37681(01-02-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37681  

          CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA            

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado acta No.21  

Bogotá  D. C., primero de febrero de dos mil  doce.   

Conceptúa la Corte sobre la extradición del  ciudadano  de  Nacionalidad  colombiana ROBERTO MARIANO  MEJÍA  PÉREZ,  solicitada  por  el  Gobierno  de los  Estados Unidos de América.   

Antecedentes  

1. Mediante Nota Verbal 1414 de 20 de junio de  2011,  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América, a través de su embajada  en  Colombia,  solicitó la detención provisional con fines de extradición del  ciudadano    colombiano    ROBERTO   MARIANO   MEJÍA  PÉREZ,  para  ser  juzgado  por  delitos federales de  narcóticos.   

2.  En  cumplimiento  de  lo  dispuesto en el  artículo  509  de  la  Ley  906 de 2004, la Fiscal General de la Nación libró  orden  de  captura  en su contra el 29 de junio del mismo año,  la cual se  hizo  efectiva  el  10  de  agosto siguiente, por agentes de la  Dirección  Antinarcóticos de la Policía Nacional.   

3.  Con  Nota  Verbal 2544 de 7 de octubre de  2011,  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América formalizó la referida  solicitud   de   extradición  y  adjuntó  para  fundamentarla  los  siguientes  documentos, debidamente traducidos al idioma español:    

3.1.  Acusación  sustitutiva  No.10-CR-1009  (S-3)  (ARR), dictada el 19 de mayo de 2011 en la Corte Distrital de los Estados  Unidos  para  el  Distrito  Este  de Nueva York,  en contra de ROBERTO  MARIANA PÉREZ MEJÍA (sic), alias  ‘Fabio’,  y  otro, donde se le imputan cargos  por  los  delitos de concierto para distribuir cocaína a escala internacional y  distribución  de  cocaína  también  a  escala  internacional,  en  cantidades  superiores a cinco (5) kilogramos.   

3.2.  Declaraciones  de apoyo a la solicitud,  rendidas  bajo  juramento  por BONNIE S. KLAPPER, Fiscal Auxiliar en el Distrito  Este  de  Nueva  York, y STEVEN MURPHY, agente especial de la Agencia de Control  de Drogas (DEA).        

3.3.  Listado  y  reproducción de las normas  aplicables al caso, y   

3.4.  Orden de arresto impartida en contra de  ROBERTO    MARIANA    PÉREZ   MEJÍA   (sic)    por    las    autoridades   judiciales   de   los   Estados  Unidos.   

4. El 11 de julio el Ministerio de Relaciones  Exteriores  de  Colombia  remitió  el expediente al Ministerio de Justicia y de  Derecho,  informando  que  por  no  existir  convenio  aplicable con los Estados  Unidos  de  América  se  imponía obrar de acuerdo con el ordenamiento procesal  penal  colombiano.  Y  el  12  de octubre el Ministerio de Justicia y de Derecho  envió  la  actuación  a  la Corte, donde agotado el trámite establecido en la  Ley 906 de 2004, corresponde emitir concepto.    

Alegaciones     de     los     sujetos  intervinientes   

De este derecho hizo uso el Procurador Tercero  Delegado   para  la  Casación  Penal  (e),  quien  estima  que  los  requisitos  legalmente  establecidos  para  conceder  la  extradición,  relacionados con la  validez  formal  de  los  documentos  que  deben  acompañar  la  solicitud,  la  demostración  plena  de  la identidad de la persona solicitada, el principio de  la  doble  incriminación  y  la  equivalencia de la providencia proferida en el  país  requirente con la resolución de acusación del sistema penal colombiano,  se cumplen a cabalidad en el caso sometido a estudio.   

Por tanto, solicita a la Corte emitir concepto  favorable,   exhortando   al  Gobierno  nacional  para  que  advierta  al  país  requirente  que  el juzgamiento debe circunscribirse a los hechos que motivan la  solicitud   de   extradición,   y   que   en   observancia   de  los  convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia,  y lo establecido en los artículos  11,  12  y  34  de  la Constitución Nacional, la persona requerida no puede ser  sometida  a  pena  de  muerte,  desaparición  forzada, torturas, tratos o penas  crueles,  inhumanos  o degradantes, ni a penas de destierro, prisión perpetua o  confiscación.    

En   orden   a   garantizar   sus  derechos  fundamentales,  el  gobierno  nacional debe igualmente, si lo estima pertinente,  condicionar  la  entrega  a  que  el  Estado  que lo pide garantice su retorno a  nuestro  país en condiciones de dignidad y respeto por la persona humana cuando  ya  no  lo  requiera,  y  que  se  reconozcan  todas las garantías debidas a su  condición de justiciable.    

SE CONSIDERA  

La Ley 906 de 2004, estatuto llamado a regular  el  caso  en  virtud  de  la fecha en que ocurrieron los hechos y la ausencia de  convenio  aplicable  con  los  Estados  Unidos  de  América,  establece  que el  concepto  que  corresponde  emitir  a  la Corte debe fundarse en, (i) la validez  formal  de  la  documentación  presentada,  (ii)  la  demostración plena de la  identidad  del  solicitado,  (iii) el principio de la doble incriminación, (iv)  la  equivalencia de la providencia proferida en el extranjero con la resolución  de  acusación  del  sistema  penal  colombiano,  y  (v)  el  cumplimiento de lo  previsto   en   los   tratados  públicos  cuando  fuere  necesario.1   

Por  separado  serán  estudiadas cada una de  estas  específicas  condiciones,  con  el  fin de establecer si concurren en el  caso   analizado,   y   seguidamente  las  que  consagra  en  forma  expresa  la  Constitución  Nacional,  relacionadas  con  las  causas  de improcedencia de la  extradición  por  razón  de la fecha en que ocurrieron los hechos, el lugar de  comisión  de  los delitos, su naturaleza común o política, y la existencia de  cosa juzgada, si fuere necesario.   

1)   Validez   formal   de  los  documentos  aportados   

La   normatividad  procesal  exige  que  la  solicitud   de   extradición  se  haga  por  vía  diplomática,  o  de  manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno, acompañada de los  siguientes   documentos   e   información,   en  la  forma  establecida  en  la  legislación  del Estado requirente: (i) copia o transcripción auténtica de la  acusación  o  del  fallo dictado en el país extranjero, o su equivalente; (ii)  indicación  de  los  actos  que  determinan  la  solicitud  de  extradición  y  señalamiento  del  lugar  y la fecha en que fueron ejecutados; (iii) inclusión  de  los  datos  que  sirven  para  establecer  la  identidad plena de la persona  reclamada;  y  (iv)  la  reproducción  certificada de las disposiciones penales  aplicables.2    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, dispone, a  su  vez,  que  los  documentos  públicos  otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su   intervención,   deben   presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, o en su  defecto  por  el  de  una  nación amiga, y que su firma debe ser abonada por el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia.  Y  si se trata de agentes  consulares  de  un  país amigo, se autenticarán previamente por el funcionario  competente  del  mismo  y  los  de  éste por el cónsul colombiano.3      

Estas exigencias de carácter formal se hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado. La solicitud de extradición fue  tramitada  por  vía  diplomática  y  adjunta  a  la  misma  aparece  copia  de  acusación  formal  No. 10-CR-1009 (S-3) (ARR), dictada el 19 de mayo de 2011 en  la  Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva York,  en  la  que  aparecen  relacionadas las conductas que la determinan y los marcos  temporales y espaciales de su ejecución.   

De  la documentación aportada hacen también  parte,   copia   de   la   orden   de   arresto   dictada   contra  ROBERTO  MARIANA  PÉREZ  MEJÍA  (sic) por  las  autoridades  judiciales  de  los  Estados Unidos; la declaración jurada de  BONNIE  S.  KLAPPER,  Fiscal  Auxiliar  en el Distrito Este de Nueva York, quien  explica  el procedimiento del Gran Jurado y hace un recuento de los hechos y los  cargos  imputados  a  la  persona solicitada en extradición; y el testimonio de  STEVEN  MURPHY,  agente especial de la Administración para el Control de Drogas  (DEA), quien se refiere a los hechos y las pruebas del caso.   

Estos   documentos   fueron   aportados  en  traducción  al  español  y  se  hallan debidamente autenticados. La acusación  aparece  certificada  por  el  Subsecretario  del  Tribunal del Distrito Este de  Nueva  York. Las declaraciones del Fiscal Auxiliar BONIE S. KLAPPER y del agente  especial  STEVEN  MURPHY, se hallan refrendadas por MAGDALENA BOYNTON, Directora  Asociada  de  la  Oficina  de Asuntos Internacionales, División de lo Penal del  Departamento  de Justicia de los Estados Unidos de Norteamérica, cuya firma fue  certificada   por  ERIC  H.  HOLDER,  Procurador  de  los Estados Unidos, quien ordenó estampar el sello del  Departamento  de  Justicia  y  solicitó  al  Director  Adjunto de la Oficina de  Asuntos Internacionales dar fe de su firma.   

De  la imposición del sello del Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos en el referido documento certifica a su vez  la  Secretaria de Estado HILLARY RODHAM CLINTON, quien en prueba de ello ordenó  imponer  el  sello  del  Departamento  de  Estado  y  solicitó a la funcionaria  Auxiliar  de  Autenticaciones  de dicho Departamento SONYA N. JOHNSON, suscribir  su  nombre.  Finalmente,  el  Consulado  de  Colombia  en Washington da fe de la  autenticidad de la firma de SONYA N. JOHNSON.   

En  las anotadas condiciones, se concluye que  las  exigencias  formales  de  legalización  de  la documentación que sirve de  sustento  a  la  solicitud de extradición, requeridas por las normas del Estado  requirente  y  el  Estado  colombiano,  se cumplieron a cabalidad en el presente  caso,  y  que  desde  esta  perspectiva los documentos aportados con este fin se  tornan  aptos para ser considerados por la Corte en el estudio que debe preceder  el concepto.    

2)   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada.   

El Gobierno de los Estados Unidos de América  solicita   la   entrega   de  ROBERTO  MARIANO  MEJÍA  PÉREZ,    también   conocido   como   ‘Fabio’,  de  nacionalidad colombiana, nacido  el  25  de  junio  de  1961,  portador  de  la cédula de ciudadanía colombiana  Número  12’554.384, según  se  establece  de  la  información  que  aparece  consignada en la solicitud de  detención  provisional  con  fines  de  extradición, en la petición formal de  extradición   y   en   el  testimonio  de  apoyo  del  agente  especial  de  la  Administración    para    el    Control    de   Drogas   (DEA),   entre   otros  documentos.   

Estos   datos   de   filiación   guardan  correspondencia   con   los   consignados  en  los  informes  de  captura  y  de  notificación,  y    coinciden  con  los  suministrados por la persona  privada  de  la  libertad al ser enterada de los derechos del capturado y de los  motivos  de  su  aprehensión,  al  igual  que  con  los  resultados  del cotejo  dactiloscópico  realizado  por  técnicos  de  Policía  Judicial.  Además, se  incorporó   copia   de  la  tarjeta  decadactilar  del  requerido  como  anexo.   

Preciso es advertir que el segundo nombre y el  orden  de los apellidos de la persona capturada no coinciden con los consignados  de  ella  en  la resolución sustitutiva No. 10-CR-1009 (S3) (ARR), que sirve de  fundamento  a la solicitud, pero esta situación fue aclarada por la embajada de  los  Estados Unidos de América en la nota de formalización de la extradición,  en  el sentido de que se trataba de un error, que no comprometía la validez del  acto   ni   su   ejecutabilidad,   y   que   se   estaba   frente   a  la  misma  persona.     

Esta  información  permite  concluir  que la  persona  detenida por las autoridades colombianas es la misma que el Gobierno de  los Estados Unidos de América pide en extradición.   

3)     Principio     de     la    doble  incriminación   

Este  postulado  impone  verificar  que  los  comportamientos  delictivos  imputados  a  la  persona  reclamada  en  el  país  solicitante  estén previstos como delitos en Colombia, y que tengan adscrita en  nuestra  legislación  una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no sea  inferior a cuatro (4) años.     

ROBERTO  MARIANO  MEJÍA  PÉREZ es  solicitado en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América  para  que  comparezca  a  responder  en  juicio por los delitos de  concierto  para  distribuir  cinco  kilogramos  o más de cocaína (cargo  uno),  y  por  distribución de la  misma   sustancia   en   iguales  cantidades  (cargos  dos),   los   que  se  hallan  especificados  en  los  siguientes  términos en la acusación No. 10-CR-1009 (S3) (ARR), dictada por la  Corte del Distrito Este de Nueva York el 19 de mayo de 2011,   

CARGO UNO  

(Concierto para distribuir cocaína a escala  internacional)   

“Entre  aproximadamente el 1° de marzo de  2010  y  el  28  de  diciembre de 2010, o alrededor de esas fechas, ambas de las  cuales    son   aproximadas   e   inclusivas,   dentro   de   la   jurisdicción  extraterritorial  de  los  Estados  Unidos,  los  imputados  JHON JAIRO SÁNCHEZ  SALDARRIAGA,        alias        ‘Martín’, y  ROBERTO    MARIANA    PÉREZ    MEJÍA,       alias       ‘Fabio’,  junto  con  otras  personas,  a  sabiendas  e  intencionalmente conspiraron para  distribuir  una  sustancia controlada con la intención y el conocimiento de que  dicha  sustancia  sería  importada  ilegalmente  a  los Estados Unidos desde un  lugar  en  el  extranjero,  cual delito implicaba cinco kilogramos o más de una  sustancia  que  contenía cocaína, una sustancia controlada de las Lista II, en  violación  de  las  secciones  959(a) y 960(a)(3) del Título 21 del Código de  los Estados Unidos.   

“Secciones  963, 959(c) y 960(b)(1)(B)(ii)  del  Título  21  del  Código  de  los Estados Unidos; secciones 3238 y 3551, y  siguientes del Título 18 del Código de los estados Unidos)”.   

CARGO DOS  

(Distribución   de   cocaína   a  escala  internacional)   

“El 13 de abril de 2010, o alrededor de esa  fecha,  dentro  de  la jurisdicción extraterritorial de los Estados Unidos, los  imputados     JHON    JAIRO    SÁNCHEZ    SALDARRIAGA,    alias    ‘Martín’  y ROBERTO  MARIANA    PÉREZ    MEJÍA,   alias   ‘Fabio’,   junto   con  otras  personas,  a  sabiendas  e  intencionalmente  distribuyeron  una  sustancia  controlada con la  intención   y   el   conocimiento  de  que  dicha  sustancia  sería  importada  ilegalmente  a  los  Estados Unidos desde un lugar en el extranjero, cual delito  implicaba  cinco  kilogramos o más de una sustancia que contenía cocaína, una  sustancia controlada de la lista II.   

“(Secciones  959(a),  959(c),  960(a)(3) y  960(b)(1)(B)(ii)  del  Título 21 del Código de los Estados Unidos; secciones 2  y  3551  y  siguientes  del  Título  18  del  Código de los Estados Unidos”.   

En la legislación colombiana estas conductas  encuentran  equivalencia  típica en el artículo 340 inciso segundo del Código  Penal,  modificado por los  artículos 8° de la Ley 733 de 2002 y 19 de la  Ley  1121  de  2006,  que  define  el  concierto para  delinquir,  el  cual adscribe pena principal privativa  de  la  libertad  de  ocho (8) a dieciocho (18) años de prisión y multa de dos  mil  setecientos  (2700)  hasta  treinta  mil  (30000) salarios mínimos legales  mensuales. Dice la norma,   

“Art. 340. Modificado por la Ley 733/2002,  artículo  8°.  Concierto para delinquir. Cuando  varias  personas  se concierten con el fin de cometer delitos, cada una de ellas  será  penada,  por  esa  sola  conducta,  con  prisión  de tres (3) a seis (6)  años.   

“Modificado Ley  1121  de  2006,  artículo 19. Cuando el concierto sea  para  cometer  delitos de genocidio, desaparición forzada de personas, tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo,  tráfico  de drogas tóxicas,  estupefacientes          o          sustancias         sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,   o   financiamiento   de  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho  (18) años y multa de dos mil setecientos (2700) hasta treinta mil  (30000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“La  pena  privativa  de  la  libertad se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,  constituyan  o financien el concierto para delinquir”.   

También  en  el  artículo  376  del Código  Penal,  modificado  por  el  artículo  11 de la Ley 1453 de 2011, que define el  tráfico,     fabricación     y     porte     de  estupefacientes,   para  el  cual  se  adscribe  pena  privativa  de  la  libertad  de  128 a 360 meses de prisión, y multa de 1.334 a  50.000    salarios    mínimos    legales    mensuales    vigentes.    Dice   la  disposición:   

“ART.376.  Modificado  Ley  1453 de 2011,  artículo  11.  Tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes.  El  que  sin  permiso  de autoridad  competente,  introduzca  al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de él,  transporte,   lleve   consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,  financie  o  suministre a cualquier título sustancia estupefaciente,  sicotrópica,  o  drogas  sintéticas  que  se  encuentren  contempladas  en los  cuadros  uno,  dos,  tres  y  cuatro  del  Convenio de las Naciones Unidas sobre  sustancias  sicotrópicas,  incurrirá  en prisión de ciento veintiocho (128) a  trescientos  sesenta  (360)  meses  y  multa de mil trescientos treinta y cuatro  (1334)   a   cincuenta   mil   (50.000)   salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.   

“Si la cantidad de droga no excede de mil  (1000)  gramos  de  marihuana,  doscientos  (200)  gramos de hachís, cien (100)  gramos  de  cocaína  o  de sustancia estupefaciente a base de cocaína o veinte  (20)  gramos  de  derivados  de  la  amapola,  doscientos  (200) gramos de droga  sintética,  60 gramos de nitrato de amilo, 60 gramos de ketamina y GHB, la pena  será  de 64 a 108 meses de prisión y multa de dos (2) a ciento cincuenta (150)  salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“Si  la  cantidad  de  droga  excede  los  límites  máximos previstos en el inciso anterior sin pasar de diez mil (10000)  gramos  de  marihuana,  tres mil (3000) gramos de hachís, dos mil (2000) gramos  de  cocaína  o  de  sustancia  estupefaciente a base de cocaína o sesenta (60)  gramos   de  derivados  de  la  amapola,  cuatro  mil  (4000)  gramos  de  droga  sintética,  500  gramos  de  nitrato de amilo, 500 gramos de ketamina y GHB, la  pena  será  de  noventa  y  seis (96) a ciento cuarenta y cuatro (144) meses de  prisión  y  multa de ciento veinticuatro (124) a mil quinientos (1500) salarios  mínimos legales mensuales vigentes”.   

Lo  visto  muestra  que  los  contenidos  del  principio  de  la doble incriminación se hallan también reunidos, toda vez que  las  conductas  delictivas  imputadas a ROBERTO MARIANO  MEJÍA  PÉREZ  en  el  país requirente se encuentran  tipificadas  igualmente  como  delitos en la legislación penal colombiana, bajo  la   denominación   de   concierto  para  delinquir  y     tráfico     de  estupefacientes, con sanción privativa de la libertad  cuyo mínimo supera los cuatro (4) años.   

4) Equivalencia de la providencia proferida en  el extranjero   

Este  requisito  impone  establecer  que  la  decisión  judicial que contiene los cargos contra la persona reclamada, por los  cuales  se pide la extradición, corresponda en sus aspectos formal y sustancial  al  acto  procesal  conocido  en  la  legislación  colombiana como resolución  de acusación, es decir, a la  decisión  que sirve de introducción a la fase del juicio, a través de la cual  el  Estado  acusa  a  una persona determinada de violar la ley penal, discrimina  los  cargos  que  le  imputa,  señala  los  hechos que le sirven de fundamento,  indica  el  lugar  y  la  época  de  comisión, y precisa las normas jurídicas  aplicables  al  caso,  para  que el acusado tenga la posibilidad de conocerlos y  enfrentarlos.    

Revisada    la   acusación   sustitutiva  No.10-CR-1009  (S-3)  (ARR),  de  19  de  mayo  de  2011,  se establece que este  documento,  al  igual  que  sucede  con  la  acusación  en  el sistema procesal  colombiano,  contiene cargos concretos contra personas determinadas, señala los  fundamentos  fácticos, identifica las normas penales aplicables al caso y marca  la  iniciación  del juicio, particularidades que permiten concluir que se está  en presencia de actos procesales jurídicamente equivalentes.   

5) Causas de improcedencia  

La   Constitución   Nacional  prohíbe  la  extradición  cuando, (i) el delito objeto de investigación o juzgamiento es de  naturaleza  política,  (ii)  cuando  los hechos que motivan la solicitud fueron  cometidos  con  anterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997, y (iii) cuando el  solicitado  es  natural colombiano y el delito que se le imputa ha sido cometido  en           territorio           nacional.4 La Corte ha dicho también que  no  procede  cuando  el hecho ha sido juzgado en Colombia mediante decisión que  haya hecho tránsito a cosa juzgada.   

Ninguna de estas prohibiciones se presenta en  el  caso  analizado.  Los  delitos  que la Corte Distrital de los Estados Unidos  para   el   Distrito   Este   de   Nueva   York   le   imputa   a   ROBERTO   MARIANO  MEJÍA  PÉREZ  son  de  naturaleza  común,  no  política.  Y  los  hechos  que  sustentan  los  cargos  ocurrieron  en  el año 2010, según se establece del contenido de la acusación  y los testimonios de apoyo.   

El  lugar de comisión de los delitos tampoco  se  erige  en factor de improcedencia de la solicitud de extradición, porque la  acusación  y  las  declaraciones  que sirven de soporte a la petición permiten  constatar   que   ROBERTO   MARIANO   MEJÍA   PÉREZ  hacía  parte  de  una  organización  de  tráfico de  narcóticos  encargada  de  enviar  cargamentos  de  cocaína  desde  Colombia a  México, con destino final a los Estados Unidos,   

“La  investigación  ha  revelado que los  acusados  JHON  JAIRO  SÁNCHEZ  SALDARRIAGA y ROBERTO  MARIANO   MEJÍA   PÉREZ   son   miembros   de  una  organización  responsable  de  enviar  cargamentos  de cocaína en contenedores  desde  el  puerto  de Cartagena, Colombia, a México, siendo uno de los destinos  finales  los  Estados  Unidos. SÁNCHEZ SALDARRIAGA ha sido identificado como un  traficante  de  cocaína  responsable  de  obtener cocaína y hacer los arreglos  para  que  la cocaína sea colocada en barcos contenedores que transportan carga  legítima.  MEJÍA PÉREZ ha  sido    identificado    como    un   ‘intermediario   de  carga’  que trabaja con muchas organizaciones de tráfico de narcóticos,  incluyendo  la  organización  de  SÁNCHEZ  SALDARRIAGA,  y  es  responsable de  conseguir  policías portuarios corruptos para que asistan en la exportación de  la    cocaína    sin    que   sea   detectada”.5   

Esto muestra que los hechos por los cuales se  acusa  a  ROBERTO  MARIANO  MEJÍA PÉREZ trascendieron  las  fronteras  del  territorio  nacional,  y  que se  cumple,  por  tanto,  el  condicionamiento  constitucional consistente en que la  conducta  haya  sido realizada total o parcialmente en el extranjero, cualquiera  sea  la  teoría  que  se  aplique  para  determinar  el  lugar de comisión del  ilícito  (de  la  acción,  del  resultado  o  de la  ubicuidad).   

El motivo de improcedencia de la extradición  relacionado  con  la  aplicación  del  principio  de  cosa  juzgada, tampoco se  materializa,  puesto  que  el expediente no ofrece  información de ninguna  clase  que  indique  que  ROBERTO MARIANO MEJÍA PÉREZ  ya  fue  juzgado  en  Colombia  por los mismos hechos,  mediante decisión que haya causado ejecutoria.   

6) El concepto  

Teniendo   en   cuenta  que  concurren  los  condicionamientos  relacionados  con  la  validez  formal  de  la documentación  allegada,   la   demostración   plena   de   la   identidad   de   la   persona  solicitada,   el  principio  de la doble incriminación, la equivalencia de  la  providencia  proferida  en el extranjero con la resolución de acusación, y  que  no  se está frente a ninguna causa de improcedencia de la extradición, la  Sala emitirá concepto favorable.   

7)     Cuestión     final.   

La  Corte  previene al Gobierno Nacional para  que   en   el   evento   que   acceda   a   la   extradición   de  ROBERTO  MARIANO MEJÍA PÉREZ,  advierta  al  Estado  requirente  que su  juzgamiento  no  podrá  incluir  hechos  cometidos  con  anterioridad  al 17 de  diciembre  de  1997,  ni  sucesos  diferentes de los que motivan la solicitud de  extradición   y  determinan  su  entrega,  y  que  no  podrá  ser  sometido  a  desaparición  forzada,  tortura,  tratos  crueles,  inhumanos o degradantes, ni  condenado  a  pena de muerte, cadena perpetua o confiscación, de acuerdo con lo  establecido  en  los  artículos  11,  12  y 34 de la Constitución Política de  Colombia.   

El  Gobierno  Nacional advertirá también al  Estado  requirente,  que  en  caso  de  llegarse  a un fallo de condena, deberá  computarse  el tiempo que ROBERTO MARIANO MEJÍA PÉREZ  ha  estado privado de la libertad con ocasión de este  trámite  de  extradición.  De  igual  modo,  lo  requerirá  para que frente a  situaciones  de  absolución,  retiro  de  cargos  o  eventos  similares,  o  el  cumplimiento  de la pena por los cargos que motivan la extradición en el evento  de  ser condenado, garantice su permanencia en ese país y su retorno a Colombia  en condiciones de dignidad y respeto por la persona humana.   

Al   Gobierno   Nacional  le  corresponde,  asimismo,  condicionar  la  entrega  a que el país reclamante, de acuerdo  a  sus  políticas  internas  sobre  la materia, le ofrezca  posibilidades  racionales y reales para que pueda tener contacto regular con sus  familiares  más  cercanos, considerando que el artículo 42 de la Constitución  Política  de  Colombia  reconoce  a  la  familia  como  núcleo  esencial de la  sociedad,  garantiza  su  protección permanente, resguarda su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se refuerza con la protección que también le prodigan la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  en  su  artículo  17  y el Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el 23.   

Como  la  extradición  entre  los  Estados  Unidos  de  América  y  la  República  de  Colombia  se  rige  por  las normas  contenidas  en  la  Constitución  Política  y  en  el Código de Procedimiento  Penal,  el  Gobierno  Nacional  debe  además hacer las  exigencias  que estime convenientes en orden a que en el Estado requirente se le  reconozcan  todos los derechos y garantías inherentes a la persona, en especial  las   contenidas   en  la  Carta  Fundamental  y  en  el  denominado  bloque  de  constitucionalidad,  es decir, en aquellos convenios internacionales ratificados  por   Colombia   que  consagran  y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93  de  la  Constitución,  Declaración  Universal  de  Derechos   Humanos,   Convención   Americana   de   Derechos   Humanos,   Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos), en  virtud  del  deber de protección a esos derechos que para todas las autoridades  públicas   emana   del   artículo   2º  ibídem.6   

El Gobierno Nacional, encabezado por el señor  Presidente  como  director  supremo de la política exterior y de las relaciones  internacionales,    deberá    también    realizar   el   seguimiento   a   los  condicionamientos  que  se  impongan  a  la  concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias  que se derivarán de su eventual incumplimiento,  en  virtud  de  lo  dispuesto  en  el  numeral  2°  del  artículo  189  de  la  Constitución Política.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,  emite  CONCEPTO  FAVORABLE   a   la   extradición  del  ciudadano  de  nacionalidad   colombiana   ROBERTO   MARIANO  MEJÍA  PÉREZ,    solicitada  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de América a  través  de  su  embajada  en  Colombia,  por  los  cargos  imputados en la  acusación  formal  No. 10-CR-1009 (S-3) (ARR), dictada el 19 de mayo de 2011 en  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito Este de Nueva  York.   

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta   decisión  al  señor  ROBERTO  MARIANO  MEJÍA  PÉREZ,   a   su   defensora,  al  representante  del  Ministerio  Público  y  a  la  Fiscal  General  de  la  Nación, para los fines  pertinentes.   

Devuélvase al expediente  al Ministerio de Justicia y de Derecho.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                                FERNANDO                              ALBERTO                             CASTRO  CABALLERO                               

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                                  MARÍA                   DEL                  ROSARIO                  GONZÁLEZ  MUÑOZ                                          

                                                                                                                              Aclara el voto   

AUGUSTO        J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                LUIS                              GUILLERMO                              SALAZAR  OTERO                                 

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                  JAVIER ZAPATA  ORTIZ                           

           

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1  Artículo 502.   

2  Artículo 495 de la ley 906 de 2004.   

3 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23  del  estatuto procesal  penal.   

4  Artículo  35  de la Constitución Nacional, modificado por el artículo 1° del  Acto Legislativo 01 de 1997, y 18 del Código Penal.   

5 Nota  Diplomática 2544 de 7 de octubre de 2011, página 3.   

6 Así,  con  arreglo  al  artículo  29  de  la  Carta;  a  los  artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como  a  cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.     

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