36459(16-08-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36459  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                       Magistrado Ponente   

                                                       ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                                       Aprobado Acta No. 289   

Bogotá,  D.C.,  dieciséis (16) de agosto de  dos mil once (2011)   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la legalidad formal de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de Hernán Vargas Méndez,  contra  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Neiva el 3 de  noviembre  de  2010, confirmatoria de la emitida por el Juzgado Quinto Penal del  Circuito  de  la  misma  ciudad  el  22  de octubre de 2009, que condenó a este  procesado  a la pena principal de 48 meses de prisión, multa de $15’450.000.oo   e inhabilitación en  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo lapso, como  responsable   del   delito   de   interés   indebido   en  la  celebración  de  contratos.   

Hechos y actuación relevante  

La síntesis del episodio fáctico aparece en  el fallo impugnado, así:   

“En  el mes de septiembre de 2002, Hernán  Vargas  Méndez  en  su  calidad  de  alcalde  titular  del municipio de Palermo  (Huila),   celebró   contrato   de   capacitación    con   la  Fundación  ‘Caminos  de Paz para la  Convivencia  Social’, en  cuantía    de    diez    millones   quinientos   mil   pesos   ($10’500.000),   cuyo   objeto   era   la  ‘Capacitación    y  Asesoría  a  los  servidores  públicos,  sobre  actualización  a  la gestión  pública,  de conformidad con las especificaciones y condiciones de la propuesta  presentada   por   el   Contratista   y   adjudicada   que   hará   parte   del  contrato’, el convenio se  ejecutaría  en  jornadas  de ocho (8) horas diarias, durante un lapso de quince  (15)  días.  Empero,  el programa se surtió en un número inferior de ciclos y  la  Fundación ‘Caminos de  Paz   para   la   Convivencia   Social’,  carecía  de  existencia  y representación legal en la fecha en  que   fue   invitada   a   presentar  la  propuesta  -21  de  agosto  de  2002-,  circunstancias  que  a  sazón  de la fiscalía transgredieron los principios de  selección objetiva, transparencia y moralidad administrativa”.   

Estos hechos fueron puestos en conocimiento de  las  autoridades  penales  por  la  Personería  de Palermo (Huila), anexando en  respaldo  de  la  misma  la  documentación  concerniente  al referido contrato,  disponiéndose  apertura  de  instrucción   el  26 de abril de 2004 (fl.92  c.1´),  vinculándose  entonces  mediante  indagatoria,  entre otros, a Hernán  Vargas Méndez.   

Aunada  prueba  de  diversa  índole  una vez  dispuesto  cierre  de  la investigación, el 2 de agosto de 2004 la Fiscalía 12  Seccional  profirió  resolución  acusatoria  en  contra  del  imputado por los  delitos  de  peculado  e  interés  indebido en la celebración de contratos, en  decisión   ratificada   por   la  segunda  instancia  el  20  de  diciembre  de  2006.   

Rituado el juicio se emitieron las sentencias  de    primera    y    segunda    instancia    en    los    términos    glosados  previamente.   

DEMANDA  

Un cargo dice imputar a la sentencia impugnada  el defensor de Hernán Vargas Méndez.   

Comienza  afirmando  el actor la necesidad de  “demostrar”   la   violación   de   diversas   “garantías   y   derechos  fundamentales”  del  procesado,  aludiendo  al  respecto  a  la investigación  integral  y  necesidad  de  la  prueba,  en  aspectos  sobre los que teoriza por  encontrarlo pertinente.   

Enseguida en orden a precisar el ataque, alude  a  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  derivado  de  falso juicio de  identidad,   bajo   el  genérico  reparo  de  el  sentenciador  haber  agregado  “contenidos   probatorios  o  expresiones  fácticas”,  pues  la  “aptitud  probatoria”  de  los elementos allegados “no permite estructurar el grado de  certeza”   exigido  para  condenar,  enunciado  a  partir  del  cual  sostiene  quebranto del art. 29 superior.   

En  acápite  que  dice  estar orientado a la  demostración  del  cargo,  asegura  que  si  bien la licitación pública es el  método  por  excelencia  para  seleccionar  un contratista, la excepción es la  contratación  directa  y  en  el caso concreto así se procedió sin detrimento  para el municipio.   

Aun cuando hay testimonios de acuerdo con los  cuales  se  sostiene  que la capacitación no se cumplió, asegura que hay otros  elementos  que demuestran lo contrario, de donde cabe considerar que se trata de  una persecución personal.   

Por  demás, sobre el interés ilícito en la  celebración  de contratos, asegura, no existe una imputación clara, ni certeza  sobre  el  hecho  de  haber  violado  la  selección  objetiva,  pues si bien el  beneficiado  no  estaba registrado en la Cámara de Comercio eso por si mismo no  lo demuestra, ni lo exigía la Ley 80 de 1993.   

