37007(26-10-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso n.º 37007  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado    Acta    No.    382   

Bogotá     D.    C.,    veintiséis (26) de octubre de dos mil once (2011)   

VISTOS:   

Surtido  el  traslado  que  establece  el  artículo  500  del  Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004,   corresponde   a   la   Corte   decidir   sobre   las          solicitudes    de    práctica    probatoria      elevadas  por  el  Defensor  y  el  Procurador  Segundo  Delegado  para  la Casación Penal, dentro del trámite de extradición  que  se  sigue  contra  ELISEO ÁLVAREZ PINO, ciudadano colombiano requerido por  el Gobierno de los  Estados  Unidos para que comparezca  en     juicio     por    delitos    federales    de  narcóticos.   

ANTECEDENTES:   

1.  La  Embajada  de  los Estados Unidos de  América   solicitó  la  extradición  del  ciudadano  colombiano  ELISEO   ÁLVAREZ   PINO,   nacido   el  12     de    febrero    de    1952    en  Vigía  del  Fuerte  (Antioquia),  portador  de la cédula de ciudadanía No. 4.794.720  para que comparezca en juicio  por   delitos  federales  de narcóticos.   

Inicialmente  a  través de Nota Verbal No.  0872   del   15   de   abril   de   2011,  la  Embajada instó su detención provisional ante el Ministerio  de   Relaciones   Exteriores,   la  cual,  remitida  al  Fiscal  General  de  la  Nación     fue    ordenada    mediante    resolución   del   10   de   mayo  siguiente  y  se  materializó  el 12 del mismo mes y  año     por     miembros     de    la    Policía  Nacional.   

2.  Luego, con Nota Verbal No. 1574  del  8 de julio, la Embajada de los  Estados  Unidos  de América formalizó la solicitud de extradición, en la cual  resumió  los  hechos  y  pruebas  que fundamentaron las imputaciones delictivas  contenidas   en   la  acusación  formal     11-     050    (RWR)1,  dictada el 23  de  febrero  de  2011 en la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  de  Columbia.   

3. El Ministerio del Interior y de Justicia  estimó  que  el  expediente  se  encontraba  completo, y lo envió a la Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  para  lo  de  su competencia.   Adjuntó  el  concepto  rendido por el  Jefe  de  la  Oficina  Jurídica  del Ministerio de Relaciones Exteriores, en el  sentido  que  por  no  existir  tratado  de extradición aplicable entre Estados  Unidos  y  Colombia,  es  procedente obrar de conformidad con lo dispuesto en el  ordenamiento jurídico penal colombiano.   

4.  Iniciado  el  trámite  dentro  de esta  Corporación,  al  requerido ÁLVAREZ PINO   se  le  designó  defensor  público  a  quien  se  le reconoció  personería   para   actuar   mediante   auto   del  11  de  agosto  de 2011, sin embargo, el 19 del mismo  mes,    nombró      apoderado  de  confianza con quien se corrió el  traslado  para pedir pruebas previsto en el artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004,  momento  en el que  la  defensa y  el  Ministerio  Público  presentaron  las              siguientes:   

PETICIONES        PROBATORIAS   

1.    De  la Defensa:   

a) Se escuche en  “versión  libre” al  señor  ELISEO  ALVAREZ  PINO a fin de establecer los  hechos  que  dieron  origen  a la extradición, y se  conozca  los  aspectos  sociales,  familiares, laborales y de salud que lo caracterizan.   

b) Permiso para  ser  conducido  al  Instituto  de  Medicina  Legal a fin de establecer el estado  físico    y    mental    del    señor   ALVAREZ  PINO.   

c)    Se  cite  al investigador de  la   D.E.A    “señor   Terri  para  que  se  interrogue  lo  relacionado con la investigación a efectos de esclarecer si los  cargamentos  de  droga  relacionados  en  el  expediente  fueron  incautados  en  jurisdicción          de          aguas          internacionales”.   

2.    De  la Procuraduría:   

a.)       Se       “oficie  a  la  Fiscalía General de la Nación para que informe si  contra  ELISEO  ÁLVAREZ  PINO  se  adelantó  o actualmente se tramita alguna  investigación   o   juicio   penal,   o   ha  sido  absuelto  o  condenado  por  algún  delito”,  ello  con  el  propósito  de evitar se viole el non bis in  ídem.   

b.)   Se  “oficie  a  la  Registraduría  General del Estado  Civil,  para  que  remita  con destino al mismo la tarjeta decadactilar a nombre  del   requerido   ELISEO  ÁLVAREZ  PINO,  identificado con la Cédula de ciudadanía número 4.794.720.”   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.  De acuerdo  con   el   artículo   35   de   la   Constitución    Política,    el    artículo    18    del   Código   Penal   (Ley    599    de   2000)   y   el   artículo   490   del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley 906       de      2004),   la  extradición    de   colombianos   por   nacimiento  se       puede      conceder,      conforme  a los tratados públicos o en  su  defecto  con  la  ley,  por  delitos  considerados  como  tales dentro de la  legislación  penal interna que hayan sido cometidos en el exterior a partir del  17  de  diciembre  de  1997, fecha en la que entró a  regir  el  acto  legislativo  que modificó la citada  norma constitucional.   

Según   el   concepto  emitido  por  el  Ministerio    de    Relaciones    Exteriores    de  Colombia,   oficio  No.  DIAJI.E. 1657  del  11 de julio de 2011,  “por no existir Convenio aplicable  al  caso  es  procedente obrar de conformidad con el ordenamiento procesal penal  colombiano”,  Ley  906  de  2004,  toda vez que los hechos en los cuales  se   fundamenta   la   petición   de   extradición   ocurrieron  después  de  la  entrada en vigor dicha  ley2,  es decir, con posterioridad al 1º de enero de 2005.   

2. En relación  con  la  viabilidad de la práctica de pruebas, ha señalado de manera reiterada  la  Corte,  que  su  procedencia  está  determinada  por  el  concepto  que  le  corresponde  emitir,  el cual, de conformidad con lo  establecido  en  el  artículo 502 del estatuto procesal penal, se fundamenta en  “la  validez formal de  la  documentación  presentada,  en  la  demostración plena de la identidad del  solicitado,  en  el  principio de la doble incriminación, en la equivalencia de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere el caso, en el  cumplimiento    de   lo   previsto   en   los   tratados   públicos”.   

Igualmente se requiere, de conformidad con  los  artículos  35  de  la  Carta  y 490 de la Ley 906 de 2004, el concomitante  deber  de precisar aspectos tales como: si los hechos  imputados  al  colombiano  por  nacimiento  fueron cometidos en el exterior y en  fecha  no  anterior  al  17  de  diciembre de 1997; que no se trate de un delito  político;  que el solicitado se encuentre en el país o se presuma estarlo; que  la  demanda  de  extradición  se  haga  por  la  vía  diplomática  y en casos  excepcionales  por  la  consular  o de Gobierno a Gobierno; que se adjunte copia  auténtica  de las disposiciones foráneas penales aplicables al caso (artículo  495  ídem)  y finalmente de conformidad con el artículo 29 de la Constitución  debe  constatar  como  órgano  límite  de  la  jurisdicción  ordinaria que en  nuestro  país no se haya ejercido jurisdicción (non  bis  in  ídem) sobre el hecho que sustenta el pedido  de                   extradición3.   

Lo    anterior   significa  que  para ser pertinentes las pruebas  solicitadas, el  peticionario  está  compelido a indicar con toda claridad los  hechos   y   circunstancias   que   pretende  demostrar  con  las  pruebas  cuya  incorporación  o práctica demanda, y el nexo que guardan con los elementos del  concepto,  naturalmente,  siempre que se encuentren permitidas  por  la ley como medios demostrativos (conducentes) y  que  evidencien  algo que aún no ha sido comprobado  en    la    actuación   (útiles);   las  pruebas  destinadas  a  verificar  cuestiones  extrañas, son impertinentes, ello de conformidad con los artículos  139,  359  y 375 de la Ley  906 de 2004.   

