37974(09-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Aprobado Acta No. 336  

Bogotá  D.C.,  Octubre nueve (9) de dos mil  trece (2013).   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos  y  de  adecuada  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  la  procesada BLANCA INÉS GARCÍA  CASTAÑEDA,  contra  la  sentencia  de  segundo  grado  de  29  de julio de 2011  mediante   la   cual   el   Tribunal   Superior   de  Medellín  confirmó,  con  modificaciones,  la  proferida por el Juzgado Veintisiete Penal del Circuito del  mismo  Distrito  Judicial,  por  cuyo  medio  la  condenó  como responsable del  concurso delictual de omisión del agente retenedor o recaudador.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El supuesto fáctico que generó la presente  actuación fue declarado por el Tribunal así:   

“La señora BLANCA INÉS GARCÍA CASTAÑEDA  presentó  y  suscribió  declaraciones  tributarias  a  nombre  de  la sociedad  ‘Distribuciones  Nutripharma’,  omitiendo  consignar  las  sumas  retenidas  y  recaudadas en el tiempo indicado en la ley,  respecto  de  las  declaraciones  tributarias de IVA y RETEFUENTE, discriminados  así:  IVA,  año  gravable  2004,  períodos  02-03-04-05;  año gravable 2005,  períodos  01-02-03-04.  RETEFUENTE,  año  gravable  2003,  período  12;  año  gravable  2004  períodos  01  al  12; y, año gravable 2005, período del 02 al  09”.   

Los hechos anteriores sirvieron de fundamento  para  que  la  Fiscalía  General de la Nación abriera formal investigación en  contra  de  BLANCA  INÉS  GARCÍA  CASTAÑEDA  y  la  vinculara  a  través  de  indagatoria.  Al  no  ser necesario resolverle la situación jurídica, conforme  con  la normatividad adjetiva de 2000, al clausurar la instrucción calificó el  mérito  probatorio  el 22 de diciembre de 2008 con resolución de acusación en  su  contra  por  el  concurso  delictual  de  omisión  del  agente  retenedor o  recaudador.   

En  firme  la calificación el 9 de enero de  2009  en  esa  instancia,  al  no  mediar  impugnación,  la  fase del juicio la  adelantó  inicialmente  el  Juzgado Veintidós Penal del Circuito de Medellín,  pero  ante  la  implementación  del  sistema penal acusatorio, correspondió al  despacho  Veintisiete  de la misma categoría y ciudad emitir sentencia el 16 de  abril  de  2010  en  la  cual  condenó  a la procesada como autora del concurso  delictual  objeto  de acusación, a las penas de cuarenta (40) meses de prisión  y  multa  de  cincuenta  y  cinco  millones  doscientos  treinta y dos mil pesos  ($55.232.000),  así  como  a  la  sanción accesoria de inhabilitación para el  ejercicio   de  derechos  y  funciones  públicas,  concediéndole  la  prisión  domiciliaria.   

En   virtud   del  recurso  de  apelación  interpuesto   por  el  defensor  de  la  enjuiciada,  el  Tribunal  Superior  de  Medellín,  a  través de sentencia de 29 de julio de 2011 confirmó la condena,  modificando  únicamente  la  pena  pecuniaria  al fijarla en cincuenta y cuatro  millones  doscientos  treinta  y dos mil pesos ($54.232.000), razón por la cual  insiste  el  mismo  sujeto  procesal  impugnando extraordinariamente con la  respectiva   demanda   de   casación,   de   cuya  admisibilidad  se  ocupa  la  Sala.   

LA DEMANDA  

El   censor   postula   la   “violación   directa   de   la   ley  sustancial y Constitucional   

que  consagra  el  Derecho  Fundamental al  Debido Proceso y a la Defensa”.   

Dice  que  como  defensor  ha demostrado con  pruebas,  las  cuales  fueron  omitidas  tanto  por  el  fiscal,  como  por  los  juzgadores,  que  la  procesada  estaba  atenta a llegar a algún acuerdo con la  Dirección  de  Impuestos  y  Aduanas  para  pagar la obligación siempre que se  estableciera  “legal  y constitucionalmente el monto  total  a  través del mandamiento de pago fiscal, notificando ese auto de manera  personal     como    lo    ordena    el    estatuto    tributario”.   

En criterio del impugnante, se atenta contra  el  debido proceso y el derecho de defensa, al condenar cuando al día de hoy la  misma  DIAN  no sabe cuánto dinero se le adeuda. Y que sólo con el mandamiento  de  pago  debidamente notificado se podía  determinar dicho monto, para lo  cual   trascribe   normas   del   estatuto   tributario   relacionadas   con  el  tema.   

Explica  que  no  fue  tenida  en  cuenta la  solicitud  elevada  ante  el  Tribunal de oficiar a la DIAN para que certificara  cuántos  mandamientos  de  pago  se  habían ejecutado en el trámite fiscal de  cobro coactivo.   

A  su  turno,  resalta  que  tampoco ha sido  resuelta  una petición presentada ante la DIAN el 2 de febrero de 2006 para una  posibilidad de acuerdo.   

Concluye  que  si  bien  son  dos  procesos  distintos,  las  siguientes  situaciones  del ámbito fiscal estaban acreditadas  documentalmente   en   el  diligenciamiento  penal,  las  cuales  no  merecieron  pronunciamiento judicial:   

La DIAN inició proceso de cobro coactivo en  contra  de  “Distribuciones  Nutripharma”  y  el  18  de  julio  de  2008 el  representante  legal  de  la  empresa  presentó  solicitud de dación en pago y  suspensión  del  proceso  administrativo  aportando  una  nueva dirección para  efectos  de  comunicaciones,  sin  embargo,  las  citaciones  para  notificar el  mandamiento  de  pago fueron enviadas a la anterior dirección, por eso aparecen  como devueltas.   

Que  a su turno, el 13 de noviembre de 2009,  se  solicitó  la revocatoria de la notificación del acto administrativo por no  haberse  agotado  el trámite de su enteramiento personal, pero la DIAN, además  de  negar  esa  posibilidad, no intentó la aludida notificación personal, como  lo manda el estatuto tributario.   

Por  lo  tanto, solicita a la Corte casar el  fallo  “y  declarar  la  nulidad  por  la  flagrante  violación  al  Derecho  Fundamental  al  Debido  Proceso  y  al  Derecho  a  la  Defensa”.   

Por  último,  señala  que  la  Corte  debe  pronunciarse  acerca de cuando un ciudadano, vinculado a un proceso penal, tiene  derecho  a  conocer  de  forma  legal  y  constitucional  el  monto  total de la  obligación   para   pagarla   y  obtener  así  la  extinción  de  la  acción  penal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De manera preliminar se advierte que, según  la  época de ocurrencia de los hechos, el precepto aplicable para establecer la  vía  a  través  de  la  cual  se  ha  de invocar el recurso de casación es el  artículo  205  de  la  Ley  600  de  2000  que  en  su  inciso 3° permite a la  Corporación  admitir  discrecionalmente  las  demandas  que  se  ajusten  a los  requisitos  legales  cuando  lo  considere  necesario  para  el desarrollo de la  jurisprudencia  o  la  garantía de los derechos fundamentales, pese a que no se  trate   de  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por  los  tribunales  superiores  o  el Tribunal Penal Militar o el delito por el que se proceda tenga  señalada  pena privativa de la libertad inferior a ocho (8) años o sanción no  restrictiva de la libertad.   

En   efecto,   en   el   presente   caso,  ante la menor lesividad del bien jurídico del delito  de     omisión    del    agente    retenedor    o  recaudador, con una pena de  tres  (3)  a  seis (6) años de prisión (artículo 402 del Código Penal), como  su  máximo  punitivo  no supera los ocho (8) años de prisión, el recurso debe  formularse a través de la vía discrecional.   

Pero  ello  implicaba  un ejercicio riguroso  para  el  demandante,  en  cuanto  para  persuadir a la Corte debía precisar la  razón  por  la  cual  es  necesario  el  pronunciamiento  judicial,  sea que se  requiera   el   criterio   de   autoridad   o  la  urgente  unificación  de  la  jurisprudencia,  así como también, tenía que indicar el por qué la decisión  solicitada  tiene  la  utilidad tanto de dar solución al asunto, como de servir  de norte en la actividad judicial.   

