39288(14-08-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

          Aprobado Acta N°. 300   

Bogotá  D.C., catorce (14) de agosto de dos  mil doce (2012).    

VISTOS  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  del   libelo   de   casación   presentado  por  la  defensora  de  MOISÉS  CÁRDENAS MANCHAY y LUIS  HUSSEIN  QUIROGA FERNÁNDEZ, con el  objeto  de  sustentar  el recurso extraordinario de casación interpuesto contra  la  sentencia  de  segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Yopal  el  19 de abril de 2012, a través de la cual revocó la de primer grado dictada  el  16  de  diciembre  de la anualidad anterior por el Juzgado Tercero Penal del  Circuito   de  la  misma  ciudad  que  absolvió  a  los  mencionados,  junto  a  Melquiades Grosso Álvarez,  del  delito  de hurto calificado agravado, para en su lugar condenar a todos por  dicha delincuencia.             

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Los   acontecimientos  que  motivaron  el  presente  diligenciamiento,  fueron  declarados por el Tribunal, de la siguiente  manera:   

“Sucedieron  en  la  Villa  Olímpica del  municipio  de  Maní Casanare, entre el 20 y el 22 de diciembre de 2009 en horas  de   la  noche,  consistentes  en  que  un  grupo  de  personas  entre  las  que  supuestamente    se    encontraban    MOISÉS    CÁRDENAS   MANCHAY,  LUIS  HUSSEIN  QUIROGA  FERNÁNDEZ  y  Melquiades  Grosso  Álvarez,  ante  la falta de vigilancia en esas dependencias  deportivas,  penetraron  en  las  instalaciones y se apoderaron del cableado que  conducía  la  energía a los distintos postes donde se encontraban las unidades  de luz.   

Conforme se estableció, el cable hurtado de  los  diferentes  conductos  corresponde  a  la cantidad de cuatro mil quinientos  (4.500)  metros  y  su  valor  es  de  setenta  y  cinco  millones  de  pesos ($  75.000.000),  material  que  al  ser  hurtado  causó  grave daño al patrimonio  público   y   a   la   comunidad   que  gozaba  de  su  servicio”.                 

Con fundamento en  lo  anterior,  se  celebró ante el Juzgado Promiscuo Municipal con Funciones de  Control  de  Garantías  de  Maní  audiencia preliminar concentrada, durante la  cual  se  formuló  imputación  en  contra de MOISÉS  CÁRDENAS   MANCHAY,  LUIS  HUSSEIN     QUIROGA     FERNÁNDEZ    y    Melquiades    Grosso    Álvarez1 por  el  delito  de  hurto  calificado  agravado, por el cual se les impuso medida de  aseguramiento  de detención preventiva en establecimiento carcelario, cargo que  no fue aceptado por los imputados.   

Luego,  el  11  de  junio  siguiente,  la  Fiscalía  presentó  escrito  de  acusación  en  contra de los procesados como  posibles  coautores  del delito de hurto calificado agravado (arts. 239, 240-1 y  241-7  y 10 del C.P.), con la circunstancia de mayor punibilidad contenida en el  numeral  primero  del artículo 58 ibídem,  “así  como por haberse involucrado  en los hechos a un menor de edad”.   

El cargo anterior fue ratificado por el ente  acusador  durante  la  audiencia de formulación de acusación realizada durante  los  días 23 de junio y 16 de julio de  2011 ante el Juzgado Tercero Penal  del Circuito de Yopal.    

Bajo  la  dirección del mismo despacho, se  evacuaron  las  audiencias  preparatoria  y  de  juicio  oral,  a  cuyo término  profirió   fallo   de   primer  grado  por  medio  del  cual  absolvió  a  los  acusados.   

