre  de  2011  por el Juzgado Promiscuo del Circuito de Puerto López,  con  funciones  de  conocimiento,  que  condenó  al  mencionado  procesado como  coautor del delito de homicidio simple.   

HECHOS   Y   DECURSO  PROCESAL   

1. En lo fallos de instancia se narraron los  hechos de la siguiente manera:   

“Se indica en el informe ejecutivo FPJ, de  fecha  27  de  marzo  de 2011, que el día 26 de marzo del presente año, siendo  las  17:35  horas,  se  presentó  en  las  instalaciones  policiales  el señor  EUSTAQUIO  RAMOS  GUTIÉRREZ,  y  le manifestó al agente QUEVEDO CASTAÑO DUMAR  HUSSEY  que,  él  había  herido con un cuchillo al señor JAVIER YOVANI GÓMEZ  CALDERÓN,  en  hechos  ocurridos  en  los alrededores del matadero de la Vereda  Remolino,  lugar  a  donde  se desplazó una patrulla policial y encontró a una  persona  tirada  sobre  la vía, quien presenta una herida a la altura del pecho  lado  izquierdo,  procediendo  de  inmediato a trasladarlo en un vehículo hasta  este  municipio.  A  las 18:45 horas se dio informe del caso al Fiscal de turno,  quien  les  manifestó que dadas las circunstancias no procedía la captura, que  debían  individualizar  a  quien  manifestó ser el agresor y hacerle suscribir  acta  de  compromiso  para  que  se presentara posteriormente ante la Fiscalía.  Incautaron  el  arma  blanca  que  entregó  el agresor. Igualmente informan que  siendo  las  19:30  horas  se  les  informó  que el señor JAVIER YOVANI GÓMEZ  CALDERÓN    había   fallecido,   dando   informe   en   forma   inmediata   al  Fiscal.”    

   2.  El  9  de  mayo de 2011, ante el  Juzgado  Primero  Promiscuo  Municipal  de Puerto López, se llevaron a cabo las  audiencias   de   formulación   de  imputación  e  imposición  de  medida  de  aseguramiento.  Sobre lo primero, el Fiscal 32 Seccional imputó al indiciado, a  título  de autoría, el delito de homicidio simple, descrito y sancionado en el  artículo  103 del Código Penal, sin circunstancias de mayor punibilidad, cargo  que  aceptó  EUSTAQUIO  RAMOS  GUTIÉRREZ.  Sobre  lo  segundo, al procesado se  impuso    medida    de    aseguramiento   de   detención   preventiva   en   el  domicilio.   

3.  El  13  de octubre de 2011, ante el Juez  Promiscuo  del  Circuito  de  Puerto  López,  se  llevó a cabo la audiencia de  allanamiento  e  individualización  de  la  pena,  en  el  curso  de la cual se  impartió   aprobación   al  allanamiento  a  cargos  hecho  por  el  imputado,  señalando el sentido condenatorio del fallo a proferir.   

4.  El  19  de diciembre de 2011 se llevó a  cabo  la audiencia de lectura de fallo, en el cual se condenó  a EUSTAQUIO  RAMOS  GUTIÉRREZ  a la pena principal de 120 meses de prisión y a la accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el  mismo  término  de  la  pena  de prisión, como autor responsable del delito de  homicidio.   

Al condenado se le negaron los beneficios de  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria,  por  no  cumplir  los  requisitos  de  los artículos 63 y 38 del Código Penal,  respectivamente.   

Del  mismo  modo,  se adujo que no se había  acreditado  la  condición  de  padre  cabeza  de  familia  del  procesado RAMOS  GUTIÉRREZ,  y  que  de todas maneras la Ley 750 de 2002, prohibía expresamente  la  concesión  del beneficio de la prisión domiciliaria a los sentenciados por  delitos de homicidio.   

5.  Contra  la  anterior  determinación  el  defensor  de  RAMOS  GUTIÉRREZ interpuso recurso de apelación, para que, de un  lado,  se  redosificara  la  pena  impuesta,  y,  de  otro,  se le concediera la  prisión domiciliaria.   

