39426(01-10-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado acta Nº364  

Bogotá  D.  C., primero (1°) de octubre de  dos mil doce (2012).   

VISTOS  

La Corte resuelve acerca de la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de la procesada   Luz    Angélica    Venté    Valencia,  contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Buga, el 3  de  mayo de 2012, mediante la cual confirmó la proferida por el Juzgado Primero  Penal  del Circuito de Palmira, el 12 de diciembre de 2012, que la condenó como  autora   de   la   conducta   punible  de  fabricación,  tráfico  o  porte  de  estupefacientes.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

                                  

1.  Los primeros  fueron  sintetizados  así  por  el juzgador de segunda  instancia:   

“….el  13  de  febrero  de  2011,  en  desarrollo  de  diligencia  de allanamiento y registro practicada en el inmueble  ubicado  en  la  calle  11  número  23-71  del  municipio de Florida (Valle) se  encontraron   15  bolsas  plásticas  pequeñas  que  contenían  20  gramos  de  cocaína.  Como  consecuencia  de  ese  hallazgo  fue  capturada  la señora Luz  Angélica      Venté      Valencia”.   

2.   Por  los  anteriores   hechos,   la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  el 18  de  junio de  2011,    presentó    escrito   de   acusación   contra   Luz  Angélica  Venté  Valencia  por el  delito   de   tráfico,   fabricación  o  porte  de  estupefacientes,   según   lo  estipulado  en  el  artículo  376  del  Código  Penal.   

3.  En  el trámite de la audiencia preparatoria la acusada, de manera,  libre,  espontánea  y debidamente asistida, aceptó la comisión del  anterior  cargo,  razón  por la cual  el  Juzgado  Primero         Penal         del  Circuito    con   Funciones   de   Conocimiento  de     Palmira,       el       12    de  diciembre  de ese        año,       profirió  la  sentencia  de  primera instancia, en la que condenó  a     la            citada           acusada  a  la  pena principal de 48    meses   de   prisión   y   multa  equivalente   a   1.33   salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo término de la restrictiva de la  libertad,        como        autora      del      punible      citado  anteriormente.   

Así  mismo,  negó  a  Venté  Valencia la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria  como  sustitutiva  de  la  intramural “como        madre        cabeza        de       familia”.   

4.   Apelado  el     fallo    por   el   defensor,  el  Tribunal  Superior de Buga,        el       3         de         mayo    de  2012,    lo       confirmó       en       su  integridad.   

Contra   la   anterior   decisión,   la  defensa  interpuso recurso de casación.   

LA      DEMANDA     

Al  amparo  de la causal primera presenta un  sólo  reproche, según la sistemática reglada en la Ley 906 de 2004, contra el  fallo   del   Tribunal,   cuyos   argumentos   se  sintetizan  de  la  siguiente  manera:   

Único cargo  

Acusa   al   juzgador   de  haber  violado  directamente  la ley sustancial, por cuanto incurrió en manifiesto y ostensible  yerro  en  la  prueba aportada por la defensa, que acreditaba que la acusada era  madre cabeza de familia.   

Luego  de  reseñar  plurales  elementos  de  juicio,  entre  ellos,  el  registro  civil de nacimiento de su hijo, el estudio  socio  familiar que realizó la Comisaría de Familia,  etc, dice que en el  trámite  quedó  establecido que Venté Valencia es madre cabeza de familia, en  tanto es la encargada de responder económicamente en su hogar.   

Agrega   que   igualmente   incorporó  al  diligenciamiento  dos declaraciones extra juicio, cuyos declarantes manifestaron  bajo  la  gravedad  del  juramento  que su procurada tiene a su cargo a su hijo,  puesto que fue abandonada por su compañero.   

Considera  que  el  Tribunal  vulneró  el  artículo  20  del  Código  de  Procedimiento  Penal  que regla el principio de  investigación  integral.  Por  tanto,  pide  a  la  Corte  casar  la  sentencia  impugnada    y   por   lo   mismo,   conceder   a   la   acusada   la   prisión  domiciliaria.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La casación en la ley 906 de 2004  

         

            De  conformidad  con  lo establecido en el artículo 181 de la Ley  906  de  2004,  Código  de  Procedimiento  Penal, el recurso de casación es un  mecanismo  de  control  tanto  constitucional  (artículo  235-1) como legal que  procede  contra  las sentencias proferidas en segunda instancia y que de acuerdo  con  lo  señalado  en  el  artículo  180  del  mismo  ordenamiento, tiene como  propósitos  alcanzar  (i) la  efectividad  del  derecho  material,  (ii)  el  respeto de las garantías fundamentales, (iii) la reparación  de    los    agravios    inferidos    y    (iv)    la    unificación    de   la  jurisprudencia.   