No corresponde a la Corte, en consecuencia,  realizar  juicios  sobre  la  validez  y  el  mérito  de  las  pruebas; tampoco  verificar  las  circunstancias  de  modo  de  ocurrencia  y ejecución de los hechos investigados; no debe  decidir  sobre  la  tipicidad o antijuridicidad de la conducta del requerido; ni  debe    opinar   acerca   de   la   responsabilidad  penal,   a  riesgo  de  desbordar  el objeto del  concepto  y arrogarse  una  jurisdicción  que  no  le compete, en contravía de la soberanía del país  requirente.   

Factores como los anteriores no pertenecen  al  concepto  de  extradición, sino al proceso penal adelantado en el exterior.  Por  ello,  deben  investigarse  y  definirse  por  las  autoridades  judiciales  extranjeras,  bajo  el  entendido que la persona solicitada cuente con todas las  garantías procesales para hacer valer sus derechos.   

En  invariable  jurisprudencia la Corte ha  reiterado  que  la  extradición  es  un  mecanismo de asistencia y cooperación  judicial   entre   los   Estados,  en  donde  no  se  asume   una   labor  de  carácter  jurisdiccional. Por tanto, su función    se    restringe   a   la  confrontación  objetivo  formal  de  la  documentación presentada frente    a    los   elementos   del  concepto.   

3.  Teniendo en  cuenta  los  anteriores parámetros, se resolverá el  requerimiento  probatorio   presentado  por la defensa de ALVAREZ  PINO   como      es:     escucharlo  en “versión libre”, enviarlo a  medicina  legal  para que se establezca su estado de  salud   mental   y   física,   e   “interrogar     al    investigador    de    la    D.E.A,     señor    Terri”,        pretensiones  las  cuales  desde ya se advierten improcedentes toda vez que no  tienen relación con los  temas  que  deben ser abordados por la Corte para emitir su concepto,  es decir, nada acreditaría en punto de la validez formal de la  documentación  presentada, la plena identidad del reclamado en extradición, la  concurrencia  de  la  doble  incriminación  y la equivalencia de la providencia  proferida  en  el  extranjero  con  la  resolución  de  acusación  del sistema  colombiano.   

         

Es más, si con  “el    interrogatorio    al    señor    de   la  DEA”       se  trata  de  cuestionar  la  validez  de los medios de  prueba  con  fundamento  en  los  cuales  las  autoridades judiciales de Estados  Unidos  han  edificado  la  acusación,   baste   señalar  que  no  es  este  trámite  el propicio para librar un tal debate, como  que  ello  debe  ser  cuestionado  ante  las  autoridades  de  dicho  país y de  conformidad con los cánones procedimentales allí establecidos.   

4. En relación  con  la  petición del Procurador se reitera que para  solicitar  la aplicación  del  principio  de  la  cosa  juzgada penal en su sentido excluyente,        debe       cotejar  previamente  unos  requisitos  definidos por la Sala así.   

“Tal  prohibición  sólo opera, desde luego, cuando se cumplen todos los presupuestos  para  declarar  la  existencia  de  la  cosa juzgada penal, es decir, (i) cuando  exista  sentencia  en  firme o providencia que tenga su misma fuerza vinculante,  también  en  firme,  (ii)  cuando  la  persona  contra  la cual se adelantó el  proceso  sea la misma que es solicitada en extradición, y (iii) cuando el hecho  objeto   de   juzgamiento   sea   el   mismo   que   motiva   la   solicitud  de  extradición.   

En los demás casos, verbigracia, cuando no  se  ha iniciado proceso, o cuando habiéndose iniciado no ha concluido, o cuando  la  persona  solicitada no es la misma, o cuando no existe correspondencia entre  los  hechos  de  la  extradición  y  los  de la decisión en firme, el Gobierno  Nacional  goza  de  total  libertad  para  tomar la decisión que considere más  acertada,   en   aplicación   de  los  criterios  de  conveniencia  nacional  y  cooperación        internacional.”        4   

Es    por   ello   que   la                Corte5        ha       venido  sosteniendo,  que  las  pruebas  orientadas  a  establecer  si  en  contra  de  la persona solicitada en  extradición  se  adelanta  o  adelantó  un  proceso en Colombia por los mismos  hechos,  sólo  son  procedentes  en  la  medida  que  el  memorial petitorio    de    pruebas    o   el  expediente, suministren o  contengan   información   específica   que  permita  inferir  de  antemano  su  existencia,  y  por  ende,  la  eventual  violación  del principio non    bis    in    ídem,  o  que  por  cualquier  otro  medio  fundadamente  se  pueda  suponer  el  ejercicio  previo de jurisdicción, por ejemplo, porque la orden de  captura  con  fines  de  extradición  se  cumple  estando la persona privada de  libertad  y  resulte  necesario  establecer la razón por la cuál se dispuso la  limitación de ese derecho al requerido.   

En    el   presente   asunto   ni   el  solicitado ni su defensor suministraron información  relacionada  con  la  posibilidad  de  que el Estado  colombiano  lo hubiere investigado, juzgado  y  sentenciado,  absolviéndolo  o  condenándolo  por  los  mismos  hechos  a  los  que  alude  el  pedido  de  extradición  elevado por el  gobierno  de  Estados  Unidos  de América, circunstancia que resulta suficiente  para  desvirtuar  la  lesión  o  la  amenaza  del derecho fundamental al debido  proceso   del  ciudadano  ELISEO  ÁLVAREZ  PINO,  presentada  por  el Procurador Delegado en lo relacionado con el principio de cosa juzgada.   

Referente a la solicitud de allegar tarjeta  decadactilar,  la Sala la considera inútil toda vez que se encuentra comprobada  la  plena  identidad  del  requerido,  como  se  puede establecer de   los   documentos   que   obran   a   folios   24  y  siguientes  del  cuaderno anexo, como  el   informe  sobre  consulta  Web  de  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil  y  los exámenes  médicos realizados a su nombre.   

Se      advierte,      entonces,  inconducentes  las  pruebas        solicitadas  por  la  defensa     y     el    Procurador    Segundo  Delegado,  razón por la cual  se negarán.   

Dado que no existen pruebas por practicar,  de   conformidad   con   lo  previsto  por  el  artículo  500  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  se  dispone  que, en  firme  esta  decisión,  por  Secretaría  SE  CORRA  TRASLADO  durante  el  término  de  cinco  (5)  días  al  ciudadano colombiano  ELISEO  ÁLVAREZ  PINO, a  su  Defensor  y  al Procurador Delegado, para que presenten sus correspondientes  alegatos previos al concepto de la Corte.   

         En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE  SUPREMA   DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE   

1. Negar  por  improcedente  la práctica de las pruebas solicitadas  por   la  Defensa  y  el  Procurador  Segundo  Delegado dentro del trámite de  extradición seguido contra ELISEO ÁLVAREZ PINO.   

2. Correr    traslado    del       expediente      a      los  intervinientes      para      que      presenten  alegatos  de  conformidad  con  el artículo 500 del Código de Procedimiento  Penal,  Ley  906  de  2004,  una  vez  haya  cobrado  ejecutoria      esta     providencia.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y  cúmplase   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSE       LÚIS       BARCELÓ  CAMACHO                               JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                   SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ                              AUGUSTO      J.     IBÁÑEZ  GUZMÁN   

                 Aclaración de voto   

LUIS      GUILLLERMO      SALAZAR  OTERO                     JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

ACLARACIÓN DE VOTO  

Al     resolver     las         solicitudes        probatorias          elevadas  por  la  defensa  y  el  Ministerio  Público  dentro  del trámite del   ciudadano  colombiano ELISEO ÁLVAREZ  PINO,  requerido  por  el  Gobierno  de  los Estados  Unidos,  la  Sala  señaló  como  uno  de  los  aspectos  a  corroborar  por la  Corporación  el  relativo  al  ejercicio  de la jurisdicción nacional sobre el  hecho que sustenta la petición de extradición.   

En   razón  de  lo  anterior  considero  necesario   enfatizar,  como  lo  he  hecho  en  ocasiones  anteriores,  que  no  corresponde  a  la Corte  pronunciarse  sobre  la  configuración  del  instituto  de  la cosa juzgada por  cuanto   con   ello   excede   la   competencia   que   le   ha  sido  atribuida  legalmente.   

En efecto, el adelantamiento en Colombia de  un  proceso  o  la existencia de sentencia ejecutoriada por los mismos hechos en  contra  del  exigido  en  extradición,  son  asuntos  por  completo ajenos a la  órbita  de  competencia funcional de la Corte al conceptuar sobre el tema, como  de   tiempo   atrás   lo   venía   sosteniendo   esta  Colegiatura6.   

Tratándose  de  un  concepto  sobre  la  viabilidad  de  una  extradición,  la Corte debe concentrarse en corroborar los  siguientes  aspectos:  a) demostración de la plena identidad del solicitado; b)  validez  formal de la documentación presentada como soporte de la solicitud; c)  principio  de doble incriminación; d) equivalencia de la providencia extranjera  con  la resolución de acusación colombiana; y e) cumplimiento de los tratados,  si fuere el caso.   

Dentro  tales presupuestos, consagrados en  los  artículos  500  de  la  ley 600 de 2000 y 502 de la ley 906 de 2004, no se  incluye  el  examen  del  instituto  de  la cosa juzgada y, por ello, la Sala no  debió plasmar en el auto ninguna manifestación al respecto.   

En  ese  contexto, advierto cómo la Sala  excede   su  competencia  reglada  cuando  rinde  concepto  desfavorable  a  las  solicitudes  de  extradición argumentando para ello que el requerido ya ha sido  procesado  de  conformidad  con  las  leyes  internas  de  Colombia  y  se le ha  condenado,  pues  no  le  corresponde analizar tal aspecto, porque de haber sido  ese  el  querer  del  legislador, así lo habría establecido en el ordenamiento  procesal.   

La  existencia  de sentencia ejecutoriada  emitida  en  Colombia en contra del requerido por los mismos hechos origen de la  petición,  constituye  asunto ajeno a la órbita de competencia funcional de la  Corte;  si tal situación concurre en un caso concreto, le corresponde a la Sala  precisar  que  dicha  temática  deber  ser  dilucidada  por el Presidente de la  República,   en   su   condición   de   máximo  director  de  las  relaciones  internacionales,  de  acuerdo  con  las  funciones  políticas  deferidas por el  artículo 189 del Ordenamiento Superior.   

Este  criterio  tiene  fundamento  en  el  principio  de  legalidad,  aplicable  también al trámite de extradición, como  integrante  del  debido proceso reconocido expresamente en el artículo 29 de la  Carta Política.   

En  este  contexto,  las  pruebas  que se  soliciten  y  decreten  dentro  del  trámite  de extradición deben orientarse,  exclusivamente,  a  demostrar o desvirtuar la configuración de tales exigencias  formales;  por  ello,  no  es viable ordenar el recaudo de medios de convicción  encaminados  a  establecer  si  en  Colombia se ha juzgado al solicitado por los  mismos   hechos   objeto  de  la  entrega,  porque  tal  aspecto  escapa  a  las  atribuciones  de  la  Corte,  de  manera  que las solicitudes probatorias en ese  sentido carecen de conducencia y pertinencia.   

En  los anteriores términos dejo sentada  mi aclaración de voto.   

Con toda atención,  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

Magistrada  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Folio  208 cuaderno anexo   

2 En  este  sentido,  Autos  del  4  de  abril  y  del 3 de octubre de 2006, radicados  números 24187 y 25080, respectivamente, entre otros.   

3  CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,   Concepto  del  19  de febrero de 2009,  radicación   30.374,   y   auto   del   22   de   julio  de  2009,  radicación  31.824.   

4  Extradición  radicado 30377 auto del 19 de febrero de 2009   

5  Extradición  radicado  32262  auto  del  18  de  noviembre  de 2009  Extradición  31951,  auto  de 26 de agosto de 2009. En el mismo  sentido  extradición  32321,  auto  de  14  de  octubre  de  2009, entre otras.   

6  Cfr.  Providencias del 28 de febrero de 2007. Radicado No. 24646, 18 de abril de  2007.  Radicado  No.  26551, 30 de mayo de 2007. Radicado No. 26545, 27 de junio  de 2007. Radicado No. 27376.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *