36985(14-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36985  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta N°331  

Bogotá, D. C., catorce (14) de septiembre dos  mil once (2011).   

VISTOS:  

Procede  la Corte a resolver la petición de  pruebas  formulada  por  el  representante  del  Ministerio  Público dentro del  trámite    de    extradición    adelantado    contra   Álvaro   Luis   Illera  Ortiz1  y  Víctor  Rafael  Reales Hoyos, reclamados por el Gobierno de la  República Bolivariana de Venezuela.   

ANTECEDENTES:  

1.   Mediante  oficio  No.  OFI11-28900-DVJ-0300  del  12  de julio de 2011, el Viceministro de  Justicia  y  del  Derecho comunicó que el Gobierno de la República Bolivariana  de  Venezuela,  por  intermedio  de  su  Embajada  en  Colombia  y con las Notas  Diplomáticas  números II.2.C6.E3 001128, II.2.C6.E3 001220 y II.2C6.E3 001241,  del  13,  16  y  19  de  mayo  de 2011, respectivamente, solicitó la detención  provisional  con  fines  de  extradición  de los ciudadanos colombianos Álvaro  Luis Illera Ortiz y Víctor Rafael Reales Hoyos.   

2. También indicó  que  esa  petición se fundamentó en que el Tribunal Sexto de Primera Instancia  en  Funciones  de  Control  del  Circuito  Judicial Penal del Estado de Carabobo  había  iniciado  solicitud de extradición, pues, se agrega, contra los citados  se  dictó  orden  de  aprehensión  el  12  de  febrero  de  2009,  la cual fue  debidamente ratificada el 20 de mayo de 2011.   

3.    Con  fundamento  en  lo  anterior,  se  expidieron  las  Circulares Rojas de Interpol  números  A-2825/5-2011  y  A-2826/5-2011  contra  Víctor Rafael Reales Hoyos y  Álvaro  Luis Illera Ortiz, respectivamente, las cuales se hicieron efectivas el  14  de  mayo  de  2011,  mientras que con resolución del día 17 de igual mes y  año  se  ordenó  la  captura  de  los  citados  por  la  Fiscal  General de la  Nación.   

4.  Así mismo,  expresó  que  dicha  Embajada, a través de la Nota Verbal No. II.2C6.E3 001481  del  16  de  junio de 2011, allegó las copias certificadas de la documentación  en  sustento  de  la  petición  de  extradición de Álvaro Luis Illera Ortiz y  Víctor  Rafael  Reales Hoyos. Además, informó que el Ministerio de Relaciones  Exteriores,  con  oficio  DIAJI.E No. 1541 del 28 de junio siguiente, conceptuó  que  “el  tratado  aplicable al presente caso es el  «Acuerdo  sobre  extradición»,  suscrito en Caracas, en el marco del Congreso  Bolivariano, el 18 de julio de 1911”.   

5. Así las cosas,  envió  a la Corte las diligencias allegadas por la representación diplomática  del  Gobierno requirente, “teniendo en cuenta que se  encuentran   reunidos   los  documentos  que  exige  el  Convenio  aplicable  al  caso”.   

6.  Recibida la  actuación  en  la  Corporación, por auto del 2 de agosto de 2011 se reconoció  personería  adjetiva  al  abogado  designado  por  los solicitados Álvaro Luis  Illera  Ortiz  y  Víctor  Rafael  Reales  Hoyos, tras lo cual se ordenó correr  traslado  por  el  término de diez días a los intervinientes para que pidieran  las    pruebas    que    considerasen    necesarias    dentro    del    presente  trámite.   

7.    El  Procurador  Delegado,  dentro  del  traslado  advertido,  solicitó oficiar a la  Fiscalía  General  de  la Nación con el propósito de que informe si en contra  de  los  reclamados  Álvaro  Luis  Illera  Ortiz  y Víctor Rafael Reales Hoyos  “se  adelantó  o  actualmente  se  tramita  alguna  investigación  o  juicio  penal,  o  han sido absueltos o condenados por algún  delito”,  por  cuanto,  en su criterio, es necesario  garantizar    el    principio    de   non   bis   in  ídem,   conforme   lo   establecen   los   Tratados  Internacionales  suscritos  por  Colombia  y,  además,  porque es indispensable  ajustarse  a  lo  señalado  por  la  Corte en el auto del 26 de agosto de 2009,  dictado dentro de la radicación No. 31951.   

También  pidió oficiar a la Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil,  a  fin  de que remita la tarjeta decadactilar que  figure  a  nombre de Álvaro Luis Illera Ortiz y de Víctor Rafael Reales Hoyos,  identificados   con   las  cédulas  de  ciudadanía  números  1.007.167.422  y  8.779.004, respectivamente.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. Cuestión previa:  

Con   el   propósito   de  determinar  la  procedencia  o  no  de la práctica de un medio de persuasión dentro de la fase  judicial  del  trámite  de  extradición,  se  debe tener presente que el mismo  esté  relacionado  con  alguno de los aspectos a revisar por la Corporación al  momento de emitir el respectivo concepto.   

1.1.  En este  sentido,   conviene   precisar   que  en  el  caso  particular  se  aplican  las  disposiciones  del  Código  de  Procedimiento Penal (Ley 906 de 2004) que no se  opongan  al  Acuerdo  Bolivariano  de  Extradición,  según  se desprende de lo  dispuesto  en  el  inciso 3º del artículo VIII del referido convenio, donde se  prevé  que  “La  extradición de los prófugos, en  virtud   de   las   estipulaciones  del  presente  Tratado,  se  verificará  de  conformidad  con  las  leyes  de  extradición  del  Estado  al  cual se haga la  demanda”.   

Así  las  cosas,  la pretensión probatoria  debe  estar vinculada, de acuerdo con lo señalado en el artículo 502 de la Ley  906 de 2004, con:   

a)  La  validez  formal de la documentación  presentada por el Estado requirente;   

b) La demostración plena de la identidad de  la  persona  solicitada  en  extradición con la que haya sido capturada con tal  fin;   

c)    El    principio    de   la   doble  incriminación.   

d)   La  equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero.   

e)  El  cumplimiento  de  lo dispuesto en el  Tratado aplicable.   

En  relación  con  este  último  punto, se  observa  que  el  Acuerdo Bolivariano de Extradición señala en el artículo I,  que  “es  preciso que las pruebas de la infracción  sean  tales, que las leyes del lugar donde se encuentre el prófugo o enjuiciado  justificaría    su    detención   o   sometimiento   a   juicio”.   

A  su  vez,  en el artículo V prevé que se  debe  verificar  “Si el individuo cuya extradición  se  solicita  ha  sido  juzgado y puesto en libertad o ha cumplido su pena, o si  los hechos imputados han sido objeto de una amnistía o indulto”.   

1.2.   Ahora,   debe   indicarse   que   el  Código    de   Procedimiento   Penal   de  2004,  en  el      artículo      139,   señala  a  los  jueces  el  deber  de  rechazar  de plano los  “actos    que   sean  manifiestamente   inconducentes,   impertinentes   o   superfluos”,  mientras  que  en el artículo 359 del  mismo   estatuto   atribuye   a   tales  funcionarios  “la exclusión, rechazo o  inadmisibilidad  de  los  medios  de  prueba  que, de conformidad con las reglas  establecidas  en  este código, resulten inadmisibles, impertinentes, inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a  probar  hechos notorios o que por otro motivo no  requieran   prueba”.   Y,   finalmente,   que   en  el artículo 375             ibídem   se   indican   las   pautas  para  determinar  la  pertinencia  de las pruebas, al subrayar la necesidad de que las  mismas      se      refieran      “directa  o indirectamente a los hechos o circunstancias relativos a  la    comisión   de   la   conducta”;       alcance       que      trasladado      al      trámite   de   extradición,   debe   aplicarse   a   los   requisitos   contenidos   en   el  artículo  502  de  la  Ley  906  de 2004 y en el Tratado aplicable.   

En  esa  medida,  de  conformidad  con  las  normas  anotadas, en la fase  judicial   del  trámite  de  extradición   sólo   se   decretarán     las     pruebas    pertinentes,   es   decir,   las   que  demuestren   los   supuestos   derivados  de  las  exigencias  previstas  en  el referido artículo  502 y los  requisitos     puntualizados    en    el    Tratado  aplicable.   

Igualmente,   se   ordenarán     las     conducentes,  esto  es,  aquellas  autorizadas en la  ley  con capacidad para comprobar los precisos aspectos sobre los cuales compete  a la Corte rendir su concepto.   

Finalmente,   se   evacuarán        las        útiles, o sea las llamadas a acreditar un  asunto   aún   no   corroborado   y   de  verdadero  interés       para      la      actuación.   

Por    tanto,   bajo   los   anteriores  presupuestos     se  estudiará        la        petición  probatoria formulada por el  representante    del  Ministerio Público.   

2. Sobre la solicitud de pruebas elevada por  el Procurador Delegado:   

Desde ahora se  anticipa    que    su  petición  probatoria     será    negada    por  improcedente.   

2.1. En efecto,  la  pretensión de averiguar sobre si las autoridades  judiciales  de  Colombia  han adelantado o actualmente  tramitan  investigación  alguna  o  juicio  donde  los  requeridos  hayan  sido  absueltos  o  condenados  por  los  mismos  hechos  que  sirven de sustento a la  presente  solicitud de extradición no es viable, por  cuanto    la    misma    se    encuentra   supeditada   a   la   existencia   de  información  que permita inferir tal circunstancia,  situación    ausente    en    este   caso,   pues  examinada      la      documentación  aportada  por  el  Estado requirente y la actuación  surtida,  no aparece mención acerca  de   una   eventual  acción  penal  seguida  en  el  país          contra          los           reclamados2,       amén  de  que  no debe perderse de vista que los hechos ocurrieron en  el   territorio   de  la  República  Bolivariana de Venezuela, en concreto en  los municipios Libertador y Valencia, Estado de Carabobo.   

La          conclusión        que   precede  también  se  encuentra  respaldada   por   el  hecho  de  que  los            solicitados  y  su  defensor  no  han  manifestado      una      hipótesis      como      la      planteada      por     el     representante     del    Ministerio  Público.   

Adicionalmente,  no  debe  dejarse   de   lado  que  los        requeridos   Álvaro  Luis    Illera    Ortiz    y    Víctor   Rafael   Reales   Hoyos   fueron  capturados     en  razón     del     presente     trámite    de   extradición      en      la      ciudad     de  Barranquilla,      de     manera     que     con  antelación            gozaban  de  su libertad, lo cual no permite  suponer   que  previamente  en  Colombia  hayan sido  judicializados  por  los  hechos  que  fundamentan  la  presente  petición de  entrega,        pues,       reitérese,     las     conductas     que     se    les    atribuye   se   cometieron   en   el   territorio  de  la    República    Bolivariana   de  Venezuela.   

Así las cosas,  se    niega    la    práctica    de   la   citada  prueba.   

2.2.  De   otra  parte,  tampoco  resulta  útil       oficiar       a       la  Registraduría  Nacional  del  Estado Civil para que  allegue    copia   de   la   tarjeta   decadactilar  de        los  reclamados, pues       dentro       de      la  documentación      recaudada      en         virtud         del         presente        trámite  de  extradición   aparece   la   reseña  de  los  citados, además,  la  información  aportada  por el  Estado  requirente  es  suficiente  para adelantar el  examen  sobre  la  plena identidad de los         solicitados.   

En      efecto,      los            documentos  entregados  por el Gobierno  extranjero   dan  suficiente  cuenta  de   la   identidad  de  los         requeridos,   pues   prueba   de  ello  es  que  allegó   información  personal          para          establecer         su         identificación y se suministró   el   número   de  cédula    venezolana    de    cada    uno    de    ellos.   

Así mismo, se  cuenta  con  el  estudio  lofoscópico practicado por  la  Policía Nacional de  Colombia    a    los  requeridos  Álvaro Luis Illera Ortiz y      Víctor     Rafael     Reales  Hoyos   el   día   de  su  captura,  a  efectos  de  establecer  su  plena  identidad.  Además, los  citados     no    han    manifestado    cuestionamiento    alguno    sobre    el  particular.   

En    esa    medida,    esta    prueba  también se niega.   

3. Cuestión Final:  

Como  la  Corte  no  observa la necesidad de  evacuar  pruebas de oficio, de conformidad con lo dispuesto en el inciso último  del  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004,  ordena  dejar el expediente en  Secretaría  de  la  Sala  por  el término de cinco días a disposición de los  intervinientes, para que presenten sus alegatos.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

1.   NEGAR  la  práctica  de las  pruebas deprecadas por el representante del Ministerio Público.   

2.    DEJAR, una vez en firme esta  decisión,  el expediente en Secretaría de la Sala por el término de cinco (5)  días  para  las  alegaciones  finales,  según  lo  prevé  el  inciso  3º del  artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                     JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO       SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO          GÓMEZ  QUINTERO                              MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO   IBÁÑEZ  GUZMÁN                                  JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  También conocido como Álvaro Luis Ospino Illera.   

2  En  igual   sentido,  Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, auto  del 26 de agosto de 2009, radicación No. 31951.     

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