Impugnada  esta decisión por la Fiscalía,  el  Tribunal Superior de Yopal la revocó el 19 de abril del año en curso para,  en   su   lugar,   condenar   a   MOISÉS  CÁRDENAS  MANCHAY,   LUIS  HUSSEIN  QUIROGA   FERNÁNDEZ   y  Melquiades  Grosso  Álvarez  a  la pena principal de  ciento   noventa   y  cinco  (195)  meses  de  prisión  y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  período  igual, al encontrarlos penalmente responsables del punible por el cual  se  los  acusó.  Así  mismo,  les  negó  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena y el sustitutivo de la prisión domiciliaria.   

Contra esta última decisión, la defensora  conjunta   de   los  sentenciados  MOISÉS  CÁRDENAS  MANCHAY   y  LUIS  HUSSEIN  QUIROGA   FERNÁNDEZ  en  forma  exclusiva  interpuso  recurso   extraordinario   de   casación,   para   cuya  sustentación  allegó  oportunamente libelo.   

LA  DEMANDA   

         Contiene  una única censura contra el fallo impugnado fundamentada  en  la causal segunda del artículo 181 de la Ley 906 de 2004, por violación al  debido  proceso  derivada del desconocimiento del principio de congruencia entre  acusación  y  sentencia de segunda instancia que determinó la transgresión de  los        artículos  29  y  31  de  la  Constitución  Política,  6° y 448 del estatuto procesal en cita, así como de los artículos  8   de   la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  y  14  del  Pacto  Internacional             de            Derechos            Civiles            y  Políticos          

          A  efecto  de  sustentar su pretensión, subraya que la congruencia  entre  acusación  y fallo debe, como lo han precisado la Corte Constitucional y  esta  Sala,  verificarse  en relación con la imputación fáctica, “obligación  que  en  el  caso en examen resultó flagrantemente  quebrantado  (sic)  por al  (sic)  H. Tribunal Superior  de    Yopal,    al    revocar    la    sentencia    absolutoria    de    primera  instancia”.   

En tal sentido recuerda cómo en el escrito  de  acusación  se consignó que los hechos atribuidos a sus prohijados tuvieron  ocurrencia  el  día  21  de  diciembre de 2009, como también se plasmó por el  ente  fiscal  en  la  audiencia  de formulación de acusación celebrada ante el  juzgado  de  conocimiento, cuando expuso su teoría del caso en la audiencia del  juicio  oral e, incluso, desde la misma formulación de imputación “sin   que   resulte   gratuita  al  proceso  investigativo  esta  afirmación  de  circunstancia temporal, pues tanto en la imputación como en la  acusación   se   refiere   a   la   ‘documentación’,  que  no  es  otra  que  la  denuncia  formulada  por autoridades  municipales en enero de 2010”.   

Acto seguido destaca que ese marco temporal  sólo  se  vino a desdibujar “para argumentar que se  circunscribía    los   días  20,  21  y  22  de  diciembre”  en  el alegato de clausura del debate oral, sorprendiendo tanto a  la  defensa  como  al  juzgador “y así lo denotaron  unos  y  otros,  en  sus  alegaciones  y  en  el  fallo  de  primera  instancia,  respectivamente”.        

No  obstante  lo  anterior,  puntualiza, el  Tribunal  modificó  la  imputación  fáctica  señalando  que  el  delito  fue  cometido  durante  los  días  20,  21  y  22  de  diciembre de 2009, resultando  cuestionable  su  aseveración  en  cuanto a que la precisión de la imputación  fáctica  simplemente  es  un  ideal,  cuando “es un  imperativo  legal  porque  deviene como esencia de la estructura del proceso por  vía  del  artículo  448  del  C.P.P.,  en  interpretación sistemática con el  artículo  6  del  mismo cuerpo legal y bajo el imperativo constitucional de los  artículos  29 y 31, en desarrollo de compromisos internacionales”.   

