37207(21-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37207  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta Nº 340  

Bogotá, D. C., veintiuno (21) de septiembre  de dos mil once (2011)   

VISTOS  

La  Corte  resuelve  la  admisibilidad de la  demanda  de casación presentada por el defensor de Luz  Nelly   Muñoz   Quintero,  contra  la  sentencia dictada por el Tribunal Superior  de  Medellín,  el  7  de junio de 2011, mediante la cual confirmó la proferida  por  el  Juzgado  Veinticinco Penal del Circuito con función de conocimiento de  la  misma  ciudad, el 10 de noviembre de 2010, que la condenó como autora de la  conducta   punible   de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes.   

H E C H O S  

Fueron  sintetizados  por  el juzgador de la  siguiente manera:   

“El 7 de octubre de 2010, a las 9:45 horas,  personal  de  la  Policía  judicial,  previa  orden  expedida por el Fiscal 152  destacada  ante  la  URI, realizaron diligencia de allanamiento y registro en el  inmueble  ubicado  en la carrera 50 con calle 70, en la residencia demarcada con  los  números  70-32 y 70-08, en donde se encontraba la señora Luz Nelly Muñoz  Quintero,  quien  manifestó  ser la dueña del restaurante que funciona allí y  moradora  de la casa de habitación, la cual tiene acceso por el establecimiento  comercial,  donde  obtuvieron  como resultado de la incautación una bolsa negra  con  material vegetal con características similares a la marihuana, la cual fue  entregada  voluntariamente  por  la  dueña,  quien les manifestó que la había  adquirido  para  su  esposo y la tenía guardada en la habitación, la sustancia  incautada  fue  sometida  a  prueba  de  PIPH,  de  la  que  se  estableció que  corresponde   a   cannabis   y   sus  derivados,  con  un  peso  neto  de  207.3  gramos”.   

             

A N T E C E D E N T E S  

1.  Por  los  anteriores hechos, se llevó a  cabo  ante el juez de control de garantías, entre otros, la legalización de la  captura  y  la formulación de imputación. En virtud de un preacuerdo celebrado  entre   Luz   Nelly   Muñoz   Quintero  y  la  fiscalía, aceptó, de manera libre, voluntaria y debidamente  asistida,  el  cargo  por  el  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes.   

2. El Juzgado Veinticinco Penal de Circuito  con  función  de  conocimiento de Medellín, el 10 de noviembre de 2010, dictó  sentencia   de   primera   instancia   en   la   cual  condenó  a  Luz  Nelly  Muñoz  Quintero  a  las penas  principales  de  33  meses  de prisión y multa de 1.35  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes y a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo lapso de la privativa de la libertad, como autora de la  conducta  punible  de  tráfico,  fabricación  o porte de estupefacientes. Así  mismo,  le negó la prisión domiciliaria como sustitutiva de la carcelaria y la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

3.  Apelado  el  fallo  por el defensor, el  Tribunal  Superior  de  Medellín, el 7 de junio de 2011, al desatar el recurso,  lo confirmó.   

Contra  la  anterior  decisión,  la defensa  técnica del procesado presentó demanda de casación.   

SÍNTESIS  DEL  LIBELO  

Sin  enunciar  ninguna causal, el demandante  acusa  la sentencia del Tribunal, por “considerar que  en  la misma se afectó el bloque de constitucionalidad, al no tenerse en cuenta  la jurisprudencia constitucional aplicable al referido caso”.   

Sostiene  que el juzgador pasó por alto los  derechos    fundamentales    de    los   menores   a   cargo   de   Muñoz     Quintero,    declarando    la  improcedencia   de   la   solicitud   de  la  prisión  domiciliaria.   

Después  de  reseñar  jurisprudencia de la  Sala  sobre este aspecto y citar el artículo 44 de la Constitución Política y  la  Ley  12 de 1991, acota que los menores gozan de una protección específica,  acordes  con  las  necesidades  propias del proceso de crecimiento y desarrollo,  que buscan garantizarles unas condiciones de existencia dignas.   

Anota  que  la  hija y nieta de Luz    Nelly,   han   sido   dejadas   en  “estado    de    vulnerabilidad    y    desamparo  totales”,  dado que es ella quien suple la vivienda,  los  alimentos  y la educación. Aduce que la prisión domiciliaria no es en sí  un   beneficio,   en   la  medida  en  que  la  sanción  penal  impuesta  sigue  vigente.   

Reitera  lo anteriormente expuesto, a partir  de   lo  cual  afirma  que  si  el  Tribunal  hubiese  valorado  “de  otra  forma  la situación  personal de la señora Quintero  Muñoz  y,  en  especial,  su  condición de madre cabeza de familia, no habría  confirmado la sentencia de primera instancia…”.   

Por  lo  expuesto,  depreca a la Corte casar  parcialmente  la sentencia impugnada y, por lo mismo, conceder a su representada  la prisión domiciliaria como sustitutiva de la prisión.   

   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  En  el Código de Procedimiento Penal de  2004,  la  casación  se concibe como un medio de control constitucional y legal  que  procede contra las sentencias dictadas en segunda instancia en los procesos  adelantados  por  delitos  cuando  afectan  derechos  o  garantías  procesales.   

De  manera  que  se  puede  colegir que este  recurso  fue  concebido como control constitucional, dada la función que ejerce  la  Corte  Suprema  de  Justicia como Tribunal de Casación, según lo prevé el  artículo  235  de  la  Carta  y,  por ende, guardiana de los fines primordiales  contemplados en el artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

De acuerdo con lo que estatuye la citada Ley  906,  para  que la demanda sea admitida se requiere que el libelista, además de  contar  con  interés,   acredite  la  afectación de derechos o garantías  fundamentales,  para  lo  cual también deberá formular y desarrollar los   correspondientes   cargos   y,   por  supuesto, demostrar la  necesidad  de  intervención  de  la  Corte  para  lograr  algunos  de los fines  establecidos  para  la  casación, según lo previsto en el artículo 180 de esa  normatividad,  es  decir, la efectividad del derecho material, el respeto de las  garantías  de  los  intervinientes, la reparación de los agravios sufridos por  éstos  y  la  unificación de la jurisprudencia, propósitos que, como lo tiene  dicho  la  Sala,  son  los  mismos  del  proceso  penal,  lo que explica que las  causales   de   casación   tengan   un   diseño   dirigido   a   lograr   esos  fines.   

Por    ello,    “el        recurso       extraordinario       de   casación   no   puede   ser interpretado sólo desde, por y para  las  causales,  sino  también  desde  sus  fines,  con  lo  cual  adquiere  una  axiología  mayor  vinculada  con  los  propósitos  del  proceso penal y con el  modelo     de     Estado    en    el    que    él    se    inscribe.   

“En   otros  términos,  las  causales  determinan  la  forma  en  que  procede  denunciar la  ilegalidad  o  inconstitucionalidad  del  fallo  y  de  conducir el debate   en    sede    extraordinaria,   pero   ellas   no   son   un   fin   en   sí  mismo para la viabilidad del  recurso,    pues    ésta    debe    determinarse    por   la   manifiesta   configuración   de  uno  o  varios  de  los   motivos  normativamente  establecidos  para  lograr  el  desquiciamiento  de  la  decisión impugnada.   

“Claro  que  por  razón  de esto no puede llegar a entenderse que el recurso haya sido morigerado  en  extremo,  al  punto de quedar librado a la simple voluntad de las partes sin  referencia  a  ningún  parámetro  legal,  y  que  se convierta en una fórmula  abierta   para  controvertir  sin  más  las  decisiones  judiciales  según  el  albedrío  del  casacionista,  lo  cual  repugna  a la noción de debido proceso  constitucional,  pues  la  admisibilidad  al  trámite  y  la  prosperidad de la  pretensión  queda condicionada a la demostración del interés en el censor, la  correcta  selección  de  las  causales, la coherencia de los  cargos   que   a   su   amparo   pretenda  aducir,  y   la   debida  fundamentación  fáctica y jurídica de éstos, además de la  necesidad  de  acreditar  cómo con su estudio se cumplirán uno o varios de los  fines  de  la casación”.1   

En consecuencia, el recurso extraordinario no  es  un  instrumento  que  permita  continuar  con el debate fáctico y jurídico  llevado  a  cabo  en  el  agotado  proceso,  razón por la cual no es procedente  realizar  toda  clase  de cuestionamientos a manera de instancia adicional a las  ordinarias  del  trámite sino que debe ser un escrito claro, lógico, coherente  y  sistemático  en  el  que,  al  tenor  de los motivos expresa y taxativamente  señalados   en   la  ley,  se  denuncian  errores  bien  sea  de  juicio  o  de  procedimiento  en  que  haya  podido  incurrir  el  sentenciador,  procediendo a  demostrarlos  dialécticamente  y  evidenciando  su  trascendencia,  para de esa  manera  concluir  que  la  sentencia no es acorde con el ordenamiento jurídico,  cuya desvirtuación, se reitera, compete al libelista.   

2.  En  primer  lugar,  se  hace  necesario  establecer     si     la     defensa    de    Muñoz  Quintero  tiene  interés  para acudir a esta sede, en  tanto  ésta  aceptó  la  comisión del delito, según acuerdo celebrado con la  fiscalía.   

De  acuerdo con el recuento de la actuación  procesal,  surge  claro  y evidente que la procesada aceptó haber infringido la  ley  penal por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, a  cambio de la rebaja de pena correspondiente.   

De  manera  que  la  defensa de Muñoz  Quintero sólo tiene interés para  controvertir,   a   través   de  los  recursos  (apelación  o  casación),  la  vulneración  de  sus  garantías  fundamentales,  el  quantum  de  la pena, los  aspectos   relacionados   a  su  determinación,  lo  referente  a  la  prisión  domiciliaria  como sustitutiva de la prisión y la suspensión condicional de la  ejecución de la pena.   

En   el   evento   que   ocupa   la   atención   de   la  Sala, en la medida en  que  la  inconformidad de la defensa radica en el no otorgamiento de la prisión  domiciliaria  como sustitutiva de la carcelaria, entonces es fácil advertir que  tiene interés para discutir dicho aspecto en sede de casación.   

3. Empero, la demanda presentada a nombre de  la  procesada  no cumple con los parámetros de lógica y debida fundamentación  reglados  para  su  admisibilidad, en tanto no demostró la existencia del vicio  y,  menos,  los conectó con los fines que informan la casación, de acuerdo con  el sistema consagrado en la Ley 906 de 2004.   

Varios  reparos  deben hacerse al escrito, a  saber:   

a)  No señaló la causal de casación sobre  la cual funda el reproche contra la sentencia de segunda instancia.   

b)  En  el  evento en que se entienda que se  trata  de  la primera de las regladas en el artículo 181 de la Ley 906 de 2004,  esto  es,  la  infracción  directa  de  la  ley sustancial, de todas formas, no  señaló  el  sentido  de  la  agresión  del  precepto,  es  decir,  si fue por  aplicación      indebida,     exclusión     evidente     o     interpretación  errónea.   

c) Del discurso presentado como fundamento de  la  censura,  tampoco  se advierte el sentido del ataque, en la medida en que la  argumentación  está  únicamente  basada en dolerse porque a la sentenciada no  se  le  concedió  la  aludida  prisión domiciliaria, bajo la hipótesis que el  juzgador  de  segundo grado no respetó los derechos fundamentales de los niños  y  desconoció  la  abundante  jurisprudencia  que  al  respecto han sentado las  diferentes corporaciones de justicia.   

d)  Sin  embargo,  la Sala observa que el no  otorgamiento    del   citado   instituto   a   Muñoz  Quintero  no  fue  fruto  de  la  arbitrariedad de los  funcionarios  judiciales  que  conocieron de la actuación, sino que con apego a  los  requisitos establecidos en la ley, advirtieron que ella no tenía derecho a  la  prisión  extramural, habida cuenta que en su contra había otra condena por  el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.   

A nivel de ejemplo, el Tribunal razonó de la  siguiente manera:   

“Abordando  el  único  problema jurídico  planteado  por  el impugnante, referido a la pertinencia o no de la sustitución  de  la prisión formal por la domiciliaria con fundamento en la Ley 750 de 2002,  en  concordancia  con  el  numeral  5° del Art. 314 de la Ley 906 de 2004, a la  sentenciada, la Sala tiene para decir lo siguiente:   

En  primer  lugar,  habrá  que comenzar por  destacar  la equivocada posición del señor Juez A quo al negarse a examinar la  viabilidad  del  otorgamiento  de  la prisión domiciliaria con fundamento en la  Ley  750 de 2002, aludiendo a la competencia exclusiva del Juez de Ejecución de  Penas  para  ello,  pues  por  tratarse  de un derecho sustancial no se advierte  ningún   inconveniente   para   que   si  existiendo  expresa  solicitud  emita  pronunciamiento sobre el particular.   

“No  obstante  dicha decisión, la defensa  reconoce  que su defendida no satisface a plenitud las exigencias de la prisión  domiciliaria  regulada  en  la  Ley  750  de  2002, lo que haría inviable dicho  sustituto,  pues  está  claro  que  para  poder ser beneficiaria del mismo debe  satisfacer  a  cabalidad  todas las exigencias legales, las que ésta no reúne,  como  que  registra  un  antecedente  penal  por  un  delito doloso, ya que a la  procesada  se  le  impuso sentencia condenatoria el veintiuno (21) de octubre de  dos  mil ocho (2008), por hechos sucedidos del veintisiete (27) de agosto de esa  misma   anualidad,   por   el  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  por  lo que, conforme lo dispone la citada norma, dicha ley no  aplica    a    ‘quienes  registren    antecedentes    penales’.  A  ello debe agregarse, el inadecuado desempeño personal, social  y  laboral  que conlleva la conducta por ella desplegada, como que conservaba en  su  poder,  en  su  propio domicilio, una importante cantidad de estupefaciente,  sin  que sea admisible su disculpa en el sentido que la misma correspondía a su  cónyuge”.   

Resta    señalar   que   no   se   observa   que   con  ocasión  del   fallo  impugnado  o  dentro  de  la  actuación  se  violaran  derechos  o   garantías   de  los  intervinientes,  como  para  que  tal  circunstancia   imponga   superar   los   defectos   del   libelo   para   decidir   de  fondo,   según  lo  dispone   el   inciso   3°   del   artículo  184  de   la  Ley  906 de  2004.   

Acotación final  

Habida  cuenta  que  contra  la decisión de  inadmitir    la    demanda    de   casación   presentada   a   nombre   de   la  procesado  Luz  Nelly  Muñoz  Quintero  procede   el   mecanismo   de  insistencia  de  conformidad  con  lo  establecido  en el artículo 186 de la Ley 906 de 2004, impera precisar que como  dicha  legislación  no  regula  el  trámite  a  seguir  para que se aplique el  referido  instituto  procesal,  la  Sala  ha  definido las reglas que habrán de  seguirse       para       su       aplicación,2 como sigue:   

a)   La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco  (5)  días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la  Sala  decida  no seleccionar la demanda de casación, con el fin de provocar que  ésta   reconsidere   lo   decidido.   También    podrá    ser   provocado   oficiosamente  dentro  del  mismo  término  por  alguno  de  los  Delegados  del Ministerio Público para la Casación   Penal   –siempre   que   el   recurso  no  hubiera  sido  interpuesto  por          el          Procurador          Judicial–,    el    Magistrado   disidente   o   el   Magistrado  que  no  haya participado en los  debates y suscrito la providencia inadmisoria.   

b)   La  solicitud de insistencia puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público,  a  través  de  sus Delegados para la  Casación  Penal, o ante uno de los Magistrados que hayan salvado voto en cuanto  a  la  decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la  demanda  o  ante  uno  de  los  Magistrados que no haya intervenido en la discusión.   

c)   Es  potestativo  del  Magistrado  disidente,  del  que  no  intervino en los debates o del Delegado del Ministerio  Público  ante  quien  se  formula la insistencia, optar por someter el asunto a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en  que   informará   de   ello   al  peticionario  en  un  plazo  de  quince  (15)  días.   

d)   El  auto  a través del cual no se  selecciona  la  demanda  de  casación  trae  como consecuencia la firmeza de la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de  casación,  salvo  que  la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la  demanda.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

INADMITIR  la  demanda  de casación presentada por el defensor de Luz  Nelly Muñoz Quintero.   

De   conformidad  con lo dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley 906 de 2004, es viable la interposición del  mecanismo   de   insistencia   en   los   términos  precisados  atrás  por  la  Sala.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JAVIER  ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                             JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ           

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO SIGIFREDO  ESPINOSA    PÉREZ                        

ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO MARIA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN               JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                     

NUBIA YOLANDA NOVA GARCIA  

Secretaria  

    

1  Casación  24026  del 20 de octubre de 2005, casación 24610 del 12 de diciembre  de 2005, entre otras.   

2  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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