37334(02-11-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37334  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado        acta        No.  390           

Bogotá,  D.C.,  dos de noviembre de dos  mil once.   

Se pronuncia la Corte sobre la procedencia de  tramitar  la  solicitud  de  revocatoria directa presentada por la defensora del  sentenciado      URIEL    FRANCISCO    BONILLA  CURREA,  contra  la  providencia  de  doce  de octubre  último   mediante   la  cual  la  Corte  inadmitió  la  demanda  de  casación  discrecional  interpuesta  contra  la sentencia de segunda instancia dictada por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Tunja,  confirmatoria de la  proferida  por  el  Juzgado  Penal del Circuito de Moniquirá, por cuyo medio lo  condenó    por    el    delito    de    omisión   del   agente   retenedor   o  recaudador.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.- Aquellos fueron declarados por el juzgador  de la manera siguiente:   

“El  doctor  Uriel Francisco Bonilla Currea  en  su  condición de Notario Segundo del Círculo de  Tunja,  dejó  de  consignar al erario dineros por él  recaudados  correspondientes  al tercer bimestre del 2000 y segundo del 2003 por  IVA  y del sexto período del 2000 y cuarto del 2003, por concepto de Retención  en  la  Fuente,  en  cuantía  que en total ascendió a $28.096.000.oo, suma que  actualizada  a  2  de  diciembre de 2010, según documental que obra a folio 240  del C. 1 equivalía a $107.392.600.00” (se destaca).   

2.- Con ocasión de la denuncia formulada por  el  Administrador  de Impuestos Nacionales de Tunja y con base en los documentos  aportados  por  éste,  el 27 de octubre de 2003 la Fiscalía Trece Especial con  sede  en  esa  misma  ciudad  dispuso  la apertura de investigación1,  el  26  de  febrero  de  2004  vinculó  mediante  indagatoria  a  URIEL  FRANCISCO  BONILLA  CURREA2   y  se  abstuvo  de  definirle  la  situación  jurídica  por  no  considerarlo              indispensable3.   

Posteriormente,   previa   clausura  de  la  investigación4,  el  17 de noviembre de 2004  calificó  el  mérito  probatorio  del sumario con resolución de  acusación  en  contra del procesado, como presunto autor responsable del delito  de  omisión del agente retenedor o recaudador, definido por el artículo 402 de  la        Ley        599        de        20005,  mediante  determinación que  el   28  de  julio  de  2006  confirmó  íntegramente  la  Fiscalía  Delegada  ante  el Tribunal Superior de  Tunja,  al  conocer  en  segunda  instancia  de  la  apelación promovida por la  defensa6.   

   

5.-  El trámite del juicio inicialmente  fue  asumido  por  el  Juzgado  Primero  Penal del Circuito de Tunja7,  posteriormente  por  el Primero Penal del Circuito Adjunto de Descongestión con  sede       en       esa       misma      ciudad8,  autoridad  que llevó a cabo  la            audiencia           pública9, y, finalmente, por el Juzgado  Penal     del     Circuito     de     Moniquirá10,     en    donde    el  24  de  enero de 2011 se puso  fin  a  la instancia condenando al procesado URIEL FRANCISCO BONILLA CURREA a la  pena  principal  de  36  meses  de  prisión,  así como a la  accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  término  igual  al  de la privación de la libertad, al tiempo que le concedió  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de la pena por 36 meses, entre  otras  decisiones,  a consecuencia de hallarlo penalmente responsable del delito  de  omisión  del agente retenedor o recaudador a él imputado en la resolución  de  acusación11.   

Apelado  el  fallo por la defensa12   y   el  Ministerio                  Público13,  el  Tribunal  Superior del  Distrito  Judicial  de Tunja, al conocer en segunda instancia de la impugnación  interpuesta,  mediante  sentencia  proferida  el  13  de  mayo de 2011 resolvió  modificarlo,  en  el sentido de condenar al procesado a la pena de cuarenta (40)  meses  de prisión y multa en cuantía de $56.192.000.00, negarle la suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena y concederle la prisión domiciliaria,  entre          otras         determinaciones14.   

6.-  Contra el fallo de segunda instancia, en  oportunidad     la     defensa     interpuso     recurso    extraordinario    de  casación15  y  dentro  del término legal presentó la correspondiente demanda  por la vía discrecional.   

7.  La Corte, mediante providencia emitida el  día  doce  de  octubre  de  la anualidad que transcurre, resolvió inadmitir la  demanda  de casación presentada en sustento del recurso interpuesto16.   

8.-  Notificada  de  dicha determinación, la  profesional  del  derecho  presentó  un  escrito  en  el que manifiesta ejercer  “la  acción  consagrada  en  el  artículo  69 del  Código  Contencioso Administrativo, en coherencia absoluta con el Art. 29 de la  C.N.,  para  que  una vez expuesto lo hechos se restablezca en sus derechos a mi  poderdante,  y en subsidio se admita y tramite extraordinariamente el recurso de  reposición  a  su  providencia  de  inadmisión  de  la demanda de casación”  (SIC).   

Censura  que  en la providencia que por dicho  medio  dice  impugnar,  se  hubiere incluido la anotación de que contra ella no  procede  recurso  alguno,  con  lo  cual,  según  dice, resultaron desconocidos  “los  más  elementales  principios”  de  que  trata el denominado Bloque de  Constitucionalidad,   así   como   las   garantías  y  derechos  fundamentales  establecidos en la carta Política.        

Sostiene   que   la  demanda  de  casación  presentada  en  el  caso  de  su asistido, reúne a cabalidad los presupuestos y  requisitos  establecidos  en el Código de Procedimiento Penal, frente a lo cual  lo  procedente  era  que  la  Corte “diera aplicación a la normatividad penal  adjetiva,  concretamente  al  artículo  211  de  la  Ley  600 de 2000” (sic),  relativa  al traslado por quince días a los no demandantes para que presentaran  sus alegatos.   

En lugar de ello, dice, la Corte inadmitió la  demanda  de casación “sin que se hubiere demostrado  ninguna  de  las causales de inadmisión de que trata el artículo 213 de la Ley  600  de  2000”,  pues,  en este caso, la defensa del  sentenciado  “en  su condición de sujeto procesal,  indudablemente  tenía interés en que se tramitara el recurso extraordinario de  casación  y  la  demanda  reunía  los  requisitos  legales  previstos  por  el  legislador  adjetivo  en  el  artículo  212 de la Ley 600 de 200” (sic).   

Sostiene  que en el presente caso la Corte se  apresuró  a  adoptar  la  decisión,  en   la  que,  según  dice, se hizo  “un ligero análisis de cada una de las causales de  casación  propuestas  en  la  demanda  y  de  los  cargos  formulados contra la  sentencia   de   segunda   instancia,   pero   decidió  inadmitir  la  demanda,  supuestamente,  por  no reunir los requisitos de ley previstos para la casación  discrecional,  mas  no  aclaró  si  la  defensa  omitió dar cumplimiento a los  requisitos   formales   del   artículo   212   del   Código  de  Procedimiento  Penal”.   

Insiste en considerar que cuando se profirió  la  condena  contra  su  asistido  ya  la acción penal se encontraba prescrita,  puesto  que  si “los hechos ocurrieron máximo en el  sexto  bimestre  del año 2000, luego la acción penal prescribía a finales del  año  2006”  ya  que “la  resolución  de  acusación  se profirió el 17 de noviembre de 2004 (folio 144)  pero  sólo  adquirió  ejecutoria hasta el 28 de julio de 2006, fecha en que la  Fiscalía   Delegada   ante  el  Tribunal  confirmó  en  segunda  instancia  la  providencia calificatoria”.   

Estima  que  en el presente caso la petición  resulta  procedente,  pues  de  conformidad  con  el  artículo  69  del Código  Contencioso  Administrativo,  los  actos  administrativos deberán ser revocados  por   los   mismos  funcionarios  que  los  hayan  proferido  o  sus  inmediatos  superiores,  de  oficio o a solicitud de parte, en cualquiera de los casos allí  mencionados.   

SE CONSIDERA:  

De  conformidad  con  lo  dispuesto  por  el  artículo   142.2   de   la  Ley  600  de  2000,  por  resultar  manifiestamente  improcedentes, la Corte se  abstendrá   de   tramitar   las   peticiones   presentadas   por   la   defensa   del   sentenciado  URIEL  FRANCISCO BONILLA CURREA en el escrito que antecede.   

Lo  primero, porque la determinación contra  la  cual  dice  solicitar la aplicación de la figura de la revocatoria directa,  no    es    en    manera    alguna    un    “acto  administrativo”,   sino    una   decisión  eminentemente       jurisdiccional,     distinción     que, al parecer la memorialista no comprende a cabalidad.   

Con  la  sola  intención  de  brindar  claridad sobre  el equivocado entendimiento que en el  aludido  escrito se pone en  evidencia,   baste  con recordar lo señalado en  torno   al  tema  por  el  Tribunal  Constitucional17:   

    

“El  sentido  de la distinción entre acto  administrativo y acto jurisdiccional.   

“11- Para responder a esa pregunta, la Corte  debe  estudiar  qué  sentido tiene que la ley atribuya a un acto singular de un  determinado   órgano   estatal   una  naturaleza  administrativa.  Ahora  bien,  esa   caracterización  tiene  como  consecuencia,  entre  otras cosas, que  éste,  por  oposición a los actos jurisdiccionales, no tiene la fuerza de cosa  juzgada,   pues   no   sólo   es   revocable   y   modificable  por  la  propia  administración,  como  es  obvio,  dentro  de  ciertas  condiciones  sino  que,  además,   puede ser revisado por las autoridades judiciales, en virtud del  principio  de  legalidad.  Por  el  contrario,  el  acto jurisdiccional, una vez  ejecutoriado,  es  definitivo,  pues  tiene  la  virtud  de la cosa juzgada. Por  eso,   amplios  sectores de la moderna doctrina jurídica consideran que si  bien  es  muy  difícil  encontrar  elementos  sustantivos que distingan un acto  administrativo  de uno jurisdiccional, pues ambos en el fondo son la producción  de  una  norma  singular  dentro  del marco de posibilidades establecido por una  norma  general,  lo  cierto  es  que  existen  elementos  formales  que permiten  establecer    una    diferencia   entre   ambos   tipos   de   actos18. De un lado,  por  sus  efectos, pues el acto administrativo no goza de fuerza de cosa juzgada  mientras  que  el jurisdiccional es definitivo, por lo cual el primero puede ser  revocado,  incluso  estando  ejecutoriado,  a  menos  que  exista una situación  jurídica  consolidada,  mientras  que el acto jurisdiccional, una vez resueltos  los   recursos   ordinarios   y,   excepcionalmente,   los  extraordinarios,  es  irrevocable.   De  otro  lado,  estos  actos  también  se  diferencian  por  la  naturaleza  de  sujeto que los emite, pues sólo puede producir actos judiciales  un  funcionario que tenga las características de predeterminación, autonomía,  independencia  e  inamovilidad  propia  de  los jueces, En efecto, lo propio del  juez  es  que  no  sólo  debe  estar  previamente  establecido por la ley (juez  natural)  sino  que,  además,  debe  ser  ajeno a las partes en la controversia  (imparcial),  sólo  está  sujeto  al  derecho  y  no  a  instrucciones  de sus  superiores  o  de  los  otros poderes (independiente), y goza de una estabilidad  suficiente    para    poder    ejercer    su    independencia    y    autonomía  (inamovilidad)19.   Por   el  contrario,  el  funcionario administrativo carece de algunos de esos rasgos”.   

Y,  lo segundo, porque de conformidad con lo  establecido  en  la  ley  procesal  penal  y  suficientemente  decantado  por la  jurisprudencia,   contra el auto por cuyo medio la Corte resuelve inadmitir  la demanda de casación, no procede recurso alguno.   

A este respecto plausible resulta señalar que  a  tenor  de  lo  dispuesto  por  el  artículo  187  de  la Ley 600 de 2000, la  decisión  de  inadmitir la demanda de casación causa  ejecutoria    con    su    suscripción,  dado  que  contra ella no tiene cabida  la    interposición   de   recursos,   toda  vez  que  en tal caso no         se        sustituye       ni      reemplaza     el    fallo    de    segunda    instancia,   conforme  a  la  literalidad del  artículo  187,  inciso  2º  de  la  Ley 600 de 2000,  pese   a  que  atendiendo  lo señalado en la sentencia C-641 de 2002, proferida  por   la   Corte  Constitucional,   los  efectos  jurídicos   se  surtan  a  partir de su comunicación.   

Tal ha sido el criterio jurisprudencial sobre  dicho   particular,   como   se   constata  con  el  pronunciamiento20  que  en  lo  pertinente  se reproduce  a           continuación:     

“1.   Improcedencia   del   recurso   de  reposición contra el auto inadmisorio de la demanda de casación:   

“De  manera  reiterada ha señalado la Sala  que  de  conformidad  con  la  preceptiva  del  artículo  210  de la Ley 600 de  2000:    “si  la  demanda se presenta extemporáneamente, el Tribunal así lo  declarará  mediante  auto  que  admite el recurso de reposición”,    entendiéndose    por   tal   “la  inobservancia  de  los  términos para presentar la demanda, no la inobservancia  de   los   términos   para   la   interposición   del   recurso”21.   

“Por  su parte, según el artículo 213 del  mismo  ordenamiento  procesal,  corresponde  a  la  Corte inadmitir el libelo de  casación  cuando se constata que el demandante carece de interés para acudir a  esta  sede o cuando la demanda no reúne los requisitos taxativamente señalados  en el artículo 212 de dicho estatuto procesal penal.   

“En virtud de lo anterior se colige que para  el  legislador de 2000 existen dos actos procesales claramente diferenciables en  punto  del  trámite  del  recurso  extraordinario  de  casación.  Por una  parte,  el  de  la  concesión  del  medio de impugnación y, por otra, el de la  calificación de la demanda presentada en sustento del mismo.   

“El  primero  compete  al  funcionario  de  segunda  instancia,  quien determinará si concede o no el recurso, para lo cual  deberá   analizar   “todos   los   requisitos  de  procedencia   del   recurso,   con   excepción  de  los  que  solamente  pueden  establecerse    a    partir   del   contenido   de   la   demanda”22.    

“Y, un acto ulterior, cuya competencia está  atribuida  de  manera  exclusiva y excluyente a la Sala de Casación Penal de la  Corte  Suprema,  luego  de  superadas  las fases de interposición, concesión y  sustentación  del recurso, en el cual determina si la demanda presentada cumple  las exigencias legales previstas para su admisión.   

“Contra  la  decisión  de  no  conceder el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  por  alguno  de los sujetos  procesales,  el  texto  de la ley no ofrece duda en el sentido de que procede el  recurso  de  reposición,  situación  que  no  se  verifica en relación con el  proveído por cuyo medio se inadmite la demanda de casación.   

“En cuanto a esta última determinación, se  ha  insistido  en  que si bien debe ser notificada para efectos de garantizar el  principio  de publicidad de las decisiones judiciales, conforme a lo establecido  en  la  sentencia  C-641  de  2002   proferida por la Corte Constitucional,  citada  por  la impugnante en el memorial de interposición del recurso, y que a  partir  de  dicha  fecha  de notificación surte sus efectos jurídicos, no así  constituye  interregno para  abrir  paso  a un medio de impugnación, pues con ello se contrariaría el mismo  texto  de  la  ley,  habida cuenta que el inciso 2º del artículo 187 de la Ley  600  de  2000  es claro en señalar que dicha decisión cobra ejecutoria el día  en  el  cual es suscrita por los Magistrados integrantes de la Sala de Casación  Penal, poniendo fin al trámite casacional.   

