36044(01-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta N°188  

Bogotá, D. C., primero (1°) de junio de dos  mil once (2011).   

VISTOS:  

Procede  la Corte a resolver la petición de  práctica  de pruebas formulada por el defensor del ciudadano colombiano William  Romilio  Quiñónes Cortés, quien es solicitado en extradición por el Gobierno  de los Estados Unidos.   

1.  Con oficio  N°  OFI11-8397-DVJ-0300  del  7 de marzo de 2011, el Viceministro de Justicia y  del  Derecho  comunicó  a  esta  Corporación  que  el  Gobierno de los Estados  Unidos,  por intermedio de su Embajada y con Nota Diplomática N° 1887 del 9 de  julio  de  2007,  solicitó  la detención provisional con fines de extradición  del  ciudadano colombiano William Romilio Quiñónes Cortés, quien es requerido  para  comparecer a juicio “por delitos federales de narcóticos”, razón por  la  que  el  Fiscal  General de la Nación emitió la Resolución del día 11 de  igual  mes  y  año ordenando su captura, la cual dijo se hizo efectiva el “28  de  octubre  de  2010  por  miembros de la Policía Nacional”, no obstante, se  observa  que  las  diligencias  en  realidad indican que ésta ocurrió el 24 de  diciembre  de  dicho  año  (2010)  y que fue materializada por funcionarios del  Departamento   Administrativo   de  Seguridad  (DAS)1.   

También  expresó que la referida Embajada,  con  Nota  Verbal N° 0373 del 17 de febrero de 2011, formalizó la solicitud de  extradición  y  allegó  la  documentación  del  caso  debidamente traducida y  legalizada.  Además,  informó  que  el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores,  mediante  oficio  DIAJI.E. N° 0309 del día 18 siguiente, conceptuó que “por  no  existir  Convenio  aplicable  al  caso  en  mención  es procedente obrar de  conformidad con el ordenamiento procesal penal colombiano”.   

Igualmente,  indicó que con Nota Verbal N°  0415  del  24  de  febrero  de  2011,  la  misma Embajada aclaró que el número  correcto  de  la  Nota  0373  era  éste  y  no  el  0307  como  se anotó en la  traducción.   

Dicho  lo  anterior,  el  Viceministro  de  Justicia     y     del     Derecho    envió  a la Corte la documentación aportada por la representación  diplomática  del  Gobierno  requirente, “teniendo en cuenta que se encuentran  reunidos  los  requisitos  formales  exigidos  en la normatividad procesal penal  aplicable”.   

2.  Recibido lo  actuado  por  esta Corporación, con auto del 23 de marzo de 2011 se le designó  defensor  de  oficio al solicitado William Romilio Quiñónes Cortés, y una vez  aquel  tomó posesión, con decisión del 4 de abril siguiente se ordenó correr  traslado  por  el  término  de  diez  días  a los intervinientes, a fin de que  pidiesen las pruebas necesarias dentro del presente trámite.   

3.  El abogado  del requerido en efecto demandó la siguiente actividad probatoria:   

(i) La práctica de una experticia con el fin  de   determinar   la  “plena  identidad  de  la  persona  aquí  requerida  en  extradición  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos, identificada para este  proceso   como  William  Romilio  Quiñónez  Cortéz  (sic).  De  la  misma  se  establecerá  plenamente  su  ciudadanía,  así  como  también  la  cédula de  ciudadanía  con  la cual se identifica” y se compruebe si quien está privado  de  la  libertad  “es físicamente la persona requerida, pues podría tratarse  de  una  homonimia,  atendiendo a que en Colombia son muchas personas las que se  identifican con un mismo nombre”;   

(ii)  Igualmente,  solicitó  constatar  la  “existencia  de  Tratado,  ley,  decreto,  u  otro,  que  autorice  al  Estado  Colombiano  la extradición hacia el Estado requirente, de ciudadanos residentes  en Colombia”, y;   

(iii)   “Se  verifique  que  los  cargos  impuestos  en  la  acusación  al  ciudadano que se requiere en extradición son  claros y concretos”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. Cuestión Previa:  

Para  establecer  la  procedencia o no de la  práctica  de un elemento de convicción dentro de la fase judicial del trámite  de  extradición,  se  debe  tener  presente  que el mismo esté relacionado con  alguno  de  los aspectos a constatar por la Corporación al momento de emitir el  concepto respectivo.   

1.1.  En este  sentido,  la  pretensión probatoria debe estar vinculada, de conformidad con lo  estipulado en el artículo 502 de la Ley 906 de 2004, con:   

a)  La  validez  formal de la documentación  presentada por el Estado requirente;   

b) La demostración plena de la identidad de  la  persona  solicitada  en  extradición con la que haya sido capturada con tal  fin;   

c)  El principio de la doble incriminación,  según  el  cual el hecho que motiva la petición de entrega también debe estar  previsto  en  Colombia como delito y encontrarse reprimido con pena privativa de  la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro años;   

d)  Que  la  providencia  proferida  por  la  autoridad  extranjera  sea  una  sentencia o al menos se asimile, de conformidad  con nuestro sistema procesal penal, a la acusación; y   

e)  El  cumplimiento  de  lo  dispuesto  en  Tratados Públicos, de ser necesario.   

1.2.   Ahora,  acorde   con   la   jurisprudencia  de  esta  Colegiatura2,  también  se  debe  constatar  si  en  Colombia    se    profirió    decisión       con       fuerza      de      cosa      juzgada, por los mismos hechos que sustentan la  petición       de       extradición.   

1.3.  A su vez, como de acuerdo con lo  manifestado    por   el  Ministerio   de   Relaciones  Exteriores,    según  quedó    consignado   inicialmente,   este  asunto  se  rige  por el Código de  Procedimiento     Penal     de    2004,    será  necesario  tener  presente que en su artículo  139  señala a los jueces el deber  de    rechazar    de   plano   los   “actos    que    sean   manifiestamente  inconducentes,    impertinentes   o   superfluos”,  mientras  que  en  el artículo 359 del mismo estatuto  atribuye   a   tales   funcionarios  “la  exclusión,  rechazo  o inadmisibilidad de los medios de prueba  que,  de  conformidad  con  las  reglas  establecidas  en este código, resulten  inadmisibles,  impertinentes,  inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a probar  hechos  notorios  o  que  por otro motivo no requieran prueba”. Y, finalmente,  que  en  el  artículo 375  ibídem   se   indican  las  pautas  para  determinar  la  pertinencia  de  las  pruebas,  al  subrayar  la  necesidad de que las  mismas  se  refieran “directa o indirectamente a los  hechos  o  circunstancias  relativos a la comisión de  la    conducta”;   alcance   que   trasladado   al  trámite  de  extradición,  debe    aplicarse    a    los   requisitos  contenidos  en el artículo 502 de la  Ley 906 de 2004.   

En  esa  medida,  de  conformidad  con  las  normas  anotadas, en la fase  judicial   del  trámite  de  extradición   sólo   se   decretarán  las  pruebas  pertinentes,  es  decir,  las  que  demuestren los supuestos derivados  de  las  exigencias  previstas  tanto  en el referido artículo  502,    como    los    requisitos   puntualizados   en   los   artículos  490, 493  y 495 de la Ley 906 de 2004.   

Igualmente,   se   ordenarán     las     conducentes,  esto  es,  aquellas  autorizadas  en  la  ley con capacidad para  comprobar  los  precisos  aspectos  sobre  los cuales  compete a la Corte rendir su concepto.   

Finalmente,   se   evacuarán        las        útiles, o sea las llamadas a acreditar un  asunto   aún   no   corroborado   y  de  verdadero  interés     para     la    actuación.   

2.   Sobre  la  petición      en      concreto:   

Fijados  los  parámetros    bajo    los   cuales   se   debe   adelantar   la  actividad  probatoria  en el trámite de extradición,     se    observa    que     la    petición    formulada  en       este       sentido       por   el  defensor     del     solicitado     William   Romilio   Quiñónes   Cortés  no es procedente.   

2.1.   En  efecto,   en  cuanto  hace  a  la  práctica  de  la experticia, de entrada resulta oportuno precisar que  como  el defensor del solicitado sostiene que esta prueba se hace necesaria para  establecer  “la  plena  identidad  de  la  persona  aquí     requerida    en    extradición  por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos,  identificada para este proceso como William  Romilio     Quiñónez     Cortéz    (sic)”,   es   decir,  que  con  el  elemento  de persuasión demandado pretende constatar  la  veracidad  de  la  información  ofrecida por el  Estado    reclamante   y,   a   renglón  seguido,  expresa que a su vez se debe determinar si la persona  privada  de  la  libertad “es físicamente la persona  requerida”,  de  lo  anterior  se  sigue que, de un lado, no tiene una noción  clara  de  los conceptos “plena identidad”, contenido en el artículo 502 de  la  Ley  906  de  2004 e, “identificación plena”, con el cual se alude a la  posibilidad  de  distinguir  a  un individuo de los demás y; de otra parte, que  pretende  cuestionar  la  información suministrada por el país extranjero y, a  su  vez,  que  la  Corte  anticipe  su  concepto  precisamente sobre la “plena  identidad”.   

Por  tal  motivo, resulta oportuno mencionar  que  sobre el concepto de “plena identidad”, en tanto requisito contenido en  el  artículo  502  del  Código de Procedimiento Penal de 2004 para conceder la  extradición pasiva, la Corte ha precisado:   

“Plena  identidad  entre el reclamado en  extradición y el aprehendido con tal finalidad:   

Esta  exigencia  se contrae a constatar la  coincidencia  que  debe  existir  entre  la  persona  solicitada  por  el Estado  requirente  y la aprehendida con fines de extradición, por lo cual es bajo este  contexto   que   corresponde   analizar   a  la  Corte  la  identificación  del  reclamado”     3.   

A  su  vez,  en  relación  con el principio  lógico de “identidad” la Sala ha sostenido:   

“El  termino  identidad, se refiere a un  concepto  lógico, usado en filosofía, que designa el carácter de todo aquello  que  permanece  único  e  idéntico  a  sí  mismo, pese a que tenga diferentes  apariencias  o  pueda  ser  percibido de distinta forma. Y responde al principio  general  de:  «aquello  que  es,  es;  lo  que  no  es,  no es»”4.   

Así  mismo,  conviene recordar que sobre el  concepto de “identificación, esta Corporación ha manifestado:   

“7.1 La identificación de alguna manera  está  asociada  a  la  idea  de  documentos  oficiales, pero trasciende a otros  aspectos.  Se  enmarca  en el campo de la antropología cultural y en la vida de  relación.  Alude a todos los datos que han sido asignados a una persona para su  realización  dentro  de  la sociedad, por razón de su origen, sea por el lugar  de  nacimiento  o los que nacen en el núcleo familiar, como los que se refieren  a  sus nombres y apellidos, a sus vínculos de consanguinidad o afinidad; luego,  a  los  documentos que lo identifican en los actos de su vida pública y privada  y  en  los  registros  oficiales  como son la cédula de ciudadanía, la libreta  militar,  un carné de vinculación al servicio público, los certificados sobre  antecedentes   penales,   policivos,   disciplinarios,   etc.   Es   decir,   la  identificación  comprende  todos  aquellos  datos  que otorgan a una persona un  sitio jurídico dentro de la organización social.   

7.2 En el marco de la normatividad procesal  penal,  la  palabra  individualización corresponde a la operación a través de  la  cual  se  especifica  o determina a una persona, por sus rasgos particulares  que  permiten  distinguirla  de  todas  las  demás.  Alude  a las personas como  fenómeno  natural, a las características personalísimas de un ser humano, que  lo  hacen  único  e inconfundible frente a todos los demás pertenecientes a su  misma   especie.   En   este  sentido,  la  individualización  es  un  concepto  interesante   a   la  antropología  física,  a  la  morfología”5.   

En  esa  medida,  si  la  prueba  pericial  deprecada   por  el  defensor  del  reclamado  William  Romilio     Quiñónes     Cortés    persigue           establecer          la          “identificación  plena”   de   la   persona  señalada  por  el  Gobierno  de  los Estados Unidos como requerida en  extradición,  tal  medio  de  conocimiento  no  es  útil toda vez que:   

(i) El trámite  de  extradición  no es el escenario para cuestionar  el   contenido   o   la  validez  de  los  elementos  de  convicción  aportados  por  el país              extranjero6;   

(ii)  Para  estudiar  el  requisito  de la  “plena  identidad” no  se  requiere conocer la “identificación  plena” de la persona solicitada en  extradición7,    es    decir,   no   es  indispensable   contar   con   todo   el  conjunto  de  particularidades        biográficas       y  morfológicas  propias  de  un individuo determinado  para  adelantar  el  estudio  correspondiente  al  momento de emitir el concepto  respectivo por la Corte, y;   

(iii)   La   documentación   aportada   por   el   Estado   requirente  y  las  diligencias  realizadas en Colombia, permiten acometer el estudio  del      requisito      de      la      “plena  identidad”  de  que  trata  el  artículo  502  de la Ley 906 de 2004, pues con la Nota Verbal No. 0373  del  17 de febrero de 2011 la Embajada de los Estados  Unidos      allegó      información     sobre     la     identificación  del  solicitado  y  al  producirse  la  captura  de  William Romilio Quiñónes  Cortés  se  llevaron  a  cabo   diligencias   orientadas   a   constatar   su  identificación,  elementos  de  juicio  que  serán  analizados  por  la  Sala  al momento de conceptuar,  ocasión  en  la cual se  dilucidará  si  se  cumple  o no el requisito de la  “plena identidad”.   

De  otra parte, lo precisado igualmente da  lugar  a  concluir  que  como se cuenta con pluralidad de elementos de juicio en  orden   a   abordar   el  estudio  sobre  el  requisito  de  la  “plena      identidad”  al  rendir el concepto correspondiente, no es necesario disponer  la  práctica  de  medios  de convicción   adicionales  como  lo  sugiere  el  defensor  de  Quiñónes Cortés.   

2.2.  La prueba  pedida  con  el  fin  de  establecer  la  normatividad  que  autoriza  al Estado  colombiano  a  extraditar  personas  al  país requirente no es procedente, pues  como  este  aspecto  está regulado por una ley de carácter nacional como lo es  el  Código  de  Procedimiento  Penal,  no  requiere  ser demostrada debido a su  carácter público y general.   

En  efecto,  el  artículo  496 del Estatuto  Adjetivo  Penal  señala  que corresponde al Ministerio de Relaciones Exteriores  emitir  “concepto  que  exprese  si  es  del  caso  proceder  con  sujeción a  convenciones  o  usos  internacionales  o  si  se  debe obrar de acuerdo con las  normas  de  este  Código”  y en concreto el ministerio en cita, según quedó  reseñado  inicialmente,  expresó  que  en  el  sub  judice   debía   aplicarse  nuestro  “ordenamiento  procesal penal”, es decir, la Ley 906 de 2004.   

2.3.    La  petición  de verificar si “son claros y concretos” los cargos formulados en  la  acusación  que  sustenta  la  petición  de  extradición,  en  realidad no  envuelve  una  pretensión  probatoria  sino  la  aspiración de que se emita un  concepto  en  tal  sentido,  lo  cual  no  es posible, por cuanto la oportunidad  diferida  por  el Código de Procedimiento Penal para que la Corte se manifieste  en  torno a tal aspecto, según lo estipulado en el artículo 502, es al momento  de  emitir el concepto sobre la procedencia o no de la entrega del solicitado al  Gobierno  extranjero,  pues  no debe perderse de vista que en el artículo 495-2  ibídem  se  estipula  que  para   conceder  “la  extradición  de  persona  a  quien  se  haya  formulado  resolución  de  acusación  o  su  equivalente  o  condenado en el exterior”,  deberá  estar  acompañada de documentos en los cuales se indiquen “los actos  que determinaron la solicitud de extradición”.   

3. Cuestión Final:  

Como  la  Corte  no observa la necesidad de  evacuar  pruebas de oficio, de conformidad con lo dispuesto en el inciso último  del  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004,  ordena  dejar el expediente en  Secretaría  de  la  Sala  por  el término de cinco días a disposición de los  intervinientes para que presenten sus alegatos.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1.   NEGAR  la  práctica  de las  pruebas  solicitadas  por  el  defensor del ciudadano colombiano William Romilio  Quiñónes Cortés.   

2.  DEJAR,    una    vez   en   firme   esta  determinación,  el  expediente  en Secretaría de la Sala Penal por el término  de  cinco (5) días para las alegaciones finales, según lo prevé el inciso 3º  del artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                     JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO       SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO          GÓMEZ  QUINTERO                              MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

                                                                              Aclara Voto   

AUGUSTO   IBÁÑEZ  GUZMÁN                                  JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Según  las  actas  del 24 de diciembre de 2010, tanto de derechos del capturado  como  de  notificación  de  la  resolución  que ordena la captura con fines de  extradición  firmadas  por  el  solicitado William Romilio Quiñónes Cortés y  oficios   DGO.SEXT.GSMA  N°  1210533-2  de  la  misma  fecha  del  Departamento  Administrativo   de   Seguridad,   dejando  a  disposición  al  citado,  y  DAI  20101700030051  del  día  27  de igual mes y año de la Fiscalía General de la  Nación,  dirigido  al  Ministro  del  Interior y de Justicia dando cuenta de la  aprehensión (ver folios 16 a 20 de la carpeta de anexos).   

2 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, Conceptos del 19 de febrero y del  16    de    septiembre    de   2009,   radicados   números   30374   y   31036,  respectivamente.   

3 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, Concepto del 24 de marzo de 2011,  Radicación N° 35148.   

4 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de Casación Penal, Concepto del 5 de diciembre de  2007, Radicación N° 27799.   

5 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de Casación Penal, Concepto del 5 de diciembre de  2007, Radicación N° 27799.   

6 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal, Auto del 1º de agosto de 2007,  Radicación N° 27450.   

7 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, Concepto del 11 de agosto de  2004, Radicación N° 22253.     

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