35180(18-04-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 35180  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. Luis Guillermo Salazar  Otero   

Aprobado Acta No. 139  

Bogotá, D.C., dieciocho (18) de abril de dos  mil doce (2012).   

Vistos  

En términos de lo dispuesto por el artículo  184  de  la  Ley  906  de  2.004,  decide  la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de casación presentada por el Fiscal Noveno Especializado de la Unidad  contra  la  extorsión  y el secuestro de Bogotá, contra la sentencia proferida  por  el Tribunal Superior de esta ciudad el 17 de agosto de 2010, que al revocar  la  decisión  condenatoria  de primer grado emitida por el Juzgado Cuarto Penal  del  Circuito  Especializado, absolvió a Germán Parra Gamboa, por el delito de  extorsión agravada en grado de tentativa que le fuera imputado.   

Hechos y actuación relevante  

La  Sala  acoge  la  relación  del  episodio  fáctico    contenido    en    el    fallo    impugnado,    en   los   términos  siguientes:   

“Se  atribuye  al  señor  Germán  Parra  Gamboa  haber  participado  junto  con otras personas en  realizar  exigencias  dinerarias  al  señor  Marco Tulio Jiménez Rodríguez en  cuantía  de $1.000.000.000 a cambio de no atentar contra su familia, por lo que  el  afectado  presentó  la correspondiente denuncia el 2 de septiembre de 2009;  posteriormente  siguiendo  instrucciones  de  funcionarios  del  D.A.S.  y de la  Fiscalía,  el  día  8 del mismo mes se montó un operativo en el sector de San  Andresito  del  Norte  en  el  que  se  logró  la captura de Holman Yesid Arias  Escarpeta  y de Wilmer Albin Díaz Parra, quienes en entrevista dieron cuenta de  la  presunta  participación  de Germán Parra Gamboa, quien había entregado la  información     familiar    y    económica    de    la    víctima”.   

A  instancias  de la Fiscalía, el Juzgado 15  Penal  Municipal  dispuso la captura de Germán Parra Gamboa el 1° de diciembre  de   2009,  procediéndose  a  su  legalización  e  imposición  de  medida  de  aseguramiento   consistente   en   detención  domiciliaria  por  el  delito  de  extorsión agravada en grado de tentativa.   

Radicado  escrito de acusación, en audiencia  rituada  el 2 de febrero de 2010 se formularon los respectivos cargos acorde con  el referido delito contra el patrimonio económico.   

Cumplido  el  juicio  oral,  se emitieron las  sentencias   de   primera  y  segunda  instancia  en  los  términos  reseñados  anteladamente.   

Demanda  

Con   respaldo  en  la  causal  tercera  de  casación,  el  Fiscal Noveno Especializado presenta tres cargos contra el fallo  impugnado.   

El           primero,  dice, proviene de error de hecho  por  falso  juicio  de identidad y está referido a la valoración probatoria de  lo  depuesto  por  los  testigos  Wilmer  Albin  Díaz Parra, Holman Yesid Arias  Escarpeta  y  Marco  Tulio  Jiménez,  de  cuya  cotejación  extrae  probada la  responsabilidad  del  procesado  en  el delito que se le imputó, pues fue quien  suministró  la  información sobre la víctima para la comisión punible.   Por  ello,  califica el actor de equivocadas las conclusiones del Tribunal en la  apreciación de estos deponentes.   

El           segundo reproche surge por haberse omitido  apreciar  la  declaración  de  los investigadores Jhon Fredy Gutiérrez y Elkin  Manuel  Luna,  que narraron constarles las exigencias extorsivas que se hicieron  a  Jiménez,  pero  además  que  en  poder  del  acá  procesado encontraron un  teléfono  Avantel  desde  el cual se enviaron comunicaciones a la víctima. Con  esta  prueba,  a  su  vez,  para  el  actor,  el  sentido del fallo habría sido  condenatorio.   

Como           tercer  cargo  acusa  error  de  hecho por  falso  raciocinio por quebranto de las reglas de la experiencia y los principios  lógicos.   

