37682(07-12-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37682  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta No.434  

Bogotá,  D. C.,  siete (7) de diciembre  de dos mil once (2011).   

VISTOS:  

Procede la Corte a resolver sobre la petición  de  pruebas formulada por la defensa y el representante del Ministerio Público,  dentro  del  trámite  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  Jhon  Jairo  Sánchez  Saldarriaga, quien es reclamado en extradición por el Gobierno de los  Estados Unidos.   

ANTECEDENTES:  

1. Mediante oficio  del  12  de  octubre  de  2011, el Viceministro de Política Criminal y Justicia  Restaurativa  comunicó que el Gobierno de los Estados Unidos, por intermedio de  su  Embajada  en Colombia y con la Nota Diplomática No. 1413 del 20 de junio de  igual  año,  solicitó  la detención provisional con fines de extradición del  ciudadano  colombiano  Jhon  Jairo Sánchez Saldarriaga, quien es requerido para  comparecer   a  juicio  “por  delitos  federales  de  narcóticos”,  cuya captura se materializó el 11 de  agosto  siguiente  por  miembros  de la Policía Nacional, en cumplimiento de la  Resolución  del  29  de  junio  de  la  misma  anualidad expedida por la Fiscal  General de la Nación.   

También  expresó  que  dicha  Embajada,  a  través  de  la  Nota  Verbal  No.  2546 del 7 de octubre de 2011, formalizó la  solicitud  de  extradición  y allegó la documentación debidamente traducida y  legalizada.  Además,  informó  que el Ministerio de Relaciones Exteriores, con  oficio  DIAJI/GCNJI  No.  2501  del  día 11 de igual mes y año, conceptuó que  “por  no  existir  tratado  aplicable  al  caso  en  mención,  es procedente obrar de conformidad con el ordenamiento procesal penal  colombiano”.   

Así  las  cosas,  envió  a  la  Corte  la  documentación  presentada  por  la  representación  diplomática  del Gobierno  requirente,  “teniendo  en  cuenta que se encuentran  reunidos  los  requisitos  formales  exigidos  en la normatividad procesal penal  aplicable”.   

2.  Recibida la  actuación  en la Corporación, con auto del 25 de octubre de 2011 se reconoció  personería  adjetiva al abogado designado por el solicitado Jhon Jairo Sánchez  Saldarriaga  y  se  ordenó  correr traslado por el término de diez días a los  intervinientes,  en orden a que pidieran las pruebas que considerasen necesarias  dentro del presente trámite.   

3.    El  apoderado    del   requerido   solicita   la   práctica   de   las   siguientes  pruebas:   

3.1.  Ordenar  la  traducción  oficial al castellano de los documentos aportados en idioma inglés  por  el  país  requirente, por cuanto la obrante “no  es  oficial”. Lo anterior, para dar cumplimiento a lo  dispuesto en el artículo 495 de la Ley 906 de 2004.   

3.2.  Oficiar a  las  autoridades  nacionales  para que informen si en contra del solicitado Jhon  Jairo  Sánchez  Saldarriaga se sigue investigación por los hechos ocurridos el  30  de  julio  de  2010,  fecha en que se incautó un cargamento de 500 kilos de  cocaína  en  la  carretera que conecta las ciudades de Bogotá y Cartagena, por  lo  cual  es  solicitado en extradición, pues se hace necesario salvaguardar el  principio    de    non   bis   in   idem.   

3.3.  Solicitar al  Estado  reclamante que precise las conductas que sustentan los cargos uno y dos,  en  los  cuales  se  apoya  la  petición de extradición de Jhon Jairo Sánchez  Saldarriaga,  dado  que en las notas verbales allegadas se indica que los hechos  habrían  ocurrido  en  Colombia,  México  y  España,  por tanto, a juicio del  defensor  el  país  requirente  no está legitimado para pedir la extradición,  conforme lo alegará en la oportunidad correspondiente.   