O   si   la   pretensión   del   censor  concernía    a    la  salvaguardia   de  las  garantías  fundamentales  del  procesado,  le  aparejaba la obligación de demostrar  tal  violación  e  indicar  las normas constitucionales que protegen el derecho  invocado,  así  como  su  desconocimiento  en  el  fallo  recurrido.   

Aquí,   el   impugnante   no  anuncia la interposición del recurso  por  la  vía excepcional, ni menos del desarrollo del  cargo       propuesto       se      desprende  la  vertiente  que  demandaría  la atención de la Corte,  sea   para   la   clarificación  de  la  jurisprudencia  a  fin  de  emitir  un  pronunciamiento  respecto  de  un  tema  jurídico  especial,  unificar posturas  conceptuales  o  actualizar  la  doctrina, o para restaurar el agravio de alguna  garantía   fundamental  que  le  fuera  vulnerada  a  la           procesada.   

Pero  además, opta por la causal primera de  casación  para denunciar la violación directa de la ley sustancial incurriendo  en  una  mixtura  en cuanto lejos de precisar el error de selección normativa o  de  hermenéutica  se  aparta  de  los  hechos  y  las  pruebas  como  fueron  aprehendidas  y estimadas por el Tribunal, cayendo en los  terrenos propios de la infracción mediada por yerros probatorios.   

En  efecto, si se trataba de una violación  directa  de la ley sustancial, debía evidenciar que en  la  adecuación de los hechos el fallador dejó de lado el precepto regulador de  la  situación  específica  demostrada  o  que  aquéllos  se  ajustaban a otra  disposición,  o  que  se  desbordó  el  alcance  de  la norma aplicada al caso  concreto,  lo cual exigía necesariamente aceptar  la  apreciación  y declaración  fáctica realizada por los juzgadores.   

Incluso,   la   inconsistencia   en   el  planteamiento  del  defensor  se  patentiza  cuando  no  propone  una  sentencia  estimativa,  sino  que  formula  una pretensión de anulación procesal, postura  con  la  cual  contraviene  el principio lógico de no contradicción que impone  evitar    la   presentación   de   postulados   que   por   su   contraste   se  oponen.   

Se  queda  en  el  simple  anuncio  de  las  irregularidades  generadoras  de  la violación del debido proceso y del derecho  de  defensa  en  cuanto  no detalla la manera cómo resultaron infringidas tales  garantías,  sin  que  tampoco  precise el límite de la actuación a partir del  cual  se  produjo  el vicio y la cobertura de la nulidad, lo que no se compadece  con  el  principio  de  sustentación  suficiente, según el cual, el escrito de  impugnación   debe  bastarse  así  mismo  para  remover  los  fundamentos  del  fallo.   

Con  todo, es errado el camino que exhibe el  censor   para   pregonar   la   anulación  al  basarse  netamente  en  aspectos  probatorios,  pues  la  verificación  de  la  efectividad y cumplimiento de las  garantías  constitucionales  y  oportunidades legales para la actuación de los  sujetos  procesales,  en  aras de determinar vicios in  procedendo,  difiere  del  análisis  de los vicios in  iudicando  cuando tienen su  raíz en aspectos probatorios.   

Así  las  cosas,  encuentra  la Sala que el  libelo  acusa  las  graves  fallas  destacadas  que no pueden en modo alguno ser  enmendadas,  pues  lo  impide  el  principio de limitación que rige el trámite  casacional,  imponiéndose su no admisión de conformidad con lo dispuesto en el  artículo 213 de la Ley 600 de 2000.   

Finalmente,  la Corte no advierte violación  alguna  de  los derechos fundamentales o garantías de la procesada BLANCA INÉS  GARCÍA  CASTAÑEDA,  como  para que tal circunstancia impusiera el ejercicio de  la  facultad  oficiosa  de  naturaleza  legal  que le asiste a esta Corporación  sobre el particular.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

NO  ADMITIR  la  demanda  de casación interpuesta por el defensor de la  procesada  BLANCA INÉS GARCÍA CASTAÑEDA, por las razones dadas en la anterior  motivación.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

       Notifíquese    y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

EUGENIO          FERNÁNDEZ  CARLIER                          MARÍA          DEL         ROSARIO         GONZÁLEZ         MUÑOZ          

GUSTAVO       ENRIQUE       MALO  FERNÁNDEZ                    LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

          NUBIA  YOLANDA NOVA GARCÍA   

        Secretaria   

    

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