34948(23-02-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 34948  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMAN  

                                    Aprobado Acta N° 60   

Bogotá,  D. C., veintitrés (23) de febrero  de dos mil once (2011).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La Sala examina los presupuestos jurídicos,  lógicos  y  argumentativos  expuestos  por el apoderado del señor Enot  Antonio Argote Rodríguez, con el fin  de  resolver  sobre  la admisión de la demanda de casación propuesta contra la  sentencia  dictada  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Valledupar  el  21  de  abril  de  2010, que confirmó con una modificación la condenatoria  proferida  por  el Juzgado 1 Penal del Circuito de la misma ciudad el 8 de julio  de  2009,  en cuanto impartió condena únicamente por el delito de contrato sin  cumplimiento de requisitos legales.   

HECHOS  

Llegaron  a conocimiento de la autoridad por  virtud  de  la  denuncia  formulada  por el señor Ernesto Mejía Salguero quien  informó  las  distintas  irregularidades advertidas en los contratos celebrados  para  los  meses  de  noviembre y diciembre de 1998, enero y septiembre de 1999,  por  el  entonces  Alcalde  de  Codazzi,  Enot Antonio  Argote    Rodríguez,    cuyo   objeto   contractual  –en   su   mayoría-  se  circunscribía  a  la  pavimentación de las calles de la ciudad, los que fueron  fraccionados  para  que  los  topes  no  reclamaran  mayores  formalidades  y en  algunos,     no     se     constituyeron    pólizas    o    fueron    obtenidas  tardíamente.   

ACTUACION PROCESAL  

1.   Mediando investigación previa, el  23        de        mayo        de        20011  se  ordenó  por  parte de la  Fiscalía  11  Delegada  ante  los  Juzgados  Penales del Circuito de Valledupar  apertura  de  investigación  en contra de Enot Antonio  Argote   Rodríguez,   por  las  presuntas  conductas  punibles  de interés ilícito en la celebración de contratos, en concurso, con  contrato  sin  cumplimiento  de  los requisitos legales, actuación en la que si  bien  en  principio,  el  5  de  noviembre  de 2002 se abstuvo el funcionario de  imponer       medida       de      aseguramiento2,  por  virtud  del  recurso de  apelación   la   Fiscalía  Tercera  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Valledupar   dispuso   su   revocatoria   y   el   proferimiento  de  detención  preventiva3.   

2.  El  30  de marzo de 2004 se calificó el  mérito  del  sumario  en  la modalidad de resolución de acusación4, decisión que  al  ser  objeto  del  recurso  de  apelación  recibió  el  20  de mayo de 2004  confirmación   integral   por  parte  del  superior5.   

3. Una vez evacuada  la  etapa  del  juicio, el 8 de julio de 2009 el Juzgado 1 Penal del Circuito de  la  misma  ciudad  profirió  sentencia  condenatoria  en contra de Enot   Antonio  Argote  Rodríguez  en  su  calidad  de  autor  del  delito  de  interés  ilícito  en  la  celebración de  contratos,  en  concurso,  con contrato sin cumplimiento de requisitos legales y  le  impuso  una  pena principal de 72 meses de prisión y multa equivalente a 50  salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes6.   

4.  La  decisión fue recurrida y confirmada  por  la  Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal Superior de Valledupar el 21 de  abril  de  20107,  con  la  modificación  en cuanto a que la sentencia condenatoria  sólo   fue   por   el   delito   de   “(celebración    de)    contrato    sin  cumplimiento   de   requisitos  legales”,  lo  que  conllevó  a que tasara la pena en 50 meses de prisión,  multa  de  35  salarios mínimos legales mensuales vigentes y la inhabilitación  de   derechos   y   funciones   públicas   por  el  mismo  tiempo  de  la  pena  principal.   Del  mismo  modo,  sustituyó  la  sanción  privativa  de  la  libertad por la de prisión domiciliaria.   

LA DEMANDA  

El  defensor  del  procesado  Enot  Antonio Argote Rodríguez postula dos  cargos, así:   

Cargo primero (principal): nulidad al amparo  de la causal tercera, por violación al derecho de defensa.   

1.   Considera  el  casacionista  que  los  juzgadores  de  instancia  incurrieron en un vicio de garantía que vulneró los  artículos  29  de  la  Constitución Política y el 8, 13 y 306, numeral cuarto  del  Código  de  Procedimiento Penal, al no respetar el componente fáctico que  les imponía la resolución de acusación, pues:   

(i)  Los operadores judiciales no respetaron  el  esquema  argumental  y  conceptual  de la acusación al no existir simetría  entre  la  sentencia  y la argumentación del cargo consignado en la acusación,  pues    aquél    lo    constituyó   “la  trasgresión  (sic)  del principio de transparencia8”:   

“no es lo mismo,  acusar  y  defenderse  por  la  vulneración  de  un  principio de contratación  (transparencia,  responsabilidad,  economía)  que  con  fundamento en concretos  requisitos                  legales9”   

“…en  ningún  segmento,  porción o  párrafo  de  la  acusación,  se  examina  la  pretermisión de requisito legal  alguno10”   

(ii)  Uno  y  otro  marco fáctico se ofrece  totalmente   diverso.   El  núcleo  fáctico  tenido  en  cuenta  por  los  juzgadores es distinto al determinado en el pliego acusatorio   

(iii)  En la resolución de acusación se le  elevaron   cargos   por   trasgresión  al  principio  de  transparencia  en  la  celebración  de  los  contratos,  en  contravía  de  ello,  los juzgadores, lo  condenaron  por  irregularidades  surtidas  en  el  trámite contractual, lo que  constituye en su sentir una diferencia radical y sustancial.   

2.   Se  ocupó en distintos apartes de  citar  in  extenso  argumentos que con idéntico sentido había presentado en el  trámite  del  recurso  de  apelación  referidos  a la congruencia que se ha de  predicar entre acusación y sentencia.   

Afirma,  que  no  existe  simetría entre la  sentencia  y  la argumentación del cargo consignado en la acusación, pues esta  última  se  centró  en  la  trasgresión  al principio de transparencia que se  predica  en  la  contratación  administrativa,  en  tanto, que el juez singular  “se aplicó a revisar cada  uno  de los contratos y a pautar trasgresiones de requisitos legales en cada uno  de    ellos11”;  consideración  similar que efectuó  el  juez  de  segunda  instancia  pues  se  ocupó  del  incumplimiento  de  los  requisitos        legales,        “desconociendo  que la acusación se edificó sin miramiento de cada  uno  de los requisitos legales que se exhiben en las sentencias demandadas, sino  (se  recalca)  en  la  potísima razón del vulneramiento (sic) del principio de  transparencia  por  no  haberse aplicado la ruta de la licitación pública sino  la  contratación directa”12.   

Considera, que las sentencias desbordaron los  términos  y  alcances  de  la  acusación  y  sorprendieron al procesado y a su  defensa  con  “la puesta en  escena   de   irregularidades   específicas   que   mediaron   en  el  trámite  contractual”,   las  que  –insiste- no fueron aducidas en el pliego calificatorio.   

La  violación  a  la  garantía  del debido  proceso  en  su  manifestación  del  derecho  a  la  defensa,  es  ostensible y  manifiesta,  luego  la  nulidad es la única actuación pertinente para corregir  la  problemática puesta de presente en aras a que se reponga la actuación y se  profiera una nueva decisión.   

Segundo  cargo.  Con apoyo en la causal  segunda  del  artículo  207  del  Código  de Procedimiento Penal, por falta de  congruencia  entre  la  resolución  de  acusación  y  la sentencia.   

Acusa  las sentencias de ser violatorias del  artículo    29    de    la    Constitución   Política   y   de   “la  ley  procesal  penal del 2000 (Ley  600       numeral       2       (sic)”.   

Luego de citar apartes del pliego acusatorio  y  del  fallo  del  Tribunal,  destaca  –con  plena  identidad  de  la   tesis  esbozada  en  el  cargo  anterior- que el argumento fáctico descansó sobre la  transgresión  del  principio  de  transparencia, el que fue desquiciado por los  juzgadores   de  instancia,  pues  su  soporte  lo  constituyó  vulneración  a  concretos requisitos legales esenciales de los contratos.   

Destaca,  que  las  sentencias  de  primer y  segundo  grado fueron sorpresivas al desconocer los argumentos de la resolución  de acusación.   

La  Sala  anuncia,  que  toda  vez  que  la  argumentación  es  idéntica  a  la  desarrollada en el primer cargo, la que ya  fuera enseñada, ello releva su presentación.   

Por lo anterior, solicita casar el fallo por  vulneración  al principio de congruencia entre acusación y sentencia, se anule  y  proferir  el  de  reemplazo  que  absuelva a su defendido del cargo imputado.   

CONSIDERACIONES  

I.      Inadmisión     de     la  demanda.   

1.-  Cualquiera  sea  la causal invocada, la  demanda  de  casación  no es un escrito de libre elaboración en tanto que debe  cumplir  con  los  requisitos  establecidos  en  el artículo 212 del Código de  Procedimiento  Penal,  como  citar  las  normas  que  se consideren infringidas,  determinar  la  clase  de quebrantamiento, indicar los fundamentos completos con  claridad,  precisión  y  lógica,  en  armonía  con  la  naturaleza  del vicio  reprochado,   además   de   demostrar   la   trascendencia   del  yerro  en  la  decisión.   

2.  La  Corte,  de  tiempo atrás, ha venido  insistiendo  en  que  el  juicio  de  admisibilidad  de una demanda de casación  comprende  el estudio de dos aspectos, (i)    la    idoneidad   formal,  que  guarda  relación  con  el cumplimiento de las exigencias de  claridad,  concreción  y  debida  fundamentación  requeridas  por  la ley y la  lógica  de  la  causal  aducida,  y (ii) la    idoneidad   sustancial,  que apunta con la aptitud del escrito para la realización de los  fines  del  recurso  en los precisos términos señalados en el artículo 206 de  la  Ley  600  de  2000, normatividad bajo cuya égida se desarrolló el presente  proceso.   

Ahora,  si  este  doble  escrutinio  arroja  resultados  negativos,  ya  sea porque se advierte que la demanda desatiende las  exigencias  mínimas  de contenido formal que la normatividad y la teoría de la  casación  exigen  para  poder  transitar hacia su estudio de fondo, o porque de  entrada  se  establece  que  el  escrito  es inidóneo para el fin propuesto, la  decisión  deber ser la de inadmisión, ello con el propósito de resguardar los  principios de economía procesal y de eficacia de la justicia.   

   

3. Como del mismo planteamiento de los cargos  se  observa  que  la  demanda no supera el examen propuesto, se ha de inadmitir.  Las razones pasan a verse:   

Primera.-  Se  aprecia  que  el  demandante  formuló  dos  cargos  contra  la  sentencia  como  principales,   cuando   en   este   caso  concreto  la  técnica  aconsejaba  la  postulación  del  reproche  al amparo de la causal tercera como principal, y el  segundo, como subsidiario.   

Segundo.  En  el  recurso  extraordinario  de  casación rige el  principio  de  autonomía  de  las  causales  y  de los motivos de casación, en  virtud  del  cual  cada  una  tiene  su particular estructura, demandan precisas  formalidades  en  su  demostración  y tienen sus propias consecuencias. Esto es  relevante  si  se  considera  que en el segundo cargo, combinó los reproches de  nulidad  con los de congruencia ya que los reitera con idénticos planteamientos  a los presupuestos en el primero.   

Tercero.-   La  supuesta  violación  al  derecho  de defensa fue tesis cuya demostración no se  asumió en la demanda pues se limitó a formularla.   

Frente  al  enunciado  anterior,  el  censor  entremezcla  los  derechos  al  debido proceso y a la defensa, soslayando que si  bien  el segundo es componente del primero, han sido claramente diferenciados en  la   ley  y  la  jurisprudencia,  a  tal  punto  que  su  formulación  requiere  postulación   separada   y   desarrollo  autónomo  considerando  que,  por  su  naturaleza,  el  primero  es vicio de estructura, en tanto que el segundo, lo es  de  garantía13.   

Cuarto.- Si bien la  Corte  ha  aceptado  que la falta de armonía entre la acusación y la sentencia  constituye  un  error in procedendo que desquicia las bases de la investigación  y  del  juzgamiento,  motivo  por  el  cual,  se  puede acudir tanto a la causal  segunda  como  a  la tercera de casación, pues en determinados eventos, como el  sugerido  por  el  casacionista,  se  pueden  afectar eventualmente los derechos  fundamentales  de  los  sujetos  procesales,  como  es  el  de  la  defensa  del  procesado,  ya  que  se  le sorprende en el fallo con una imputación que no fue  objeto  de  debate  en el juicio por no ser considerada en el pliego acusatorio,  por   lo   que   no   constituye   un   desatino   técnico   invocar   las  dos  causales.   

Sin  embargo,  como  ya  se  dejó visto, la  postura  asumida por el libelista ignora el principio de autonomía que gobierna  el  recurso de casación, conforme al cual cada causal tiene su particular forma  de  formulación, demostración y alcance, de donde no le era permitido que bajo  idénticos argumentos desarrollara las dos causales.    

Resta  señalar,  además,  que  el reproche  evidencia  otra  inconsistencia  en punto de los efectos otorgados a los motivos  invocados,  pues  si  lo  que  se  pretende  es demostrar incongruencia entre la  resolución  de  acusación  y  el  fallo,  independientemente  de  que  con tal  propósito  se  acuda  a  la causal segunda o a la tercera de la Ley 600 de 2000  –como así lo ha permitido  la    Sala14-  o, como lo prefiere el libelista, invocando las dos, de cualquier  forma   la   corrección  que  se  impone  no  es  siempre  la  declaratoria  de  nulidad.  Las razones:   

(i) Si el fallo respetó el núcleo fáctico,  lo propio por parte de la Sala sería emitir un fallo de reemplazo.   

     

i. En  tanto,  de  acreditarse que la  imputación  fáctica  es  distinta  a  la  adoptada  en   la  sentencia de  instancia  no  es  posible corregir mediante un fallo de reemplazo sino mediante  la  declaratoria  de  invalidez  de  la  actuación procesal, con sujeción a lo  establecido en el artículo 217, según el cual:     

“Cuando  la  Corte aceptare como demostrada  alguna de las causales propuestas procederá así:   

Si  la causal aceptada fuere la primera, la  segunda  o  la  de  nulidad  cuando  ésta  afecte  exclusivamente  la sentencia  demandada, casará el fallo y dictará el que deba reemplazarlo.   

Si  la  causal  aceptada  fuere la tercera,  salvo  la  situación  a  que se refiere el numeral anterior, declarará en qué  estado  queda  el  proceso  y dispondrá que se envíe al funcionario competente  para   que  proceda  de  acuerdo  a  lo  resuelto  por  la  Corte”  (subraya fuera de texto).   

Las incorrecciones denotadas en precedencia,  conducen a la inadmisión del reproche.   

Quinto.- De tenerse  por  superados los defectos formales de la demanda, igual deviene su rechazo por  inidoneidad  sustancial,  toda  vez  que no se configuró incongruencia entre la  resolución  de acusación y el fallo y, por ende, tampoco se erige quebranto al  debido proceso y al derecho de defensa.   

Es  lo  que  se  verifica  en  el caso de la  especie  dado  que,  como fácil se observa, el sentenciador de segundo grado no  introdujo  hechos  o  varió  los  declarados en la resolución acusatoria, como  para  de ahí colegir, como lo hace erróneamente el libelista, quebranto alguno  al derecho de defensa por sorprender con esa modificación.   

En contravía con lo sostenido en la demanda,  “…en  ningún segmento,  porción  párrafo  de  la  acusación,  se  examina  la  pretermisión de   requisito            legal           alguno15”  en  la resolución de acusación de primera instancia se le imputó expresamente  al acusado:   

“…De  verdad  que  el interés por favorecer a determinadas personas con los contratos para la  realización  de obras en el municipio de Codazzi, al igual que el de suministro  de   algunos   mercados,   brilla   ojos  vistos  en  el  dossier,  al  punto  que  dejaron  de  cumplirse  con  los requisitos que los  mismos  demandaban como lo era en la pavimentación y  habilitación  de  las vías, por tratarse del mismo objeto y estar en una misma  imputación  presupuestal,  la  selección  del  contratista  por  licitación o  concurso  público;  pero  para  obviar  tal forma de  escogencia   del   contratista,  se  fracciono  (sic)  aquellos  contratos,  con  los  resultados  plasmados  en el dossier16”.(subraya  propia).   

Por  su  parte, el Ad quem en total armonía  con        la        acusación,       señaló17:   

“En  noveno  lugar,  no  queda  duda alguna de que el Alcalde violó en repetidas ocasiones e  incluso  dentro de un mismo contrato el principio de legalidad contractual y que  esa  violación  recayó  sobre  requisitos sustanciales.  Básicamente, el  delito  de  celebración de contratos sin cumplimiento de requisitos legales que  se  deduce  recae  en  estos  comportamientos:  haber  fraccionado    contratos   de   pavimentación   (i)  con  el  fin de esquivar la contratación solemne que  le  impedía contratar directamente según el valor sumado de cada contrato y el  monto  del  presupuesto  municipal (ii); no contar en  algunos  casos  con  el  certificado de disponibilidad presupuestal (iii); hacer  una  adición  por  medio  de  un  contrato  cuando la obra contratada ya estaba  liquidada,  terminada  y  entregada  (iv)  violar  el  principio   de  transparencia,  ya  que  no  existió  selección  objetiva  de  los  contratistas,  no  presentaron cotizaciones en el  número  mínimo  exigido, no se dieron convocatorias previas y los contratos ni  siquiera    fueron   publicados   (v)”.             (subraya  propia).                                     

Entonces, el cotejo demuestra la impropiedad  del  reproche. No existió incongruencia entre la resolución de acusación y la  sentencia,  pues  el señalamiento erróneo por parte del casacionista en cuanto  a  que  en  la  acusación  sólo  se  le enrostró trasgresión al principio de  transparencia,  en  tanto  que en las sentencias, los juzgadores le recriminaron  irregularidades   surtidas  en  el  trámite  contractual,  se  traduce  en  una  imprecisión conceptual.   

Sexto.  En  los  desajustes  reseñados,  encontraría la Sala motivo suficiente para concluir la  ineptitud  del  libelo,  sin  embargo,  en  aras  de responder íntegramente los  argumentos  propuestos y dentro de la función pedagógica de la Sala, igual, ha  de  decirse que la Ley 80 de 1993 (Estatuto General de la Contratación  de  la  Administración  Pública),  estableció  las  reglas  y principios como los  parámetros  jurídicos en los que obligatoriamente deben moverse los servidores  públicos,  junto  con  los particulares que se eleven a la misma categoría por  la  naturaleza  de  la  tarea a desarrollar en la celebración de contratos; por  esta  potísima  razón, los postulados que guían la función pública, generan  una     certidumbre,     confianza,    rectitud,    probidad,    integridad    y  ecuanimidad.   

En ese orden de  ideas,  tanto  los principios de moralidad, eficacia, economía, imparcialidad y  publicidad  consagrados  en el artículo 209 de la Carta, como los principios de  transparencia,  economía y responsabilidad previstos en los artículos 23, 24 y  26  de  la  Ley 80 de 1993, componen materialmente el tipo penal de celebración  de  contrato  sin cumplimiento de requisitos legales, lo que por contera lleva a  declarar la impropiedad del reproche.   

Es  por ello, que contrario al planteamiento  defensivo,   nada  se  oponía  a  que  se  considerara,  entre  otros,  que  el  quebrantamiento      al      principio     de     transparencia     –en    el    que    se    centra   su  inquietud-  por  parte  del  acusado  le  significaba  compromiso penal en el delito por el que se le juzgó.   

Séptimo.  La  función  de  la  Corte  en  la calificación de la demanda es neutral, no puede  corregir,  modificar  ni  de  otra  manera exceder los límites que le impone el  libelo  o  desconocer  la  voluntad  del  recurrente,  pues  por el principio de  limitación  sus  facultades  están  restringidas  a responder los cargos de la  manera  como  estos  le  fueren  presentados, con la sola excepción del decreto  oficioso  de  la nulidad o la violación a los derechos fundamentales, la que al  no  poder  ejercer  fuera  del  fallo,  supone  de igual modo la sujeción de la  demanda a las exigencias formales prevenidas (art. 216 ídem).   

Como   la   Corte   no  puede  suplir  las  deficiencias  ni  corregir  las  imprecisiones  de  la demanda presentada por el  defensor    del   procesado   Enot   Antonio   Argote  Rodríguez,  se  impone su inadmisión, de conformidad  con  lo  dispuesto  por  los  artículos  221 y 213 del Código de Procedimiento  Penal.   

II.  La casación oficiosa  

La    Corte    advierte    –como  ya  lo  ha  efectuado  en  otras  oportunidades-18  la  necesidad  de acudir a la facultad oficiosa que le confiere el  artículo  216  de  la  Ley 600 de 2000, ante la infracción de la garantía del  debido    proceso    del   enjuiciado   por  parte del Tribunal Superior de Valledupar al desatar el recurso  de apelación interpuesto contra la sentencia condenatoria.   

De  la misma manera, se ha dicho, que cuando  se     trate     de     ejercer     su     función     oficiosa    –como  en  este caso- no será necesario  el  traslado  al  Ministerio Público merced a los postulados de pronta y eficaz  administración          de          justicia19.   

La temática a desarrollar se concentra en el  delito  de  interés  en  la  celebración  de  contratos por el que había sido  condenado  en  primera instancia el acusado, ilicitud frente a la que el Ad quem  consideró   “La   Sala  confirmará       el       fallo       condenatorio       que       modifica   para  quitar  el  delito  de  interés       en       la       celebración      de      contratos” que se presentaba un concurso aparente  de  tipos  penales,  lo  que  lo  llevó  a  adecuar  la  pena, sin embargo, tal  determinación  no  fue  tenida  en  cuenta  en la parte resolutiva del fallo de  segunda instancia.   

En  consecuencia,  de  oficio,  se  casará  parcialmente  la  sentencia  impugnada  para  absolver  al  señor  Enot  Antonio  Argote Rodríguez del delito  de interés en la celebración de contratos.   

En  lo  demás  rige  sin  limitaciones  la  sentencia examinada.   

III. Una anotación final.  

La  Sala  eleva un respetuoso pero vehemente  llamado  de  atención  a  los  funcionarios  judiciales que intervinieron en la  actuación,  pues  a  no dudarlo el trámite adelantado en el presente asunto no  constituye  un  paradigma  en la administración de justicia, pues el expediente  permaneció durante cinco años ante el juez de conocimiento.   

A  ello  se suma, que como bien lo señaló,  aun  cuando  en  forma  tímida el Tribunal Superior al conocer de la alzada, se  desatendió  abiertamente  por  el  ente acusador que, en el actuar criminal del  acusado  concurrió  una  pluralidad  de actos irregulares en la celebración de  los   contratos,   sin   embargo,   se   desestimó  el  concurso  homogéneo  y  sucesivo.   

En  ello,  descansa  el  resulto de la Sala.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Primero.-  Inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  del acusado  Enot    Antonio    Argote    Rodríguez.   

Segundo.-.  Casar    oficiosa  y  parcialmente  el  fallo y, en consecuencia, absolver al  señor        Enot       Antonio      Argote  Rodríguez  del  delito de interés en la celebración  de contratos.    

En  lo  demás  rige  sin  limitaciones  la  sentencia examinada.   

En     consecuencia,     DEVOLVER  la  actuación  al  Tribunal  de  origen.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

         

         

JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

              Salvamento de voto   

            

FERNANDO ALBERTO  CASTR0 CABALLERO  

SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ   

            

ALFREDO     GÓMEZ  QUINTERO  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

            

AUGUSTO    J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN  

JORGE    LUIS   QUINTERO  MILANÉS             

JULIO    ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Cfr.  folios 93-96 del cuaderno original número 1.   

2 Cfr.  folios 154-159 ibídem.   

3 Cfr.  folio 178-184 ibídem.   

4 Cfr.  folio 186-195 cuaderno original número 4.   

5 Cfr.  folios 268-275 ib.   

6 Cfr.  folio 204-229 cuaderno original número 5.   

7 Cfr.  folios 58-67, cuaderno del Tribunal Superior.   

8 Cfr.  folio 100 cuaderno del Tribunal.   

9 Cfr.  folio 103 ib.   

10 Cfr.  folio 102 ib.   

11  Cfr. folio 100 cuaderno del Tribunal.   

12  Cfr. folio 101 cuaderno del Tribunal.   

13  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, sentencias de  octubre18  de  2001,  radicación  14.834,  y  mayo  15  de 2003,  radicación 17.141, entre otras.   

14  Entre  muchas  decisiones en ese sentido, pueden consultarse sentencias del 4 de  agosto  de 2003, rad.   15415, y del 4 de abril  y 5 de noviembre  de 2003, rads. 20943 y 13943, respectivamente.   

15  Cfr. folio 102 cuaderno del Tribunal.   

16  Cfr.  folio 193 cuaderno original número 4 que corresponde al pliego acusatorio  de primera instancia de fecha 30 de marzo de 2004.   

17  Cfr. folio 65 cuaderno del Tribunal.   

18  Cfr. entre otras, radicación 26122, 2 de julio de 2008.   

19  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación  Penal,  radicación  25.700,  sentencia      del      26      de      agosto     de     2009:     “…Este   criterio   del   ejercicio  inmediato  de  la  facultad  oficiosa  de  la  Sala Penal de la Corte sin previo  traslado  al  Delegado  de la Procuraduría, hasta ahora permanece invariable en  procesos  regidos  por la sistemática procesal establecida en los Decretos 2700  de  1991 y Ley 600 de 2000, e incluso en aquellos tramitados con sujeción a los  preceptos  del  nuevo modelo de enjuiciamiento oral, es decir, el previsto en la  Ley       906       de       2004”.     

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