El  recurso  fue  resuelto  en  el  fallo de  segunda  instancia  emitido  el  1º  de  agosto  de 2012, que modificó la pena  impuesta  para  fijarla  en  104  meses  de prisión, lapso al cual se redujo la  sanción  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas.  Se  confirmó  la  negativa  de  otorgar el sustituto de la prisión  domiciliaria,  esencialmente  porque  el  inciso tercero del artículo 1º de la  Ley  750  de  2002,  excluye  el  beneficio  para  los  autores y partícipes de  homicidio.   

Contra   la  anterior  determinación,  el  defensor formuló demanda de casación.   

SÍNTESIS  DE LA DEMANDA   

Después  de  citar  la  causal  primera del  artículo  181  de la Ley 906 de 2004, que contempla la violación directa de la  ley  sustancial,  el  impugnante trascribe el texto de la resolución No. 002676  de  junio  27  de  2008,  emitida  por  la  Directora  General  del Instituto de  Bienestar   Familiar,  por  medio  de  la  cual  “se  promueven  acciones  para contribuir con la garantía del derecho a la libertad,  la    integridad    y    demás    derechos    de    los    niños,   niñas   y  adolescentes”,  para  sostener,  a renglón seguido,  que  el juzgador “incurrió en el yerro relativo a la  apreciación  material  de  las  pruebas  obrantes  en el proceso donde se puede  manifestar  un  falso  juicio  de  existencia  por  omitir la valoración de las  pruebas existentes”.   

Ello, dice, porque al expediente se allegaron  las  declaraciones  extra  juicio  rendidas por Jorge Goyeneche Ferreira y Jaime  Gutiérrez  Ardila;  constancia  de  la  junta  de acción comunal de Remolinos,  Meta,  sobre la conducta y honorabilidad de su representado; e historia clínica  de  la  menor  Karen  Dayana  Ramos  Heredia,  en  la  que  se  da  cuenta de la  “leucemia  terminal” que  padece.   

Advierte  que la remisión que se dispuso de  los  menores  hijos  del  condenado  EUSTAQUIO  RAMOS  GUTIÉRREZ  al  Instituto  Colombiano  de  Bienestar  Familiar,  desconoce  los derechos que se consagran a  favor  de los mismos en el artículo 44 de la Carta Política, máxime cuando la  prohibición  de  prisión  domiciliaria  es expresa para el delito de homicidio  agravado pero no para el homicidio simple.   

    Pide que se tenga en cuenta que el  procesado  nunca  huyó,  se  presentó  voluntariamente  ante  las  autoridades  competentes,  colaboró  con  la  justicia aceptando los cargos que en su contra  hizo  la  Fiscalía  y  es  padre  cabeza de familia de tres menores, uno de los  cuales sufre una enfermedad terminal.   

          Con   base  en  tales  argumentaciones,  solicita  que  se  case  la  sentencia   recurrida,   para  que  se  conceda  el  sustituto  de  la  prisión  domiciliaria  al  condenado RAMOS GUTIÉRREZ, en beneficio de sus menores hijos.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         

         La  Corte  ha  señalado  con  insistencia  que  la casación no es  una  instancia adicional en  la  que  puedan ser presentados informalmente argumentos de disentimiento contra  los  fallos  de  segunda  instancia.  Su  postulación obedece a la necesidad de  denunciar  y  demostrar la objetiva transgresión de la ley por el fallo, razón  por  la  cual  la  demanda  que  sustenta  el recurso extraordinario,  necesariamente  debe  cumplir ciertos  requisitos   de   forma   y   contenido,  establecidos por el artículo 183 de la Ley 906 de 2004, a fin de  que  pueda  ser admitido por la Corte, sin perjuicio de la facultad oficiosa que  tiene la misma para decidir de fondo.   

         Entre   dichos  presupuestos  de  admisibilidad,  se  encuentra  el  relacionado  con  la  obligación  de  presentar de manera precisa y concisa las  causales invocadas y sus fundamentos fácticos y jurídicos.   

