39812(06-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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          CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA            

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No. 029   

Bogotá,  D.  C., seis (06) de febrero de dos  mil trece (2013).   

VISTOS  

Decide  la Sala acerca de la admisión formal  de  la demanda de revisión presentada a nombre de ANDERSON IBARRA, en contra de  la  sentencia  emitida  por la Sala Penal del Tribunal Superior de Cali el 29 de  junio  de  2012,  confirmatoria  de  la  dictada el 22 de febrero de 2011 por el  Juzgado  9°  Penal del Circuito de dicha ciudad, mediante la cual fue condenado  como  coautor  responsable  del  delito  de homicidio agravado, imponiéndole la  pena principal de 450 meses de prisión.   

HECHOS  

Fueron  reproducidos de la forma que sigue en  la sentencia de primera instancia:   

“El  día  25  de  abril  de  2010  en la  residencia  ubicada  en la calle 85 carrera 1 A- 1 barrio Calimío, donde vivía  una  pareja  de  ancianos  con  su  hijo, luego de haber salido quedó la puerta  abierta  y  por  allí  hizo  ingresó  el  joven  JEFFERSON ANDRÉS SANTIBAÑES  DELGADO,  quien  huía de la persecución de un grupo de jóvenes que penetraron  al  mismo  sitio  algunos de ellos provistos de arma blanca y le dieron muerte a  cuchillo,  luego  de lo cual el grupo integrado por aproximadamente ocho o nueve  personas  emprendieron  la huida, siendo vistos en la fuga por el señor GERMÁN  ANTONIO  VARGAS  SIERRA  dos  de  quienes integraban el grupo, que son los aquí  indicados  (sic) con cuchillos ensangrentados, y que perseguidos por la policía  de  apoyo  logró  capturarlos, y una vez  capturados fueron reconocidos en  el  carro  de  la policía por el testigo VARGAS SIERRA como dos de los que iban  con  cuchillo  e  integraban  el  grupo.  En el cuerpo del cadáver (sic) quedó  hundido  el  puñal  que  fue  extraído  al momento de la inspección. Y según  informe  pericial  de necropsia se determinó que a raíz de la multiplicidad de  heridas  ocasionadas  con  arma  cortopunzante,  fueron la causa de la muerte de  JEFFERSON ANDRÉS SANTIBAÑES DELGADO”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Mediante  sentencia del 22 de febrero de 2011  el Juzgado Noveno   

Penal   del   Circuito   con  funciones  de  conocimiento  de  Cali,  condenó  a  ANDERSON IBARRA a la pena de cuatrocientos  cincuenta  (450)  meses  de  prisión  como  coautor  responsable  del delito de  homicidio   agravado  y  no  le  concedió  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena, como tampoco la prisión domiciliaria.   

Inconforme  con  la decisión, el defensor de  ANDERSON  IBARRA la apeló, motivando el envío de la actuación a la Sala Penal  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali, que el 29 de junio de 2012  la confirmó.   

       

LA DEMANDA  

Jaime Armando Chaves Bustos, quien manifestó  actuar  como  defensor  de  confianza del sentenciado ANDERSON IBARRA, titula su  escrito          como          “formulación   del   recurso   (sic)   de  revisión”,     añadiendo    que    “impugno   el   flagelo  castigatorio  condena”      (sic)  con  base  en las causales 3ª y 6ª del artículo 192  de  la  Ley  906  de  2004,  esto  es, “cuando  después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan hechos  nuevos  o  surjan pruebas no conocidas al tiempo de los debates, que establezcan  la  inocencia  del condenado, o su inimputabilidad” y  “cuando  se  demuestre  que  el  fallo  objeto  de  pedimento  de  revisión  se  fundamentó,  en  todo o en parte, en prueba falsa  fundante  para  sus  conclusiones”, respectivamente,  contra la sentencia de segunda instancia.   

Aludió  a  la  actuación  procesal,  a  los  sujetos  procesales  y a los fallos de primera y segunda instancia, al igual que  al                   “testimonio”  de  GERMÁN ANTONIO VARGAS  SIERRA,  respecto  del  cual  sostuvo  que  no  fue veraz y debió ser objeto de  compulsación    de   copias   por   “falso testimonio”.   

