39554(17-07-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrados Ponentes:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Aprobado Acta No. 226  

Bogotá, D.C., diecisiete (17)  de julio de dos mil trece (2013).   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  el  recurso de casación  interpuesto  por  la  apoderada  de  la  empresa Flota  Güaitara   S.A.   contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior de Popayán el 30 de agosto de  2010,  por  cuyo  medio  confirmó  el  fallo  emitido  por el Juzgado Penal del  Circuito  de Patía que condenó a ARMANDO PARMÉNIDES  VILLARREAL  DORADO,  como autor del concurso de delitos  de  homicidio  y lesiones culposas, a las penas principales de 3 años y 2 meses  de  prisión  y  25  salarios  mínimos mensuales de multa y a las accesorias de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas, así como  a  la  privación del derecho a conducir vehículos automotores por igual lapso.   

HECHOS  

Los  sucesos fueron sintetizados en el fallo  de segundo grado en los siguientes términos:   

“El 21 de enero  de  2004,  siendo  aproximadamente  las  5:30  p.m.  el  vehículo  de  servicio  público,  marca  KIA,  placa  SDO-921  afiliado  a la empresa FLOTA GÜAITARA y  conducido  por  el  señor  ARMANDO  PARMÉNIDES  VILLARREAL  DORADO, sufrió un  accidente  de  tránsito  en  la  vía  Cali-Pasto, cerca al corregimiento de El  Estrecho  –  Patía,  al  colisionar  con un árbol, ocasionando la muerte de LUIS HORACIO ARTEAGA MUÑOZ,  MARÍA   FERNANDA   ARTEAGA,   JOSÉ  HERNÁN  MARTÍNEZ  CÓRDOBA  (y) ANDRÉS FORERO CASTAÑEDA, y lesiones  personales       a       GLORIA       EDERLEY      VILLA      MOLINA”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

La Fiscalía Seccional del Bordo (Cauca)   adelantó   la  investigación  correspondiente,  en  cuyo  desarrollo  escuchó  en  indagatoria a ARMANDO  PARMÉNIDES  VILLARREAL DORADO, y  el  23 de abril de 2008 profirió resolución de acusación en su contra por los  delitos  de  homicidio culposo y lesiones personales culposas, siendo confirmada  esa  determinación  el  28 de julio siguiente por la Fiscalía Delegada ante el  Tribunal de Popayán, previa impugnación de la defensa.   

La  etapa  del  juicio  se  surtió  ante el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de Patía que, una vez adelantadas las audiencias  preparatoria  y  pública de juzgamiento, dictó sentencia condenatoria el 30 de  agosto  de  2010,  confirmada por el Tribunal Superior de Popayán el 9 de marzo  de  2012,  en virtud de la apelación interpuesta por la apoderada de la empresa                      Flota      Güaitara     S.A.,  reconocida como tercero civilmente  responsable.   

Atendido  el  sentido  de  la  decisión  de  segunda  instancia,  el  mismo sujeto procesal acudió al recurso extraordinario  de  casación,  por  cuya razón el proceso se remitió a esta Corporación que,  en  proveído  del  19 de septiembre de 2012, inadmitió los dos primeros cargos  de  la  demanda  y admitió el tercer reparo subsidiario, censura respecto de la  cual  se  dio  traslado  al  Ministerio  Público,  quien entregó el respectivo  concepto.   

LA DEMANDA  

En el único cargo admitido por la Corte, al  amparo  de  la causal primera de casación, cuerpo primero, la libelista acusa a  la  sentencia  de  segunda  instancia  de vulnerar, por falta de aplicación, el  artículo 42 del Código de Procedimiento Penal.   

En apoyo del cargo aduce que aun cuando en el  documento  presentado  ante  el  Tribunal  por  los  herederos  de  José    Hernán    Martínez   Córdoba  manifestaron  haber  llegado  a  un acuerdo económico por los daños recibidos,  adjuntando   contrato  de  transacción,  dicha  Corporación se abstuvo de  decretar  la  extinción  de  la acción penal porque, i) no todas las víctimas  hacen   parte  del  referido  contrato;  ii)  quienes  lo  suscriben  no  están  representadas  legalmente,  y iii) el pago de la suma acordada quedó supeditada  a  la  ejecutoria de la decisión que acepte la transacción y ordene el archivo  del proceso.   

Sobre  el particular, la demandante sostiene  que  la  solicitud fue suscrita por la defensora del procesado y que la voluntad  de  las  víctimas  debe  prevalecer.  Y si bien no todos los perjudicados hacen  parte  del  acuerdo, el Tribunal debió aplicar el derecho sustancial y convocar  a  las  otras  partes  para  integrarlas  a  su  decisión,  mas no inhibirse de  resolver  como  lo  hizo,  impidiendo la corrección de los posibles yerros o la  proposición de los respectivos recursos.   

En  su  criterio, tal procedimiento surge de  los  artículos  42  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  340 del Código de  Procedimiento Civil y 2469 del Código Civil.   

Luego  de  reproducir  decisión  de  esta  Corporación  en  la  cual se extinguió de manera oficiosa la acción penal por  reparación   integral,                  termina  señalando  que  en este caso, al haber  sido  parcial  la indemnización, la aplicación del derecho sustancial al menos  conduce  a  afectar la punibilidad, disminuyendo la sanción a menos de 3 años,  lo  cual  impone  estudiar  la  concesión  de  la suspensión condicional de la  ejecución  de  la pena y reducir el monto de la condena civil determinada en el  fallo.   

En consecuencia, pidió casar la sentencia y  dictar el fallo de reemplazo en consonancia con lo expuesto.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

Luego de resumir los hechos, la actuación y  la  demanda,  la Procuradora Tercera Delegada para la Casación Penal conceptúa  que  no  le  asiste  razón a la demandante para plantear la violación directa,  por  falta  de aplicación, del artículo 42 de la Ley 600 de 2000 e insistir en  que  el  Tribunal  ha  debido  tener  en  cuenta  el  documento contentivo de un  contrato   de   transacción  por  cuyo  medio  los  herederos  de  José    Hernán    Martínez   Córdoba  manifestaron  haber  llegado  a  un acuerdo económico por reparación del daño  causado con la muerte de su padre y esposo.   

En  el evento examinado, agrega, existen dos  documentos  que  contienen la afirmación reseñada: en el primero los herederos  de   José  Hernán  Martínez  Córdoba  expresan haber recibido una suma de dinero por la totalidad de los  perjuicios  materiales  e  inmateriales y en el segundo materializan un contrato  de  transacción  celebrado  el  2  de  noviembre  de  2010,  suscrito  por  los  representantes  legales  y  abogados de Seguros Colpatria S.A. y Flota Güaitara  S.A.  y  por  los  citados  beneficiarios,  en  el  cual  se concreta el acuerdo  económico.   

Sin  embargo, advera el Ministerio Público,  existen   dos   situaciones  que  restan  fundamento  a  la  pretensión  de  la  demandante:  la  presentación  extemporánea  del  documento  contentivo  de la  manifestación  de  las  víctimas y, la imposibilidad de rebajar la pena cuando  la indemnización de perjuicios no es total.   

Destaca que el expediente fue recibido en el  Tribunal  Superior  de  Popayán  el  29  de  septiembre  de 2010 y, mientras se  decidía  el  recurso,  el  2  de  noviembre  del  mismo  año, se allegaron los  documentos  de  transacción,  de lo cual deduce su presentación posterior a la  expedición  de  la  sentencia  cuando había precluído la oportunidad procesal  para aportar ese material y buscar la rebaja de la pena impuesta.   

           

          En  apoyo  de  su  tesis  cita precedentes judiciales acorde con los  cuales  frente  al escrito que informa sobre la indemnización integral opera el  principio  de  preclusión  de  los actos procesales1.   Por   ello,   afirma,   el  ad  quem ninguna obligación  tenía   de   pronunciarse   sobre  la  solicitud  de  las  víctimas,  dada  su  extemporaneidad.  A  pesar  de  lo  anterior,  añade,  el  Tribunal precisó la  improcedencia  de  la  petición  porque la transacción provenía de una de las  partes  y  no de la totalidad de perjudicados e indicó el yerro relacionado con  la   ausencia   de  apoderado  habilitado  para  litigar  que  asistiera  a  los  peticionarios.   

El  segundo  motivo  por  el  cual carece de  fundamento  la  pretensión,  opina,  consiste  en que la jurisprudencia ha sido  reiterativa   en   señalar   que   para  obtener  la  rebaja  de  la  pena  por  indemnización,  esta  debe  ser  total,  es  decir,  el  procesado  debe  haber  cancelado  a  todas  las  víctimas  reconocidas  en  la  sentencia el perjuicio  causado con su comportamiento delictual.   

Siendo  ello así, colige, como en el evento  de  la especie la sentencia de primer grado condenó al pago de perjuicios a los  herederos     de     José    Hernán    Martínez  Córdoba,   Luis  Horacio  Arteaga   Muñoz,   María   Fernanda  Arteaga  Ortega,  Carlos  Andrés  Forero  Castañeda  y  Gloria Villa  Molina,  resulta  claro  que  la transacción sólo se  realizó  con  el primero de los nombrados, con lo cual se incumple el principal  presupuesto  para declarar extinguida la acción penal, esto es, haber pagado la  totalidad de los daños y perjuicios.   

Por  ende,  pide  no  casar  la  sentencia  impugnada.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

En  orden a definir el único cargo admitido  por  la  Corte  en relación con la sentencia proferida por el Tribunal Superior  de  Popayán  el  9 de marzo de 2012, confirmatoria de la dictada por el Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Patía  (Cauca)  el  30  de  agosto  de  2010,  la  Sala  abordará  los siguientes  tópicos:  i)  La indemnización integral del artículo 42 de la Ley 600 de 2000  y, ii) el estudio del caso concreto.   

i)  La indemnización integral del artículo  42  de  la  Ley  600 de 2000 y la oportunidad para solicitar la extinción de la  acción por esa circunstancia.   

Acorde  con el principio de legalidad de los  delitos  y  de  las  penas  del  artículo  29  de  la  Constitución Política,  “nadie  podrá  ser  juzgado  sino conforme a leyes  preexistentes  al  acto  que  se  le  imputa”. En ese  orden,    el    Estado,   en   ejercicio   del   ius  puniendi,  sólo  puede  sancionar por la comisión de  las  conductas  punibles previamente definidas en la ley, dentro de los límites  cuantitativos  y cualitativos allí consagrados, por manera que no le es posible  imponer   sanciones  por  fuera  de  los  parámetros  legales  ni  ignorar  los  descuentos  punitivos  consagrados  en  la  ley, so pena de vulnerar el referido  postulado,  así  como  el  de  igualdad  de  las  personas  ante la ley y el de  seguridad jurídica.   

Tampoco  puede  desconocer  los  institutos  jurídicos  que  permitan  la  terminación  de  la  acción penal, verbi  gratia,  indemnización  integral,  conciliación,        desistimiento,  entre otros, siempre que concurran las condiciones previstas en la  ley.    

Pues bien, del contenido del artículo 42 de  la  ley  600 de 2000 se deduce que la indemnización integral, como causal de la  extinción  de  la  acción  penal,  procede  cuando  se  reúnen los siguientes  presupuestos:   

i) Cuando el delito admite desistimiento, se  trata  de  punibles de homicidio culposo o lesiones culposas siempre y cuando no  concurran  las  circunstancias  de  agravación  de los artículos 110 y 121 del  Código  Penal;  en  lesiones  dolosas con secuelas transitorias, en los delitos  contra  los derechos de autor y en los procesos por delitos contra el patrimonio  económico.   

ii) No puede recaer en los injustos de hurto  calificado,   extorsión,   violación   a   los   derechos  morales  de  autor,  defraudación  a  los  derechos  patrimoniales  de  autor  y  violación  a  sus  mecanismos de protección.   

iii)  El  daño ocasionado con el injusto se  debe  haber  reparado  integralmente  en  los  términos  del  dictamen pericial  correspondiente  o  el acuerdo de las partes sobre su valor, o en su defecto, el  perjudicado   tendrá   que   haber   hecho   manifestación  expresa  sobre  la  satisfacción total de los perjuicios causados.   

