34671(08-05-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 34671  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado    acta    No.    168          

Bogotá,   D.   C.,    ocho  de  mayo  de  dos mil doce.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal   de   la   demanda   de   revisión   presentada   por  el  defensor  del  sentenciado  JAIME ALBERTO  GÓMEZ    VALENCIA,    contra    la    sentencia       proferida  el  30  de  enero  de  2008  por la Sala de Casación Penal de la  Corte   Suprema   de   Justicia,   mediante   la   cual   decidió  no  casar  el fallo de segunda instancia  emitido  el  17  de  junio de  2004    por   la   Sala   de   Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Armenia,   confirmatorio        del        dictado       el       13  de febrero  de    2004  por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  esa  misma  ciudad,  por cuyo medio  condenó  al  accionante  a  las penas principales de  32     años  y  6 meses de prisión  y  multa  en  cuantía de 16250  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes, como   consecuencia  de  hallarlo  autor  penalmente   responsable  del  concurso  de   delitos   de  secuestro  extorsivo  agravado,  hurto  calificado y fabricación y porte de armas de fuego de defensa  personal.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL.  

1.-  La  cuestión  fáctica  y  el trámite  ordinario   del  proceso  fueron  reseñados  por  la  Corte, de la manera siguiente:   

“1.)  El  Tribunal  efectuó  la  reseña  fáctica así:   

‘El veintitrés  (23)  de  mayo  de  dos  mil  dos (2002), los señores Giovanny Muñoz Rendón y  Rolando  Alfredo  Rubiano Camacho, quienes laboran en esa fecha como integrantes  del  cuerpo  Técnico  de  Investigaciones de la Fiscalía General de la Nación  (C.T.I.),  se  desplazaron,  en  compañía  del particular Jaime Alberto Gómez  Valencia,  desde  Manizales  hasta  Armenia,  a  donde  llegaron  hacia el medio  día.   

‘En Armenia, se  hicieron  presentes  en  la  calle  14,  número 15-28, donde preguntaron por el  señor  Raúl  Darío  Rivera  Barajas.  Como  éste no se encontraba decidieron  llamarlo  a su teléfono celular. Cuando Darío acudió al sitio, los hombres le  hicieron  conocer  que  laboraban como investigadores del mencionado organismo y  que  necesitaban  trasladarlo para adelantar averiguaciones por un hurto. Rivera  los acompañó.   

‘El  vehículo  particular  en  el  que se transportaban los visitantes tomó rumbo a Manizales.  En  el  trayecto  entre  Chinchiná  y la capital caldense, en el sitio conocido  como  La Violeta, se detuvo el automotor. Allí subió al mismo el señor Camilo  Grajales  Flórez  y  descendieron  los  miembros  del  CTI.  Los investigadores  continuaron  su  viaje  hacia Manizales, en transporte público, y los ocupantes  del  automotor  particular  se  dirigieron  hacia  la  finca Piamonte, vereda La  Esmeralda,  de  Chinchiná. Allí el señor Rivera fue custodiado durante varias  horas  por  Edgar  de  Jesús Soto Rendón, apodado “Chapulín”. En el mismo  sitio,  Jaime  Gómez  y  Camilo Grajales despojaron al cautivo de varias de sus  pertenencias.   

‘Más  tarde,  hasta  ese  predio llegaron Milciades Correa Salazar y otros individuos, quienes  reclamaron  a  don  Raúl  Darío  dinero  por  que  supuestamente  éste había  participado  en el hurto de un ganado. En esa misma fecha, Rivera fue trasladado  a  la  finca  Sinaí,  ubicada  en  la vereda Los Arrayanes del municipio de San  José (Caldas), donde estuvo encadenado durante varios días.   

‘El cinco (5) de  junio  de  dos mil dos (2002) fue llevado el cautivo hasta la finca Las Colinas,  de  propiedad  de  Milciades  Correa  Salazar,  fundo localizado en la vereda La  Cabaña,  del  municipio  de  Manizales,  donde  estuvo  encadenado a una cama y  custodiado  por  José  Fernando  Grajales  Gálvis. Al día siguiente, el grupo  GAULA de Caldas logró el rescate del secuestrado.   

‘Durante  el  tiempo  de  cautiverio,  la  víctima estuvo vigilada por hombres quienes usaban  armas          de         fuego’.   

“2. La Fiscalía Segunda Delegada ante el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Armenia,  Quindío,  con  base en la denuncia  formulada  por  la  señora Elsy Quiroga Flechas, esposa del señor Raúl Darío  Rivera Barajas, inició investigación previa.   

“3.  El 6 de junio de 2002 algunos de los  partícipes  fueron  capturados  en  flagrancia  y,  por  ende,  se  decretó la  apertura  de  instrucción  vinculando  mediante  indagatoria  a CAMILO GRAJALES  FLÓREZ,  Edgar  de  Jesús Soto Rendón, Erasmo Antonio Zapata Cubiedes, Martha  Inés  Loaiza  Loaiza,  JOSE  FERNANDO GRAJALES GÁLVIS, como también a ROLANDO  ALFREDO  RUBIANO  CAMACHO y GIOVANNY MUÑOZ RENDÓN, estos últimos miembros del  Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía.   

“4. El 19 de junio siguiente le resolvió  la  situación  jurídica  de  los  vinculados  con  medida  de aseguramiento de  detención  preventiva  por  los  delitos de secuestro extorsivo agravado, hurto  calificado  y  porte ilegal de armas de defensa personal, con excepción de Jhon  James  Zapata  y  Martha  Inés  Loaiza Loaiza respecto de quienes se abstuvo de  gravarlos con similar medida.   

“5. También fueron vinculados al proceso  Milciades  Correa  Salazar  y  Jaime  Alberto  Valencia mediante declaración de  persona  ausente,  contra  quienes  también  dictó  medida de aseguramiento de  detención    preventiva,    como    presuntos    coautores   de   los   delitos  aludidos.   

“6.  Previo  cierre de la investigación,  mediante  resolución  de  21  de enero de 2003 se calificó el mérito sumarial  con  resolución  de  acusación  en contra de CAMILO GRAJALES FLÓREZ, Edgar de  Jesús  Soto  Rendón, GIOVANNY MUÑOZ RENDÓN, ROLANDO ALFREDO RUBIANO CAMACHO,  JOSE  FERNANDO  GRAJALES  GÁLVIS,  Jaime  Alberto  Gómez Valencia y Miliciades  Correa  Salazar  por  los  mismos  delitos  que  se  les  dedujo  al  momento de  resolverles la situación jurídica.   

“En relación con Erasmo Antonio Cubiedes,  Martha  Inés Loaiza Loaiza, Jhon James Zapata y Carmen Sofía Loaiza Loaiza, se  precluyó la investigación.   

“7.  Ejecutoriada  la acusación el 17 de  febrero  de  2003,  la  actuación  fue  remitida  al Juzgado Penal del Circuito  Especializado  de Armenia y realizadas las audiencias pública y preparatoria el  13  de  febrero de 2004 dictó la sentencia de primer grado a través de la cual  los  acusados  fueron  condenados  a las penas principales de 32 años y  6  meses  de  prisión,  multa  equivalente  a  16.250  salarios mínimos mensuales  vigentes,  la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones públicas por  el  término  de  20 años y al pago de 300 salarios mínimos mensuales vigentes  por   concepto   de   perjuicios   provenientes   de  la  ejecución  del  hecho  punible.   

“Les  negó la suspensión condicional de  la pena privativa de la libertad.   

“8.  El  Tribunal  Superior de Armenia al  conocer   de   la   anterior  decisión  en  virtud  al  recurso  de  apelación  interpuesto,  por  medio  de  sentencia  de  17  de  junio  de 2004 la confirmó  respecto  de CAMILO GRAJALES y Jaime Alberto Gómez Valencia, y en relación con  los  demás  acusados  revocó  la  condena  por  el  delito de hurto calificado  diminuyéndoles  la  pena  a  31  años y 6 meses de prisión; confirmándola en  todo lo demás.   

“Contra   la   sentencia   del  segundo  instancia,  los  defensores  de GIOVANNY MUÑOZ RENDÓN, ROLANDO ALFREDO RUBIANO  CAMACHO,   JOSÉ   FERNANDO   GRAJALES   GÁLVIS   y   CAMILO  GRAJALES  FLÓREZ  interpusieron      oportunamente      el      recurso      extraordinario     de  casación”.   

2.-   Mediante   sentencia  de  casación  proferida   el   30   de   enero   de  2008,  la  Corte  resolvió  “No      casar      el      fallo  impugnado”1.   

La demanda.  

Con   apoyo   en  la  causal  tercera  de  revisión  prevista  por el  artículo  220  de  la Ley 600 de 2000 el defensor del  sentenciado  JAIME ALBERTO  GÓMEZ  VALENCIA solicita la revisión de la sentencia  de  primera instancia, “y en lo que sea pertinente  de la sentencia de segunda instancia”.   

En  torno a la causal tercera, como       “fundamentos      de  hecho”      menciona      que     “la  actividad  exitosa  del  Gaula Caldas en la liberación del  secuestrado  Raúl  Darío  Rivera  Barajas y en la desvertebración de la banda  delincuencial,   su   captura  y  posterior  condena  lo  fue  en  razón  a  la  información  y  a  la delación que de ello hizo el señor JAIME ALBERTO GÓMEZ  VALENCIA”.   

Insiste en sostener que la colaboración de  su  representado  con los funcionarios de policía judicial fue eficaz, al punto  que  “se  logró  desmantelar  toda  la  banda,  captura  y condena de autores  materiales   e   intelectuales,   amén  del  rescate  del  secuestrado  sano  y  salvo”.   

Señala  que  los  funcionarios de policía  judicial  con  los  cuales  su representado se puso en contacto por la época de  los  hechos,  no  fueron  citados a declarar en el curso del proceso, pese a que  eran  parte  de  la  investigación  y  a  que tenían conocimiento de la fuente  humana informante que los llevó al éxito de la operación.   

Sostiene que si se hubieran recaudado dichos  testimonios,  con  respecto  a  su  asistido  se  le  hubiere podido tramitar el  procedimiento  de  beneficios  por colaboración y su condena habría sido menos  rigurosa.             

En  relación  con  los  “fundamentos  de  derecho”  en  que  dice  sustentar  su  pretensión,  el libelista menciona el  artículo  413  de  la Ley 600 de 2000 relativo a los  beneficios por colaboración eficaz.   

Aclara  no  obstante, que si bien la causal  tercera  de revisión se refiere a que las pruebas nuevas no conocidas al tiempo  de  los  debates  deben conducir a la inocencia del condenado, “en el presente  asunto  debe caber la aplicación del principio de favorabilidad reconocido como  una  garantía  constitucional y en consecuencia resultaría procedente si no el  examen  de  su  inocencia al menos sí la revisión parcial de la sentencia para  hacerlo  merecedor  de los beneficios por colaboración eficaz, pues en últimas  el  condenado  en  la  práctica terminó siendo un arrepentido o infiltrado que  impidió    el    logro    de    los    fines    propuestos    por    la   banda  delincuencial”.   

Adjunta  el  poder  específico  para  actuar, y fotocopias      de     los  fallos  de  primera          y          segunda          instancia;    así   como   de   algunas  piezas  procesales,  al tiempo  que  solicita  oficiar al Juzgado Penal del Circuito  Especializado  de  Armenia  para que remita copias auténticas de los documentos  que  refiere, y escuchar los testimonios de los miembros de la Policía Nacional  José   Fabián  Marulanda  Callejas,  Hugo  Hernando  Silva  Zambrano  y  Jairo  Montealegre Cortés.   

                        SE  CONSIDERA:   

1.-  Como  ha  sido  indicado  en ocasiones  anteriores         por        la        Sala2,  la acción de revisión fue  concebida  por  el  legislador  como  un  mecanismo que posibilite a los sujetos  procesales  propiciar  la  invalidación  de  una  providencia,  de  la cual, no  obstante  encontrarse  ejecutoriada  y  por  ende  haber  hecho tránsito a cosa  juzgada,  resulta  razonable  predicar  que  entraña un contenido de injusticia  material.   

Ello puede ocurrir porque se haya condenado  o  impuesto una medida de seguridad a dos o más personas por una misma conducta  punible,  cuando se encuentre fundado que sólo ha podido ser cometida por una o  un  número  menor  de personas, o porque la acción penal no podía iniciarse o  proseguirse  por  prescripción  de  la  acción  penal  o  ante la presencia de  cualquiera  otra causal de extinción de la acción penal, o porque después del  fallo  aparecen  hechos  nuevos  o  surgen pruebas no conocidas al tiempo de los  debates  que  acrediten  la  inocencia  o la inimputabilidad del condenado, o se  demuestre  con  sentencia  en  firme  que  el fallo fue determinado por conducta  típica  del   juez  o  de  un  tercero  o  se  basó  en  prueba  falsa y,  finalmente,  cuando  la Corte haya cambiado favorablemente el criterio jurídico  que  sirvió de sustento a la sentencia condenatoria, demostración que sólo es  posible   jurídicamente   dentro   del   marco   que   delimitan  las  causales  taxativamente señaladas en la ley.   

Y  a partir del fallo de constitucionalidad  de  que  trata  la sentencia C-004 de 2003, se amplió la acción de revisión a  los  casos  de  preclusión  de  la investigación, cesación de procedimiento o  sentencia  absolutoria,  cuando  se  trate  de violaciones de derechos humanos o  infracciones  graves  al  derecho  internacional humanitario, siempre que se den  las  específicas  circunstancias  allí  mismo  señaladas  (motivo hoy en día  reproducido  por  el  artículo  192 del Código de Procedimiento Penal de 2004,  aplicable a los casos ocurridos con posterioridad a su vigencia).   

2.-  Precisamente  por  el  carácter  de  instrumento  extraordinario que persigue levantar los efectos de la cosa juzgada  que  posee la revisión, en cuanto corresponde a un proceso distinto y posterior  al  fallado en decisión ejecutoriada, la demanda a través de la cual se ejerce  debe  dar estricto cumplimiento a los presupuestos de admisibilidad establecidos  por  el  artículo  222  de  la  Ley  600 de 2000 en los casos regidos por dicho  estatuto.   

Entre  estos  requisitos,  la  normatividad  prevé  que el demandante tiene la carga de seleccionar cuidadosamente la causal  que  pretenda  aducir  como apoyo de la pretensión, al igual que las pruebas en  que  se funde, y la exposición racional tendiente a la demostración del motivo  escogido,  de  modo  tal  que  los  fundamentos  de hecho y de derecho en que la  solicitud  se  apoya  queden  exteriorizados nítidamente, ya que, como lo tiene  establecido  la  jurisprudencia,  no se trata de la continuación del juicio que  culminó  con  la providencia ejecutoriada que hizo tránsito a cosa juzgada, ni  de  revivir  el debate jurídico- probatorio que se llevó a cabo en el fenecido  proceso,  sino de realizar un cuestionamiento serio y objetivo a la declaración  de   justicia   contenida   en   la   decisión  en  firme  con  que  se  selló  definitivamente    la    controversia    procesal.        

3.-   En   este   caso,   por  incumplir los requisitos establecidos por el artículo 222 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  la  Corte  no  tiene  más  alternativa  que  inadmitir   la   demanda   de   revisión   presentada   por   el   defensor  del  sentenciado JAIME    ALBERTO    GÓMEZ   VALENCIA  en   los   términos   que   a   continuación   se  indican.   

4.- La jurisprudencia tiene establecido que  el  ejercicio  de  la  acción con fundamento en la causal tercera del artículo  220  del  estatuto  procesal  penal,  exige  acreditar  el  cumplimiento  de los  siguientes      presupuestos:      a)  surgimiento de hechos nuevos o de pruebas no conocidas al tiempo  de   los  debates  en  las  instancias  ordinarias  del  trámite;  b)  que  el  acontecer  fáctico esté  ligado  a  la  conducta  punible  materia  de  investigación  y  juzgamiento; y  c)   que  las  pruebas  aducidas  sean  aptas  para  establecer  en  grado  de  certeza la inocencia del  procesado  o  su  inimputabilidad, o de tornar cuando menos discutible la verdad  declarada    en    el    fallo,    haciendo   que   no   pueda   probatoriamente  mantenerse.   

Como presupuesto de admisibilidad del libelo  demandatorio  de  la  revisión, cuando de la causal tercera se trata, establece  la   ley   la   obligación   para  el  accionante  de  relacionar  “las         pruebas         que         se         aportan  para  demostrar  los  hechos  básicos  de la petición”, esto es, allegarlas con  la  demanda  y  acreditar  al  tiempo  que tienen la virtualidad de modificar el  sentido  del  fallo,  es  decir,  que  reúnen  los  dos extremos mencionados en  precedencia:  la  novedad  y  trascendencia,  pues de no cumplirse esta carga se  impone como consecuencia la inadmisión del libelo.   

Ninguno de dichos presupuestos es satisfecho  en  la demanda. Si bien anuncia que la pretensión se  apoya  en  la  causal  tercera  de  revisión, es lo cierto que por parte alguna  enuncia,  mucho  menos  demuestra,  que  con  posterioridad  al  fallo  hubiesen  aparecido  pruebas  que  apunten  a demostrar su inocencia en los hechos por los  cuales resultó condenado.   

Así,  desconoce el carácter rogado que la  revisión  ostenta,  y  traslada  a  la  Corte  el  deber  para el demandante en  revisión  de  acreditar  no  solamente el descubrimiento de hechos o de pruebas  nuevas   no  conocidos  al  momento  de  los  debates,  sino  la  pertinencia  y  conducencia  de  la  prueba  que  eventualmente  habría  de  aducir  en orden a  demostrar  la  inocencia  o  la  inimputabilidad  del procesado, lo cual resulta  inadmisible.         

De otra parte, el demandante pretende que la  Corte   admita   la   demanda  de  revisión  tan  sólo  porque  considera  que  su  asistido  brindó  colaboración  eficaz  en  el  desmantelamiento  de  la  banda  criminal  que  llevó a cabo el secuestro y sin  embargo  no  se  le  reconoció  en el fallo la correspondiente rebaja de pena a  que,  según dice, tenía derecho, denotando  así  la  pretensión  por  continuar el debate fáctico y  jurídico  llevado  a  cabo  en  el fenecido proceso, en postura que resulta por  completo  ajena  a  los  fines  y  requisitos  del  instituto  cuya  aplicación  demanda.   

Lo  anterior resulta aún más evidente, si  se  toma  en cuenta que de conformidad con los artículos 413 y siguientes de la  Ley  600  de  2000, el trámite de los beneficios por colaboración eficaz puede  llevarse    a   cabo   en   cualquier   etapa   del  proceso,        incluso       ante  el  Juez  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad,  tratándose   de   persona   condenada.   

En  razón entonces al incumplimiento  de los presupuestos formales de  admisibilidad  y  a la manifiesta y objetiva ausencia de idoneidad sustancial en  la  causal  de revisión que el libelista  aduce,  es  el  rechazo de la demanda la solución que se impone  adoptar.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

        R E S U E L V E:   

INADMITIR  la  demanda  de  revisión presentada por el defensor del  sentenciado JAIME          ALBERTO         GÓMEZ         VALENCIA.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese   y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FRANCISCO          ACUÑA  VIZCAYA                                   LUIS BERNARDO ALZATE GÓMEZ   

                Conjuez                                                                       Conjuez   

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO              FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

HUGO                       QUINTERO  BERNATE                                                 YESID REYES ALVARADO   

            Conjuez                                                                                   Conjuez   

                                                

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Fls.  138 y ss. cno. Corte.   

2 Cfr.  entre   otras,   sentencia   de   revisión   de   febrero   7   de  2007.  Rad.  22909.     

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