38027(18-04-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 38027  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO   

Aprobado Acta No. 139  

Bogotá, D. C., dieciocho  (18) de abril de dos mil doce (2012).   

ASUNTO  

Se pronuncia la Sala sobre la viabilidad de la  demanda  presentada mediante apoderada judicial por la sentenciada LIZETH YURANY  CASTILLO  PEÑA, en ejercicio de la acción de revisión, contra la sentencia de  segunda  instancia  proferida el 20 de enero de 2011 por el Tribunal Superior de  Cundinamarca,  con  fundamento en las causales 1ª y 3ª del artículo 220 de la  ley 600 de 2000.   

HECHOS     Y     ACTUACIÓN   

En  la  sentencia de segunda instancia fueron  relatados de la siguiente manera:   

“El  30  de diciembre de 2009, a las 21:25  horas   aproximadamente,   frente   al  supermercado  Miguelito  ubicado  en  la  inspección   de   la   Gran   Vía,   jurisdicción   del   municipio  de  Tena  (Cundinamarca),  le  fueron hurtados bienes al señor ORLANDO ROMERO LEAL, tales  como  dinero  en  efectivo  en  la  suma  de  $3.393.000.00,  cheques  por valor  de$14.459.582,  tarjetas  prepago  para  recarga  de  celulares  en  la  suma de  $403.000,oo  y  diez  bonos  de  la  empresa  BIG-PASS  por  valor  cada  uno de  $10.000.000.00,  para  lo  cual  los  asaltantes  procedieron luego a dispararle  quitándole  la  vida,  huyendo a gran velocidad del lugar en el vehículo marca  Chevrolet  Corsa,  color blanco, de placasBMJ-571”1.   

LIZETH  YURANI CASTILLO, capturada con Stefan  Alonso  Nieto,  Jorge  Sebastián  Chávez,  Isaid  Alberto  Angulo  y Heliberto  Bustos,  celebró un acuerdo con la Fiscalía y aceptó su responsabilidad penal  en  los  delitos  de homicidio agravado y hurto calificado agravado, habiéndose  allanado  previamente  por  la  conducta  punible  de porte de armas de fuego de  defensa personal.   

LA  DEMANDA  DE  REVISIÓN   

Se  sustenta  en  las  causales 1ª y 3ª del  artículo    220   de   la   ley   600   de   20002, relativas a la imposición de  condena  a  dos  o más personas por una misma conducta que no pudo ser cometida  sino  por  una o un número menor de las sentenciadas y al surgimiento de prueba  nueva  no  conocida  al  tiempo  de  los debates que establezca la inocencia del  condenado.   

Para  la  demandante,  la confesión de Isaid  Alberto  Angulo  de ser el autor de los disparos que ocasionaron la muerte de la  víctima,  sin  haberse  establecido la presencia de la condenada en el lugar de  los hechos, estructura el supuesto de la causal primera.   

Así  las  cosas,  LIZETH  YURANI  aceptó el  homicidio  sin  tener  conocimiento  de  el  y el hurto sin que los bienes de la  víctima   fueran   hallados   en   su   poder,   bajo   la   presión   de   su  abogado.   

De  otro  lado, las versiones recogidas en el  lugar  de reclusión de los demás condenados, junto con las declaraciones extra  juicio  aportadas  con  la  demanda, tienen la suficiente fuerza probatoria para  derruir la aceptación de los cargos.   

Considera  que las mismas tienen el carácter  de  nuevas  y  de  haber  sido  debatidas  en el juicio, habrían conducido a la  absolución de la condenada.   

CONSIDERACIONES  

La   acción   de   revisión  persigue  la  reparación  de la injusticia material, cometida con la providencia a la cual se  le  reconoce  los  efectos  de  cosa juzgada, que puede tener origen en hechos o  circunstancias  que  modifican  la  verdad  procesal establecida por la realidad  histórica probada con ellos.   

El artículo 194 de la ley 906 de 2004, en su  inciso  final,  señala  la obligación de acompañar a la demanda copias de los  fallos     de     primera     y     segunda     instancia    con    “constancia        de        su  ejecutoria”,  proferidos  dentro del proceso cuya revisión se pide.   

El  demandante  incumple esta exigencia, toda  vez  que  no  aporta la constancia de ejecutoria de la sentencia, formalidad que  siendo  insubsanable  por  la  Corte  por  el  carácter  rogado  de la acción,  constituye motivo suficiente para la inadmisión de la demanda.   

Adicionalmente  y  en relación con la causal  primera,  de  acuerdo  con la cual hay lugar a la acción de revisión cuando se  condena  a  varias personas por un mismo delito que solo podía ser cometido por  una  o  un  número  menor  a  los  sentenciados,  su  demostración  ha  de ser  inequívoca.   

Erigida  a  partir  de  un  hecho  concreto y  objetivo,   son   ajenas   a  la  misma  todas  las  consideraciones  jurídicas  concernientes   a   la  autoría  o  participación  y  aquellas  de  naturaleza  subjetiva,  de  modo que cuando con sustento en ella se pretende quebrar la cosa  juzgada  material  que  ampara a la sentencia y preserva la seguridad jurídica,  su  demostración  exige el aporte en la demanda de elementos de juicio de aquel  carácter.   

Por  eso,  aducir como lo hace la demandante,  que  la  confesión  del autor del disparo que ocasionó la muerte a la víctima  configura  el  supuesto  de  la  causal,  es  ignorar  la  participación  en la  ejecución  de  los hechos de varias personas, entre ellas la condenada, quienes  de  otra  parte celebraron un preacuerdo con la Fiscalía sobre su intervención  en los mismos.   

Menos  cabida  tiene la tesis, a partir de la  cual  pretende  su  demostración. Señalar que LIZETH YURANY fue forzada por su  abogado  a  suscribir  el  acuerdo  con  la  Fiscalía,  así como también pudo  establecerse  que  no  estuvo  en  el lugar de los hechos, son apreciaciones sin  ninguna  objetividad,  carentes  de  veracidad, ajenas a la configuración de la  causal  invocada,  al introducir un debate probatorio encaminado a cuestionar la  legalidad del acuerdo avalado por el juez de conocimiento.   

Igual  ocurre  cuando  refiere  una  falta de  congruencia  en  la  acusación  por  el  delito  de  hurto,  porque  según  la  accionante   los   bienes  hurtados  fueron  hallados  en  manos  de  los  otros  partícipes,  con  lo  cual  evidentemente  nada muestra más allá de su simple  afirmación  personal,  la cual carece de respaldo objetivo y resulta extraña a  las circunstancias demostradas en el fallo condenatorio.   

En  efecto, la captura de LIZETH YURANY junto  con  la  de  los  demás  partícipes,  se  produjo  cuando se movilizaban en el  vehículo  en  el que huyeron del lugar de los hechos, cuyas características la  ciudadanía    había    suministrado    a    las    autoridades,   “habiéndose encontrado en su poder el  dinero  y  demás  bienes  despojados  al  señor ROMERO LEAL, junto con las dos  armas    de    fuego    utilizadas   para   el   cometido   criminal”.   

Establecido  el  concurso  de  personas en la  ejecución  de  los  hechos,  llama la atención que la accionante se refiera al  delito  de  concierto  para  delinquir,  conducta  por  la  cual  aquella no fue  condenada,  por  lo menos en el proceso que motiva la acción, haciendo evidente  la  intención de proponer un debate probatorio al cual la sentenciada renunció  en su oportunidad.   

Por  lo  demás,  los  hechos  probados en la  sentencia  ninguna  duda  dejan  acerca de la participación de varias personas,  entre  ellas  la  de  una  mujer  “que  llevaba  un  pantalón  jean  azul  y camisa negra con rayas, de cabello delgado y contextura  robusta”,   la   cual  “escondía dentro de sus  prendas  de  vestir”  las  armas  “utilizadas para el  cometido            criminal”.   

En esas circunstancias, la demanda incumple la  obligación  de  mostrar que el delito sólo pudo ser cometido por una persona o  por  un  número  menor  al de los sentenciados, en la medida que se sustenta en  apreciaciones  personales  de la accionante y no en hechos de carácter objetivo  demostrativos del motivo invocado.   

La causal 3ª del artículo 192 de la ley 906  de  2004,  relacionada  con  la  aparición de hechos nuevos o el surgimiento de  pruebas  no  conocidas  ni debatidas en el curso del proceso, que establezcan la  inocencia  o  inimputabilidad  del  condenado,  alegada en la demanda, carece de  sustento.   

Los manuscritos de los compañeros de causa de  la  condenada,  con  los cuales se sustenta la petición formulada, no tienen la  entidad  ni  el  carácter de medios cognoscitivos autorizados por la ley en las  etapas  de  indagación  e  investigación,  ni  tampoco son de aquellos que han  adquirido  la  calidad  de  prueba  en  los  términos  previstos  en el sistema  acusatorio, que hagan viable la revisión de este asunto.   

Como  medios  cognoscitivos,  se  tiene a los  elementos  materiales  probatorios  y  evidencia  física,  la  información, el  interrogatorio   al   indiciado,  la  aceptación  del  imputado,  y  la  prueba  anticipada,  clasificación  dentro  de  la  cual  no  caben las manifestaciones  hechas  en los escritos suscritos por quienes dicen ser Heliberto Bustos Pérez,  Stefan Alonso Nieto Duarte y Jorge Sebastián Chávez Martínez.   

Ni   siquiera   tienen   el   carácter  de  información  legalmente  obtenida,  pues  de  su  examen  se  observa  que  son  exposiciones   de  los  coprocesados  que  en  ningún  momento  corresponden  a  entrevistas  realizadas  por  la policía judicial, tampoco fueron recibidas por  la  fiscalía  ni  son declaraciones juradas rendidas ante alcalde, inspector de  policía o notario a solicitud de la defensa.   

Para que los medios cognoscitivos permitan el  trámite  de  la demanda de revisión, si esta se sustenta en declaraciones, las  mismas  deben  haber  sido  juramentadas o ratificadas bajo esta condición ante  las   autoridades  correspondientes,  toda  vez  que  es  la  única  manera  de  garantizar   la   verdad,   la   lealtad   procesal   y   la   seriedad   en  su  proposición.   

Como la revisión es un instituto excepcional  que  procede  por  los motivos expresamente señalados en la ley y de naturaleza  rogada,  al  no reunir la demanda las exigencias requeridas por el artículo 194  de la ley 906 de 2004, sin más consideraciones será inadmitida.   

Por    lo   expuesto,   la   SALA DE CASACIÓN PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

RESUELVE  

Primero.- Reconocer personería para actuar a  la  doctora  Xiomara  García  Pérez,  en  los términos y para los efectos del  poder conferido.   

Segundo.-  Inadmitir  la demanda de revisión  presentada   mediante   apoderado   a   nombre   de   LIZETH   YURANY   CASTILLO  PEÑA,  por  no  darse  los  requisitos  legales para  disponer su trámite.   

Contra  esta  decisión  procede  recurso  de  reposición.   

Notifíquese y Cúmplase  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                FERNANDO                              ALBERTO                             CASTRO  CABALLERO                                                          

SIGIFREDO    ESPINOSA   PÉREZ                                                           MARÍA     DEL     ROSARIO     GONZÁLEZ MUÑOZ                                                      

AUGUSTO     J.     IBÁÑEZ GUZMÁN                                                                        LUIS            GUILLERMO           SALAZAR  OTERO                                          

JULIO     ENRIQUE     SOCHA  SALAMANCA                                                            JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova  García   

Secretaria  

    

1 Enero  20   de  2011,  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  folios  30  y  31  de  la  actuación.   

2  Habiendo   ocurrido   los  hechos  en  vigencia  de  la  ley  906  de  2004,  le  correspondía invocar  la normatividad prevista en esta.     

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