34943(19-10-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     nº  34943   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Aprobado Acta Nº 373.  

          Bogotá   D.C.,   diecinueve   (19)  de  octubre  de  dos  mil  once  (2011).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  el  recurso de reposición  interpuesto   por   la   apoderada  de  NOHRA  PERALTA  IBÁÑEZ contra la providencia del 14 de septiembre de  la  anualidad  en  curso,  mediante  la  cual  la  Sala inadmitió la demanda de  revisión  presentada  por  la  ahora  recurrente,  en contra de la sentencia de  segunda  instancia proferida el 21 de noviembre de 2005 por el Tribunal Superior  de  San  Gil, mediante la cual confirmó la sentencia emitida el 8 de febrero de  2002  por  el  Juzgado  Tercero Penal del Circuito de Bogotá, que condenó a la  prenombrada como autora responsable del delito de estafa agravada.   

  ANTECEDENTES  RELEVANTES   

          1.    En    su    oportunidad,    la   apoderada   de   NOHRA  PERALTA  IBÁÑEZ  instauró demanda  de  revisión  contra la sentencia del Tribunal Superior de San Gil en mención,  por  considerar  configurada la causal 3ª de revisión prevista en el artículo  220  de  la  Ley  600  de  2000,  aduciendo la presencia de hecho o prueba   nueva,  con  cuyo  sustento,  en su opinión, se establece que la sentenciada no  cometió el delito por el cual se le condenó.   

2. La Corte, en auto del 14 de septiembre del  presente  año,  inadmitió  el  libelo  considerando que el accionante pretende  prolongar  la  controversia probatoria allende las fronteras correspondientes al  fallo  ejecutoriado,  amén de resultar irrelevantes las pruebas que allega como  soporte de la causal de revisión invocada.   

         

          3.  En memorial que antecede, la apoderada de la condenada interpuso  recurso  de  reposición  contra  la decisión de la Sala. Fundamenta el recurso  con los siguientes planteamientos:   

          En  primer  lugar,  sostiene que con la sentencia del 9 de diciembre  de  2008  proferida  por  el Consejo de Estado se satisface el presupuesto de la  adecuada  sustentación  de  la  acción  y  se  demuestra la intranscendencia e  insignificancia  del  escrito  presentado  por  la sentenciada el 14 de marzo de  1995.   

          Lo  anterior,  en  su  criterio,  porque  en  la referida sentencia,  proferida  con  posterioridad  a  la condena emitida por el Tribunal Superior de  San  Gil,  se  analizó detenidamente el citado escrito, estableciéndose que no  tenía  relevancia alguna para influir en Fonprecom en la toma de la decisión y  en su mantenimiento.   

En  segundo término, por cuanto el problema  en  este  caso se circunscribe a determinar si con el escrito del 14 de marzo de  1995  se  mantuvo  o no en error a Fonprecom. Sobre este particular, refiere que  su  poderdante  no redactó dicho documento, lo cual se comprueba con la cita de  leyes  y  jurisprudencias  allí  contenidas,  que  la  aludida  estaba lejos de  conocer e incluso entender, dada su ignorancia en temas jurídicos.   

A propósito del contenido de dicho escrito,  la  recurrente  destaca  cómo en el mismo aparecen dos asuntos. El primero hace  referencia  a la solicitud del reajuste pensional. En su criterio, tal petición  era  imposible  de  cumplir, pues dicho reajuste ya había sido reconocido en la  resolución  No.  1657  del  30  de diciembre de 1994, frente a cuya expedición  ninguna  injerencia  tuvo  la  hoy  sentenciada,  como lo admitió el Consejo de  Estado,  el  Tribunal Superior y la Corte Suprema. Por eso considera inane y sin  sentido el referido documento.   

El  segundo asunto, según la impugnante, se  concreta  a  la  afirmación  de que el esposo de NOHRA  PERALTA           era          “excongresita”.   Pero   la   condenada,  añade,  explicó  que  tal  afirmación fue fruto de su ignorancia, amén de no  revestir  tampoco  consecuencia alguna, por cuanto el propio Fonprecom le dio en  la  resolución  1214  del  16  de  diciembre  de  1993  el  tratamiento  de  ex  Congresista     al    señor    Alberto    Arbeláez  Londoño,  sin  que  en  su  expedición aquélla haya  tenido  injerencia  o  influencia, como lo reconoció el Consejo de Estado en la  sentencia del 8 de diciembre de 2008.   

En  su  opinión,  la  única  consecuencia  fáctica  y  jurídica  que  eventualmente  produjo la presentación del escrito  consistió  en  permitir a Fonprecon descubrir su error y proceder a corregirlo,  así  fuere  ilegalmente.  De  todas  maneras, estima que en este caso no existe  prueba  alguna  demostrativa  de  que  con  dicho  documento  se  haya mantenido  efectivamente  la decisión contenida en las resoluciones 1214 de 1993 y 1657 de  1994,  por  cuya  razón  dice  no  entender  por  qué  se insiste en hacer esa  afirmación.  Al  respecto,  pide a la Corte indicar concreta y específicamente  cuáles son esas pruebas.   

Y en tercer lugar, asevera no estar ajustada  a  la  realidad la conclusión de la Sala según la cual la demanda solamente se  fundamenta  en afirmar que el plurimencionado escrito no sirvió para inducir en  error    a    Fonprecon,    pues    –añade-  también  se  argumentó  allí  que  ese documento tampoco  servía  para  mantener  en  error  al Fondo. Con el propósito de corroborar su  aserto, transcribe un aparte del libelo.   

Considerando que la sentencia del Consejo de  Estado  proferida  el  9  de  diciembre  de  2008  constituye  un hecho nuevo no  conocido  al  momento de emitirse la condena proferida en contra de la ciudadana  NOHRA   PERALTA   IBÁÑEZ,  finalizó  solicitando admitir la demanda, declarar fundada la causal invocada y  revocar las sentencias cuestionadas.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          El  propósito  del  recurso  de reposición es obtener que el mismo  funcionario   o   corporación   judicial  que  emitió  una  decisión  examine  nuevamente  el  asunto y, bajo una óptica distinta, varíe total o parcialmente  el  criterio  con  sustento  en  el  cual  adoptó el pronunciamiento inicial, o  simplemente lo aclare o lo adicione.    

          Por  supuesto,  en  el  caso  de  pretenderse la modificación de la  determinación,   es  necesario  que  el  impugnante  suministre  suficientes  y  poderosos  elementos  de  juicio  que  conduzcan  a  infirmar  o  desvirtuar los  fundamentos  de  la  providencia, pues sólo de esa manera resultará exitosa la  censura.     

          En  el  caso  analizado,  el  recurrente  insiste  en  señalar  que  en  este  caso  se  configura  la  causal tercera de  revisión,  por  cuanto la sentencia del 9 de diciembre de 2008 proferida por el  Consejo  de Estado estableció que el escrito del 14 de marzo de 1995 presentado  por  la  condenada  NOHRA PERALTA IBÁÑEZ no  tuvo  relevancia  alguna para influir en Fonprecom en la toma de  la decisión y en su mantenimiento.   

          Sin  embargo,  resulta  palmar  que  la  anterior aseveración no se  corresponde  en  su  integridad  con  los  contenidos  del fallo del contencioso  administrativo,  pues  no  es  cierta  la  afirmación  según  la  cual  en esa  decisión  se  estableció  la  falta  de relevancia del mencionado escrito para  mantener   la   decisión  previamente adoptada.   

La  sentencia  del  Consejo  de  Estado,  en  realidad,  solamente  aborda la temática relacionada con la inducción en error  de  la  administración, concluyendo en la inexistencia del mismo, por cuanto si  el  reconocimiento  del  reajuste  pensional  se  produjo  con anterioridad a la  presentación  del  escrito  del 4 de marzo de 1995, resultaba obvio deducir que  este  último no pudo influir en la expedición del acto administrativo. De ahí  entonces  que  hubiese  declarado  la  nulidad  de las resoluciones mediante las  cuales  la  propia  administración,  sin  contar  con  la  autorización  de la  interesada, revocó dicho reconocimiento.   

          Pero  el  fallo  en mención para nada se ocupó de la problemática  atinente  al mantenimiento del error, efectuado a partir de la presentación del  escrito  del  4  de  marzo  de  1995,  cuestión sobre la cual se fundamentó la  condena  penal proferida por el Tribunal Superior de San Gil. En ese sentido, se  impone  reiterar  el  criterio plasmado en el auto recurrido, es decir, la falta  de  relevancia  del  pronunciamiento  del contencioso administrativo frente a la  conclusión  de  los  jueces de instancia, quienes no sustentaron la condena con  cimiento  en  la inducción en error, “sino merced al  aprovechamiento  que  la  aludida hizo del yerro cometido por la administración  para  mantenerlo  en  el  mismo y continuar disfrutando de un monto pensional al  cual no tenía derecho”.   

     

Ahora bien, los argumentos expresados por la  impugnante  contra  el  anterior  criterio  de los juzgadores no pasa de ser una  prolongación   de   la  controversia  probatoria  definida  en  los  fallos  de  instancia,  en  cuyas  decisiones, por tanto, quedaron plasmados los fundamentos  de  ese  orden, no son susceptibles de cuestionamiento por vía de revisión, so  pena  de  desconocerse el principio de la cosa juzgada, sólo removible mediante  la  demostración de alguna de las causales previstas legalmente para el efecto,  a  lo  cual  no  ha procedido la demandante, quien acude, incluso, a situaciones  fácticas  que  no  se  corresponden  con  la realidad, apartándose así de las  exigencias  de  claridad  y  precisión,  que  debe  satisfacer un libelo de tal  naturaleza.   

Como, en consecuencia, el impugnante no logra  infirmar  o  desvirtuar  los  fundamentos de la decisión objeto del recurso, la  Sala se abstendrá de reponerla.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

         NO    REPONER    la   providencia   del  14     de      septiembre      ayo  de  la anualidad en curso, mediante la cual la Sala inadmitió  la  demanda  de revisión presentada por el apoderado  de      NOHRA     PERALTA     IBÁÑEZ.   

         Contra  esta  decisión  no procede    recurso   alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                 JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                

                                                                                Comisión de servicio   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO          SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                         

                                                                                                              Excusa justificada   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                          AUGUSTO     J.     IBÁÑEZ    GUZMÁN              

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                JULIO            ENRIQUE            SOCHA            SALAMANCA                 

                                Impedido   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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