36250(26-10-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 36250  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

                            Aprobado Acta No. 382-   

Bogotá, D. C., veintiséis (26) de octubre de  dos mil once (2011).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La Sala examina los presupuestos jurídicos,  lógicos  y  argumentativos  expuestos  por  la apoderada del tercero civilmente  responsable,  sociedad de Transportes Trasalfa S.A. y Luiserfin Ltda., contra la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida el 30 de agosto de 2010 por la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Barranquilla,  que confirmó parcialmente la  condenatoria  de  primer  grado emitida el 31 de mayo de ese año por el Juzgado  Penal  del  Circuito de Soledad (Atlántico), en el sentido de excluir a Seguros  del  Estado  (llamada  en  garantía)  al pago solidario de perjuicios morales e  igualmente,   delimitar   que  responderá  hasta  el  monto  de  lo  asegurado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El  9  de  junio  de  2006,  el  acusado  Jaime  Ortiz López conducía  el  bus  de servicio público UYQ-512 en el que se movilizaba la señora Samanta  Villalobos  (occisa)  quien  al  dirigirse a la parte trasera del vehículo para  solicitar  la  parada  salió  expulsada por la puerta produciéndose su muerte.   

2.  El  11  de  junio de 2006 la Fiscalía 11  Delegada   ante   los  Jueces  Penales  del  Circuito  dispuso  la  apertura  de  instrucción1  y  ordenó  la  vinculación  mediante indagatoria de Jaime Ortiz López.   

3. Por resolución del 16 de julio de 2007 la  Fiscalía  3  Seccional  de  Barranquilla calificó el mérito del sumario en la  modalidad   de   resolución   de   acusación   en   contra   de   Jaime  Ortiz  López,  como presunto autor  responsable  del punible de homicidio culposo, tipificado en el artículo 109 de  la        Ley        599        de        20002.   

La decisión, por virtud de la declaratoria de  desierto   del  recurso  interpuesto  –auto   del  10  de  septiembre  de  2007-  adquirió                   firmeza3.   

4. El 31 de mayo de 2010, el Juzgado Penal del  Circuito  de  Soledad  (Atlántico)  profirió  sentencia  en la que declaró al  acusado    Ortiz   López  penalmente  responsable  del  punible de homicidio culposo, y le impuso una pena  principal   de   24   meses   de   prisión,   la   accesoria   de  “interdicción  de  derechos y funciones públicas”  por el mismo término y la prohibición de conducir vehículos por  dos  años.  Por perjuicios materiales lo condenó a pagar solidariamente con la  Empresa  de  Transportes  Trasalfa  S.A.  y  LUSERFIN LTDA., en su condición de  terceros  civilmente  responsables,  la  suma  de  $104.652.401.50  y por daños  morales,  el equivalente a 250 s.m.l.m.v.. Le concedió el mecanismo sustitutivo  de   la   suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena4.   

5.  La  decisión fue apelada por la defensa,  los  apoderados  del  tercero  civilmente  responsable  y la parte civil, siendo  confirmada  parcialmente  el  30  de agosto del mismo año por la Sala Penal del  Tribunal      Superior      de      Barranquilla5.   

LA DEMANDA  

La  recurrente  principia  su  disertación  anunciando  la casación excepcional, la que justifica en el restablecimiento de  las  garantías  conculcadas a los terceros civilmente responsables establecidas  en el artículo 29 de la Constitución Política.   

Luego, propone un cargo único por la causal  “primera   por   violación   directa  de  la  ley  sustancial”   por   falta  de  aplicación  de  los  artículos  97,  inciso  3 del Código Penal y 56-1 del Código de Procedimiento  Penal.   

Asegura que a pesar de no existir bases para  fijar  la  cuantía de los daños, circunstancia que fue plenamente aceptada por  el  ad quem: “Esta sala considera acertada por parte  de  la  funcionaria  A-quo,  ya  que  no aparece probado a folios los perjuicios  materiales  como lo exige la norma, los mismos si (sic) existen y se fundamentan  su  procedibilidad en la jurisprudencia antes citada6”,  procedió  a  fijarlos,  luego  el  fallo  se  torna  contradictorio.   

Considera  que  el  artículo 97 del Código  Penal  no  admite  interpretación  distinta  a  que  los  perjuicios materiales  (entendidos    aquellos    que    afectan    el    patrimonio   económico   del  perjudicado7)  deben probarse, y si bien el juez tiene el imperativo de liquidar  los  daños  causados,  tal  exigencia  surge  cuando  se  hubiere demostrado su  existencia conforme lo manda el artículo 56 de la Ley 600 de 2000.   

Solicita  que  se case el fallo y se declare  que  no  hay lugar a la imposición de la condena por tal concepto al no haberse  demostrado en el proceso.   

CONSIDERACIONES  

I.    De   la   inadmisión   de  la  demanda.   

La  Sala  observa  que  la  demanda no cumple  siquiera  con los más básicos requisitos exigidos por el legislador para darle  curso  y  en  consecuencia  se  inadmitirá  teniendo  en  cuenta las siguientes  razones:   

i. El demandante inobservó la cuantía para  recurrir fijada en la casación civil.   

1.  Antes  de  proceder  a  cualquier  otra  consideración,  la  Sala  debe examinar el interés jurídico de la Sociedad de  Transportes   Trasalfa  S.A.  y  Luiserfin  Ltda.,  en  su  calidad  de  tercero  civilmente  responsable,  para  recurrir  en  casación  la sentencia de segunda  instancia proferida por el Tribunal Superior de Barranquilla.   

2.   Ha   sido  postura  pacífica  de  la  Corte8   que   cuando   el  punto  discutido  por  el  tercero  civilmente  responsable      es     “únicamente”  la  indemnización  de  los  perjuicios fijados en la sentencia  condenatoria,  deben  observarse  las  causales  y  la  cuantía  para  recurrir  conforme  a  la casación civil, sin atención a la pena que corresponda para el  delito,  pues  así  lo establece con claridad el artículo 208 de la Ley 600 de  2000, preceptiva vigente para cuando ocurrieron los hechos:   

“Cuantía.  Cuando la casación tenga por  objeto  únicamente lo referente a la indemnización de perjuicios decretados en  la  sentencia  condenatoria  deberá  tener  como  fundamento  las causales y la  cuantía  establecida  en  las  normas  que  regulan  la  casación  civil,  sin  consideración  a  la  pena  señalada  para  el delito o delitos”9.   

Y, es que, como lo tiene dicho la Sala:    

“…a) El interés jurídico por razón de  la  cuantía  es  el  principio general que gobierna la posibilidad que tiene el  tercero  civilmente  responsable  para  acceder  a  la  casación  por  la  vía  ordinaria,  en  los  términos  y  las  condiciones  fijadas  en  la ley, cuando  “únicamente”         cuestiona         los        perjuicios”.   

3.    Lo  dicho  no  obsta  para  que10,   

“…b)  Si lo que busca es la protección  de  sus  garantías  fundamentales  o  el desarrollo de la jurisprudencia podrá  acudir  a  la  vía  que corresponda de acuerdo a la pena fijada para el delito,  con  prescindencia  de la cuantía de los perjuicios decretados en la sentencia.  En  cualquiera  de  tales  eventos,  deberá  cumplir  las  exigencias  formales  inherentes  al  instituto,  ya  sea por la vía ordinaria o por la discrecional,  según lo admita el caso.   

4. Téngase en cuenta que para la fecha de la  sentencia  de  segundo grado (30 de agosto de 2010), que contiene la resolución  desfavorable  al  recurrente, el valor de ésta (monto  correspondiente  a  perjuicios materiales y morales) no  era  ni  superaba  el  equivalente  a  425  salarios  mínimos mensuales legales  vigentes11,  esto  es,  a  $218.875.000,  de  acuerdo  con  lo  previsto en el  artículo  366  del  Código  de  Procedimiento Civil12.   

Luego,  es evidente que aquella no supera el  tope  que  legitimaría  al  tercero  para cuestionar el valor de los perjuicios  fijados  en  la  sentencia,  por  manera  que  el censor carece de interés para  cuestionar ese aspecto.   

ii) Del cargo  

1.  Si  la postulación estaba dirigida a un  aparente  quebranto  de  garantías,  uno  de  los presupuestos para acudir a la  casación  excepcional  (lo  que resultaba plenamente  válido   por   virtud  de  la  pena  señalada  para  el  delito  de  homicidio  culposo),  se  desatendió por completo el enunciado y  contra  todo  pronóstico,  pasó  a  mostrar  inconformidad con el monto de los  perjuicios  materiales,  aspecto  que  determinaba  que  tuviera  en  cuenta  la  cuantía  y causales previstas para la casación civil. Estas ni siquiera fueron  mencionadas y aquélla no fue estimada.   

2.  En  el  cargo  único  formulado  al  amparo de la causal primera por  violación   directa   de  la  ley  sustancial  en  la  modalidad  de  falta  de  aplicación,  el  que no pasa del simple enunciado, pues no señaló o acreditó  la  razón  para  haberla  aplicado; no explicó siquiera qué repercusión tuvo  esa  presunta  irregularidad en la liquidación de los perjuicios, y por qué la  razón  del  Tribunal, en cuanto señaló que acogía los criterios plasmados en  la jurisprudencia del Consejo de Estado, no resultaba válida.   

3.   El aspecto señalado no enseña la  necesidad   de   desarrollar   la   jurisprudencia  o  garantizar  los  derechos  fundamentales  como  para  darle  cabida  a  la  casación excepcional, luego la  propuesta  resulta  contradictoria  en  cuanto  el  examen de aquella situación  está  condicionada al valor fijado en la condena, mientras que el de garantías  está  supeditado  a  que  se  demuestre que en efecto es indispensable entrar a  protegerlas,   punto   sobre  el  que  no  aparece  argumento  atendible  en  la  demanda.   

4.  Entonces,  como  el recurrente carece de  interés  y  además  la  demanda  no  satisface  los requerimientos mínimos de  precisión y claridad, se inadmitirá el libelo casacional.   

Por último, ha de señalarse que revisada la  actuación,  no  se  observó  la  presencia  de  ninguna  de las hipótesis que  permitirían  a  la Corte obrar de oficio de conformidad con el artículo 216 de  la Ley 600 de 2000.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada en nombre del tercero civilmente responsable, sociedad  de  Transportes  Trasalfa  S.A.  y Luiserfin Ltda., por las razones expuestas en  las anteriores consideraciones.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.    En    consecuencia,   DEVOLVER la actuación al Tribunal de origen.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

        JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO           JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO  A.  CASTRO  CABALLERO                                                 SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                    

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ      AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO             JULIO             ENRIQUE            SOCHA  SALAMANCA                                              

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1 Cfr.  folios 7 y 8 del cuaderno principal.   

2 Cfr.  folios 114-121 ib.   

3 Cfr.  folio 132 ib.   

4 Cfr.  folios 66-84 cuaderno de primera instancia.   

5  Folios 7-17 cuaderno del Tribunal.   

6 Cita  efectuada  en  el  libelo  de  la  demanda  a  folio   54  del cuaderno del  Tribunal.   

7 Cfr.  folio 56 ib.   

8 Cfr.  entre otras, auto del 7 de septiembre de 2005, radicación 23925:   

9  Un  mandato  semejante  fue  incluido  en el numeral 4º del artículo 181 de la Ley  906 de 2004.   

10  Ib.   

11 El  valor del salario mínimo legal para el año 2010 era de $515.000.   

12  “Procedencia.   El  recurso  de  casación  procede contra las siguientes  sentencias  dictadas  en segunda instancia por los tribunales superiores, cuando  el  valor  actual  de  la resolución desfavorable al recurrente sea o exceda de  cuatrocientos  veinticinco  (425)  salarios  mínimos legales mensuales vigentes  así:…”.     

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