40042(02-10-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Bogotá  D.C.,  dos (2) de octubre de dos mil  doce (2012).   

VISTOS  

Con  fundamento  en  lo  dispuesto  en  el  artículo  7º de la Ley 1095 de 2006, procede la suscrita Magistrada a resolver  la  impugnación  interpuesta  contra la providencia del pasado 20 de septiembre  proferida  por  un  Magistrado del Tribunal Superior de Bucaramanga, mediante la  cual  negó  por  improcedente  la  acción  de habeas  corpus   promovida   mediante   apoderado   por   los  ciudadanos    CARLOS  AUGUSTO  FUENTES  NÚÑEZ,  ANTONIO  MANUEL  CELEDÓN  CASTELAR,  WILMER ANTONIO RODRÍGUEZ ROA y   CÉSAR   AUGUSTO   MELO   ECHEVERRY,  quienes   consideran   se   les   está   prolongando  ilegalmente  la  privación de su libertad en el Centro de Reclusión Militar de  Bucaramanga,  Centro  de  Reclusión  Militar  de  la  Escuela de Artillería de  Bogotá,  Centro  de  Reclusión  Militar  de  Valledupar y Centro de Reclusión  Militar de Ibagué, respectivamente.   

ANTECEDENTES  

          1.  El  12  de  enero  último  la  Fiscalía  1°  Delegada ante el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  profirió  resolución de acusación contra  CARLOS   AUGUSTO  FUENTES  NÚÑEZ,  ANTONIO  MANUEL  CELEDÓN   CASTELAR,  WILMER  ANTONIO  RODRÍGUEZ  ROA  y  CÉSAR  AUGUSTO  MELO  ECHEVERRY  por  el  delito  de  homicidio  en  persona  protegida,  los  cuales  se  encuentran  privados  de  la libertad por virtud de  medida de aseguramiento de detención preventiva.   

2.  Luego  de  solicitar  aplazamiento de la  audiencia  preparatoria, el 10 de agosto pasado, el defensor elevó petición de  libertad  por  vencimiento  de  términos, al advertir que la audiencia pública  debió  iniciarse  el  12  de  julio  pasado  y  aún  no  se  ha  procedido  de  conformidad.   

3.  Mediante  proveído  del  16  de  agosto  siguiente,  el  Juzgado  4°  Penal del Circuito de Valledupar negó la libertad  invocada,  por  considerar que la dilación del término previsto para el inicio  de la audiencia pública de juzgamiento fue imputable a la defensa.   

4.  Dicha determinación fue impugnada el 20  de  agosto  último  por  el mandatario judicial, sin que el Tribunal de segunda  instancia  haya emitido pronunciamiento alguno, según indicó, por cuanto hasta  el  18  de  septiembre  pasado  las diligencias no habían sido remitidas por el  Juzgado de origen.   

5.  La  audiencia pública fue aplazada para  los  próximos  9  y  10  de  octubre por cuanto el INPEC no remitió al estrado  judicial a todos los procesados para la diligencia.   

          6.  El 19 de septiembre del año en curso el abogado de CARLOS  AUGUSTO  FUENTES NÚÑEZ, ANTONIO MANUEL CELEDÓN CASTELAR,  WILMER  ANTONIO  RODRÍGUEZ  ROA  y  CÉSAR  AUGUSTO  MELO ECHEVERRY    instauró    acción    de    habeas  corpus,   señalando   que,  de  conformidad  con  el  artículo  168  de  la  Ley  600  de  2000,  las  peticiones  de  libertad deben  resolverse  en  término de 3 días, a pesar de lo cual el Juzgado 4° Penal del  Circuito  de  Valledupar  ha  sido  negligente y renuente en tramitar el recurso  interpuesto,  razón  por la cual ha vulnerado el derecho de los procesados a la  libertad.   

Por  lo  anterior,  previa mención de los  artículos  29  y  30  de  la  Constitución  Política,  adujo  vía  de  hecho  por  violación  del  plazo  razonable  dentro  del  cual  el  Juzgado  mencionado  debió  dar  trámite al  recurso  de  apelación  instaurado en forma legal y, en consecuencia, solicitó  la libertad inmediata de sus defendidos.   

          7.  Correspondió  tramitar  la acción a un Magistrado del Tribunal  Superior  de Bucaramanga, quien mediante auto del 19 de septiembre pasado avocó  el  conocimiento  de  la  misma,  ordenando  requerir  al  Juzgado 4° Penal del  Circuito  de  Valledupar,  Fiscalía  1°  Delegada ante el Tribunal Superior de  Bucaramanga,  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Valledupar, Secretaría Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Valledupar,  Centro de Reclusión Militar de  Bucaramanga,  Centro  de  Reclusión Militar de Valledupar, Centro de Reclusión  Militar  de  la Escuela de Artillería de Bogotá y Centro de Reclusión Militar  de   Ibagué   para   pronunciarse  frente  a  los  supuestos  del  habeas corpus.   

En el mismo proveído solicitó a los centros  de  reclusión  informar  si en los mismos se encuentran privados de la libertad  CARLOS   AUGUSTO  FUENTES  NÚÑEZ,  ANTONIO  MANUEL  CELEDÓN   CASTELAR,  WILMER  ANTONIO  RODRÍGUEZ  ROA  y  CÉSAR  AUGUSTO  MELO  ECHEVERRY,  al  tiempo  que  requirió  al Juzgado 4°  Penal  del  Circuito  de Valledupar informar puntuales aspectos procesales. A la  Fiscalía  1°  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de Bucaramanga solicitó  información  sobre  la  captura,  medida  de  aseguramiento  de  los  actores y  realización de la audiencia pública de juzgamiento.   

En  el mismo sentido se dirigió al Tribunal  Superior  de  Valledupar  y  a  su  Secretaría,  para la comunicación sobre el  trámite  impartido  al  recurso de apelación interpuesto por la defensa contra  la decisión que denegó la libertad de los implicados.   

8. Obtenida la información requerida, el 20  de   septiembre   siguiente   el  funcionario  judicial  resolvió  la  acción,  despachándola en forma desfavorable.   

LA PROVIDENCIA IMPUGNADA  

          El    Magistrado    a   quo  sustentó su decisión señalando que la solicitud de libertad por  vencimiento  de  términos ya fue elevada ante el Juzgado 4° Penal del Circuito  de  Valledupar  e  impugnada  por el defensor de los solicitantes, de manera que  debe  esperarse  el  pronunciamiento en sede de segunda instancia, el cual no ha  sido  posible  desatar  por  cuanto  el  procesado  que se encuentra recluido en  Bucaramanga no ha sido notificado personalmente.   

Así  las  cosas, descartada la privación o  prolongación  ilegal  de  la  libertad,  en  tanto  los  actores  se encuentran  detenidos  por  virtud  de medida de aseguramiento, estándole vedado al juez de  habeas  corpus  usurpar  la  función  atribuida al juez de conocimiento para definir, como en este trámite,  el  asunto  relativo  a la libertad solicitada, conforme lo tiene dicho la Corte  Suprema de Justicia.   

LA IMPUGNACIÓN  

          Al  momento  de  ser  notificado  de la decisión por cuyo medio fue  negado   el   habeas   corpus,  el  mandatario  judicial  anotó  la  expresión  “apelo”,   sin  hacer  explícitas las razones de su disentimiento.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Corresponde a la Magistrada que aquí provee  desatar  la  impugnación interpuesta contra la providencia del 20 de septiembre  de  2012, conforme lo dispone el artículo 7º de la Ley 1095 de 2006, en cuanto  esa  norma  establece  que  cuando  el  superior  jerárquico  del  a  quo  es  un  juez plural el recurso lo  debe  sustanciar  y  decidir  uno  de los magistrados  integrantes  de la respectiva Corporación, quien para tales efectos actúa como  juez individual.   

En  primer  lugar,  cabe  advertir  que  la  ausencia  de  sustentación  del  recurso de apelación no constituye obstáculo  para  resolver  la  alzada  planteada,  porque  se  trata  del  ejercicio de una  garantía  y  acción  constitucional  orientada  a  la  protección del derecho  fundamental  a  la  libertad,  para  cuyo trámite la ley no estableció mayores  formalidades.   

En ese sentido, el artículo 7 de la Ley 1095  de  2006, regulador de la impugnación, no prevé la exigencia de sustentación,  dada  la  naturaleza preferente y sumaria atribuida en la Constitución y la ley  a esta prerrogativa.   

El   habeas   corpus  procede,  según  lo  establecido  en  el  artículo  1º  de  la precitada disposición legal, en dos  situaciones:  en  primer  lugar,  cuando la privación de la libertad se produce  con  violación  de  las  garantías  constitucionales  o  legales y, en segundo  término, cuando ésta se prolonga ilegalmente.   

Ciertamente, constituye criterio consolidado  de  la  Corte  que  la  acción  constitucional en mención no procede cuando la  privación  de la libertad ha sido dispuesta al emitirse medida de aseguramiento  de  detención  preventiva u otra decisión con efectos equivalentes, por cuanto  en  esos  casos  la  privación  de la libertad no tiene como soporte la captura  sino  una  providencia  judicial,  en  la  cual  se  encontraron satisfechos los  elementos   formales   y   sustanciales   exigidos   por   la   ley   para   ese  propósito.   

Sobre  el particular, en sentencia del 27 de  octubre de 2005, señaló la Sala:   

         “Contrario a lo alegado por la acusada  y  por  su  defensor,  surge  manifiesta  la  contradicción  de  la providencia  mediante  la  cual  se concedió el habeas corpus a los sindicados… y el texto  legal  que  sirvió a la ex Juez procesada de aparente fundamento, pues conforme  a   la   documentación   que   obraba   en  el  diligenciamiento,  tales  ciudadanos  se hallaban judicial y legalmente privados de la  libertad,  toda  vez  que  contra  ellos  recaía  medida  de  aseguramiento  de  detención   preventiva,  además  de  que  mediante  resolución  del  1°  de  junio  de  2000 la Fiscalía Novena Especializada les  había  negado  la solicitada libertad provisional, decisión contra la cual, el  8  de junio siguiente, se había interpuesto recurso de apelación, impugnación  que,  cuando  se  presentó  la  conocida petición de amparo constitucional, se  encontraba          en          trámite”1.   

Más  recientemente,  se expuso lo siguiente  acerca de la misma temática:   

“… a partir del momento en que se impone  la  medida  de  aseguramiento,  todas las peticiones que tengan relación con la  libertad  del  procesado,  deben  elevarse  al  interior del proceso penal, no a  través  del  mecanismo constitucional de Habeas corpus,  pues esta acción  no   está   llamada   a   sustituir   el   trámite   del  proceso  penal   ordinario2.   

          En  el  caso  sometido  a  estudio, el impugnante sostiene que a los  ciudadanos  CARLOS  AUGUSTO  FUENTES NÚÑEZ, ANTONIO  MANUEL  CELEDÓN  CASTELAR,  WILMER ANTONIO RODRÍGUEZ ROA y CÉSAR AUGUSTO MELO  ECHEVERRY  se  les  está prolongando ilícitamente la  privación  de  la  libertad,  porque  han  transcurrido mas de 6 meses desde la  ejecutoria  de  la  resolución  de  acusación sin que se haya dado inicio a la  audiencia pública de juzgamiento.   

           Sin  embargo,  como  dicha  situación  fáctica  constituye  causal  de  libertad establecida en el artículo 365 de la  Ley  600  de  2000,  su  reconocimiento debe propenderlo al interior del proceso  penal,  como  en  efecto  hizo,  sin que la acción de habeas corpus se erija en  mecanismo  adecuado  para  el  efecto, pues ello implicaría invadir órbitas de  competencia que no le corresponden al juez constitucional.   

          Ciertamente  la  defensa en su momento solicitó la libertad ante el  Juzgado  4°  Penal  del  Circuito  de Valledupar, la cual fue denegada mediante  proveído  de  16  de  agosto último e impugnada el 20 del mismo mes y año, de  tal  suerte  que  es en el proceso penal donde debe proveerse el pronunciamiento  definitivo  sobre la causal de libertad alegada, pues éste y no el habeas  corpus  es  el escenario propicio  para reclamar el derecho invocado.   

          Lo  anterior  tanto más cuando la referida causal de libertad no se  estructura  por  el  objetivo  vencimiento de un término sino que es necesario,  adicionalmente,  analizar  si  la  demora  obedeció  a maniobras dilatorias o a  causa  justa  o razonable, aspectos cuyo examen son de competencia exclusiva del  juez de la causa.   

         En   síntesis,   como   la  alegada  violación  del  derecho a la  libertad   personal   tiene   su  génesis  dentro  del  diligenciamiento,  debe  demandarse  su  amparo  al interior de éste, lo cual  comprende  no  sólo  un  pronunciamiento  en  sede  de  primera instancia, sino  también  el  que  emita  el  superior  jerárquico  al  desatar  la  apelación  interpuesta,  si a ello hubiere lugar, pues mal haría el juez constitucional en  anticiparse  y  emitir  consideraciones  propias  del  juez  natural  cuando  se  encuentra  pendiente  de  resolver,  como en este caso, el recurso de apelación  interpuesto.   

         Sobre  este último aspecto, debe precisarse que el pronunciamiento  por  el  ad  quem  no se ha  producido  porque no ha sido  posible  notificar  la decisión de primera instancia  a  uno  de los procesados privados de la libertad, no  por   negligencia   del   Juzgado  a  quo         de         tramitar         el         recurso   como  al  parecer lo entiende el  libelista.   

          Dicho  de  otra  manera,  como  los  trámites  judiciales deben ser  adelantados  con  “observancia de la plenitud de las  formas   propias   de   cada   juicio”,  la  acción  constitucional  invocada  no  puede  de  ningún  modo sustituir o desplazar los  mecanismos  dispuestos  por  el  legislador  al  interior de cada trámite, pues  dentro  de la comprensión del derecho fundamental al debido proceso, argumentos  jurídicos  y  de  razón  práctica  permiten colegir que antes de acudir a los  mecanismos  constitucionales  o  legales  de  protección  de  los  derechos, su  reclamación  debe  efectuarse, siempre que ello sea posible, al interior de las  actuaciones  ordinarias,  todo  lo  cual  dota al diligenciamiento penal de unos  mínimos  de  coherencia,  reconoce  su  progresividad  y a la vez, proscribe la  posibilidad  de  eventuales decisiones contradictorias de la jurisdicción sobre  una misma temática.   

         Baste  lo  dicho  para  impartir, como se hará, confirmación a la  providencia   mediante   la   cual   un   Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  denegó la acción constitucional objeto  de examen.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  suscrita  Magistrada  de  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

CONFIRMAR   la  decisión impugnada, por las razones expuestas en la parte motiva.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada  

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria  

    

1  Radicación 18788.   

2  Providencia  del  25  de  enero de 2007, radicación 26810. En el mismo sentido,  providencia del 26 de marzo de 2007, radicación 27162.     

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