36793(17-10-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 386  

Bogotá  D.C.,  diecisiete (17) de octubre de  dos mil doce (2012)   

ASUNTO  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la legalidad  formal  del  libelo  sustento  de  la  acción  de  revisión  promovida  por la  apoderada  de  Carlos  Mauricio  Rincón  Díaz  contra  la sentencia de segunda  instancia  emitida  por  el  Tribunal  Superior  de  Neiva,  mediante la cual al  confirmar  la  decisión  de primer grado proferida por el Juzgado Segundo Penal  del  Circuito  Especializado de la misma ciudad, condenó al procesado a la pena  principal  de  214.5 meses de prisión y 10.075 s.m.l.m. como responsable de los  delitos  de  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  y  municiones  de uso  privativo    de    las    fuerzas    armadas    y   terrorismo   en   grado   de  tentativa.   

HECHOS Y ANTECEDENTES RELEVANTES  

Los hechos de este caso, son reseñados en la  sentencia accionada, así:   

“La  captura  de  Carlos  Mauricio Rincón  Díaz  se  originó  el día 6 de julio de 2008, siendo aproximadamente las 9:05  de  la  mañana,  a consecuencia de la oportuna intervención de funcionarios de  la  Policía  Nacional,  quienes  alertados  mediante  llamada  telefónica  que  informaba  sobre  un  vehículo  marca  Chevrolet, color gris abandonado por dos  sujetos,  uno  alto  y  mono,  el  otro  gordito,  bajito  y como aindiado; para  verificar   la  información  procedieron  a  desplazarse  hasta  la  finca  Los  Guácimos,  ubicada entre la vía que del corregimiento de Fortalecillas conduce  al  municipio  de  Tello  Huila,  lugar  donde  efectivamente  y en ese momento,  encontraron   a  dos  sujetos  cambiándoles  la  llanta  trasera  izquierda  al  vehículo  de  las  características aportadas, quienes se negaron a suministrar  información   respecto   del   vehículo   por   lo   que  procedió  el  grupo  antiexplosivos  de  la Policía Nacional a registrar el vehículo encontrando en  el  baúl  de  la  parte trasera, que el cilindro de gas vehicular se encontraba  lleno  de  una  sustancia  pulverulenta  de color amarillo conocida como Amonal,  sustancia  que  igualmente se encontraba distribuida en el piso del automotor en  25  bolsas  que igualmente se encontraban entrelazadas con un cable azul, que al  verificar  su  núcleo  se  observa  una sustancia pulverulenta de color blanco,  característico  de  cordón  detonante,  utilizando  como  línea  del  cordón  detonante  conducía  a la parte delantera del vehículo, hallando un sistema de  activación  que  consistía  en  un  reloj  despertador  (…).  El  sistema de  activación  de la carga explosiva se encontraba acondicionado para detonar en 5  minutos,  como  mecanismo de disparo mecánico tenía un interruptor, el cual da  inicio    progresivo    al    armado   electrónico   del   reloj”.   

Adelantadas  las  audiencia  preliminares de  legalización  de  captura,  formulación de imputación e imposición de medida  de  aseguramiento,  el  29  de  octubre  de  2008  se  cumplió  la audiencia de  formulación  de acusación que una vez en firme determinó la preparatoria y el  inicio  del  juicio oral, siendo entonces proferidas las sentencias de primera y  segunda instancia en los términos glosados inicialmente.   

DEMANDA  

Un cargo dice postular contra la sentencia en  firme  la  apoderada  de  Carlos  Mauricio  Rincón  Díaz, con fundamento en la  causal   7°   del   art.  192  del  C.de  P.P.,  esto  es,  existir  cambio  de  jurisprudencia favorable a los intereses del condenado.   

Comienza por advertir que ya la sentencia de  primera  instancia al fijar su criterio sobre el delito de terrorismo y absolver  por  el  mismo,  concluyó  que  la  fase del inter críminis en que había sido  sorprendido  el  enjuiciado  era  la  de  actos  preparatorios  y  por  tanto no  punible.   

Enseguida, acude a abundante cita de doctrina  de  distintos  autores  y jurisprudencia de la Corte a partir de 1980, que asume  pertinente   y  cuya  justificación  al  final  de  un  ejercicio  de  copiosas  transcripciones  en  un  esfuerzo por seleccionar apartes de las mismas sobre la  tentativa,  tipicidad,  elementos  subjetivos, en relación con delitos diversos  predominantemente  el  de  terrorismo,  sostiene  reside  en  que si el Tribunal  hubiera  conocido  y tomado en cuenta el material destacado, no estaría incurso  en  “la  injusticia  que  se  cometió contra Carlos Mauricio Rincón Díaz al  condenarlo  por  el  punible  de  terrorismo  en  grado de tentativa”, máxime  cuando   se  desconocieron  los  propios  alegatos  de  la  Fiscalía  que  eran  favorables al imputado.   

Aporta la accionante copia de las sentencias  de   primera   y   segunda   instancias,   así   como   la   constancia  de  su  ejecutoria.   

CONSIDERACIONES  

1. Presupuestos de  orden  formal  cuyo  cumplimiento  básico  determina  la  viabilidad del libelo  sustento  de  la  acción  revisora  han  sido previstos por el legislador en el  artículo  194  del  C.  de  P.P.,  bajo  la  conminación  de ser imperativa la  sujeción  a  los  mismos  en  tanto  señala el deber de instaurar por medio de  escrito  y  contener  la determinación de la actuación procesal cuya revisión  se  demanda, con la identificación del despacho que produjo el fallo, el delito  o  delitos  por  que  se  procede,  la causal que se invoca y los fundamentos de  hecho  y  de  derecho en que se apoya la solicitud, así como acompañar copia o  fotocopia  de la decisión de única, primera y segunda instancias y constancias  de  su ejecutoria, según el caso, proferidas en la actuación cuya revisión es  demandada.   

2.  Pese  a que se  suele  entender  que  basta con señalar la mayoría de los destacados supuestos  para  acceder  a  la  acción  revisora,  la  Corte  ha sido estricta en torno a  recalcar  la  concreta  verificación  de la exigencia relativa a la índole del  motivo  aducido  y  a  las razones que se exponen para afirmar su justificación  material  en  un  caso  concreto,  bajo  el entendido que si el actor revisor no  concreta  la  causal  que  aduce  y  dialécticamente no precisa los fundamentos  inherentes  para su correspondiente desarrollo, la conclusión no puede ser otra  que la ineptitud del libelo y su desestimación liminar.   

3.  Al  fin  y  al cabo, la acción revisora  está  destinada  al  propósito  excepcional de remover la cosa juzgada, razón  por  la  cual y atendiendo que cada causal tiene un ámbito propio de incidencia  en  cuanto  a los motivos orientados a evidenciar que el condenado era inocente,  la  causal aducida debe desarrollarse con estricto apego a los condicionamientos  teóricos  que  determinan  su  consagración  legal,  así  como el contenido y  alcance que la doctrina de la Sala ha fijado frente a cada una.   

4.  Es  así  que  cuando  la censora afirma  acudir  a  la  causal  7ª  del  art.  192  id.,  le resulta imperativo alegar y  demostrar  que  el  criterio bajo el cual se profirió la sentencia, fue variado  por  doctrina  jurisprudencial de la Sala en forma tal que posibilita afirmar la  inocencia del condenado.   

La  Corte,  en  auto del 27 de abril de 2005  (Rad.23214),  señaló con parámetros de referencia bajo la normativa de la Ley  600  de 2000 que tienen plena actualidad y ratifica hoy al valorar los supuestos  de  idéntica  causal  bajo  la Ley 906 de 2004, que para afirmar como motivo de  revisión  el  cambio  de  jurisprudencia  es  absolutamente indispensable fijar  cuál  era el criterio antecedente y cómo determinó, con respaldo en el mismo,  el   sustento  de  la  decisión  controvertida;  en  qué  consiste  el  cambio  jurisprudencial  afirmado,  cuáles  los  aspectos  relevantes  que  conducen  a  establecer  dicho  contraste  y por consiguiente en qué radica la favorabilidad  reputada  por  el  advenimiento  del  novedoso  criterio  jurídico  y  así por  consiguiente,  de  qué  manera o en qué aspecto el mismo modifica la sentencia  que se pretende revisar en pro de los intereses encomendados.   

La  doctrina  de  esta Corporación sobre la  materia  ha  definido,  pues, que resulta insuficiente afirmar abstractamente la  existencia  de  uno o varios pronunciamientos que podrían llegar a favorecer al  actor,  o  mencionar uno en concreto pero inconexo con los supuestos del caso, o  citar  abundante jurisprudencia de las últimas décadas, escogiendo apartes que  se  asumen  favorables  a  la  tesis  por la que se propugna, como se hace en el  libelo  en  este  caso  propuesto  en  favor  de  Rincón Díaz, pues además de  desfasar  el  contenido  de  la  causal  en el sentido de sus propios términos,  mucho  menos  se  acompasa con el alcance que la Sala le ha dado en las precisas  reflexiones decantadas por lustros.   

5.  Los  antecedentes  del caso señalan que  Carlos  Mauricio  Rincón  Díaz fue sorprendido cuando gracias a llamadas de la  ciudadanía   inquietadas  por  la  presencia  irregular  de  un  vehículo,  se  propició  la  intervención  de  la  Policía,  constatándose  que el mismo se  aprestaba  a  ser  utilizado  para  un  ataque terrorista por contener todos los  elementos   de   masiva   destrucción   convenientemente   alistados   para  su  activación.   

En condiciones semejantes, no vale extractar  estratégicamente  apartes  de  doctrina  de la Sala en que se fija el sentido y  alcance   del   tipo  penal  de  terrorismo  o  los  elementos  del  dispositivo  amplificador  de la tentativa que coadyuvarían a determinar si la conducta así  descrita  es  propia  de  conato  de  dicha delincuencia para hacerla pasible de  reproche  punitivo,  pues  al margen de una discusión dentro de ese ámbito, es  en  el  caso  concreto  indubitable  la  puesta  en  peligro  concreto  del bien  jurídico,  dado  que el vehículo ya estaba plenamente dispuesto para el ataque  terrorista  y  había generado en la comunidad zozobra a tal extremo que motivó  el  llamado  a  las  autoridades,  de  donde  cabe  entender  que  ya  se había  actualizado  el  tipo  penal con relevancia jurídica en el ámbito de los actos  independientes  a  la propia tenencia de material explosivo, en fase con alcance  vinculante  del  desarrollo  del  iter  criminis concebido y puesto en marcha en  pleno  desarrollo  de  actos  ejecutivos,  al  margen  de  la  crítica sobre la  proximidad   o   distancia   que   podría   existir  para  la  activación  del  “carro-bomba”,  aspecto  que  resulta  irrelevante  en orden a esta clase de  juicios.   

6.  Valorado  de  esta  manera el escrito de  demanda,  bajo  el entendido que no es buscando en la jurisprudencia espacios de  doctrina  favorable,  sino aquel cambio dentro de las específicas restricciones  que  la  propia causal 7ª de revisión señala, emerge para la Sala evidente la  inidoneidad  del  libelo que lo hace inadmisible, pues desborda los presupuestos  para  el ejercicio de esta especialísima acción contra los fallos que gozan de  inmutabilidad e intangibilidad propia de la cosa juzgada.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA en su SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

Inadmitir  la demanda de revisión promovida  por el apoderado de Gustavo Adolfo Ospina Roldán.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                           FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

                   Magistrado                                                                              Magistrado   

ALFONSO                        DAZA  GONZÁLEZ                                  RAMIRO ALONSO MARÍN VASQUEZ   

                   Conjuez                                                                                    Conjuez   

RICARDO  POSADA  MAYA                                                                 YESID REYES ALVARADO   

                Conjuez                                                                                                    Conjuez   

LUIS   GUILLERMO  SALAZAR  OTERO      CARLOS ROBERTO SOLÓRZANO GARAVITO   

                        Magistrado                                                                     Conjuez   

Nubia Yolanda Nova  García   

Secretaria  

    

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