36505(07-12-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36505  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta Nº  434  

Bogotá  D.C., siete (7) de diciembre de dos  mil once (2011)   

V    I   S   T   O  S   

La  Sala se pronuncia sobre los presupuestos  de  lógica  y  debida fundamentación de la demanda de casación presentada por  el  defensor  del  procesado  Guillermo León Guerrero  López  contra  el  fallo  del 7 de marzo de 2011, por  medio  del  cual  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Bogotá confirmó la  sentencia   anticipada  de  primera    instancia    que   condenó   al  mencionado  como  autor  de  la  conducta punible de tráfico de  migrantes,  falsedad  material  en  documento  público  y falsedad en documento  privado.   

H E C H O S  

Los funcionarios judiciales de instancia los  resumieron así:   

“Se  inicia  la  investigación  por  el  contenido  del  informe  ejecutivo  DAS.SEXT.GVM.AIE  No. 473169-2 y sus anexos,  signado  el  2 de julio de 2008, suscrito por los detectives Wilson Javier Devia  Pérez  y  Wilmer Méndez Moreno, adscritos a la coordinación de verificaciones  migratorias  de la Subdirección de Extranjería del Departamento Administrativo  de  Seguridad,  DAS,  mediante  el  cual se puso en conocimiento de la fiscalía  que,  con  oficio  signado  el  25  de junio de 2008, la Unidad Antifraude de la  Embajada  de  Estados  Unidos de América, da a conocer una llamada anónima que  recibieron,   donde   informaban    sobre  las  actuaciones  del  ciudadano  [Guillermo  León] Guerrero López, quien tiene una oficina de abogados  de  nombre  Guerrero  López  &  Asociados, con sede en la ciudad de Cali (Valle  del  Cauca),  y  se  dedica  a  conseguir todo tipo de documentos falsos que son  presentados  por  diferentes  personas  del  Valle  del  Cauca  en el momento de  cumplir  la  entrevista  para  la  solicitud  de  visa de turista ante el citado  cuerpo  consular,  agregando  que  según  lo  expuesto  en la llamada el señor  Guerrero  cobra  la  suma  de  $2.000.000  de  pesos  por  el  suministro de los  documentos apócrifos.   

En  el  informe  se  cita  que  la Embajada  americana  revisó  y  detectó un gran número de personas que se presentaron a  solicitar  la  visa  de  turismo  de  las  cuales  unas fueron aprobadas y otras  negadas;  entre  las  irregularidades  encontradas muchas de esas solicitudes se  hacían  como  empleados  de  las  empresas  Guerrero  López  &  Asociados,  Clínica  Rey David, Cosmitet y Control Vital, sin tener la calidad de empleados  de  dichas  empresas,  las  cuales se pudieron asociar a través de la relación  con  los  números  de  teléfonos  suministrados  en  las  solicitudes  de visa  entregadas.”   

    

ANTECEDENTES PROCESALES  

1.  A  solicitud del Fiscal Seccional 304 de  Bogotá,  la Juez 67 Penal Municipal con Función de Control de Garantías de la  misma  ciudad, en audiencia preliminar celebrada los días 29 y 30 de octubre de  2009,  legalizó las diligencias de allanamiento, de incautación de elementos y  la    captura    de    Guillermo    León   Guerrero  López1,  quien  aceptó  los  cargos  que  le formulara el representante del ente acusador como autor de  las  conductas  punibles  de  tráfico  de migrantes agravado, en concurso   heterogéneo  con falsedad en documento público y falsedad en documento privado  (artículos  188,  188B,  numeral  1º,  289  y 287 del Código Penal). Al mismo  tiempo,  la  juez  de  garantías  no  accedió a la petición proveniente de la  fiscalía  de afectar a los imputados con medida de aseguramiento, razón por la  cual dispuso su libertad inmediata.   

2.  El escrito de  acusación  con  aceptación de cargos fue radicado por  el  mencionado  fiscal seccional el 27 de noviembre de 2009.  Así, el Juez  21  Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de Bogotá, en audiencia  de  individualización  de  pena  y sentencia,  iniciada  el  25 de marzo de 2010, negó la nulidad reclamada por  el    apoderado    de   Guerrero   López,      determinación     que  fue apelada por el mismo sujeto procesal, razón por la cual se  dispuso  para  este  caso  la  ruptura  de  la unidad procesal. Por su parte, el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  en decisión del 22 de junio de 2010, declaró  desierto el recurso por ausencia de sustentación.    

