36320(27-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36320  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                

                              Magistrado Ponente:   

                                           ALFREDO      GOMEZ  QUINTERO   Aprobado    acta  N°260   

Bogotá     D.     C.,    veintisiete (27) de julio de dos mil once (2011)   

VISTOS  

Cumplido el trámite previsto en el artículo  500  de  la  Ley 906 de 2004, procede la Sala a emitir concepto en relación con  la  extradición de la ciudadana peruana MARÍA MÓNICA  CORREA   TORRES   solicitada   por  el  Gobierno  del  Perú.   

ANTECEDENTES  

          Por  medio  de  Nota Verbal  No. 5-8-M/268 del 26 de octubre de  2010  el  Gobierno  del  Perú  a  través  de  su Embajada en Bogotá, D.C., le  solicitó  al  de Colombia la detención preventiva con fines de extradición de  la  ciudadana  peruana  MARÍA  MÓNICA CORREA TORRES, quien es requerida en ese  país  por  la  Segunda Sala Penal para Procesos con Reos en Cárcel de la Corte  Superior   de  Justicia  de  Lima  por  “delito  de  tráfico  ilícito  de  drogas  en  agravio  del  Estado  peruano”.   

          Con  ella  se  adjuntaron  los siguientes  documentos   debidamente   legalizados   por   la   Dirección  de  Trámites  Consulares   del Ministerio de Relaciones Exteriores  del Perú:   

         1.-  Oficio No.  5840-2010-MP-FN-UCJIE    de    4    de   octubre   de   2010    presentado    por   la  Fiscal  Adjunta Suprema Titular Unidad de Cooperación Judicial  Internacional   y  Extradiciones  de  la  Fiscalía  de  la  Nación,  mediante  el  cual  remite          a         la  Señora         Embajadora        “la solicitud de Detención Preventiva  de  la  ciudadana peruana MARÍA MÓNICA CORREA TORRES, requerida por la Segunda  Sala  Penal  para  Procesos  con Reos en Cárcel de Lima, para fines del proceso  penal  No. 107-02, seguido por delito de tráfico ilícito de drogas, en agravio  del   Estado   peruano”.   

         2.-   Oficio   No.  107-02-2°SPRC-CSJL  cursado  por  el  Presidente  de  la Segunda Sala Penal para Proceso con Reos en  Cárcel  de  Lima  en  el  cual  se  remite  cuaderno  principal  de  extradición  que contiene fotocopia de la parte pertinente de la  actuación  surtida  dentro  del  proceso penal que tramitan las autoridades del  Perú  contra  MARÍA  MÓNICA  CORREA TORRES, según  hechos que fueron narrados de la siguiente manera:   

         “Se  le imputa a MARÍA MÓNICA CORREA  TORRES,  conjuntamente  con  sus  coencausados MANUEL ANTONIO JULCA URRELO alias  “Ciego”,  RAÚL  CHAVEZ PERDOMO, quienes habrían sido grandes colaboradores  del   sentenciado   condenado   DEMETRIO   LIMONIER  CHAVEZ  PEÑAHERRERA  alias  “Vaticano”   jefe   de   la  “firma”,  además  de  pertenecer  a  dicha  asociación  delictiva  que operaba a nivel nacional e internacional, los cuales  estuvieron   precisamente   reunidos   cuando   el   antedicho  sentenciado  fue  intervenido  por  miembros  de  la  Policía de Cali, Colombia, en fecha doce de  enero  del  año  mil  novecientos  noventa y cuatro, tal como así emerge de la  nota  informativa  N°  01-IP/94  emitida  y  transcrita  a  fojas cuatrocientos  veinticuatro  a  cuatrocientos  veinticinco del cuaderno “A”, siendo el caso  que  al  efectuarse  la  diligencia  de allanamiento y registro practicada en el  inmueble  ubicado  en  la  calle  cincuenta  y ocho número tres HN –    ciento   diecinueve,   Conjunto  Residencial  “Los Arrayanes”, casa número setenta  y  cinco,  Santiago de Cali, a horas siete y treinta de la noche, encontrándose  presentes  los  antes mencionados y apareciendo como arrendataria y moradora del  referido  inmueble  María  Mónica  Correa  Torres,  esposa  del procesado Juan  Ramírez  Saavedra,  diligencia  en  la  que  el  cónyuge  de  la  reclamada se  identificó  como  el  señor  de  la casa al igual que ésta, en donde Demetrio  Chávez  Peñaherrera “Vaticano” sostuvo que no conocía a la requerida pese  a  que  aquella  había recibido giros de dinero proveniente de Colombia, siendo  evidente  así  que  ambos esposos han efectuado viajes con frecuencia de Lima a  Cali  y viceversa, obviamente para desarrollar actividades ilícitas de Tráfico  Ilícito  de  Drogas  dentro  de  la  organización delictiva de la que formaban  parte”.   

