36461(16-08-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso nº 36461  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

                                                            ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

                                                       Aprobado Acta No. 289   

Bogotá,  D.C.,  dieciséis (16) de agosto de  dos mil once (2011)   

VISTOS  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación,  instaurado  por el apoderado de  JUAN  PABLO  MARÍN  NUÑEZ  contra  el  fallo  del  4 de marzo de 2011 proferido por el Tribunal Superior de  Popayán,  mediante el cual confirmó la sentencia condenatoria emitida el 22 de  noviembre  de  2010  por  el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de  esa  ciudad,  imponiéndole  prisión  de  cuarenta  y ocho (48) meses, multa de  1.333,33  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes,  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el término fijado para  la  pena  privativa  de  la  libertad, negándole al mismo tiempo la suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y  el  sustituto  de  la prisión  domiciliaria,   al   hallarlo  autor  responsable  del  delito  de  tráfico  de  sustancias para el procesamiento de narcóticos.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

Fueron   resumidos  en  la  sentencia  de  primera    instancia,  así:   

“El 11 de julio  de  2010  personal  de  la  Policía   Nacional,   realizaban  (sic)  un  retén  vehicular  en  la vía Panamericana en el sector           denominado    El    Estrecho    concretamente    en   el   cruce   que   de   esta   población  conduce  al  municipio  de  Balboa (Cauca);   en  estas  labores  detienen la marcha  de   un   vehículo   marca   Chevrolet,  tipo  furgón, color rojo, modelo 1994,  de  placas SGI-024 afiliado  a  la  empresa  Llano  Envíos Limitada, conducido por  JUAN   PABLO   MARÍN   NUÑEZ,   al  registrar   la   bodega  del  automotor  se  encontró  19  recipientes plásticos con  una  sustancia  líquida, con capacidad  para  60 litros cada uno, la cual al ser sometida a la  Prueba  de  Identificación  Preliminar  Homologada  (PIPH),  arrojó  resultado  positivo   para  ácido  sulfúrico  en  cantidad  de  1.211.25              litros.”1.   

El 12  de  julio de  2010,  en las audiencias concentradas de legalización  de  la  captura,  formulación  de  la imputación y solicitud de imposición de  medida  de  aseguramiento  realizadas  ante  el Juez de Control de Garantías de  Patía,    el    Bordo    (Cauca),    JUAN    PABLO  MARÍN  NUÑEZ,  aceptó  el cargo de transportar sustancias para el procesamiento  de    narcóticos,   tipificado   en   el   artículo   382   del   Código              Penal2.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

Cargo        único.   

En     la     demanda     con    fundamento    en   el   numeral  3º    del   artículo  181 de la ley 906       de       2004, se aduce el  manifiesto  desconocimiento  de  las  reglas de producción y apreciación de la  prueba.   

El  actor  acusa  al  Tribunal  de  haberse  apartado  de  la prueba indicativa de la ausencia de  antecedentes, del arraigo,  comparecencia  voluntaria al proceso, allanamiento a cargos y cumplimiento de la  detención  domiciliaria  otorgada  por  el  juez  de  control   de   garantías  al  procesado.   

Reproduce  las  normas  constitucionales  y  legales  violadas  que  a  su  juicio  contemplan  las  garantías  sustanciales  desconocidas  a MARÍN  NUÑEZ, y en la demostración del  cargo,   se   detiene   a   analizar   los  alcances  de       algunas       de      ellas.   

Luego  de  agregar  que  las  pruebas  y su  contenido      no     se     discuten,  sino que  su    queja    radica    en    que    no    fueron  apreciadas;  manifiesta  que  la decisión es errada  porque  omite  valorar  los  medios  demostrativos  de la personalidad, conducta  familiar,  social,  desempeño  laboral  y  no gravedad de la conducta, por cuya  vía   el   Tribunal  deja  de  aplicar  el  artículo  38  de  la  ley  599  de  2000.   

CONSIDERACIONES  

         

La  demanda  no  reúne  los presupuestos de  técnica  que  permita  disponer su selección, ya que el cargo único propuesto  no  cumple  con los requisitos formales y materiales previstos en los artículos  183  y  184  inciso  2º  de  la  ley  906  de 2004, mientras omite precisar las  finalidades perseguidas con la interposición de la casación.   

Es  pertinente recordar que del hecho que la  casación  proceda  como control constitucional y legal contra las sentencias de  segunda  instancia,  de  ningún modo se entiende que los requisitos propios del  recurso  extraordinario  hayan sido eliminados y que la demanda mediante la cual  se  instaura la impugnación sea un escrito de libre confección que no requiera  la  enunciación  de  la causal y la mención del sentido de la violación de la  ley   sustancial,   o   de   requisitos   de   técnica  en  la  proposición  y  fundamentación del cargo formulado.   

En  este sentido, la casación no ha perdido  su  entidad de juicio lógico jurídico, lo cual obliga al recurrente a observar  las  reglas  que  la  diferencian  de los alegatos de las instancias ordinarias,  mediante  la  proposición  de  cargos  claros y precisos en los que los errores  sean   formulados  objetiva,  coherentemente  y  sin  contradicciones,  bajo  el  entendido   que   la   interpretación   de   las   alegaciones   hechas  en  la  demanda3,  la  modificación y la readecuación de los reparos, son ajenas a  la impugnación extraordinaria.   

En   el   cargo  único   propuesto   en  la  demanda  por  violación  indirecta  de  la ley se aduce un error de hecho por falso juicio de existencia,  cuya  formulación  y  desarrollo deja en evidencia la falta de conocimiento del  recurrente  de  la  técnica  casacional,  a  pesar  de  su flexibilización con  fundamento  en los mandatos normativos según los cuales la casación es recurso  constitucional y legal.   

El  falso  juicio  de existencia, una de las  modalidades  del  error  de hecho, exige en su desarrollo señalar la prueba que  fue  omitida  a  pesar de su existencia material o supuesta porque no hace parte  del  proceso,  según  sea  el  caso,  e  impone  la  obligación de enseñar su  trascendencia  en  la  sentencia,  demostrando que la valoración o no del medio  probatorio en ambos supuestos conduce a modificar su sentido.   

El  censor expresa que el Tribunal inaplicó  el  artículo  38  del Código Penal, porque a través de la omisión probatoria  reprochada  ignoró  los  requisitos  subjetivos  de  la  prisión domiciliaria,  olvidando  su deber de demostrar mediante un discurso lógico y jurídico que el  procesado  cumplía  con  el  aspecto objetivo requerido por el sustituto, o que  este  al perder vigencia por derogatoria legal, inexequibilidad o cualquier otra  razón jurídica, es inaplicable a este asunto.   

Pasar por alto en el desarrollo del cargo el  aspecto  objetivo,  soslayando además la reiterada jurisprudencia de la Sala en  la  cual  se  advierte  que  no se hace necesario auscultar el aspecto subjetivo  previsto  en  la  norma  cuando aquél no se cumple4, ni más ni menos es asumir la  impugnación   extraordinaria   como   prolongación  de  las  instancias,  para  continuar    debatiendo   las   alegaciones   que   han   sido   rechazadas   en  ellas.   

En  efecto,  el  delito  por  el  cual fuera  condenado   MARÍN   MUÑOZ  contempla   una   pena   mínima  de  prisión  de  ocho  (8)  años5, lo que desde  luego  de  acuerdo  con el numeral 1º del artículo 38 de la ley 599 de 2000 lo  excluía  de  la  prisión  domiciliaria, razón por la que la procedencia de la  misma  se  examinó  con  fundamento  en  la ley 750 de 2002, esto es, si aquél  tenía la condición de padre cabeza de familia.   

Luego  bajo  el  supuesto  de  la  omisión  probatoria  el censor  no puede alegar la existencia de un error, cuando no  ha  demostrado  en  principio el cumplimiento de los presupuestos legales que le  darían  al  procesado  el  derecho  al  sustituto, de ahí que en la demanda de  manera  antitécnica  en punto a la trascendencia del vicio propuesto, limite su  discurso  a  advertir  que  “el error trascendió a  las  sentencias al no concederse la prisión domiciliaria, por considerar que no  se   cumplía   los   requisitos   de  padre  cabeza  de  familia”.   

En esas condiciones, el propósito del censor  no  es  otro  que  el  de  intentar el otorgamiento del sustituto de la prisión  domiciliaria,  sin  tener  en  cuenta  las  exigencias  de  la  ley  para que el  procesado tenga derecho a él, motivo ajeno a esta sede.   

Desde  esa  perspectiva,  se  trata  de  una  crítica  infundada  a  las  razones  de orden jurídico y probatorio tenidas en  cuenta  por  los  falladores  para  negar  la prisión domiciliaria, de modo que  frente  a una alegación de esta naturaleza las condiciones de admisibilidad del  cargo son inexistentes.   

Y aunque en la demanda hace referencia a los  fines  de  la  casación,  omitió precisar y argumentar en debida forma cuál o  cuales  de  ellos  perseguía,  esto  es,  si  era  la  efectividad  del derecho  material,  el respeto de las garantías de los intervinientes, la reparación de  los    agravios    inferidos    a    estos    o    la    unificación    de   la  jurisprudencia.   

Por último, como la sentencia atacada no se  manifiesta  injusta,  ninguno  de  los  motivos  previstos  en el inciso 3º del  artículo  184  de la ley 906 de 2004 permitirá superar los defectos anotados a  la demanda para decidir de fondo.   

En consecuencia, la Sala no la seleccionará  ni  tampoco  dispondrá  su intervención oficiosa en este asunto, puesto que no  se  vislumbra  la  afectación  de  los  derechos  ni  la  vulneración  de  las  garantías fundamentales de los intervinientes.   

Finalmente,  contra la determinación que se  adoptará  procede el mecanismo de insistencia previsto en el inciso segundo del  artículo  184 de la Ley 906 de 2004, cuyo trámite a falta de regulación legal  es el siguiente:   

“a-  … sólo  puede  ser  promovida por el demandante dentro de los cinco (5) días siguientes  a  la  notificación  de  la  providencia que inadmite la demanda de casación u  oficiosamente  provocada  dentro del mismo lapso por alguno de los Delegados del  Ministerio  Público  para  la Casación Penal -en tanto no sean recurrentes- el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o  suscrito la inadmisión.   

b- La respectiva solicitud puede formularse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados que haya salvado voto respecto a la decisión de  inadmitir  o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en la  discusión.   

c-  Es potestad del funcionario ante quien  se  formula  la  insistencia  someter el asunto a consideración de la Sala o no  presentarlo  para su revisión y en este caso así lo informará al peticionario  en   un   término   de   quince   (15)   días”6   

.  

En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Primero.-   NO   SELECCIONAR  la   demanda  de  casación   presentada  por  el  defensor  de  JUAN      PABLO      MARÍN     NUÑEZ.   

Segundo.-  Contra  esta  decisión  procede  el  mecanismo  de  insistencia.   

Notifíquese  y devuélvase el expediente al  tribunal de origen.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                               JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS  MARTÍNEZ                    

                                                                                  Comisión de servicio   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                                SIGIFREDO            ESPINOSA  PEREZ                                                       

ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO                                    MARIA       DEL       ROSARIO       GONZALEZ       DE  LEMOS                  

AUGUSTO          IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                        JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA                               

NUBIA YOLANDA  NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Sentencia   de  noviembre  22  de  2010,  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado de Popayán; folio 22 de la carpeta.   

2  Folios 3 y 4 de la carpeta.   

3 Corte  Suprema de Justicia: radicado: 25.565 del 8 de junio de 2006.   

4 Autos  de  Casación  24531 de junio 1 de 2006; 25724 de octubre 19 de 2006; y 29082 de  marzo 31 de 2008, entre otros.   

5  El  inciso  1º  del artículo 382 del Código Penal para la conducta de transportar  sustancias   para   el  procesamiento  de  narcóticos,  cargo  impuesto  en  la  acusación  y  por  el cual fuera condenado,  prevé prisión de seis (6) a  diez  (10)  años,  pena  mínima  que  se  incrementa  en  la tercera parte por  disposición del artículo 14 de la ley 890 de 2004.   

6Auto,  diciembre  12  de 2.005, radicación 24322; en el mismo sentido, auto, de mayo 4  de 2006, radicación 25006.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *