38245(27-02-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 38245  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 57.   

Bogotá,  D.C., veintisiete de febrero de dos  mil doce.   

V I S T O S  

La  Corte se pronuncia sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado,  contra  la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Bogotá el 7 de septiembre de 2011, por medio de la cual  revocó  el  fallo absolutorio dictado el 30 de noviembre de 2010 por el Juzgado  2°  Penal  del  Circuito  de  Descongestión  de la misma ciudad, y en su lugar  condenó  a  PABLO EMILIO RODRÍGUEZ BELTRÁN, como autor penalmente responsable  de  los  delitos  de homicidio culposo y lesiones personales culposas, a la pena  principal  de  34 meses de prisión, multa en cuantía de 31.6 salarios mínimos  legales  mensuales  y  privación  del derecho a conducir vehículos automotores  por  el  lapso  de  36  meses.  Así  mismo,  a título de perjuicios morales se  dispuso  el  pago  de  cien  salarios  mínimos  legales mensuales a favor de la  esposa  de  la víctima mortal, y cincuenta salarios mínimos legales mensuales,  para  cada  uno  de  sus  5  hijos.  Sumas que deberían pagar solidariamente el  condenado  penalmente, el propietario del vehículo y la compañía a la cual se  hallaba afiliado este.   

H E C H O S  

Fueron resumidos por el A quo de la siguiente  manera:   

“Los  hechos  que dieron origen al proceso,  ocurrieron  el  17  de septiembre de 2004, siendo aproximadamente las 3:15 p.m.,  sobre    la    carrera    10    con   calle   9   sentido   norte   –   sur,  de  esta  ciudad,  cuando  el  ciudadano  Pablo  Emilio  Rodríguez Beltrán, conduciendo la buseta de servicio  público  de  placas  SIH-  095,  se desplazaba por el carril izquierdo de dicha  calzada,  arrollando  a una pareja de transeúntes conformada por Alfonso María  Bohórquez  y  su  cónyuge  Graciela  Beltrán  de  Bohórquez,  quienes en ese  instante  intentaban cruzar la avenida carrera 10, en sentido occidente oriente.  Como  consecuencia  de  ese  accidente, los afectados sufrieron lesiones que, en  primero  (sic)  orden,  causaron  la  muerte  al  señor  RODRÍGUEZ  BELTRÁN e  incapacidad  a  la  señora  Bohórquez  MERCHÁN, de treinta y cinco días, con  secuelas  permanentes  consistentes en perturbación funcional en el órgano del  equilibrio.”   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

Por  tales  hechos,  el  17 de septiembre de  2004,  la  Unidad  de  Reacción  Inmediata  de  la  Fiscalía de Bogotá abrió  investigación  previa.  De  inmediato,  recabadas las diligencias urgentes, ese  mismo  día  se dispuso apertura formal de instrucción, ordenándose recabar la  diligencia  de  indagatoria  con  PABLO  EMILIO  RODRÍGUEZ BELTRÁN, la cual se  despachó el 19 de septiembre de 2004.   

El 24 de enero de 2008, se decretó el cierre  de  la  investigación.  Consecuentemente, el 5 de marzo de 2008, fue calificado  el  mérito  del  sumario, profiriéndose resolución de acusación en contra de  PABLO  EMILIO  RODRÍGUEZ  BELTRÁN,  en  calidad  de  autor  de  los delitos de  homicidio y lesiones personales, ambos culposos.   

Apelada  la  decisión  por  el defensor del  procesado,  con  fecha  del  25  de junio de 2009, la Fiscalía Delegada ante el  Tribunal de Bogotá, confirmó el llamamiento a juicio.   

Ejecutoriada la resolución de acusación, el  asunto  le fue repartido, para adelantar la fase del juicio, al Juzgado 39 Penal  del Circuito de Bogotá, el 22 de octubre de 2009.   

El  dos  de  febrero  de 2010, tuvo lugar la  audiencia preparatoria.   

El  13  de  mayo  de  2010, el asunto le fue  repartido,  conforme decisión del Consejo Superior de la Judicatura, al Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito de Descongestión de Bogotá, oficina que adelantó  la   audiencia  pública  de  juzgamiento  los  días  25  y  26  de  agosto  de  2010.   

El  30  de noviembre de 2010, fue emitida la  sentencia  absolutoria  de  primer grado, impugnada por la representación de la  parte civil.   

El 7 de septiembre de 2011, fue proferida la  sentencia  de  segunda  instancia,  que  revocó  la  absolución  y condenó al  acusado,  lo  que  motivó  la  interposición  del  recurso  extraordinario  de  casación  por  parte  del  defensor  del  procesado,  en  demanda oportunamente  presentada   que   ahora   la   Corte  examina  en  su  legitimidad  y  adecuada  argumentación   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

          El  demandante  dice ubicarse en la causal primera establecida en el  artículo  207  de  la  Ley  600 de 2000, precisando que se trata de un error de  hecho  “por  desconocimiento  de  una  situación o  hecho  debidamente  demostrado  dentro  de la actuación como lo es la legítima  vinculación   de   la   empresa   aseguradora   Seguros   Ace  S.A.”.  Después  enuncia  que  fueron  violados los artículos 71 del  Código de Procedimiento Penal y 1602 del Código Civil.   

En  concreto, el recurrente destaca cómo el  Tribunal  al  momento  de  fijar  la  indemnización  por los perjuicios civiles  causados  con  las  ilicitudes, advirtió que no condenaría solidariamente para  el  pago  de los mismos a la compañía de seguros llamada en garantía, Seguros  ACE  S.A.,  aduciendo  que   por  resolución  del 9 de febrero de 2005, la  Fiscalía    revocó    la    vinculación    de    esta    y    otra    empresa  aseguradora.   

Empero,  acota  el  impugnante,  el  Ad quem  desconoció   que   con   posterioridad   a   la  desvinculación  en  cuestión  efectivamente  se  aceptó  a  la  compañía  como tercero llamado en garantía  mediante   providencia  del  30  de  junio  de  2006,  se  dio  traslado  de  la  vinculación  en  cita  y  se  permitió  de  su  representante legal intervenir  activamente  en  el proceso, al punto que respondió el llamamiento, proponiendo  excepciones  previas  y  de fondo, y presentó alegatos en la audiencia pública  de juzgamiento.   

Estima  el  casacionista  que  el  error del  Tribunal   al   omitir   condenar   al   llamado  en  garantía  “cercena  de  tajo  el  derecho que le asiste tanto a mis prohijados  como  al  tercero  civilmente  responsable Cootrasniza LTDA, de que, quien es su  garante,  Seguros ACE S.A., entre a responder por la condena material pecuniaria  de que fueron objeto”.   

Agrega  el  recurrente,  que  la póliza fue  tomada    por    la    empresa    transportadora,   pero   ampara   “a  dicha  empresa,  al  propietario del vehículo así como a su  conductor”.   

En  consecuencia,  pide el demandante que se  case  el  fallo  atacado,  aunque  no  especifica  en virtud de ello cuál es la  decisión que en concreto ha de tomar la Corte.   

ALEGATOS DE LOS NO IMPUGNANTES  

Dentro  del plazo estipulado para el efecto,  intervino  en  calidad  de  no recurrente la apoderada de la parte civil, con el  fin    de    prohijar    los   argumentos   consignados   en   la   demanda   de  casación.   

En  lo fundamental, la representación de la  parte  civil  reitera  los  fundamentos  de  la  demanda,  sin que nada novedoso  agregue,  limitándose  a  señalar  que  su  intervención en procura de que se  condenara  solidariamente  a  la  compañía  de seguros, no resultó irregular,  como  lo  sostuvo  el  Tribunal, pues, el ad quem erró al estimar que no había  existido legal vinculación.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

La  demanda  presentada  por el defensor del  procesado  contra  la  sentencia de segunda instancia, se encamina únicamente a  cuestionar  la  omisión  en  incluir  dentro  de  los  obligados  al pago de la  indemnización  de  los  perjuicios  morales  causados  con la infracción, a la  compañía   de   seguros,   en   cuanto  llamada  oportunamente  en  garantía.   

El artículo 208 de la Ley 600 de 2000,   que   rige  el  caso,  establece  que  cuando  la  casación  tiene  por  objeto  únicamente   la   indemnización  de  perjuicios  decretados  en  la  sentencia  condenatoria,  debe  fundarse  en  las  causales y en la cuantía que regulan la  casación en materia civil.   

Por ello, de entrada advierte la Sala que no  le  asiste  interés  al  demandante para recurrir en casación, toda vez que el  artículo  366  del  Código  de  Procedimiento Civil, modificado por el Decreto  2282  de  1989  y  por  el  artículo  1º de la Ley 592 de 2000, dispone que el  recurso  extraordinario  procede  cuando  el  valor  actual  de  la  resolución  desfavorable  del  recurrente  sea  o  exceda  de  425 salarios mínimos legales  mensuales vigentes.   

Sobre   el   punto,   ha   precisado   la  jurisprudencia1  que  la  cuantía  se  determina  atendiendo  a la fecha en que se  profirió  la  sentencia de segunda instancia, objeto de impugnación, porque es  allí  en  donde  se  resuelve si se impone afectación patrimonial. Así mismo,  que  el valor de la resolución desfavorable al recurrente se puede establecer a  partir  de la diferencia entre lo pedido por el demandante y lo concedido por el  juez,  o  entre  las  sumas  fijadas  en  las  sentencias  de  primera y segunda  instancia,  y  el  resultado  se  compara con la cuantía establecida por la ley  para  el  momento  de proferirse el fallo de segundo grado y, que en tratándose  de  múltiples  víctimas, la cuantía se integra por los montos de las condenas  en    perjuicios   materiales   y   morales   que   por   cada   una   se   haya  decretado.   