          En  el  presente  evento,  el  censor  se  aleja por completo de esa  obligación,  presentando  un  escrito  en  el  que salta a la vista la falta de  claridad,   precisión  y  de  debida  sustentación,  cuando  no  de  idoneidad  sustancial.  Las  inconsistencias  de  fundamentación  son  de  tal  magnitud y  entidad,  que  impiden  establecer  el  verdadero  alcance  de  la  pretensión.   

          En  efecto,  no  obstante  que  al iniciar su argumentación cita la  causal  primera  de  casación,  posiblemente  para  sugerir  que los juzgadores  violaron  de  manera  directa  las disposiciones sustanciales que establecen los  presupuestos  para que opere la sustitución de la pena privativa de la libertad  en  establecimiento carcelario por la prisión domiciliaria, porque el condenado  es  padre  cabeza  de  familia, es lo cierto que después de esa anunciación el  censor  se  limita  a transcribir la resolución No. 002676 de junio 27 de 2008,  emitida  por la Directora General del Instituto de Bienestar Familiar, pero nada  dice  sobre  el  papel  que  juega ella en su argumentación y la Corte no puede  advertirlo.   

          Pero  además,  a  renglón  seguido desdice de ese inicial anuncio,  pues  acusa al fallador de haber incurrido en errores de apreciación probatoria  derivados  de  falsos  juicio  de existencia, porque no valoró los elementos de  juicio  que dan razón de la condición de padre cabeza de familia del condenado  EUSTAQUIO  RAMOS  GUTIÉRREZ  y  de  la  “enfermedad  terminal”  que  padece una de sus menores hijas, con  lo  que  el  cargo pasa a transitar por la vía de la violación indirecta de la  ley sustancial.   

De  obviarse  esa  contracción,  de  todas  maneras  la  Sala observa que el único argumento aducido en el fallo de segunda  instancia  para  confirmar la negativa de otorgar a RAMOS GUTIÉRREZ la prisión  domiciliaria,  fue  la  imposibilidad  legal  contemplada  en  el inciso 3º del  artículo  1º  de la Ley 750 de 2002, que excluye el beneficio para los autores  o  partícipes  del delito de homicidio, entre otros, situación objetiva que se  consolida en este caso.   

Así discurrió el Tribunal:  

“Frente al segundo aspecto planteado, en el  cual  habría  que  determinarse  si  a  las  luces  de  la ley 750 de 2002 y la  sentencia  C-184  de  2003,  podría  predicarse que RAMOS GUTIÉRREZ ostenta la  condición  de  padre  cabeza  de  familia  y en razón de la misma otorgarle la  prisión  domiciliaria,  la Sala sólo dirá y sin necesidad de entrar a evaluar  si  el  sentenciado  tiene  o  no esta calidad, que no puede hacerse acreedor al  subrogado  deprecado  por su defensor, como quiera que el inciso 3º de la norma  en  comento,  excluye  de esa posibilidad a los autores y partícipes del delito  de homicidio, entre otras ilicitudes allí consignados.”   

Por  lo tanto, ningún objeto tiene sostener  que   se  desconoció  la  condición  de  padre  cabeza  de  familia  de  RAMOS  GUTIÉRREZ,  cuando  el único motivo aducido en el fallo impugnado para negarle  el  sustituto  de la prisión domiciliaria, fue el impedimento legal derivado de  la naturaleza del delito por el cual se procede.   

Y  en  ello  no se evidencia error alguno de  parte  del  juzgador,  pues a la luz del artículo 1° de la Ley 750 de 2002, la  concesión  del subrogado de la prisión domiciliaria a favor del hombre o mujer  que   ostente   la   condición  de  ser  cabeza  de  familia,  requiere  de  la  verificación  por  parte  del juez que concede la gracia, sobre la inexistencia  de   antecedentes   penales   y   que   el  delito  no  esté  excluido  de  tal  beneficio;   además,  de la valoración de factores personales, laborales,  sociales  que  permitan  determinar  que el condenado no pondrá en peligro a la  comunidad o a los hijos menores.   

