36677(22-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n.º  36677   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No. 209  

Bogotá D.C., veintidós (22) de junio de dos  mil once (2011)   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos  y  de  adecuada  argumentación  de  las demandas de  casación   presentadas  por  los  defensores  de  los  procesados   SERGIO  ALEJANDRO  RADA RODRÍGUEZ y CAMILO URIBE GRANJA, contra la sentencia de segundo  grado  de  15  de  diciembre  de  2010  mediante la cual el Tribunal Superior de  Bogotá  confirmó  la  proferida  por  el  Juzgado Cuarto Penal del Circuito de  Descongestión  del  mismo  Distrito  Judicial, por cuyo medio los condenó como  determinadores  del  concurso  de  delitos  de  falsedad  en documento privado y  fraude procesal.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El  aspecto  fáctico  fue presentado por el  Tribunal así:   

“1°  de octubre de 2001 la Secretaría de  Salud  del  Distrito  suscribió  el  contrato  No.  392-01, mediante el cual la  entidad    entregaba    a    la    Unión    Temporal      Nueva   Clínica     Fray     Bartolomé    de   las   Casas,    a  título arrendamiento,  el  inmueble   donde  funcionó   la   antigua   Clínica Fray Bartolomé de las  Casas;    la    Unión    Temporal    estaba    integrada    por    Clínica  Rada y Cía. Ltda., Facsalud Ltda., Clínica Uribe Cualla  S.A.,  Centro de Especialidades Neurológicas CEN Ltda. y Hospital El Tunal ESE,  sus  participaciones  se  distribuyeron en el 20% para  cada uno, y su término de ejecución se fijó por 10 años.   

“Para el año 2002, en vista de situaciones  jurídicas  y  políticas que se plantearon al interior del Concejo de Bogotá y  del  inicio  de  acciones  disciplinarias  en la Personería Distrital por estar  haciendo  parte  de  la  Unión  Temporal  una  entidad  del Distrito como es el  Hospital  El Tunal, al interior de la Unión Temporal se consideró la necesidad  de  excluirlo,  por  lo  que  se dio inicio a la búsqueda de alguna empresa que  admitiera en cesión su porcentaje de participación.   

“Fue  así  como, a través de las cabezas  visibles  de  la  Unión  Temporal (en adelante U. T.) como son SERGIO ALEJANDRO  RADA  RODRÍGUEZ,  y  CAMILO  URIBE  GRANJA  y  su asesor jurídico, entraron en  conversaciones  con  RODRIGO  DÍAZ  SENDOYA,  presidente  de  la  multinacional  FRESENIUS  MEDICAL  CARE,  (en  adelante  Fresenius),  la  que  se habría visto  interesada  no sólo en adquirir el 20% del Hospital El Tunal, sino el 60%, más  cuando  se  trataba  de  una compañía que ya tenía negocios con la U. T. como  era  la concesión de una unidad renal en la planta física de la Nueva Clínica  Fray Bartolomé de las Casas.   

“El 11 de junio de 2002, la U.T. presentó  ante  el  Fondo  Financiero  Distrital  la  documentación correspondiente de la  potencial  firma  cesionaria  de  los  derechos del Hospital El Tunal, y al día  siguiente  se  requirió  al  representante  legal de la U.T. para que allegara,  entre  otros  documentos,  autorización  de  la  junta directiva de FRESENIUS y  certificado  en  el  que  constara  que  esa  firma  no estaba inhabilitada para  celebrar contratos con el Estado.   

“El requerimiento fue atendido por la U.T.,  pues  el  18  de  junio  de  2002  se allegó a la Secretaría de Salud copia de  certificación  expedida  por el presidente de FRESENIUS en la que manifiesta no  estar  incurso  en  inhabilidades  e  incompatibilidades  para  contratar con el  Estado.   

“Luego  de  reunirse  todos los requisitos  pertinentes,  el  3 de julio de 2002 la Secretaría de Salud del Distrito dio su  aprobación  para  la  celebración del contrato de cesión entre el Hospital El  Tunal  y  Fresenius,  lo cual fue comunicado a la U.T. el 31 de los mismos mes y  año.   

“Pasados prácticamente dos meses desde la  aprobación  para  dicha  negociación,  el contrato de cesión no arribaba a la  Secretaría  de Salud, por lo tanto, esta entidad emitió comunicación el 24 de  septiembre  2002  con  destino  a  la  U.T.  para  que  informara  acerca de los  trámites  adelantados  con ocasión del contrato de cesión de los derechos del  Hospital  El  Tunal, recordando que para ese momento, dicho hospital aún hacía  parte de la Unión Temporal.   

“Tal  requerimiento  generó  respuesta al  día  siguiente,  en  la  que  el  representante legal de la U.T. informa que en  “reunión  sostenida  el  día de ayer en horas de la  tarde  en  el  despacho del Dr. RODRIGO DÍAZ SENDOYA Presidente y Representante  Legal  de  la  compañía  FRESENIUS  MEDICAL  CARE  ratificó  la  negociación  mediante  la  cual la compañía presidida por el Doctor Díaz Sendoya adquirió  mediante  cesión  de  derechos la participación que el Hospital El Tunal tiene  en    la    Unión    Temporal   Nueva   Clínica   Fray   Bartolomé   de   las  Casas…”,  comunicación  a  través  de  la  cual se  allegaron  varios  documentos,  entre  ellos, el contrato de cesión signado por  RODOLFO  MORENO  ORTÍZ  representante legal del Hospital El Tunal en condición  de  cedente,  Rodrigo  Díaz  Sendoya  representando  a  la firma FRESENIUS como  cesionaria  y SERGIO ALEJANDRO RADA RODRÍGUEZ representante de la U.T. avalando  el negocio jurídico.   

“De  igual  manera,  al aludido escrito se  adjuntó  copia  de  una consignación en efectivo a favor del Hospital el Tunal  por  $13’389.118,oo, cifra  que  corresponde al valor de los derechos objeto de cesión, según la cláusula  segunda  del  contrato  y  se indica que “…el Doctor  Díaz  Sendoya  nos  manifestó  su  interés  en  ceder  dichos  derechos  a la  Universidad  del  Rosario, previas conversaciones de acuerdo con el Rector de la  Universidad  Doctor  Rafael Riveros Dueñas y la Unión Temporal, conversaciones  que  ya  se  han  llevado  a  cabo  y  a  la  mayor  brevedad  posible estaremos  solicitando     la    respectiva    evaluación    y    autorización    a    su  despacho…”.   

“Como consecuencia de lo anterior, el 26 de  septiembre  de  2002,  el Director Ejecutivo Financiero Distrital de Salud en su  condición  de arrendador del  inmueble  donde  funciona  la  clínica  envía comunicación a Sergio Alejandro  Rada  Rodríguez  informándole  que  a  partir  de  esa  fecha se consideraba a  Fresenius  como  integrante  de la U. T. con participación del 20% en reemplazo  del  Hospital El Tunal agregando que “…acorde con lo  pactado  en  la  cláusula  quinta  del  contrato  de  cesión suscrito entre el  Hospital  El  Tunal  y  Fresenius  …”, se remita a la  Secretaría  de  Salud  del  Distrito,  copia  de  la comunicación enviada a la  compañía  de  seguros  La  Previsora  S.A.,  la que ampara el cumplimiento del  contrato de arrendamiento que dio origen a la U.T.   

“El 13 de enero de 2003, por razón de una  llamada  telefónica a Fresenius que hiciera una abogada representante de uno de  los  proveedores  cobrando más de veinticinco millones de pesos que le adeudaba  la   U.   T.,   el   presidente  de  aquella,  Rodrigo  Díaz  Sendoya,  emitió  comunicación  con  destino  a la Secretaría de Salud del Distrito manifestando  que  nunca  había suscrito el contrato de cesión con el Hospital El Tunal, por  lo  tanto,  si en él aparecía una firma sobre su nombre, tenía que ser falsa,  por  lo  que  de  inmediato  el  Secretario  de  Salud  del Distrito procedió a  presentar    la   denuncia   que   permitió   el   inicio   de   esta   acción  penal”.   

La  Fiscalía  General  de  la Nación, abrió formal investigación penal y vinculó a través  de    indagatoria    a    SERGIO   ALEJANDRO   RADA  RODRÍGUEZ  y CAMILO URIBE  GRANJA,   representante  de  la  Unión  Temporal  y  Director  de  la  Clínica,  en desarrollo de la misma  fueron   reconocidos   como   actores   civiles,  el  Hospital  El  Tunal ESE, el  Fondo   Financiero  Distrital  de  Salud   y  Fresenius  Medical  Care  Colombia  S.A.   

Al calificar el mérito del sumario el 21 de  enero   de   2005  profirió  a  favor  de  los  procesados  preclusión  de  la  investigación,  no  obstante, en virtud del recurso de apelación promovido por  los  representantes  del  Ministerio  Público  y de la parte civil (Fresenius    y    el   Fondo   Financiero   de   Salud),  la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal de Bogotá,  revocó  tal  preclusión  el 25 de mayo de 2006 y en su lugar emitió en contra  de  los  procesados  resolución  de acusación como presuntos determinadores de  los  delitos  de  falsedad en documento privado y fraude procesal, decisión que  adquirió  firmeza  el  7  de julio de 2006, una vez se surtió la notificación  por estado.   

La fase del juicio se surtió, en principio,  al  Juzgado  Sexto  Penal  del Circuito de Bogotá en el cual se adelantaron las  audiencias  preparatoria  y  pública,  pero con la creación de los Juzgados de  Descongestión,  correspondió  al  Despacho Cuarto Penal del Circuito del mismo  Distrito  Judicial  emitir  sentencia, el 31 de agosto de 2010, mediante la cual  condenó  a  SERGIO  ALEJANDRO  RADA  RODRÍGUEZ  y  CAMILO  URIBE  GRANJA  como  determinadores  del  concurso  delictual  objeto  de  acusación,  a  las  penas  principales  de  cincuenta  y cuatro (54) meses de prisión, multa de doscientos  (200)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes, así como a la sanción  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  de la sanción aflictiva de la libertad. A los  enjuiciados  no  se les concedió la suspensión condicional de la ejecución de  la pena, pero se les otorgó la prisión domiciliaria.   

En  la  misma  decisión,  a  petición  del  apoderado  de  Fresenius, en  aras  de  proteger  los derechos de las víctimas y en aplicación del principio  de   restablecimiento   del   derecho  se  dispuso  dejar  sin  efecto  el  acto  administrativo   de   la   Secretaría  Distrital  de  Salud  que  permitió  la  vinculación  de  la compañía Fresenius Medical Care  Colombia  S.A.,  a  la  Unión Temporal por haber sido  motivado en un contrato falso.   

En  virtud  de  los  recursos  de apelación  interpuestos  por  el   defensor  común de los incriminados, así como por  los  apoderados  de  los  actores  civiles (Hospital El  Tunal  ESE  y el Fondo Distrital de Salud), el Tribunal  Superior  de  Bogotá mediante sentencia de 15 de diciembre de 2010 confirmó la  condena.   

Contra  el  fallo  de  segundo  grado,  los  procesados  mediante  apoderados  independientes  impugnaron extraordinariamente  con  las  respectivas  demandas  de casación, de cuya admisibilidad se ocupa la  Sala.   

LAS DEMANDAS  

1.  En  representación  de SERGIO ALEJANDRO  RADA RODRÍGUEZ   

El  defensor postula un  solo cargo  por violación indirecta de la ley   

sustancial  ante  la falta de aplicación de  los  artículos  232,  234,  238  y 287 de la Ley 600 de 2000, con los cuales se  arribó  a la aplicación indebida de los artículos 12, 289 y 453 de la Ley 599  de 2000 y 29 de la Constitución Política.   

En concreto señala que el juzgador a través  de  errores  de  hecho  en la apreciación probatoria en la construcción de los  indicios  —ante la ausencia  de   prueba   directa—,  concluyó  que  su asistido, como representante legal de la Unión Temporal, fue  el  determinador de las conductas punibles, y que con yerros de la misma índole  estructuró el dolo en tales ilícitos.   

Errores   que   llevaron   a  predicar  la  determinación   

En criterio del  defensor, de los hechos  indicadores  probados  no  se  podía  arribar  a las conclusiones que llegó el  fallador, especialmente, respecto de las siguientes proposiciones:   

1. Al Representante  de  la  Unión  Temporal  le  interesaba  y  convenía falsificar la firma en el  contrato  de  cesión  ante  la  aspiración  de  obtener  la vinculación de la  multinacional Fresenius.   

Para  el  libelista,  tal  afirmación  es  equivocada  producto  de  un  falso  raciocinio  por valorar equivocadamente los  hechos  en  sí  mismos  y hacer inferencias inexactas propias de una falacia de  atinencia,   en   cuanto   no   hay   relación   entre   las   premisas   y  la  conclusión.   

Aduce que no se entiende cómo de la premisa  de  que  el procesado en su calidad de Representante Legal de la Unión Temporal  desplegando  acciones  con  miras  a  obtener  la  aprobación  del  contrato de  cesión,  se  concluya  que lo realizó como una actividad dirigida a determinar  la  falsificación  en  clara  afrenta  a  los  postulados  de la buena fe de la  Constitución  Política, pues sería tanto como aseverar que las actuaciones de  quien  representa  a  una  persona  jurídica  están  encaminadas  a  generarle  perjuicio     a     ésta,     pues    la    “sana  lógica”  enseña que las conductas dentro del marco  de  la representación se dirigen a la obtención de los intereses que motivan a  la misma y el beneficio para el representado.   

Que  en  este  caso, las actuaciones de RADA  RODRÍGUEZ  no  pudieron  dirigirse a cosa distinta que la estabilización de la  Unión  Temporal,  de  ahí  que  la  inminente salida del Hospital El  Tunal demandaba acciones efectivas de  negociación  que  permitieran continuar las labores en la Clínica Fray  Bartolomé  de las Casas buscando el  reemplazo  con  la  energía propia del rol de representante legal, pero sin que  se  le  pudiera  exigir  llegar  hasta la comisión de un delito, máxime cuando  nunca ha cometido alguno.   

2.  Las  acciones  tendientes  a  hacer  efectivo  el pago de los derechos que el Hospital El Tunal  tenía en la Unión Temporal.   

En concepto del defensor, tal afirmación es  equivocada,  por  cuanto  se  probó que la Unión Temporal canceló $13.389.188  como   derechos  del  Hospital  El  Tunal   a   favor   de   Fresenius,  sin  que  sea  admisible  de esa premisa concluirse que tal pago,  hecho  previamente  a la firma del contrato, constituyó una maniobra dirigida a  ocultar  la  verdad  y a generar la falsedad de la firma del representante legal  de Fresenius.   

Explica  que  en el periodo de negociaciones  Fresenius  manifestó  su  interés  en  celebrar  el  contrato,  tanto  así  que  su  Presidente  allegó  certificación  acerca  de  que  no  se  encontraba  incurso  en inhabilidades o  incompatibilidades,  además  sus  funcionarios trabajaron conjuntamente con los  del  Hospital El Tunal   para  elaborar  el  contrato  de  cesión,  y  como muestra de seriedad la Unión Temporal procedió al respectivo  pago    de    derechos   en   nombre   de   la   multinacional   a   favor   del  Hospital.   

3.   Fresenius  representaba  para la Unión Temporal una excelente opción y respaldo de suerte  que  ante  las  dificultades  de  alcanzar la firma del cesionario no dudaron en  buscar  hacer  una  imitación  de  la misma y dar por culminado el trámite que  llevaba concretándose por varios meses.   

Manifiesta  el  casacionista que la anterior  afirmación  es  una falacia, pues resulta inverosímil deducir que del interés  que  tenía  RADA  RODRÍGUEZ en que se concretara el contrato de cesión,   ordenó  imitar la firma de Rodrigo Díaz Sendoya, porque tal hipótesis podría  ser    también    predicable   respecto   de   funcionarios   de   Fresenius  o del propio Hospital al tener  también interés en la negociación.   

4.    Las  circunstancias  de la Unión Temporal y especialmente del Hospital El Tunal ante  el  llamado  urgente  de  la  Secretaría Distrital de Salud con ocasión de las  acciones  disciplinarias  de  la  Personería,  constituyeron  no propiamente un  hecho  voluntario  de retiro, sino un mecanismo de defensa diseñado para salvar  la  responsabilidad,  lo  que  incidió en sus directivos para buscar un socio y  por  la  premura  optaron  por  firmar  el  contrato  y enviarlo a la Secretaria  Distrital como una forma de solución inmediata.   

En  criterio  del  recurrente,  no  es dable  deducir   que   ante   las   investigaciones   disciplinarias  iniciadas  en  la  Personería,  el  retiro  del  Hospital El  Tunal  no fue  voluntario,  pues  sería  tanto  como  afirmar  que  el procesado determinó la  falsedad en un acto de solidaridad con los miembros de éste.   

Agrega  que  tal  raciocinio  conduciría al  absurdo   porque   la   determinación   estaría  en  cabeza  de  miembros  del  Hospital.   

5. Los documentos  fueron   remitidos   a   la   Secretaría   de   Salud   directamente  por  RADA  RODRÍGUEZ.   

Expone   que   de  tal  premisa  no  puede  verificarse  que  su  asistido  haya  sido  determinador de la falsedad, por ser  simplemente    una   suposición,   que   contrariamente,   la   “sana             lógica”   lleva   a  inferir  que  al  reconocer  en  su  indagatoria  que él envió el documento, responde a un hecho  realizado   desprevenidamente   y   de  buena  fe,  porque  no  sabía  que  era  espurio.   

6.  Las gestiones  adelantadas  para  lograr  la  cesión  del  contrato,  la  insistencia  de RADA  RODRÍGUEZ  en  obtener  a  toda  costa  la  firma  del  representante  legal de  Fresenius  y porque motu proprio la Unión Temporal pagó mediante consignación  a  favor  del  Hospital  El Tunal el valor fijado en el contrato de cesión como  derechos de participación.   

Estima el defensor que la lógica indica que  su  defendido  desplegó  la  actividad  que se espera de un Representante Legal  diligente    para    lograr   el   fin   propuesto,   pero   ajena   a   cometer  delitos.   

Aduce  que  no  se  pueden dejar de lado las  diversas   manifestaciones  de  Fresenius   dirigidas   inequívocamente   a  demostrar  su  interés  en  la  celebración  del contrato, como el aporte de la certificación de su Presidente  Rodrigo   Díaz   Sendoya,   acerca   de   la   ausencia   de   inhabilidades  o  incompatibilidades   para  contratar  con  la  Administración  Distrital  y  la  elaboración  conjunta  del  contrato de cesión entre funcionarios del Hospital  El    Tunal    y    esa  multinacional,  lo  cual  se  concretó  el 12 de julio de 2002, de ahí que sea  razonable  inferir  que  el  pago  fue  un acto de buena voluntad, sin que pueda  tomarse   como   una  presión  para  alguien  que  ha  demostrado  interés  en  negociar.   

Errores que condujeron a predicar el dolo en  la conducta de RADA RODRÍGUEZ   

Refuta  la  conclusión  judicial  de que la  entrega  a  la  Secretaría de Salud del contrato firmado falsamente por Rodrigo  Díaz  Sendoya  es  demostrativo  del  dolo  de  su asistido frente al delito de  fraude  procesal,  al ser una falacia del consecuente, pues no se entiende cómo  de  esa  premisa  se  indique  que  la  entrega  del  documento  que llevó a la  expedición  del acto administrativo fue con el propósito de inducir en error a  los servidores públicos distritales.   

Asegura  que  deducir  la  intención  o  el  conocimiento  de  la  falsedad  a partir de la simple entrega es suponer el dolo  por  ser el remisor del documento o el Representante Legal de la entidad, en una  pura  responsabilidad  objetiva  proscrita  del  derecho  penal, sin que se haya  hecho  el  análisis  de  responsabilidad  subjetiva,  como  si se tratara de un  derecho penal de autor.   

Por  lo  tanto,  solicita a la Sala casar el  fallo  y  emitir  decisión de reemplazo en la que se absuelva a su defendido de  los delitos atribuidos.   

2.    En    nombre   de   CAMILO   URIBE  GRANJA   

El defensor anuncia  la presentación de  la casación discrecional   

por   la  protección  de  las  garantías  fundamentales  de  la  legalidad y la tipicidad ante la aplicación indebida del  artículo  453  del  Código  Penal que define el delito de fraude procesal y la  exclusión  evidente  del 9º del mismo ordenamiento al señalar que la conducta  ha de ser típica antijurídica y culpable.   

También  dice  justificar el recurso por el  desarrollo  de  la jurisprudencia por cuanto no hay pronunciamiento respecto del  acto     administrativo,  uno  de los elementos que  estructura   el   delito   de   fraude   procesal,   especialmente,  porque  los  juzgadores   incurrieron  en  el error al calificar una comunicación de la  administración  distrital  que sustancialmente no reúne los elementos para ser  considerada como tal.   

Primer  cargo:  Violación directa de la ley  sustancial   por   aplicación   indebida   del   artículo   453   del  Código  Penal   

Señala  que  se  le  dio  alcance  de  acto  administrativo  al  oficio  74716 de 26 de septiembre de 2002 en el cual se dice  haber   autorizado   la   cesión   de   derechos   del   Hospital  El     Tunal     a    Fresenius  Medical  Care  Colombia  S.A.,  para que integrara la Unión Temporal.   

Aclara que en el oficio el Director Ejecutivo  del  Fondo  Financiero  Distrital  de  Salud,  José  Fernando Cardona Uribe, le  informa   al   representante   legal   de   la   Unión   Temporal  Nueva   Clínica   Fray   Bartolomé   de  las  Casas  que  recibió la comunicación R. 74716 del 25 de septiembre de 2002  en  la  que  se indica a la administración la ratificación y perfeccionamiento  del  contrato  mediante  el cual Fresenius  adquiere  la cesión de derechos del 100% de la participación del  Hospital  El  Tunal  en  la  Unión  Temporal, escrito que en concepto del defensor, corresponde a una simple  comunicación  en  la que se acusa recibo de una información, sin que configure  materialmente un acto administrativo.   

Sostiene  no se trata de una declaración de  voluntad  de  la  administración  con  la  cual  cree,  modifique o extinga una  realidad  jurídica,  pues la situación respecto a las partes conformante de la  Unión Temporal fue modificada por el contrato de cesión.   

Y que el acto administrativo que le dio vía  a  esa  modificación  contractual  no  fue lo consignado en el oficio N° 74716  sino  en  la autorización contenida en el oficio 50919 de 3 de julio de 2002 de  Ana  María  Peñuela Poveda, Secretaria del Despacho de la Secretaría de Salud  de  Bogotá,  dado  que  tratándose  de  la  cesión  de un contrato estatal se  requiere  la  aquiescencia  previa de la administración según el artículo 7°  de  la Ley 80 de 1993 y así se plasmó en el contrato de arrendamiento 392-2001  del  1°  de  octubre de 2001 suscrito entre la Secretaría de Salud y la Unión  Temporal  de  que  al  retirarse  uno de sus integrantes la cesión debería ser  autorizada previamente por la administración.   

De otro lado, según el libelista, el envió  del  contrato de cesión con la firma falsificada informando de la ratificación  de  la  negociación sólo configura el uso del documento, acto que perfeccionó  el  delito  de  falsedad  en  documento  privado,  pero no el ilícito de fraude  procesal,  porque  no puso en peligro el bien jurídico tutelado en la ley de la  eficaz y  recta impartición de justicia.   

Consecuentemente,  pide  a la Corte casar el  fallo  para  absolver a su asistido del delito de fraude procesal, redosificarle  la  pena  y   concederle  la suspensión condicional de la ejecución de la  pena.   

Segundo cargo: Violación indirecta de la ley  sustancial    

Postula  errores  de hecho al desconocer los  mandatos  procesales  de  los  artículos 232 y 238 del Código de Procedimiento  Penal  que  llevaron  a  la aplicación indebida de los artículos 12, 289 y 453  del Código Penal.   

Así   pone  de  presente  los  siguientes  yerros:   

1.  En  la  afirmación  de que el relato de  URIBE  GRANJA  es  confuso,  aislado  del  acervo  probatorio  y especulativo se  configura  un  falso  juicio  de  identidad  por  tergiversar  la indagatoria de  aquél,  pues  su recuento demuestra una narración hilada, coherente, precisa y  clara de los hechos.   

Que  también  se  presentó un falso juicio  “por    violación    al    principio    de    no  contradicción”  cuando  se  califica  el relato del  procesado  URIBE GRANJA como aislado del acervo probatorio, pero al mismo tiempo  se   reconoce   que   los   hechos  acaecieron  de  acuerdo  a  la  secuencia  y  circunstancias ofrecidas en esa narración.   

2. En el hecho indicante del indicio derivado  de  que  Rodrigo  Díaz  Sendoya no contaba con facultades para firmar contratos  que        comprometieran        el       patrimonio       de       Fresenius,  aduce que hay un falso juicio  de  identidad  por  tergiversación  del acta Nº 11 de la Junta Directiva de la  multinacional,  porque  en  ella   el  Gerente  General  tenía  autorización  para  celebrar  contratos  y  convenios  relacionados  con  la  prestación  del  servicio  de  nefrología  y  diálisis,  y  al  concluir el juzgador que aquél no contaba con las facultades  para  contratar  con la Unión Temporal cuando la participación correspondía a  un   centro   asistencial,  desconoce  que  en  tal  acta  no  se  excluía  tal  posibilidad.   

En la misma línea, expone que se presenta un  falso  juicio  de  existencia  por  omisión  del testimonio de Adriana Jiménez  Báez,  Jefe  de la Oficina Jurídica de la Secretaría Distrital de Salud en la  que  explicó  las  razones  motivadoras  para  autorizar  la  cesión  de   derechos  de  uno  de  los  integrantes  de  la  Unión Temporal con base en los  parámetros  del  acta  Nº  11  de  enero  de 2002 en la que la Junta Directiva  de  Fresenius  autorizaba a  contratar  ilimitadamente  a  su  Gerente General y el concepto que frente a esa  autorización  ofreció el RADA RODRÍGUEZ, Representante de la Unión Temporal,  análisis en el cual no tuvo injerencia URIBE GRANJA.   

3. En el hecho indicador del indicio derivado  de  los conceptos desfavorables de la directora financiera y el asesor jurídico  de  Fresenius a la viabilidad  del  proyecto  de cesión de la participación en la Unión Temporal, postula un  falso  juicio  de  identidad  por  supresión parcial del testimonio de Virgilio  Hernández   Castellanos,   Jefe   de   la   Oficina   Jurídica  de  la  citada  multinacional,   porque  indicó  que  pese  a los conceptos desfavorables para el contrato de cesión no  mermó  el  interés  y  propósito de Díaz Sendoya para seguir adelante con la  negociación,  al  punto  que  le  manifestó que “ya  había  invertido  mucho  dinero  y no podía echar marcha atrás”,  que  podía recibir y luego vender su participación a un tercero  que  ya  tenía en mente y era la Universidad del Rosario, de lo cual al parecer  tenía la venia verbal por parte del Secretario de Salud Distrital.   

4.  En la conclusión de que el envío de la  comunicación  de  12  de  junio  de  2002  por  parte del Hospital El      Tunal      a     Fresenius  nunca tuvo ocurrencia y por lo  tanto  era  otra  maniobra  engañosa  ubica  los  siguientes  falsos  juicio de  existencia por omisión:   

–  Del  testimonio  de Rodolfo Moreno Ortiz,  Gerente    del    Hospital    El   Tunal  al  dar cuenta de la firma por él de tres originales del contrato  de   cesión   y   su   remisión   con   oficio   directamente  a  Fresenius,            (Virgilio  Hernández).   

– De la declaración de Carlos Humberto Agón  Llanos,  Asesor  Jurídico  del  Hospital  El  Tunal,  acerca  de  que  una vez perfeccionado el documento se  remitió       a       la       oficina      jurídica      de      Fresenius  debidamente  suscrito  por  el  entonces gerente encargado del Hospital, Rodolfo Moreno.   

–  Del testimonio de Hilda Mercedes Guerrero  Avellaneda,  Subgerente  Administrativa  y  Financiera  del Hospital  El  Tunal  en  donde  afirma  que  como  Secretaria  ad  hoc  de  la  Junta  Directiva,  se  enteró  que  el  Jefe  de  la  Oficina Jurídica, Carlos  Humberto    Agón    se    reunió    con    el    abogado    de    Fresenius  para  la verificación de unos  documentos  relacionados  con  la cesión, documento que recibió el Gerente (e)  para    su    firma    y   lo   devolvió   mediante   oficio   a   Fresenius.   

–  Del  testimonio de Patricia Osorna Rojas,  Asistente    Jurídico    de   Fresenius  cuando  adujo  que algunos contratos llegaban directamente a manos  del  doctor  Díaz  Sendoya,  de  donde  se  infiere  que  era  posible  que  la  comunicación  en  cuestión,  a  través  de  la  cual se anexó el contrato de  cesión  con  las firmas del gerente del hospital hubiera llegado directamente a  él, sin pasar por la oficina de correspondencia.   

A  la par, ubica falsos juicios de identidad  por cercenamiento parcial en las siguientes pruebas:   

–  La  declaración de Rodrigo Díaz Sendoya  quien  admite que sí recibió el contrato de cesión del Hospital para su firma  y  que  lo guardó en su oficina, al punto que ante el requerimiento del Fiscal,  lo  allegó  con  posterioridad,  apareciendo  sólo firmado por el Director del  Hospital y el representante de la Unión Temporal.   

–  El  testimonio  de  Carmen Elena Botero  Mejía,     Directora    Financiera    y    Administrativa    de    Fresenius,  cuando  afirmó  que Virgilio  (Hernández)  le  había comentado que habían llegado unos contratos de cesión  del  Hospital  El  Tunal los  cuales debido a la inviabilidad fueron archivados.   

5. En el hecho indicante del indicio derivado  de  que Díaz Sendoya aportó al proceso el original del contrato de cesión sin  su  firma,  lo  cual  fortalece  la conclusión de que él jamás lo suscribió,  denuncia  un  falso  juicio de existencia por omisión del testimonio de Rodolfo  Moreno   Ortiz,   Gerente   (e)   del   Hospital   El  Tunal   en  cuanto  aclara  que  se  elaboraron  tres  originales        del        documento:        uno       para       Fresenius,  otro para el hospital, y otro  para la Unión Temporal.   

A  su  turno,  expone que se presentaron los  siguientes    falsos    juicios   de   identidad   por   cercenamiento   parcial  en:   

–  El  testimonio  de  Carmen  Elena  Botero  Mejía,  Directora  Financiera y Administrativa de la multinacional Fresenius,  quien  aseveró  que Virgilio  Hernández  le  comentó  acerca  del  recibo de los contratos de cesión con el  Hospital  los cuales se habían archivado ante su inviabilidad, de manera que al  hablar en plural, se ha de entender que eran varios ejemplares.   

– En el contenido del contrato de cesión, en  sus  dos  últimos  renglones:  “se firma por quienes  intervinieron  en  el  presente  acto,  en  la ciudad de Bogotá D,.C., a los 12  días   del   mes   de   julio   de   2002,   en   dos   ejemplares   del  mismo  tenor”,  lo  cual  corroboraría  que el Gerente del  Hospital firmó más de un ejemplar.   

6. Respecto de la conclusión judicial de que  el   interés  de  vincular  a  Fresenius  a la Unión Temporal nunca provino de Rodrigo Díaz Sendoya, ubica  un  falso  juicio  de  identidad  por  cercenamiento  parcial  del testimonio de  Virgilio  Hernández  cuando  dijo  que su jefe ante el concepto de inviabilidad  del   convenio   le  insistió  en  la  necesidad  de  seguir  adelante  con  la  negociación,  pues “ya había invertido dinero y que  no podía echar marcha atrás”.   

De  igual  modo,  pone  de presente un falso  juicio de existencia por omisión de los siguientes testimonios:   

–  de Ricardo Forero Bernal, Representante  Legal  de  la  Clínica Uribe  Cualla,  integrante  de  la  Unión  Temporal,  quien ratifica la negociación y conversaciones realizadas en  torno  a  la  cesión  de  los  derechos del Hospital afirmando expresamente que  había  interés  de  ambas  partes por adelantar el negocio, y especialmente de  Rodrigo  Díaz  pues ya tenía en las instalaciones de la Clínica una unidad de  diálisis  y  les  había  prestado entre 400 0 450 millones (a los de la Unión  Temporal) para apoyar el proyecto.   

– De Carlos Ariel Rodríguez Suárez, Gerente  Titular   del   Hospital   El   Tunal,  cuando  adujo  que  delegó  a  Rodolfo Moreno Jefe de la Oficina de  Planeación  y  Mercadeo  para  que  lo representara en la Junta Directiva de la  Unión  Temporal y que por eso para la negociación de los derechos del Hospital  lo autorizó para hacer las gestiones pertinentes.   

–  De  Leonel  Vergel Cardozo, Representante  Legal   de   Facsalud   e  integrante  de  la  Unión  Temporal, quien refiere el interés de la compañía  Fresenius  en  obtener  la  cesión  del  contrato  e  incluso  adquirir  la parte que le correspondía a su  empresa.   

7.  En  la  afirmación  de que URIBE GRANJA  mintió  cuando  aseguró  que  habían  hecho  contactos con la Universidad del  Rosario   a  fin  de  que  esa  entidad  educativa  adquiriera  de  Fresenius  los derechos de participación  en  la  Unión Temporal, ubica un falso juicio de existencia por omisión de las  siguientes pruebas   

–  Documento  firmado  por URIBE GRANJA como  Director  General  de  la  Unión  Temporal en el que certifica haber adelantado  conversaciones  con Fresenius  con  el objeto de hacer un planteamiento serio a la Universidad de la cesión de  derechos de por un valor de $500.000.000.   

–  Oficio  de  2  de octubre de 2002 de RADA  RODRIGUEZ   a  José  Fernando  Cardona  Uribe,  Director  Ejecutivo  del  Fondo  Financiero  Distrital  de Salud en el que informa sobre las negociaciones que se  adelantan  con  Fresenius de  la  participación  que  tiene  en  la  Unión Temporal con la Universidad de El  Rosario.   

–  Oficio  de  16  de  diciembre  de 2002 de  Eduardo  Barajas  Sandoval, Vicerrector de la Universidad del Rosario dirigido a  URIBE  GRANJA en el que refiere estar realizando el estudio correspondiente a la  oferta formulada.   

–  Oficio  de  26 de febrero de 2003 de Fred  Armando    Piza    Tovar    de   la   Universidad   del   Rosario   –Coordinador  del  Grupo  Evaluador del  Proyecto—,  dirigido  a  URIBE GRANJA solicitando documentación.   

–  Comunicación  de  5  de marzo de 2003 de  URIBE  GRANJA  a   Piza  Tovar  pidiendo información acerca de estudio del  comité evaluador.   

–  Oficio  de  11  de marzo de 2003 de Yesid  Gastelbondo  Jaramillo,  Administrador  General de la Unión Temporal, en el que  refiere   enviar  documentación  requerida  por  la  Universidad  del  Rosario,  quedando   pendiente   el   contrato   de   cesión  del  Hospital  El      Tunal      y     Fresenius    por    ser    objeto    de  investigación  y  otro  oficio  de  la misma  fecha en el que remite a ese  centro  educativo en dos diskettes los estados financieros de la Unión Temporal  a  31  de  diciembre de 2002, así como otro oficio de 20 de marzo de 2003 en el  que le remite escrituras públicas y otros documentos.   

– Requerimiento de esa Universidad de allegar  información,   el   cual  tiene  con  sello  de  recibido  en  la  Nueva Clínica Fray Bartolomé de las Casas.   

–  Comunicado de 13 de junio de 2003 de RADA  RODRÍGUEZ,  al  Rector  de  la  Universidad,  Hans Peter Kundsen, en el cual le  indica  que  se  ha considerado una cesión del 51% de los derechos de la Unión  Temporal a esa entidad educativa.   

– Propuesta presentada el 14 de mayo de 2003  por  la  junta  directiva de la Unión Temporal al Rector de la Universidad para  tener un socio estratégico.   

–  Oficio  de 20 de junio de 2003 del Rector  del  referido  centro  educativo acerca del interés en la oferta respecto de la  cesión del contrato de arrendamiento.   

Así  mismo,  denuncia los siguientes falsos  juicios de identidad por cercenamiento parcial de:   

–  La  declaración  de  Virgilio Hernández  Castellanos,     Jefe     de    la    Oficina    Jurídica    de    Fresenius  para desvirtuar la afirmación  judicial  de que URIBE GRANJA mintió acerca de los contactos con la Universidad  de   el  Rosario  pues  dijo  que  Rodrigo  Díaz  le  había  insistido  en  la  negociación,  aclarándole  que  pensaba  recibir  y  luego  venderle  al  ente  educativo,  para  lo cual incluso llamó a José Fernando Cardona quien asintió  en ello.   

–  El  testimonio  de Rafael Enrique Riveros  Dueñas,  ex  Rector  de  la  Universidad  del Rosario, porque si bien es cierto  inicialmente  aseveró no recordar que URIBE GRANJA le hubiera realizado ofertas  para  que  la  Universidad tomara parte en la Unión Temporal, no tuvo en cuenta  el  Tribunal  que  el  deponente  luego  de  haberle  puesto  de presente varios  documentos  que  denotaban  el  interés  de  la  Universidad en participar como  cesionaria  del  contrato  de arrendamiento del inmueble en el que funcionaba la  Clínica  Fray  Bartolomé  de las Casas, dio las explicaciones pertinentes.   

8. En el hecho indicante del indicio derivado  de  que  la  cesión  de  derechos  del  Hospital  El  Tunal             a            Fresenius sólo favorecía a los acusados  como  miembros  de la Unión Temporal, para el censor, tal negociación también  beneficiaba   a   las   partes  contratantes,  esto  es,  al  Hospital  y  a  la  multinacional,  por  lo  cual  se  incurrió  en  falso  juicio de identidad por  cercenamiento  parcial del testimonio de Virgilio Hernández, Jefe de la Oficina  Jurídica  de Fresenius en la  que  indicó que pese a advertirle a Díaz Sendoya la inviabilidad del proyecto,  éste  le  indicó  que  “ya  había invertido mucho  dinero   y  que  no  podía  echar  marcha  atrás”,  explicándole  incluso que pensaba recibir y luego vender su participación a un  tercero, específicamente a la Universidad del Rosario.   

De  la  misma  forma  enumera los siguientes  falsos juicios de existencia por omisión de:   

–  El  testimonio  de Ricardo Forero Bernal,  Representante     de     la     Clínica     Uribe  Cualla,  integrante  de  la  Unión  Temporal quien da  cuenta   del   interés   de   los   contratantes  en  la  cesión  de  derecho,  especialmente,  de  Rodrigo Díaz Sendoya pues tenía en las instalaciones de la  Clínica  una  unidad  de  diálisis  y había hecho un préstamo para apoyar el  proyecto.    

–  El  testimonio  de  Rodolfo Moreno Ortiz,  Gerente  (e)  del Hospital El  Tunal   acerca   de   las  dificultades  al  interior  de  la  Unión  Temporal  y  la decisión de aquella  entidad  de  retirarse,  razón  por la cual el Representante Legal de la Unión  Temporal  se  ofreció  a  conseguir otra empresa que asumiera la participación  del Hospital.   

– Los testimonios de Carlos Ariel Rodríguez  Suárez  y  Carlos  Humberto  Agón  Llanos, Gerente Titular y Asesor Jurídico,  respectivamente,    del    Hospital   El  Tunal, quienes  declararon  en similar sentido respecto del acercamiento con otras entidades que  quisieran    comprar    la    participación    que   tenían   en   la   Unión  Temporal.   

–  Del expediente que corresponde al proceso  disciplinario  3160  de  2002 de la Personería de Bogotá por la investigación  adelantada  en  contra de funcionarios del Hospital El  Tunal.   

Luego  de  esta  enumeración  el  libelista  concluye   que   Fresenius  tenía  fuertes  intereses económicos en la Clínica, pues había instalado una  unidad  renal  y  de  nefrología  en su planta física a través del sistema de  cesión,   y   su  representante  legal  había  prestado  una  fuerte  suma  de  dinero   a  la misma, obligación que estaba respaldada en la solidez de la  Unión Temporal.   

Además       a       Fresenius  le  representaba  ganancia  la  venta  de  su  participación  a  la  Universidad  del  Rosario,  de ahí que le  reportaba    beneficio    hacerse   a   la   cesión   de   los   derechos   del  Hospital.   

9. En la inferencia del indicio derivado del  interés  que  tenía  URIBE  GRANJA  en  la  cesión de derechos del Hospital a  Fresenius,  ubica  un falso  raciocinio  por violación de las reglas de la experiencia al aducir el juzgador  que  ese  interés  en  la negociación lo llevó a determinar la falsedad de la  firma    del   gerente   de   Fresenius,  porque  desconoce  que siempre o casi siempre, una persona de alto  nivel  intelectual  y  status  social  se  abstiene de ejecutar acciones que pongan en riesgo o amenacen lo que  ha  logrado  durante  una  vida  de  trabajo y sacrificio, máxime cuando lo que  obtiene a cambio es ínfimo frente a lo que se tiene.   

10. Finalmente, en la inferencia del indicio  de   responsabilidad  derivado  de  que  al  día  siguiente  del  requerimiento  efectuado  por  la  Secretaría  de  Salud  para  que se informara los trámites  ocasionados  con  el contrato de cesión, el Representante de la Unión Temporal  comunicó  al  ente distrital de la reunión sostenida con Rodrigo Díaz Sendoya  adjuntando  varios  documentos,  entre  ellos,  el  contrato  de  cesión con la  imitación     de     la     firma    del    representante    de    Fresenius,  aduce  que  se pretermitieron  las  reglas de la lógica en cuanto su asistido no fue autor de tal remisión de  la  documentación,  sino  el  representante  legal  de  la Unión Temporal RADA  RODRÍGUEZ.   

En  consecuencia,  pide  a la Corte casar la  decisión  de  segundo  grado  a  fin  de a través de fallo de sustitución, su  defendido sea absuelto de los cargos formulados.   

ALEGATOS DE LOS NO RECURRENTES  

1.   Del   representante  de  Fresenius,      como       parte  civil   

El  apoderado de la multinacional se opone a  las  pretensiones  de los demandantes y solicita en primer lugar, no admitir los  libelos y en segundo término, que la sentencia no sea casada.   

1.1.  Respecto  de  la demanda presentada en  nombre   de   RADA   RODRÍGUEZ,   crítica   que  no  se  haya  justificado  la  interposición   del  recurso  por  la  vía  discrecional  tratándose  de  los  ilícitos  que  por  su  límite  punitivo lo imponían, situación que le quita  interés a la Corte para que se ocupe del asunto.    

Así mismo, pone de presente que en contra de  la  técnica  casacional,  los  cargos  están  dirigidos contra la sentencia de  primera instancia y no respecto de la segunda.   

De  otro  lado, señala que el impugnante de  forma  indebida y contraviniendo los artículos 285 y 287 de la Ley 600 de 2000,  divide  el  embate  como  si se tratara de asuntos separados tomando cada uno de  los  hechos indicadores, cuando la operación indiciaria necesariamente exige el  proceso de inferencia lógica a partir de varios hechos.   

Que  también  al  plantear  las  premisas  individualmente  consideradas  lo hizo el censor de modo incompleto lo cual hace  imposible   entender  el  reproche,  pues  según  la  lógica  para  hablar  de  razonamiento se requiere de dos o más premisas.   

En este sentido, pone de presente que además  de  que  ninguna  de  las  proposiciones  formulada  por  el  defensor  de  RADA  RODRÍGUEZ  es  categórica,  no  precisa si para algún silogismo por parte del  Tribunal no se acataron las reglas de la lógica.   

1.2.  Igual solicitud eleva en relación con  la  demanda  presentada en nombre de URIBE GRANJA al indicar que el primer cargo  está dirigido impropiamente contra el fallo de primer grado.   

Y  referente  a  los errores en los indicios  asegura  que  si  bien el libelista pretende acreditar que el documento aportado  por  Rodrigo  Díaz  Sendoya  corresponde  al  que guardó para su archivo, ello  no   desvirtúa  que  la firma del contrato cuestionado sea falsa, quedando  intacto el hecho indicante.   

Que  igual  sucede con la postura del censor  acerca     del     interés     que     tuvo    la    compañía    Fresenius en la celebración del contrato  de  cesión,  pues  ello  no  fue desconocido en las instancias, al destacar que  Rodrigo  Díaz  desarrolló  actuaciones tendientes a ello pero desistió de tal  idea, lo cual corrobora que nunca firmó dicha cesión.   

Y respecto de las conversaciones adelantadas  con  la  Universidad  del  Rosario, pone de resalto el apoderado de Fresenius  que  ellas tuvieron ocurrencia  con   posterioridad  al  contrato  de  cesión  espurio,  cuando  ya  se  estaba  tramitando la investigación penal correspondiente.   

Tras  afirmar  que el censor no indica cómo  fueron  distorsionadas  las  pruebas  que  denuncia,  ni  se dedica a exponer su  trascendencia,  señala  que  los  procesados  en forma excesivamente interesada  adelantaron   sus   actuaciones  para  que  concluyera  la  negociación  y  que  precisamente  su  vinculación  con  la  Unión Temporal y la Clínica es la que  permite  inferir  su  ánimo  en  que  las mismas no resultaran afectadas por la  salida    del    Hospital    El   Tunal.   

En  suma, manifiesta que no se han destruido  los  fundamentos probatorios que fueron atendidos para cimentar el fallo, por lo  cual no es posible una decisión contraria a la adoptada.   

Por último, acerca del restablecimiento del  derecho,   menciona   que   la   sentencia   de  primera  instancia  ordenó  la  desvinculación  de Fresenuis  de  la  Unión  Temporal  y su exoneración de las responsabilidades económicas  que  hayan podido colocar en riesgo su patrimonio, por ello se dispuso comunicar  a   la   Secretaría   de  Salud  para  dejar  sin  efecto  el  respectivo  acto  administrativo,  lo  cual  fue  ratificado por el Tribunal y no abordado por los  demandantes,  de  manera que al no ser objeto del recurso, debe quedar en firme,  pues  además  se  trata  de  los  derechos  fundamentales  de las víctimas con  carácter  intemporal,  que  ni aún la prescripción de la acción penal podía  afectarlos.   

Así, pide a la Corte que, independientemente  del resultado del recurso, se mantengan tales medidas.   

2.   Del   representante   del  Ministerio  Público   

2.1.  En relación con la demanda presentada  en  nombre  de RADA RODRIGUEZ arguye que conforme con la legislación vigente al  momento  de  ocurrencia  de  hecho  se trataría de casación discrecional, pero  según  criterios  jurisprudenciales  se  debe  tener presente la ley vigente al  momento  de  emisión  del  fallo de segundo grado, por lo tanto, como éste fue  emitido  el  15  de  diciembre  de  2010  y  como  el delito mas grave de fraude  procesal,  que antes tenía una penalidad máxima de ocho (8) años con la   Ley  890  de  2004, quedó en doce (12) años, se debe aplicar por favorabilidad  esta   normativa   y   por  ende  precedería  la  casación  ordinaria,  no  la  excepcional.   

De  otro  lado, respecto del cargo formulado  por  el  defensor, señala que las cinco primeras proposiciones en las que finca  el  yerro  fáctico  denunciado,  son  dirigidas  al fallo de primera instancia,  asunto  de  poco  recibo en materia de casación en cuanto el embate ha de estar  enfocado a la decisión de segundo grado.   

En  el mismo sentido, pone de resalto que el  libelista  no analiza en conjunto la prueba, y desconoce la valoración integral  realizada  en las instancias, pues la sentencia no está construida de la manera  como él la presenta   

Defiende  la  decisión  judicial  en cuanto  según  los  hechos,  estaba  de  por medio la salida de un miembro de la Unión  Temporal   con  la  mayor  capacidad  técnica,  administrativa,  científica  y  comercial,  como  lo  era  el  Hospital El  Tunal, por ello  la  situación  a  la que se enfrentaba RADA RODRÍGUEZ no era la misma a la que  se  enfrentaría  cualquier  comerciante,  y  en  ello es que hacen énfasis los  falladores  pues  se advirtió la actividad desplegada por él ante la necesidad  de  conseguir  a  toda costa y por cualquier medio el sustituto del miembro más  importante  de  la  Unión  Temporal,  máxime  que  la  actividad  hasta  ahora  despuntaba  y  se  requería  de  fuertes  inversiones en la readecuación de la  planta física de la clínica.   

Agrega que la experiencia enseña que no hay  lugar  al  cumplimiento  de  obligaciones surgidas de un negocio jurídico hasta  que  no  se  perfeccione,  de  ahí  que  resulte extraño que RADA RODRÍGUEZ a  nombre  de  Fresenius hubiera  pagado     los     derechos     de    cesión    del    Hospital    El              Tunal,   sin   haberse  suscrito  algún  documento,     con     el     claro    propósito    de    involucrar    a    la  multinacional.   

Además, que al demostrarse que el documento  no  fue  firmado  por  Díaz  Sendoya,  los procesados estaban en posibilidad de  hacer  la  imitación  de  la  firma,  máxime que insistieron en la rúbrica de  aquél  pese  a  conocer  del  concepto  negativo  de  la  oficina  jurídica de  Fresenius.   

Concluye   que   la   argumentación   del  casacionista  corresponde  a  su  subjetiva  apreciación  de  las  reglas de la  experiencia,    pero    no    a    un   ataque   puntual   a   los   raciocinios  judiciales.   

2.2. Acerca de la demanda presentada a nombre  de  URIBE  GRANJA,  asevera que, en el primer cargo por violación directa de la  ley  respecto  de  lo  que  se debe entender por acto administrativo, se basa en  aspectos netamente probatorios.   

Es  partidario  el  Procurador Judicial, que  contrario  al  parecer  del libelista, el reconocimiento de la cesión efectuado  mediante  oficio  74716  fechado  el 26 de septiembre de 2002 constituye el acto  administrativo    necesario    para    estructurar    el    delito   de   fraude  procesal.   

Que  además,  la simple autorización de la  Secretaría  de Salud administración para la cesión del contrato no extinguía  alguna   situación   administrativa   sino  se  verificaba  la  suscripción  o  perfeccionamiento  del  negocio  jurídico  entre  el  Hospital  y  Fresenius,     para    acreditar    la  modificación del contrato de arrendamiento de la Clínica.   

Critica  también  que el demandante no haya  presentado   el   segundo   cargo   como  subsidiario  del  primero,  siendo  un  despropósito,  en  cuanto  a  la  técnica  casacional,  formular la violación  directa e indirecta de la ley sustancial al mismo tiempo.   

Por lo tanto, pide a la Sala que las demandas  no  prosperen,  y  que  en  caso  contrario,  se  respeten  los  derechos de las  víctimas  en cuanto al restablecimiento del derecho ordenado en la decisión de  primer grado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.1.-  Demanda en nombre de SERGIO ALEJANDRO  RADA RODRÍGUEZ   

La Corte no admitirá el libelo, en cuanto el  recurrente  no  cumple  con  los  postulados  requeridos para que resulte viable  admitir    discrecionalmente    el    estudio    del    recurso   de   casación  interpuesto.   

Efectivamente,  de acuerdo con el inciso 1º  del  artículo 205 de la Ley 600 de 2000, el recurso extraordinario de casación  es  viable  contra  las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por los  tribunales  superiores  de  distrito  judicial  y por el Tribunal Penal Militar,  cuando  se  proceda  por  delitos  que  tengan  señalada  pena  privativa de la  libertad cuyo máximo exceda de ocho (8) años.   

Cuando  el  fallo  de  segundo  grado  no es  proferido  por  los  citados  tribunales o el delito por el que se procede tiene  pena  privativa  de  la  libertad inferior a dicho monto punitivo, el inciso 3º  del  artículo  205  del  ordenamiento  adjetivo  penal faculta a esta Sala para  admitir  discrecionalmente  las  demandas  de  casación  que  se  ajusten a los  requisitos  legales  cuando  lo  considere  necesario  para  el desarrollo de la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales.   

         

En esta excepcional vía es deber ineludible  del   impugnante   precisar   la   razón  por  la  cual  es  imprescindible  el  pronunciamiento  de  la  Corte,  sea  que  se  requiera su criterio de autoridad  acerca  de  una  determinada  figura  jurídica  o  la  urgente  unificación  o  actualización  de  la  jurisprudencia,  así como también, debe indicar el por  qué  la  decisión  solicitada  tiene  la  utilidad  tanto  de dar solución al  asunto, como de servir de norte en la actividad judicial.   

Cuando  la  pretensión  del  actor apunta a  asegurar  la  garantía  de derechos fundamentales, ha de acreditar también tal  violación  e  indicar  las  normas  constitucionales  que  protegen  el derecho  invocado,  y  de  manera  obvia,  la  forma como fueron desconocidas en el fallo  recurrido.   

Advertido lo anterior, en este caso, se está  ante  hechos  acaecidos  en  los  meses  de  junio y septiembre de 2002, bajo la  vigencia  de  la  ley 599 de 2000, que se ajustaron a los delitos de falsedad en  documento  privado,  con  una  penalidad de uno (1) a seis (6) años de prisión  (artículo  289)  y  fraude  procesal de cuatro (4) a ocho (8) años de prisión  (artículo  453), ambos con un límite punitivo en todo caso inferior al exigido  en  el  artículo  205  de  la  Ley 600 de 2000, por ello, como acertadamente lo  señala   el   apoderado   de   Fresenius,  reconocida como parte civil, la impugnación extraordinaria sólo  es posible a través de la casación excepcional.   

Y aunque el Representante del Ministerio, en  su  escrito  de sujeto no recurrente aduce que como el delito de fraude procesal  tuvo  un  aumento  punitivo  con  ocasión de la Ley 890 de 2004, el cual haría  procedente  la  casación  ordinaria, tal postura no resulta admisible en cuanto  la  Sala  ha insistido en que los efectos de la citada normativa sólo aplican a  los  procesos  adelantados  con ocasión a hechos acaecidos con posterioridad al  1°  de  enero  de 2005 y rituados al amparo del sistema acusatorio implementado  gradualmente  con  la Ley 906 de 2004 en los diferentes Distritos Judiciales del  país.   

En  consecuencia,  como  este  trámite  se  surtió  íntegramente bajo la Ley 600 de 2000, pues los hechos ocurrieron en la  ciudad  de  Bogotá  antes  del  1°  de  enero  de  2005,  era imperioso que el  casacionista  justificara  su  demanda,  pues  precisamente la Corte ha indicado  que:   

“Podría  sostenerse  que  frente  a  la  modificación  punitiva  introducida  por  la  Ley  890  de  2004  es  viable la  casación  ordinaria  en  cuanto  sanciona el fraude procesal con pena de 6 a 12  años,  motivo  por  el cual no requería argumentación adicional. Sin embargo,  ello  no  es  válido  porque, en primer lugar, la jurisprudencia ha manifestado  que  la normativa referida se aplica únicamente a los procesos adelantados bajo  los  lineamientos  de  la  Ley 906 de 2004; y, en segundo término, porque en el  nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal  es  imperioso,  con  independencia del  máximo  de  la pena señalada para el delito, que en la demanda de casación el  recurrente  exprese  cómo pretende la efectividad del derecho material, cuáles  garantías  procesales  deben  ser  desagraviadas,  cómo  se  quebrantaron  los  derechos  fundamentales  y por que es necesario unificar la jurisprudencia sobre  un      determinado      tema      jurídico”.1   

La Corporación ha  admitido  que  pese  a no anunciarse en la demanda que  la    casación    es  discrecional,      es     viable     admitirla  si del contexto de la misma se  deduce      con      facilidad      la  pretensión  de   unificar   o   desarrollar   la   jurisprudencia   o  de  proteger         las        garantías  fundamentales,    en    este    caso   tampoco   del   contenido   del   cargo  formulado    por    el    recurrente   se          desprende   la  vertiente  que  demandaría  la  atención de la Corte.   

El  defensor  opta  por la causal primera de  casación  para  denunciar  la  violación  indirecta de la ley sustancial, pero  la presentación sofística  que  hace  del  fallo  le  resta  la  idoneidad necesaria para su admisión, por  cuanto  descontextualiza  la  prueba circunstancial que empleó el juzgador para  edificar    la    responsabilidad    de   RADA   RODRÍGUEZ   en   los   delitos  investigados.   

Es  sabido que al  juicio  de  valor  de  la  prueba  circunstancial  se  llega mediante un proceso lógico deductivo, a partir  de  una  regla  de  la  experiencia y la comprobación de un hecho indicador, se  infiere  la  existencia  del hecho, de manera que ante la compleja construcción  del  indicio, el demandante debe ofrecer claridad respecto del momento o paso en  el  cual  recae  el  vicio, ora en los medios probatorios que acreditan el hecho  indicante,  en  el  nexo  inferencial  o en su fuerza de convicción.   

Si  el  error  se  ubica  en  el proceso de  inferencia  lógica,  ello  supone partir de aceptar la validez del medio con el  que  se  acredita  el  hecho  indicador  y  demostrar  que  el  juzgador  en  su  apreciación  se  apartó  de  las  leyes  de  la  ciencia, los principios de la  lógica  o  las  reglas  de  la  experiencia, para acto seguido señalar en qué  consiste     y     cuál     es     su     correcta  estimación,   así  como  su  trascendencia  en  la  decisión impugnada.   

Aquí,  como  lo  hace   ver   el  apoderado  de  Fresenuis  en  su alegato como sujeto no recurrente, el impugnante fracciona  varios  aspectos,  como  cuando apunta que su asistido se limitó a desplegar la  actividad  propia de un Representante Legal de una persona jurídica, ajena a la  comisión  de  delitos,  pero desdeña que el fallador  de  manera  concatenada  analizó  que precisamente en  tal  calidad  en  representación  de  la Unión   Temporal  Nueva  Clínica   Fray  Bartolomé  de  las  Casas  realizó  ante  la  Secretaría   Distrital   de   Salud  las  acciones  tendientes  a  obtener   la   aprobación   de  la  cesión  del  contrato  de  la  participación   del  Hospital  El  Tunal  a  la compañía Fresenius Medical Care  Colombia  S.A.  con  los varios documentos que en ese  sentido  emitió, y la forma  como   motu  proprio  hizo  el  pago de derechos a la  entidad    hospitalaria   a   nombre   de   la   multinacional   pero   sin   la  aquiescencia,     ni    erogación    de    ésta,    cuando    el   2   de   agosto   de   2002   fueron  consignados    en   la  Corporación   Conavi  el  valor de $13.389.118,oo.   

A  su  turno,  el sorites judicial también  analizó  la  comunicación  de  RADA  RODRÍGUEZ  de  19 de septiembre de 2002,  mediante    la    cual    requirió    al    Representante    de    Fresenius     por     no     haberlo  podido     ubicar  personalmente  a  fin  de  que firmara el contrato de  cesión    y    los  inconvenientes        que        ello        había        originado.   

Y como la rúbrica por parte del Gerente de  Fresenius  Rodrigo Díaz  Sendoya   no   se   había  logrado,  en  compañía  de  CAMILO  URIBE GRANJA acudió a las instalaciones  de  esa  compañía  con  ese único fin, a la postre  trunco,  de  manera  que las dificultades para lograr tal firma y ante  el requerimiento de la Secretaría  de  Salud  para  formalizar  o  legalizar   la   cesión   de   derechos  “no  dudaron  en buscar la manera de hacer una imitación  de  la misma y con ello dar por culminado un trámite que llevaba concretándose  por   varios   meses  y  que  en  últimas  generaba  perjuicios  para  la  Unión  Temporal,  de  una  parte  porque habían expedido  certificado   de   paz   y  salvo  al  Hospital  El  Tunal  y  de  otra  habían  efectuado  un pago por el  valor  de  los derechos de esa empresa social del Estado, sin que existiera aún  el  integrante que pudiese  hacerse       cargo       del      porcentaje  equivalente   a   las  obligaciones  que    debía    asumir   por   el   equivalente   a   ese   20%   de  acciones”.   

El libelista para explicar que los desafueros  se  dieron  en  la  construcción  de  los  indicios,  por  cuanto de los hechos  indicadores  probados  no  se  podía  arribar  a  las  conclusiones, aísla por  ejemplo  lo  referente  al  pago  de derechos, para señalar que de cancelar una  suma  de dinero no puede afirmarse una consecuencia como la falsificación de la  firma,  pasando  por  alto la convergencia de los varios indicios entre sí y su  congruencia  con  las  restantes  pruebas  de  orden  testimonial  y  documental  allegadas   que   permitieron   acreditar   la   participación  accesoria  como  determinador    de    las    conductas    punibles    por    parte    de    RADA  RODRÍGUEZ.   

Pretende  derruir  el  argumento  judicial  relacionado  con el interés que tenía su asistido en la firma del contrato, al  decir  que  tal  interés  también  era predicable respecto de funcionarios del  Hospital  o de Fresenius, sin  detenerse  en  que  se  acreditó probatoriamente que si bien estas dos últimas  entidades  elaboraron  una  minuta  del  contrato  de  cesión, trás el estudio  respectivo  en  la  multinacional,  ante  el  riesgo  que  se  advirtió  en  la  negociación decidieron no concluirla.   

No desconoce la Sala que para la valoración  del  indicio  el  operador  judicial  debe  verificar  todas  las hipótesis que  confirmen  o  anulen  la deducción y que sólo las primeras pueden tenerse como  de  entidad  o  gravedad,  pero  aquí  el  censor  no  demuestra que el nexo de  determinación  entre  los  hechos  indicadores  y  los indicados es irracional,  ilógico  o  improbable  o  que  las razones esbozadas por el Tribunal no son de  común ocurrencia.   

Por  demás,  no  se  ocupó  de  atacar  el  conjunto  de  indicios,  ni  reparar en la convergencia entre ellos para denotar  que  daban  lugar  a  múltiples  conclusiones,  ni  menos en la concordancia de  manera  que  los  hechos  inferidos  no  guardaran  armonía entre sí, a fin de  derruir  toda  la  base de convicción del fallador, asumiendo  una escueta  oposición  a  las  conclusiones judiciales al enfrentar su criterio a la fuerza  probatoria  construida,  en manifiesto desconocimiento de la dual presunción de  legalidad   y  acierto  del  fallo,  con  lo  cual  deja  sin  demostración  el  cargo.   

Por   lo   tanto,   el   libelo  no  será  admitido.   

2.    En    nombre   de   CAMILO   URIBE  GRANJA   

De    manera     preliminar   advierte  la  Sala que no le asiste interés al   

defensor  al  plantear  el  primer cargo por  violación  directa de la ley sustancial cuestionando la tipicidad del delito de  fraude   procesal,   en   cuanto   a   lo  que  se  debe  considerar  como  acto  administrativo, por no haber sido objeto de apelación.   

En  efecto, la Corporación ha enfatizado en  el  acatamiento  del principio de unidad temática, el cual impone que las tesis  expuestas  en el recurso de apelación guarden correspondencia con las exhibidas  en casación.   

“En principio, debe militar una coherencia  sustantiva  en  todos aquellos aspectos objeto de inconformidad y el libelo; por  ejemplo,  si en la alzada las partes no alegaron temas de tipicidad, de concurso  de   personas   en   la   conducta  punible  o  alguna  causal  de  ausencia  de  responsabilidad,  con  el inmediato objeto de escrutar una decisión contraria a  la  cuestionada;  ello entonces significa, que no tiene interés el apelante por  cambiar  ni  cuestionar la situación fáctico-jurídica impresa en el fallo del  juez  de conocimiento: es decir, esta en total acuerdo, luego, tampoco le asiste  disposición  alguna  en  casación al abordar éstos ítems, justamente, porque  no  fueron  propuestos  ante  los  funcionarios  de  segundo grado (Tribunales y  Juzgados      Penales      del      Circuito)”2.   

En este caso, el defensor nunca cuestionó la  calificación  de  documento  público  de la comunicación de la Secretaría de  Salud,    con    la    cual    se    aceptó    formalmente    a    Fresenius,  en  reemplazo  del  Hospital  El     Tunal, como nuevo integrante de la Unión  Temporal.  En  el  recurso  de  apelación  se  dedicó  a  atacar  el  material  probatorio  en  cuanto  a  la responsabilidad de su asistido, queriendo con ello  sembrar  dudas  y  demandar  así  la  aplicación  del  principio  in  dubio  pro reo, mostrando tácitamente  su    conformidad    con    la   adecuación   típica   resuelta   en   primera  instancia.   

Precisamente por ello, por no ser tema de la  alzada,  el  Tribunal  no  se  ocupó  de  estudiar  la naturaleza jurídica del  escrito  emitido  por  la Secretaría de Salud aceptando la modificación de uno  de los integrantes de la Unión Temporal.   

Y  pese  a  que  el  libelista  justifica la  presentación  del  recurso  por  la  vía  discrecional por el desarrollo de la  jurisprudencia  respecto  de lo que se debe entender por acto administrativo, la  anterior  falencia ante su carencia de interés, impide admitir el cargo por esa  vertiente.   

Ahora,  en  lo  que  respecta  a  la segunda  censura  que  postula  por  violación  indirecta  de la ley sustancial debido a  errores  de hecho es patente que no se ajusta a los requerimientos de claridad y  precisión que se deben observar en esta sede.   

En primer lugar, el falso juicio de identidad  por  tergiversación  de la indagatoria del procesado, por afirmarse en el fallo  que  fue  un  relato confuso, aislado y especulativo, no corresponde a esa forma  de  yerro  fáctico,  sino  a una simple valoración judicial, pues en sí no se  trata  de  la  distorsión  de  la  expresión  fáctica de lo narrado por URIBE  GRANJA  sino  una  conclusión  del  juzgador,  para  la  cual si creía que fue  irracional, debió plantear un falso raciocinio.   

En  segundo  lugar,  se  dedica  el censor a  destacar   algunas   pruebas  para  demostrar  que  la  compañía  Fresenius  tenía interés en el contrato  de  cesión,  que  su  Gerente  siguió  con  ese  ánimo  y  que incluso estaba  facultado  para  tal  negociación,  pero sin detenerse a explicar cómo habría  modificado  el  aspecto fáctico considerado por el Tribunal, y cómo se habría  arribado a una decisión distinta.   

En este orden, no descalifica las deducciones  empleadas   por   el   juzgador,  sólo  se  dedica  a  presentar  a  manera  de  contra-indicios  simples  especulaciones  de  su parte como cuando afirma que el  contrato  de  cesión  se  elaboró  en varios ejemplares, uno de los cuales fue  remitido   por   parte  del  Hospital  El    Tunal   a  Fresenius, o que el interés  en  la negociación provino de la multinacional, sin señalar la imbricación de  tales aspectos con el material probatorio.   

Igual  vacuidad  se  advierte cuando pone de  resalto  que  con la Universidad del Rosario existían conversaciones tendientes  a  que  se  hiciera  parte  en  la  Unión  Temporal,  porque como lo señala el  apoderado   de   Fresenius,  ellas  ocurrieron  con  posterioridad  al  contrato  de  cesión espurio, cuando  incluso ya estaba en curso la respectiva investigación penal.   

Tampoco colabora en su propósito el resaltar  el   alto   nivel  intelectual  y  status  social  de su asistido, el cual en su parecer, le habría impedido  la  comisión  de  los  ilícitos, porque precisamente el juzgador advirtió que  por  sus  vínculos  en  el  ámbito  de  la  salud,  luego  de  ser  el gestor,  organizador  y  promotor  de  la  Unión  Temporal  Nueva  Clínica Fray  Bartolomé  de  las  Casas, ante el  anuncio   del   retiro   de   uno   de   sus  integrantes  (Hospital   El   Tunal)   hizo  contacto  con  la  multinacional   Fresenius,  específicamente   con   Rodrigo  Díaz  Sendoya  con  quien  ya  había  tenido  acercamientos  pues  ya  habían suscrito un contrato para que ésta montara una  unidad de nefrología en ese centro clínico.   

El  insistente interés se corroboró cuando  le  puso  en  conocimiento a Díaz Sendoya los problemas financieros por los que  atravesaba  la  Unión Temporal y la necesidad de que suscribiera prontamente el  contrato   de   cesión,   de  ahí  que  se  concluyera  que  intervino  en  la  determinación de los ilícitos investigados.   

Como   el   defensor   no   demuestra         la   trascendencia   de  los  errores   judiciales  y  cómo su enmienda daría  lugar  a  un  fallo  esencialmente  diverso  y  favorable  a los intereses de su  representado,      el     cargo     no     será  admitido.   

Por  lo  tanto,  se  impone  no  admitir las  demandas  de  conformidad  con lo dispuesto en el artículo 213 de la Ley 600 de  2000.   

No sobra señalar que como consecuencia de lo  anterior,  las  determinaciones  quedan  en  firme, aún las relacionadas con el  restablecimiento  de  derecho  adoptadas en primera instancia por las que abogan  los sujetos procesales no recurrentes.   

Finalmente,  la  Sala no observa con ocasión del trámite procesal o  en  el  fallo  impugnado  violación  de  derechos  o garantías de los   procesados   como  para  que  se  hiciera  necesario  el  ejercicio  de la facultad legal oficiosa que le asiste a  fin   de   asegurar   su   protección  en    los    términos   del   artículo   216   del   citado ordenamiento adjetivo.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

NO      ADMITIR      las  demandas de casación  interpuestas  por los defensores de SERGIO ALEJANDRO RADA  RODRÍGUEZ  y  CAMILO  URIBE  GRANJA  por  las  razones  dadas  en  la  anterior  motivación.   

Contra  esta  decisión no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO          JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ            

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO        SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ                          

Impedido                                                         Comisión         de  servicio   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                 MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS          

Permiso  

         

    

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

    Impedido   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

    

1 Corte  Suprema   de   Justicia.  Providencia  de  14  de  abril  de  2009.  Radicación  31137.   

2 Corte  Suprema   de   Justicia.  Providencia  de  21  de  abril  de  2010.  radicación  32710     

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