Las  explicaciones  del imputado son, para el  actor, creíbles, pues tampoco fueron desvirtuadas.   

Enfatiza  en la ausencia de prueba suficiente  para  condenar  y  en que la indiciaria tampoco concurre pues el hecho indicador  no se encontraba probado.   

En  síntesis,  concurre  el  error  de hecho  alegado,  como  efecto  de  la  sentencia  “darle  eficacia  probatoria a unas  declaraciones   cuya  eficacia  y  credibilidad  fue  puesta  en  duda”  y  no  posibilitaban   las   conclusiones   del   fallo   que,  entonces  solicita  sea  casado.   

CONSIDERACIONES  

Propender  por  consolidar  los teleológicos  supuestos  predicables  de  la  casación,  esto  es,  en  tanto  este  especial  instrumento  de  impugnación  de  las sentencias de segunda instancia tiene por  fines  la  efectividad  del  derecho  material y de las garantías debidas a las  personas  que  intervienen  en  la  actuación  penal,  la  unificación  de  la  jurisprudencia  nacional  y  además  la reparación de los agravios inferidos a  las  partes  con  la  decisión  demandada,  no  es  propósito para el cual los  sujetos  se  encuentren  habilitados  en  forma  abierta  con  absoluta  y total  prescindencia   de  los  requisitos  mínimos  de  logicidad,  clara  y  precisa  fundamentación.   

Para semejante cometido, emerge imperioso que  una  vez  escogida  la causal de ataque y definan los cargos imputados al fallo,  su  desarrollo  respete  en forma estricta la índole inherente a cada uno y los  sentidos  de  los  quebrantos  propuestos,  sin  que resulte adecuado y por ende  idóneo  al  cumplimiento  de  este básico supuesto, amalgamar con indiferencia  los  argumentos  propios  de  un reproche con desarrollos propios de otra vía o  fusionarlos   sin  distinción  y  mucho  menos  emplear  postulados  genéricos  inconducentes  en  el  esfuerzo que implica la específica demostración de cada  uno dentro del ámbito que su naturaleza y especificidad exigen.   

El  actor  casacional  en  este caso adujo en  forma  coetánea enunciados de disímiles causales de casación bajo el aparente  predominio  de  la  vía  indirecta  de  violación en tanto quiso -sin lograrlo  finalmente-,  enfocar  el  ataque  a  través de una propuesta de error de hecho  jamás desarrollado.   

Adujo,  según  queda  visto,  infracción de  garantías  y de derechos fundamentales y del art. 29 de la Carta Política, con  esa  fórmula  ambigua de pretender encontrar en la norma superior una síntesis  comprensiva  de  cualquier  defecto  de  juzgamiento  cuestionable en casación,  aludiendo  a  la  falta de “existencia material” de elementos indicadores de  responsabilidad,  o  a  “infundados juicios valorativos”, que dijo derivarse  de  errores  de  hecho  evidentes  y  ostensibles  -nunca  determinados  pese  a  semejante  carácter-  y  aun  cuando en cierto espacio adujo “falso juicio de  identidad”,  en  ningún momento precisó la prueba tergiversada, mucho menos,  desde   luego,   la   pretendida   trascendencia  del  defecto,  en  esta  forma  acusado.   

Lo que se abre paso, realmente, es un debate,  incompleto  y caprichoso por demás, de las pruebas, bajo el entendido que basta  con  sostener  que  el  imputado  si cumplió con los presupuestos de ley, o que  debe  ser creíble tanto su injurada como algunos testigos que dicen respaldarlo  con  desmedro de cuantos en su contra acreditaron lo contrario, en un ámbito de  controversia  inaceptable  en  casación,  no  sólo  por cuanto, como en tantas  oportunidades  lo ha señalado la Corte, el criterio valorativo no es discutible  ante  esta sede en tanto no se afecten los principios de la sana crítica en que  debe  fundarse,  sino  por  cuanto  aceptarlo es permear el recurso de casación  como  si se tratase de una tercera instancia en donde el debate libre, entonces,  desvirtuaría  las  propias  características  y  naturaleza  de la impugnación  extraordinaria.   

Como  es elocuente, la ineptitud formal de la  demanda  conduce  a  su  forzosa  inadmisión,  sin que se amerite la impulsión  oficiosa  reconocida  en  otros  casos  dada la no concurrencia de menoscabos de  juzgamiento o defensa.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR  la demanda de casación presentada  por el defensor de Hernán Vargas Méndez.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   devuélvase  el  expediente  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                        JOSÉ LEONIDAS BUSTOS  MARTÍNEZ   

                                                                                                                 Comisión de servicio   

FERNANDO       ALBERTO      CASTRO  CABALLERO             SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO              MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

AUGUSTO           IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                  JULIO E. SOCHA SALAMANCA   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

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