39448(01-08-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIASALA DE CASACIÓN  PENAL   

Magistrado      PonenteFERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

Aprobado acta N°283  

Bogotá,  D.  C., primero (1°) de agosto de  dos mil doce (2012).     

V I S T O S  

La  Sala  resuelve  la colisión negativa de  competencia  suscitada entre  los Juzgados Penal del Circuito Especializado  de  Manizales  y el Juzgado Promiscuo del Circuito de Pensilvania Caldas, que se  rehúsan   a   conocer   del  proceso  seguido   contra   Elda  Neyis  Mosquera  García,   por  los  delitos de desaparición  forzada y homicidio.    

     

A N T E C E D E N T E S PROCESALES RELEVANTES   

1.   De  acuerdo  con  los hechos   plasmados  en el proceso, se conoce que el joven Jhon Faver Castaño Zuluaga, al  parecer  el  24  de  mayo  de  2000  desapareció  de  la  vereda  Agua  Bonita,  comprensión  territorial  del  municipio Pensilvania (Caldas), lugar igualmente  en  donde  operaba  la agrupación guerrillera de las FARC- EP, siendo comandada  por  Elda Neyis Mosquera García (alias Karina).   

En  el mes de julio de 2000, se produjo por  parte  del  mencionado grupo al margen de la ley “la  toma”  de  Arboleda,  lugar que forma parte de  la  comprensión  territorial  del  municipio  de  Nariño, Antioquia, y que los  jóvenes,   entre   ellos,  Castaño  Zuluaga,  fueron  puestos  “como  blanco”,  razón  por la cual no  volvieron a ser vistos.   

2.  Luego  de una investigación preliminar  derivada  de  la  denuncia que presentó la madre de Castaño Zuluaga, en la que  se  allegaron plurales pruebas, entre ellas, de carácter testimonial, el Fiscal  11   de   la  Unidad  Nacional  Contra  los  Delitos  de  Desaparición  y   Desplazamiento  Forzado,  el  2  de  noviembre  de  2011, dispuso la apertura de  instrucción.   

3.  Escuchada  en  indagatoria  Elda  Neyis  Mosquera  García,  la  situación  jurídica  le fue resuelta el 18 de enero de  2012   con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  por los  delitos de desaparición forzada agravada y homicidio.   

4.  En razón a la petición elevada por la  sindicada,  el  17  de  mayo  de  2012,  se  llevó  a  cabo  la  diligencia  de  formulación  y  aceptación de cargos para el trámite de sentencia anticipada,  acto   en   el  cual  ésta  aceptó  la  comisión  de  los  delitos  indicados  anteriormente,   acontecer   que   ocurrió  “entre  Mesones  o  Santa  Rosa  del  municipio  de  Nariño,  Antioquia, lugar donde se  encuentran enterrados varios cuerpos”.   

5. En vista de lo anterior, el Fiscal 11 de  la  Unidad  Nacional  de  Fiscalías  Contra  los  Delitos  de  Desaparición  y  Desplazamiento  Forzado,  dispuso  la  remisión del expediente al Juzgado Penal  del  Circuito  Especializado de Manizales por estimar que era el competente para  asumir el conocimiento del caso.   

No  obstante,  el  titular  del  mencionado  despacho  judicial,  mediante  auto del 5 de julio de 2012, se abstuvo de dictar  sentencia  anticipada,  toda vez que advirtió que como quiera que el proceso se  adelanta  bajo el rito de la Ley 600 de 2000, según lo previsto en el artículo  77-3  de  esa  unidad  normativa,  la  competencia  radica  en un juez penal del  circuito  ordinario, no especializado, y por el lugar del hecho, debe conocer el  Juez Promiscuo del Circuito de Pensilvania (Caldas).   

Por  su  parte,  el  citado  funcionario,  argumenta   que  razón  asiste  al  juez  en  conflicto,  respecto  de  que  el  funcionario  competente  para  dictar fallo anticipado, según lo previsto en el  artículo  5°  transitorio  del  Código  de Procedimiento Penal de 2000, es un  Juzgado  Penal  del  Circuito.  Empero, señala que por el factor territorial el  conocimiento  del  asunto le corresponde al circuito de Sonsón (Antioquia), del  cual  hace  parte  el  municipio de Nariño, en cuya jurisdicción se cometieron  los hechos.   

