36398(21-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     nº  36398   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

         

          Magistrado Ponente   

                       ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO                                               Aprobado acta No. 340   

Bogotá     D.    C.,    veintiuno  (21)  de  septiembre  de dos mil once (2011)   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala sobre la viabilidad de  la  demanda  presentada  a  nombre  de  los condenados  SAÚL  DE  JESÚS  GUTIÉRREZ  MORALES y LUIS  ALFONSO  ARIAS GÓMEZ, en ejercicio  de  la  acción de revisión, contra la sentencia de segunda instancia proferida  el  25 de abril de 2008 por el Tribunal Superior de Medellín, con fundamento en  las causales 1ª y 3ª del artículo 220 de la ley 600 de 2000.   

HECHOS Y ACTUACIÓN  

En la sentencia de segunda instancia fueron  relatados de la siguiente manera:   

“Con    ocasión    de   proceso   de  responsabilidad  fiscal  adelantado  en  contra  de  SAÚL  DE JESÚS GUTIÉRREZ  MORALES  y LUIS ALFONSO ARIAS GÓMEZ por la presencia de posibles sobrecostos en  la  ejecución  de  una  obra  civil  adelantada  en  el  municipio  de  Caldas,  formalizada  mediante  contrato  03  de  1997  y suscrito entre SAÚL GUTIÉRREZ  MORALES,  para  entonces  Alcalde de ese municipio y GABRIEL ARTURO VANEGAS como  contratista,  la Contraloría Departamental remitió copia de dicha actuación a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación para que se investigara la ocurrencia de  probables  conductas  punibles  llevadas  a  cabo por LUIS ALFONSO ARIAS GÓMEZ,  secretario  de  obras  al momento de la celebración del contrato, por cuanto en  versión  jurada  rendida ante el ente de control fiscal, GABRIEL ARTURO VANEGAS  lo    señaló    como    la    persona    que   lo   llevó   a   efectuar   la  contratación”1.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

Se fundamenta en las causales 1ª y 3ª del  artículo  220  de  la  ley 600 de 2000, relativas a la imposición de condena a  dos  o  más  personas  por una misma conducta que no pudo ser cometida sino por  una  o  un número menor de las sentenciadas y al surgimiento de prueba nueva no  conocida   al   tiempo   de   los   debates   que  establece  la  inocencia  del  condenado.   

Según  el  demandante  el  hecho  nuevo  y  desconocido  dentro del proceso, es la sentencia proferida el 5 de septiembre de  2007  por  el  Juzgado  Veintidós  Penal del Circuito de Medellín, mediante la  cual se condenó a Manuel Salvador Flórez Zuleta.   

En dicho fallo judicial, la responsabilidad  penal  de  Flórez  Zuleta  se  establece  con la declaración de Gabriel Arturo  Vanegas,  quien  lo  señaló  como  incitador  y  beneficiario  de la actividad  contractual  entre  ambos,  sin  que por ninguna parte del proceso se mencione a  LUIS ALFONSO ARIAS GÓMEZ y  SAÚL   DE   JESÚS  GUTIÉRREZ  MORALES como beneficiarios de ella.   

Expresa   que  sin  argucias  jurídicas,  malabares  interpretativos  y con la lógica propia de los juicios de valor  punitivo  del  Estado,  se  determina  la  responsabilidad  penal del ejecutor y  “se  señala  que  esta conducta tuvo un despliegue  plural  de  sujetos para armar de manera, al menos ilusa, una conducta de varios  sujetos”.   

A su juicio, los fallos fueron motivados por  el  deseo  y  en  los  mismos  se  dedujo de manera vaga e imprecisa situaciones  contra   ARIAS  GÓMEZ  y  GUTIÉRREZ MORALES, sin que  tenga   duda   que   la   conducta   punible   fue   realizada   por   una  sola  persona.   

CONSIDERACIONES  

La  acción  de  revisión  como  instituto  jurídico  orientado  a  resquebrajar  los  efectos  de  la  cosa juzgada de las  decisiones  judiciales  que  ponen  fin  al  proceso  penal,  cuando  las mismas  contienen  errores  judiciales que configuran una injusticia material, tiene por  titulares  a  los sujetos procesales que además de tener interés jurídico han  sido reconocidos en la actuación procesal.   

Así  las  cosas, en el procedimiento de la  ley  600  de  2000  no  basta con la legitimación en la actuación procesal del  sujeto  procesal  para  considerar  que  se  halla  habilitado  para acudir a la  acción  de  revisión,  el condenado se encuentra impedido para adelantar actos  propios  del  derecho  de postulación a menos que concurra en él la condición  de abogado.   

De  ese  modo, por el carácter autónomo e  independiente  de la acción de revisión, en el entendido que su proposición y  desarrollo  está por fuera del proceso penal terminado, así mismo como por las  exigencias  formales y materiales que requiere el escrito, cuando el sentenciado  acude  a  la  acción de revisión debe otorgar poder especial con este fin a un  profesional  del  derecho,  quien  incluso  no  puede  promoverla  si  carece de  él.   

La manifestación de ser abogado y de obrar  en  “condición de apoderado especial”  aducida  en  la  demanda,  no  sustituye  al  poder o mandato que  requiere  quien  dice  actuar a nombre y en representación de otro, que además  de   escrito   debe   ser   dirigido   al  funcionario  correspondiente,  previa  autenticación por la autoridad competente.   

Requisito  de  autenticidad indispensable e  ineludible  cuando el mismo no se presenta personalmente, reclamado por el   inciso  2  del  artículo 129 de la ley 600 de 2000 y al que también se refiere  el  artículo  65  inciso  segundo del Código de Procedimiento Civil, aplicable  por  remisión  en  el  supuesto  que  fuera  discutido  el  alcance  de aquella  disposición  a  la  acción de revisión, pero que no es ni puede ser presumido  cuando la ley no la ha dispuesto.   

En  otros  términos,  quien  dice obrar en  “condición  de  apoderado  especial”,  no  presenta  poder alguno que lo autorice a promover la acción  en  nombre  de los sentenciados, sin que la Sala, por la naturaleza rogada de la  acción,  pueda  entrar  a  suplir  su  ausencia  ni a solicitar el mismo con la  finalidad de disponer el trámite  de la demanda.   

Luego al haberse presentado el libelo sin el  poder  conferido  con  ese propósito, el demandante carece de legitimidad   para  actuar  a  nombre  de  los  sentenciados,  razón  por  la  cual habrá de  inadmitir el escrito por falta de legitimación.   

De  otro  lado,  la  Sala  estima necesario  señalar  que los requisitos exigidos por el artículo 222 de la ley 600 de 2000  son  de  estricto cumplimiento, sin que pueda eludirse la obligación que impone  el  inciso final al demandar que la copia o fotocopia de la decisión de primera  o  segunda  instancia, debe estar acompañada de la constancia de su ejecutoria,  ya  que  dicha  exigencia  no  depende  de  la naturaleza de la providencia cuya  revisión   se   pide   ni   el   precepto  permite  que  la  misma  se  de  por  supuesta.   

En  mérito  de lo expuesto, la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la  demanda  de  revisión  presentada  a  nombre  de  los  condenados  SAÚL  DE  JESÚS  GUTIÉRREZ  MORALES  y  LUIS  ALFONSO ARIAS GÓMEZ,  por falta de legitimidad de quien la promueve.   

Contra  esta  decisión  procede recurso de  reposición.   

Notifíquese y Cúmplase  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                              JOSÉ            LEONIDAS            BUSTOS  MARTÍNEZ        

FERNANDO        ALBERTO               CASTRO  CABALLERO                SIGIFREDO                   ESPINOSA  PEREZ                                                          

ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO               MARIA      DEL      ROSARIO      GONZALEZ      DE  LEMOS                     

AUGUSTO   IBÁÑEZ   GUZMÁN                                                     JULIO E. SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Abril  25   de   2008,   Tribunal   Superior   de   Medellín;  folios  7  y  8  de  la  actuación.     

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