iv) No debe existir decisión de preclusión  de  la  investigación o cesación de procedimiento a favor del procesado por la  misma razón en otro proceso, dentro de los cinco años anteriores.   

v)  La  reparación  debe  haberse producido  antes   de  que  se  profiera  fallo  de  casación2.   

ii) Del caso concreto  

La  demandante postula la violación directa  de  la ley sustancial por parte del Tribunal Superior de Popayán por cuanto, en  su  opinión,  no  aplicó  el  artículo  42  de  la Ley 600 de 2000, normativa  llamada  a  reglar  el  caso,  en  tanto  el procesado y los terceros civilmente  responsables  indemnizaron  en  forma integral a los herederos de una (1) de las  cinco  (5)  víctimas  del  accidente  de  tránsito  atribuido  a  ARMANDO       PARMÉNIDES       VILLARREAL      DORADO.    

Pues  bien,  en  el  caso  de  la especie se  procede  por  un  concurso  homogéneo  y  heterogéneo  de delitos, en tanto el  procesado,  con  una  sola  acción,  infringió  cuatro  veces el tipo penal de  homicidio  culposo  (art.  109 del C.P.) y   una   vez   el  de  lesiones  personales  culposas  (Arts.  111,  112.2,  114,2,  116.1 y 120  ibídem).   

Siendo  ello  así,  le asiste razón a la  demandante  al  pregonar la infracción, por falta de aplicación, del artículo  42  de  la  Ley  600  de  2000, en tanto la prueba aportada al proceso evidencia  cómo   estaban  dados  los  presupuestos  para  que  el  Tribunal  ad  quem  declarara  la  extinción de la  acción  penal  en  relación  con  uno  de  los  punibles  de  homicidio (el de  José    Hernán   Martínez   Córdoba) por indemnización integral, como pasa a explicarse.   

a)  El  delito  de  homicidio  culposo,  sin  circunstancias  de  agravación punitiva, es uno de los punibles enlistados como  pasibles  de indemnización integral en los términos del artículo 42 de la Ley  600 de 2000.   

b)  Mediante  memorial  dirigido al Tribunal  Superior            de            Popayán3,   los  perjudicados  con  la  muerte   del  señor  Martínez  Córdoba,  esto  es,  Patricia  del Socorro Reyes  Chávez,  María  Alejandra y  Hernán  Darío Martínez Reyes, en calidad de esposa e  hijos,  manifestaron  desistir de la acción civil por cuanto transaron en forma  definitiva   la   indemnización   integral   de  los  perjuicios  materiales  e  inmateriales,  en  apoyo  de  lo  cual  aportaron  un  contrato  de transacción  suscrito  con  los  representantes  legales  de  Seguros  Colpatria S.A. y Flota  Güaitara  S.A..  De  igual  forma,  la recepción de la suma de $50’000.000,oo acordada por las partes fue  corroborada  por la señora María Alejandra Martínez  Reyes,      según     constancia     anexa     al  expediente4.    

c)  De  igual forma, constata la Sala, en el  proceso  no  obra  constancia  alguna  en  el sentido de que dentro de los cinco  años   anteriores   se  haya  proferido  en  otro  proceso  preclusión  de  la  investigación  o  cesación de procedimiento a favor del procesado ARMANDO  PARMÉNIDES VILLARREAL DORADO por  el mismo motivo.   

d)   La   petición   fue  presentada  con  antelación  a  que  el  Tribunal resolviera el recurso de apelación, de suerte  que  fue radicada dentro del lapso permitido, el cual, en todo caso, se extiende  hasta antes de que se profiera el fallo de casación.   

En consecuencia, se decretará la extinción  de  la  acción penal y la correspondiente cesación de procedimiento a favor de  ARMANDO  PARMÉNIDES  VILLARREAL  DORADO,   exclusivamente   por   el   homicidio   culposo  de  José    Hernán   Martínez   Córdoba,  atendiendo  lo  dispuesto  en  los  artículos  39  y  42 de la Ley 600 de 2000.   

Así mismo, se excluirá del numeral segundo  de  la  sentencia  del  30 de agosto de 2010, proferida por el Juzgado Penal del  Circuito  de  Patía,  la  condena  al  pago  de perjuicios materiales y morales  dispuesta  en relación con la muerte de José Hernán  Martínez Córdoba.     