En el presente evento, la cuantía asciende a  la  suma  equivalente  a  350  salarios mínimos legales mensuales, monto fijado  como  perjuicios  morales  en  la  sentencia  de  segunda instancia –conforme  el  fallo  y  su  posterior  aclaración,  se  fijó  el  pago  de  100 salarios mínimos legales mensuales a  favor  de  la  esposa del occiso, y 50 para cada uno de sus cinco hijos-, y cuyo  pago  solidario  por  parte de la compañía de seguros se busca a través de la  demanda,  suma  inferior  a  la  cuantía legal prevista para acceder al recurso  extraordinario de casación.   

Así  las  cosas, como ya se anunció, surge  evidente  que  el  defensor  del  acusado, único recurrente, carece de interés  jurídico  para  impugnar la sentencia a través de esta forma extraordinaria de  impugnación,  por  cuanto  la  cuantía  de  su  pretensión  es  inferior a la  prevista  legalmente,  situación que conduce a la inadmisión de la demanda, de  conformidad   con   lo   dispuesto  en  el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000.   

Ahora,  la  Sala  debe  precisar que tampoco  asiste   legitimidad   al  defensor  del  procesado  para  acudir  en  casación  pretendiendo   la  vinculación  del  llamado  en  garantía  a  la  condena  en  perjuicios.   

En   efecto,  si  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo 57 del Código de Procedimiento Civil, a  la  figura    del    llamamiento    en    garantía    acude    quien   “tenga  derecho  legal  o  contractual  de exigir a un tercero la  indemnización  del  perjuicio  que  llegare  a  sufrir,  o el reembolso total o  parcial    del   pago   que   tuviere   que   hacer   como   resultado   de   la  sentencia”,  es  claro  que en el asunto debatido el  único  legitimado  para  reclamar  la  ausencia  de  pronunciamiento,  o mejor,  negativa  del  Tribunal  a vincular en el pago de los perjuicios a la compañía  de  seguros, lo es el declarado tercero civilmente responsable con el cual dicha  compañía  suscribió  el  correspondiente  contrato  de amparo, vale decir, la  empresa Cootrasniza LTDA.   

Sobre el particular, es necesario partir por  señalar  que la demanda de llamamiento en garantía precisamente fue instaurada  por      el      representante,      para      el      proceso     penal,     de  Cootrasniza          –aunque,   cabe   precisar,   también  fungía  defensor  del  procesado  y   representante  del  propietario  del  automotor-,   como   así   expresamente  lo  dejó  consignado  en  el  escrito  accionario.   

Ello,  además, porque claramente la póliza  tomada  con  Ace  Seguros,  advierte  que  en  Cootrasniza  LTDA,  confluyen las  calidades  de tomador del seguro, asegurado y beneficiario (véase, al respecto,  copia  del  contrato,  inserta  en  el cuaderno de llamamiento en garantía, que  contradice     abiertamente     lo     anotado     en     contrario    por    el  casacionista).   

Significa  lo  anterior  que  la  relación  contractual  surgió  única  y exclusivamente entre la empresa transportadora y  la  de  seguros,  razón  por  la  cual,  por  virtud  de  las  cláusulas allí  contenidas,  Cootraniza  LTDA.  figura  como  única  legitimada  para hacer ese  llamamiento en garantía, cual efectivamente sucedió.   

Y, por ende, si el Tribunal omitió vincular  con  el  pago  de  la  condena  en  perjuicios,  a  la  referida  compañía, es  exclusivamente  la  empresa  transportadora  la  afectada  directa  con  ello y,  consecuencialmente,    la   única   que  posee  interés  para  acudir  en  casación,  independientemente  de  que  el  pago  a  cargo  de  la  aseguradora  beneficie    o    libere   de   la   obligación   a   los   demás   condenados  solidariamente.   

Si la empresa transportadora no controvirtió  lo  dispuesto  por  el  Tribunal  es  porque,  o  se  encuentra  conforme con lo  dispuesto,  o  considera  mejor acudir a la vía ordinaria civil para repetir en  contra  de  Ace  Seguros,  por  lo  que deba pagar en razón de su condición de  tercero civilmente responsable.   

Así  las  cosas, dos razones fundamentales,  antes  expresadas,  conducen indefectiblemente a la inadmisión de la demanda de  casación.   

En  mérito  de lo expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal,   

Página contiene parte  resolutiva y firma de los 9 Magistrados   

Casación   N°   38.245   –Inadmite demanda-  

R   E   S  U  E  L  V  E   

INADMITIR  la demanda de casación presentada por el defensor del  acusado.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                          LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Cfr  Casación No 28785 auto del 20 de febrero de 2008.     

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