          3.-  Transcripción  de  las  normas  legales pertinentes, Capítulo  III,  sección II artículos 296 y 297 y artículos 23, 25, 80, 81, 82, 83, 84 y  88 del Código Penal Peruano.   

          El  09 de diciembre de 2010, el Fiscal General de la Nación dispuso  la  captura de MARÍA MÓNICA CORREA TORRES,  identificada  con  el documento de identidad No. 05283942, determinación que fue cumplida por  funcionarios  de  Policía  Judicial  en  la Cárcel Nacional de Mujeres el Buen  Pastor.   

         A  través  de  la Nota Verbal No. 5-8-M/141 de 13 de abril de 2011  la  embajada  de Perú en Colombia formalizó la solicitud de extradición de la  ciudadana      peruana      MARÍA     MÓNICA     CORREA     TORRES.   

         Como  la  requerida  se  encuentra  privada  de libertad en nuestro  país  por  virtud de investigación que por el delito de lavado de activos  y  enriquecimiento  ilícito de  particulares   le   adelanta   la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  en  esa  condición se le notificó su captura el 3    de    mayo    de    2011   con  propósitos de extradición.   

         

Concepto   del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores   

         El  Director de Asuntos Jurídicos Internacionales del Ministerio de  Relaciones  Exteriores  con  oficio  No. DIAJI. No. 0883 del 15 de abril de 2011  dirigido  al  viceministro  del  Interior y de Justicia, conceptuó que   el   Convenio  aplicable  al  presente  caso  es  el  Acuerdo  Bolivariano  de Extradición suscrito en Caracas el 18 de julio de 1911,  el  Acuerdo  entre el Gobierno de la República de Colombia y  el  Gobierno  de  la República del Perú modificatorio del Convenio Bolivariano  de  Extradición  firmado el 18 de julio de 1911, y la  Convención   de   las   Naciones   Unidas   contra   el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes        y       Sustancias       Sicotrópicas       suscrita  en Viena el 20 de diciembre de  1988.   

         Mediante    oficio    OFI11-16078-DVJ-0300 del  18   de   abril      de      2011  el  Ministerio  del  Interior y de  Justicia  de  conformidad  con  lo dispuesto por el artículo 499 del Código de  Procedimiento  Penal  dio  traslado  de  la  documentación correspondiente a la  Corte,     tras     considerar     “que   se   encuentran   reunidos  los  requisitos   formales  exigidos  en  los  Convenios  aplicables     al  caso”.   

De las pruebas  

Mediante  providencia de 18 de mayo de 2011,  esta  Sala  reconoció  personería  al doctor ADITH CAJAR NOVELLA como defensor  público  de MARÍA MÓNICA CORREA TORRES según acta de posesión de 17 de mayo  de    2011,    siendo    luego    reemplazado   por   el   Doctor   FABIO  FONSECA  BARBOSA tras radicarse  escrito  de  23  de  mayo de 2011 en donde se le concedía poder como abogado de  confianza.    

        En  el  término  de  traslado,  previsto  en  el inciso primero del  artículo  500  de la ley 906 de 2004, el defensor público allegó solicitud de  pruebas  frente  a la cual esta Sala se abstuvo de pronunciarse al no contar con  legitimidad   como  defensor  de  la  procesada.  No  se  recibieron  peticiones  adicionales  ni  se dispuso la práctica de pruebas de oficio.    

         ALEGACIONES DE CONCLUSIÓN   

          De la defensa   

        Estando  dentro  del término del traslado, la defensa técnica de  la   procesada   solicitó   denegar   la  extradición  de  su  representada  y  señaló  que  los hechos por los cuales se efectuó  la  solicitud de extradición ocurrieron entre los años 1992 y 1994 fecha en la  cual  la  ciudadana peruana MARÍA MÓNICA CORREA TORRES tenía su residencia en  la  ciudad  de  Cali,  Colombia,  lugar  donde  vivía con su hija mayor Claudia  Grimanesa  Correa  Torres  y en donde  nacieron sus dos hijos menores Julio  Eduardo y María Jimena Ramírez Correa.   

        Añadió  que  la  procesada obtuvo su  residencia  con el lleno de los requisitos legales en  el  año  1995, época en  la  cual  fue  expedida  su  cédula  de extranjería por parte del Departamento  Administrativo de Seguridad D.A.S.  Indicó que  durante   el   trámite   de  la  investigación  su  prohijada  renovó  su cédula o tarjeta electoral e ingreso al Perú sin que se  le informara de algún proceso penal en su contra.   

        Sostuvo  que  en  el  caso  estudiado  es  viable  la  aplicación  analógica  del  antiguo texto consagrado en el artículo 35 de la Constitución  Política  de  Colombia en  donde  se prohibía la extradición de los colombianos por nacimiento, misma que  estuvo   vigente  hasta  la  entrada  en  vigencia  del Acto Legislativo No. 01  de 17 de diciembre de 1997.   

        Advirtió  que  el  Tratado de extradición entre la República de  Colombia  y  la  República  del  Perú  se aprobó mediante la Ley 1278 de 2009  e  insistió  que  los  hechos  por  los  cuales  se  promueve  la  investigación tuvieron ocurrencia antes de la entrada en vigencia  del  acto modificatorio de la Constitución de 1991 que revivió la figura de la  extradición en Colombia.   

          Del Ministerio Público   

        La  Procuradora  Tercera  Delegada para la Casación Penal, después  de  hacer  un  recuento de la actuación surtida en el trámite y relacionar los  documentos  que  soportan  la  solicitud  de extradición, de conformidad con lo  previsto  en  la  ley 906 de 2004 encuentra procedente la solicitud en contra de  MARÍA MÓNICA CORREA TORRES,  bajo  la  aclaración  preliminar  que  si bien el delito de narcotráfico no se  encontraba  consagrado  en  el  texto  del  Acuerdo  Bolivariano de Extradición  celebrado  en  Caracas  el  28  de  julio  de 1911, este tratado debe entenderse  complementado  por  la  Convención  de  las  Naciones Unidas contra el Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes  y  Sustancias Sicotrópicas de 19 de diciembre de  1988  especialmente  sus artículos 3°y 6° en donde se dispone que el tráfico  de   drogas  constituye  delito  que  da  “lugar  a  extradición    en   todo   tratado   vigente   entre   las   Partes”.     

          Agregó  que  el  asunto  se  rige  por  el  Acuerdo  Bolivariano de  Extradición  suscrito  el  18 de julio de 1911, el Acuerdo entre el Gobierno de  la  República  de  Colombia y el Gobierno de la República de Perú suscrito en  Lima  el  22  de octubre de 2004, y la Convención de las Naciones Unidas contra  el  Tráfico  Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas firmada en  Viena  el  20 de diciembre de 1988, como lo indicara el Ministerio de Relaciones  Exteriores,  y  halló satisfechas las exigencias requeridas en el artículo 502  de  la ley 906 de 2004, relativas a la validez formal de la documentación, a la  plena  identidad  de  la  solicitada  en  extradición,  a la equivalencia de la  providencia   dictada  en  el  país  solicitante,  al  principio  de  la  doble  incriminación  y  al  cumplimiento  de  las  disposiciones  del  Acuerdo  sobre  Extradición  especialmente  lo  relacionado  con  el  delito  por  el  cual  se  solicita,   la   pena   de  prisión  prevista  para  éste  y  la  ausencia  de  prescripción de la acción o la pena.   

