34474(12-05-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso n° 34474  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

SALA DE INSTRUCCIÓN No 3   

          Magistrado Ponente:   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 165   

         Bogotá  D.  C., doce (12) de mayo de dos  mil once (2011)   

VISTOS:   

La           Sala    de  Investigación  de la Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema,   define  la situación jurídica del  Ex Representante a la Cámara GERMÁN ALONSO OLANO BECERRA.   

HECHOS:   

         El   Director   del   Programa   Presidencial   de  Modernización,  Eficiencia,  Transparencia  y  Lucha Contra la Corrupción, puso en conocimiento  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, la realización de  posibles  actos  de  corrupción,  consistentes en la adjudicación irregular de  contratos  (a  determinados  contratistas)  en  la  ciudad  de  Bogotá, para la  construcción   de   grandes   obras  del  transporte  público  y  el  pago  de  “comisiones  indebidas”  o    “coimas”    a  funcionarios   públicos   de   la   Administración   del  Distrito  Capital  y  legisladores  del  orden  nacional.  Esto,  a  propósito de la difusión de una  grabación  por  la  cadena  radial  Caracol  el  25 de junio de 2010, donde sus  interlocutores,  el  entonces  Representante  a  la Cámara GERMÁN ALONSO OLANO  BECERRA  y  el  contratista  Miguel  Nule Velilla, se refieren al pago ilegal de  sumas  de  dinero  a  distintos  servidores  públicos  que  intervienen  en  la  contratación de la ciudad.   

         En  efecto, la Administración Distrital a través del Instituto de  Desarrollo  Urbano  IDU,  en  el  año  2007,  sacó  a  licitación pública la  construcción  de  la  troncal  (vía  exclusiva)  calle  26 (Avenida ElDorado),  denominada  Fase  III  de  Transmilenio,  Grupo  IV;  entre  los  proponentes se  presentó  la  Unión Temporal TRANSVIAL, integrada por empresas controladas por  el  denominado  grupo  empresarial  NULE, cuyos socios más representativos son:  Miguel  Eduardo  Nule Velilla, Guido Alberto Nule Marino y Manuel Francisco Nule  Velilla.  Para  asegurar  la  adjudicación del contrato, Miguel Nule se reunió  con  el  congresista  GERMÁN ALONSO OLANO BECERRA y el empresario Héctor Julio  Gómez  González,  aquel  se  comprometió  con  éstos a pagarles a nombre del  grupo  Nule  la  suma  de  3.500 millones de pesos, a razón de a 1.750 millones  para  cada  uno  (Olano  y Gómez), a cambio de lograr la asignación del citado  contrato,  lo  que  así  sucedió; este contrato se distingue con el No. 137 de  2007.   

Tal  adjudicación  se  llevó  a  cabo con  violación de las normas que rigen la contratación pública.   

Posteriormente,  ya en el año 2008, el IDU  adjudicó  dos contratos (el 071/08 y 072/08), conocidos como de “Malla  Vial”,  a Uniones Temporales de  las  cuales hacían parte empresas controladas por el mencionado grupo NULE y de  propiedad  o  bajo  el  control de los señores Héctor Julio Gómez González y  Emilio  José  Tapia  Aldana, el primero de éstos amigo del Representante OLANO  BECERRA.  El  aforado  actuó  como garante del convenio entre Miguel Nule y los  hermanos  Moreno  Rojas y el Contralor Distrital Moralesrussi de aceptar el pago  de  las  comisiones  del  6% y 2% en caso de ser adjudicados, asignación que se  dio   igualmente   con   desconocimiento   de   las   normas   de  contratación  estatal.    

Como los contratistas, entre ellos el Grupo  Nule,  presentaran   atrasos y dificultades en el cumplimiento de las obras  de  malla  vial (contratos 071 y 072), al parecer, surgieron presiones indebidas  ejercidas  por  el  Senador  Iván Moreno Rojas y el Contralor Distrital, Miguel  Ángel  Moralesrussi  Russi,  con el fin de obtener para sí el pago equivalente  al  6%  y 2% del valor total de estos contratos, respectivamente. Además, tales  presiones  buscaban  la  cesión  total del contrato de Fase III de Transmilenio  Grupo  IV (Calle 26), de uno de los de malla vial, y la cesión parcial del otro  de tales contratos.   

En   la  realización  de  las  supuestas  exigencias  ilícitas por parte del Contralor Distrital Moralesrussi Russi y del  congresista  Moreno  Rojas,  interviene el abogado Álvaro Dávila y el entonces  Representante  a  la  Cámara  GERMÁN  ALONSO  OLANO BECERRA, quien actuó como  mediador   a  efectos  de  lograr  el  cumplimiento  del  pago  indebido  a  que  inicialmente  se  habían  comprometido  los señores Nule a entregar, de manera  especial  al  Contralor  Distrital, y a que éste no interfiriera en el Contrato  de  la Calle 26 o dispensara un tratamiento benévolo a favor del Grupo Nule, en  procura  de  solucionar  los  inconvenientes  que  se  estaban presentando en la  ejecución de las mencionadas obras.   

IDENTIFICACIÓN  DEL  PROCESADO:   

         GERMÁN   ALONSO   OLANO   BECERRA,   se  identifica   con   la   cédula  de  ciudadanía  No.  19.450.657,  nació  en  Duitama  (Boyacá)  el 21 de  junio     de    1961,    hijo    de    Marco   Edilberto   Olano  y    Lucila  Becerra  de  Olano, edad 49  años,   de  estado  civil  casado  con  María  José  Martínez  Ariza, padre de  3     hijos     de  nombres  Germán Felipe, Juan David y Daniela María,  estudiantes      ellos      en      los     Estados     Unidos;     estudios  universitarios,  de      profesión      abogado   aunque   actualmente   no  la  ejerce   y   su   última   ocupación   fue  la  de  Representante  a la Cámara por Bogotá durante el periodo constitucional 2006 –  2010;   reside   en   la  carrera  8ª  A No. 97-07 apartamento 501,  y  en  los  Estados  Unidos,  en  7550  SW  82 CT 33143 de Miami  Fl.    

ANTECEDENTES Y ACTUACIÓN  PROCESAL:   

1.- El 25 de junio  de  2010,  la Cadena Caracol Radio en el programa 6:00  A.  M., hoy por hoy,  dio  al  conocimiento  de  la opinión pública, fragmentos de una grabación   en   la  que,  los  interlocutores,  supuestamente  el  entonces  Representante    a   la   Cámara   GERMÁN   ALONSO  OLANO  BECERRA  y  Miguel  Nule,  se refieren al pago  irregular  de  comisiones  a  funcionarios  del  Distrito  Capital,  entre cuyos  apartes  se  destacan  los  siguientes: “Entonces yo  fui  y le hablé al Contralor de eso y le dije “tranquilo (…) yo no necesito  sino  pa’ mi campaña”;  entonces  eran  2.200  millones,  yo  me  mamo  1.100,  la misma cifra que ya he  manejado, y yo te entrego a ti el otro 50 por ciento”.   

“¿Ah,  o  sea  que  Julio  de  2.750  le  tenía  que  dar  1.000  a  él  y  es  lo  que  se  tumbó?”.   

“Yo le digo cálmate, no vayas a joder a  nadie,  ellos  a  mí me responden; fresco que si ese hijueputa te tumbó, de lo  mío  yo  te  doy el 50 por ciento (…). Yo termino diciendo “no te preocupes  que yo, Germán Olano, respondo por mis amigos””.   

“El Contralor me llama el día anterior y  me  dice “imagínate, me va a tocar ir”. Eso fue más o menos en septiembre,  el  23  de  septiembre, me va a tocar que ir, hijueputa, pero tengo que darle un  santo y seña” (sic).   

2.   Tal  documento  fue  reproducido  y  ampliamente  difundido  por  todos los medios de comunicación, por lo tanto, el  Director  del Programa Presidencial de Modernización, Eficiencia, Transparencia  y   Lucha  contra  la  Corrupción,  y  el  propio  doctor  Miguel Ángel Moralesrussi Russi, Contralor de  Bogotá,  solicitaron  a  la  Corte  iniciar  la correspondiente investigación.   

3.       La       Sala   de  investigación,  mediante  auto  del 19 de agosto de 2010 ordenó la iniciación  de   investigación  previa  y  dispuso  la  práctica  de  las  pruebas   necesarias   para  determinar  la  ocurrencia  de  posibles  conductas  punibles,  por  parte  de  quién o quiénes, así como las demás circunstancias a que alude el  artículo 322 de la Ley 600 de 2000.   

4.   En  desarrollo  de  la  indagación  preliminar se allegaron los siguientes elementos probatorios:   

4.1. Copia de la  denuncia  instaurada  por  el  señor Manuel Alejandro Botero Franco1,  subcontratista  del  Distrito,  quien pone de presente el manejo irregular de la  contratación  por funcionarios del IDU y el pago de  comisiones  al  Contralor  del Distrito por intermedio del señor GERMÁN OLANO.   

4.2.   Se  acreditó  la  calidad foral del implicado, quien según certificación expedida  por  el  Secretario  General  de  la  Cámara  de  Representantes,  fungió como  Representante  por  la  circunscripción  electoral  de  Bogotá,  D.  C., en el  período  constitucional  2006  – 2010, cargo que  desempeñó  hasta  el  19  de julio de 2010, pues no  fue      reelegido      como      congresista.2   

4.3.  Copia  en medio magnético de la  grabación  publicada el día viernes 25 de junio de  2010, por la cadena Caracol S. A.   

4.4.  Publicaciones       del       periódico      El  Espectador    y    del    Noticiero   Noticias   UNO,  relacionadas  con  el  denominado  por  los  medios  de  comunicación “El  Cartel       de       la       Contratación      en      Bogotá”.3   

4.5. Copia del  informe  presentado  al  Consejo  Nacional  Electoral  por  GERMÁN ALONSO OLANO  BECERRA,  relacionado  con  los  ingresos  y  gastos  de  campaña al Concejo de  Bogotá,  Cámara  de  Representantes  y  Senado  de  la República.4   

4.6.  Grabaciones       de      las      sesiones  realizadas los días 10 y 28  de  abril,  17  de  junio,  5  y  19 de agosto de 2010 por el Concejo de Bogotá  en las que se debaten los  temas  relacionados  con el control político a la Administración Distrital por  la  concentración  de  contratos  en  unos  pocos  contratistas y los problemas  existentes en los contratos de Malla Vial y Transmilenio Fase III.   

4.7.  Publicaciones  efectuadas  por  la Revista Semana en  relación   con  el  denominado  “carrusel  de  la  contratación”,  en las  cuales se alude a la corrupción de funcionarios del  Distrito  y  al supuesto pago de comisiones indebidas, entre otros, al Contralor  Distrital   señor   Miguel  Ángel  Moralesrussi  Russi,  en  las  que  habría  participado   el   entonces   Representante   a   la   Cámara   GERMÁN   OLANO  BECERRA.5   

4.8.  Declaración  rendida  por  Manuel  Alejandro Botero  Franco,  donde  precisa  que  el 19 de enero de 2010  al  acudir a un   inmueble  de  la  calle  118  con  carrera  15 a una reunión con Emilio Tapia, Salomón  del  Valle  y  Omar  Pérez  Tejada,  para  tratar  asuntos relacionados con los  contratos  que  estaba  ejecutando,  allí  escuchó  mencionar  el  nombre de GERMÁN OLANO, como la persona que iría a entregar una  comisión  del  2%  al Contralor del Distrito, pero desconoce el motivo de dicho  pago.  Asegura  que  para  entonces  no  sabía  quien  era el señor OLANO y la  relación  de  él  con  tal  asunto.  Señala así mismo que en esa reunión se  comentó  que Julio Gómez, Emilio Tapia y Salomón del Valle estaban negociando  la  cesión  de  los contratos que el Grupo Nule tenía con el Distrito, para lo  cual  les  habían ofrecido tres millones de dólares  inicialmente,     luego     dos     millones   y  finalmente  no   habían  pagado  ninguna  suma  de  dinero  por  dicha        cesión.6   

En  similares  términos  declaró ante la  Procuraduría   General   de   la   Nación   y  la  Contraloría  General  de  la República.7   

4.9.   Se  allegaron  copias  de  publicaciones  relacionadas con el mismo tema, efectuadas  por    distintos    medios    de   comunicación.8   

4.10.            Declaraciones  de  los  concejales  de  Bogotá,  doctores  Carlos  Fernando  Galán  Pachón,  Carlos Vicente de Roux y  Antonio       Eresmid      Sanguino      Páez9,         que   se   refieren   a   la  posible  existencia    de    un    “cartel   o       carrusel       de      la  contratación”  en el Distrito Capital, razón por  la  que se promovió un debate de control político en el Concejo y se le envió  una  carta al Alcalde Mayor de la ciudad exponiéndole los inconvenientes que se  percibían   en  la  ejecución  de  algunos  contratos  y  las  quejas  formuladas  de manera anónima por  algunos   contratistas,   donde   se  insinuaban,  incluso,  posibles  temas  de  corrupción.   

4.11.  Testimonio  del  señor  José  Leonardo  Echeverri  González10,   asesor   del   Alcalde   Mayor,   quien  relata  haber  tenido  conocimiento  de la carta enviada por los concejales Galán, De Roux y Sanguino,  así  como  de  la  queja  del  señor  Alejandro Botero respecto de la cual dio  traslado   a   la   Directora   del   IDU   por  ser  del  resorte  de  esa  oficina. Afirma no tener ningún tipo de relación con el  doctor  GERMÁN OLANO BECERRA, y desconoce los hechos  por  los  que  se  investiga  al  Ex  Representante.   

4.12.  Declaración    del    señor    Miguel    Eduardo    Nule   Velilla11,  rendida   el   16   de  diciembre  de  2010 en la ciudad de Panamá, donde relata la forma como conoció  al   entonces   Congresista   GERMÁN  ALONSO  OLANO  BECERRA,  con  quien  entabló  una relación de amistad y le brindó apoyo a su  causa  política. Afirma que a propósito de la licitación del Distrito para la  obra    de   la   Fase   III   de   Transmilenio,   Olano   le   presentó  a  Julio  Gómez  para  que le  ayudara  a  obtener  la  adjudicación  de  dicho  contrato,  lo  que  en efecto  ocurrió,   pues   él  (Miguel  Nule)  había  sido  advertido  de  la  posible  declaratoria  desierta  de  la licitación; entonces,  acordó  con  Julio  Gómez  entregarle la suma de 1.750 millones y otro tanto a  Germán Olano Becerra, por dicha gestión.   

Señala  que  su  grupo  empresarial  fue  adjudicatario  de dos contratos de Malla Vial y las retribuciones hechas a Olano  a  su  campaña política y para ayudarlo a resolver  unos créditos en cuantía de 500 millones de pesos.   

Pone    de   presente   la  aceptación  de dinero por parte del  Senador  Iván  Moreno  y  de  su  hermano,  el Alcalde Mayor, como también del  Contralor  Distrital  respecto  de  los  contratos  de  Malla  Vial equivalente  al  8%, distribuidos el 6% para los hermanos Moreno y  el  2% para el Contralor a cambio de la adjudicación  de  los  mismos.  Sobre  este  aspecto,  menciona la  mediación  de Olano para  lograr   la  cancelación  de  la  suma  exigida  al  Contralor      Moralesrussi      para  que  este  funcionario  no  siguiera presionando de manera insistente el cumplimiento de la  promesa y no fuese a intervenir en el contrato de calle 26.   

Reconoce  que  ante  las  presiones  del  Contralor     decidió    grabar    una     conversación    realizada   en   el  apartamento  del  ex    congresista, que sirviera de prueba de  las  exigencias  de  dinero por parte de funcionarios  del  Distrito  y  de  los hermanos Moreno, de la cual  reconoce  como  suya  una  de las voces que se registran, y la otra la de Olano,  con  la  aclaración  que  también  estaba presente el señor Mauricio Galofre.   

De  esta  grabación  se allegó por parte  del  declarante  una  copia  completa, de la cual se  obtuvo     igualmente     su     transcripción.   

4.13. El señor  Robertzon  Manrique  Peralta  rindió su testimonio12  y  corrobora lo dicho por  Manuel  Alejandro  Botero,  en  cuanto a la reunión sostenida en el norte de la  ciudad  en  cercanías  de la calle 118, donde se trataron aspectos relacionados  con  la cesión de los contratos que los Nule tenían  con  el Distrito y la comisión que se le debía pagar al Contralor a través de  Germán Olano.   

4.14.  Rindió  su  declaración  la doctora Ángela María  Benedetti             Villaneda13,   concejal  de  Bogotá,  donde  manifiesta  conocer     al    ex  Representante  GERMÁN  OLANO  a  raíz  de  la  actividad  política  por  ella  desarrollada  en el Distrito Capital a partir del año 2003, sin que haya tenido  relación  cercana  con  él; explica las circunstancias en que se llevó a cabo  el  desayuno  en su apartamento donde se conocieron los señores Guido Nule y el  Contralor Distrital Moralesrussi Russi.   

4.15.  El testimonio rendido por  la  ex Directora del IDU,  doctora     Liliana    Pardo    Gaona14,   quien  luego  de  explicar  el  procedimiento  licitatorio  cumplido    por    el    Instituto    respecto   de   los   contratos   de   Fase   III   Grupo   IV  de  Transmilenio  y  los de Malla Vial, pone  de presente la ausencia de presiones políticas, niega cualquier  injerencia    o    relación    del   ex     Congresista    OLANO    BECERRA    en    las    actividades  del  IDU  y  menos  en  el  proceso  de contratación  aludido.   