En los términos de la acusación, asegura,  a  los  procesados  únicamente  les  era  exigible defenderse de unos supuestos  hechos  ocurridos  en  la  noche  del  21 de diciembre de 2009, mas “no  por  todos sus actos y omisiones de los días 20, 21 y 22 de  diciembre,  por  los  cuales  resultan  a  la  postre  condenados”,  lo  que  condujo indefectiblemente a la violación de su derecho  de  defensa,  pues  “ésta se ejerce con base en las  afirmaciones  fácticas  con  relevancia  jurídica contenidas en la acusación,  las  que determinan el objeto de contradicción en el debate público, que es lo  que    genera,    la    denominada   ‘igualdad    de    armas’        en        el        sistema       acusatorio”.   

Además,  afirma,  con el planteamiento del  Tribunal  según  el cual la defensa bien pudo rebatir la prueba testimonial que  amplió  el límite fáctico en el mismo juicio oral, se olvida que “no  es potestativo del sentenciador sino imperativo verificar la  congruencia  fáctica”  y que física y mentalmente  no  hubo  tiempo  razonable  y suficiente para refutar esa prueba en el juicio o  planear  estrategias  y  actividades  investigativas,  pues  ya  obra  un  marco  fáctico  fijado  en la acusación respecto del cual las partes ya habían hecho  sus solicitudes en desarrollo de la audiencia preparatoria.   

Lo  anterior,  agrega, explica “porqué  el  artículo 448 de la Ley 906 de 2004, como corolario  del  debido  proceso y del derecho de defensa, limita el supuesto fáctico de la  sentencia  al contenido en la acusación, y prevé que en ningún momento podrá  ser  desbordado,  y que en caso de así ser solicitado por el ente acusador como  sucedió  en  este  caso,  la respuesta del juzgador será la absolución, tal y  como  aconteció  en  1ª  instancia,  pues  con  ello  no  sólo  se respeta la  estructura  del  debido  proceso  sino  que  se  hace  efectiva la garantía del  derecho de defensa”.   

Por  lo expuesto, solicita se case el fallo  impugnado  y,  aunque  en  principio  ello  conduciría  a decretar la nulidad a  partir  del  acto  que  afectó  el debido proceso, es decir, de la sentencia de  segunda  instancia,  en  aplicación  del principio de economía procesal y para  restituir  el  debido  proceso en material inmediata, se ha de proferir fallo de  carácter absolutorio.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Para determinar      si      la   única  censura  propuesta  en  el  libelo  casacional  presentado  por  la defensora de los implicados MOISÉS  CÁRDENAS MANCHAY y LUIS       HUSSEIN       QUIROGA       FERNÁNDEZ      satisface los  presupuestos  de  admisibilidad contenidos en los artículos 183 y 184 de la Ley  906   de  2004,  ha  menester  recordar  que  si  bien  la  propuesta  de nulidad  goza  de cierta flexibilidad en su proposición no se  la     puede    concebir    como    un    alegato    de    instancia.   

         Así,  es  preciso  que en ella se identifique claramente el motivo  sobre  el cual gira la irregularidad advertida, la causal de nulidad que procede  como  consecuencia  de  ese  defecto,  las  normas que apoyan la pretensión, la  trascendencia  que genera, bien en el marco de la estructura del proceso o en el  de  las  garantías  fundamentales  de  quien la invoca, y el momento procesal a  partir  del  cual  se debe invalidar la actuación, así como la indicación del  funcionario           judicial           al           cual           corresponde  rehacerla.           

         A  ello  se  aúna el deber de evidenciar que se justifica acudir a  este  remedio  extremo acorde con los principios orientadores de la declaratoria  de  las  nulidades,  a  saber:  taxatividad,  instrumentalidad  de  las  formas,  trascendencia,   protección,   convalidación,  residualidad  y  acreditación.   

Por  consiguiente,  sólo  en  cuanto  se  verifique  que  la  censura  cumple  con tales pautas, se podrá concluir que se  ajusta  a  los  requisitos previstos en las normativas mencionadas para entrar a  su estudio de fondo.   

