37734(18-04-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37734  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 139.  

          Bogotá    D.C.,    abril   dieciocho   (18)   de   dos   mil   doce  (2012).   

ASUNTO  

          Corresponde   a   la  Sala  pronunciarse  en  torno  al  impedimento  presentado  por  los  Magistrados doctores SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ, AUGUSTO J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN  y JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA para conocer de la acción de  revisión   instaurada   por  la  sentenciada  LILIAM  CELESTE    BENAVIDES    ECHEVERRÍA    o    LILIÁN    DEL    CARMEN    BENAVIDES   ECHEVERRÍA,  a  través  de  apoderada.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES   

Mediante sentencia del primero de octubre de  2009,  el Juzgado Octavo Penal del Circuito Especializado de Bogotá absolvió a  BENAVIDES ECHEVERRÍA de los  delitos  de  concierto  para  delinquir, cohecho, falsedad material en documento  público   y   falsedad  ideológica  en  documento  público,  por  los  cuales  previamente se la había acusado.   

Contra  la  anterior  decisión,  promovió  recurso  de  apelación  el representante de la Fiscalía, motivo por el cual la  Sala  Penal del Tribunal Superior de la misma sede, en pronunciamiento del 24 de  mayo  de  2010,  la  revocó,  para  en su lugar condenarla como responsable del  concurso  de  delitos  referido,  a  las  penas  principales  de  108.9 meses de  prisión  y  el equivalente a 56.25 salarios mínimos legales mensuales vigentes  de  multa,  y  a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  de  la  sanción  aflictiva  de  la  libertad.   

Interpuesto contra el fallo anterior recurso  extraordinario  de  casación  por  el  defensor  de  la  mencionada, esta Sala,  mediante auto del    17    de   noviembre         de         2010   en   el  asunto  bajo  radicación  35244,     resolvió  inadmitir     la     demanda     presentada    para  sustentarlo.   

Dicha   sentenciada,   por  intermedio  de  apoderada   especial,  solicita  ahora  la  revisión  del  mencionado  proceso.   

Al  establecerse que los H. Magistrados cuya  declaración  impeditiva  se estudia suscribieron el aludido auto inadmisorio de  la  demanda de casación, mediante auto de sustanciación del pasado 25 de enero  se  dispuso  correrles  traslado  de  las  diligencias  para  que  expresaran si  consideraban estar o no inmersos en causal de inhibición.   

Durante  el  término,  los  H.  Magistrados  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ,  AUGUSTO  J. IBÁÑEZ GUZMÁN y JULIO ENRIQUE SOCHA  SALAMANCA  se  declararon impedidos, con fundamento en las causales previstas en  los  artículos  99.6  y  228  de  la  Ley  600  de  2000, para intervenir en la  discusión   y   decisión  que  deba  proferirse  dentro  de  esta  acción  de  revisión.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Sea  lo  primero  advertir  que  como no hay  homogeneidad  en  la  causal de impedimento invocada, resulta pertinente traer a  colación     antecedente     de     la     Sala1   según   el   cual   si  el  presupuesto  que  afecta  la  imparcialidad  deriva de haberse manifestado en el  auto  inadmisorio de la demanda de casación la inobservancia de vulneración de  garantías  fundamentales  que  imponga la intervención oficiosa del fallo, con  sujeción   a  la  facultad  conferida en el artículo 216 de la Ley 600 de  2000,  la  causal  correcta no es ninguna de las pretextadas, sino la cuarta del  artículo  99  de  la  Ley 600 de 2000. Así se precisó en aquella oportunidad,  con  el  objeto  precisamente  de  unificar  la  postura  de  la  Corte sobre el  particular:   

“Debe  reconocerse  que  la  Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia no  ha  sido  uniforme  en  el  tratamiento  del  tema en cuestión, pues en algunas  oportunidades  ha  señalado  que  la  mencionada  manifestación constituye una  participación  anterior que compromete el criterio de los Magistrados frente al  nuevo  asunto  a  decidir. Ejemplo de esta postura son las decisiones proferidas  el  7  de  septiembre  de  2006,  radicación  25590,  el  3  de  marzo de 2008,  radicación 28715 y el 22 de agosto de 2008, radicación 29606.   

En  otras  ocasiones se ha expresado que el  proferimiento  del  auto  inadmisorio  de la demanda de casación, así allí se  exprese  la  afirmación acerca de la no presencia de circunstancias vulnerantes  de  las  garantías fundamentales, no constituye motivo de inhibición, pues esa  no  es la decisión objeto de la acción de revisión, amén de que el análisis  sobre   los   presupuestos  de  lógica  y  adecuada  sustentación  del  libelo  casacional  no  comporta  abordar  el  examen  de  los  fundamentos  fáctico  o  jurídicos  del  fallo  de  segunda  instancia.  Tal criterio se prohijó, entre  otras  decisiones, en los autos del 14 de julio de 2008, radicación 29916 y del  19 de febrero de 2009, radicación 30917.   

Pues  bien,  en  orden   a   fijar   una   postura  con  vocación  de  superar  la  discrepancia  jurisprudencial   subsistente   al   respecto,   debe   la   Sala   señalar  lo  siguiente:   

El  artículo  228  de  la  Ley 600 de 2000  establece textualmente:   

‘No  podrá  intervenir   en   el   trámite   y   decisión   de   esta  acción2   ningún  Magistrado  que  haya  suscrito  la  decisión  objeto  de  la misma’.   

Atendido  el  carácter  taxativo  de  las  causales  de  inhibición  y  la  exigencia  de  su interpretación restrictiva,  habida  consideración  de  tratarse de motivos excepcionales para separar a los  funcionarios  judiciales  del conocimiento de los asuntos que están sometidos a  su definición3   

,  resulta  claro  que  no  encaja  en  la  estructura  normativa  de  la  causal  especial  de impedimento en comentario la  hipótesis  de  participar  en  el  proceso  mediante  el proferimiento del auto  inadmisorio  de  la  demanda  de  casación,  porque  el objeto de la acción de  revisión  no  será esa decisión sino la sentencia respectiva o la resolución  de  preclusión  de  la  instrucción,  en  los  casos  señalados  en  la  ley.   

No  obstante,  no  escapa  a la Sala que el  fundamento  de la mencionada causal de impedimento es impedir que quien suscribe  el  pronunciamiento  objeto de la acción de revisión participe e intervenga en  su  trámite  y  decisión,  independientemente  de  los fundamentos fácticos y  jurídicos  invocados  en  el  respectivo  libelo, de manera que será motivo de  separación  de  su  conocimiento el participar de esa forma en el proceso, así  se  alegue un aspecto objetivo no debatido al momento de emitirse el fallo, como  el  hecho  de operar la prescripción con posterioridad a su proferimiento, o se  invoque  como  motivo  de  revisión  un  aspecto  no  considerado al momento de  definirse  la  segunda instancia, como sería la aparición de un hecho o prueba  nueva.   

En  otras  palabras,  el  propósito  del  legislador  al  estatuir  la  causal  especial  de  impedimento  se  encaminó a  garantizar  que  el  criterio  de  los funcionarios en quienes queda radicada la  tarea  de  pronunciarse  sobre  la  demanda  de  revisión  esté desprovista de  cualquier  contaminación  o  prevención  derivada  de  su participación en la  adopción  de  la sentencia o de la preclusión de la instrucción, que perturbe  su  ánimo  y, en consecuencia, le impida decidir en forma imparcial y objetiva.   

En  esas condiciones, considera la Sala que  el  tema  relacionado  con la manifestación efectuada en el auto inadmisorio de  la  demanda  acerca  de  no  advertirse vulneración de garantías fundamentales  debe  examinarse  a  la  luz  del  propósito  que persiguió el legislador para  establecer  la  causal  especial de impedimento, es decir, confiar el trámite y  decisión  de  la  demanda  de  revisión  en  funcionarios  ajenos  a cualquier  intervención  sustancial  en  el  asunto  que  motiva  la  invocación  de  esa  excepcional  acción,  sin  importar si el tema objeto del libelo haya sido o no  abordado, en concreto, en el pretérito pronunciamiento.   

Desde  luego, ya se dijo que tal situación  no  configura  en rigor la causal de inhibición prevista en el artículo 228 de  la  Ley 600 de 2000. No obstante, para la Sala de allí sí surge concurrente la  causal  4ª  contemplada  en  el  artículo  99  ibídem,  en  la  hipótesis de  manifestar  el  funcionario  judicial  ‘su   opinión  sobre  el  asunto  materia  del  proceso’.   

Sobre el antes mencionado motivo impediente  la  jurisprudencia  de  la Corte ha dicho que su configuración ocurre cuando la  opinión  se  expresa  extraprocesalmente,  situación  que,  ciertamente,   encuentra  cabida cuando el criterio se emite en un proceso diverso,4 como acontece  en  el  presente  caso,  pues  la acción de revisión constituye una actuación  procesal  distinta  de aquella que culminó con la sentencia condenatoria objeto  de  esa acción. De ahí que deba descartarse la causal 6ª de impedimento, pues  si  bien  ésta  erige como motivo de separación la participación anterior del  funcionario  judicial,  la norma exige que esa intervención se haya dado dentro  del mismo proceso.   

Ahora bien, también tiene dicho la Sala de  Casación  Penal  que la opinión extraprocesal estructurante del impedimento es  aquel  concepto  que  resulta  vinculante  frente  al nuevo asunto sometido a la  decisión  del  funcionario.  Así,  en  auto del 7 de marzo de 2007 expresó la  Corporación lo siguiente:   

‘(L)o que obliga  a  aceptar la circunstancia de inhibición es que el funcionario haya incurrido,  con  ocasión  de  sus  funciones,  en  pronunciamientos  anticipados  acerca de  aspectos  sustanciales  que … constituyen auténticos actos de prejuzgamiento,  que   implican   compromiso   indiscutible  de  su  criterio  y  pretermiten  su  imparcialidad      para      resolver      el      asunto     futuro’5.   

Para  la Sala, la  manifestación  efectuada en el auto inadmisorio de la demanda, en el sentido de  no  advertirse  vulneración  de  garantías fundamentales constituye un aspecto  trascendental,  pues  de esa forma, a partir del conocimiento y estudio integral  de  la  actuación,  se  refrendó  la  legalidad  del  trámite  surtido en las  instancias,  así  como  del  mismo  fallo  condenatorio  que es ahora objeto de  acción  de  revisión,  motivo  por el cual se trata de una opinión anticipada  con   suficiente   capacidad   para   perturbar   el   ánimo   de   quienes  la  emitieron.   

Por  tal  tazón, obligado resulta concluir  que  el  criterio  de  los  Magistrados que participaron en la aprobación de la  decisión  inadmisoria  quedó  comprometido  y  su  imparcialidad afectada para  pronunciarse  en  torno a la demanda de revisión presentada contra la sentencia  de   segunda   instancia   en   la   cual  se  condenó  a  …”  (subrayas fuera de texto).   

A la misma conclusión se llega en el asunto  sub  lite  cuando quiera que  en  el  auto inadmisorio de la demanda de casación presentada a nombre de quien  ahora  pretende,  a  través  de  apoderada  especial, la revisión del fallo de  segunda     instancia,     se     plasmó    textualmente    que    “revisada  la  actuación  en  lo  pertinente,  no se observó la  presencia  de  ninguna  de  las  hipótesis que permitirían a la Corte obrar de  oficio  de  conformidad  con el artículo 216 del Código de Procedimiento Penal  de 2000”.     

Se  aceptará,  entonces,  el  impedimento  expresado  por  los  Magistrados  doctores SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ, AUGUSTO J.  IBÁÑEZ  y  JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA y se procederá, en consecuencia, a  separarlos del conocimiento de este asunto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE   JUSTICIA,    SALA   DE  CASACION  PENAL,  integrada  por  Conjueces  y  Magistrados,   

RESUELVE  

          1.        ACEPTAR  el  impedimento declarado por los  Magistrados  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ,  AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ y JULIO ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA,  de  conformidad  con  las  razones consignadas en la anterior  motivación.   

2.               SEPARAR,  en  consecuencia,  del  conocimiento del presente asunto, a los Magistrados cuyo  impedimento se acepta.   

Comuníquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                            FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ         LUIS                        GUILLERMO                       SALAZAR  OTERO              

                                          

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

            NUBIA       YOLANDA       NOVA  GARCÍA   

   Secretaria  

    

1 Auto  de mayo 7 de 2009. rad. 31140.   

2  La  norma se refiere a la acción de revisión.   

3  Según  máxima  de hermenéutica jurídica, las excepciones deben interpretarse  en  forma  estricta.  En  ese  sentido,  la Sala ha dicho (ver en auto del 24 de  enero  de  2007,  radicación 2667) que las causales de impedimento no se pueden  extender a casos no reglados de manera precisa.   

4 Cfr.  Auto citado.   

5  Radicación 26853.     

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