         

          Para  hacer  efectivo  el  cumplimiento  de  esos  objetivos,  en el  mencionado  régimen procesal, se dotó a la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia,  de facultades sustanciales al conferirle, ente otras, la  potestad  de superar los defectos de la demanda para decidir de fondo cuando los  fines  de  la casación, fundamentación de los mismos, posición del impugnante  dentro   del   proceso,   e   índole   de  la  discusión  planteada,  así  lo  ameriten.   

         

                   Lo anterior no  implica,   sin   embargo,  que  este  mecanismo  sea  de  libre  configuración,  desprovisto  de  todo rigor y que tenga como finalidad abrir un espacio procesal  semejante  al  de las instancias para prolongar el debate respecto de puntos que  han  sido  materia  de  controversia,  pues por el contrario, dada su naturaleza  extraordinaria,   quien   acude   al   mismo   debe   ceñirse   a  determinados  requerimientos   sistemáticos   basados   en   la   razón   y  en  la  lógica  argumentativa,  atinentes  a la observancia de coherencia, precisión y claridad  en  el  desarrollo  de  cada  uno  de  los  reparos  efectuados, y desarrollados  conforme  a  las  causales  de  procedencia  previstas  en  el  articulo 181 del  ordenamiento  procesal,  en  aras de persuadir a esta Corporación de revisar el  fallo  de  segunda  instancia,  con el fin de corregir el pronunciamiento que se  revela contrario a derecho.   

         

          De  ahí  que el inciso 2° del artículo 184 de la Ley 906 de 2004,  establezca  que no será admitida la demanda de casación, si el actor carece de  interés  para  acceder  al  recurso,  el  escrito  es infundado y, en términos  generales,  “cuando  de  su  contexto  se  advierta  fundadamente   que  no  se  precisa  del  fallo  para  cumplir  algunas  de  las  finalidades  del  recurso”, lo que puede presentarse  cuando  la  Corte  observe que los aspectos reprochados no tienen una incidencia  sustancial  en  relación  con  lo  decidido  en  el  caso concreto, o que puede  responder  a  los  planteamientos  del demandante sin recurrir a valoraciones de  fondo acerca de lo que ocurrió en la actuación.   

Presupuestos   de   lógica   y   debida  fundamentación de la causal primera de casación   

          Cuando  la  censura se postula por la vía de la infracción directa  de  la ley sustancial, el casacionista está aceptando que los hechos declarados  como  probados  en  la  sentencia fueron correctamente apreciados, razón por la  cual  el  debate  se  circunscribe  a la aplicación del derecho, sin que tengan  cabida  aspectos  relacionados  con la credibilidad de los elementos de juicio y  el acontecer fáctico.   

          En  esa  medida,  la  labor de demostración de la trascendencia del  vicio  deberá  estar  sustentada  en evidenciar que el juzgador seleccionó una  norma  que  no  era  la  llamada  a  gobernar  el  asunto,  omitió otra que sí  resolvía  los  extremos  de  la  relación  jurídico  procesal  o, habiéndola  escogido  correctamente  le  dio  un alcance interpretativo que no se deriva del  texto de la ley.   

Calificación de la demanda  

En  primer  lugar,  valga  destacar  que  la  defensa  tiene interés para  cuestionar  la  sentencia,  así  se  haya  allanado  a  cargos  en la audiencia  preparatoria,  toda  vez  que  el reparo no pone en tela de juicio el compromiso  penal  de  la  procesada,   el  cual  aceptó de manera libre, voluntaria y  debidamente  asistida,  sino  que  insiste  en  que  se  le  conceda la prisión  domiciliaria por razón de ser madre cabeza de familia.   

En  cuanto  a  los presupuestos de lógica y  debida  fundamentación,  la  Corporación  observa  que  los  incumple  por las  siguientes razones:   

El  discurso  argumentativo  no evidencia la  infracción  directa  de  una  norma  de  carácter sustancial, sino muestra una  inconformidad  dada  al mérito suasorio otorgado a las pruebas allegadas por la  defensa, lo cual resulta desatinado con ese enunciado.   

En  efecto,  la  Corte  en  espera de que el  casacionista  diera  los  motivos  de  orden jurídico tendientes a demostrar en  qué  consistió  la  transgresión  directa  de la ley sustancial por parte del  juzgador  al  momento  de  negar la prisión domiciliaria, procede a criticar la  evaluación  probatoria  hecha en la sentencia de segunda instancia, pasando por  alto  que  cuando se discute esta modalidad de infracción de la norma, al actor  compete aceptar los hechos consignados en la providencia recurrida.   

Bajo   esa   particular   exposición,  el  casacionista  cuestiona la negativa del juzgador, en orden a no reconocer que la  acusada  era  madre  cabeza  de  familia,  llegando al extremo de afirmar que se  vulneró  el  postulado  de investigación integral, sin que presente hipótesis  alguna  en  aras  de  evidenciar  que en los trámites guiados por la Ley 906 de  2004,   el  mencionado  principio  debe acatarse en los términos indicados  por el libelista.   

Ahora  bien, si la intención del censor era  la  de  demostrar equivocaciones en el acto de apreciación probatoria, con base  en  el  cual  se  le  negó  el  sustituto  penal, le correspondía acudir a los  lineamientos  de  la  infracción  indirecta,  esto  es,  la  causal  tercera de  casación,  enseñando  la  clase del error y el falso juicio que lo determinó,  así  como su incidencia en la construcción del juicio de hecho, lo cual deriva  en  la aplicación indebida y/o exclusión evidente de una norma escogida por el  fallador para solucionar el conflicto.   

En  consecuencia,  es fácil advertir que la  censura  se quedó en el simple enunciado, en tanto los argumentos expuestos por  el  libelista,  como  se  advirtió,  únicamente muestran una personal forma de  valorar  las  probanzas  allegadas  al  juicio  oral,  público  y  concentrado,  obviamente de manera diferente a la consignada en el fallo.   

De  otro  lado,  el  Tribunal al estudiar el  punto  de  inconformidad  del demandante, reconoció que la acusada era madre de  un  menor de edad, pero infirió acertadamente que en razón a la naturaleza del  delito,  no  era  aconsejable  que ésta purgara la pena de manera extramural al  lado  de  su  hijo, en la medida en que resultaba incompatible con los intereses  superiores del menor.   

En  efecto, la citada Corporación advirtió  que  conceder  la  prisión domiciliaria pondría en riesgo el interés superior  que    le    asiste    al    descendiente,   “dado  que  la decisión de ella de  hacer  parte  de  una red de narcotraficantes lo coloca en situación de peligro  tanto físico como moral.   

“Físico, porque  lo  expone a relacionarse con adictos a estupefacientes, pues el ejercicio de su  ilegal  conducta  facilita  que  ella  y  su  prole  se  relacionen con adictos,  delincuentes,  malandrines,  viciosos  y  vagos  de  cualquier  calaña,  que la  requieran  para  que  los provea de este tipo de sustancias, personas que por el  grave  deterioro  tanto  físico  como síquico que sufren como consecuencia del  consumo  de  estupefacientes,  son  propensas a vulnerar fácilmente derechos de  sus semejantes.   

Moral,  por el mal ejemplo que le da, pues  indudablemente  lleva  a  su  hijo,  desde  temprano,  a  inversión negativa de  valores,  en  la medida en que lo induce a creer que la comisión de los delitos  es  opción  válida  para  conseguir  dinero,  y que en nada importa perjudicar  gravemente   a  los  demás  si  hacerlo  representa  utilidad  económica;  ese  comportamiento   genera   riesgo  de  producir  hacia  el  futuro  consecuencias  negativas  para  su  hijo  en  lo  que  respecta  a  su  actividad  en sociedad,  situación  que  impide  concluir  que  lo  beneficie el hecho de permitirle que  purgue    la   pena   junto   a   él”.   

    En  tales  condiciones,  deviene  necesariamente la inadmisión del libelo.   

Resta  señalar  que  no se observa que con  ocasión  del  fallo  impugnado o dentro de la actuación se violaran derechos o  garantías  de  los  intervinientes,  como  para  que  tal circunstancia imponga  superar  los defectos del libelo, en orden a decidir de fondo, según lo dispone  el inciso 3° del artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

El mecanismo de la insistencia  

Al amparo del artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  cuando  la  Corte  decida  no  darle curso a una demanda de casación, es  procedente  la insistencia, cuyas reglas, en ausencia de disposición legal, han  sido   definidas   por   la   Sala   en   los  siguientes  términos1:   

“(ii)  La  insistencia  sólo  puede  ser  promovida  por  el  demandante,  por  ser  él a quien asiste interés en que se  reconsidere  la  decisión.  Los  demás  intervinientes en el proceso no tienen  dicha  facultad,  en  tanto  que  habiendo  tenido ocasión de acudir al recurso  extraordinario,  el  no  hacerlo  supone conformidad con los fallos adoptados en  sede de las instancias.   

         (iii)  La solicitud de insistencia puede elevarse ante el Ministerio  Público,  a  través de sus delegados para la casación penal, o ante alguno de  los  Magistrados  integrantes de la Sala de Casación Penal, según lo decida el  demandante.   

         (iv)  La  solicitud  respectiva  puede  tener dos finalidades: la de  rebatir  los argumentos con fundamento en los cuales la Sala decidió no admitir  la  demanda,  o para demostrar por qué no empece las incorrecciones del libelo,  es  preciso  que  la  Corte  haga  uso  de su facultad oficiosa para superar sus  defectos y decidir de fondo.   

         (v)  Es  potestativo  del  Magistrado  disidente  o del Delegado del  Ministerio  Público  ante quien se formula la insistencia, optar por someter el  asunto  a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento  último  en  que  informará  de ello al peticionario. Así mismo, cualquiera de  ellos  puede  invocar  la  insistencia  directamente  ante  la  Sala  de  manera  oficiosa.   

         (vi)  El  auto  a  través  del  cual  no  se  admite  la demanda de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia   contra   la   cual  se  formuló  el  recurso,  con  la  consecuente  imposibilidad  de  invocar  la prescripción de la acción penal, efectos que no  se  alteran  con  la  petición de insistencia, ni con su trámite, a no ser que  ella prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

A  su  turno,  como  quiera  que  la ley no  establece  términos  para  el  trámite  de la insistencia, es preciso fijarlos  conforme  la  facultad  que en tal sentido se consagra en el artículo 159 de la  Ley 906 de 2004.   

Con  tal propósito, teniendo en cuenta que  la  decisión  a través de la cual no se admitió la demanda está contenida en  un  auto  a cuyo enteramiento o publicidad debe procederse obligatoriamente, con  arreglo  a  lo  dispuesto  en sentencia C-641 del 13 de agosto de 2002, por vía  del  procedimiento  señalado  en  el  artículo 169, inciso 3, de la Ley 906 de  2004,   esto   es   “mediante  comunicación  escrita  dirigida  por  telegrama,  correo  certificado, facsímil, correo electrónico o  cualquier  otro medio idóneo que haya sido indicado por las partes”,  se  establecerá el término de cinco (5) días contados a partir  de  la fecha en que se produzca alguna de las anteriores formas de notificación  al  demandante,  como  plazo  para que éste solicite al Ministerio Público o a  alguno  de  los  Magistrados  integrantes  de  la  Sala,  si  a  bien  lo tiene,  insistencia en el asunto.   

A  su vez, teniendo en cuenta que el examen  de  la  solicitud  de insistencia supone un estudio ponderado de la misma, de la  demanda,  del  auto por el cual no se admitió y de la actuación respectiva, se  otorgará  al  Ministerio  Público  o  al  Magistrado interesado un término de  quince  (15)  días  para  el  examen de la temática planteada, vencido el cual  podrán  someter  el  asunto  a discusión de la Sala o informar al peticionario  sobre su decisión de no darle curso a la petición.   

         En   mérito   de   lo  expuesto,  la  CORTE     SUPREMA    DE    JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

         INADMITIR     la   demanda   de  casación  presentada  por el defensor de Luz Angélica  Venté Valencia.   

De   conformidad   con  lo  dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004,  es viable la interposición del mecanismo de insistencia en los   

términos  precisados   atrás por la  Sala.   

Cópiese,      notifíquese     y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                 FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                        LUIS GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                                                       

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                      JAVIER     DE   JESÚS   ZAPATA  ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Auto del 12 de diciembre de 2005 (radicado 24.322).     

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