Así  las  cosas,  dispuso el envío de las  diligencias a esta Corporación para que se pronuncie al respecto.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.  De acuerdo con el artículo 75, numeral  4°,  de  la  Ley  600  de  2000, corresponde a la Sala de Casación Penal de la  Corte  Suprema  de  Justicia definir la competencia, cuando se trate de aforados  constitucionales  y  legales,  o  de  tribunales,  o  de  juzgados de diferentes  distritos.  Y  cuando el asunto provenga de una confrontación entre jueces  penales  de circuito especializados y un juez penal del circuito, como sucede en  este  asunto, según lo preceptuado en el artículo 18 transitorio de la Ley 600  de 2000.   

         2.  En  primer lugar, valga destacar que el Juez Penal del Circuito  Especializado  de  Manizales  estimó  que  el  competente  para dictar fallo de  mérito  anticipado  es  el  Juez  Promiscuo del Circuito de Pensilvania, por la  naturaleza  de  los  punibles  aceptados  por  la  procesada, motivo por el cual  dispuso la remisión del expediente a ese despacho judicial.   

         Por  su  parte, el señor Juez Promiscuo de Circuito de Pensilvania  aceptó  que  los  delitos  atribuidos  a  la  señora  Mosquera García son del  resorte   de   un  circuito  ordinario,  pero  que  por  el  factor  territorial  corresponde   su   conocimiento   al  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Sonsón  (Antioquia).   

         En  esa  medida,  se  advierte  con  claridad  que  la colisión de  competencia  no se encuentra debidamente trabada, toda vez que no se conocen las  razones  del Juez Penal del Circuito de Sonsón (Antioquia), en orden a rechazar  o  aceptar  el  conocimiento del proceso, según así lo dispone el artículo 95  de la Ley 600  de 2000.   

         No  obstante, por economía procesal la Corte dirimirá de plano el  conflicto, así:   

         3.  De  acuerdo  con  el artículo 5° transitorio de la Ley 600 de  2000,   unidad  normativa  que rige al presente trámite, se conoce que las  conductas  punibles de desaparición forzada y homicidio simple no se encuentran  enlistadas  como  aquellas  que  son  de  competencia  de los jueces penales del  circuito  especializados, máxime cuando el acontecer tuvo ocurrencia en el año  2000.   

         4.  Conforme  al artículo 83 del Código de Procedimiento Penal de  2000,  que  establece  la competencia a prevención, dispone que  cuando no  haya  sido posible inferir el sitio en donde se realizó la conducta reprochada,  o  cuando  la  misma  se hubiere ejecutado en el extranjero, la misma, por regla  general,  se  fijará  en el territorio en donde se hubiese formulado primero la  denuncia.  “o  donde  primero se hubiere avocado la  investigación…”.   

           En  tales condiciones, surge evidente  que  en  el  supuesto  que  ocupa  la  atención  de  la  Corte,  el funcionario  competente  para  dictar fallo anticipado es el Juez  Penal del Circuito de  Sonsón,  en  la  medida  en  que la acusada Mosquera García aceptó, de manera  libre,   voluntaria  y  debidamente  asistida,  que  los  hechos   tuvieron  ocurrencia  en el sitio conocido como Los Mesones de la comprensión territorial  del  municipio  de  Nariño  (Antioquia),  el cual forma parte del circuito  judicial de Sonsón.   

         

         En  este  orden  de  ideas,  la  Corte  asignará la competencia al  Juzgado  Penal  del  Circuito de Sonsón (Antioquia), a donde de forma inmediata  se  remitirán  las  diligencias,  debiéndose  informar de esta decisión a los  sujetos  procesales  y  a  los  Juzgados  Penal  del  Circuito  Especializado de  Manizales y Promiscuo del Circuito de Pensilvania (Caldas).   