Añadió que los Magistrados del Tribunal del  Distrito  Judicial  de  Cali  no  dictaron  la  sentencia  dentro  del  término  establecido  por  el  artículo  179  de  la  Ley  906  de 2004, se “atropelló  a  la  Ley 1564 o Código  General  del  Proceso”,  que  determina  que  en las  audiencias  deben  estar  presentes  los  tres  magistrados,  porque aquí   “el    ponente   dio   lectura   al   fallo   y  salió  como  si  tuviera  invitación”,   además,  hubo  dilaciones  injustificadas  en  contra  del  debido proceso generadoras de  nulidad.   

Expuso     que     el     “(…)      señor      imaginario  VARGAS…”   estaba  citado  para  concurrir  a  la  audiencia  de  primera  instancia,  lo  cual  no  se  pudo  llevar a cabo por la  intervención del Fiscal del caso.   

Sostuvo que apoyado en la declaración rendida  ante      Notario      por      el     “técnico  criminalístico”,  CAMILO GIRALDO CUENCA quien tomó  fotografías  y  elaboró planos del lugar donde se produjo el homicidio, surgen  “(…)  pruebas o hechos  posteriores,  que  con  un  somero  análisis se desprende que las vivencias del  día  de autos fueron totalmente diferentes, o sea que es una prueba posterior a  la  culminación  del  proceso  oral  y que desmiente tanto al testigo estrella,  como a los miembros de la policía, operativos en el insuceso”.   

En  criterio  del  demandante,  de  la citada  declaración se desprende que:   

“…la   distancia  donde  observó  el  declarante  ficcioso  Vargas (sic), no es la expuesta, de igual forma la captura  no  fue  como  se  dice,  a cuatro cuadras sino a 16 de las mismas lo que daría  para  una  captura  ilegal,  así  mismo  que el lugar del acontecimiento no era  visible  y  entre  los  que  penetraron  la residencia donde estaba el cadáver,  fueron  muchas  (sic)  personas  y  aún afrodescendientes (…)”.   

“…esta  amalgama   de   asertos   posteriores   y  conceptualizaciones  respaldadas  con  fijaciones  planimétricas  y  álbum  fotográfico,  estima  el  proponente  en  REVISIÓN  a  la  Sentencia de Segunda Instancia (…) no guarda dosimetri (sic)  con  la  realidad  de  los  hechos y menos con la concepción idónea del acervo  probatorio (…)”.   

A su turno, el libelista allegó la siguiente  documentación:   

1. Declaración jurada ante la Notaría 12 de  la  ciudad  de  Cali  rendida  el  14  de  agosto  de  2012  por  CAMILO GIRALDO  CUENCA.   

2.  “Documentos     sobre     fijación    planimétricas”.   

3.  “Álbum fotográfico”.   

4.  “Documento  sobre  la lectura del fallo”  donde  se  “(…)  connota mi calidad defensor, único asistente”.   

Como anexos presentó copia de las sentencias  de  primera  y  segunda  instancia  proferidas  por  el  Juzgado  9 ° Penal del  Circuito  de  Cali  y  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de la misma ciudad,  sosteniendo  “(…) ambas  con debida constancia de ejecutoria”.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  lo  dispuesto  por  el  artículo  32-2 de la Ley 906 de 2004, la Corte es competente para conocer de la  acción  de  revisión presentada por quien sostiene ser apoderado del procesado  ANDERSON  IBARRA  ya  que  las  sentencias de primera y segunda instancia fueron  proferidas  en  su  contra por el Juzgado 9° Penal del Circuito de Conocimiento  de la ciudad de Cali y por el Tribunal Superior de la misma ciudad.   

La finalidad de la acción de revisión está  encaminada  legalmente  como  un  mecanismo  a  través  del  cual  se  busca la  remoción  de  una  providencia  que  pese  a tener ejecutoria material y por lo  tanto  haber  hecho tránsito a cosa juzgada, de ella se advierte razonablemente  un  contenido  de  injusticia  porque la verdad procesal declarada difiere de la  verdad histórica del acontecer objeto de juzgamiento.   

En manera alguna se constituye en un recurso,  como  lo  asume  la  accionante,  ni se puede asimilar a una instancia más para  intentar  reabrir  el debate probatorio, de ahí que por eso tenga la calidad de  acción  independiente  del proceso, en la que su demostración sólo es posible  dentro  del  marco  que  delimitan  las  causales  señaladas expresamente en la  ley.   

Además, el ejercicio de este instituto ha de  fundarse  en  la  posibilidad  real  de levantar los efectos de la cosa juzgada,  mediante  la  demostración  de alguno de los precisos motivos  delimitados  legalmente,   constituyendo  presupuesto  insoslayable  que  la  demanda  cumpla  estrictamente    los    requisitos    de    admisibilidad   exigidos   por   esa  vía.   

Y es precisamente este aspecto el que conduce  a  que la demanda no sea admitida porque, de una parte, el abogado Jaime Armando  Chaves  Bustos  carece de legitimidad para actuar, de otra, del contenido de los  documentos  aportados  no  emerge con la claridad requerida la novedad del hecho  nuevo  expuesto,  ni  se avizora su idoneidad para mutar la decisión de condena  adoptada  con base en el recaudo probatorio recopilado en desarrollo del proceso  penal  que  culminó  con  la  sentencia  de  condena  de ANDERSON IBARRA, y por  último,  tampoco  precisa  cual  fue  la  prueba  falsa  y  su relación con la  decisión cuestionada.   

En  efecto, el artículo 193 de la Ley 906 de  2004  establece  que  esta  acción  la  puede promover el fiscal, el ministerio  público,  el  defensor  y  demás intervinientes, siempre que ostenten interés  jurídico  y  hayan  sido legalmente reconocidos dentro de la actuación materia  de revisión, requiriéndose poder especial para el efecto.   

Acerca  de  tal tópico la Corte ha precisado  que:   

“(…)  la  revisión  es  una  acción  judicial  autónoma,  dirigida  contra un proceso penal concluido, y por ello la  demanda  debe  ser  presentada  por  un  abogado titulado que tenga poder  especial  para  hacerlo,  así se  trate  del  mismo  profesional  que  intervino en el trámite ordinario, o de un  defensor distinto.   

”La necesidad de acreditar poder especial  no  obedece  a una exigencia meramente formal, sino que la legitimidad por parte  activa  es un requisito de procedibilidad de la acción de revisión, la cual no  puede  iniciarse  sin  la  presentación  de  la demanda por un abogado que haya  recibido  poder  para  ese  efecto,  puesto que no es la continuidad del proceso  penal,  sino  el  ejercicio  de  un  mecanismo jurídico excepcional y distinto,  orientado a remover la entidad de la cosa juzgada.   

”El poder es el instrumento a través del  cual  la Corte verifica la legitimidad del abogado para actuar, en el sentido de  demostrar  la  existencia  del  vínculo  entre  el profesional y el titular del  derecho   a   ejercer   la   acción  de  revisión1.”   

De  manera que como este mecanismo constituye  una  actuación  judicial  independiente, separada del proceso penal, el abogado  que  presente  la respectiva demanda debe contar con poder especial otorgado por  el  sujeto  procesal  en  cuyo  nombre  actúa,  no pudiéndose relevar de dicha  obligación  así hubiese actuado como su apoderado dentro las postrimerías del  fallo   de   segunda   instancia,   como   claramente   aconteció  en  el  caso  presente.   

Es  que  no  se  encuentra  mandato  especial  otorgado  por  ANDERSON  IBARRA,  al  abogado Jaime Armando Chaves Bustos (quien  acorde  con  la documentación que aportó actuó como defensor de éste último  a  partir  de la audiencia de lectura de fallo celebrada en el referido Tribunal  el  29  de  junio  de  2012),  sin  que  aparezca  el otorgamiento de facultades  especiales para instaurar la demanda de revisión.   

Paralelamente, el libelista tampoco cumple con  el  requisito  exigido en el numeral 3º del artículo 192 de la Ley 906 de 2004  de    indicar   no   sólo   la   causal   que  invoca,  sino  “los  fundamentos  de  hecho  y  de  derecho  en  que se apoya la  solicitud”.   

En mérito de lo expuesto, la Sala Penal de la  Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

RECHAZAR   la   demanda  de  revisión presentada por el abogado Jaime Chaves Bustos a  nombre    del   procesado   ANDERSON   IBARRA,   con   base   en   las   razones  dadas.   

Contra  esta  decisión  procede  recurso  de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                              FERNANDO     ALBERTO     CASTRO  CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ         GUSTAVO  ENRIQUE     MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO       SALAZAR  OTERO                                  JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA             

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

NUBIA YOLANDA NOVA  GARCIA  

Secretaria  

    

1 Auto  del 8 de agosto de 2002 (radicado 18.693).     

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