4.16.   Se  recibieron     los  testimonios  de  los señores Manuel Francisco Nule Velilla y Guido Alberto Nule  Marino,   además,   la  ampliación    de   la   declaración   de   Miguel   Nule   Velilla15,  en  la  ciudad  de  Miami,  donde  explican  con más   detalle   las   circunstancias  atinentes  a  su  relación  personal  y  contractual con el señor GERMAN    ALONSO    OLANO    BECERRA,  así  como  con  algunos contratistas y funcionarios  del   Distrito  Capital,  donde   dejan  claro  el  acuerdo  inicial  con  Olano  Becerra  y Julio Gómez  para  la entrega de dinero tanto a éstos como a servidores públicos encargados  del  trámite  y  adjudicación  de los contratos de la Fase III de Transmilenio  Grupo  IV  y Malla Vial de  la  ciudad,  acuerdos que posteriormente se convirtieron en exigencias por parte  del  Contralor  Miguel  Ángel Moralesrussi en las que también participó el ex  congresista Germán Olano.   

Así  mismo, de  manera  concordante  y enfática ponen de presente la  exigencia  de dinero para la adjudicación de los mencionados contratos y evitar  inconvenientes    en    el    desarrollo   de   las  obras,  por  parte  del  Senador  Iván  Moreno y su  hermano, el Alcalde Mayor de Bogotá, señor Samuel Moreno Rojas.   

4.17.  Declaración  de Mauricio Antonio  Galofre                    Amín16,  persona  de confianza de  Miguel  Nule  y  el  responsable  de  licitaciones  del Grupo Nule, así como de  realizar  las  gestiones  comerciales  “que hubiera  que    hacer   para   la   consecución   de   los  contratos”. Relata las circunstancias que rodearon  las  licitaciones  de los contratos de calle 26 y los de malla vial y  señala  que  respecto  de  la  Fase  III  de  Transmilenio, el  Grupo IV era el de mayor  valor  y  sólo  se presentaron dos propuestas, la de  ellos,  la  U.  T.  Transvial  y  la  de   “unos  chinos”   que   fue  rechazada  por  haber  ofertado por encima del presupuesto oficial, es decir que  solo     quedó     una     propuesta    válida    o    hábil,    la del Grupo Nule.   

Respecto de los contratos 071 y 072 de 2008  indica  que  luego  de  elaborar  ofertas  ajustadas  a  pliegos  de condiciones  restringidos,   es   decir   previamente  acordados  de  modo  que  ellos  como  proponentes fueran favorecidos con la adjudicación y  en  los  cuales  Julio  Gómez,  Álvaro  Dávila  y  Emilio Tapia tuvieron gran  protagonismo,  pues  ellos  pidieron  una  comisión del 8% con destino el 6% al  Senador  Iván  Moreno  y  el  Alcalde de Bogotá Samuel Moreno, y el 2% para el  Contralor        Distrital        Miguel        Ángel       Moralesrussi  Russi.        En       estos  dos  contratos  el doctor OLANO  BECERRA    “sirvió    como   una   especie   de  garante”.   

Con  relación al entonces Representante a  la  Cámara  GERMÁN  ALONSO  OLANO  BECERRA,  manifiesta  que  cuando se estaba  adelantando  el  proceso  de licitación del Contrato 137/07, Transmilenio Grupo  IV,  un  día  cuya  fecha  no recuerda, llegó el congresista al apartamento de  Miguel  Nule  en  compañía  de  Julio Gómez y les manifestó que éste, Julio  Gómez,  “podía  hacer  que  nos  adjudicaran  el  contrato   pero  hay  que  pagar  una  comisión”,  comisión      que     oscilaba     entre  3.500  y 4.500 millones de pesos  y  para ellos garantizar el pago de la coima se hicieron unos contratos a nombre  de  unos  abogados,  y  efectivamente  la  obra  fue  adjudicada al consorcio Transvial.   

Es  explícito  en  señalar  que la U. T.  Transvial  no  cumplía con los requisitos financieros para aspirar a la obra de  la  calle  26,  sin  embargo,  “en  este  caso  en  particular  hubo  un requisito que no cumplíamos que  era  un  cupo  de crédito para lo cual se hizo una gestión en el IDU a través  de  INOCENCIO  MELÉNDEZ  para  que  permitiera adicionar al cupo suplir esta exigencia una experiencia en  consecución    de   financiación,   la   cual   fue   permitida”.  Aclara que la exigencia de dinero por parte de GERMÁN OLANO y Julio Gómez para asegurar  la  adjudicación  del  contrato  137/07  se  fundamentó en que si bien el otro  proponente,  la  compañía  china,  había  sido  descalificado,  el IDU podía  declarar  desierta  la  licitación  y adjudicar “a  dedo”.   

Informa que la comisión de 3.500 millones  referida    a    la  adjudicación  del  contrato  137/07  sí  se  pagó,  el  50%  a  Julio  Gómez  a  través  de una oferta  mercantil  (asignación  de  un sub contrato para la realización de una obra la  cual  nunca  se hizo, pero si se le entregó el valor de 1.750 millones de pesos  como  anticipo),  y  otro 50% mediante el  mismo  mecanismo  entregándole  un contrato a la firma PRODECOL  propuesta     por    OLANO    BECERRA,  pero que finalmente no se llevó a cabo porque la interventoría  no  autorizó,  como  sí  ocurrió  con  la empresa COSTCO de Julio Gómez. Por  esta  razón  sólo  se  le pagó en efectivo a GERMÁN OLANO la cantidad de 500  millones de pesos, con cargo a la gestión del contrato 137/07.   

Pone  de  presente  las gestiones de OLANO  para  procurar  que  el  Contralor  Distrital diera un tratamiento benigno a los  Nule  en  la  solución  de  los problemas presentados en la ejecución  de  las  obras, y la exigencia de aquel para que se le pagara  el  dinero acordado por concepto de comisiones.    

4.18. Se allegó  la   documentación  pertinente  que  reposa  en  el  proceso  disciplinario  adelantado  por  la Procuraduría General de la Nación,  entre otros medios de convicción.   

5.    Mediante   auto   del  27  de  abril  del  año en curso la  Sala    de  Instrucción  consideró  que existía mérito suficiente para  vincular    procesalmente    al   ex   congresista   OLANO   BECERRA,   en   consecuencia  se  dispuso  la  apertura    de    la    instrucción   y   se   ordenó   la   captura   del  implicado.   

6.          Indagatoria.   

El  sindicado en diligencia de descargos,  luego  de  señalar  su  trayectoria  como  servidor  público  que  data  desde  1985  cuando  se  desempeñó  como  Juez  Promiscuo  Municipal  de  Corrales  – Boyacá, hasta llegar  a     ocupar     la    curul    de    Representante   a  la  Cámara  por  Bogotá  durante  el  periodo  constitucional  2006  –  2010,  y  explicar  el  origen  de  su  patrimonio  para  hacer  claridad  a las  publicaciones  de  la  Revista  Semana  sobre  la  casa que posee en los Estados  Unidos  y  la  supuesta investigación por lavado de activos en ese país,   manifestó  su  voluntad de comparecer siempre ante la justicia y de suministrar  la verdad sobre los hechos materia de investigación.   

Empieza        entonces      por     referir  las circunstancias en que conoció al Alcalde de Bogotá,  Samuel  Moreno Rojas, a su hermano el Senador Iván Moreno Rojas, con quienes no  ha    tenido    trato    o   relación   cercana;   con   Liliana   Pardo  Gaona no ha tenido ningún tipo  de  comunicación  pues  no  se  conocen y sólo por los medios de comunicación  sabe  que  ella  era  la  directora  del  IDU,  mientras que con el ex  Contralor de Bogotá Miguel  Ángel Moralesrussi  Russi,  lo  conoce  desde hace 15 o 16 años y han mantenido  un  trato  cercano  debido  a  la  actividad política, respetuoso más        no       íntimo.  Debido  a  su  quehacer  en  la  vida  pública conoció  también  a  Héctor  Julio  Gómez  como  un  contratista de Bogotá y a Alvaro  Dávila  quien  fue  Gerente de la Empresa de Teléfonos de Bogotá y participó  luego  en  la campaña política de Jaime Castro a la  Alcaldía  de Bogotá cuando Luis Eduardo   Garzón   ganó,   época   en   la   cual   él   (Olano)   era   el   presidente   del  Directorio Liberal Distrital de Bogotá.   

De los señores  Nule     explicó     conocerlos     a     todos,    desde    el    año    2006  aproximadamente,   a  Miguel,   Manuel  y  Mauricio  Galofre;  mientras  que  a  Guido,  sólo  a  partir de 2008; sin embargo,  con      quien     tuvo     una     estrecha    relación,    de   amigo  y confidente fue      con     Miguel      Nule     Velilla,  al  que  además,  asesoraba  y  aconsejaba en todos sus asuntos  personales,  familiares, profesionales, comerciales y  de negocios.   

En    ese    contexto    señala  al  señor   Alberto   Borges,   compañero   suyo   de  universidad  y  casado con una prima de los Nule como  la persona que lo relacionó con Miguel Eduardo Nule  Velilla.  A  partir  de entonces se inició un trato  cada  vez  más  cercano  y  de  confianza, llegando a prometerse mutua ayuda en  todos  los  ámbitos  de  su  actividad  personal  y profesional; así Miguel lo  apoyaría  en  su proyecto político y él en el desarrollo y crecimiento de sus  empresas.  Fue entonces, cuando en una reunión celebrada en el restaurante Club  Colombia  al  norte  de  la  ciudad por invitación de Alberto Borges, Miguel le  trató   el   tema   del   IDU   y  de  manera  específica  la  licitación  de  la  obra de la  Fase  III  de  Transmilenio  de la  calle  26, preguntándole si conocía a funcionarios  del   IDU  o  si  sabía  de  alguien  que  tuviese  nexos  allí,  por  lo que le refirió a Julio Gómez,  un     contratista    del    Distrito,   con   amplia   experiencia   en   contratación  en  Bogotá  y  por  tal  motivo, en otra  reunión     en     su    apartamento,   presentó   a   Julio   Gómez   con   Miguel  Nule,  aspecto  que según él (Olano), le abrió las puertas a Miguel  Nule   en   Bogotá,   ciudad  donde  tenía  poca  experiencia  en  materia  de  contratación pública.   

La  relación  de  Miguel  Nule con Julio  Gómez  prosperó, afirma,  debido  a  las uniones empresariales que se dieron con posterioridad. Una tarde,  a  finales de 2007, en los meses de noviembre o diciembre en una charla de orden  privado,  Miguel le manifestó “que si se ganaba la  26,  como se la iba a ganar, se concretaban las ayudas que él siempre me había  referido        económico        –  políticas  y me hablaba de cómo  podía  él  hacer que yo tuviera confianza que me iba a ayudar”, ayuda  que  siempre esperaba para su campaña política al Senado.  Allí   en   esa  reunión  Miguel  le  expresó  su  intensión  de  entregarle una garantía de ese apoyo  y  se sugirió elaborar un documento con una persona  de  su  entera  confianza, por lo tanto, él  le  pidió  el  favor  a  un abogado y cuñado suyo de nombre  Francisco  Martínez,  de  asistir jurídicamente a Miguel Nule, y efectivamente  se  suscribió  un  documento,  se  autenticó  ante  notario y se lo entregaron  (a   Olano)  como  una  expresión  de  confianza  y  para  garantizarle la señalada ayuda económica y  política.   

Es    enfático    en    mencionar  que  nunca  le  prometió a  Miguel   Nule   ni  a  sus  socios  intervenir  ante  alguna entidad del orden  distrital  y  nunca lo hizo como por ejemplo ante el IDU, Acueducto, Secretaría  de  Tránsito,  o  del  orden nacional como Ministerio de Transporte, INVIAS, el  INCO  o  Bienestar  Familiar  donde  los  Nule  tenían  contratos, como tampoco  intervino  para  gestionar  algo  frente  a  una  propuesta o desarrollar algún  contrato de los Nule en Bogotá.   

De manera reiterativa, el implicado OLANO  BECERRA  pone  de  presente que la ayuda entre él y Miguel Nule se originaba en  la  decisión  libre  y  voluntaria  de  colaborarse  mutuamente,  sin  embargo,  ahora al ver lo que esta  sucediendo  se  auto  reprocha,  pues  considera  una  ligereza de parte suya al  aceptar       o      acordar      ser su consejero o asesor, como también  el  haber  centrado  su confianza en la ayuda económica que Miguel le prometió  para   su   aspiración   al   Senado,   pues   de  lo  contrario  no  se habría lanzado como candidato a  esa  Corporación,  pues  no  contaba  con  recursos  económicos  propios para  hacerlo.   

Insiste  el sindicado en que la relación  de  él con Miguel Nule fue de amistad y empatía a través de la cual se dieron  apoyo  mutuo;  Miguel  le colaboraría política y económicamente para su causa  en  el  Congreso  de la República y a cambio, como el político puede servir en  un  momento dado, eso esperaban los Nule, fortalecer su actividad empresarial en  Bogotá,  y  como  él  (Olano),  conocía  el  mapa político de la ciudad, por  ejemplo,  quién maneja o  quién  tiene tal o cual  secretaría  de  Bogotá y eso le servía, era valioso para Miguel, en  eso  se  concretaba  la  retribución de la ayuda económica.  Eso  era  lo  que  hacía  Olano,  asesorarlo,  aconsejarlo dada su experiencia y conocimiento político de  la   ciudad,   la   colaboración   era   de   lado   y   lado   “una    empatía    personal    y    en   lo   político   ayudarse  mutuamente”17   

Niega  el sindicado cualquier acuerdo con  los  Nule o con Julio Gómez para gestionar la adjudicación del contrato 137/07  Fase  III  Grupo  IV  de Transmilenio o exigencia de dinero por tal concepto. Lo  que  él hizo, fue presentarle empresarios privados para que pudiera asociarse y  sacar  adelante  su proyecto empresarial, pero jamás  realizó  gestión  alguna  ante  entidades  del  orden  distrital  tendientes a  favorecer  a  empresas  del  Grupo  Nule,  como  tampoco tuvo nada que ver en el  trámite  de  la  licitación del mencionado contrato, ni mucho menos con los de  malla vial.   

Admite  ser él uno de los interlocutores  en   la   grabación   dada  a  conocer  por  los  medios  de  comunicación  el  25  de  junio  de  2010 donde se mencionan supuestos  pagos  de  comisiones a servidores públicos del orden distrital y nacional, sin  embargo  afirma  que  dicha  grabación  es  inválida  porque:  “1.   No  fue  autorizada  por  autoridad  competente;  2.  No  fue  autorizada  por mí, no fue consentida por mí; 3. Se  me  violó  el derecho fundamental de la intimidad en mi domicilio; 4. Como obra  tanto  en  el  expediente  de la Procuraduría como en este expediente, se puede  constatar  que  no  hubo  cadena  de  custodia;  y  5.  la citada grabación fue  manipulada,  pues  además  de  no  concordar las diferentes transcripciones, su  contenido        es        descontextualizado        y       editado”.  La  grabación  no  presenta  el  verdadero  contexto en que se desarrolló el diálogo, el cual estaba dirigido a  evitar  que  los Nule cometieran la equivocación de denunciar al Contralor o ir  a  ofrecerle  dinero y en general a aconsejarlo frente a todos los problemas que  tenía    con    la    ejecución    de    las    obras   en   el   Distrito.  Insiste  que  el  pedido de  dinero   que   se   menciona   de  parte  suya  en  la  grabación  es        relacionado  con  las ayudas que siempre le había prometido Miguel Nule para  su proyecto político.   

Respecto de la ayuda prometida por Miguel  Nule, acepta el    sindicado    que   recibió  la suma de 500 a 550 millones  de  pesos,  en  varias  entregas, insistiendo que no  obedecen  a  convenio  o  acuerdo  alguno  para  realizar  gestiones ante el IDU  relacionadas  con  la  asignación de contratos, sino  que  es  parte  de  la  ayuda o colaboración prometida desde siempre por Miguel  Nule,  dinero  del cual destinó 125 millones al pago  de  un  apartamento  que  adquirió el 28 de abril de  2008  en el norte de Bogotá, a nombre de la Sociedad  Olano  Martínez  S.  en  C,  desconociendo  él  de  cual  compañía  o empresa de los Nule se  giraron  los     cheques    respectivos.    

Termina  expresando su deseo de colaborar  con la justicia, para esclarecer los hechos aquí investigados.   

CONSIDERACIONES  

1.-  Aspectos preliminares.   

1.1.-De conformidad con los artículos 186  y     235-3     de     la     Constitución     Política,    la    Sala18        de  Instrucción  de  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte  es  competente  para  adoptar  la  decisión  que en  derecho  corresponda,  toda  vez que los delitos  atribuidos al   Ex  Representante  a  la  Cámara  GERMÁN    ALONSO   OLANO   BECERRA   fueron   realizados   con  ocasión  del  cargo  desempeñado    para    aquel    entonces,  tema  sobre  el  cual  la  Corte   en   reiterada   jurisprudencia  ha  tenido  oportunidad      de      precisarlo.   

A  propósito de esta atribución, la Ley  906    de    2004   que   entró   a   regir  a  partir  del  1º  de  enero  de  2005 en forma gradual y  sucesiva,   en   el   artículo   533   inciso   1º,  consagra  que,  que  el  trámite  de  las  investigaciones  adelantadas por la  Corte  Suprema contra los  congresistas  estará  sujeto  a  lo  regulado en el  anterior     estatuto    procesal,    esto  es, a las disposiciones de la Ley  600  de  2000. Esta norma fue declarada exequible por  la     Corte     Constitucional     en  la  sentencia C-545 del 28 de mayo de  2008,   en   el   entendido   que   al   variar   el   Constituyente19 el modelo  procesal   penal,   el   legislador  debe  separar  dentro  de  la  misma  Corte  Suprema de Justicia, las  funciones  de  investigación  y  juzgamiento de los miembros del Congreso, para  las  conductas  punibles cometidas a partir del 29 de mayo de 2008. Esto,  sin  perjuicio “de las medidas  que  a  futuro  adopte  la  Corte Suprema de Justicia  […]   para   materializar   la  imparcialidad”,  precisó la Corte Constitucional.    

El   artículo   354   del  Código  de  Procedimiento  Penal  aplicable  (Ley  600 de 2000), contempla que, al sindicado  una  vez  vinculado  a  la actuación a través de indagatoria o declaratoria de  persona   ausente,   se   le  definirá  la  situación  jurídica  en  aquellos  eventos  en que proceda la imposición de detención  preventiva.   

A  su turno, el artículo 357 numeral 1º  ibídem,  establece que la citada medida de aseguramiento se impondrá cuando el  delito  imputado tenga prevista pena privativa de la libertad cuyo mínimo sea o  exceda  de cuatro años. Del mismo modo, el inciso segundo del artículo 356 del  rito    penal    prevé    que    la   aplicación  de  la  medida  señalada  será     procedente    cuando    “aparezcan  por  lo  menos dos indicios  graves  de  responsabilidad con base en las pruebas legalmente producidas dentro  del proceso”.   

Estas  normas  legales  fueron declaradas  exequibles  por  el  máximo Tribunal Constitucional mediante sentencia C-774 de  2001, bajo el entendido que:   

“[…] para  que  proceda  la  detención  preventiva no sólo es  necesario  que  se  cumplan  los  requisitos  formales  y  sustanciales  que  el  ordenamiento  impone, sino que se requiere, además, y con un ineludible alcance  de  garantía,  que  quien  haya  de  decretarla  sustente  su  decisión  en la  consideración   de  las  finalidades  constitucionalmente  admisibles  para  la  misma.”   

Por  lo tanto,  los   criterios   legales   de   procedencia  y  de  señalamiento  de  los  fines  de  la  detención  preventiva,  previstos  en el  artículo  355  de  la  ley  600  de  2000,  deben  concurrir  con  los mandatos  constitucionales,      que      no      son     otros     que:     (i) asegurar el eventual cumplimiento de  la   pena   o   la   comparecencia   del  implicado  al  proceso;  (ii)  la  preservación  de  la  prueba  evitando  que  obstaculice  la  labor  de  la  administración  de  justicia;  y  (iii) la protección de la  comunidad,  impidiendo  la  continuación  de la actividad delictiva; postulados  que  se  afianzan  en  la  prevalencia  del interés  general,   como   postulado   fundante  del  Estado  colombiano,  en  cuyo  desarrollo  explica  el  precepto del artículo 2º de la  Carta  Política  y  por  el  cual  busca  el  fin  esencial  de “asegurar  la  convivencia  pacífica”  de la comunidad.   

Tales  puntos  de vista han sido también  desarrollados  normativamente  por los artículos 308 y siguientes de la Ley 906  de  2004, los que guardan armonía con los requisitos  formales  y  sustanciales  contemplados por el Código de Procedimiento Penal de  2000  y  se  constituyen  en  criterios  orientadores  a  la  hora de definir la  situación jurídica del vinculado en el caso concreto.   

1.2.  En  el  presente   asunto,   la   conducta   que   se   le   atribuye   al  ex  Representante  a  la  Cámara  por  Bogotá     para     el     periodo     constitucional     2006     –   2010,   GERMÁN   ALONSO  OLANO  BECERRA,   consiste   en   haber   acordado  con  el señor Miguel Eduardo Nule  Velilla,    cabeza    visible    del   denominado   Grupo   Nule,   gestionar  junto  con  Héctor  Julio  Gómez  González (amigo de  Olano), la adjudicación  de    la  licitación para la construcción de  la  obra  correspondiente  a  la Fase III Grupo IV de Transmilenio (Calle 26), a  favor  del  consorcio  TRANSVIAL, a cambio de la suma de 3.500 millones de pesos  que  los  Nule  pagarían  a Olano y Gómez, a razón de 1.750 millones de pesos  para cada uno.   

La   adjudicación   efectivamente   se  llevó a cabo conforme a  lo  acordado y el contrato se suscribió a finales de diciembre de 2007, el cual  se distingue con el No. 137/07.   

Posteriormente,  en  el año 2008, el IDU  adjudicó   los   contratos   071  y  072,  conocidos  como  de  “Malla  Vial”, a Uniones Temporales de  las   cuales   hacían   parte   empresas   controladas  por  el  Grupo  Nule  y  otras,  al  parecer,  de  propiedad  de  los  señores  Emilio  José  Tapia Aldana y Héctor Julio Gómez  González,  éste  amigo  de  Olano  Becerra.  Por la  asignación  de  estos  contratos,  los  Nule  le  entregaron  a  Germán  Olano  la  suma  de 500 millones de pesos, bajo el supuesto  de     ayudarlo     a    resolver    unas    obligaciones    relacionadas  con  su  campaña  política,  como  contraprestación  por  servir  de  garante  del  cumplimiento  del  acuerdo  entre los hermanos Iván y  Samuel  Moreno Rojas y el Contralor Distrital Moralesrussi, a través de Álvaro  Dávila,  con  Miguel  Nule, para el pago del 6% y 2%  respectivamente,   del   valor  de  cada  uno  de  los  contratos,  de  resultar  asignados.    

Pero,  ante las dificultades del  Grupo  Nule  para cumplir con las  obras  de  la  Malla  Vial  (contratos  071  y 072 de 2008), surgieron presiones  indebidas    por   parte   del   Senador   Iván   Moreno   Rojas   (hermano    del    Alcalde    Mayor   de   Bogotá)   y  el Contralor Distrital Miguel Ángel  Moralesrussi   Russi,   dirigidas  a  obtener  para  sí  el  pago  de  las  comisiones  del valor de estos  dos     contratos     respectivamente,   lo  cual  fue  aceptado  por  los  contratistas  del Grupo Nule; las aludidas exigencias  también  buscaban  la  cesión  total  del contrato de Fase III de Transmilenio  Grupo  IV (Calle 26), uno de los de malla vial, y la cesión parcial del otro de  éstos  contratos. Es en este escenario, que   surge  nuevamente  el  entonces  congresista  GERMÁN  ALONSO OLANO BECERRA y asume el papel de mediador entre el  Contralor  Distrital  y  los  Nule  a  efectos  de  lograr  el pago indebido que  inicialmente  se  habían  comprometido  a  favor  del  funcionario  del ente de  control,  es decir el 2% del valor de los contratos de malla vial, y a que éste  no  interfiriera  en  el  contrato  de  la  calle 26 o dispensara un tratamiento  benévolo   a   favor   de  la  U.  T.  TRANSVIAL,  en procura de una salida amigable a los inconvenientes  que                   presentaba la ejecución de las obras.   

De paso, OLANO BECERRA también solicitaba  el  pago  de la suma de dinero que le adeudaban los Nule del acuerdo inicial, es  decir,  de  los  1.750  millones  de  pesos,  pues a decir de Miguel Nule, no le  había  sido  pagada  en  su  totalidad.  Este  aspecto  se infiere con  claridad  del contenido de la grabación entregada como medio  de prueba por el señor Miguel Nule.   

Tales  acontecimientos suponen verdaderos  actos  de  corrupción política y administrativa, en  tanto  los  servidores  públicos hacen mal uso del poder para conseguir ventaja  personal   ilegítima,  generalmente secreta y privada.   

El  principio  de  transparencia  en  la  función   pública   constituye   una   característica  esencial  del  sistema  democrático  de gobierno  y   del  Estado  social  de  derecho  y,   en   consecuencia,  un  imperativo  constitucional20.  Los  actos  desviados  y  eventualmente  delictivos  que  constituyan  un agravio a este principio reciben  genéricamente  el  término  de  corrupción administrativa, y se identifican a  partir  del  aprovechamiento  indebido de una posición de poder público con el  objetivo de obtener un beneficio particular.   

La  moral administrativa se afecta cuando  se  transgreden  normas  que  involucran un valor moral, pero también cuando se  vulneran  los  principios  generales  del derecho o se realiza un comportamiento  contrario  a aquel que la sociedad califica como correcto para las instituciones  públicas y sus funcionarios.   

Según  Transparencia  Internacional,  la  corrupción     administrativa     se    define    como    el    “fenómeno  por  medio del cual un funcionario público es impulsado  a  actuar  de  modo  distinto  a  los  estándares  normativos  del sistema para  favorecer  intereses particulares a cambio de una recompensa. Corrupto es por lo  tanto  el  comportamiento  desviado de aquel que ocupa un papel en la estructura  estatal”  (Transparencia  Internacional  Latinoamericana  y  El  Caribe,  1999).   

Con razón se afirma por la doctrina que la  corrupción  es el peor defecto o tara en la administración pública, es lesiva  de  manera  definitiva  del  progreso  de  una nación porque el Estado no puede  cumplir  con  sus  fines constitucionales y es imposible invocar la credibilidad  ciudadana  en  sus  instituciones cuando los servidores públicos traicionan sus  deberes y obligaciones.   

