40045(28-11-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                  GUSTAVO      ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ   

                            Aprobado Acta No. 436.   

Bogotá, D.C., veintiocho de noviembre de dos  mil doce.   

V    I   S   T   O  S   

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada por la defensora del procesado HERNANDO ARIAS  SANTOS,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia proferida por el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Santa  Marta,  el  19  de  julio de 2012,  confirmatoria  en  todos sus apartes de la emitida el 4 de mayo de este año por  el  Juzgado  5°  Penal  del  Circuito  de  esa  ciudad,  en  la cual, fruto del  allanamiento  a  cargos  del procesado,  se le condenó a la pena principal  de  81  meses  de  prisión,  como  autor del delito de fabricación, tráfico y  porte  de  armas  de  fuego  o  municiones.  Allí mismo se decretó la sanción  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  por un lapso igual al de la privación de la libertad, se negaron al  procesado  los  subrogados  de la suspensión condicional de la ejecución de la  pena  y  prisión  domiciliaria,  y  se  dispuso  el  comiso del arma incautada.   

H    E   C   H   O  S   

En  el  fallo  de  primer grado se narró lo  ocurrido de la siguiente forma:   

“Los  acontecimientos  que  originaron  la  presente  investigación  penal se circunscriben a que el día 23 de octubre del  año  2011  siendo  las  00:30  horas,  cuando  miembros de la Policía Nacional  escucharon  varias  detonaciones  de  arma de fuego en el hotel “Karimar” de  esta  ciudad  y  luego  de  ingresar  al  lugar  con el permiso del propietario,  encontraron  al  imputado  quien  de  forma  voluntaria hizo entrega del arma de  fuego,  la  cual  portaba  sin  permiso  de autoridad competente, por lo que fue  capturado y puesto a disposición del Fiscal en turno de la URI”.   

DECURSO PROCESAL  

Acorde   con   la  captura  flagrante  del  procesado,  el  23  de octubre de 2011, ante el Juzgado Sexto Penal Municipal de  control  de  garantías  ambulante  de Santa Marta, se realizaron las audiencias  preliminares   de   legalización   de   allanamiento  de  inmueble  y  captura,  formulación     de     imputación     e     imposición     de    medida    de  aseguramiento.   

En  curso  de  la  diligencia  se declararon  ajustados  a  derecho  el  allanamiento  y  captura,  se imputó al procesado el  delito  de  fabricación,  tráfico  y  porte de armas de fuego o municiones, al  cual  de  manera  libre,  espontánea,  voluntaria  y completamente informada se  allanó   HERNANDO  ARIAS  SANTOS, y se dispuso en contra de este medida de  aseguramiento detención preventiva en sitio de residencia.   

Acorde  con  la aceptación pura y simple de  cargos  realizada por el imputado, el día 14 de diciembre de 2011, ante el Juez  Quinto  Penal  del  Circuito  de  Santa  Marta,  se  realizó  la  diligencia de  individualización  de pena y sentencia. Consecuentemente, el 4 de mayo de 2012,  se  emitió  la  sentencia  de primer grado, allí mismo apelada por la defensa,  que  en  escrito  posterior  se mostró en desacuerdo con el monto de rebaja, en  tanto,   estima   que   debe   inaplicarse,   a  través  de  la  excepción  de  inconstitucionalidad,  el  artículo  57  de  la Ley 1453 de 2011, y en su lugar  ofrecer  al  procesado  un descuento, por allanarse a los cargos, del 50 % de la  pena imponible.   

Finalmente,  el  19  de  julio  de 2012, fue  emitida  la  sentencia  de segundo grado que confirmó en su integridad el fallo  proferido  por  el  A  quo y fuera objeto del extraordinario recurso interpuesto  por  la  defensora  del  procesado,  ahora  analizado  en  su  fundamentación y  corrección argumental.   

SÍNTESIS   DE   LA  DEMANDA   

La  recurrente  acude  a  la  causal segunda  establecida  en  el  artículo  181 de la Ley 906 de 2004, para advertir que las  garantías  “no  solamente  se  deben  extender a la  defensa  técnica,  a  una  observancia  de  la  plenitud  de  las  formalidades  procesales”.   

En  consecuencia,  destaca  que  apeló  la  decisión  de primer grado en busca de que se tomara en cuenta la jurisprudencia  atinente  que  propugna por dejar sin efecto, en seguimiento del mecanismo de la  excepción  de  inconstitucionalidad,  el  contenido  del  artículo  57  de  la  Ley  1453 de 2011.   

Luego,  transcribe esa apelación presentada  contra      la      sentencia      de     primera     instancia     –que  parece reproducir lo que sobre el  tema  expresó  un  Tribunal  en  ocasión  anterior-,  referida  a  la presunta  inexistencia  de  soporte  constitucional para el tratamiento diferencial que el  artículo  57  en cuestión hace de la situación de flagrancia como factor para  obtener  una  más  baja  reducción  de  pena  en  los  casos de allanamiento a  cargos.   

Afirma la demandante, en conclusión, que la  aplicación   de   la   norma  examinada  viola  los  principios  de  legalidad,  taxatividad  e  igualdad, razón por la cual ha de aplicarse el artículo 351 de  la  Ley 906 de 2004 en su redacción original, otorgando a su representado legal  un  porcentaje  de reducción del 50% sobre el monto despejado, en lugar del 25%  ordenado en las sentencias atacadas.   

C O N S I D E R A C I O N  E S   

Previo a examinar los cargos presentados por  la  impugnante en contra de la sentencia objeto de censura, debe relevarse cómo  con  el  advenimiento de la Ley 906 de 2004 se ha buscado resaltar la naturaleza  de  la casación en cuanto medio de control constitucional y legal habilitado ya  de  manera  general  contra todas las sentencias de segunda instancia proferidas  por  los  Tribunales,  cuando  quiera  que  se adviertan violaciones que afectan  garantías  de  las partes, en seguimiento de lo consagrado por el artículo 180  de la Ley 906 de 2004, así redactado:   

“Finalidad.  El  recurso  pretende  la  efectividad  del  derecho  material,  el  respeto  de las  garantías  de  los  intervinientes,  la reparación de los agravios inferidos a  estos, y la unificación de la jurisprudencia”   

Precisamente,  en  aras  de  materializar el  cumplimiento  de  tan  específicos  intereses, la Ley 906 de 2004, faculta a la  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia, entre otros, de la  potestad  de superar los defectos de que pueda adolecer la demanda, a efectos de  emitir   pronunciamiento   de  fondo  –art. 184, inciso 3°-.   

          Es  necesario, sin embargo, inadmitir la demanda si, como postula el  inciso  segundo  de  la  norma citada: “el demandante  carece  de  interés,  prescinde de señalar la causal, no desarrolla los cargos  de  sustentación  o  cuando  de  su contexto se advierta fundadamente que no se  precisa    del    fallo   para   cumplir   alguna   de   las   finalidades   del  recurso”.   

Junto  con  lo  anotado,  en seguimiento del  principio  de irretractabilidad que acompaña los mecanismos de justicia premial  establecidos  en la Ley 906 de 2004, dado el allanamiento a cargos efectuado por  el  acusado de forma libre, voluntaria y completamente informada, la posibilidad  de  acudir  a  la  impugnación,  aún dentro del mecanismo extraordinario de la  casación, se restringe bastante.   

Sin  embargo,  no es esa una limitación que  quepa  respecto  de  la  demanda  presentada  por la defensora del procesado, en  tanto,  adquiere  completa legitimidad en virtud de que lo pretendido es rebajar  el  monto  de  pena  impuesto  a  su  representado,  con lo cual no abjura de la  esencia del allanamiento.   

Empero,  ello  no significa que su solicitud  tenga  posibilidad  de  prosperar,  como quiera que la demanda lejos de avenirse  con  los  mínimos  presupuestos  que  gobiernan  el  escenario  casacional,  ni  siquiera alegato de instancia comporta.   

Al  efecto,  es  necesario  destacar  que el  recurso  extraordinario de casación no representa una instancia más para hacer  valer    posturas   jurídicas   o   discusiones   probatorias   suficientemente  solucionadas  en  las instancias, ni permite un alegato de libre confección, en  tanto,  a  esta  sede  llega  el  fallo  de segundo grado prevalido de una doble  condición  de  acierto  y  legalidad  sólo  destronable cuando se demuestra la  existencia   de  un  vicio  grave  con  trascendencia  suficiente  para  obligar  revocarlo o modificarlo.   

Ahora, no puede tampoco perderse de vista que  el  objeto de controversia es precisamente la sentencia de segundo grado, razón  por  la  cual necesariamente la crítica tiene que abordar los fundamentos de la  decisión,  cuando menos, si lo que se busca es modificar la tesis que condujo a  reducir,   por   ocasión   del  allanamiento  a  cargos,  el  25%  de  la  pena  imponible.   

Sin embargo, jamás la recurrente abordó los  fundamentos   consignados   por   el  Tribunal  de  manera  amplia  –habida  cuenta  que  ese  fue el punto  central   de  la  apelación-,  limitando  el  cargo  apenas  a  reproducir  los  argumentos  que  diseñaron  el escrito de impugnación a la sentencia de primer  grado.    

Ello, entonces, advierte de la impropiedad de  lo  alegado  aquí,  pues,  en  correcto sentido jurídico no representa ningún  tipo  de controversia o refutación a las razones esgrimidas por el Ad quem para  denegar  la  solicitud de acudir a la excepción de inconstitucionalidad en aras  de  inaplicar  el  contenido  del  parágrafo del artículo 57 de la Ley 1453 de  2011.   

A  este tenor, el Tribunal reprodujo la más  reciente   decisión   que  sobre  el  asunto  ha  tomado  la  Corte1, en la cual se  advirtió  ajustada  a  la  Carta  la  norma  en mención, señalándose que ese  porcentaje  de reducción de la cuarta parte opera para los casos de flagrancia,  en  todos  los  estadios  procesales  en  los  cuales  es  factible  acudir a la  terminación  anticipada del proceso, lo que indica, en lo que al allanamiento a  cargos  ocurrido en la audiencia de formulación de imputación respecta, que lo  máximo  permitido  rebajar  es  el  12.5  %  de  la pena imponible.     

Ello,  sobra  anotar,  es  suficiente  para  inadmitir el cargo propuesto por la casacionista.   

Pero,   además,   para  cerrar  cualquier  controversia  referida  a la posibilidad de acudir al mecanismo de la excepción  de  inconstitucionalidad  en  torno del artículo 57 tantas veces mencionado, ya  la  Corte  Constitucional  tuvo  oportunidad  de  examinar  la exequibilidad del  mismo,  advirtiendo  su  perfecta  consonancia  con  la  Carta  Política, en la  sentencia         C-645        de        20122,  completamente consonante con  la postura de la Sala, arriba resumida.   

No  sobra recalcar que en virtud del diseño  constitucional  colombiano  y  los  efectos  dispuestos  en  la  Carta  para las  decisiones  de  exequibilidad  de  la  Corte  Constitucional,  ya no es posible,  ocurrido  el  pronunciamiento  de  esa corporación en torno de la exequibilidad  del  artículo  57  de la Ley 1453 de 2011, acudir al mecanismo de la excepción  de inconstitucionalidad para inaplicarlo.   

Incluso,  debe recalcarse cómo la decisión  del  fallador de primer grado resultó, si se quiere, bastante benéfica para el  acusado,  dado que en una interpretación bastante libre de lo establecido en el  parágrafo  examinado,  decidió rebajar, con ocasión del allanamiento a cargos  operado  en  la  audiencia  de  formulación  de  imputación,  no  el 12.5% que  textualmente   se   autoriza   allí   (la   cuarta  parte  del  50%),  sino  un  25%.   

Desde  luego,  no  es  posible  ahora,  en  atención   a   la   limitación   que   impone  el  principio  de  no  reformatio  in  pejus,  tratándose la  defensa  de  apelante  único,  corregir ese yerro, aunque sí debe aclararse al  Tribunal  que  el  error  no  radica, tal cual se afirmó en el fallo de segundo  grado,  en  que  la  aceptación  de  cargos sucediera después de presentado el  escrito  de  acusación,  evidente  como  se  hace  con la sola revisión de los  registros,  que  el allanamiento se materializó durante la audiencia preliminar  de formulación de imputación.   

No  son  necesarias  mayores disquisiciones,  entonces,  para  inadmitir  la demanda de casación, verificado, de un lado, que  el  asunto  discutido  ya  ha  sido  suficientemente  resuelto  y nada aporta la  demandante  en aras de controvertirlo, y del otro, que la Corte no observa en el  trámite  del  asunto  o  lo  consignado  en  el  fallo  atacado,  violación de  garantías     fundamentales     que    haga    necesaria    la    intervención  oficiosa.   

Cuestión       final.   

Habida  cuenta de que contra la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  procede  el  mecanismo  de insistencia de  conformidad  con lo establecido en el Art. 186 de la Ley 906/04, impera precisar  que  como  dicha legislación no regula el trámite a seguir para que se aplique  el  referido  instituto  procesal, la Sala ha definido las reglas que habrán de  seguirse       para       su       aplicación3 como sigue:   

         

          a)  La  insistencia  es  un  mecanismo  especial que sólo puede ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de la providencia por cuyo medio la Sala decida no seleccionar la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  por alguno de los Delegados del  Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  -siempre  que  el  recurso  de  casación   no   hubiera  sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial-,  el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates y  suscrito la providencia inadmisoria.   

          b)  La  solicitud  de  insistencia puede elevarse ante el Ministerio  Público  a  través de sus Delegados para la Casación Penal, o ante uno de los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a la decisión mayoritaria de  inadmitir  la  demanda  o ante uno de los Magistrados que no haya intervenido en  la discusión.   

          c)  Es potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino en  los  debates  o  del  Delegado  del Ministerio Público ante quien se formula la  insistencia,  optar  por  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al  peticionario en un plazo de quince (15) días.   

          d)  El  auto  a  través  del  cual  no  se selecciona la demanda de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de casación, salvo que la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  en  nombre  de  HERNANDO  ARIAS  SANTOS,  en  seguimiento  de   las  motivaciones  plasmadas  en  el  cuerpo del presente  proveído.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia en relación con el punto.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA  DEL R. GONZÁLEZ MUÑOZ                            GUSTAVO    ENRIQUE   MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Sentencia del 11 de julio de 2012, radicado 38285.   

2 Aún  no  ha  sido  expedida formalmente la sentencia, pero sus fundamentos se resumen  en el comunicado de prensa 33 de agosto 22 y 23 de 2012   

3  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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