         Pues  bien,  para  la  Corte es  evidente  que  el reparo             objeto    de    análisis    no  satisface  los  presupuestos  indicados  y,  en  esa medida, se  inadmitirá.   

         A  dicha  conclusión  se  arriba,  en  primer  lugar, porque   al margen del principio  de trascendencia orientador  del  decreto  de  nulidad  y  regente  en  esta  sede, la  censora  omite  señalar  de  qué  forma concreta el  vicio        denunciado        afectó    las   garantías   fundamentales  invocadas en perjuicio de sus defendidos.   

         Es  que,  como  lo  tiene  dicho  esta  Sala, en consonancia con el  carácter  ultima  ratio de  las  nulidades,  sólo  se  debe  acudir  a  ella como solución extrema ante la  inexistencia  de otros medios procesales que permitan  conjurar   el  vicio,  demostración  que,     en     virtud     del     carácter     rogado    del    medio    extraordinario    de  impugnación,  se acentúa  en esta sede.   

         Por  consiguiente, no basta simplemente con referir al vicio y acto  seguido  pregonar  el  desconocimiento de  alguna garantía, sino que es     preciso     ofrecer    las    razones    que    conducen     hacia     esa solución.   

         Apartándose   de  dicha  exigencia,  la  actora   simplemente   se  limita  a  exponer  que  no  hubo congruencia entre la  imputación  fáctica  de la acusación y la declarada  en   el   fallo   de  segunda  instancia,       cimentada      esta     última    en    prueba    testimonial   vertida    en   el   juicio   oral   conforme   a   la    cual    la    sustracción   del   cable   eléctrico  de  la  sede  de  la  Villa  Olímpica   del  municipio  de  Maní  no  se  restringió  al 21 de diciembre de 2009 sino que se venía  perpetrando desde el día  anterior    y    se   extendió   hasta  el  siguiente  a esa data,    pero    sin   evidenciar   cómo  esa alteración incidió  nocivamente   frente  a  las   garantías   fundamentales  de  sus  prohijados  o  socavó  las  bases fundamentales del  juicio.   

        Para  ello,  era  preciso evidenciar  cómo  esa  adición de las circunstancias temporales  de      la      acusación      afectaba   el  núcleo  básico  de  la  imputación  fáctica  con  incidencia en la  responsabilidad penal declarada de  sus   defendidos,   lo  cual     hubiera    ocurrido   si,   por  ejemplo,  a  consecuencia  de  ese    agregado    al  ámbito   temporal  se  los           hubiera          condenado  por  un concurso homogéneo  de   conductas   punibles   o   bajo  la     modalidad    de    delito    continuado    o   con   la   imposición   de   alguna   agravante  –de  mayor  punibilidad o   específica-   con   las   condignas   repercusiones   nocivas  que   una  cualquiera               de            tales  determinaciones             entraña en  la              punibilidad.   

        Peor    aún    cuando   advierte  que la violación del derecho  de    defensa    se    concretó   porque   a   la  defensa,  durante     la     audiencia     del    juicio    oral,  no  le  fue  posible controvertir  la  prueba  testimonial  que  informó la novedosa  circunstancia       temporal       dado       que       física   y   mentalmente  no     contó    con    tiempo    razonable    y   suficiente   para   refutarla  o  para  planear      estrategias      y      actividades  investigativas,    desconociendo   con   ello   la  posibilidad   de  contradicción  que  garantiza  la  dinámica     del     sistema     penal    acusatorio    durante    esa       fase       frente    a   una   prueba   debidamente   descubierta.   