Al  respecto  reivindica  la credibilidad del  testigo  Díaz  Parra,  cuyo  mérito no debió restarse, como tampoco tildar de  “presunta”  víctima  a  Jiménez,  pues  el sentido común indica que sólo  ante  serias  amenazas  es  que  ciudadanos  como  éste acuden a cumplir con la  exigencia extorsiva, máxime cuando actuó asesorado por el DAS.   

Así  también,  con base en las reglas de la  experiencia,  debió  valorarse  los  dichos  de  Díaz Parra, Arias y el propio  Jiménez,  cuando  señalan  como partícipe al procesado, quien conocía de los  movimientos  financieros  de  éste,  por  lo  cual  los argumentos del Tribunal  contrarían la sana crítica.   

Para  el  actor,  al  no  otorgarles  mérito  persuasivo  a  dichas  pruebas  el  Tribunal,   no  se  compadece  con  los  principios  de  la lógica tradicional (concepto, juicio y conclusión), de modo  que las conclusiones del fallo podrían calificarse de erróneas.   

Finalmente,  para  el  libelista,  los yerros  destacados  conducen  a  través  de  una nueva valoración de las pruebas, a la  misma  conclusión  del  juez  a  quo, esto es, por la responsabilidad penal del  imputado.   

Consideraciones  

1. Con la entrada a  regir  de  la  Ley  906  de  2.004 y la consiguiente implementación del sistema  procesal  penal con una más predominante tendencia acusatoria, y no obstante la  conceptualización  del  recurso  de  casación  como un instrumento orientado a  preservar  las  garantías fundamentales de juzgamiento, esto en ningún momento  ha  implicado abandonar las características propias que hacen de este mecanismo  de  impugnación  un  medio  extraordinario  de  ataque  a la sentencia, con una  tendencia  cada  vez  más  marcada  hacia la exclusión de un debate de índole  probatorio,  dado  que  está  concebido como un medio de control constitucional  protector  de  los derechos contemplados en la Carta Política y los tratados de  derechos  humanos  (bloque  de  constitucionalidad),  de  aquellos  sujetos  que  intervienen dentro del proceso penal.   

Aun  así,  continúa  siendo  un  medio  de  oposición  reglado  para el cual se han previsto serios y lógicos presupuestos  de  postulación  y  propuesta  de  reproches, sin que pueda entenderse liberado  entonces  de aquellos requisitos ante cuya falencia surge inadmisible o, en todo  caso,  inepto  para  desvirtuar  los  principios  de  acierto  y  legalidad  que  respaldan las sentencias judiciales.   

2. La pertinencia al  evocar  estos conocidos derroteros teóricos en este caso, provienen de insistir  en  que  además  del  interés  jurídico  para  recurrir, un libelo casacional  implica  que  las  razones  expuestas sean jurídica y fácticamente presentadas  con  fundados  motivos inherentes a cada causal y con miras a la realización de  alguno  de los fines consagrados en el artículo 180 del C. de P.P., de donde es  forzoso  para  la  Corte  advertir  la necesidad de un fallo en el fondo para la  consolidación de esos teleológicos cometidos.   

En  el  caso  concreto,  el Fiscal demandante  persevera   en  la  condena  del  procesado,  sobre  la  base  de  acudir  a  la  postulación  de  los  que  denomina  errores  de apreciación probatoria en sus  distintas   expresiones  de  falso  juicio  de  identidad,  falso  raciocinio  y  omisión,  proponiendo  en  cada caso una dinámica de valoración de la pruebas  conducente  a  los  fines  perseguidos que simplemente confronta con el criterio  del Tribunal.   

3.  En  condiciones  semejantes  y observado que el fallo impugnado  abordó el estudio del caso  bajo  el  análisis  de  la  totalidad  de elementos testimoniales acopiados, es  evidente  que  cuando  el  actor alude a tergiversación de las pruebas, reclama  para  sí  poseer  el  criterio  de valoración válido de las mismas, sin poder  evidenciar  el  falseamiento  en  que  en  condiciones  semejantes  aduce  haber  incurrido  la  sentencia,  cuando quiera que hace notar la falta de contundencia  de  los testigos en el señalamiento del acá procesado en la conducta punible y  que  lo  condujo  a  hacer  dubitativa  su  real intervención, en un espacio de  crítica  y  persuasión  que por contraria a la del censor no puede calificarse  de errada.   

4. Lo propio sucede  con  el  segundo  reproche en que aduce haberse omitido apreciar la declaración  de  los  investigadores Jhon Fredy Gutiérrez y Elkin Manuel Luna, pues en forma  expresa  al  folio  11 la decisión se ocupa de su análisis, sin que, por ende,  tenga  cabida el yerro fáctico por omisión, que, en realidad, conduce de nuevo  a  una  disparidad de criterio sobre el poder suasorio que debió dársele a los  mismos,   pero   que   es   tema  sobre  el  cual  no  es  dable  un  ataque  en  casación.   

5. Finalmente, cuando  quiera  que  se propugna por falso raciocinio¸ es imperativo evidenciar de qué  forma  y  cuál  de  los  elementos que integran el método o sistema de la sana  crítica  en la valoración de las pruebas ha sido transgredido por el juzgador,  esto  es,  indicar  el  fundamento  que  avala  el desconocimiento de las reglas  propias  de  la  lógica,  la  ciencia  o  la experiencia común de que el mismo  emana,  sin  que  una propuesta de estas características abra paso a una velada  opugnación  con  el propio modo en que se han sopesado las pruebas y el mérito  concedido  a  las mismas, bajo cuyo amparo, por lo tanto, no puede ocultarse una  deliberación  libre  opuesta  al  escrutinio  consignado  en  la sentencia para  motivar el acierto y la legalidad de la decisión adoptada.   

6. Por último y como  quiera  que  contra esta determinación se hace legalmente viable la insistencia  prevista  en el artículo 184 de la Ley 906 de 2.004, importa a la Sala advertir  -como  se  hizo  a partir de la providencia fechada el 12 de diciembre de 2.005,  radicado  No.  24.322-  que  dada  la carencia de regulación en su trámite, el  mismo ha de entenderse, así:   

a-  La  insistencia  sólo  puede  ser  promovida  por  el  demandante  dentro de los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación  de  la  providencia que inadmite la demanda de  casación  u  oficiosamente  provocada  dentro del mismo lapso por alguno de los  Delegados   del   Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  –en       tanto       no       sean  recurrentes– el Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o suscrito la  inadmisión.   

b-  La  respectiva  solicitud  puede  formularse  ante  el  Ministerio  Público  a  través  de sus  Delegados  para la Casación Penal, ante uno de los Magistrados que haya salvado  voto  respecto  a la decisión de inadmitir o ante uno de los Magistrados que no  haya intervenido en la discusión.   

c-  Es potestad del  funcionario   ante   quien  se  formula  la  insistencia  someter  el  asunto  a  consideración  de  la  Sala  o  no presentarlo para su revisión y en este caso  así   lo   informará   al   peticionario   en   un  término  de  quince  (15)  días.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

Resuelve  

1.   Inadmitir   la  demanda  de  casación  presentada  por el Fiscal Noveno Especializado de la Unidad Contra la Extorsión  y el Secuestro.   

2.   Contra   esta   decisión  procede  la  insistencia, en términos del artículo 184 de la Ley 906 de 2.004.   

3. Ejecutoriada esta providencia, devuélvanse  las diligencias al Tribunal de origen.   

Notifíquese y cúmplase  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS     MARTÍNEZ        

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO               FERNANDO     ALBERTO  CASTRO           CABALLERO                    

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ                  MARIA        DEL       ROSARIO  GONZALEZ  MUÑOZ                                                                           

AUGUSTO  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                       LUIS      GUILLERMO     SALAZAR  OTERO                                                                                                

JULIO         E.         SOCHA  SALAMANCA                                                              JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                         

NUBIA YOLANDA NOVA GARCIA  

Secretaria  

    

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