“Así las cosas, con el proferimiento de tal  decisión   también   adquiere   firmeza   el   fallo  objeto  de  impugnación  extraordinaria  sin  que,  por  tanto,  sea  viable un diligenciamiento ulterior  frente  a  una sentencia que ha hecho tránsito a cosa juzgada y que sólo puede  ser   removida   mediante   procedimientos   especiales   como   la  acción  de  revisión.   

“De  acuerdo  con las razones esbozadas, la  Sala  en  múltiples ocasiones ha rechazado la pretensión de interponer recurso  de   reposición   contra   el   auto  en  mención23,  sin  que  pueda constituir  excepción  la propuesta elevada ahora en ese mismo sentido por la defensora del  procesado             R.J.S.P.”   

Por   las   razones  anteriores,  la  Corte  rechazará por improcedentes las pretensiones de la defensa.    

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S   U   E   L   V   E:   

RECHAZAR por  improcedente     la  impugnación   interpuesta   por   la  defensora  del   sentenciado   URIEL  FRANCISCO  BONILLA CURREA, contra el auto proferido por  la  Corte  el 12 de octubre de 2011, de acuerdo con lo anotado en la motivación  de este pronunciamiento.   

Contra      esta      decisión  no  procede  recurso   alguno.   

Comuníquese       y             Cúmplase.   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                        JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO       ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                  SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                     AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

LUIS       GUILLERMO       SALAZAR  OTERO                   JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Fl.  72 cno. 1.   

2 Fl.  96 y ss.  cno. 1   

3 Fls.  109 y ss. cno. 1   

4 Fl.  129 cno. 1   

5 Fls.  144 ss. cno. 1   

6 Fls.  3 y ss  cno. Fiscalía de Sda. Inst.   

7 Fls.  173  cno. 1   

8 Fl.  190  cno.  1.  En  cumplimiento  de  lo  dispuesto  por  el Acuerdo 5627 de 2009  expedido  por  la  Sala  Administrativa  del  Consejo Superior de la Judicatura.   

9 Fls.  214 y ss,  cno. 1   

10 Fl.  237  cno.  1.  En  cumplimiento  de  lo  dispuesto  por  el Acuerdo 7102 de 2010  expedido  por  la  Sala  Administrativa  del  Consejo Superior de la Judicatura.   

11  Fls. 241 y ss. cno. 1   

12  Fls. 272 y ss. cno. 1   

13  Fls. 285 y ss. cno. 1   

14  Fls. 6 y ss. cno. Sda. Inst.   

15  Fls. 74  y ss. cno. Sda. Inst.   

16  Fls. 11 y ss. cno. Corte.   

17  Sentencia C- 189 del 6 de mayo de 1998.   

18  Sobre  este  punto,  en la doctrina internacional, ver Hans Kelsen. Teoría    General    del    derecho   y   del   Estado.  México:  Utaria, 1950, p 288 y ss.   Ver igualmente Y  en   la   doctrina   nacional,   ver   Leopoldo  Uprimny.  “La  ambigüedad  e  inconveniencia  de los términos ´jursidicción´, ´función jurisdiccional´y  ´rama     jurisdiccional     del     poder    público”    en    Revista  de  la  Academia  Colombiana de Jurisprudencia.  Bogotá:  enero,  junio  de 1997, No 215-216-217, pp 376 y ss, y  409 y ss.   

19  Sobre  las  garantías  orgánicas  que  debe  tener  un  juez  para cumplir sus  funciones,  ver, entre otros, Luigi Ferrajoli. Derecho  y   razón.   Madrid:   Trotta,  1995,  pp  apartado  40.   

20  Cfr. Auto de casación de 17 de septiembre de 2008. Rad.29783   

21  Auto   de   fecha  junio  22  de  2005.  Rad.  23701.   

22  Ibídem.   

23Cfr.  providencias  del  21 de mayo de 2002, rad. 17487; del 3 de agosto de 2005, rad.  23309 y del 20 de abril de 2007, rad. 27124, entre otras.     

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