Por tal motivo es que la Declaración sobre  el  Derecho  al Desarrollo, Resolución 41/128 del 4 de diciembre de 1986, de la  Asamblea  General  de  las Naciones Unidas, lo haya rotulado como derecho humano  inalienable   en   el   artículo   primero.   La  Declaración  de  Viena   (Conferencia  Mundial  de  los  Derechos  Humanos,  del  25  de  junio  de 1993)  estableció  que  la  democracia,  el  desarrollo  y  el respeto de los derechos  humanos  y  libertades  fundamentales  son  conceptos  interdependientes  que se  refuerzan  mutuamente.  La Convención Interamericana contra la Corrupción (Ley  419  de 1997) y la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (Ley  970  de  1995),  son  frente común contra ese flagelo que nefastamente corroe a  nuestra sociedad.   

En  nuestro  país,  el foco principal del  problema  se sitúa en la contratación estatal, por donde se van las esperanzas  de  progreso  de  millones  de colombianos; aquí está el principal problema de  corrupción   y  ejemplos  de  ellos  abundan  cada  día  (mírese  casos  como  Foncolpuertos,  contratación, entre otros) y amenazan incluso en convertirse en  un  problema de Estado y es allí donde la sociedad en general debe afianzar los  controles  para  combatirla,  empezando  por asumirlo como algo propio y no como  desde   tiempo   inmemorial,  algo  ajeno  y  con  frecuencia  hostil;  diseñar  estrategias  de  carácter  global  que  impliquen  la adopción de programas de  ética  implementados  desde  la  educación  y  la recuperación de los valores  sociales  y  morales;  implementar  mecanismos  legales,  administrativos  y  de  control  efectivo,  donde  todas  confluyan  a  la instauración de la moralidad  pública  y  privada, y la actividad de los políticos este guiada por la ética  de  la  responsabilidad;  así,  finalmente,  la  comunidad  en casos como estos  exprese  un  verdadero  rechazo  y  brinde  a la vez una real colaboración a la  justicia y los órganos de control.   

En síntesis, y acorde con lo que se viene  exponiendo  y  la  realidad  colombiana,  puede  afirmarse  que  la  corrupción  administrativa  es  un  proceso perverso realizado por funcionarios públicos en  el   ejercicio   de   sus  funciones,  que  consiste  en  apropiarse  o  desviar  indebidamente  recursos asignados directa o indirectamente a la atención de los  usuarios  y  puede  asumir,  además,  las  formas  veladas  de la ineficiencia,  deliberada  o  no, y de actos conforme a las normas que implican el mismo efecto  de desviar recursos de su destino legítimo.   

2. Los delitos imputados:   

Los medios de convicción allegados hasta  el  momento  a  este  trámite  permiten  atribuir  al  sindicado los siguientes  delitos:   

2.1. Cohecho  propio,  previsto  en  el  artículo 405 del Código  Penal, modificado por el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, así:   

“El servidor  público  que  reciba  para  sí  o  para otro, dinero u otra utilidad, o acepte  promesa  remuneratoria, directa o indirectamente, para retardar u omitir un acto  propio  de  su  cargo,  o  para  ejecutar uno contrario a sus deberes oficiales,  incurrirá  en  prisión de ochenta (80) a ciento cuarenta y cuatro (144) meses,  multa  de  sesenta  y seis punto sesenta y seis (66.66) a ciento cincuenta (150)  salarios   mínimos  legales  mensuales  vigentes,  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas de ochenta (80) a ciento cuarenta y  cuatro (144) meses”.   

2.2.  Contrato    sin    cumplimiento    de   requisitos  legales,  contemplado en  el  artículo  410  del  Código  Penal  (Ley  599  de  2000), modificado por el  artículo 14 de la Ley 890 de 2004, con el siguiente tenor:   

“El servidor  público  que  por  razón  del  ejercicio de sus funciones tramite contrato sin  observancia  de  los  requisitos  legales  esenciales o lo celebre o liquide sin  verificar  el  cumplimiento  de  los mismos, incurrirá en prisión de sesenta y  cuatro  (64)  a doscientos dieciséis (216) meses, multa de sesenta y seis punto  sesenta  y  seis (66.66) a trescientos (300) salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  de    ochenta    (80)    a   doscientos   dieciséis   (216)   meses”.   

Tales   comportamientos,   es   preciso  señalarlo,  fueron  presuntamente  realizados  en las especiales circunstancias  contempladas   por   los   artículos   28   y   30  inciso  final  del  Código  Penal.   

Se  trata  entonces  de  delitos  que  la  doctrina  ha  denominado  como  de  sujeto  activo  calificado, o especiales, es  decir,  aquellos  delitos que sólo pueden ser cometidos por sujetos que reúnan  las calidades especiales previstas en el tipo penal.   

Sin  embargo,  en  la realización de los  delitos  especiales  propios  donde  resulta  determinante la calidad del sujeto  activo   para  su  configuración,  puede  darse  la  intervención   de  cualquier  persona  que   sin   tener  la  calidad  de  servidor  público  y  reunir  las  exigencias  del tipo  penal,  es susceptible de  llevarlo a cabo, siempre  y  cuando  en  ella concurran las especiales calidades previstas en la norma que  modifica  el  título  de  imputación,  de modo que ya no se trata de un delito  común,    sino    de    uno    especial   impropio,   como   lo   denomina   la  doctrina.   

Es    el    caso   de   la   conducta  desarrollada   por  el  extraneus o interviniente  contemplado  en  el inciso final del artículo 30 de  la   Ley   599  de  2000,  norma  que  fue  declarada  exequible  por  la  Corte  Constitucional  mediante  sentencia  C-1122  de 2008  y que al seguir la línea  jurisprudencial   trazada   por   la   Corte   Suprema  de  Justicia,  señaló:   

“De  este  modo,  prosigue la Corte, el servidor público y el particular, en la órbita de  las  acciones  naturales se consideran coautores, pero en el campo normativo y a  la  luz  del  régimen penal, no son propiamente coautores, sino que el servidor  público  es  autor y el  particular,         interviniente,  en  los términos del inciso final del artículo 30 del Código  Penal.  Establecidas  las  anteriores  premisas,  la  Sala  de  Casación  Penal  reiteró  en  esa  sentencia,  una  vez  más,  la  jurisprudencia que ha venido  sosteniendo   esa   corporación   y   que,   afirma,   constituye   la   línea  jurisprudencial   vigente,  en  el  sentido  de  que  el  término  “intervinientes”  contenido  en la  referida  disposición  del  Código Penal, alude, exclusivamente, al coautor de  delito  especial  sin cualificación, que es el único destinatario de la rebaja  punitiva   prevista  para  el  extraneus,  la cual, por consiguiente, no beneficia, ni al determinador, ni  al cómplice.”   

Y más adelante concluyó:  

“Desde    distintas    vertientes  doctrinarias   la   diferencia   de  pena  para  el  extraño se explica entre otras razones porque éste  no  infringe  el  deber  jurídico  especial que vincula al servidor público, o  porque  el  servidor  publico  se  encuentra, en relación con el bien jurídico  tutelado,  en  una  situación de poder que implica, a su vez, mayor riesgo para  el  bien  jurídico; o porque con su conducta el servidor público ha defraudado  la  confianza  pública  depositada  en  él,  todo  lo  cual  conduce a que sea  merecedor de un mayor reproche penal.   

   

Ello  hace que no necesariamente resulten  equiparables  las  posiciones  de  los distintos intervinientes y que se abra un  margen  de  configuración  para el legislador, en ejercicio del cual se decida,  como  acontece  en  la disposición demandada, que el interviniente extraneus responda con base en la pena  prevista  en  el tipo especial, pero atenuada en razón a la circunstancia de no  concurrir en él las calidades previstas para el sujeto activo.   

   

En  la  base  de esta opción legislativa  estaría       la      consideración      de      que      el      extraneus  que  participa en un delito  especial  impropio  participa  en  un  hecho  más  grave  que  su delito común  paralelo,  razón  por  la  cual, debe responder con base en el delito especial,  pero  que,  al mismo tiempo, no reúne las calidades especiales que dieron lugar  a  la  configuración del tipo agravado, razón por la cual cabe atenuar la pena  que finalmente le resulte aplicable.            

   

Considera  la  Corte  que  las anteriores  valoraciones  se desenvuelven dentro del ámbito de configuración legislativa y  que,  en  la medida en que constituyan una respuesta razonable, no arbitraria, a  distintas  posiciones  de  los  sujetos,  no  dan  lugar  a  una infracción del  principio de igualdad.    

   

De  este  modo,  en este evento, la norma  acusada  no  sólo  no contraría el principio de igualdad, sino que tiende a su  realización,  en  la medida en que impide que a un sujeto en quien no concurren  las  calidades  que  explican  una  pena  agravada  se  le sancione tomando como  referente   ese  quantum  punitivo agravado.”   