3.4.  Requerir  a  la Registraduría Nacional del Estado Civil para que informe si la cédula de  ciudadanía  No.  72.140.655 fue expedida a nombre del requerido, en qué fecha,  si  la misma está vigente y remita la respectiva tarjeta decadactilar, en orden  a demostrar su plena identidad.   

4. El representante  del Ministerio Público deprecó la siguiente actividad probatoria:   

4.1.  Oficiar a la  Fiscalía  General  de  la Nación con el propósito de que informe si en contra  del  reclamado  Jhon  Jairo  Sánchez  Saldarriga “se  adelantó  o  actualmente  se tramita alguna investigación o juicio penal, o ha  sido  absuelto  o  condenado  por algún delito”, por  cuanto  en  su  criterio  es  necesario  garantizar el principio de non  bis  in  ídem, conforme lo establecen  los  Tratados  Internacionales  suscritos  por  Colombia  y,  además, porque es  indispensable  ajustarse a lo señalado por la Corte en auto del 26 de agosto de  2009, dictado dentro de la radicación No. 31951.   

4.2.  Requerir  a  la  Registraduría  Nacional del Estado Civil, a fin  de  que   remita   la   tarjeta   decadactilar  que  figure   a   nombre  del  reclamado,  identificado con la cédula de ciudadanía No.  72.140.655.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. Cuestión previa:  

Con el propósito de determinar la procedencia  o  no  de la práctica de un medio de persuasión dentro de la fase judicial del  trámite  de extradición, se debe tener presente que el mismo esté relacionado  con  alguno  de  los aspectos a revisar por la Corporación al momento de emitir  el respectivo concepto.   

1.1.   En este  sentido,  la  pretensión  probatoria  debe  estar  vinculada, de acuerdo con lo  señalado en el artículo 502 de la Ley 906 de 2004, con:   

a)  La  validez  formal  de la documentación  presentada por el Estado requirente;   

b)  La demostración plena de la identidad de  la  persona  solicitada  en  extradición con la que haya sido capturada con tal  fin;   

c)  El  principio de la doble incriminación,  según  el  cual el hecho que motiva la petición de entrega también debe estar  previsto  en  Colombia como delito y encontrarse reprimido con pena privativa de  la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro años;   

d)  Que  la  providencia  proferida  por  la  autoridad  extranjera  sea  una  sentencia o al menos se asimile, de conformidad  con nuestro sistema procesal penal, a la acusación; y   

e) El cumplimiento de lo dispuesto en Tratados  Públicos, de ser necesario.   

1.2.  Ahora,     acorde     con     la     jurisprudencia     de     esta  Colegiatura1,  también se  debe   constatar   si   en   Colombia   se  profirió  decisión  con fuerza de cosa juzgada, por los mismos  hechos    que    sustentan    la    petición    de  extradición.   

1.3.   A  su  vez,  como  de  acuerdo  con  lo  manifestado  por  el  Ministerio de Relaciones  Exteriores,        según        quedó   consignado   inicialmente,  este  asunto  se  rige por el Código de Procedimiento Penal  de  2004,  será  necesario  tener presente que en su  artículo 139 señala a los  jueces     el     deber     de    rechazar    de    plano    los    “actos   que   sean   manifiestamente  inconducentes,         impertinentes         o  superfluos”,  mientras  que en el artículo   359   del  mismo  estatuto  atribuye  a  tales  funcionarios        “la  exclusión,  rechazo  o inadmisibilidad de los medios de prueba  que,  de  conformidad  con  las  reglas  establecidas  en este código, resulten  inadmisibles,  impertinentes,  inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a probar  hechos  notorios  o  que  por  otro  motivo  no  requieran prueba”.    Y,    finalmente,    que   en   el  artículo          375          ibídem  se  indican  las  pautas  para determinar la pertinencia de las pruebas, al subrayar  la   necesidad   de   que  las  mismas  se  refieran  “directa o indirectamente  a   los   hechos   o   circunstancias   relativos   a   la  comisión   de   la   conducta”;  alcance  que  trasladado  al  trámite  de  extradición,   debe   aplicarse   a   los   requisitos   contenidos   en   el  artículo   502   de   la   Ley   906  de 2004.   

En esa medida, de conformidad con las normas  anotadas,   en  la  fase  judicial  del  trámite  de  extradición   sólo  se  decretarán      las     pruebas     pertinentes,   es   decir,   las   que  demuestren  los  supuestos  derivados  de  las  exigencias previstas tanto en el  referido  artículo  502,  como  los  requisitos  puntualizados en los artículos  490, 493 y 495 de la Ley 906 de 2004.   

Igualmente,   se   ordenarán     las     conducentes,  esto  es,  aquellas  autorizadas  en  la  ley con capacidad para  comprobar    los    precisos    aspectos    sobre   los   cuales   compete a la Corte rendir su concepto.   

Finalmente,   se   evacuarán        las        útiles, o sea las llamadas a acreditar un  asunto   aún   no   corroborado   y   de  verdadero  interés     para     la     actuación.   

Precisados    los    parámetros   bajo   los   cuales  corresponde  adelantar  la  actividad  probatoria  en  la fase judicial del trámite   de   extradición,  como  quiera  que  se  observa  que en parte hay identidad entre las  pruebas  solicitadas  por  el  defensor  del  requerido  y las deprecadas por el  Procurador  Delegado,  se resolverán conjuntamente, para lo cual se seguirá el  orden propuesto por el primero.   

2.   Sobre la pretensión probatoria en  concreto:   

2.1.   Aquella  peticionada  por  el  apoderado  del  solicitado  y  dirigida a que se ordene la  traducción  oficial al castellano de los documentos aportados en idioma inglés  por  el país requirente, es impertinente, en tanto que tal requisito, contrario  a  lo  manifestado  por  el  apoderado  del reclamado, no está consagrado en el  artículo 495 de la Ley 906 de 2004, por cuanto en él se estipula:   

“La  solicitud  para  que  se  ofrezca  o  se  conceda  la  extradición  de  persona  a quien se haya formulado resolución de acusación o  su  equivalente  o  condenado  en  el  exterior,  deberá  hacerse  por  la vía  diplomática,  y  en  casos  excepcionales  por  la  consular,  o  de gobierno a  gobierno, con los siguientes documentos:   

1.  Copia  o trascripción auténtica de la  sentencia, de la resolución de acusación o su equivalente.   

2.  Indicación  exacta  de  los  actos que  determinaron  la  solicitud de extradición y del lugar y la fecha en que fueron  ejecutados.   

3.  Todos  los  datos  que  se posean y que  sirvan para establecer la plena identidad de la persona reclamada.   

4.  Copia  auténtica  de las disposiciones  penales aplicables para el caso.   

Los documentos mencionados serán expedidos  en  la  forma prescrita por la legislación del Estado requirente y deberán ser  traducidos al castellano, si fuere el caso”.   

Como se puede apreciar, en el inciso final de  la  norma transcrita sólo se exige que se allegue la traducción al castellano,  si  fuere necesario, de los documentos aportados por el Gobierno extranjero, sin  requisito  adicional alguno al respecto, distinto a lo que pretende hacer ver el  abogado del solicitado.   

Sea  del  caso  señalar que este criterio ha  sido   constante,   pues   en   relación   con   tal   temática  la  Corte  ha  precisado:   

“En cuanto a la traducción, adverso a lo  sostenido  por  el  defensor,  de  antiguo  la  Sala viene sosteniendo que no es  viable  aplicar  por  integración el artículo 260 del Código de Procedimiento  Civil  que  pide su realización por el Ministerio de Relaciones Exteriores, por  un  intérprete  oficial  o por traductor designado por el juez, ni el artículo  239  del  Código  de  Procedimiento  Penal, en virtud a que el inciso final del  artículo  513  del  Código de Procedimiento Penal [hoy artículo 495 de la Ley  906  de  2004]  solo  exige  la  traducción  al  castellano,  cuando  ello  sea  necesario, sin prever trámite especial alguno.   

En  decisión  del  11   de    julio   de   2001,   en   el   radicado  No.  16710… la Corte definió este punto de la siguiente manera:   

«Lo  atinente  a  la  identidad  de  quien  realizó  la  traducción de la acusación y de las declaraciones juradas, es un  tema  irrelevante  para  la validez de la documentación. En torno al tema de la  traducción,  el  inciso  final  del  artículo 551 del Código de Procedimiento  Penal…  [hoy  artículo  495 del actual C. de P.P.] sólo exige que se haga al  castellano,  si  fuere el caso, sin agregar ninguna formalidad especial o algún  ritualismo  riguroso. En ese orden de ideas, la entrega por vía diplomática de  los  documentos  que  sirven  de  soporte  a  la  petición  de extradición, su  revisión  previa  por  parte  de  los Ministerios de Relaciones Exteriores y de  Justicia  y  del  Derecho,  y la evidencia física de que han sido traducidos al  castellano,    garantizan    la    acreditación   formal   de   ese   requisito  legal».   

Y,  en  proveído  del 11 de julio de 2001,  dentro del radicado No. 16714… agregó:   

«Finalmente   en   cuanto   hace   a  la  certificación  sobre  el  carácter  de  la  traductora,  la Sala mantendrá su  decisión.  No  es  necesaria ninguna integración con las normas del Código de  Procedimiento  Civil.  El tema de la traducción está integralmente regulado en  el  inciso  final  del  artículo 551 del Código de Procedimiento Penal… [hoy  artículo  495  de  la Ley 906 de 2004]. Atendiendo a la naturaleza del trámite  —cooperación  internacional—;  a  la  calidad     de    los    sujetos    —Estados,         requirente         y         requerido—;   y   a  la  naturaleza  del  acto  jurídico    que    se    produce    —concepto   jurídico  no  obligatorio  si  es  positivo—; esa norma no puede ser interpretada  sino  en  la  forma  en  que lo viene haciendo la Sala, tal como lo expuso en el  auto recurrido.   

Aquí la traducción ha sido dejada ausente  de  ritualismos,  pues  esa  es  la única manera de adecuar la exigencia de los  documentos  mínimos  con  el  principio  de  la  validez formal sobre el que se  soporta  su  análisis.  En  tal hermenéutica queda excluida como fuente formal  una  norma  que  sólo podría ser utilizada como tal en virtud del principio de  integración,  esto  es, en ausencia de regulación expresa, y que de contera se  refiere  a  la  apreciación  como  prueba  de  los documentos, algo que tampoco  ocurre  dentro del trámite de extradición, pues aquí no se aprecia la prueba,  sólo se estima su validez formal».   

Así, entonces, realizada la traducción de  los  documentos  que hacen parte de los anexos y revisada por los Ministerios de  Relaciones  Exteriores  y  de Justicia y del Derecho, se tiene por cumplido este  requisito”2.   

2.2.  La  prueba  deprecada  por  el  apoderado  del requerido, orientada a constatar si en contra  del  solicitado  Jhon  Jairo  Sánchez  Saldarriga  se  sigue  investigación en  Colombia  por  los  hechos  ocurridos  el  30  de julio de 2010, fecha en que se  incautó  un  cargamento  de  500  kilos de cocaína en la carretera que une las  ciudades  de  Bogotá  y  Cartagena,  por lo cual es solicitado en extradición,  resulta  pertinente, en tanto que se hace necesario salvaguardar el principio de  cosa juzgada.   

Por  igual,  para garantizar el postulado en  cita,    es   procedente   la   petición  presentada  por el Procurador Segundo Delegado para la     Casación    Penal,  en  cuanto  se  refiere  a  oficiar  a  la Fiscalía General de la  Nación  con  el  propósito de que informe si en contra del citado “se  adelantó  o  actualmente  se tramita alguna investigación o  juicio  penal,  o  ha sido absuelto o condenado por algún delito”,  precisando que tal información se debe concretar a la existencia  de  investigación  por  los  hechos  que  sirven  de  fundamento  a la presente  solicitud de extradición.   

La  pertinencia de la prueba solicitada por  el  apoderado  del  requerido  y el representante del Ministerio Público,  en  los  términos que anteceden,  surge  del  contenido  de la documentación  aportada  por el Gobierno requirente, en particular porque en la  Nota  Verbal  No.  1413  del 20 de junio de 2011, por  cuyo  medio  se  solicitó  la detención     provisional    con    fines    de    extradición     de     Jhon    Jairo    Sánchez  Saldarriga,   y   en   la  No.  2546  del    7    de    octubre    de   2011,   mediante   la   cual   se  formalizó  la  petición  de entrega de éste, se sostuvo:   

“La  investigación  ha  revelado  que  los acusados Jhon  jairo   Sánchez   Saldarriaga  y  Roberto  Mariano  Mejía   Pérez   son  miembros   de   una   organización  responsable  de  enviar    cargamentos    de    cocaína  en  contenedores  desde  el  puerto  de Cartagena, Colombia, a  México,  siendo  uno  de  los  destinos finales los  Estados   Unidos.   Sánchez  Saldarriaga  ha  sido  identificado   como   un   traficante   de  cocaína  responsable   de  obtener  cocaína  y  hacer   los   arreglos  para  que  la  cocaína  sea  colocada  en  barcos contenedores que  transportan   carga   legítima.  Mejía  Pérez ha sido identificado como un  «intermediario      de      carga»  que  trabajaba  para  muchas  organizaciones de tráfico  de  narcóticos,  incluyendo  la  organización   de   Sánchez  Saldarriaga,  y  es  responsable   de   conseguir   policías  portuarios  corruptos  para  que asistan en la exportación de la  cocaína sin que sea detectada.   

Comenzando  aproximadamente  en  marzo  de  2010,  dos oficiales   encubiertos             de   la   Policía     Nacional              de    Colombia   (CNP             –sic–),  haciéndose    pasar    por    policías   portuarios,   empezaron  a  reunirse  en  forma  regular  con  Sánchez    Saldarriaga    y    Mejía  Pérez.  Durante  dichas reuniones,  muchas  de  las  cuales  fueron  vigiladas  y  grabadas en video por las fuerzas  del   orden,   Sánchez  Saldarriaga      y     Mejía     Pérez  acordaron  pagarle  a  los  dos  oficiales  encubiertos de la  CNP  importantes  sumas  de dinero para asegurar que  los   contenedores   en  los  que  la  cocaína  iba  escondida  no  fueran  inspeccionados,  y  que  salieran  del Puerto       de      Cartagena      sin  detectarlos.   

El  17  de  abril  de  2010,  por ejemplo,  oficiales  mexicanos  de  las fuerzas del orden inspeccionaron unos contenedores  que    habían   sido   cargados   en   un   barco  específico que venía de  Colombia.     El    contenedor    tenía    marcas  específicas  y, bajo las  instrucciones    de    Sánchez    Saldarriaga   y  Mejía  Pérez, y con la  asistencia  de  los  oficiales encubiertos de la CNP,  no   había  sido  inspeccionado  en  el  puerto  de  Cartagena,  Colombia.  Las  autoridades  mexicanas  encontraron  aproximadamente  1.862               kilogramos      de     cocaína.  El  30  de  junio  de 2010, Mejía  Pérez  le informó a los  oficiales  encubiertos de la CNP que un segundo  cargamento  de  500  kilogramos  previamente  arreglado estaba en camino al puerto para su inspección.  Sin embargo, los narcóticos fueron  incautados en la carretera entre Bogotá  y  Cartagena  antes  de  llegar.  El 3 de septiembre de 2010, un  tercer  cargamento  de  narcóticos pasó  la  inspección  en Cartagena con la  ayuda  de  los  oficiales  encubiertos  de la CNP, de  acuerdo   con   las   instrucciones   de   Sánchez  Saldarriaga     y  Mejía  Pérez. Cuando el  barco  llegó a España el  27  de  septiembre  de 2010, fue inspeccionado por la  Policía   Nacional  de  España,     la     cual    localizó   e  incautó  la  cocaína.   En   cada   una   de   estas   ocasiones   Mejía    Pérez   le   pagó    a   los   oficiales   encubiertos  de   la   CNP  por  su  asistencia  para  lograr  que los narcóticos pasaran  la    inspección    portuaria    en    Cartagena,  Colombia”.   

Así  mismo,  en  la  declaración jurada de  Steven  Murphy,  Agente Especial de la Administración para el Control de Drogas  de  los Estados Unidos, allegada en sustento de la solicitud de extradición, se  consignó:   

“Antecedentes:   

Como   resultado  de  una  investigación  encubierta  lícita  realizada  por  la  Policía  Nacional  de  Colombia (en lo  sucesivo,  «PNC»),  los  imputados Sánchez Saldarriaga y Mejía Pérez fueron  identificados  como  miembros  de  una  organización  de  narcotráfico  (en lo  sucesivo,   «ONT»)  responsable  del  embarque  de  contenedores  cargados  de  cocaína  desde  el  puerto  de  Cartagena, Colombia, hacia México, rumbo a los  Estados  Unidos.  Sánchez Saldarriaga y Mejía Pérez fueron identificados como  los  traficantes  de  cocaína  responsables  de  obtener  cocaína  y hacer los  arreglos  para  colocarla  en  buques porta contenedores que transportaban carga  legítima.  Mejía  Pérez  fue identificado como un «corredor de cargamentos»  que  trabajaba  para  varias  ONT, entre ellas la de Sánchez Saldarriaga, y era  responsable  de  reclutar  oficiales  corruptos  de  la  Policía  Portuaria  de  Cartagena  («Policía Portuaria»), quienes ayudaban a exportar la cocaína sin  que  fuera  detectada.  Las  pruebas en contra de los imputados, incluyen, entre  otras,  el  testimonio  de  agentes  encubiertos  de la PNC, vigilancia física,  grabaciones de video de reuniones e incautaciones de cocaína”.   

En  esa medida,  con     el     propósito     de    obtener    la  información           pertinente  de  la  Fiscalía  General  de la  Nación,      se  suministrarán los datos  que  anteceden  y  en  caso  de  que  se obtenga una  respuesta  afirmativa, el  ente   acusador  deberá  allegar  copia  de  las  decisiones  de  fondo  e  indicar la autoridad que haya  emitido  el  fallo  correspondiente,  a  la  cual se  requerirá  para  que aporte duplicado del mismo con  su respectiva constancia de ejecutoria.   

La  prueba  en  cita  por  igual  resulta  pertinente,  si  se  tiene  en  cuenta  que de haber cursado y concluido proceso  penal   en  el  país  en  contra  del  reclamado  con  efectos  de cosa juzgada por los mismos hechos que  sustentan  la  petición  de extradición,   “se  debe  privilegiar  el  ejercicio  de la jurisdicción  por   las   autoridades   colombianas   frente   a  la  solicitud  del  Gobierno  extranjero”3.   

2.3. La pretensión  del  defensor  para  que  se  solicite  al  Estado  reclamante  que  precise las  conductas  que  sustentan  los cargos  uno  y  dos  de   la   acusación  sustitutiva  No. 10 CR 1009 (S-3) del 19 de mayo  de  2011  de  que  es  objeto Jhon Jairo Sánchez Saldarriaga y en los cuales se  apoya  la  petición  de  extradición,  por cuanto los hechos señalados en las  notas  verbales  allegadas  indican que habrían ocurrido en Colombia, México y  España,  no es pertinente, pues la información allegada sobre el particular es  suficiente para que la Corte emita el concepto respectivo.   

En  efecto, inicialmente cabe aclarar que la  constatación  de  los  requisitos que corresponde revisar a la Corte al momento  de  emitir  su  pronunciamiento, se efectúa confrontando toda la documentación  aportada  por  el  Gobierno requirente y no con fundamento en una pieza procesal  en particular, como parece entenderlo el defensor del reclamado.   

Así  mismo,  es al momento de pronunciar el  concepto  de  rigor que la Corte entra a examinar lo relativo a la procedencia o  no  de la extradición de la persona solicitada, tal como incluso lo reconoce el  propio  apoderado  del solicitado, cuando afirma que tal aspecto será objeto de  su alegato de conclusión.   

Por  tanto,  la  pretensión  probatoria del  abogado  del  requerido  lo  que persigue es que la Sala anticipe su criterio en  torno  del  aspecto  bajo  estudio,  con  lo  cual  se  desconocería  el debido  proceso.   

2.4.    La  petición  del  Procurador  Delegado  y  del  abogado del reclamado, para que se  requiera  a  la Registraduría Nacional del Estado Civil a fin de que informe si  la  cédula  de ciudadanía No. 72.140.655 fue expedida a nombre del solicitado,  en  qué  fecha,  si  la  misma  está  vigente  y  remita la respectiva tarjeta  decadactilar,    tampoco   resulta   útil,  pues  dentro de la documentación  recaudada  en  virtud  del  presente trámite  de  extradición  aparece  dicho  documento4,  además, la información  aportada  por el Estado requirente es suficiente para adelantar  el examen sobre la plena identidad del solicitado.   

En    efecto,    son   múltiples   las   oportunidades   en   que   se  mencionada  la  identidad  del  requerido  por  el  Gobierno  extranjero,  así  se puede constatar tanto en las Notas Verbales  No.  1413  del  20  de  junio  de  2011  y  No.  2546 del 7 de octubre del mismo  año, como también en la  declaración   jurada  de  Steven    Murphy,    Agente    Especial   de  la  Administración  para  el  Control  de Drogas de los  Estados  Unidos,  aportada  en  apoyo de la solicitud de extradición.   

Así mismo, se  cuenta  con  el  estudio  lofoscópico practicado por  la  Policía Nacional de  Colombia    al    requerido   Jhon   Jairo   Sánchez  Saldarriaga el día de su  captura, a efectos de establecer su identidad.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:   

1.   NEGAR   la  solicitud  del  defensor  en torno a la traducción oficial de la documentación aportada por el  Estado  solicitante, así como aquella referida a que se requiera al Gobierno de  los  Estados  Unidos  con  el fin de que precise las conductas que sustentan los  cargos  uno  y  dos  de la acusación sustitutiva No. 10 CR 1009 (S-3) del 19 de  mayo  de  2011  de que es objeto Jhon Jairo Sánchez Saldarriaga. Igualmente, se  deniega  la  petición  del  apoderado  del reclamado y la del representante del  Ministerio  Público,  en relación con oficiar a la Registraduría Nacional del  Estado Civil.   

2.   ORDENAR  que por Secretaría  de  la  Sala se oficie a la Fiscalía General de la Nación para que  informe  si  contra  el  requerido Jhon  Jairo     Sánchez    Saldarriaga    adelanta    o  adelantó     alguna    investigación   por   los   mismos   hechos  que  sustentan  su  solicitud  de  extradición  y,  en  caso  afirmativo, suministre  copia  de  las  decisiones  de fondo. Así  mismo,  si  se  profirió sentencia,  informe  la  autoridad  correspondiente,  a  la  cual  se requerirá   para   que  allegue  copia  del  fallo  con  su  constancia  de  ejecutoria.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                         JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO             SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                        AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

        Salvo  parcialmente el voto   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                           JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, conceptos del 19 de febrero y del  16    de    septiembre    de   2009,   radicados   números   30374   y   31036,  respectivamente.   

2 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, decisión del 8 de abril de 2003,  radicación  No.  18808.  En  igual  sentido, providencias del 3 de marzo, 27 de  mayo  y  19  de agosto de 2004, 26 de enero y 15 de noviembre de 2005, 6 y 13 de  junio,  10  de  octubre  y  23  de noviembre de 2006, 27 de junio de 2007 y 2 de  febrero  de  2008,  radicaciones  números  21671,  22084,  22109, 21883, 23177,  24872,  24875,  25842,  25850,  27376  y  28720  respectivamente,  entre  muchas  otras.   

3 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, Auto del 22 de julio de 2009,  radicación No. 31824.   

4 Ver  folios 35 y 36 de la carpeta de anexos.     

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