37648(26-10-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n.º  37648   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 382.  

Bogotá D.C., octubre veintiséis (26) de dos  mil once (2011)   

VISTOS  

La   Sala  acomete  el  examen  sobre  los  requisitos  de crítica lógica y sustentación suficiente del libelo casacional  presentado  por  el  defensor  del  procesado  RICARDO  GARCÍA   MUÑOZ,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el Tribunal Superior de Tunja el 26 de julio de 2011,  confirmatoria  de  la  dictada en primera instancia por el Juzgado Primero Penal  del  Municipal con funciones de conocimiento de la misma ciudad el 26 de octubre  de  2010,  por  cuyo  medio  condenó  al  mencionado ciudadano como coautor del  delito de tentativa de extorsión agravada.   

HECHOS  

Desde  el  5 de febrero de 2010 José  Antonio  Sarmiento  Molina recibió  llamadas  y  mensajes  de  texto  en su abonado celular, indicándole que debía  colaborar  con  veinte  millones de pesos para un grupo paramilitar, y que de no  hacerlo  atentarían  contra  su familia. Luego de varias conversaciones con los  extorsionistas  se  acordó  pagar  diez millones de pesos el 9 de febrero de la  referida  anualidad  en  la  estación  de  servicio Terpel ubicada en el Barrio  Jordán  de  Tunja,  donde  miembros  del CTI Gaula organizaron un operativo que  culminó  con  la  aprehensión de José Manuel Ortega  García,  quien  recibió el paquete dispuesto por las  autoridades,     y     Héctor    Javier    García  Muñoz, acompañante de aquél.   

          En   el  curso  de  la  investigación  se  estableció  que  en  la  planeación   y   ejecución  del  delito  también  intervinieron  RICARDO  GARCÍA  MUÑOZ,  Wilson  García  Muñoz  y  Juan  Camilo  Cortés   Figueroa,  sobrino  de  la  cónyuge  de  la  víctima.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En  audiencia  realizada el 26 de febrero de  2010  en  el  Juzgado  Primero  Penal  Municipal  con  funciones  de  control de  garantías  de  Sogamoso, se declaró la legalidad de la captura de RICARDO  GARCÍA,  oportunidad en la cual  la  Fiscalía  le  imputó  la  comisión  del delito de tentativa de extorsión  agravada, a la cual no se allanó.   

          En  la  misma  diligencia,  a  instancia  del  ente acusador, le fue  impuesta  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva en establecimiento  carcelario.   

          El  25  de  marzo  de  dicha  anualidad  se  presentó el escrito de  acusación,  y  el  3  de  mayo  siguiente  se  llevó a cabo la correspondiente  audiencia,  en  cuyo  desarrollo la Fiscalía insistió en el cargo formulado en  la audiencia de imputación.   

La  fase  del  juicio  fue adelantada por el  Juzgado  Primero  Penal  del Circuito con funciones de conocimiento de Tunja. En  el   curso   de  la  audiencia  preparatoria  RICARDO  GARCÍA  aceptó  los  cargos,  de manera que el 26 de  octubre  de  2010 se profirió fallo, por medio del cual fue condenado a la pena  principal  de  ciento  cuarenta y cinco (145) meses de prisión y multa de 3.200  salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes,   y   a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la  sanción  privativa  de  libertad,  como  autor penalmente  responsable del delito por el cual fue acusado.   

Impugnado  el  fallo  por  la  defensa,  el  Tribunal  Superior  de  Tunja lo confirmó mediante sentencia del 26 de julio de  2011.   

Contra  la  providencia  del  ad  quem  el  defensor  interpuso recurso  extraordinario    de    casación    y   allegó   en   tiempo   la   respectiva  demanda.   

EL LIBELO  

El  censor afirma que el fallo es violatorio  de  la  ley  sustancial por falta de aplicación del artículo 269 de la Ley 599  de  2000,  aplicación  indebida  del  artículo  26  de  la  Ley  1121  de 2006  “e  interpretación  errónea de los artículos 11,  lit.    c)    instrumental    y    250   num   6   del   bloque   legal   y   de  constitucionalidad”.   

          Asevera  que  en  el  curso  de  las  instancias  le fue negada a su  asistido   la   “morigerante  de  pena”  contenida  en  el artículo 269 del Código Penal, sin tener en  cuenta  que  este  precepto  pretende  incentivar  la  reparación por parte del  victimario,  a  cambio  de  una  rebaja de pena, amén de que el numeral 6º del  artículo  250  de  la  Carta  Política  dispone que corresponde a la Fiscalía  propiciar  la  protección  de  las  víctimas y el restablecimiento de derecho,  máxime  que así se establece en el principio rector contenido el artículo 11,  literal c) de la Ley 906 de 2004.   

          Considera  que el apoyo jurisprudencial citado por el Tribunal es un  obiter  dictae, pues alude a  la  rebaja  de  pena  por  allanamiento  y  respecto de la condena de ejecución  condicional,  pero no se ocupa específicamente de la diminuente por reparación  integral.   

          Con  base  en  lo expuesto el recurrente solicita a la Sala casar el  fallo   atacado,   en   el   sentido   de  reconocer  a  favor  de  RICARDO  GARCÍA  MUÑOZ la rebaja de pena  reglada en el artículo 269 del estatuto punitivo.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Ha  puntualizado la Corporación que si bien  la  Ley 906 de 2004 no distingue entre recurso de casación por la vía común y  por  la  discrecional  en cuanto se marginó la exigencia de la cantidad de pena  máxima  del  delito para acceder a dicha impugnación, es claro que corresponde  al  resorte  del  recurrente  demostrar  el  quebranto  de derechos o garantías  fundamentales,  lo  cual  exige  contar  con interés para impugnar, señalar la  causal,  desarrollar  los  cargos  de  sustentación  del recurso y demostrar la  necesidad  del  fallo de casación para cumplir alguno de los fines establecidos  por  el  legislador  en  su  artículo  180, esto es, la efectividad del derecho  material,  el respeto de las garantías de los intervinientes, la reparación de  los  agravios  sufridos  por  éstos  y la unificación de la jurisprudencia, so  pena  de resultar inadmitida la demanda, según lo establece el artículo 184 de  la citada legislación adjetiva.   

         Ahora,  en  el  examen  de  los  requisitos de admisibilidad de los  libelos  casacionales,  es  deber  de  la  Sala  constatar  en la formulación y  desarrollo  de  las censuras el acatamiento de las exigencias de lógica y   pertinente  demostración  definidas  por  el  legislador y desarrolladas por la  jurisprudencia,  con  el  fin  de  evitar  la  transformación  de  este recurso  extraordinario  en una instancia adicional a las ordinarias. Tales requisitos se  orientan   a   conseguir   la  presentación  de  las  demandas  dentro  de  unos  mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  postulación  y  demostración  de los cargos propuestos, en  cuanto  resulten inteligibles, esto es, precisos y claros, pues no corresponde a  la  Corte  en  su  función  reglada  de orden constitucional y legal, develar o  desentrañar  el sentido de confusas, ambivalentes o contradictorias alegaciones  de los impugnantes en casación.   

          Además,  de  conformidad  con  el  artículo  184  de la mencionada  normatividad  procesal  se inadmitirá el libelo “si  el   demandante  carece  de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos  de sustentación  o  cuando  de su contexto se advierta que no se precisa del fallo  para  cumplir algunas de las finalidades del recurso”  (subrayas fuera de texto).   

En  el  asunto examinado se puede establecer  que  el  defensor  afirma que el fallo violó la ley sustancial, pero no atina a  señalar,  como  es  su  obligación,  si ello ocurrió por la vía directa o la  indirecta.   

Adicionalmente refiere que se interpretó de  manera  errónea  el artículo “250 num 6 del bloque  legal  y  de  constitucionalidad”, sin percatarse que  el         denominado         bloque        de  constitucionalidad  se  refiere  a  aquellos preceptos  contenidos  en  tratados internacionales ratificados por Colombia sobre derechos  humanos (artículo 93 de la Carta Política).   

Se  observa  que  sin explicar a la Sala por  qué  tienen lugar los presupuestos fácticos para que proceda la rebaja de pena  contenida  en  el  artículo  269  de  la Ley 599 de 2000, el censor solicita su  aplicación,  omisión  que  se  desentiende  de las exigencias dispuestas en el  artículo  183  de  la  Ley 906 de 2004 para demandar en casación, pues resulta  menester  que el libelo señale de “manera precisa y  concisa    las    causales    invocadas    y    sus  fundamentos” (subrayas fuera de texto).   

También  establece  la  Colegiatura  que el  recurrente  no  precisa por qué es improcedente la aplicación del artículo 26  de  la  Ley 1121 de 2006, pues sin mayor argumentación se limita a decir que la  rebaja  de  pena  por  indemnización  se  orienta incentivar la reparación por  parte  del victimario, amén de que el numeral 6º del artículo 250 de la Carta  Política  dispone  que  corresponde  a la Fiscalía propiciar la protección de  las  víctimas  y el restablecimiento de derecho, pero, si bien ello es cierto y  obvio,  no  desarrolla  tales  planteamientos,  ni  se  ocupa  de  la naturaleza  jurídica  de  dicho  instituto,  como  para  sustraerlo  de  la “exclusión  de  beneficios y subrogados”  dispuesta en la citada legislación de 2006.   

Tampoco refiere los diversos pronunciamientos  que sobre el particular ha efectuado esta Corporación.   

          A  partir  de  lo anterior, encuentra la Sala que el actor no cumple  con  su obligación de ofrecer en el libelo una crítica lógica y sustentación  suficiente,   en   la   medida  en  que  orienta  su  discurrir  a  abordar  muy  superficialmente  la  temática  propuesta,  pero  no  se detiene a ponderar los  desarrollos   de  la  Colegiatura  sobre  la  misma,  a  fin  de  acreditar  que  “se  precisa  del  fallo para cumplir alguna de las  finalidades  del  recurso” (inciso 2º del artículo  184 de la Ley 906 de 2004).   

Las  mencionadas  falencias  imposibilitan  acometer  el  estudio  del  libelo,  pues  si éste no  corresponde  a  un  alegato  de  libre confección, su presentación con base en  breves  enunciados  personales,  inexplicados  e  indemostrados y sin atenerse a  alguna  de  las  reglas  lógicas  y  argumentativas que gobiernan este recurso,  impone  a la Corporación inadmitir la demanda de acuerdo con lo dispuesto en el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  pues  en  virtud  del  principio de  limitación  propio  del trámite casacional, la Corte no se encuentra facultada  para enmendar tales equívocos.   

          Intervención oficiosa   

La Sala tiene suficientemente dilucidado que  de  conformidad  con  los  fines  de  este recurso extraordinario reglados en el  artículo  180  de  la  Ley  906 de 2004, es su obligación intervenir de oficio  según      la      preceptiva      del      artículo      184     ejusdem,  caso  en el cual no hay lugar a  realizar  audiencia  de sustentación, en cuanto dicha diligencia precisa de una  demanda          casacional         admitida1.   

Advertido  lo  anterior,  de  acuerdo con su  facultad   oficiosa  la  Corte  dispone  que  una  vez  en  firme  la  decisión  inadmisoria  del libelo y resuelta la insistencia si a ella acude el recurrente,  el  diligenciamiento debe retornar al despacho de la Magistrada Ponente a fin de  proferir  el  correspondiente  fallo  de casación en lo atinente a verificar la  legalidad  de la pena en punto de la aplicación del artículo 269 de la Ley 599  de 2000.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         1.        INADMITIR        el        libelo  casacional  presentado  por  el defensor del procesado  RICARDO  GARCÍA  MUÑOZ, de  conformidad con las consideraciones precedentes.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia.   

          2.           Una  vez  en  firme  la  determinación  precedente  y  resuelta  la  insistencia  si  a  ella  acude  el  demandante, la  actuación  debe regresar al despacho de la Magistrada Ponente con el propósito  que  se  profiera  el  respectivo  fallo  casacional  en  punto  de verificar la  legalidad de la pena impuesta, según lo ya expuesto.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                            JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                        SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                         AUGUSTO J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                                    JULIO        ENRIQUE        SOCHA  SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  En  este  sentido autos del 25 de julio de 2007. Rad. 27383 y del 24 de noviembre de  2008. Rad. 30319, entre otros.     

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