         5.  De  otra  parte,  la  Corte  quiere reiterar lo inapropiado que  resulta  permitir  que  distintos  procesos adelantados por delitos relacionados  con  el  conflicto  armado  interno  contra  desmovilizados que se encuentran en  calidad  de  postulados  a  ser  beneficiados con la pena alternativa dentro del  proceso  transicional  regulado  por  la Ley 975 de 2005, continúen su trámite  como  si  se tratara de delitos comunes, en los cuales se aceptan cargos sin que  las  víctimas  tengan  la  oportunidad  de  comparecer  al  proceso, en aras de  obtener la restauración de sus derechos.   

         Precisamente,  la  Corporación  en auto del 1° de agosto de 2012,  adoptado   en  el  radicado  39454,   hizo  énfasis  en  lo  anterior,  en  tanto   advirtió  que esa situación procesal puede ser calificada como un  fraude  al  proceso  de  justicia y paz, por cuanto que con esas aceptaciones de  cargos,  derivadas de hechos delictuales atados al conflicto armado interno, son  susceptibles  de ser acumulados a los trámites que adelantan los magistrados de  Justicia y Paz.   

De no hacerse de esa manera, sin duda, puede  inferirse  que el trámite de sentencia anticipada realizado en la jurisdicción  ordinaria,  defrauda  la administración de justicia, pero sobre todo, impide el  cumplimiento  de  los  fines  la  Ley  975  de  2005, en cuanto a los valores de  verdad, justicia y reparación.   

Así  mismo,  comportaría  que la sanción  impuesta  por  los  hechos punibles cometidos en desarrollo del conflicto armado  interno,  aceptados  por  el  desmovilizado  en la justicia ordinaria, no queden  cobijados  con  la  pena  alternativa  consagrada en la Ley 975 de 2005, dada la  multiplicidad  de  sentencias  extrañas  al  procedimiento  de la citada unidad  normativa.   

Como se advirtió en el auto adoptado en el  radicado  39454,  el acumular todos los trámites en el procedimiento adelantado  bajo  la  llamada  justicia transicional, igualmente permitiría descongestionar  la  ordinaria,  cuyos  procesos pasarían a una jurisdicción especializada, que  bajo  un  mismo  radicado y parámetros más amplios, ofrece a la víctima   la  oportunidad  de  conocer  la  verdad  y  que  se  le  restablezca el derecho  agredido.   

            Además,  recuérdese  que el artículo 22 de la citada Ley  975  de  2005,  es  claro en precisar que el desmovilizado sólo podrá realizar  aceptaciones   de   cargos   en   procesos   originados  con  antelación  a  la  desmovilización,  ante  el  magistrado  que  ejerza las funciones de control de  garantías de la Sala de Justicia y Paz.   

         Así,  es evidente que fue el mismo legislador quien advirtió a la  judicatura  que  una vez el desmovilizado sea postulado a los beneficios de esta  ley,   sólo  en los diligenciamientos que se adelanten bajo ese particular  resorte  de  Justicia y Paz, el beneficiado puede aceptar cargos al interior del  proceso   transicional,  por  delitos  cometidos  durante  y  con  ocasión  del  conflicto armado.   

         Por  su parte, el artículo 20 de la Ley 975 de 2005, que regula lo  relativo  a  las investigaciones y acusaciones anteriores a la desmovilización,  señala  que el postulado puede aceptar cargos derivados de los trámites que se  adelanten  en  la  justicia  ordinaria,  ya  sea  por  medida  de aseguramiento,  resolución  de acusación, etc., pero únicamente ante el Magistrado que cumple  la  “función  de  control  de  garantías  en  las  condiciones       previstas       en       la      presente      ley”.   

Esa  regulación normativa tiene soporte en  que   dentro   de   la   justicia  transicional   impera  el  principio  de  reivindicación  del  derecho  de  las  víctimas,  según  así lo reafirmó la  Sala   en  la  aludida  decisión,  porque  constituye  un  compromiso  del  desmovilizado con las víctimas:   

“Participar activamente en la reparación  simbólica,  lo que implica la preservación de la memoria histórica (el relato  de  todo  lo  sucedido),  la  aceptación  pública  de los hechos, la solicitud  pública   de   perdón   y   el   restablecimiento   de   la  dignidad  de  las  víctimas”.   

Las  anteriores reflexiones condujeron a la  Sala  a  que  en  la  providencia  del  día  de  hoy,  adoptada  en el radicado  39454,   se   llamara  la  atención  a  la  Fiscalía,  a  fin de que  concentre  “todos  los  procesos  que  se adelanten  contra  el  desmovilizado  por  delitos  cometidos  en  desarrollo del conflicto  armado,  en  el contexto del proceso transicional, evitando que los procesos que  por  tales  punibles  adelanta la justicia ordinaria avancen y más aún, que se  presenten  sentencias  anticipadas  en  dicha  jurisdicción;  evitando  así la  multiplicidad  de  esfuerzos  y de competencias, desgates innecesarios, falta de  sistematicidad  de  la  información  en  torno  de  los postulados, la falta de  especialización  para  el  conocimiento de los delitos cometidos en el contexto  del  conflicto  armado,  y sobre todo,  la desinformación y desatención a  las  víctimas,  lo cual se traduce finalmente en la indiferencia, y en falta de  reconocimiento   de   sus   perjuicios;   siendo   todo   ello   a  todas  luces  inaceptable”.   

Es más, en esa misma decisión se precisó  que  existían  los mecanismos de la suspensión y la acumulación de procesos y  la  forma  y  oportunidad de acudir a uno u otro, transcribiéndose el fragmento  pertinente  del  auto  del  13 de diciembre de 2010, conforme al radicado 33065,  que igualmente se reproduce a continuación:   

“Cuando  se  tramitan  procesos  en  la  justicia  ordinaria  por  conductas  del  desmovilizado, sucedidas durante y con  ocasión  de  la  pertenencia  al grupo armado organizado al margen de la ley, y  existe   —como  en  este  caso-  la  manifestación  libre  de  aceptar  esos  cargos  en  el  proceso  de  transición,  lo  pertinente  es  establecer las condiciones de la suspensión y  posterior  acumulación de las investigaciones, partiendo del presupuesto de que  los  procesos  penales ordinarios que se tramitan ya por la ley 600 de 2000, ora  por  la  ley  906  de  2004  (sistema  penal  acusatorio),  no  coinciden  en su  estructura  procesal  con  el  trámite de la ley 975 de 2005 que fijó el marco  jurídico  de  la  reincorporación de miembros de grupos armados organizados al  margen  de  la  ley,  que contribuyan de manera efectiva a la consecución de la  paz nacional, en el marco de un acuerdo humanitario…   

“Baste  con  decir  que  a  partir  de la  postulación  del  desmovilizado  al trámite de Justicia y Paz, lo que de hecho  implica  la base para iniciar el proceso penal en la justicia de transición, en  todo  momento  es susceptible de suspender un proceso ordinario (ley 600 de 2000  –  ley  906  de  2004)  donde  se  investiguen conductas sucedidas durante y con  ocasión  de  la pertenencia al grupo armado organizado al margen de la ley, con  la  finalidad  de  definir  a futuro si se acumula o no al proceso de justicia y  paz,  pues  así  lo  establece el artículo 20 de la ley 975 (conc. art. 22), y  así lo viene reseñando la jurisprudencia:   

“2.2.10. En lo atinente a la acumulación  de procesos se ha afirmado  que13  tiene  lugar  una  vez  declarada  la  legalidad de la aceptación de los  cargos  por la Sala del Tribunal Superior de Distrito Judicial, y que esa figura  es   distinta  a  la  de  la  suspensión  de  los  procesos  que  estén  a cargo de otras autoridades, por  conductas  cometidas por el imputado durante o con ocasión de su pertenencia al  grupo  armado  ilegal.  En concreto, la suspensión es  una  medida  de  carácter  provisional  que compete al magistrado de control de  garantías   y  tiene  como  objeto  permitir  a  la  fiscalía  ahondar  sobre ese vínculo a fin de poder imputarlas en la audiencia  de  formulación  y  aceptación  de  cargos  -si  no  han sido admitidas por el  desmovilizado  en  la versión libre-. La acumulación, en cambio, es definitiva  y compete al funcionario de conocimiento”. (Destaca la Sala)   

“Si  en  el  proceso  penal  ordinario se  cuenta  con  fundamento  probatorio  y  con  decisión  que  satisfaga de manera  razonable  los  presupuestos  de  la  imputación fáctica (la narración de los  hechos  jurídicamente relevantes) que permitan inferir la imputación jurídica  (provisional,  pues  aún faltan controles a la imputación por parte de la Sala  de  Justicia  y  Paz)  y  fundamentar la atribución subjetiva de esos hechos al  desmovilizado,  habrá  que  predicar  entonces  que tal acto de imputación del  proceso  ordinario  (L.  600 / L. 906) corresponde con el momento procesal de la  audiencia  de  formulación  de imputación en Justicia y Paz ante el magistrado  de   control   de  garantías  quien  dispondrá  válidamente  la  suspensión       del       proceso  ordinario.   

“La   audiencia   de   formulación  de  imputación  se  contrae a que, tanto la fiscalía como el magistrado de control  de   garantías  verifiquen  las  condiciones  jurídicas  y  procesales  de  la  aceptación  por  parte  del  desmovilizado de los cargos (hechos jurídicamente  relevantes)  que  surjan  del  acto de imputación que viene materializado en el  proceso  penal  ante  la  justicia ordinaria, y lo pertinente entonces es que el  juez  que  funge  como  control  de  garantías  en  justicia y paz —una  vez  verifique  las  condiciones  legítimas  de  la  imputación  y  aceptación  por  parte  del  desmovilizado-  disponga     la     suspensión    de    la    investigación    del    trámite  ordinario.   

“En  síntesis,  porque  se está ante un  proceso  de contribución decisiva a la reconciliación nacional que se funda en  el  compromiso del desmovilizado de promover el derecho de las víctimas y de la  sociedad  en  general  a la verdad, la justicia y la reparación (en condiciones  del   debido   proceso   de  justicia  y  paz  y  con  respecto  de  estándares  internacionales de Administración de Justicia).   

“Por  ello,  leído el asunto en clave de  justicia  de  transición,  no  encuentra  la  Sala  dificultad alguna en que se  provea   la   suspensión   del   proceso   -penal  ordinario-   en  el  expediente  de  Justicia  y  Paz,  donde  se  asumirá el  juzgamiento  de  la  totalidad  de  conductas  cuya  responsabilidad  acepta  el  desmovilizado,  para  que  se  continúe la investigación y juzgamiento bajo el  trámite de la ley 975 de 2005”.   

            

         La  anterior  aclaración  resulta  oportuna para el caso concreto,  pues  se  conoce  que  la  señora  Elda  Neyis Mosquera García, hace parte del  proceso  de  reinserción  de  miembros  de grupos armados ilegales y por tanto,  está  postulada  a  obtener  los  beneficios  a  los  que  se refiere la ley de  justicia  y  paz y en esa medida, el presente proceso debió tramitarse bajo ese  procedimiento especial.   

En fin, como se advirtió inicialmente, se  asignará  el  conocimiento  del  asunto  Juzgado  Penal del Circuito de Sonsón  (Antioquia).   

En  mérito  de  lo  expuesto, la    Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,   

           

                                              

RESUELVE  

           1.  Declarar  que  el  competente  para  conocer  del proceso penal  adelantado  contra  Elda Neyis Mosquera García es el Juzgado Penal del Circuito  de    Sonsón    (Antioquia).    En    consecuencia,    remítase    allí    el  expediente.   

2.  De  esta decisión envíese copia a los  Juzgados  Penal del Circuito Especializado de Manizales y Promiscuo del Circuito  de Pensilvania (Caldas).   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                                                                                   FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                              LUIS  GUILLERMO   SALAZAR   OTERO                

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER  DE JESUS ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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