La norma es del siguiente tenor:  

“  ARTÍCULO  1o. La ejecución de la  pena  privativa  de  la  libertad  se  cumplirá, cuando la infractora sea mujer  cabeza  de  familia,  en  el  lugar de su residencia o en su defecto en el lugar  señalado  por  el juez en caso de que la víctima de la conducta punible resida  en aquel lugar, siempre que se cumplan los siguientes requisitos:   

Que el desempeño personal, laboral, familiar  o  social de la infractora permita a la autoridad judicial competente determinar  que  no  colocará  en peligro a la comunidad o a las personas a su cargo, hijos  menores de edad o hijos con incapacidad mental permanente.   

La presente ley no se aplicará a las autoras  o  partícipes  de los delitos de genocidio, homicidio, delitos contra las cosas  o  personas  y  bienes  protegidos  por  el  Derecho  Internacional Humanitario,  extorsión,  secuestro  o desaparición forzada o quienes registren antecedentes  penales, salvo por delitos culposos o delitos políticos.   

Que  se  garantice  mediante  caución  el  cumplimiento de las siguientes obligaciones:   

(…)”  

Sobre   estos  condicionamientos,  cabe destacar que en decisión del  22        de        junio        de       20111, la Corte varió su doctrina,  para   sostener  que  los  artículos  314  y  461  del  Código  de  Procedimiento  Penal no eliminaron el  estudio  de  factores  personales del procesado para efectos de conceder o no la  detención  o prisión domiciliaria (debido a la necesidad de realizar un juicio  de  ponderación con las circunstancias que estructuran el interés superior del  menor),     e     incluso    advirtió,   en   cuanto   a  la  ejecución  de  la  pena  privativa  de  la  libertad,   que  tampoco  pueden entenderse derogadas  las  exigencias  tanto  objetivas como subjetivas previstas en el artículo 1 de  la Ley 750 de 2002.   

Sobre    el    tópico,   en  el  mencionado  precedente,  la  Corte  llegó  a las siguientes  conclusiones:   

“2.3.2. En cuanto al reconocimiento de la  prisión  domiciliaria  para  el padre o madre cabeza de familia, los requisitos  de  orden  objetivo  y  subjetivo consagrados en el artículo 1 de la Ley 750 de  2002  no  pueden  entenderse derogados por los artículos 314 numeral 5 y 461 de  la  Ley  906  de  2004, en la medida en que estas normas obedecen a un carácter  menos  restrictivo  del  derecho a la libertad que desde el punto de vista de la  Constitución  Política  se justifica por el hecho de no haber sido desvirtuada  la presunción de inocencia.   

2.3.3.   En  consecuencia,  ya  sea  por mandato constitucional o específico precepto legal,  en  ningún  caso será posible desligar del análisis para la procedencia de la  detención  en  el  lugar  de  residencia  o de la prisión domiciliaria para el  padre  o  madre cabeza de familia, aquellas condiciones personales del procesado  que  permitan  la  ponderación de los fines de la medida de aseguramiento, o de  la  ejecución  de  la  pena,  con  las  circunstancias  del  menor  de edad que  demuestren  la  relevancia  de proteger su derecho, a pesar del mayor énfasis o  peso    abstracto    del    interés   superior   que   le   asiste.”   

En  consecuencia,  como  el censor no acredita  error  alguno  del  fallador cuando negó al condenado EUSTAQUIO RAMOS GUTIERREZ  la   prisión   domiciliaria,   la   demanda   será  inadmitida,  pues  además  no se observó la presencia  de  ninguna  de  las hipótesis que permitirían a la Corte superar los defectos  de  la  demanda para decidir de fondo, de conformidad con el artículo 184 de la  Ley 906 de 2004.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de  EUSTAQUIO     RAMOS     GUTIÉRREZ,    por  las motivaciones plasmadas en el cuerpo del presente proveído.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia en relación con el punto.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO               FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA     DEL     R.     GONZÁLEZ  MUÑOZ            GUSTAVO   ENRIQUE  MALO FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO       SALAZAR  OTERO      JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Radicación 35.943.     

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