                     

CONSIDERACIONES  

          Dado  que en este evento la solicitud de extradición debe sujetarse  a  las  condiciones previstas en el Acuerdo Bolivariano de Extradición suscrito  en  Caracas  el  18  de julio de 1911 -incorporado a nuestra normatividad por la  Ley  26  del  4 de octubre de 1913, así como a las prescritas en la Convención  de  las  Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes suscrita  en  Viena  el  20 de diciembre de 1988, aprobada por el Congreso mediante la Ley  67  del  23 de agosto de 1993 y ratificada por Colombia y Perú, la emisión del  concepto  que  en  estos  casos concierne a la Corte ha de ceñirse a su turno a  las  previsiones  del  artículo  502  de  la  Ley 906 de 2004 puesto que dichos  instrumentos   internacionales   indican   que   aquél   debe  regirse  por  la  legislación  interna  de  los  países  firmantes.1   

1.  Validez formal de la documentación presentada   

A  la  solicitud  formal  de extradición se  allegaron   los  documentos  relacionados  en  el  artículo  8°  del  Convenio  Bolivariano  de  Extradición  firmado  el  18  de  julio  de 1911 así como los  requerimientos  complementarios  contemplados en el artículo 495 del Código de  Procedimiento Penal:   

1.1.  Las  notas  verbales  5-8-M/268 de 26 de octubre de 2010 y 5-8-M/141 de 13 de abril de 2011,  mediante  las  cuales la Embajada del Perú en esta ciudad, pidió la detención  provisional  y  formalizó  la solicitud de extradición de la ciudadana peruana  MARÍA     MÓNICA     CORREA    TORRES.   

1.2.  Original del  oficio  107-02-1°SPPRC-CSJL  del  presidente  de  la  Segunda  Sala  Penal para  Procesos con Reos en Cárcel de Lima, Corte Nacional de Justicia.   

1.3.   Copia  apostillada  de  la  solicitud de detención con fines de extradición de MARÍA  MÓNICA  CORREA  TORRES,  por parte del Presidente de la Segunda Sala Penal para  Procesos con Reos en Cárcel de Lima.   

1.4.  Copia  de la  ficha    de    identificación   de   la   reclamada   MARÍA   MÓNICA   CORREA  TORRES.   

1.5.   Copia  apostillada  de  la  formalización  de  denuncia  por  parte  de  la  Fiscalía  Provincial de Lima, en contra de la requerida.   

1.6.   Copia  apostillada  de  la  decisión  de  la  Fiscalía  de  llamar a juicio oral a la  señora  MARÍA MÓNICA CORREA TORRES, por el delito contra la salud pública de  tráfico ilícito de drogas.   

Se observa que la  Dirección   de   Trámites   Consulares    del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores   del  Perú  legalizó  la  documentación  adjunta  a  la  solicitud,  por  lo  que  se  concluye  que  la misma reúne los  requisitos   formales   para   la  extradición  de  la  ciudadana  MARÍA   MÓNICA   CORREA   TORRES  a  la  República del Perú.   

2.     Plena     identidad    de    la  solicitada   

En  las  Notas  Verbales  que  acompañan la  solicitud  de  extradición,  consta que MARÍA MÓNICA  CORREA  TORRES  nació  el  05  de  febrero de 1965 en  Requena,  Loreto  (Perú),  porta el documento de identidad número 05283942, es  de  nacionalidad  peruana,  hija de Julio César y Clara, con una altura de 1.62  metros y de grado de instrucción superior completa.   

La persona notificada el 3 de mayo de 2011 en  la  Cárcel  Nacional  de  Mujeres  el Buen Pastor de la ciudad de Bogotá D.C.,  sobre  la orden de captura con fines de extradición expedida el 09 de diciembre  de  2010  por  el  Fiscal  General  de  la Nación, es la misma requerida por el  gobierno del Perú.   

Los  datos  suministrados  por  el centro de  reclusión  sobre la identidad de MARÍA MÓNICA CORREA  TORRES coinciden plenamente con los consignados en las  notas diplomáticas.   

Ahora bien, ninguna observación respecto de  su  identidad  hizo al ser enterada de la orden de captura, y durante el proceso  no  la  ha  discutido  ni  puesto  en  duda,  de  modo que la misma se encuentra  plenamente establecida.   

3.    El    principio    de   la   doble  incriminación   

Para   verificar   su   cumplimiento,   es  imprescindible  confrontar  los  hechos  en  los cuales se funda la petición de  extradición   con   los   tipos   penales   de  la  legislación  interna,  con  independencia  de  su denominación jurídica, y determinar si la sanción penal  mínima es igual o superior a seis (6) meses de prisión.   

A    CORREA  TORRES se le imputa   

“La comisión  del  delito  contra la Salud Pública –  Tráfico  Ilícito de Drogas, tipificado en los artículos 296°  y  297°  del  Código Penal Peruano, ilícito con pena privativa de libertad de  menor   15   años   ni   mayor   de  25  años”2.   

Tales acontecimientos, según la imputación  hecha  por  las  Autoridades Judiciales Peruanas, aparecen descritos, como ya se  dijo,  en  los  artículos  296  y  297  del  Código  Penal de ese país en los  siguientes términos:   

“Artículo  296. El que promueve, favorece o facilita el consumo  ilegal   de   drogas  tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  psicotrópicas,  mediante  actos de fabricación o tráfico será reprimido con pena privativa de  libertad no menor de ocho ni mayor de quince años (…)   

“El   que   posea   drogas   tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  psicotrópicas  para  su tráfico ilícito será  reprimido  con  pena  privativa  de  libertad  no menor de seis ni mayor de doce  años (…).   

“El que a sabiendas comercializa materias  primas  o  insumos  destinados  a  la elaboración de drogas será reprimido con  pena   privativa  de  libertad  no  menor  de  cinco  ni  mayor  de  diez  años  (…)”.   

“Artículo  297.  La pena será privativa de libertad no menor de  quince    ni    mayor    de    veinticinco   años   (…)   cuando:”.   

Dichos  textos son sin duda equiparables por  la  similitud  en su contenido a lo previsto en la legislación colombiana en el  artículo  376  de  la  Ley 599 de 2000 modificado por el artículo 11 de la Ley  1453  de  2011, como que a través de éstos se sanciona con pena de prisión de  ciento   veintiocho   (128)   a   trescientos   sesenta   (360)  meses  a  quien  “sin permiso de autoridad competente, introduzca al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de  él,  transporte, lleve consigo,  almacene,  conserve,  elabore, venda, ofrezca, adquiera, financie o suministre a  cualquier  título  sustancia  estupefaciente, sicotrópica o drogas sintéticas  que  se  encuentren  contempladas  en  los  cuadros  uno, dos, tres y cuatro del  Convenio de las Naciones Unidas sobre Sustancias Sicotrópica.   

Igualmente cabe precisar que si bien conforme  a  la  legislación  del país requirente se trata de un delito de narcotráfico  en  modalidad agravada por haberse cometido por tres o más personas o porque el  sujeto  activo  del  delito  integra una organización internacional dedicada al  tráfico  ilícito  de  drogas,  esta  específica  circunstancia  encuentra  en  nuestro  Código  Penal  individualidad  típica en el artículo 340 (modificado  por  el  artículo  19  de  la  Ley  1121  de 2006), que describe como modalidad  agravada  el  concierto  para  delinquir  si la conducta se realiza “para  cometer  delitos  de  genocidio,  desaparición forzada de  personas,  tortura,  desplazamiento  forzado, homicidio, terrorismo, tráfico de  drogas    tóxicas,    estupefacientes    o   sustancias   psicotrópicas…”,  caso  en  el  cual  la  pena  será de 8 a 18 años de  prisión.     

Como  se  advierte  en  uno y otro evento se  cumple  el  principio de la doble incriminación, pues se trata de conductas que  en  nuestra legislación se hallan sancionadas con pena de prisión cuyo máximo  es  superior  a  seis (6) meses, conforme lo prevé el artículo 5º del Acuerdo  Bolivariano.   

Es menester recalcar que el artículo 2° del  Acuerdo  entre  el  Gobierno  de  la  República de Colombia y el Gobierno de la  República  del  Perú,  modificatorio  del Convenio Bolivariano de Extradición  firmado  el  18 de julio de 1911, indica que “darán  lugar  a  la  extradición  las  conductas  punibles,  independientemente  de la  denominación  del  delito,  que  según  la  legislación  de  los Estados sean  sancionadas   con  pena  privativa  de  la  libertad  no  menor  a  un  año”,  superándose  la  omisión  en  cuanto  al  delito  de  narcotráfico  existente  en  el  texto del acuerdo original de 1911, situación  que  se ve complementada con lo previsto por el numeral 2º del artículo 6º de  la  Ley  67  de  1993  (aprobatoria  de  la  Convención de Viena), “Cada  uno  de  los  delitos  a  los  que  se  aplica el presente  artículo   se   considerará  incluido  entre  los  delitos  que  den  lugar  a  extradición    en    todo   tratado   de   extradición   vigente   entre   las  partes…”,  refiriéndose  precisamente a todos los  hechos  punibles  relacionados  con  la  producción, fabricación, extracción,  preparación,  oferta  para la venta, distribución, venta, entrega en cualquier  condición,  corretaje,  envío, envío en tránsito, transporte, importación o  exportación de cualquier sustancia sicotrópica.    

4.      Equivalencia      de     las  providencias   

De  conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo  8º  del Acuerdo Bolivariano, la solicitud de extradición debe estar  acompañada  “del auto de detención dictado por el  Tribunal  competente,  con  la  designación  exacta  del delito o crimen que la  motivaren,  y  de  la  fecha  de perpetración, así como de las declaraciones u  otras  pruebas  en  virtud  de las cuales se hubiere dictado dicho auto, caso de  que  el fugitivo sólo estuviere procesado”, también  en  este  asunto  se  satisface  tal  exigencia  pues  dentro  de los documentos  aportados  con  la solicitud de extradición se incluyen copias de la actuación  penal  adelantada  en  el  Perú contra MARÍA MÓNICA CORREA TORRES y dentro de  ellas  la  resolución  de  11 de julio de 1994 mediante el cual el Juzgado 22°  Penal  de  Lima ordenó la apertura de instrucción y la consecuente detención,  entre  otros  de  la  aquí  requerida,  proveído  que se dictó con base en la  denuncia  penal  formulada  por  un Fiscal Provincial Ad-hoc quien a su turno la  sustentó  en  el Atestado Policial No. 010-DIRANDRO-PNP-DITID-EB, precisándose  así  el  lugar  y  fecha  de ocurrencia de los acontecimientos al igual que las  normas  penales  infringidas,  todo  lo  cual no deja lugar a dudas de que dicha  determinación  se  equipara  a  la  que  en  nuestra  legislación  procesal se  denomina  medida  de  aseguramiento  privativa de libertad y específicamente de  detención preventiva.   

5.  Exigencias previstas en el Acuerdo sobre  Extradición suscrito en Caracas el 18 de julio de 1911.   

En  relación  con  las restantes exigencias  señaladas  en  el  Acuerdo Bolivariano sobre extradición y dado que de acuerdo  con  lo  prescrito  en su artículo 1º “…Para que  la  extradición  se  efectúe es preciso que las pruebas de la infracción sean  tales  que  las  leyes del lugar en donde se encuentre el prófugo o enjuiciado,  justificarían   su  detención  o  sometimiento  a  juicio,  si  la  comisión,  tentativa   o   frustración   de   crimen  o  delito  se  hubiese  cometido  en  él”,  adviértase  que  en  nuestro ordenamiento la  detención  preventiva  como  medida de aseguramiento procede por los delitos de  competencia  de  los Jueces Penales del Circuito Especializados (artículo 313.1  de   la   Ley  906  de  2004),  entre  los  cuales  se  encuentran  “los  delitos  señalados  en el artículo 376 del Código Penal,  agravados    según    el    numeral   3º   del   artículo   384   del   mismo  código”.   

Además,  como  tal  medida en términos del  artículo  308 de nuestro Código de Procedimiento Penal se decreta “cuando  de  los  elementos  materiales  probatorios  y evidencia  física  recogidos  y  asegurados  o de la información obtenidos legalmente, se  pueda  inferir razonablemente que el imputado puede ser autor o partícipe de la  conducta  delictiva  que  se investiga, siempre y cuando se cumpla alguno de los  siguientes  requisitos:  1.  Que  la  medida  de  aseguramiento  se muestre como  necesaria  para  evitar  que  el  imputado  obstruya  el  debido ejercicio de la  justicia;  2.Que  el  imputado  constituye  un  peligro  para la seguridad de la  sociedad  o  de  la  víctima;  3.  Que  resulte  probable  que  el  imputado no  comparecerá   al   proceso  o  que  no  cumplirá  la  sentencia”,  resulta  incuestionable  que  dichas  exigencias  se acreditan en  relación  con  el  pedido  en extradición pues de las pruebas recaudadas en la  actuación  penal  llevada  a  cabo  por  las  autoridades  judiciales peruanas,  específicamente   del   Atestado   Policial   antes   mencionado,   se  infiere  razonablemente    que    CORREA   TORRES  puede  ser  autor  de  la  conducta que en el Estado requirente se  investiga  y  que,  dada  la  naturaleza  misma  de  la  conducta imputada, debe  considerársele  un  peligro  para  la  seguridad  de  la sociedad, a más de la  probabilidad  de  su incomparecencia a ese proceso, como que allí fue declarada  reo  ausente, lográndose su ubicación sólo una vez fue privada de libertad en  nuestro territorio.   

De  otro  lado  el  hecho  que  se  imputa a  MARÍA  MÓNICA CORREA TORRES  carece  de  carácter  político  y  la  acción  penal  de  él  derivada no ha  prescrito  según  nuestro ordenamiento pues si los hechos ocurrieron en el año  de  1994  es  innegable  que  a  la  fecha  no ha transcurrido un lapso igual al  máximo  punitivo  que corresponde al delito investigado y tampoco la acción se  ha  extinguido  en  términos de la legislación peruana (artículos 80 y 83 del  Código Penal).   

Finalmente  y atendida la exigencia hecha en  el  literal  c  del  artículo 5º del Acuerdo Bolivariano, en la documentación  anexa  a  la  solicitud  no  se  indica  por parte alguna que dicho proceso haya  culminado,  o que por el mismo se le haya otorgado la libertad a la requerida en  el  país  solicitante,  sino  por  el  contrario que se encuentra en curso y en  espera  de  su  presencia para que responda por las imputaciones que pesan en su  contra.  Mucho  menos,  se  advierte  que por los sucesos imputados el requerido  haya sido favorecido con amnistía o indulto.   

CUESTIÓN ADICIONAL  

Ante los argumentos inmersos en los alegatos  de  conclusión  elevados  por  la  defensa  es necesario que la Sala reitere su  posición  jurisprudencial  frente  a  la  inaplicabilidad de la prohibición de  extradición  existente frente a los delitos cometidos antes del 17 de diciembre  de  1997, fecha en que adquirió vigencia el Acto Legislativo 1° del mismo año  por  medio  del cual se modificó el artículo 35 de la Constitución Política,  cuando se trata de extranjeros o colombianos por adopción.   

“La  extradición  se  podrá solicitar,  conceder  u  ofrecer de acuerdo con los tratados públicos y, en su defecto, con  la ley.   

Además, la extradición de los colombianos  por  nacimiento se concederá por delitos cometidos en el exterior, considerados  como tales en la legislación penal colombiana.    

La  extradición no procederá por delitos  políticos.   

No  procederá  la  extradición cuando se  trate  de  hechos  cometidos  con anterioridad a la promulgación de la presente  norma”.   

          Al  respecto ha manifestado esta magistratura que la prohibición de  conceder  la  extradición  por  delitos  cometidos  con  anterioridad  al 17 de  diciembre  de  1997  se  limita a los colombianos por nacimiento. Dijo la Corte,   

“Por  consiguiente, consultadas  la  finalidad  buscada  por  la  reforma,  como fue la de derogar la prohibición de  extraditar  nacionales  colombianos  por nacimiento, la evolución histórica de  la  institución y los antecedentes que precedieron al Acto Legislativo, no cabe  duda  para la Sala que la excepción de no retroactividad de la extradición del  último  inciso  del  artículo  35  de  la  Constitución  Política sólo hace  referencia  a  ellos,  pues  como  quedó  visto,  ese  fue  el espíritu de sus  redactores,  sin  que  por  nadie  se  hubiera  propuesto  ni  discutido  que se  restringiera  la  extradición  de  los  extranjeros,  salvo  la  limitación ya  existente  con  relación  a  los delitos políticos, en forma tal que no pueden  considerarse  incluidas  en  la  disposición  personas  a  quienes  no se quizo  involucrar  y sobre cuya extradición sin restricciones, exceptuados los delitos  políticos,   siempre   ha   habido   acuerdo   y,  por  lo  mismo,  permanencia  normativa.   

Finalmente, en la misma situación de los  extranjeros,  y  por las mismas razones expuestas, se encuentran los colombianos  por  adopción,  en  el  sentido  que  la  no  retroactividad sólo cobija a los  colombianos        por        nacimiento”.3   

          Por  tanto,  no  es de recibo para la Corte el argumento elevado por  el   defensor  según  el  cual  es  viable  la  aplicación  analógica  de  la  prohibición  prevista  en  el artículo 35 de la Constitución Política ya que  ésta  se  refiere  exclusivamente  a los ciudadanos colombianos por nacimiento.   

DECISIÓN  

Satisfechos así los presupuestos señalados  en  la  legislación interna y en los instrumentos internacionales invocados, la  CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,   SALA  DE  CASACION  PENAL,   emite   CONCEPTO  FAVORABLE  a  la solicitud de extradición elevada por  el  Gobierno  del  Perú  en  relación  con  la  ciudadana peruana MARÍA  MÓNICA  CORREA  TORRES,  para que  responda  por el cargo imputado por la Segunda Sala Penal para Procesos con Reos  en  Cárcel  de  la  Corte  Superior de Justicia de Lima, según nota verbal No.  5-8-M/268 de 26 de octubre de 2010.   

Comuníquese  esta  determinación  a  la  solicitada  MARÍA  MÓNICA  CORREA TORRES,  a su defensor y al Ministerio Público, haciéndose lo propio con  la Fiscal General de la Nación para lo de su cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia para lo de ley.   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                    JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                     

FERNANDO        A.       CASTRO  CABALLERO                            SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ    

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                  MARÍA              DEL             ROSARIO             GONZÁLEZ             DE  LEMOS                   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                             JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA             

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Corte  Suprema  de  Justicia. Sala de Casación Penal. Concepto de 7 de marzo de  2007. Radicado 26083.   

2  Solicitud  de  Detención  Preventiva  con  fines de Extradición emitida por la  Corte  Superior  de  Justicia de Lima, Segunda Sala Penal para Procesos con Reos  en Cárcel. Folio 8 Cuaderno 1.   

3  Corte  Suprema  de  Justicia.  Sala  de Casación Penal. Concepto 16 de abril de  1998. Radicado 14.038.     

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