35699(28-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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                                 Proceso nº 35699   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

        Magistrado  Ponente   

                                        ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                        Aprobado Acta No. 351   

Bogotá, D.C., veintiocho (28) de septiembre  de dos mil once (2011)   

Vistos  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de  la  demanda  revisora promovida por el apoderado de MIGUEL FRANCISCO ARTEAGA  MARTÍNEZ,  contra  la  sentencia en segunda instancia proferida por el Tribunal  Superior  de  Barranquilla el 1 de marzo de 2010, confirmatoria de la emitida en  primera  instancia  por  el Juzgado Segundo Sexto Penal del Circuito de la misma  ciudad  el  12 de junio de 2009, que condenó al procesado como responsable, del  delito  de  homicidio  agravado  a la pena principal de 25 años de prisión. En  esa  misma  decisión  fue  absuelto  por  el delito de porte ilegal de armas de  fuego.   

Hechos y actuación relevante  

El  episodio  fáctico  aparece certeramente  sintetizado en la decisión de primer grado, así:   

“Consta  en el Acta No. 0147-05 que a las  9:15  horas  el  día  16  de  febrero  del 2005, la Fiscal 5° Delegada ante la  Unidad   de   Reacción   Inmediata  en  turno  de  24  horas  y  los  técnicos  investigadores  de  la SIJIN practicaron en el Hospital de La Manga, inspección  al  cadáver  de John Jairo Cáceres Solis. Lugar de los hechos Diagonal 77D con  carrera  15D,  Barrio  La  Manga.  El cadáver presentaba las siguientes heridas  visibles:  ‘3  orificios  región  epigástrico  lado  izquierdo.  Orificio región vacío lado izquierdo.  Orificio  región  mamaria  y  supra mamaria lado izquierdo. 2. Orificio región  epigástrico  lado derecho. Orificio región inter costal lado derecho. Orificio  codo  cara  externa.  Herida  abierta  antebrazo  cara  externa  lado izquierdo.  Protuberación  antebrazo cara externa. 6. Orificios bordes regulares en región  mediana  dorsal.  Se entregó el cadáver a Julian Cáceres Marimón con cédula  8’699.795     de  Barranquilla”.   

Una  vez ordenada la apertura investigativa,  se  recibió el testimonio de Denilson José Padilla Pérez, quien presenció el  homicidio,   atribuyéndole   el   hecho  en  forma  directa  a  (a.)  “Miguel  Cornelio”,  con  posterioridad  identificado  como  Miguel  Francisco  Arteaga  Martínez, a quien señaló directamente.   

Practicada  prueba  de  diversa  índole  y  proferida  en  contra  del  imputado  resolución  acusatoria por los delitos de  homicidio  y  porte  ilegal  de  armas  de fuego, se emitieron las sentencias de  primera y segunda instancia en los términos glosados inicialmente.   

Demanda  

Previa  reseña  de  los sujetos procesales,  hechos  objeto  de  juzgamiento y sentencia accionada, invoca el actor la causal  tercera  del  art.  220  del  C.  de  P.P.,  anexando  como  pruebas  copias del  expediente  y  fallos  de  primera  y segunda instancia, con la acreditación de  estar ejecutoriado desde el primero de marzo de 2010.   

Solicita además “se oficie a la Fiscalía  12  de  Justicia  y  Paz,  para  que  remita copia de los clips de las versiones  rendidas  por el desmovilizado William Alberto Macenet Ahumada, los días 19, 29  y  21  de  agosto  de 2009 y 18, 19, 20, 21 de enero de 2010, en lo referente al  homicidio de John Jairo Cáceres Solis”.   

CONSIDERACIONES  

1.  Según  queda  visto,  en  procura  de incoar las pretensiones revisoras en este caso, el actor  adujo  la  causal tercera del artículo 220, bajo el imprescindible entendido de  que  la acción de revisión procede por el advenimiento de pruebas desconocidas  al  momento de la sentencia conducentes a demostrar la inocencia de un procesado  que, por lo tanto, ha sido injustamente condenado.   

2.  La  Sala  ha  señalado  en su muy decantada doctrina sobre la acción propuesta y en concreto  a  través  de  la  causal  en  mención,  que  así como no basta en procura de  desvirtuar  la  cosa  juzgada   con  aducir  pruebas  de afirmado contenido  novedoso  -toda  vez  que  inclusive  resultan  insuficientes  al propósito que  teóricamente  las  justifica  pese  a  afirmar  que ostentan tal carácter-, si  carecen  al  propio  tiempo  del  poder  vinculante  que  las  cualifique  y  si  consecuencialmente  no  conducen a establecer con certeza plena la inocencia del  condenado  y  con mayor razón resulta metodológicamente inadecuado a un libelo  que  la  sustenta  con  abandonar  el imperativo de explicar justificadamente la  cualificación  predicable de una prueba a tal extremo que procure la viabilidad  de  propiciar una nueva valoración del caso con incidencia en el medio aportado  como novedoso.   

3.  En  el  caso  concreto,  el  actor ni aportó directamente un medio de persuasión orientado a  demostrar  que  se  condenó  en  este caso a una persona no interviniente en el  delito  contra  la  vida, ni por obvias razones, motivó la incidencia del medio  frente   a   aquellos  elementos  que  sirvieron  de  sustento  a  la  sentencia  controvertida.   

Aun  cuando  emerge  inaceptable  asumir que  puede   una   demanda  revisora  acudir  a  argumentaciones  tácitas,  como  se  derivaría  de  las copias que allega de       una  acción  de tutela pretendidamente incoada en orden a obtener los testimonios de  William  Alberto  Macenet  Ahumada,  que  se  entenderían actuales e ignotos al  tiempo  de los debates, en orden a desvirtuar la responsabilidad del procesado y  condenado,  es  lo  cierto  que  así  como  la ineptitud del escrito sobresale,  tampoco   recabar   en  orden  a  controvertir  la  responsabilidad  de  Arteaga  Martínez,  sobre  la  base  de  tratarse  de  un hecho atribuible a las AUC, es  novedoso   o   articula   los   supuestos   propios   que   hagan   viable  esta  acción.   

4.  Emerge  con  destacada  fuerza  probatoria  de las sentencias de primera y segunda instancia,  que  la  condena de Miguel Francisco Arteaga Martínez, tuvo por sustento prueba  directa  de señalamiento sobre su responsabilidad, principalmente a través del  testimonio  rendido  por  Denilson  Padilla  Pérez,  quien  no  sólo  declaró  inicialmente    haciéndole    directas    imputaciones    (como    ‘Miguel       Cornelio’),  cuyo  alias  fue  corroborado  por  otros  deponentes,  sino  que  después  lo  señaló  sin lugar a equívocos al  identificarlo.   

En  desarrollo de la actuación parte de los  argumentos   aducidos   en   favor   del   procesado,   intentaron   dirigir  la  responsabilidad  sobre  el  punible contra la vida, hacia las AUC, en estrategia  rechazada  por  los  jueces,  de  modo  que  intentar  a través de esta acción  regresar  sobre  esa  opción, así se deje entrever que hoy tendría fundamento  probatorio,  cuando  la  sentencia  se  fundó en prueba directa que sindicó al  imputado  como  el  homicida,  carece  de  la novedad y potencialidad probatoria  suficiente como para motivar el trámite demandado.   

En   las   condiciones   señaladas,   la  inviabilidad  de  la acción revisora aducida y en el fundamento esgrimido de la  causal    tercera,    es    elocuente,    siendo    por    tanto    forzosa   su  inadmisión.   

En razón y mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, en SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR  la  demanda  de revisión propuesta en favor de Miguel  Francisco Arteaga Martínez.   

Dados  los motivos de ley, esta decisión es  pasible del recurso de reposición.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                              JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ        

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                SIGIFREDO ESPINOSA  PEREZ                                                          

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO               MARIA              DEL              ROSARIO              GONZALEZ             DE  LEMOS                     

AUGUSTO          IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                     JULIO E. SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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