Sobre  este aspecto, la Sala de Casación  Penal de esta Corporación en reciente pronunciamiento expresó:   

“En punto de  lo  expresado  en  decisiones  pretéritas,  las  cuales  aún  guardan vigencia  sustancial,   es   oportuno   indicar   que   las   calidades   de  cómplice21   

e             interviniente22,  no  se  pueden combinar,  mezclar  o  adicionar en un solo comportamiento antijurídico, habida cuenta que  ambas  se  excluyen, por cuanto, la segunda participa de un criterio restrictivo  de  autor,  en  donde, se consuma el injusto contra la administración pública,  en  las  mismas  circunstancias y condiciones que el servidor público, pero sin  tenérsele  como tal, porque en esencia no le son transferidas, lo cual, como es  obvio,  descarta  de  tajo,  cualquier  adición  del concurso de personas en la  conducta    punible    realizada    en    la    misma    persona   tenida   como  cómplice.”   

Y seguidamente puntualizó:  

“c) Es también pertinente para el caso  en   estudio,   examinar   el   contenido  de  la  sentencia   29.791  de  7  octubre  2009,  que  en  algunos de sus apartes sostuvo:   

Por   otra   parte,   el   concepto  de  interviniente,   en  donde  se  puntualiza  la  acción  del  sujeto  activo  no  calificado,  presente  en los injustos contra la administración pública, viene  siendo   consolidado   por   esta  Sala  desde  la  anterior  década,  y  cuyos  pronunciamientos  son  de  frecuente  reflexión,  en  especial  debe citarse la  sentencia  28.890 del 23  de enero de 2008:     

1.  El  inciso final del artículo 30 del  Código  Penal  prevé  una rebaja de una cuarta parte de la pena prevista en el  tipo  penal,  para  “el interviniente que no teniendo las calidades especiales  exigidas en el tipo penal concurra en su realización”.   

La condición de interviniente, que genera  el  descuento,  la  ostenta  exclusivamente  el  coautor,  cuando  no  reúne la  cualidad   exigida  para  el  sujeto  activo.  Este  interviniente  (coautor  no  calificado)  se  hace acreedor a la pena señalada para el delito, disminuida en  una cuarta parte.   

Por tanto, el determinador y el cómplice  quedan  excluidos  del concepto. Al primero corresponde la pena prevista para la  infracción,  y,  al  segundo,  la  señalada en el tipo penal disminuida de una  sexta       parte       a       la       mitad23.   

2.  Cuando  los  tipos  penales  exigen  calificación  en  el  agente activo, consistente en que se trate de un servidor  público,  el  concepto  viene  definido  en  la parte general del Código Penal  (artículos  63  anterior y 20 actual), y en eventos de la contratación estatal  se  permite  la  asimilación  de los particulares (contratistas, interventores,  asesores,   consultores),  en  cuanto  se  entiende  que  ejercen  una  función  pública, pero   

“solo   adquieren  la  condición  de  servidores  públicos  por extensión cuando por motivo del vínculo contractual  asumen   funciones   públicas,   es   decir,  cuando  el  contrato  implica  la  transferencia  de  una  función  de  esta  naturaleza,  no  cuando su objeto es  distinto,  como  sucede cuando se circunscribe a una labor simplemente material,  casos    en    los    cuales    continúan    teniendo    la    condición    de  particulares”24.   

3. Cuando en relación con un mismo asunto  se  atribuyan comportamientos a servidores públicos y a ciudadanos particulares  (a  quienes  no  se pueda extender el concepto por asimilación), el término de  prescripción  de  la  acción  penal  se contabiliza, para los primeros, con el  aumento  previsto  por  esa  condición,  que se aplica tanto en la instrucción  como   en   el   juzgamiento.   Para   los   segundos,   no   hay  lugar  a  ese  incremento25.   

En  el mismo pronunciamiento la Corte fue  expresa   en  deducir  la  calidad  de  interviniente  a  los  particulares  que  habiéndose  interesado en la celebración de contratos de publicidad, es decir,  en  actividades  materiales ajenas a la función pública, o celebrado contratos  sin  cumplimiento de requisitos legales, no se les podía atribuir la condición  de servidores públicos. Dijo en esa oportunidad la Sala:   

2.  Los cargos en contra de los restantes  procesados  fueron  por su condición de contratistas o interventores en asuntos  que  ninguna  relación  tenían  con  el  servicio público de salud que debía  prestar  la  entidad,  pues  los  convenios  cuya ilicitud se les imputa estaban  dados  para  elaborar  pautas  publicitarias,  editar revistas, publicar avisos,  elaborar   guías,   folletos,   cartillas,   volantes,  afiches”.”26   

De manera que, no existe dificultad alguna  en  este  evento  para  la  atribución de    los    hechos    materia    de  investigación,   al  señor  GERMÁN  ALONSO  OLANO  BECERRA   a   título  de  interviniente,    en   la   medida   en  que  éste  a pesar de ostentar para aquel entonces la calidad  de    servidor   público   (Representante   a   la  Cámara),  no  era  el  titular  de  la  competencia  funcional  para  tramitar  y  celebrar  los  contratos  que se mencionan en este  asunto,  y  no  tenía,  además,  la capacidad para  decidir de hecho la cuestión.   

Vale  precisar que el mismo OLANO BECERRA  señaló  que  aprovechó  la  calidad  de  congresista  para  relacionar  a los  miembros   del   Grupo   Nule   con  las  autoridades  distritales  necesarias  para  la  comisión  de  los  ilícitos,  en  la  medida  que  era conocedor del  “mapa  político  de  Bogotá”,  el  cual  ofreció  a  Miguel  Nule para el  desarrollo de su proyecto empresarial en la capital.    

3.     De     la     medida     de  aseguramiento.   

Como  puede  verse,  es evidente que las  conductas  punibles  imputadas  tienen  prevista  una  sanción  privativa de la  libertad  cuyo  mínimo  satisface el requisito formal de que trata el artículo  357    del    rito    penal    de    2000,    por    tanto,    la   Sala  de  Instrucción  abordará el  tema  jurídico  relacionado con la procedencia de la medida de aseguramiento de  detención   preventiva   a   GERMÁN   ALONSO   OLANO  BECERRA,  en  este  caso  concreto.   

Se impone en consecuencia, examinar si de  acuerdo  con  el  artículo  356  inciso  2º  de  la Ley 600 de 2000, la prueba  legalmente  producida y allegada al expediente satisface el requisito sustancial  allí  señalado,  esto  es,  si  la Corte advierte la presencia de por  lo  menos  dos  indicios  graves  de  responsabilidad  y  si  además,   se   cumplen   los   fines   procesales   de  la  medida.   

Acorde con los anteriores preceptos, para  que los tipos penales en comento se estructuren, es necesario que:   

i).  Se  ostente  la  calidad  servidor  público  y  éste  sea el titular de la competencia  funcional,  o  se  actúe en las circunstancias previstas en el inciso final del  artículo 30 del Código Penal.   

ii).  En  relación  con la celebración  indebida   de   contratos,  el  servidor  público  debe  tramitar  el  contrato  respectivo   sin   la  observancia  de  los  requisitos  legales  esenciales,  o  celebrarlo  o  liquidarlo  sin  la  observancia  de  las  exigencias  legales de  carácter esencial.   

iii).  Frente  al  cohecho  propio,  el  servidor  debe  alternativamente  recibir  para  sí  o para otro, dinero u otra  utilidad;  o  aceptar  promesa  remuneratoria  directa  o indirectamente, con la  finalidad  de  retardar u omitir un acto propio de su cargo, o para ejecutar uno  contrario a sus deberes oficiales.   

Las  pruebas incorporadas hasta ahora al  expediente, dan cuenta de lo siguiente:   

3.1. El Secretario General de la Cámara  de  Representantes  certificó  que  GERMÁN  ALONSO  OLANO BECERRA fungió como  Representante  por  la  circunscripción  electoral  de  Bogotá,  D.  C., en el  período   constitucional   2006   –  2010,  cargo que desempeñó hasta el 19 de julio de 2010, dado  que no fue reelegido como congresista.    

3.2.  Manuel  Alejandro  Botero  Franco,  subcontratista  del Distrito Capital, en su denuncia  inicial27,  refiere  principalmente  el  caos y las irregularidades que se  estaban  presentando  en el manejo de la contratación de la ciudad por parte de  algunos  funcionarios del IDU y el pago de comisiones al Contralor Distrital por  intermedio de GERMAN OLANO.   