        Refuerza      la      decisión  de  inadmitir  el reparo, en  segundo   lugar,  el  hecho  de  que  la  variación  introducida  carece  de  incidencia  para   afectar   el,  como  ya  se  dijo,  núcleo     básico     de     la     imputación  fáctica,     por  correspondencia    de    circunstancias    modales  (apoderamiento     de    cable    conductor    de  energía  aprovechándose  de  la  escasa  vigilancia), personales (por un grupo  de  personas  entre  quienes estaban los implicados),  de      lugar      (en      las     instalaciones   de   la  Villa   Olímpica   del  municipio  de  Maní),     objeto  material    (cable),  cantidad  y valor (4.500 metros de cable avaluados en  $  75.000.000),  consecuencias  (la sustracción del  cable  produjo grave daño al patrimonio público y a  la  comunidad  del  referido municipio); e  incluso,  de  la misma temporalidad, pues en ningún momento se  controvierte    que    el    hecho    no  haya ocurrido el 21 de diciembre de  2009   y,  por  el  contrario,  se  asegura  que  se  verificó  desde  el  día  anterior  y  se prolongó  hasta el siguiente.   

En  consecuencia,  no  se observa por parte  alguna  la  referida violación del derecho de defensa porque la modificación a  la  circunstancia  temporal  en  este  caso,  se  insiste, no tuvo la entidad de  afectar el núcleo básico de la imputación fáctica.   

Finalmente  dígase  que  el  juzgador  de  segunda  instancia  preservó  a  cabalidad  el  principio de congruencia con la  acusación,  pues  en  virtud  de  prueba  recaudada  durante  el juicio oral la  fiscalía  introdujo  una  variación  a la imputación fáctica, integrada a la  solicitud  final de condena, para la cual estaba plenamente facultado en tanto y  en  cuanto  no  alteró  aspectos  medulares (núcleo básico) de la imputación  fáctica  y que, por ende, no configura menoscabo alguno del derecho de defensa,  con  sujeción  a  lo  normado  en el artículo 448 del estatuto procesal penal,  pues como lo tiene reseñado esta Sala:   

“…en el trámite ordinario se genera la  imposibilidad  de modificar el aspecto fáctico consignado en la formulación de  acusación,   sin  perjuicio  de  que  las  pruebas  practicadas   en  el  debate  oral  den  lugar  a  una  tipicidad  que  conserve  equivalencia  con  el  núcleo  básico  de  la  imputación  y que, además, no  implique  deterioro  de  los derechos de las partes e intervinientes”2    (subraya    fuera    de  texto).   

         

Con ocasión de  la      falencia      argumental     advertida,  esto   es,   por  estar  desprovista  la  censura  de trascendencia, se impone  la   inadmisión   de   la   demanda  allegada  por  la  defensora    de  MOISÉS     CÁRDENAS     MANCHAY    y      LUIS     HUSSEIN     QUIROGA  FERNÁNDEZ,  como  así  se declarará, sin  que  encuentre  la  Sala necesario  dictar   fallo   de  fondo  superando  el   defecto   indicado  o  casar  oficiosamente  la  decisión  impugnada para enmendar la  vulneración de garantías fundamentales.   

         Ahora  bien,  habida  cuenta que contra  esta  decisión  procede  el  mecanismo  de  insistencia  de  conformidad con lo  establecido  en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004, impera precisar que como  dicha  legislación  no  regula  el  trámite  a  seguir  para que se aplique el  referido  instituto procesal, habrán de seguirse las reglas fijadas por la Sala  sobre            el            particular3.   

        En  mérito  de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR   la   demanda   de  casación  presentada  por la defensora  de   los   procesados   MOISÉS   CÁRDENAS  MANCHAY  y  LUIS  HUSSEIN  QUIROGA  FERNÁNDEZ,   por  las  razones  consignadas  en  la  anterior motivación.   

        De   conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  inciso  segundo  del  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  contra  esta  decisión  procede la  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ     LEONIDAS     BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                              FERNANDO                       ALBERTO                      CASTRO  CABALLERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ               MUÑOZ         LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO     

JULIO             E.            SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria    

1 A los  dos  primeros en la vista realizada el 13 de mayo de 2010 y al último en la del  18 del mismo mes y año.   

2  Sentencia de noviembre 28 de 2007, rad. 27518.   

3  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *