37855(28-11-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n.º  37855        

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta Nº 418  

Bogotá,  D.C., veintiocho (28) de noviembre  de dos mil once (2011).   

VISTOS  

Decide la Corte si hay lugar a la definición  de  competencia  que plantea el Magistrado con Función de Control de Garantías  de  la  Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín, para resolver  la  solicitud  de restitución de los predios rurales denominados “Norcasia”  y  “La  Granja”  ubicados  en  el corregimiento de Margento del municipio de  Caucasia  (Antioquia),  identificados  con  matrículas  inmobiliarias  números  015-741 y 015 -4124, que eleva el señor Simón Agustín Arias.   

ANTECEDENTES  

1.   Dentro  del  proceso  que  se sigue contra el desmovilizado y postulado Carlos Mario Jiménez  Naranjo,  alias  “Macaco”  actuando a través de apoderada, el señor Simón  Agustín  Arias  pretendió  ante  el  Magistrado  con  Función  de  Control de  Garantías  de  la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín, la  restitución  de  los bienes inmuebles rurales “Norcasia” y “La Granja”,  aduciendo  que  en el año 2004 fue constreñido por Jorge González, uno de los  hombres  al  servicio  del  narcotraficante  Pedro  Bermúdez  Suaza,  alias  el  “Mexicano”,  quien  fuera  capturado el 4 de octubre de 2008 en la ciudad de  México  y  extraditado a los Estados Unidos, para que los vendiera por un valor  inferior al que correspondía.   

Expuso   que  dentro  de  la  “georeferenciación   temporoespacial”  expedida  por  la  Fiscalía  42 de la Unidad de Justicia y Paz de Medellín, se  documentó    el    denominado   “Frente   Nordeste  Antioqueño,  Bajo  Cauca  y  Magdalena  Medio  del Bloque Central Bolívar, con  zonas  de  injerencia,  los  municipios  de  Yolombó,  Yali, Vegachi, Remedios,  Segovia   (1-11-2003   a   12-12-2005),   Caucasia,  El  Bagre,  Zaragoza  y  el  Corregimiento  de  Piamonte   -Cáceres  (1-10-2000  a  12-12-2005), Puerto  Berrío  y  Yondó  (1-01-2001  a  12-12-2005),  Maceo  y Caracolí (1-11-2003 a  12-12-2005)”, como también  el  trámite  propio  de  la Ley 975 de 2005 del postulado Carlos Mario Jiménez  Naranjo  alias  “Macaco”  o  “Javier  Montañez”,  en  su  condición de  Comandante  General  del  Bloque Central Bolívar, hoy extraditado a los Estados  Unidos  de  Norteamérica,  quien  ingresó a la zona del Bajo Cauca en junio de  1996,   con  un  ejército  privado  llamado  los  “Caparracos”.     

Señaló  que a pesar de que la Fiscalía no  lo  ha  reconocido como víctima y ninguno de los postulados que delinquieron en  la  zona  ha  confesado  la  ilicitud  del  despojo  de  sus  predios,  no puede  desconocerse  el  vínculo  existente entre Carlos Mario Jiménez Naranjo, alias  “Macaco”  y  Pedro  Bermúdez  Suaza,  alias  “El  Mexicano”, quienes se  unieron  para privarlo de sus bienes, pues era su intención apropiarse de todos  los  terrenos de la rivera del río Nechí para  consolidar sus actividades  delictivas.   

Basado  en  lo  anterior,  solicitó  que se  decretara  la  restitución  de  los  bienes  y  la cancelación de los títulos  espurios  por  haber  sido obtenidos mediante la fuerza, y por ende viciados por  falta de consentimiento y afectados por lesión enorme.   

2. El 3 de noviembre  2011  el  Magistrado  de  Control de Garantías de la Sala de Justicia y Paz del  Tribunal  Superior  de  Medellín,  con  la  presencia de la Fiscal 25 de la Sub  Unidad  Élite  de  Persecución de Bienes para la Reparación de las Víctimas,  la   apoderada  del  peticionario,  la  representante  del  Ministerio  Público  Delegada  para  Justicia  y  Paz,  el defensor de Carlos Mario Jiménez Naranjo,  alias  “Macaco”  y  el  representante  de  Acción  Social,  señaló que la  pretensión  se  tramitaría   como  un  incidente  dando  prevalencia a la  oralidad.   

Concedido el uso de la palabra a la apoderada  del  señor  Simón  Agustín  Arias,  reiteró  los  argumentos expuestos en el  libelo  presentado.  Requerida para que informara el valor de la venta y la suma  de  dinero  recibida,  manifestó  que ello lo fue por 700 millones de pesos, de  los cuales a su asistido sólo le entregaron 300 millones.   

3. El Magistrado con  Función  de  Control  de  Garantías,  sostuvo  que  de  acuerdo con reiterados  pronunciamientos   de   la  Corte  Suprema  de  Justicia,  cuando  se  trata  de  restitución  de  bienes dentro de la Ley 975 de 2005, se constituye presupuesto  para  su  procedencia,  el  que  se haya acreditado que el desplazamiento de ese  bien  haya  sido  producto del actuar delictivo del grupo de autodefensas que se  ha  desmovilizado  y  que  están  postulados  a  los  beneficios  de dicha ley.   

En  el  análisis  del  caso  no  encontró  acreditados  los  aludidos presupuestos, como quiera que no resultaba suficiente  el  dicho  de  la  apoderada  en cuanto a que Pedro Bermúdez Suaza era socio de  Carlos   Mario  Jiménez  Naranjo  alias  “Macaco”,  sino  que  ello  debía  demostrarse dentro de la actividad de la Ley de Justicia y Paz.   

Refirió que aun cuando podría pensarse que  por  el  modus  operandi  de  estos  grupos  paramilitares  hubiera  ocurrido el  despojo,  no  podía  dejarse  de  lado  que  el postulado Carlos Mario Jiménez  Naranjo   no   había  confesado  ese  hecho,  y  menos  cuando  “de  alguna  manera  negó”  que su grupo  hubiera  acudido  a  la apropiación ilícita de las tierras de los campesinos y  propietarios de los inmuebles.   

Consideró   que   de   la  argumentación  presentada,  parecía  ser más un asunto de despojo por parte de unos presuntos  narcotraficantes,  con  la  colaboración  de  algunos integrantes de los grupos  armados  al  margen de la ley, frente a los cuales no se tenían indicios de que  hicieran parte de la Ley de Justicia y Paz.   

Y agregó que el marco normativo para proveer  acerca  de  esta  clase de asuntos había cambiado totalmente con ocasión de la  expedición  de la Ley 1448 de 2011 de reparación de víctimas, en virtud de la  cual  la  pretensión  de la apoderada sería de fácil solución, pues se crean  una  cantidad  de figuras jurídicas tales como el principio de la inversión de  la  carga  de  la  prueba,  la  presunción  de  despojo  y  la  presunción  de  desplazamiento  a  favor  de  quienes se dicen víctimas, a la vez que asigna la  competencia   a   los   jueces   civiles   del  circuito  y  a  los  magistrados  especializados    en   restitución   de   tierras   para   conocer   de   tales  temas.   

Así las cosas, el Magistrado con Función de  Control  de  Garantías al considerar que no tenía la competencia para resolver  la  pretensión,  en  aplicación a lo previsto en el artículo 54 de la Ley 906  de   2004,  dispuso  remitir  lo actuado a la Sala de Casación Penal de la  Corte Suprema de Justicia para que se definiera la competencia.   

CONSIDERACIONES  

1. Es competente la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia para pronunciarse  acerca  del incidente de definición de competencia promovido en este asunto por  el  Magistrado  de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín,  teniendo   en   cuenta   su   condición  de  superior  funcional  de  la  Salas  Especializadas  de Justicia y Paz a las cuales eventualmente les correspondería  asumir  las  determinaciones en los procesos que se adelantan bajo la Ley 975 de  2005.   

Ello por cuanto se ha aceptado la procedencia  de  la figura de la definición de competencia en trámites rituados bajo la Ley  975  de  2005,  toda vez que la Corte no pierde la calidad de superior funcional  de  las  Salas  Especializadas  de  Justicia  y  Paz  a  las  cuales  compete la  resolución   de   los   litigios   sometidos  a  su  consideración1.   

2.  Advierte la  Sala  que  en  el presente  asunto  no se está frente a  una concreta hipótesis de definición de competencia.   

Se  predica  lo anterior, porque de acuerdo  con  el  audio  de  la  audiencia preliminar en donde se surtió la solicitud de  restitución   de   tierras  que  elevara  el  señor  Simón   Augusto   Gaviria,  frente  a  los  predios  “Norcasia”  y  “La Granja”, se verifica que a  pesar    de    que    el   magistrado   expresamente  reconoció que dentro de la  Ley  975 de 2005 no cabe la  pretensión  del  actor,  señalando  las  razones de  ello,  como  lo  fueron que el postulado Carlos Mario Jiménez Naranjo no había  confesado  ese hecho; que de  alguna   manera   éste   negó   que  su  grupo  hubiera  acudido  a   la   apropiación  ilícita  de  las  tierras  de  los  campesinos  y  que  parecía ser más un asunto de despojo por  parte  de  unos  presuntos narcotraficantes, de manera  contradictora  se  aventuró a diferir la definición del asunto, señalando que  serían  los  jueces  y magistrados de restitución de  tierras       que       se      crearan  con ocasión de la Ley 1448 de 2011,  quienes  eventualmente  podrían  resolver el fondo de  la  solicitud  y  por eso,  dispuso   la  remisión  de  la  actuación  a  esta  Corporación.   

Con   el   proceder   así   desplegado,  soslayó   que  la teleología de la definición de  competencia  no  es  que el superior le indique al inferior cómo debe resolver,  o  le confirme el acierto o no, sin mediar recurso de  la  parte  interesada  de  la valoración  que hace de los presupuestos del  caso,  sino el de  establecer  si  tiene  o no jurisdicción para pronunciarse sobre  determinado               asunto.   

En  consecuencia,  mal  puede  esta  Sala  de  la  Corte,  como lo pretende el Magistrado de Control  de  Garantías  de  Justicia  y  Paz  de  la ciudad de  Medellín,   so   pretexto   de  que  se  defina  la  competencia,  adentrarse  a  realizar  consideraciones  acerca  de si el señor Simón Augusto Gaviria tiene o  no  requisitos  para  acudir  al  trámite  de  la  Ley  de Justicia y Paz, pues  el  llamado a verificar si  se  dan  o  no  tales  presupuestos  es  el funcionario  ante  quien  se  presentó  la  pretensión,  el cual  deberá   adoptar   la  decisión  que corresponda,  dándole   la   oportunidad  a  la  parte    interesada   para   que,   de   no  compartirla, la impugne.   

Acorde  con  lo  anterior,  se ordenará la  devolución  de  la actuación a la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior  de  Medellín,  con  el  fin  de que se proceda conforme a los parámetros aquí  señalados.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.  ABSTENERSE  de  resolver   acerca   de   la   definición   de   competencia,  por  las  razones  expuestas.   

2.           ORDENAR   al  Magistrado  con Funciones de Control de Garantías de  la   Sala   de  Justicia  y  Paz  del  Tribunal   Superior de Medellín, que  se    pronuncie   conforme   a    las  constataciones  que          hizo          y           consignó       en   la  audiencia  preliminar  de  restitución solicitada por el señor Simón Agustín  Arias   Correa,   dándole   la   oportunidad  para  su       eventual      impugnación.   

Comuníquese  lo  decidido a las partes e intervinientes en este trámite judicial.   

CÚMPLASE  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ   LUIS     BARCELÓ     CAMACHO                                           JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO       SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ             AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ   GUZMÁN                Comisión de servicio   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Auto  de 31 de marzo de 2009, radicación No. 31491.      

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