37656(12-10-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 37656  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

          Magistrado  Ponente   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Bogotá  D. C., doce (12) de octubre de dos  mil once (2011).   

D     E   C      I   S    I   Ó      N   

Dentro del término previsto en el artículo  7º        de        la        Ley        10951  de  2006, que reglamentó el  artículo     30    de    la    Constitución    Nacional,    se    resuelve  la  impugnación  interpuesta  contra  el  auto  de  7 de octubre de 2011, mediante el cual un Magistrado de la  Sala      Penal     del     Tribunal     Superior     de     Bogotá,              negó   el   amparo   de   hábeas   corpus,   impetrado   por  el  condenado     JUAN    GUILLERMO    VERA,  quien  se  halla  purgando  pena  en  la  Penitenciaria  Central  “La Picota” de Bogotá,  en el pabellón 13 de mínima seguridad.    

A  N  T   E     C     E     D    E    N    T    E   S   

1. El Tribunal de  Bogotá,      el      7      de      octubre      de      2011,     admitió   la   acción   pública   de  hábeas corpus, incoada por  JUAN  GUILLERMO  VERA y, en  el  mismo  auto,  ordenó  oficiar  al  Juzgado  Quinto de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de  Bogotá,  con  el  fin de que informara “sobre   el   trámite   impartido   al   asunto   objeto  de  la  acción”.   

2. Ese mismo día,  el  Despacho  accionado dio respuesta al requerimiento, indicando que el Juzgado  12    Penal    del    Circuito    de    Medellín    (Antioquia),   condenó       a       JUAN  GUILLERMO  VERA,  el 22 de mayo de  2000,   por   el  delito  de  violación  al  Decreto  2266-91; fallo debidamente ejecutoriado el 2 de junio  del año aludido.   

3.  También  se  constató  que  el  referido  interno  fue condenado por el Juzgado 22 Penal del  Circuito   de   Medellín,  el  1  de  diciembre  de  1999,  a  la  pena  principal  de  53 años de prisión  por   los   punibles   de  doble  homicidio  agravado  y porte ilegal de armas de  defensa   personal,   entre   otras  sanciones;  tal  proveído  fue  confirmado  por el Tribunal de esa ciudad, en sentencia de 14 de  julio    de    2000,    la   cual   quedó   ejecutoriada   el   1   de   agosto  siguiente.   

4. El 5 de febrero  de  2002,  el  Juzgado  Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Medellín,  readecuó  las  sanciones  impuestas  contra  el  accionante,  decretando  a favor del mismo, la  acumulación    jurídica    de   penas,   para   imponerle   finalmente   una  sanción  de  402  meses  y  28  días, equivalentes a  33  años,  6 meses, 28 días de prisión  y  como  accesoria  la  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por un lapso de 8 años.   

5.  El  Juzgado  Quinto  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Bogotá, el 11 de abril  de   2011,   denegó  la  libertad  condicional  elevada por el condenado, “al  no  cumplir  con  el requisito objetivo de las tres quintas partes de la pena de  prisión”.    

6. El 3 de octubre  de  este  año,  el  hoy  condenado impetró nueva petición de libertad ante el  Juzgado  de Ejecución de Penas inmediatamente señalado; el Despacho accionado,  sobre el particular, le respondió al Tribunal, que   

…  al  evaluar la documentación allegada  para  redención, encontró que era procedente en un tiempo de 2 meses y 2 días  de  redención  de pena por trabajo. Pero para efectos  de  la libertad condicional, no encontró presente en la situación del elemento  subjetivo  que  diera  al  Juez  el  convencimiento  de  que  no fuera necesario  continuar  con  el  pago  intramural  de  la  pena  y  así  lo  consignó en la  providencia  que se adjunta, susceptible de recursos2.    

7. Como se indicó  atrás,  el  7  de  octubre  de  2011,  el  Tribunal  de  Bogotá,  negó   la  solicitud  de  hábeas  corpus  impetrada  por  el  hoy  condenado     JUAN    GUILLERMO    VERA.    

I   M   P   U   G   N  A  C  I  Ó  N   

Se aclara que el hoy condenado JUAN  GUILLERMO  VERA,  recurrió -en el  acta  de notificación personal- el auto del Juez Plural que le negó el hábeas  corpus;  luego  allegó  un  nuevo  escrito, en el que a pesar de no especificar  concretamente  si  se está oponiendo a la mentada determinación como lo impone  la  ley,  pues  es  una  copia con algunos agregados de su inicial exigencia, se  puede  entender  su  franco desacuerdo con lo allí dispuesto por el funcionario  colegiado;  motivo  por  el  cual,  el  suscrito  Magistrado  sustanciador,  por  vigencia  de  derechos constitucionales fundamentales adquiridos por las partes,  decidirá  el  amparo  constitucional  deprecado, con base en el escrito signado  por  el interno el mismo día del rechazo del hábeas corpus, a fin de constatar  si  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  erró  o  no  su juicio, al desatar la  petición de la acción objeto de estudio.     

Indicó  el penado que se encuentra privado  de  su  libertad  desde el 8 de agosto de 1998, por sentencias que le impusieron  los  Juzgados  12  y  22  Penales  del Circuito de Medellín, tal como atrás se  indicó.   

En la actualidad se encuentra a órdenes del  Juzgado  Quinto  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Bogotá, quien  le  negó  en  dos  oportunidades  la  libertad  condicional,  a  pesar  de  los  reconocimientos  por  redención  de  penas  a  él  concedidos  y  el  cómputo  punitivo,    el    cual   cumplió   –en  la  segunda petición- con el requisito objetivo, tal y como lo  ordena  el  artículo  64  del  Código  Penal,  en  donde  el Juez otorgará la  libertad  condicional al condenado a la pena privativa de la libertad cuando sea  mayor  de  3  años y haya cumplido las (3/5) partes de la misma, siempre que la  buena  conducta  en  el establecimiento carcelario pueda el funcionario judicial  comprobar.   

Con  base  en  lo precedente, el accionante  JUAN   GUILLERMO   VERA,  concluyó:   

…  está  plenamente  demostrado  que  he  superado  el tiempo exigido como cumplimiento de la pena para el otorgamiento de  la  LIBERTAD  CONDICIONAL,  (3/5)  partes  de la condena) y está acreditada por  parte  del inpec (sic) mi buena conducta en el establecimiento carcelario. Al no  resolver  el  Juzgado 5 de ejecución de penas y medidas de seguridad de Bogotá  D.C.  sobre  el  beneficio  solicitado,  pese  a  la  petición  del Inpec y mis  reiteradas  solicitudes,  ha prolongado indebidamente mi detención, con lo cual  se están vulnerando seriamente mis derechos constitucionales.   

Argumentos  expuestos por el Magistrado del  Tribunal    de    Bogotá    para    negar    el    hábeas   corpus:   

a) En lo atinente  al  primer  supuesto  de  la acción, sobre si la restricción de la libertad se  produjere  en  franca  violación  a  las garantías normativas, no encontró el  funcionario  colegiado,  ningún  cuestionamiento respecto a la privación de la  libertad  con  ocasión al trámite procesal que lo condenó, ni mucho menos fue  materia de objeción al interior del amparo deprecado aquí.   

b) Con base en una  aparente  prolongación  ilegal  de  la  privación  de  la libertad del interno  JUAN GUILLERMO VERA, por el  cumplimiento  de  los  presupuestos  para  ser  favorecido  con  la “libertad  condicional”, indicó que  el  caso  objeto  de  estudio,  es una “típica  solicitud  de  libertad  respecto  de  la  cual el juez de  Hábeas  Corpus  no  tiene competencia, por cuanto la petición debe presentarse  dentro  del  proceso penal ordinario a través del mecanismo legal previsto para  ello,   tal   como   efectivamente   lo   hizo   ya   el  accionante”.   

c) Por otro lado,  aclaró  que  el  mentado  Despacho  judicial,  le  resolvió  la  solicitud  de  “libertad condicional”,  decisión  contra  la  cual,  precedían  los  recursos  dispuestos  en  la ley;  determinación  que  apoyó con fundamento en algunas providencias expuestas por  esta  Sala  de  Casación,  en donde se dijo que la acción de hábeas corpus no  sustituye  los  procedimientos  judiciales  comunes,  ni  reemplaza los recursos  ordinarios  de reposición o apelación, menos aún, con ella se puede desplazar  a  los  funcionarios  competentes  con  el  fin de obtener un criterio diverso a  manera de instancia adicional.   

d)  Así  mismo,  recabó  en  el hecho que al Juez Constitucional de hábeas corpus no le es dado  usurpar  las  funciones  propias del ordinario de ejecución de penas, en tanto,  su  labor  –como lo viene  sosteniendo   esta  Sala-  es  de  naturaleza  eminentemente  excepcional,  para  verdaderos  casos  en  los  que  se  prolonga,  por  la  autoridad  judicial, la  privación de la libertad.   

e) Concluyó, que  en  esas  condiciones,  el  titular de hábeas corpus, no tiene competencia para  inmiscuirse  en  una  solicitud  de libertad propia de instancias, máxime si se  presentó   la   petición   por  el  condenado  JOSE  GUILLERMO  VERA  ante  el que por ley sí tiene en su  haber tales funciones.   

C     O  N     S  I     D  E     R  A     C  I     O  N     E  S   

Al  tenor de lo dispuesto en el numeral 2º  del  artículo  7º de la Ley 1095 de 2006, el suscrito Magistrado es competente  para  resolver  la impugnación, contra el auto por medio del cual un Magistrado  del    Tribunal   Superior   de   Bogota,              negó        el       hábeas  corpus  promovido  por el mismo  encausado     JUAN    GUILLERMO    VERA.   

La   acción   pública  de  hábeas  corpus  participa  de una doble  connotación:  como  derecho  fundamental  y  como  acción constitucional, para  reclamar  la libertad personal de quien es privado de ella con violación de las  garantías   establecidas  en  la  constitución  o  en  la  ley,  o  cuando  la  restricción  de  la  libertad  se  prolonga de manera ilegal, más allá de los  términos   consagrados  a  la  autoridad  para  realizar  las  actuaciones  que  correspondan al interior del respectivo proceso judicial.   

Ello  es  claro  y  así lo ha reiterado la  jurisprudencia  de  esta  Sala de Casación Penal, en el sentido, que si bien el  hábeas corpus no  necesariamente  es  residual  y  subsidiario,  cuando exista un  proceso  judicial  en trámite no puede utilizarse con ninguna de las siguientes  finalidades:  (i) sustituir  los  procedimientos judiciales comunes dentro de los cuales deben formularse las  peticiones     de     libertad;     (ii)  reemplazar  los  recursos ordinarios de reposición y apelación  que  a  través  de  ellos  puedan  impugnarse las decisiones que interfieren el  derecho  a  la  libertad  personal;  (iii)  desplazar  al  funcionario  judicial  competente; y (iv)   obtener   una  opinión  diversa  –a  manera  de instancia  adicional- de la autoridad llamada a resolverla.   

Significa lo anterior, que si la persona es  privada  de  su  libertad  por  decisión de un funcionario competente, adoptada  dentro  de  un  proceso judicial en trámite, las solicitudes de libertad tienen  que  ser formuladas inicialmente ante la autoridad designada por la Ley para tal  efecto3   y,   contra   su   negativa,  deben  interponerse  los  recursos  ordinarios,  antes  de  promover,  si  hay  lugar a ella, la acción pública de  hábeas corpus.   

Esto  es  así,  excepto  si  la  decisión  judicial  que  neutraliza  el  derecho  a la libertad pueda catalogarse como una  vía de hecho o se entrevea  la  prosperidad  de  alguna  de  las  otras  causales  genéricas   que   hacen   viable   la  acción  de  tutela;  hipótesis  en  la  cual,  aún  cuando  se  encuentre en curso un proceso judicial, la garantía en  estudio  podrá  interponerse  de  manera  urgente  e  inmediata  ante  el   funcionario  judicial  competente  y  autorizado para resolver tales peticiones,  con  base  en  el  derecho  fundamental  aquí  reclamado,  cuando sea razonable  percibir    el    advenimiento   de   un   mal   mayor   o   de   un   perjuicio  irremediable.   

Se  vincula  con lo precedente lo expresado  por  la Corte Constitucional en Sentencia C-187 de 2006, al estudiar el proyecto  de   Ley  estatutaria  de  hábeas corpus (convertido  posteriormente  en  la  Ley  1095 de 2006),  al tratar por vía de ejemplo algunas hipótesis de prolongación  ilegal  de  la privación de la libertad,   entre   ellas,   cuando  la  autoridad  judicial:  “omite  resolver  dentro de los términos legales la solicitud de  libertad   provisional   presentada   por   quien  tiene  derecho”.   

En  síntesis:  siempre  que exista proceso  judicial  en curso las solicitudes de libertad deben presentarse primero ante el  funcionario  destinado  por  la  ley  (Juez  de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad,   en   este   caso),  antes  de  instaurar  la  acción  pública  de  hábeas  corpus; pues ésta  procederá  excepcionalmente en los casos antes mencionados; y eventualmente, si  la  petición  no es contestada dentro de los términos legales, o si, a su vez,  la   respuesta   se   materializa   en  una  vía  de  hecho  cuyos efectos negativos sea necesario conjurar  inmediatamente;  desde  luego,  sin  perjuicio  de  los recursos ordinarios cuya  promoción es insoslayable.   

Es  necesario  recordar que en la Sentencia  T-066    de    2006   (3   de   febrero),  la  Corte Constitucional explicó la manera como ha evolucionado  su  criterio,  desde  la  inicial  noción  de vía de  hecho  hacia otras causales  genéricas  de  procedencia  de  la acción de tutela  contra providencias judiciales:   

En  decisión  posterior  de  Sala Plena se  adoptó  un  desarrollo  más  elaborado  y sistemático a cerca de las causales  específicas  que  harían  procedente  la  acción  de tutela contra decisiones  judiciales,  cuando quiera que ellas entrañen vulneración o amenaza a derechos  fundamentales.   

Así, estableció que:  

‘(..) Además de  los  requisitos  generales  mencionados,  para que proceda una acción de tutela  contra   una   sentencia  judicial  es  necesario  acreditar  la  existencia  de  requisitos  o  causales  especiales  de  procedibilidad,  las  que  deben quedar  plenamente  demostradas.  En  este  sentido, como lo ha señalado la Corte, para  que  proceda  una  tutela  contra  una sentencia se requiere que se presente, al  menos, uno de los vicios o defectos que adelante se explican.   

a.   Defecto  orgánico,  que  se  presenta  cuando  el funcionario  judicial  que  profirió  la  providencia  impugnada,  carece, absolutamente, de  competencia para ello.   

b.   Defecto  procedimental  absoluto, que se origina cuando el juez  actuó completamente al margen del procedimiento establecido.   

c.  Defecto  fáctico,  que  surge cuando el juez carece del apoyo  probatorio  que  permita la aplicación del supuesto legal en el que se sustenta  la decisión.   

d.   Defecto  material  o  sustantivo, como son los casos en que se  decide   con   base  en  normas  inexistentes  o  inconstitucionales4   o   que  presentan  una  evidente  y  grosera  contradicción  entre los fundamentos y la  decisión.   

f.    Error  inducido,  que  se presenta cuando el juez o tribunal  fue  víctima  de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo condujo a la  toma de una decisión que afecta derechos fundamentales.   

g.  Decisión  sin  motivación, que implica el incumplimiento de los  servidores  judiciales  de  dar cuenta de los fundamentos fácticos y jurídicos  de  sus decisiones en el entendido que precisamente en esa motivación reposa la  legitimidad  de  su  órbita  funciona’.   

h.          Desconocimiento     del    precedente,  hipótesis  que  se  presenta,  por  ejemplo,  cuando  la  Corte  Constitucional  establece  el  alcance  de un derecho fundamental y el juez ordinario aplica una  ley  limitando  sustancialmente  dicho alcance. En estos casos la tutela procede  como   mecanismo   para   garantizar   la   eficacia   jurídica  del  contenido  constitucionalmente  vinculante  del  derecho  fundamental vulnerado5.   

i.          Violación      directa     de     la     Constitución.”6   “En  detrimento  de  los  derechos  fundamentales  de  las  partes  en el proceso, situación que concurre  cuando  el  juez  interpreta  una  norma  en  contra  del Estatuto Superior o se  abstiene  de  aplicar  la excepción de inconstitucionalidad en aquellos eventos  en   que   ha   mediado   solicitud   expresa   dentro  del  proceso7.   

Así  las  cosas,  como  adecuadamente  lo  explicó  el  Magistrado  sustanciador  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá, el  hábeas  corpus interpuesto  por  JUAN GUILLERMO VERA, es  infundado, por las siguientes razones.   

Primera:   el  Juzgado  Quinto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Bogotá, que es  el  competente para esta clase de asuntos, el 7 de octubre de 2011, le resolvió  al   aquí  accionante  la  redención  de  pena  y  la  petición  de  libertad  condicional,  con  fundamento en la documentación que efectivamente le remitió  el establecimiento carcelario “La Picota”.   

En cuanto a la segunda solicitud, se indicó  que  los  hechos  objeto  de  sentencias  acumuladas tuvieron ocurrencia el 4 de  febrero  de  1996  y  el  5 de julio de 1998, en vigencia del Decreto Ley 100 de  1980,  artículo  72, el cual disponía la concesión de la libertad condicional  cuando  la  pena  de  prisión  excediera  de dos años y al cumplimiento de las  (2/3)  partes  de  la  condena,  siempre  que  su  comportamiento  en  el centro  carcelario permita suponer fundadamente su readaptación social.   

Precepto modificado por el 64 de la Ley 599  de  2000  y  5  de  la  Ley 890 de 2004, en esas condiciones y por favorabilidad  aplicó  el  64,  pues  este  redujo  a  dos  las condiciones objetivas para tal  efecto;  el  cumplimiento  de las (3/5) partes y la buena conducta en la entidad  carcelaria.    

Ahora bien, a JUAN  GUILLERMO  VERA, por decisión del Juzgado Tercero de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad de Medellín, le fue decretada la  acumulación  jurídica de penas de 402 meses y 28 días de prisión a 241 meses  y  23 días –deducidas las  (3/5)  partes-,  con  base  en la norma atrás identificada y por favorabilidad.   

Una   vez   realizadas   las  operaciones  matemáticas   de  rigor,  el  referido  Despacho  judicial,  concluyó  que  el  “resultado    de   pena   cumplida   [era]  de  doscientos  cuarenta  y cinco  (245)  meses  y  quince punto setenta y cinco y (17.75) (sic) días con  los  que  se  llega a cubrir el requerido presupuesto objetivo  para         otorgarle         el        beneficio        solicitado”.   

Acto seguido, trajo a colación la sentencia  de  la  Corte  Constitucional  C-194  de 2005, sobre la libertad condicional, en  tanto,  no  solo impera para tal beneficio los requisitos objetivos sino además  de   ellos,   “la  valoración  de  los  elementos  subjetivos   por   parte   del   Juez  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad”,  de  manera  razonable y alejados de la  arbitrariedad,  para  lo cual, dichas determinaciones podrán ser controvertidas  por las partes.    

Posteriormente  adujo  la  funcionaria  de  Ejecución  de  penas,  atención  al  factor  subjetivo,  mismo  atacado por el  accionante, que:   

… no puede esta  instancia  pasar  inadvertido  que  el flagelo aquí censurado constituye una de  las  realidades más perjudiciales y censurables para la seguridad, tranquilidad  y  bienestar de la ciudadanía y su seguridad personal; pues se atenta contra el  derecho  fundamental  primario  como  es la vida y ello ha llevado por política  criminal  a  incrementar  las  penas  y reducir los beneficios a los condenados,  encontrando   este   operador   judicial   que  ello  justifica  el  tratamiento  penitenciario…  y  no  lo  ve  relevado  por  el  simple  buen  comportamiento  intramural  de  una  persona que como se evidenció durante el proceso penal, de  manera  diáfana,  premeditó su conducta. Su buen comportamiento en la cárcel,  por  lo  demás  así  esperado,  no  puede  dar  por  desaparecida  o  superada  razonablemente  su  inclinación  delincuencial;  por  lo  que  no  encuentra el  convencimiento  para  no  exigir  el cumplimiento de su pena en forma intramural  como  le  fue impuesta y con la que se resarce en algo  a  las  víctimas  y  a  la  sociedad,  que  no entendería la aplicación de la  justicia   si  lo  ve  devuelto  anticipadamente  a  la  libertad  por  el  solo  cumplimiento      de      aspectos      formales8.   

Segunda:   el  proveído  inmediatamente  descrito,  en  el  resuelve, numeral cuarto, ordenó:  “Contra  esta  providencia proceden los recursos de  reposición  ante este Despacho, y de apelación ante la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Bogotá”; mismos que debe interponerse  cuando  la decisión es contraria a los intereses jurídicos de las partes, más  no  utilizar  la  excepción  de  hábeas corpus para pretender obtener un nuevo  criterio    a    favor;    máxime   –como  lo  informó el despacho judicial accionado- que el ciudadano  en  comento,  fue privado de su libertad legalmente, pues su captura obedeció a  una  orden  de  captura  emanada  de  autoridad  competente y, por esa vía, fue  sentenciado  por  comportamientos  previamente descritos como punibles y graves.   

Tercera:  En  el  radicado     17.3929  de  esta  Sala,  entre otras  decisiones,  expresó  respecto  a la libertad condicional y los aspectos que la  regulan para su concesión:   

De  manera,  que  contrario  al parecer del  recurrente,  la  libertad  condicional  cuya  concesión demanda, no se halla en  modo  alguno  sujeta a la simple verificación cuantitativa de la parte efectiva  de  pena  que  se  ha cumplido, sin consideración ninguna del sistema al que la  norma  que  la  establece  se  integra,  pues  para  ello no sería necesaria la  intervención  judicial  sino  tan  sólo  de  un funcionario administrativo con  capacidad para hacer los cálculos matemáticos correspondientes.   

Este por supuesto, no ha sido el propósito  del  ordenamiento  al  precisar  la  trascendental importancia que atribuye a la  prevención   general,  la  prevención  especial,  la  retribución  justa,  la  reinserción  social  y  la protección al condenado, no sólo con fundamento en  el  interés  general  sino  en  la  gravedad  de las  conductas  delictuales  que  ameritan  tratamiento  jurídico,  judicial  y  penitenciario,  acorde  con  el grado de afectación a la convivencia social, al  orden   social,   o   a   la   vigencia   del   Estado   y   sus   instituciones  democráticas.  (Todos los  subrayados fuera de texto).   

Cuarta: con base  en   lo   precedente  y  en  especial,  en  los  pronunciamientos  de  la  Corte  Constitucional   (C-194/05;   T-895/02)   de   cara  al  factor  subjetivo,  los  funcionarios  judiciales  deben  realizar  la correspondiente valoración de los  elementos  subjetivos  con  el  ánimo  de determinar si la persona condenada de  manera  razonable  debe  acceder  al  beneficio  de libertad condicionada.    

Quinto:  estos  temas,  desde  luego,  no son materia de la excepción constitucional de hábeas  corpus,  pues es ampliamente conocido que en temáticas como la propuesta por el  condenado,  ellas  deben ser resueltas por el funcionario competente, como lo es  el  Juzgado Quinto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Bogotá, tal  y  como legalmente lo hizo. Otra cosa es que el penado no comparta la decisión,  motivo  por  el  cual,  debió o debe acudir a los recurso ordinarios destinados  para tal fin procesal.   

Sexto:  por otro  lado,   la  sola  constatación  del  factor  objetivo,  sólo  es  una  de  las  prerrogativas  que  por  ley  y  disposición  de  la jurisprudencia, genera tal  posibilidad;  en  tanto,  no  se puede –como  aquí lo pretende el accionante- exigir el cumplimiento   inmediato,  taxativo  y  automático de la libertad en la ejecución material de  la  pena,  con su buena conducta en el centro carcelario, sin desconocer, que de  por  sí,  un  excelente  comportamiento, ayuda en grado sumo al reconocimiento;  sin  embargo,  para  su  concesión  se  requiere de otros presupuestos, como la  ponderación  de  la gravedad de los delitos y sus consecuencias en la comunidad  donde  se  consumaron,  con  incidencia  en  la sociedad en general –mismos  elementos  que  analizó  la  instancia  judicial  especializada en el tema, como son los Jueces encargados de  su  ejecución-  la  cual  arribó  a  la  conclusión que no era procedente tal  beneficio,  justamente,  por  el doble homicidio por el que fue responsabilizado  penalmente el accionante.      

Séptimo: razón  le  asistió  al Tribunal de Bogotá, en haber negado la acción impetrada, pues  casos   como   el  presentado  por  el  interno  JUAN  GUILLERMO  VERA, no son del resorte ni competencia del  Juez Constitucional, sino del ordinario, como en efecto lo fue.   

Se  advierte,  además,  que  la  presente  acción   es  improcedente  al  no  adecuarse  a  ninguno  de  los  presupuestos  requeridos  por la Constitución y la ley para una eventual prolongación ilegal  de  la  libertad,  pues  se  repite,  aquí  todo se hizo conforme lo demanda la  normatividad  imperante;  evento  por  el  cual,  su  petición resulta fuera de  contexto y extraña al hábeas corpus impetrado.   

Octavo: con base  en  los  lineamientos  atrás  expuestos  y  aplicables al caso en examen, ha de  decirse  que  se  descarta  por completo cualquier vía de hecho o circunstancia  genérica  similar  u  otro  supuesto como el elevado por el interno, en el caso  objeto  de estudio; amén de no tenerse como vulnerado instrumento internacional  alguno,  ni  norma  del  Bloque  de  constitucionalidad  o  legal,  como tampoco  establecido  el  rechazo de la acción con base en el principio de preclusividad  de    los    actos;    por    tanto,   los   planteamientos   del   Tribunal     de     Bogotá,    quedan  incólumes.   

Con  fundamento en lo expuesto, el suscrito  Magistrado  de la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

R    E   S    U   E    L   V    E   

Primero:              confirmar  el  proveído  de  fecha siete  (7)       de       octubre  de dos  mil  once (2011),  mediante el cual un Magistrado   de   la   Sala   Penal   del   Tribunal  Superior  de  Bogotá,    declaró   infundado  el hábeas  corpus  invocado  por  el  interno  JUAN  GUILLERMO  VERA,   quien   se  encuentra  recluido  en  el  pabellón  13  de  mínima seguridad del Centro Penitenciario y Carcelario “La  Picota”.   

Segundo:  Contra  la  presente  providencia no procede recurso  alguno.   

Tercero:  Cópiese,  notifíquese,  devuélvase al Tribunal de  origen y cúmplase.   

      

      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

        Magistrado   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

                           Secretaria     

1  Diario oficial No. 46.440, del 2 de noviembre de 2006.   

2 Ver  contestación   requerimiento   por   parte   del   Juez   accionado,  folio  9,  c.o.   

3  El  artículo  154  de  la  Ley  906 de 2004, modificado por el 12 de la Ley 1142 de  2007,  enumera  los  actos  que deben tramitarse en audiencia preliminar ante un  Juez    Penal    Municipal    de    garantía;    entre    ellos,   “las  peticiones de libertad que se pretenden con anterioridad al  anuncio del sentido del fallo”.   

4  Sentencia T-522/01.   

5 Cfr.  Sentencias   T-462   de   2003;   SU-1184   de  2001  y   T-1031  de  2001;  T-1625/00.   

6  Sentencia C- 590 de 2005.   

7  Cfr.    T-   1130   de  2003.   

8 Ver  folio 32, c.o.   

9 Del  11 de febrero de 2003.     

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