Reanudada  la  diligencia el 18 de agosto de  2010,  el  funcionario  judicial aprobó la aceptación  de      cargos,     corrió     el     traslado  del  artículo  447 de la Ley 906  de   2004   y,   a   través   de   fallo  de  primer  grado   proferido   el  17  de  septiembre  de  2010,  condenó   a  Guillermo  León  Guerrero  López  a  las  penas  principales  de  73  meses de prisión y multa de 44,44 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes,  así  como a la pena accesoria de inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo término de la  pena  privativa  de  la  libertad,  como  autor  de los comportamientos punibles  aceptados,  al tiempo que le negó el subrogado de la suspensión condicional de  la    ejecución    de    la    pena    y    el   sustituto   de   la   prisión  domiciliaria.      

El fallo de primera instancia fue apelado por  la  defensa  del  sentenciado  y  confirmado  por la Sala de Decisión Penal del  Tribunal Superior de Bogotá, en sentencia del 7 de marzo de 2011.   

En  contra  del  fallo  del  Tribunal,  el  apoderado  del  procesado  interpuso  y  sustentó de manera oportuna el recurso  extraordinario de casación.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

El     defensor     de    Guillermo  León Guerrero López, con apoyo  en la causal de casación que  describe  el  artículo 181 de la Ley 906 de 2004,  formula un cargo único  de  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  por  aplicación indebida del  artículo  188  del  Código Penal; a través del cargo mencionado, pretende que  la  Sala  unifique  la  jurisprudencia,  provea  a  la  realización del derecho  objetivo  y  materialice la posibilidad de defensa. Así mismo, solicita que por  virtud  de  la  casación oficiosa se revoque la sentencia de primer grado y, en  su  lugar,  se  absuelva al procesado por el delito de tráfico de migrantes, se  redosifique  la  sanción por el delito contra la fe pública y se le conceda la  ejecución condicional de la pena.   

Luego de referir que Guillermo León Guerrero  López,  en  su  condición  de  abogado  comercialista  y asesor de agencias de  viaje,  llegó  a  conocer  y  a  asesorar el trámite de consecución de visas,  menciona  que aquel se allanó a los cargos imputados en la audiencia preliminar  debido  a  la  brevedad del término para tomar decisiones, pero luego llegó al  convencimiento  de  no haber cometido el delito de tráfico de migrantes. Alega,  entonces,  que  el artículo 188 del Código Penal, que describe el delito antes  mencionado,  no  era  la  norma  llamada  a  regular  el  caso y “no  se  encuentra relacionada con lo que aparece en el proceso como  aspecto fáctico”.   

Al  tiempo que admite la concurrencia de las  conductas  punibles  contra le fe pública, alega que la conducta de tráfico de  migrantes  se  tipifica según lo ha fijado la Corte en las decisiones que anexa  al  escrito  de demanda, “rogando para que en lo que  favorezca,  beneficie  y oficiosamente le pueda caber al solicitante”.   Dice,  por  último,  que  este  proceso  es  “análogo  al  caso  de cuando se llegó a condenar por la posesión  de  una  dosis personal de marihuana y no siendo delito se aplicó indebidamente  la  norma  sustancial, pero al resolver esta aplicación indebida no se presenta  que  fácticamente  haya  caído  en  la  consumación  del  delito.”    

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  La Corporación anticipa su decisión de  inadmitir   la   demanda   de   casación,  toda  vez  que  evidentemente  no  cumple  con  los requisitos de  lógica   y  debida  fundamentación  que  ha  desarrollado  su  jurisprudencia.   

2.  El  recurrente  pasa por alto que en los  casos  como  el  presente,  en  los  que  existe el fenómeno de la sentencia  anticipada,  su  interés  para  acudir  en  casación  –uno  de  los  presupuestos  necesarios  para  la  admisibilidad  del  libelo- resulta  restringido,  porque en tales eventos rige el principio  de  no  retractación de lo válidamente admitido, tal  como   así   lo   ha  precisado  la  jurisprudencia  de  la  Sala,  al  afirmar  que:  “verificada  por  el  Juez de conocimiento la  legalidad  del  allanamiento,  la  defensa  carece  de  interés  jurídico para  interponer  los recursos de ley contra el fallo, cuando la impugnación pretenda  cuestionar  los extremos de la adecuación típica imputada y de la culpabilidad  que  ya  se  había  aceptado  en  el  marco  de ese allanamiento…”   

De  la  regla  así  fijada,  ha  dicho  la  Corporación,     se     exceptúan     aquellos     eventos     “cuando  se  trata de remover a través de los recursos alguna causa  que  produzca  la afectación sustancial del debido proceso o la vulneración de  las  garantías  fundamentales; problemática que, por lo general, es enmendable  por  vía  de  nulidad;  y  también  es  válida  la  impugnación  por motivos  diferentes,  pero  en  todo  caso  ajenos  al  contenido  de  la  conducta  y la  culpabilidad  aceptadas, tales como el monto de la pena y las condiciones en que  ha    de    cumplirse    la    misma.”2   

3.   En   estas  condiciones,  si  el  impugnante alega que la conducta del procesado es atípica  respecto  de  la  conducta descrita en el artículo 188 del Código Penal y así  mismo  que  el  procesado  Guerrero López,  aún  cuando  se  allanó  a  los  cargos formulados,  está convencido de no haber incurrido en  el  delito de tráfico de migrantes, no hace cosa distinta que retractarse de lo  válidamente  aceptado, circunstancia que lo despoja de  interés  para  recurrir  a  esta  sede extraordinaria.   

Lo   anterior,  unido  a  la  ostensible   falta  de  sustentación  del  recurso  extraordinario,  el  cual naturalmente no se cumple con la mera cita de  unas  radicaciones de esta Corporación, menos aún con el pedimento de que sean  aplicables  oficiosamente en lo que resulten favorables, conducen a concluir que  el  escrito  de  demanda  carece  por  completo  de un  fundamento  que  le  permita  a la Corte avanzar mucho  más  en  el  estudio  de  sus  requisitos  formales;  recuérdese  que  a  esta  Colegiatura,    por    la   prohibición   que   le   impone   el   principio  de  limitación, le esta vedado  asumir    la    carga   demostrativa   que   le   corresponde   únicamente   al  demandante.    

4. En conclusión,  por  carecer el casacionista  de  interés  para  recurrir  a esta sede extraordinaria y adolecer el libelo de  todo    sustento,   la   Corte,   como   así   lo   anunció,   dispondrá   su  indamisión.   

5. Cuestión adicional  

Toda vez que contra la decisión de inadmitir  la   demanda   de   casación   procede  el  mecanismo  de  insistencia  según  lo  establece  el  artículo 186 de la Ley 906 de 2004, es  necesario  precisar  que como dicha legislación no regula el trámite que ha de  regir  ese  instituto  procesal,  la  jurisprudencia  de  la  Sala ha fijado los  siguientes                lineamientos3:   

a) La insistencia es  un  mecanismo  especial  que sólo puede ser promovido por el demandante, dentro  de  los cinco días siguientes a la notificación del auto pro medio del cual la  inadmite  la  demanda de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere  lo  decidido.  También  podrá  ser  promovido  oficiosamente  dentro del mismo  término   por   alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación      Penal      –siempre      que     el     recurso     no   hubiera     sido     interpuesto    por     el    Procurador  Judicial–,  el   Magistrado    disidente   o   el   Magistrado  que  no  haya  participado en los debates y suscrito la providencia inadmisoria.   

b)    La  solicitud  de  insistencia puede elevarse ante el Ministerio Público, a través  de  sus  Delegados  para  la  Casación Penal, o ante uno de los Magistrados que  hayan  salvado  voto  en  cuanto  a  la  decisión  mayoritaria  de inadmitir la  demanda,  o  bien  ante  uno  de  los  Magistrados que no haya intervenido en la  discusión.   

c)    Es  potestativo  del Magistrado disidente, del que no intervino en los debates o del  Delegado  del  Ministerio Público ante quien se formula la insistencia, someter  el  asunto  a consideración de la Sala o no hacerlo, evento este último que se  informará al peticionario en un plazo de quince días.   

d)  El auto a  través   del   cual  no  se  selecciona  la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de segunda instancia contra la cual se  formuló  el  recurso de casación, salvo que la insistencia prospere y conlleve  a la admisión de la demanda.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E:   

PRIMERO:         INADMITIR   la demanda de casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  Emerson  Augusto Zuluaga Quintero.   

SEGUNDO:  De conformidad con lo dispuesto en el artículo 184 de  la  Ley 906 de 2004, contra la determinación adoptada en el numeral anterior es  viable la interposición del mecanismo de insistencia.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JAVIER  ZAPATA ORTIZ  

                  Comisión de  servicio   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                             JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                      SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                          AUGUSTO       J.      IBÁÑEZ  GUZMÁN   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO           JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  La  formulación  de  imputación incluyó, además, a Amparo Villegas Rengifo, Rosa  Hilda  González  Mora,  Harold  Orlando  Velasco  Sandoval,  Martha Dilia Rojas  Flórez,  Charles de Jesús Echeverri González, Carlos Andrés garcía salcedo,  Adriana  maría  Arias  cabrera,  Lilia  Robles  Echeverri,   María Edilsa  Salazar  Gutiérrez.  Los  cinco  primeros  aceptaron los cargos por los delitos  contra  le fe pública y no aceptaron el referente al tráfico de migrantes; los  demás  imputados  no  aceptaron ninguno de los cargos formulados, razón por la  cual  se  dispuso  la  ruptura  de  la  unidad  procesal  para  estos  últimos.   

2 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, auto del 30 de enero de 2008,  radicación No. 28772.   

3  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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