35749(27-06-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No. 239  

         

Bogotá, D. C., junio veintisiete (27) de dos  mil doce (2012).   

VISTOS:  

Decide  la Sala si admite o no la demanda de  casación  presentada  por  la  defensora  de los procesados JESÚS MIGUEL FADUL  ATENCIO      y      FRANKLIN     FERNANDO     FADUL     DE     HOYOS.   

ANTECEDENTES:  

1. Los hechos fueron  sintetizados   por   el   Juzgado   de   primera  instancia  en  los  siguientes  términos:   

“El día 6 de mayo  de  2007,  a eso de las cuatro y treinta de la tarde, cuando fueron retenidos en  flagrante  delito  por  agentes de la Policía Nacional, el infante de la marina  JANER  LUIS  ARIAS  CARMONA,  y los retirados de la misma, adscritos a la Armada  Nacional,  YESITH JAVIER OROZCO GUETTE, EDWIN ENRIQUE SERRANO VÁZQUEZ y ORLANDO  ENRIQUE  VARGAS  CASTRO,  quienes  se  movilizaban  en un automotor ‘Chevrolet Sprint Elite 1000’,  distinguido  con las placas CSX-300,  portando  armas  de  fuego:  una pistola sin marca, calibre 9 m.m., un revólver  calibre  38,  marca  ‘Llama  Cassidy’  y dos escopetas,  marca  ‘Mossberg’ calibre 20 y 12 respectivamente; en la  vía  que  conduce del municipio de San Bernardo del Viento, al corregimiento de  Tinajones,   en   momentos  en  que  esperaban  el  paso  obligado  del  médico  cardiólogo  y  reconocido  ganadero  Elías  Antonio  Jattin  Feriz,  quien  se  movilizaba  en  una  camioneta  marca  ‘Rodeo’   de  placas  LOK-337,  quien  se  hacía acompañar de su hija menor Elizabeth Sofía  Jattin,   para  proceder  a  su  plagio  y  exigir  por  la  liberación  de  su  adolescente, la exorbitante suma de diez mil millones de pesos.   

“Los  retenidos,  las  armas  de fuego, el  rodante,  los teléfonos móviles y los radios de comunicaciones, fueron dejados  a   disposición   de   la   autoridad   competente  para  su  judicialización;  posteriormente,  se  pudo  determinar  por  la confesión de los retenidos en el  flagrante  delito,  que  también  hicieron  parte  de  la caterva delincuencial  dispuesta  para  plagiar  al padre y a su menor hija Elizabeth Sofía Jattin, el  Cabo  Segundo  de  la  Infantería  de  Marina  JESÚS MIGUEL FADUL ATENCIO y su  hermano  FRANKLIN  FERNANDO  FADUL  DE  HOYOS,  quienes  fueron  vinculados a la  investigación    en    calidad    de   coautores.”   

2.  Al  proceso,  iniciado  el  8  de  mayo de 2007, fueron vinculados mediante indagatoria YESITH  JAVIER  OROZCO GUETTE, JANER LUIS ARIAS CARMONA, EDWIN ENRIQUE SERRANO VÁSQUEZ,  ORLANDO  ENRIQUE VERGARA CASTRO, JESÚS MIGUEL FADUL ATENCIO y FRANKLIN FERNANDO  FADUL   DE  HOYOS.  La  Fiscalía  Especializada  les  resolvió  la  situación  jurídica  y  el  8  de  abril de 2008 los acusó por los cargos de tentativa de  secuestro  extorsivo agravado, en concurso con porte ilegal de armas. Al último  en  calidad  de autor del delito contra la seguridad pública y de cómplice del  atentado  contra  la  libertad  individual.  A  todos  los  otros  a  título de  coautores  de  los  hechos  punibles  imputados.  En segunda instancia, el 16 de  junio de 2008, se confirmó esa decisión.   

3.  Tramitado  el  juicio,  el  10  de julio de 2009 el Juzgado Penal del Circuito Especializado de  Montería  condenó  a  EDWIN  ENRIQUE  SERRANO  VÁSQUEZ,  YESITH JAVIER OROZCO  GUETTE,  ORLANDO  ENRIQUE  VERGARA  CASTRO,  JANER  LUIS  ARIAS CARMONA y JESÚS  MIGUEL  FADUL  ATENCIA a 20 años de prisión, inhabilitación para el ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por el mismo término y multa equivalente a  11.250  salarios  mínimos legales mensuales vigentes. A FRANKLIN FERNANDO FADUL  DE  HOYOS  lo  sancionó  con 13 años y 6 meses de prisión, inhabilitación de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo término y multa equivalente a  8.750 salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

4.  Los defensores  apelaron   ese   pronunciamiento  y  el  Tribunal  Superior  de  Montería,  por  intermedio  de la sentencia recurrida  en casación, dictada el 12 de julio  de 2010, le impartió confirmación.   

LA DEMANDA:  

Consta  de  dos  cargos,  enunciados como de  violación directa de la ley sustancial.   

Primero.  

El   juzgador  aplicó  indebidamente  los  artículos  29, inciso 2º, 30, 27, 169, 170 y 365 del Código Penal; y dejó de  aplicar   los   artículos   6º,  9º,  10,  11,  12,  13  y  25  de  la  misma  normatividad.   

A  juicio  del  casacionista  el Tribunal se  equivocó  en  la  adecuación típica porque fundó la responsabilidad penal de  sus  patrocinados  en  las versiones de los otros procesados, quienes expresaron  que  obraron en virtud de un contrato celebrado con JESÚS MIGUEL FADUL ATENCIO.  Sus  injuradas  se tomaron  “como una confesión  pura  y simple para condenar a los Hermanos FADUL, a pesar de que no fue probada  la  extorsión”.  Se desconoció que “todo  quedó  como  una  fantasía  en la mente de ellos”    y  que  se  omitió  probar  la  división  del  trabajo  criminal.   

Le  atribuyó  como  error  al  ad  quem no valorar cabalmente el material  probatorio  que  daba  cuenta  de  cómo  las  versiones  que perjudicaban a sus  clientes  carecían de respaldo. Las mismas fueron derribadas probatoriamente en  el  proceso  una  a una y, por ende, no podían ser considerados esos procesados  autores o partícipes de los delitos imputados.    

Desconoció   el   fallo   igualmente   la  imposibilidad  de  ser  autor después de consumada la conducta punible y que se  requieren  actos  concretos de colaboración en la conducta criminal, los cuales  no   realizaron   sus   patrocinados   en  el  caso  concreto,  quienes  tampoco  determinaron a los demás acusados.   

A  sabiendas  de que los otros capturados lo  involucraban   en   los   hechos,  JESÚS  MIGUEL  FADUL  ATENCIO  se  presentó  voluntariamente  ante  las  autoridades.  Si  en  realidad  fuese responsable no  habría asumido esa conducta.   

Para  la  demandante, de otro lado, nunca el  proceso  se  debió  tramitar  en  su  primera fase en Lorica (Córdoba) sino en  Montería.  La  demora  del  Gaula  en dejar a disposición de la justicia a los  hermanos   FADUL   “es  muy  sospechosa”  y comprueba que todo fue un plan para involucrarlos falsamente.   

Se    transgredieron,    adicionalmente,  “los   pasos   de  identificación,  acreditación,  custodia   y   autenticación   de   las  evidencias  y  materiales  probatorios  relacionados    con    las    interceptaciones    de   comunicaciones   que   se  hicieron”.  La  sentencia  se  sustentó  en pruebas  ilegales y se omitió una diligencia de cotejo de voces.   

En  conclusión,  se aplicaron indebidamente  las    normas   sustanciales   porque   “…no   se  consideraron  todas las pruebas” demostrativas de que  sus  representados  “no estuvieron en el lugar de los  hechos”  y  otros  aspectos relevantes propios de la  forma   en  que  realmente  ocurrió  el  acontecer  fáctico.  Le  solicita  la  recurrente  a  la  Corte, en consecuencia, casar la sentencia de forma parcial y  absolver  a  los  procesados  a  nombre  de  los  cuales  interpuso  el  recurso  extraordinario.   

Segundo cargo.  

El  juzgador incurrió en violación directa  de  los artículos 29 de la Constitución Nacional, 6º del Código Penal y 280,  281, 282, 286, 288 y 207 de la Ley 600 de 2000.   

Criticó  la  libelista el alcance dado a la  prueba  trasladada  de  la Fiscalía 3ª Especializada de Cartagena –grabaciones    de   interceptaciones  telefónicas—,  a la cual  se  le  otorgó  gran  trascendencia  a  partir de interpretaciones superfluas y  conjeturas.  A  su  juicio no existen en el proceso fundamentos para admitir que  se     cumplieron     integralmente     los     pasos     de     “identificación,  acreditación,  custodia  y  autenticación de las  evidencias  y  materiales probatorios relacionados con la interceptación de las  comunicaciones  que  se  hicieron”. Estas, sin prueba  de  espectrografía,  carecen  de  validez,  son  prueba ilegal y, por tanto, no  debieron tenerse en cuenta.   

La   confesión   a  que  se  refirió  el  ad   quem  “debió  llenar  los requisitos de rigor”.  Quienes  lo  hicieron,  además,  luego  se  retractaron  y “manifestaron la verdad verdadera”.   

Para  la  recurrente  no  hubo  plan  para  secuestrar  a  las  supuestas  víctimas y no se tienen indicios “reales”   que  conduzcan  a  determinar  “que   se   iniciaron   actos   preparatorios  para  ejecutar”  el delito. La forma como se sorprendió a  los   cuatro   capturados  iniciales  –con  su carro varado, con las armas dentro del carro sin cartuchos y  sin     signos    de    utilización— desvirtúa que se dispusieran a realizar el plagio.   

Afianzan   la  anterior  conclusión,  las  declaraciones  de  los testigos presenciales. Elias Jattin Feriz, en particular,  expresó  que nunca lo intimidaron y que, cuando la aprehensión, estaba a 150 o  200 metros de los procesados.   

Las   pruebas,   pues,   “analizadas  y  ajustadas  a  las  segundas  versiones  de los cuatro  capturados”  muestran una realidad distinta a la que  declaró   comprobada   el  Tribunal.  Su  análisis  probatorio,  entonces,  es  contrario  a  derecho  y  “se configura la causal de  casación invocada”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  El  recurso de  casación,  como  en  muchas  oportunidades  lo  ha señalado la Sala, no es una  tercera  instancia  del  proceso  penal  ni un escenario apto para desaprobar de  cualquier   manera   las   conclusiones   de   la   sentencia   o   el  trámite  procesal.   

El   mismo1  está limitado a los posibles  errores  susceptibles  de  cometerse  en un proceso, los cuales se sintetizan en  los  motivos  legales  que  lo  hacen  procedente,  para  el  presente  caso los  previstos  en el artículo 207 de la Ley 600 de 2000, con sujeción a la cual la  defensa presentó el libelo.   

Si  la  legalidad  de  la  sentencia  está  condicionada  a  una  actuación  surtida  con  observancia del debido proceso y  respeto  de  los  derechos  fundamentales  de  las  partes,  las irregularidades  lesivas  de  la  estructura procesal o de esas garantías hacen parte del objeto  del  recurso  extraordinario  y,   de  acuerdo  a como lo tiene definido la  Corte,  deben  plantearse  individualmente si son varias las ocurridas (teniendo  en   cuenta  que  el  orden  lo  determina  la  capacidad  invalidatoria  de  la  irregularidad),   definiéndose  en  cada  caso  el  tipo  de  vicio  denunciado  –de   trámite   o   de  garantía—,  el carácter  sustancial  del  mismo,  el  momento  procesal  desde  el cual se debe anular el  proceso   y   la   razón  por  la  cual  es  necesario  acudir  a  ese  remedio  extremo.   

Las  demás  incorrecciones  susceptibles de  discutirse  en  casación  están  vinculadas  al  contenido  de  la  sentencia,  probatorio y jurídico.   

Al examinar los medios de prueba el juzgador  puede  incurrir  en  errores de hecho o de derecho. Los primeros ocurren si deja  de   apreciar  pruebas  válidas  que  obran  en  el  proceso  o  supone  medios  demostrativos  (falso  juicio  de  existencia),  cuando  tergiversa su contenido  haciéndoles  decir algo que objetivamente no dicen (falso juicio de identidad),  o  al  apreciarlas  con  desbordamiento de las reglas de la sana crítica (falso  raciocinio).  Y  los  segundos,  si  toma en consideración pruebas inválidas o  tiene  como  tales  pruebas  válidas (falso juicio de legalidad) o  estima  que  la  prueba  tiene  tarifa  legal,  no  teniéndola, o estando sujeta a ella  desconoce  el  valor  o la eficacia probatoria asignada por la ley (falso juicio  de convicción).   

En todos esos casos la eventual violación de  la  ley  sustancial  es  indirecta  pues  se  produce  a través del yerro en la  apreciación  probatoria  y  es  deber  de  quien la postula precisar el tipo de  error,  identificar  la  modalidad  y  acreditarlo,  sin  soslayar  la  carga de  demostrarle  a  la  Corte  que  si no se hubiese presentado, la orientación del  fallo   habría   sido   distinta,   lo   cual   equivale   a   desvirtuar   sus  fundamentos.   

Pero  si  es  el  contenido  jurídico de la  sentencia  el   objetado  por  el  recurrente,  le está vedado discutir la  apreciación  probatoria  porque en esa hipótesis la transgresión de la ley es  la  consecuencia  directa  de un error estrictamente de derecho, originado en la  aplicación  indebida de la norma sustancial, en su falta de aplicación o en su  interpretación errónea.   

Por fuera de las comentadas irregularidades,  previas  al  fallo  o  derivadas  de  él,  resulta  improcedente  el recurso de  casación  y  por  tal  razón  es importante para el sujeto procesal demandante  entender  la  lógica  del  proceso, reflejada toda ella en las causales legales  dispuestas  para  la  utilización del medio de impugnación extraordinario, las  cuales,  a  diferencia  de  como  se  piensa,  no sugieren la idea de un recurso  técnico  y  hostil   a  la realización de sus propias finalidades sino de  uno  que  en  atención  a su naturaleza rogada exige un mínimo de precisión y  coherencia  en  la manera de la presentación del caso al Tribunal de Casación,  ante  el  cual  no  puede  venirse  con  vaguedades  o  a buscar  análisis  probatorios  de  instancia,  sino  con  la claridad suficiente para expresar con  toda  naturalidad  qué  error  trascendente  cometió el juzgador y aportar los  argumentos pertinentes para persuadir acerca de su ocurrencia.   

Comprender lo anterior llena de contenido la  exigencia      legal      de      “claridad     y  precisión”  en  la  enunciación  de  la  causal de  casación  invocada en la demanda y en la formulación del cargo, prevista en el  artículo  212-3  del  Código  de Procedimiento Penal de 2000 e insatisfecha de  forma  manifiesta  en  el  presente  caso en las dos censuras presentadas, a las  cuales  se hará referencia conjunta en atención a que la última corresponde a  una reproducción parcial de la primera.   

         2.  No  le estaba permitido al  censor,  con  fundamento  en  la causal seleccionada en las dos  censuras,  discutir  el  análisis  probatorio  del  juzgador  ni los hechos que  declaró  demostrados.  Debía,  al  denunciar  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  especificar y acreditar el error jurídico en el que a su juicio se  incurrió  en  la  sentencia. Pero en lugar de ello se  dedicó  a rebatir, de la manera como se discute en las instancias, los alcances  otorgados  por  el  Tribunal  a  los medios de prueba.   

         Si   en   cualquiera  de  los  reproches,  o  en  ambos,  estuviese  adecuadamente  formulada  una  proposición  de  violación  indirecta de la ley  sustancial,  derivada de un error probatorio trascendente del fallador, de hecho  o  de  derecho,  se  estaría ante un defecto superable del libelo. No  pasó  de  esa  manera,  sin embargo. La casacionista, sin duda  alguna,    además    de    aludir   –sin   ningún   desarrollo—   a   las   que   en   su  criterio  constituyen    algunas  irregularidades  procesales,  se  ocupó  todo  el  tiempo  de  reivindicar como  verdad  que  sus  representados  fueron  ajenos a los  sucesos investigados.    

         En  esa  dirección,  sin vinculación a error de juicio de ninguna  naturaleza,  se  reitera,  pretende  que  resultó  un  desacierto  creer en las  incriminaciones  que  los  capturados en flagrancia hicieron en sus indagatorias  iniciales   a   los   hermanos   FADUL   y  que  lo  correcto  era  darle  crédito  a  sus  retractaciones.  Y que el resultado de las  interceptaciones    telefónicas    –correspondientes  a  los  celulares 3107112413 y 3114037661, según  la  sentencia— carecía de  validez debido a anormalidades en la cadena de custodia.   

         Claramente     ninguna     de     las  afirmaciones  anteriores  describe un error de juicio  del  ad quem. La primera se  encuentra  en  la  lógica  de  confrontar  las  conclusiones  probatorias de la  sentencia   con   la   lectura   que   la   defensora  hace  de  los  medios  de  prueba  y  la  segunda  enmarca  una  propuesta  mal  realizada  de error de derecho por falso juicio de legalidad porque la cadena de  custodia   –como  lo  ha  sostenido  la  Corte— no  hace parte de los requisitos de validez de los medios de prueba.   

         En  virtud  de las censuras formuladas, en fin, como lo concluyó el  apoderado  de  la  parte  civil  en  su  alegato de no recurrente, no procede la  admisión  de la demanda. Tampoco casar de oficio la sentencia en consideración  a  que  una vez revisada la actuación no se evidencia quebrantamiento alguno de  los  derechos fundamentales de los sujetos procesales.            

En  virtud  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de justicia,   

RESUELVE:  

         INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de  los procesados JESÚS   MIGUEL   FADUL   ATENCIO   y  FRANKLIN  FERNANDO  FADUL  DE  HOYOS.   

          Contra esta decisión no proceden recursos.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ               

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                      FERNANDO CASTRO  CABALLERO                            

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ              MARÍA                   DEL                  ROSARIO                  GONZÁLEZ  MUÑOZ                 

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO            JULIO   ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA                                  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  .  Así  lo  sostuvo  la  Corte  en  el auto de casación del 14 de febrero de 2006  (radicación  23.639)  y  se  recordó  en  el  del  14  de  septiembre  de 2009  (radicación 32.126).     

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