35554(09-02-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 35554  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

Aprobado Acta No. 036  

Bogotá,  D.C., febrero nueve (9) de dos mil  once (2011).   

VISTOS:  

En los términos del artículo 32-4 de la ley  906  de  2004,  define  la  Sala  la competencia para conocer de la solicitud de  preclusión  elevada  por  la  fiscalía  en  la actuación seguida contra Mario  Galindo Castaño, por el delito de rebelión.   

ANTECEDENTES:   

1.  El  26  de julio de 2010 ante el Juzgado  Primero  Penal del Circuito con funciones de Conocimiento de Mocoa, la Fiscalía  39  Especializada  de esa ciudad solicitó la preclusión de la investigación a  favor  de  Mario  Galindo Castaño. Para ese efecto invocó la ley 418 de 1997 y  adjuntó  una  certificación  del  Comité  Operativo  para la Dejación de las  Armas  (CODA)  en  la  cual consta que Galindo Castaño perteneció a las FARC e  informe  del  Batallón  de  Contraguerrilla N° 59 del Ejército Nacional en el  cual  se  indicó  que  aquél  se  presentó  el  23  de agosto de 2009 ante la  Compañía  Águila  acantonada  en  el Municipio de Puerto Guzmán, Putumayo, y  manifestó  su  voluntad  individual   de  abandonar  sus  actividades como  miembro  de  la  Cuadrilla  32  de  ese  movimiento  subversivo, lo cual lo hace  acreedor al beneficio consagrado en dicha ley.   

2.-  La  funcionaria  judicial  se  declaró  incompetente  para  dar  trámite a esa petición. Consideró que de acuerdo con  la  ley 782 de 2002 (artículo 24), mediante la cual se prorrogó la vigencia de  la  ley  418  de 1997, corresponde a la Sala Penal del Tribunal de Pasto adoptar  esa  decisión,  motivo  por el cual dirigió solicitud a esta Corporación para  que  de  acuerdo con lo previsto en el artículo 32 numeral 4º de la Ley 906 de  2004,  defina  lo  relativo  a  la  competencia  para conocer de la petición en  cita.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.-  Conforme  a  lo reglado en el artículo  32-4  del cpp de 2004, esta Sala es competente para conocer de la definición de  competencia  ocasionada por manifestación en este caso de la Juez Primera Penal  del Circuito con funciones de Conocimiento de Mocoa.   

Así ha precisado la Corte con anterioridad:   

Las   reglas   que   se  derivan  de  una  interpretación  exegética  y  sistemática  de las siguientes normas arrojan a  estas conclusiones:   

La Ley 906 de 2004 continuó en la lógica y  consustancial  obligación  a  los  juzgados  y  tribunales  de la República al  momento  de  declararse  incompetentes  para conocer de un asunto, como es la de  señalar  con  la mayor responsabilidad jurídica, objetividad y argumentación,  cuál  es  la  autoridad judicial que estiman que es la competente, para de ahí  visualizar quién debe resolver su propuesta de incompetencia.   

Entonces,  acorde  con  el  ordinal 4° del  artículo  32  del  C. de P. P., el competente para definir la competencia será  la Corte Suprema de Justicia en los siguientes casos:   

1.- Cuando la declaratoria de incompetencia  se   produzca   dentro   de   actuación  en  la  que  el  acusado  tenga  fuero  constitucional o fuero legal.   

2.- Cuando la declaratoria de incompetencia  proviene  de  un  tribunal superior o la autoridad que así lo hace, es decir un  juzgado cualquiera, señala que el competente es un Tribunal.   

3.- Cuando la declaratoria de incompetencia  provenga  de  un  juzgado penal del circuito especializado, penal del circuito o  penal  municipal, que manifiesta que el competente es un juzgado que pertenece a  otro           distrito           judicial.1    

2.- Caso como el que ocupa la atención de la  Sala  se  puede  enmarcar  dentro del numeral 2, toda vez que la declaratoria de  incompetencia  fue  alegada por la Juez Primera Penal del Circuito con funciones  de  Conocimiento  de  Mocoa,  quien  adujo  que el competente para conocer de la  solicitud  de  preclusión formulada por la fiscalía es el Tribunal Superior de  Pasto.   

3.-  La  ley  782  de 2002, que prorrogó la  vigencia  de  la  Ley 418 de 1997, modificada por la Ley 548 de 1999, dispuso en  su  artículo  24 que el artículo 60 de la Ley 418 de 1997, a la vez prolongada  en su existencia por la Ley 548 de 1999, quedaría así:   

Artículo 60. Se podrán conceder también,  según  proceda,  de  acuerdo  con  el  estado  del respectivo proceso penal, la  cesación  de  procedimiento, la resolución de preclusión de la instrucción o  la   resolución  inhibitoria,  a  quienes  confiesen  y  hayan  sido  o  fueren  denunciados  o  procesados  por  hechos  constitutivos  de  los delitos a que se  refiere  este  título  y  no  hayan  sido  aún  condenados  mediante sentencia  ejecutoriada.   

   

Para  estos  efectos,  se  tramitará  la  solicitud  de  acuerdo  con los artículos anteriores y, una vez verificados los  requisitos,  el  Ministerio  de Justicia y del Derecho remitirá la solicitud al  Tribunal  correspondiente,  o  a  la  Dirección  de  Fiscalía  ante la cual se  adelante  el  trámite,  quienes  deberán  emitir  de plano, la providencia que  decida  la  respectiva  solicitud,  en  los  términos  legales  y observando el  principio de celeridad.   

 Si  la persona se encuentra privada de la  libertad,  las  citadas  autoridades  deberán  dar  trámite preferencial a las  solicitudes  de beneficios jurídicos, y en la providencia en la cual se conceda  la  petición de preclusión de la instrucción o la cesación de procedimiento,  deberá  revocarse  el  auto  de  detención  del  beneficiario,  cancelarse las  órdenes   de   captura  en  su  contra  y  ordenar  oficiar  a  los  organismos  competentes.   

   

La  Sala  Penal  del  Tribunal  respectivo  deberá  resolver dentro de los tres (3) meses siguientes, contados a partir del  día    siguiente    al    recibo    del    expediente.    Este    término   es  improrrogable.   

4.-  Con  base  en  estos  preceptos  normativos,  la  Sala  llegó  a la  conclusión  que  si se trataba de hechos cometidos en vigencia de la ley 906 de  2004,  el  competente  para  resolver  las  solicitudes  de  preclusión  en las  condiciones   antes   indicadas,  eran  las  Salas  Penales  de  los  Tribunales  Superiores de Distrito Judicial.   

La Corte al respecto dijo:  

(…)    VI.    El    archivo    de    las  diligencias previsto en el artículo 27 de la Ley 975  de  2005  y  las  facultades  de  inhibición o preclusión de la investigación  consagradas  en  la  Ley  782  de  2002  y  el  Decreto  128 de 20032:   

         

En oportunidad anterior la Sala señaló que  “la   declaratoria  de  inexequibilidad  del  artículo  78  de  la Ley 906 de 2004, mediante la cual se  priva  a  los  fiscales  de  la posibilidad de archivar las diligencias penales,  debe  entenderse  en el entorno de la interpretación de la Ley 906 de 2004, que  consagra  un  sistema  especial  de  reserva judicial, y no en el contexto de la  justicia  de  transición  que busca reincorporar a la vida civil a los miembros  de    los    grupos    organizados    al    margen    de    la   ley”3.   

Sin  embargo tal opinión debe ser recogida  por  cuanto  que el Tribunal Constitucional estableció que la facultad otorgada  a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  para  que  proceda  al  archivo  de  las  diligencias  (Ley 975,  artículo 27), es constitucional pero en forma condicionada, pues   

para  que dicho artículo sea ajustado a la  Constitución  se  debe  condicionar  el  sentido  de la expresión “motivos  o  circunstancias  fácticas  que      permitan      su      caracterización      como     delito”   en  el  entendido  de  que  dicha  caracterización  corresponde  a  la  tipicidad  objetiva y que la decisión del  archivo  de  las  diligencias debe ser motivada y comunicada al denunciante y al  Ministerio  Público  para  el ejercicio de sus derechos y funciones4.   

Y más adelante puntualizó:  

Así  las  cosas  la  Corte  declarará  la  exequibilidad  condicionada  del  artículo  27  de  la  Ley  975  de 2005 en el  entendido  que   la  caracterización a que en el se alude corresponde a la  tipicidad  objetiva  y  que la decisión del archivo de las diligencias debe ser  motivada  y comunicada al denunciante y al Ministerio Público para el ejercicio  de  sus  derechos  y funciones y así se señalará en la parte resolutiva de la  sentencia5,   

         

de  donde  se sigue que para la justicia de  transición  también  imperan  las  disposiciones  del  Acto  Legislativo 03 de  20026,  con el que quiso el constituyente delegado limitar los poderes y  facultades   jurisdiccionales  que  recaen  en  la  Fiscalía.  De  tal  suerte,   

Al  legislador  le  está vedado romper las  reglas  propias  de  los  elementos  esenciales  del  nuevo  sistema acusatorio,  acordarle  adicionales  facultades  judiciales  a  la  Fiscalía  General  de la  Nación,  como  es aquella de decretar con efectos de cosa juzgada la ocurrencia  del  hecho  generador  de  la  extinción de la acción penal y en consecuencia,  ordenar  el  archivo  de  unas  actuaciones,  antes  de  la  formulación  de la  imputación,  cuya  constatación  no  es meramente objetiva o automática, sino  que,  en todos los casos, requiere de una valoración ponderada. La disposición  acusada  lesiona  los  derechos  de  las  víctimas  a acceder ante un juez para  efectos  de  que  sea  este  último quien decida si efectivamente se encuentran  presentes  o  no  los  presupuestos  para  decretar  la extinción de la acción  penal.  En  otros términos, el carácter litigioso de  las  causales  de  extinción  de la acción penal, al  igual  que  la  trascendencia  que la misma ofrece, por ejemplo, en los casos de  leyes  de  amnistía, conducen a la Corte a considerar  que  tales decisiones únicamente pueden ser adoptadas por el juez de control de  conocimiento,  en  el  curso  de  una  audiencia,  durante la cual las víctimas  puedan  exponer  sus  argumentos  en  contra  de  la  extinción  de  la acción  penal7.   

Esta nueva situación normativa impone una  hermenéutica  diferente  respecto  de la forma como se ha venido entendiendo lo  dispuesto    en    la    Ley    782    de    20028,  que  por  ser  posterior al  Acto  Legislativo  citado, no puede consagrar a favor de la Fiscalía facultades  extintivas  de  la  acción  penal  por  hechos ocurridos con posterioridad a la  vigencia de la reforma constitucional mencionada.   

Se  concluye  de  lo expuesto que cuando se  trate  de  hechos  delictivos  ocurridos  a  partir del 19 de diciembre de 2002,  fecha  en  la  que  entró en vigencia la reforma constitucional contenida en el  Acto  Legislativo  03  del  mismo  año,  pero  teniendo en cuenta el proceso de  implementación  del  nuevo  sistema procesal, y dada la asignación especial de  competencia  que recae sobre la materia, son las Salas Penales de los Tribunales  Superiores,  de  manera  exclusiva  y  excluyente, en primera instancia, quienes  pueden  decidir  sobre  las  peticiones de extinción de la acción penal en los  términos  de  la  Ley  782  de  2002  y  del  Decreto 128 de 2003, así como en  relación con el artículo 69 de la Ley 975 de 2005.   

Así  las cosas, no es factible hoy para la  Fiscalía     General     de     la    Nación    decretar    la    inhibición    o    la    preclusión   de   la   investigación,  salvo:   

(i)  en  aquellas  situaciones que puedan  configurarse  a partir de la ausencia de alguno de los elementos que integran la  denominada      tipicidad     objetiva9, supuestos en  los    que   se   autoriza   el   archivo   de   las  diligencias10; y   

(ii)  cuando  se trate de delitos cometidos  antes  de  la entrada en vigencia del sistema procesal acusatorio y de acuerdo a  la  gradualidad con la que se ha venido implementado11.12   

Este  criterio  fue  reiterado  en  auto  de  septiembre 16 de 2009, radicado 32.459.   

5.  Ahora: si se trata de conductas punibles  cometidas  antes de la entrada en vigencia del sistema procesal acusatorio, esto  es,  bajo  la  ley 600 de 2000, el competente para resolver sobre la resolución  de  preclusión  de  la  instrucción  o  la  resolución inhibitoria, según el  estado  de la actuación procesal, sería la Fiscalía General de la Nación, y,  si  el  proceso  está  en  el  juicio,  la  competencia  para  decidir sobre la  cesación  del  procedimiento  recaerá  en  el  juez encargado del juzgamiento.   

6.   Bajo   el   contexto   normativo   y  jurisprudencial  anterior,  en  este  caso, razón le asistía a la Juez Primera  Penal  del  Circuito  con  funciones  de conocimiento de Mocoa cuando en auto de  noviembre  24  de  2010  consideró  que  el  competente  para dar trámite a la  petición  de  preclusión  de  la  investigación  elevada  por la Fiscalía 39  Especializada  de  esa  misma  ciudad,  en relación con Mario Galindo Castaño,  quien  el  23  de  agosto  de  2009  se presentó ante la Compañía Águila del  Batallón  Contraguerrillas  N°  59  del  Ejército  Nacional  acantonada en el  Municipio  de  Puerto  Guzmán, Putumayo, y manifestó su voluntad individual de  abandonar  sus  actividades  como miembro de la Cuadrilla 32 de las FARC, era el  Tribunal  Superior  de  Pasto,  en  el  entendido  que  se  trataría  de hechos  sucedidos  con  posterioridad  a  la  vigencia  del sistema procesal acusatorio.   

7. Esa competencia ha variado con la entrada  en  vigencia  de  la  ley  1421  de diciembre 21 de 2010, publicada en el Diario  Oficial 47.930 de la misma fecha. En efecto:   

7.1.  En  la  mencionada  ley,  “por  medio  de la cual se prorroga la  Ley  418 de 1997, prorrogada y modificada por las Leyes 548 de 1999, 782 de 2002  y   1106   de  2006”,  se  establece en el artículo 17, lo siguiente:   

Artículo 17. El artículo 60 de la Ley 418  de  1997, prorrogada por el artículo 1°, de la Ley 548 de 1999, modificado por  el  artículo  21  de la Ley 782 de 2002, prorrogado por el artículo 1°, de la  Ley 1106 de 2006, quedará así:   

Artículo  60. Se  podrán  conceder  también,  según  proceda  de  acuerdo  con  el  estado  del  respectivo  proceso  penal,  la  cesación  del procedimiento, la resolución de  preclusión   de   la  instrucción  o  la  resolución  inhibitoria  cuando  la  actuación  se  adelante  conforme al procedimiento establecido en la Ley 600 de  2000,  o  preclusión por el juez de conocimiento en los términos de la Ley 906  de  2004, a quienes confiesen y hayan sido o fueren denunciados o procesados por  hechos  constitutivos  de  delitos  a  que  se  refiere  este título, según el  estadio   procesal,   y   no  hayan  sido  aún  condenados  mediante  sentencia  ejecutoriada.   

Expedida  la certificación correspondiente  por   el  Comité  Operativo  para  la  Dejación  de  las  Armas,  CODA,  o  la  acreditación  de  que trata el Decreto 3360 de 2003, deberá ser enviada por la  autoridad   competente   al  Fiscal  Delegado  para  que  adelante  el  trámite  respectivo,  quien  procederá  a  solicitar al Juez de conocimiento, que decida  sobre  la  preclusión  de  la  investigación, cualquiera que sea el estado del  proceso  o  se  inhibirá  si  el  desmovilizado es investigado solo por delitos  políticos y los conexos.   

Si  la  persona se encuentra privada de la  libertad,  las  citadas  autoridades  deberán  dar  trámite preferencial a las  solicitudes  de  beneficios  jurídicos, y en la decisión en la cual se otorgue  el   beneficio   jurídico,   deberá  revocarse  la  medida  de  aseguramiento,  disponerse  la  libertad  inmediata  del beneficiado, cancelarse las órdenes de  captura    en    su    contra    y    ordenar    oficiar    a   los   organismos  competentes.     

7.2.  Del  anterior  precepto  normativo se  infiere  que,  según  el  estado  del  respectivo proceso penal, si se trata de  delitos  a  los  que  se  refiere  el  mencionado  título,  y  no se ha dictado  sentencia  condenatoria  que  haya quedado ejecutoriada, cuando la actuación se  adelanta  por  el  procedimiento  establecido  en  la ley 600 de 2000, (i) es la  Fiscalía   General   de  la  Nación  la  competente  para  resolver  sobre  la  resolución  inhibitoria  o  la  resolución  de preclusión de la instrucción,  (ii)  si  el proceso está en el juicio, es el juez encargado del juzgamiento el  facultado  para  decidir  sobre  la  cesación  del procedimiento, y (iii) si se  trata  de actuaciones seguidas por el trámite de la ley 906 de 2004, es el juez  de  conocimiento  el  competente  para  resolver  sobre  la  preclusión  de  la  investigación.   

7.3.  Por  lo  anterior,  en  este caso, el  competente  para  resolver  la solicitud de preclusión elevada por la fiscalía  en  la  actuación  seguida  contra  Mario  Galindo Castaño, es la Juez Primera  Penal      del     Circuito     con     funciones     de     conocimiento     de  Mocoa.       

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1.-          Declarar que la competente para conocer de  la  solicitud  de preclusión elevada por la Fiscalía 39 Especializada de Mocoa  a  favor  de  Mario  Galindo  Castaño es la Juez Primera Penal del circuito con  funciones  de  conocimiento de esa misma ciudad. En consecuencia, a ese despacho  deberá enviarse el expediente.   

2.-  Comunicar  lo  aquí  decidido a Mario  Galindo  Castaño,  a  la Fiscalía y al Ministerio Público e intervinientes en  este trámite judicial.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

CÚMPLASE  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                  FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                                         ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                                             

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS            AUGUSTO  J. IBÁÑEZ  GUZMÁN                      

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                    JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                           

         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                Secretaria   

    

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de Casación Penal, auto  enero   23   de   2008,  radicado 29035.   

2  El  Decreto  128 de 2003 es reglamentario de la Ley 782 de 2002 y dispone: Artículo  13.  Beneficios jurídicos.  De  conformidad con la ley, tendrán derecho al indulto, suspensión condicional  de  la  ejecución  de la pena, la cesación de procedimiento, la preclusión de  la  instrucción o la resolución inhibitoria, según el estado del proceso, los  desmovilizados  que  hubieren  formado parte de organizaciones armadas al margen  de  la ley, respecto de los cuales el Comité Operativo para la Dejación de las  Armas,  CODA,  expida  la certificación de que trata el numeral 4 del artículo  12 del presente Decreto.   

3 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, auto de colisión de competencia,  de 28 de septiembre de 2006, radicación 25830.   

4 Corte  Constitucional,  sentencia C-1154/05. En la sentencia C-575/06 recordó lo dicho  en torno al artículo 78 de la Ley 906 de 2004.   

5 Corte  Constitucional, sentencia C-575/06.   

6  Vigente   desde   su   publicación   en   el  Diario  Oficial  número  45.040, del día 19 de diciembre de  2002.   

7 Corte  Constitucional, sentencia C-591/05. Negrillas agregadas.   

8  Publicada    en    el   Diario   Oficial  número  45.043,  de  23  de  diciembre  de  2002, y por lo tanto  vigente a partir de tal fecha.   

9 Cfr.  Corte Constitucional, sentencia C-1154/05.   

10 En  éste  punto ha de advertirse que la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia,  en  providencia  de  5 de julio de 2007, radicación 11-001-02-30-015-2007-0019,  en  ejercicio  de  la  labor  pedagógica  que  le  compete  a  la Corporación,  estableció  límites  y  diferencias  entre el archivo de las diligencias, como  facultad  propia  de  la  Fiscalía  y la preclusión de la investigación, como  potestad exclusiva de los jueces.   

11  Cfr.  Corte Constitucional, sentencias C-708/05 (vigencia de la Ley 906 de 2004)  y C-801/05 (aplicación progresiva del nuevo sistema procesal).   

12  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,  auto  julio  11  de  2007,  radicado 26945.     

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