La  consecuencia natural de la extinción de  la  acción  penal  frente  a  uno de los cinco delitos imputados a VILLARREAL  DORADO sería la readecuación  punitiva.  Sin  embargo,  en  el evento examinado no es posible realizar ningún  descuento  por  dicha situación en tanto el fallador de primera instancia fijó  la  pena  por los homicidios en dos años de prisión y veinte salarios mínimos  de  multa,  esto  es,  en  el  mínimo  posible, sin realizar ningún incremento  respecto  de  los  atentados contra la vida, circunstancia que impide rebajar la  sanción  impuesta,  en  atención  al  principio  de  legalidad,  dado  que  la  penalidad  para  esa  infracción, al tenor del artículo 109 del Código Penal,  oscila  entre  2  y  6  años  y  de  20  a  100  salarios  mínimos  mensuales.   

Lo  anterior,  además, porque el aumento de  catorce  meses  de  prisión  y  cinco  salarios  mínimos  mensuales  de  multa  dispuesto  por los falladores, se aplicó por razón de lesiones personales y no  por los otros homicidios.   

Y aunque se presentó una indebida tasación  punitiva,  no  resulta  viable  efectuar  las correcciones respectivas, pues, en  criterio      de     la     Sala     mayoritaria5,  no  es posible recomponer la  legalidad   de   la   pena   en   atención  al  principio  de  la  reformatio   in   pejus,  por  cuanto  la  demanda  casacional   no se dirigió a obtener el reajuste sancionatorio en  detrimento de los intereses del procesado.    

En consecuencia, la Sala casará parcialmente  la  sentencia  objeto  de impugnación para declarar la extinción de la acción  penal  y,  seguidamente,  la  cesión  de procedimiento en favor de ARMANDO  PARMÉNIDES  VILLARRELA  DORADO,  exclusivamente   en   relación   con   el  homicidio  culposo  de  José    Hernán   Martínez   Córdoba.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

1º.   CASAR   PARCIALMENTE  la  sentencia  proferida  el  9  de  marzo de 2012 por el Tribunal  Superior  de  Popayán,  en  el  sentido de declarar la extinción de la acción  penal  por  indemnización  integral  en  relación  con el homicidio culposo de  José    Hernán   Martínez   Córdoba, por los motivos expuestos en esta providencia.   

2º.   CESAR  PROCEDIMIENTO  en  favor  de  ARMANDO  PARMÉNIDES  VILLARREAL  DORADO solamente por la referida conducta punible.   

3º.  EXCLUIR  del  numeral  segundo  de  la  sentencia  del  30 de agosto de 2010, proferida por el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Patía, la condena en perjuicios materiales y  morales  dispuesta en relación con la muerte de José  Hernán Martínez Córdoba.     

4º. Remitir copia  de  esta  decisión  al  Centro  de  Información  sobre  Actividades Delictivas  (CISAD)  de  la  Fiscalía General de la Nación para efectos de lo dispuesto en  el   inciso   tercero   del   artículo   42   del   Código   de  Procedimiento  Penal.   

5º.  DECLARAR que  las    restantes    órdenes    de   la   sentencia   impugnada   se   mantienen  incólumes.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ                     GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ            

(salvo parcialmente voto)  

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                       JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  El  Ministerio  Público  transcribe  apartes del proveído del 27 de julio de 2011,  Rad. No. 26537.   

2  Cfr.   Auto  del  21  de  julio de 1998, Rad. No. 9660; sentencia del 24 de  febrero  del  2000,  Rad. No. 13711; sentencia del 10 de noviembre de 2005, Rad.  No. 24032 y auto del 20 de febrero de 2008, Rad. No. 29003.   

3 Cfr.  Folio  3  y  ss  cuaderno  del  Tribunal,  presentado el 8 de noviembre de 2010.   

4 Cfr.  Folio 166 del cuaderno del Tribunal.   

5  La  magistrada  co  ponente, de manera reiterada, ha expresado su desacuerdo con esa  postura  en  el  entendido  que  dicho  principio  no  puede  soslayar  el pilar  fundamental de la legalidad de la pena.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *