39760(29-08-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No. 324   

Bogotá, D. C., veintinueve (29) de agosto de  dos mil doce (2012).   

ASUNTO  

Decide  la  Sala  acerca de la posibilidad de  admitir  la  demanda de casación allegada por el apoderado de HERNANDO VÁSQUEZ  PIMIENTA  contra  el  fallo  de  segunda  instancia  proferido  por  el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Buca-ramanga,  en  el  cual confirmó con  algunas  modificaciones  la  pena que le impuso a la referida persona el Juzgado  Tercero  Penal del Circuito Adjunto de Barrancabermeja como autor responsable de  la  conducta punible de omisión del agente retenedor o  recaudador.   

SITUACIÓN    FÁCTICA    Y    ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  HERNANDO  VÁSQUEZ  PIMIENTA,  representante  legal  de la sociedad  Fundación  para  el Desarrollo Humano, FUNDE-HUM, con  sede     en     Barrancabermeja,    tenía    el    deber   jurídico  de  consignar  la suma de $365.000,  por  concepto de retención a la fuente para los años  gravables   de   2010  (periodo    10)   y  2002    (periodos    10    y    12),  dentro  de  los  dos  meses  siguientes  al  acto retenedor. Sin  embargo,   no   lo   hizo.  En  idéntica  pretermisión  incurrió respecto de la  obligación     de     consignar    $7’115.000  por   el   impuesto  a las ventas (IVA),  para  los años gravables 2001 (periodo  5)   y  2002  (periodos 1,  2,  3  y  4), en    el   mes   posterior     al  vencimiento del respectivo bimestre.   

2.  Denunciada  la  infracción  por la Dirección de Impuestos y Aduanas  Nacionales   (DIAN),   la  Fiscalía  Delegada  ante  los  Jueces  Penales  del  Circuito   ordenó   la  apertura    del    proceso,    vinculó   como  persona  ausente  a  HERNANDO  VÁSQUEZ  PIMIENTA y, una vez  cerrada  la  instrucción,  calificó  el mérito del  sumario,  acusándolo  por  el  delito de   omisión   de   agente  retenedor  o  recaudador,  en  concurso  homogéneo      y      sucesivo,     según       lo       dispuesto  en el artículo 402 de la Ley 599 de 2000, actual Código  Penal.   

3.  Ejecutoriada  la  providencia  acusatoria  el  14  de septiembre de  2007,    conoció   de   la   etapa   siguiente  el       Juzgado  Tercero  Penal del Circuito  de    Barrancabermeja,  pero   por   una   medida  de  depuración  adoptada   por   la   Sala   Administrativa   del   Consejo   Superior   de   la  Judicatura   (acuerdo   7987   de  2011),   la   actuación   fue      remitida     al   Juzgado  Adjunto  creado  para  tal  efecto. Este despacho       condenó       al  procesado, por un solo injusto (es decir, como si se  tratase   de   una   única   acción),  a  la  pena principal de      36      meses      de     prisión     y     $14’960.000  de  multa,  así como a la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y  funciones  públicas  por un lapso de 18 meses, y al  pago  de  $7’480.000 por  concepto  de  daños  materiales  derivados  de  la  ejecución  de  la conducta  punible.  Así  mismo,  le concedió la suspensión condicional de la ejecución  de  la  sanción  privativa  de  la  libertad  por  un  periodo de prueba de dos  años.   

4. Apelada    la    decisión   por   la  defensa,      el  Tribunal  Superior  del  Distrito   Judicial  de  Bucaramanga   la   confirmó  en  los  aspectos  objetos  de  debate.  Adicionalmente,  precisó  que  el  comporta-miento  se  ajustaba  a un concurso homogéneo de delitos y que por ley  la  pena  accesoria  debía  ascender  al  mismo  término  que  la principal de  prisión,  pero en virtud de la prohibición de reforma en perjuicio  era  menester mantener incólumes los guarismos impuestos por el  a  quo.  No  obstante, como también advirtió que la  acción   penal   correspondiente   al   año   gravable  de  1999  (periodo  10)  ya  estaba prescrita  antes  de  quedar  en  firme la resolución de acusación, redujo la sanción de  multa  a  $14’824.000 y  los   perjuicios   materiales   a  $7’412.000.   

5. Contra  el  fallo  de segundo      grado,     interpuso     el  defensor   de  HERNANDO  VÁSQUEZ      PIMIENTA      el      recurso   extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal primera de casación,  propuso  el  recurrente  un cargo único, atinente a la violación directa de la  ley sustancial.   

Sostuvo   al  respecto  que,  por  un  lado, la acción penal estaba prescrita “al  haber  transcurrido  el  término  de cinco (5) años desde el  momento  en  que  la  Fiscalía  profirió resolución de acusación”1.   

Por  otro  lado,  agregó  que la Fiscalía  dejó  de  aplicar  el  artículo  329  de  la  Ley  600  de 2000, en virtud del  cual  el  término de instrucción no podrá superar  los  18  meses  y,  vencido  éste,  la  única  actuación  procedente será la  calificación  del  mérito  del  sumario. Precisó que en este caso el término  instructivo  inició  el  2 de diciembre de 2003 y sólo hasta el 2 de agosto de  2007 profirió el pliego de cargos.   

Concluyó, por lo  tanto,  que la Fiscalía  perdió   “competencia  para  continuar  la  investigación,  especialmente para proferir resolución de  acusación”2.   

En    consecuencia,    solicitó  a  la Corte casar la sentencia  del   ad   quem  y  revocarla  para  que  “se  efectúen  las  declaraciones  impetradas        en       los       respectivos       cargos       [sic]  y  se  cumpla  la  función  de  unificar  la  jurisprudencia  nacional,  se  provea  la realización del derecho  objetivo   y   se   materialice  la  posibilidad  de  defensa  de  los  derechos  fundamentales”3.   

CONSIDERACIONES  

1. De conformidad con  lo  señalado  en  el  inciso 1º del artículo 205 del Código de Procedimiento  Penal,  la  casación  procede  de  manera  regular contra los fallos de segunda  instancia  que  sean  emitidos  por  los  tribunales superiores de los distritos  judiciales  del  país,  así como por el Tribunal Penal Militar, y que a su vez  se  traten de procesos adelantados por delitos con pena privativa de la libertad  cuyo   máximo   señalado   en   la   ley   exceda   de   los   ocho  años  de  prisión.   

Si  la decisión de segundo grado proviene de  un  juzgado de circuito, o si el tope legal de la pena de prisión es ocho años  o  menos,  la casación sólo será viable de manera excepcional o discrecional.  Es  decir,  en  la  medida en que la Corte lo estime necesario para respetar las  garantías  de  quienes  intervienen  en  la  actuación  o  para desarrollar la  jurisprudencia,   tal   como   lo   consagra   el   inciso  final  de  la  norma  señalada.   

En  tales eventos, la Sala tiene dicho que al  demandante  le  asiste  la  carga de presentar en forma racional y coherente las  razones  por  las  cuales  esta Corporación debería conocer de un asunto en el  cual  no  concurrieron  los presupuestos de la casación común, bien sea porque  el  pronunciamiento  resulta  necesario para el progreso de la jurisprudencia, o  bien porque hubo vulneración de garantías fundamentales.   

Pero,  adicionalmente,  la  demanda tiene que  elaborarse  con el debido acatamiento a los requisitos formales establecidos por  la  ley y la jurisprudencia. Esto es, respetando los parámetros de formulación  y  sustentación  de  los  cargos  previstos  en  el  artículo 207 del estatuto  procesal,  que  por  obvias razones deben ser consonantes con los argumentos por  los   cuales   el   recurrente   fundó  la  solicitud  a  través  de  la  vía  discrecional.   

De  ahí  que la demanda de casación nunca  podrá  equipararse a un alegato de instancia, máxime cuando los artículos 212  y   213   de   la   Ley  600  de  2000  (Código  de  Procedimiento  Penal  aplicable  para  este  asunto)  exigen  una  presentación  lógica  y  adecuada  a  cada  una  de  las causales  establecidas  en el artículo 207 ibídem, así como el desarrollo de los cargos  que   por  los  yerros  in  procedendo  (o  de  mero  trámite)  o in iudicando  (o  de  juicio) haya propuesto el recurrente, con la  demostración de su trascendencia para la decisión adoptada.   

2. En este asunto, la  pena  del  delito  de  omisión  de agente retenedor o  recaudador  por  el cual fueron emitidos los fallos de  primer  y segundo grado contra HERNANDO VÁSQUEZ PIMIENTA únicamente alcanza un  máximo  de seis años de prisión (artículo 402 de la Ley 599 de 2000). Por lo  tanto,  el  demandante  debía  circunscribirse a las obligaciones propias de la  casación discrecional, de acuerdo con lo analizado en precedencia.   

El  recurrente,  sin  embargo,  jamás  hizo  alusión  alguna en su escrito al cumplimiento de esta carga procesal. Es cierto  que,  al  final  de  su  discurso, se refirió entre otros propósitos al fin de  unificar  la jurisprudencia, pero en ningún momento fue más allá de la simple  aseveración.   Es  más,  el  único  reproche  que  planteó,  relativo  a  la  violación   directa   de   la   ley   sustancial,   carece   por   completo  de  fundamentos.   

Esto  último significa que, aun en el evento  de  satisfacer  el  requisito  del  límite  superior de la pena privativa de la  libertad  para  impugnar  en  sede de casación común, el demandante se mostró  muy alejado de cumplir con las cargas para su procedencia.   

De   hecho,  el  escrito  allegado  por  el  profesional  del  derecho  presentó  dos  posturas  que, sin guardar coherencia  alguna entre ellas, ni siquiera están desarrolladas.   

En  efecto,  por un lado, solicitó a la Sala  reconocer  la  extinción  de  la acción penal por prescripción de la conducta  punible   de   omisión   de   agente   retenedor   o  recaudador,   debido   al  venci-miento  del  término  contado  a  partir  de  la  ejecutoria   de   la   resolución   de   acusación.  Pero, más allá de no plasmar los motivos fácticos y  jurídicos  que  justificaban tal posición (como la mención de la fecha en que  quedó  firme  la  providencia  o  de  la tesis en virtud de la cual el lapso en  comento  no  podía  ser de seis meses y ocho años, pese a la función pública  ejercida  por  quien ostentaba el deber de retener o recaudar), salta a la vista  que  los  cinco años a los que hizo alusión en el escrito de ninguna manera se  han  cumplido,  pues  el  respectivo trámite del llamamiento a juicio culminó,  como  ya  se  advirtió  en  el  apartado  de  los antecedentes procesales de la  actuación,   el   14   de   septiembre   de  20074.   

Y, por otro lado, trató el tema del término  para  la  instrucción previsto en el artículo 329 del Código de Procedimiento  Penal.  En  el mejor de los casos, podría pensarse que el recurrente pretendía  solicitar  la  nulidad  de  lo  actuado  por  falta de competencia del organismo  instructor  en  el momento de proferir la calificación del mérito del sumario.  Esta  propuesta  no  es  menos  absurda  que  la anterior. La Sala, de cualquier  manera,  ha  precisado que la obligación de calificar no está sujeta de manera  inexorable  al lapso previsto en la norma, sino a la razonabilidad en el recaudo  de   la   prueba   necesaria   para   calificar,  aspecto  que  depende  de  las  circunstancias    concretas    de    cada    actuación   procesal.   En   otras  palabras:   

“No  puede  entenderse  que  al disponer el artículo 329 de la citada Ley Procesal Penal un  término  máximo  de  dieciocho  (18)  o veinticuatro (24) meses, según sea el  caso,  para  adelantar  la  investigación,  esté  fijando la imposición de su  fatal  agotamiento  para  que  sea factible cerrar la investigación”5.   

En este orden de ideas, los debates planteados  en el discurso no resisten el más ligero análisis.   

3. Con  base  en  lo  anterior,  la  Corte  concluye   que   el   abogado   se  apartó  en  el  escrito  de  los  principios  de  no contradicción,  sustentación  suficiente,  crítica  vinculante  y coherencia, de los cuales se  desprende  que  los  argumentos  deben  bastarse  por sí mismos para propiciar,  desde  una  óptica  de  lo  razonable,  la  existencia  de  un error  capaz  de  deslegitimar la sentencia  de  segunda  instancia.  Y  como la Sala,  una vez examinado el expediente, tampoco encuentra vulneración  de      las     garantías     judiciales     del  procesado,  no  admitirá  la  demanda interpuesta  contra la decisión dictada  por el juez plural.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTI-CIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO  ADMITIR  la  demanda    de   casación   presentada      por      el     defensor  de HERNANDO VÁSQUEZ PIMIENTA  contra   el   fallo  de  segunda instancia emitido  por  el Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bucaramanga.   

Contra esta providencia, no procede recurso  alguno.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal de origen   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO      FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA     DEL     ROSARIO     GONZÁLEZ     MUÑOZ          LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                       

       

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Folio 37 del cuaderno del Tribunal.   

2 Folio 38 ibídem.   

3  Folio 39 ibídem.   

4 Reverso del folio 49 del cuaderno principal.   

5    Sentencia   de   2   de   diciembre   de   2008,   radicación  29091.     

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