38216(18-04-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 38216  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                     Magistrado Ponente:   

                    JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

                                     Aprobado Acta # 139   

Bogotá D.C., abril dieciocho (18) de dos mil  doce (2012).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación   presentada  por  la  defensora  del  procesado  CÉSAR  DAVID  CONTO  MUÑOZ.   

ANTECEDENTES:  

1. Hacia las 11:45  de  la  mañana del 1º de septiembre de 2010, en la calle 17 sur con la carrera  10ª  de  Bogotá, el joven de 17 años de edad R.U.P. fue asaltado por el antes  mencionado  y un menor de edad. Uno de ellos lo tomó por el cuello y el otro lo  intimidó  con  un  cuchillo.  Lograron  despojarlo de su teléfono celular. Los  delincuentes  corrieron  y miembros de la policía que patrullaban por el lugar,  alertados por la ciudadanía, los capturaron.   

2.   Al   día  siguiente,  ante  el  Juzgado  55  Penal  Municipal de Garantías de Bogotá, se  legalizó     la     captura     de    CÉSAR  DAVID CONTO MUÑOZ y, acto seguido, se realizó la audiencia  de  formulación de imputación, en la cual aceptó el cargo de hurto calificado  y agravado, en calidad de coautor.   

3.   Mediante  sentencia  del  29 de agosto de 2011, el Juzgado 10º Penal Municipal de Bogotá  lo  condenó  a  18  meses  y  7  días  de  prisión  e inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo término. No se le  concedió la condena de ejecución condicional.   

4.  La  defensora  apeló  ese  pronunciamiento  y  el  Tribunal Superior de Bogotá, a través del  fallo  recurrido  en casación, expedido el 4 de noviembre de 2011, le impartió  confirmación.   

LA DEMANDA:  

Consta de tres cargos.  

Primero.    Violación    directa    por  interpretación errónea del artículo 63 del Código Penal.   

El  juzgador  negó  la  condena condicional  “con  fundamento  únicamente  en  la  modalidad  y  gravedad  de la conducta, desconociendo que la pena impuesta fue inferior a tres  años  y,  los  antecedentes personales, sociales y familiares del señor CÉSAR  DAVID    CONTO   MUÑOZ   permiten   afirmar   que   no   necesita   tratamiento  penitenciario”.  Dijeron  las  instancias, con dicho  sustento,  que el mismo encarna “un potencial peligro  para la comunidad”.   

Según el artículo 310 de la Ley 906 de 2004  –modificado  por el 24 de  la   Ley  1142  de  2007—  “para  estimar  si  la libertad del imputado resulta  peligrosa  para  la  seguridad  de  la comunidad, será suficiente la gravedad y  modalidad  de  la conducta punible”, pudiendo el Juez  valorar   adicionalmente  las  demás  circunstancias  previstas  en  la  norma.   

La Corte Constitucional, a través del fallo  C   1198/2008,  declaró  la  exequibilidad  condicionada  de  la  disposición.  Consideró  que  no era suficiente el argumento de la gravedad y modalidad de la  conducta  punible  para  negar  la libertad, haciéndose imperativo –por          tanto—   consultar   la   necesidad  de  la  privación de la libertad.   

Así las cosas, al estimar las instancias un  peligro  para  la  sociedad  al  sindicado,  con  el  exclusivo  argumento de la  gravedad  y  modalidad  del  delito,  vulneraron  “el  espíritu  del  legislador”. Desconocieron que CONTO  MUÑOZ  era  infractor  primario, que desde la aceptación de su responsabilidad  penal  no  cometió  otros hechos punibles, que del estudio de arraigo realizado  por  la Fiscalía se estableció que no era necesaria su detención preventiva y  que  se  resocializó pues obtuvo su título de bachiller en diciembre de 2010 y  se vinculó al mercado laboral.   

Segundo  cargo. Violación directa por falta  de   aplicación   del   artículo   10º  de  la  Ley  65  de  1993.   

A  través de esa disposición se fijó como  finalidad     del    tratamiento    penitenciario    el    de    “alcanzar   la  resocialización  del  infractor  de  la  ley  penal,  mediante  el examen de su personalidad y a través de la disciplina, el trabajo,  el   estudio,   la   formación   espiritual,   la  cultura,  el  deporte  y  la  recreación”.   

          En  la  formulación  de  cargos, conforme al estudio de arraigo, la  Fiscalía  estimó  que  CONTO MUÑOZ no era un peligro para la comunidad. Desde  entonces  no  ha  defraudado  la  oportunidad  que  se le brindó. Se graduó de  bachiller,  trabaja  y  responde  económicamente  por su hijo menor de edad. Es  manifiesto,  por  tanto,  que no requiere tratamiento carcelario “y  no  procede  la  prevención  general y especial que predican los  falladores,  en  razón  a  que  está resocializado y no ha vuelto a delinquir,  más  aún  la  única conducta reprochable penalmente es la que ha dado lugar a  este proceso”.   

          ¿Conducir  a la cárcel a una persona que se graduó de bachiller y  trabaja  y  responde por su hijo, es un acto resocializador?. La respuesta es no  y,  por  ende,  con  la  decisión  impugnada  se  transgredió  la norma atrás  mencionada.   

Tercer cargo. Violación directa por falta de  aplicación del artículo 60-5 del Código Penal.   

          En  la  fijación  de los extremos punitivos de la conducta imputada  al  procesado,  no  se  tuvo  en cuenta el artículo 269 del Código Penal. Esta  norma  le  ordenaba  al  Juez  disminuir  la  pena  legal de la mitad a las tres  cuartas    partes,   a   causa   de   la   indemnización   de   perjuicios   al  perjudicado.   

          El  juzgador  invadió  la  esfera  del  legislador, “en  razón  a  que  sustituyó  la  aplicación  del numeral 5º del  artículo   60,   por   un  juicio  de  su  fuero  personal,  esto  es,  que  la  indemnización   no   había  sido  inmediata”.  Esa  exigencia  no  se  encuentra  prevista  en  la  ley  y,  por consiguiente, queda  demostrado  que  las  sentencias  proferidas  vulneraron  la ley sustancial  “al  no haber aplicado el numeral 5 del artículo 60  del   C.P.,   en   la   rebaja   de   pena   ordenada   por   el  artículo  269  ibídem”.   

          Que  la  Corte  case  la  sentencia  y le otorgue a su poderdante la  condena condicional es, finalmente, la demanda de la recurrente.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA:  

1.  En el capítulo  IX  de  la  Ley  906  de  2004  dedicado  a regular el recurso extraordinario de  casación,  exactamente  en  el  inciso  2º  del artículo 184, se contemplaron  cuatro  posibilidades  para  no  seleccionar o admitir una demanda de casación:  carencia  de  interés,  no  señalamiento  de la causal, falta de sustentación  debida  de los cargos y cuando de su contexto se advierta fundadamente que no se  precisa  del  fallo  de  la  Corte  para  cumplir  alguna de las finalidades del  recurso.   

2.  En el presente  caso,  pese  a ser evidente que la recurrente, en su condición de defensora del  condenado,  cuenta  con  interés  para discutir ante la Sala la negativa de las  instancias  a  otorgar  a  su  asistido  la  condena  condicional  y  a entender  modificados  los  extremos punitivos de la conducta punible por la circunstancia  de  la  reparación  de los daños causados con el atentado contra el patrimonio  económico  –prevista en el  artículo   269   del   Código  Penal—,   no  consiguió  sustentar  debidamente  los  cargos  propuestos.   

2.1. No demostró en  el  primero el error de interpretación que le atribuye al fallador respecto del  artículo  63 del Código Penal. Esta disposición consagra la suspensión de la  ejecución   de   la   pena   privativa   de   la   libertad   impuesta   en  la  sentencia de primera, segunda o única instancia, por  un  período  de dos (2) a cinco (5) años, siempre que concurran los siguientes  requisitos:  (i)  que  no  exceda de tres (3) años, y  (ii)  Que  los  antecedentes  personales, sociales y familiares del sentenciado,  así  como  la  modalidad  y gravedad de la conducta punible sean indicativos de  que no existe necesidad de ejecutarla.   

Claramente el denominado factor subjetivo del  análisis  judicial  orientado  a  establecer  si  procede  o  no  el  mecanismo  sustitutivo  de  la  pena, comprende el examen de “la  modalidad  y  gravedad  de la conducta punible”. Y en  ninguna  parte  de la norma se expresa, ni la jurisprudencia lo ha hecho, que la  conclusión  acerca  de la necesidad de ejecución de la pena no pueda surgir de  la sola consideración de ese elemento.   

Basar  en  la  gravedad  del  hecho  la  no  concesión  de  la  condena  condicional,  por consiguiente, en manera alguna se  percibe  como  un error de juicio jurídico. Esta Sala, de hecho, por ejemplo en  lo  atinente  a atentados contra la administración pública, ha establecido que  “la gravedad de la conducta indica que la ejecución  de       la       pena       es       necesaria1”.   

Los fundamentos de la tesis del casacionista  son  impertinentes  pues  no  hay  lugar  a  que  en  un  debate sobre pena y su  sustitución,  se  invoque  un  precepto  regulatorio  de la libertad durante el  trámite  procesal.  Una  cosa  es,  en  efecto,  la medida de aseguramiento, su  finalidad      y     necesidad     –debate  en  el cual naturalmente cabe el artículo 310 de la Ley 906  de  2004 y el condicionamiento de constitucionalidad introducido en la sentencia  C  1198  de  2008—; y, otra  muy  distinta,  el  juicio  en  el fallo relacionado con la necesidad de la pena  privativa  de  la  libertad,  del  cual  en  manera  alguna están al margen las  funciones  de  la  pena  previstas  en  el  artículo  4º  del  Código  Penal.   

2.2.  Tampoco en la  segunda  censura  comprobó  la abogada recurrente la vulneración directa de la  ley  sustancial  allí denunciada, referida en este caso al artículo 10º de la  Ley 65 de 1993   .  

En  los  términos  siguientes  sustentó el  ad   quem   su  negativa  a  suspenderle   al   procesado   la   ejecución   de  la  pena  privativa  de  la  libertad:   

“Al  margen  que  se  presuma –porque    realmente    no    aparece  probado—,   que   las  circunstancias  sociales  y  familiares  de  CONTO MUÑOZ, fueren propicias para  considerar  la  concesión del subrogado, se impone, como eficazmente lo hace el  juez  de  primer  grado,  el  examen de factores adicionales como la modalidad y  gravedad  de  la  conducta  punible  y  la  determinación  de la calidad y real  afectación  del  bien  jurídico lesionado o puesto en peligro, para efectos de  la concesión del subrogado invocado.   

“En  este  asunto,  como  queda  visto, el  acusado,  en  compañía  de  un  menor  de edad, intimidó a un alumno también  menor  de  edad  poniendo  un  arma  blanca  en  su  cuello  cuando  salía  del  establecimiento   educativo   donde  estudia  procediendo  a  despojarlo  de  un  teléfono  celular. La gravedad que deviene de un acto semejante acompañado del  riesgo  para la integridad personal, hace que una persona con tal arrojo y falta  de  consideración  hacia  los  demás  encarne  un  potencial  peligro  para la  comunidad  si  se  accediera  a  suspender  condicionalmente la ejecución de la  pena,  emergiendo  tal  apreciación  como  la  razón  de  peso  para  negar el  subrogado,  pues  no  sería  de  recibo  para  el  conglomerado  social  que la  ejecución   de   un   hecho  punible  de  esos  alcances  no  resulte  para  la  administración de justicia relevante.   

“En     consecuencia    –finaliza     la    cita—,  conforme a los elementos materiales  probatorios  allegados  a la actuación penal, en concordancia con la naturaleza  y  modalidad  del  punible aludido, estima la Sala con el a quo que CÉSAR DAVID  CONTO  MUÑOZ,  amerita ser sometido a tratamiento penitenciario con propósitos  de  prevención general y especial, reclusión que bien puede permitir el acceso  a  estudio y trabajo en la búsqueda de tomar conciencia de los valores sociales  y  familiares,  en  un  momento dado factores capaces de inhibir la comisión de  delitos”.   

A  esa  argumentación  judicial se opuso la  casacionista  diciendo  que  en su criterio el condenado no requiere tratamiento  penitenciario  porque, después del crimen, se ha portado bien. Y que, por ende,  resultan   improcedentes   las   razones  de  las  instancias  vinculadas  a  la  prevención general y a la prevención especial.   

Ello en realidad no revela ningún error del  Tribunal.  Especialmente cuando la tesis de la apoderada parte de desconocer que  la  pena  tiene  unas  funciones y que las mismas hacen necesariamente parte del  examen  judicial al momento de su determinación, entre las cuales se encuentran  las  que  a  su juicio no era pertinente valorar en el presente asunto porque su  procurado ya se resocializó.   

Aunque   “el  tratamiento  penitenciario  tiene  la  finalidad de alcanzar la resocialización  del   infractor   de   la  ley  penal”  –según  la  disposición supuestamente  transgredida—,  eso  no  significa  que  la  retribución  y  la  prevención  dejen de tomar parte en el  análisis  asociado  a la posibilidad de suspender o no la ejecución de la pena  privativa de la libertad.   

Así las cosas, el hecho de que el procesado  haya  seguido  sus  estudios tras el crimen, conseguido empleo y responda por su  hijo,  no  conforma  una  regla  jurídica  a  la  que  siga  mecánicamente  la  conclusión  de  que  no  se  le  puede  encarcelar.  El subrogado de la condena  condicional   tiene   unas   exigencias,   las   instancias  las  verificaron  y  concluyeron,  de  cara  a  las funciones de la pena y apoyados en la modalidad y  gravedad   de  lo  ocurrido,  que  CÉSAR  DAVID  CONTO  MUÑOZ  debía  cumplir  intramuros  los  18  meses  de  prisión impuestos. Y como no se acreditó en la  demanda  que  los  argumentos  que  le sirvieron de sustento a la decisión sean  contrarios  a  derecho,  no  hay lugar a la admisión de la demanda en relación  con el cargo estudiado.   

2.3. La suerte de la  última  censura es igual a la de las anteriores. En ella simple y llanamente se  describe una impropiedad jurídica que no es tal.   

El  artículo 269 del Código Penal consagra  una  disminución  de  la  mitad  a  las  tres  cuartas  la pena, cuando en  delitos   contra   el   patrimonio   económico  “el  responsable  restituyere el objeto material del delito o su valor, e indemnizare  los    perjuicios    ocasionados    al    ofendido   o   perjudicado”.  Se  trata,  como  se puede ver sin dificultad y lo ha dicho la  jurisprudencia,  de  una  atenuante  de  sanción  derivada  de una conducta pos  delictual  y  que,  como  tal,  no  afecta  los extremos mínimo y máximo de la  conducta  punible. En los casos de reparación, en otras palabras, puede el Juez  aminorar  la  pena  judicialmente deducida entre las proporciones aludidas. Y es  exactamente  como  aquí  hicieron  las  instancias,  descartándose sin más la  posibilidad  de que la parte del fallo cuestionado en este reproche configure un  yerro de tipo jurídico.   

Es  manifiesto,  en  fin, que no hay lugar a  admitir  la  demanda.  Tampoco  a  superar  sus  defectos  para  hacer uso de la  facultad  oficiosa contemplada en el inciso 3º del artículo 184 del Código de  Procedimiento Penal de 2004.   

3.  Cabe  advertir,  para  finalizar,  que  contra    la   presente  decisión                 procede  el  mecanismo de insistencia de  conformidad  con lo establecido en la norma acabada de  mencionar,  cuyas  reglas  ha  definido la Sala en los  siguientes términos:   

         

         3.1.   La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco  (5)  días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la  Corte  decida no seleccionar la demanda de casación, con el fin de provocar que  reconsidere  lo  decido.  También podrá ser propuesto oficiosamente por alguno  de   los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal   –siempre que el recurso de  casación  no  haya  sido  interpuesto  por  un  Procurador Judicial—,   el   Magistrado  disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en los debates y suscrito la providencia  inadmisoria.   

         3.2.  La solicitud se puede presentar ante  el  Ministerio  Público  a  través de sus Delegados para la Casación Penal, o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya salvado voto en cuanto a la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

         3.3.   Es   potestativo   del  Magistrado  disidente,  del  que  no  intervino en los debates o del Delegado del Ministerio  Público  ante  quien  se  formula la insistencia, optar por someter el asunto a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en  que   informará   de   ello   al  peticionario  en  un  plazo  de  quince  (15)  días.   

         

         3.4.  El  auto  a  través  del cual no se  selecciona  la  demanda  de  casación  trae  como consecuencia la firmeza de la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de  casación,  salvo  que  la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la  demanda.   

        En  virtud  de  lo  expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por  la defensora del procesado CÉSAR DAVID  CONTO MUÑOZ.   

         Contra  esta  determinación procede el mecanismo de insistencia, en  los términos a que se hizo alusión en las motivaciones.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ               

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                 FERNANDO CASTRO  CABALLERO                            

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ               MARÍA   DEL  ROSARIO                          GONZÁLEZ                          MUÑOZ                 

AUGUSTO       J.       IBAÑEZ  GUZMÁN                      LUIS  GUILLERMO SALAZAR  OTERO              

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                 JAVIER         ZAPATA         ORTIZ                      

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Cfr.,  entre  otras,  sentencia  del 25 de julio de 2007 (casación 27842) y  auto  de segunda instancia del 15 de abril de 2011 (expediente 35603).     

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