Esta    versión    es    ratificada  posteriormente  cuando  al  rendir  declaración  ante  la  Corte, puntualiza el  señor  Botero  Franco,  cómo  en desarrollo de una reunión realizada el 19 de  enero  de  2010  en  un inmueble de la calle 118 con  carrera      15,      para      tratar      aspectos     relacionados   con   las   obras  de  malla  vial que estaba ejecutando  en  el  Distrito  a  la que concurrió Emilio Tapia,  Salomón   del  Valle  y  Omar  Pérez  Tejada,  se  mencionó  el  nombre  de  GERMÁN  OLANO,  como la  persona  que  iría  a  entregar una comisión del 2% al Contralor del Distrito,  pero  desconoce  el  motivo  de  dicho pago. Asegura que para entonces no sabía  quien  era  el  señor  OLANO  BECERRA y  la  relación de él con tal asunto. Señala así mismo que en  esa  reunión  se  comentó  que Julio Gómez, Emilio Tapia y Salomón del Valle  estaban  negociando  la  cesión  de  los contratos que el Grupo Nule tenía con  Bogotá,  para lo cual  les  habían ofrecido tres millones de dólares inicialmente, luego dos millones  y   finalmente   no   habían   pagado   ninguna   suma   de  dinero  por  dicha  cesión.28   

3.3. En la anterior afirmación coincide  el  señor  Robertzon  Manrique  Peralta,  quien  en  su  testimonio  ante  esta  Corporación  explica  las  circunstancias  en  que  llevó  a  cabo  la aludida reunión a comienzos del mes de enero en una casa de  la  calle  117  o  118 cerca a la carrera 15, norte de Bogotá, donde conoció a  Emilio  Tapia  de  quien  se decía era muy amigo de Iván Moreno, el Senador; a  Julio  Gómez,  Jairo  Aragón,  Salomón  del  Valle,  y  otras personas que se  hallaban  en  la  citada  reunión. Refiere que por  esos  días  en  desayuno  organizado  en  ese  sector  por  Omar  Pérez con el  propósito  de  conocerse  un  poco  más  y  tratar  aspectos  de las obras, se  mencionó  por  parte  de  las personas asistentes el pago de unas comisiones al  Contralor  a  través  de GERMÁN OLANO, desconociendo él quien era y el motivo  de tales comisiones.   

Vale  decir,  la  primera noticia que se  tiene  en  el expediente respecto de la intervención del entonces Representante  a  la Cámara GERMÁN OLANO BECERRA en lo que hoy se conoce popularmente como el  “carrusel   de  la  contratación”  ,  proviene  de  dos  personas  que no lo conocían, ni tenían  ningún  nexo  tanto  con  él como con el Contralor Distrital de Bogotá Miguel  Ángel  Moralesrussi  Russi.  Tales versiones fueron  suministradas    tanto    a   la   Corte,   a   la   Contraloría   Distrital,  como  a la Procuraduría  General de la Nación, en idéntico sentido.   

3.4.         Declaraciones  de  los  concejales  de  Bogotá,  doctores Carlos  Fernando  Galán  Pachón,  Carlos  Vicente  de  Roux y Antonio Eresmid Sanguino  Páez29,  si bien refieren a la posible existencia de un “cartel    o    carrusel    de   la   contratación”  en  el  Distrito  Capital, por lo cual promovieron un debate de  control  político en el Concejo y se le envió una carta al Alcalde Mayor de la  ciudad  exponiéndole  los  inconvenientes que se percibían en la ejecución de  algunos  contratos  y  las  quejas  formuladas  de  manera  anónima por algunos  contratistas,  donde  se  insinuaban,  incluso,  posibles  temas de corrupción,  también  es  cierto que de manera concreta no hacen  un  señalamiento  sobre  la  participación  del  señor  GERMÁN  ALONSO OLANO  BECERRA  en  estos  hechos,  limitándose  a  exponer  lo  que  a través de los  distintos     medios     de     comunicación     se     ha    dicho.   

3.5.  Los  testimonios  de  los señores  Miguel       Eduardo       Nule       Velilla30,  Manuel  Francisco  Nule  Velilla,     Guido    Alberto    Nule    Marino31   y   Mauricio   Antonio  Galofre                    Amín32,       de   modo  concordante  informan  a la Corte sus nexos con el doctor GERMÁN ALONSO OLANO  BECERRA  y  cómo  éste  les  solicitó  el  pago de una comisión de  3.500  millones de pesos para él  y  para Héctor Julio Gómez por partes iguales y de  donde   este  último  (Gómez)   le   entregaría   un  porcentaje  a  la  directora  del  IDU,  a efectos de lograr la adjudicación de la obra denominada  Fase  III  Grupo  IV  de Transmilenio, o Calle 26, contrato conocido como el No.  137 de 2007.   

Describen el mecanismo a través del cual  se  pagarían  los  1.750 millones, para lo cual OLANO propuso una empresa de su  confianza,  denominada  PRODECOL  para  que  le fuese asignado un contrato en la  obra  de Fase III, por cuyo concepto se desembolsaría la citada suma como valor  del  anticipo,  tal como ocurrió con la empresa COSTCO INGENIERÍA de propiedad  de  Julio Gómez, sin embargo, en esta ocasión tal procedimiento no fue posible  porque    la    Interventoría    del    contrato   137/07   no   autorizó   el  desembolso,  como  sí  ocurrió  con  la  de Julio  Gómez.  Por  este  motivo el pago de la mencionada comisión a Olano Becerra no  se  produjo  en  su  totalidad,  sólo  se  dio  en  una  parte  y  en efectivo.   

La  afirmación  de  los testigos Nule y  Galofre  es  clara  y  concreta respecto del acuerdo  inicial  de  pago  de  la comisión al ex  Representante  OLANO  BECERRA, y  que  luego  se  volvió  una exigencia de parte de éste, ante el incumplimiento  por   ellos   en  su  cancelación.    De   la   misma   manera   ponen   de   presente   la  intervención  del señor Olano para tratar de solucionar los  inconvenientes     presentados     con     el     Contralor     Distrital  y  el  Grupo Nule debido al no  pago   de   la   comisión   2%   acordado  en  los  contratos 071 y 072 de 2008 correspondientes a  Malla  Vial y los atrasos en la ejecución de las obras, gestiones dentro de las  cuales  Olano  Becerra,  además  de  exigirles  la  cancelación  de la comisión a Moralesrussi , les cobraba la retribución a él  prometida, es decir los 1.750 millones.   

3.6.  Aunque en indagatoria rendida ante  esta  Corporación  el ex congresista GERMÁN ALONSO  OLANO  BECERRA aceptó su relación con los Nule, su amistad con el ex contralor  distrital  Moralesrussi  Russi, con Álvaro Dávila,  con  Julio  Gómez  a quien presentó a Miguel Nule  con  el  ánimo  de  que  se  colaboraran  en  el desarrollo de su proyecto empresarial, y haber recibido  una  suma  de  dinero  equivalente  a 500 o 550 millones de pesos como parte del  apoyo  económico  y  político  ofrecido  a  él  por  Miguel Nule, niega haber  cobrado  suma  alguna  por  concepto  de  comisión  para  la  adjudicación del  contrato  137/07 o por cualquier otra gestión ante  entidad oficial de carácter distrital o nacional.   

Sin  embargo  a  lo  largo  de su amplia  exposición de descargos, corrobora lo dicho por los Nule.   

Veamos:     según    Miguel  Nule  Velilla  su  relación  con  OLANO BECERRA data  desde   el   año   2007   por  presentación  que  le   hizo   Alberto  Borges quien a la vez fue compañero de universidad  de    GERMÁN    OLANO,   y   así   éste  lo  refiere,  aclarando  que la presentación no fue en el  2007  sino en el 2006 y desde entonces se construyó una amistad fundamentada en  el  respeto  personal,  la  confianza, el compartir el ámbito familiar, social,  profesional,    los    éxitos    y    los    fracasos.    Dicha    relación  le  permitió conocer los  proyectos  empresariales  de  los  Nule  en  Bogotá  y por parte de aquellos la  trayectoria   política   de   OLANO   en  la  capital  y  sus  aspiraciones  al  Senado.   

En  ese compartir, ya en el año 2007 en  una   reunión   por  invitación   de   Alberto   Borges,   Miguel   Nule  le  pregunta  a   OLANO   BECERRA   si  conoce  a  funcionarios  del  IDU,  como  lo  había  hecho en  varias  ocasiones  respecto de otras entidades del Distrito, y como la respuesta  de   éste   fue   negativa,   Miguel  volvió   a  preguntarle:     “Quién    conocerá    el  IDU”  y  Germán  le  respondió:               “fue  cuando  yo le manifesté que  yo  conocía  a  JULIO  GÓMEZ,  un  contratista  conocido en Bogotá que tenía  contratos,  en  desarrollo  de  esa  charla,  no  me  acuerdo exactamente si por  iniciativa  de  él o mía, se sugiere que se conozca con JULIO GÓMEZ, y … yo  presento  a  MIGUEL  NULE  con  JULIO  GÓMEZ  en  mi apartamento”33,  versión  que  coincide  con  lo  expresado  por  Miguel Nule en su declaración, aunque con menos detalles de tal  circunstancia.   

Miguel  Nule  al  respecto y aludiendo a  GERMÁN  OLANO  dijo:  “El  me presenta al señor  JULIO  GÓMEZ  quien  me  ayuda  a  lograr  la  adjudicación  de la Fase III de  Transmilenio,  con  la  experiencia que tenía en licitaciones del IDU y además  con  las  relaciones  que  tenía  para  que  lográramos  que  no me robaran la  licitación…Con   GERMÁN   OLANO   y   JULIO   GÓMEZ  hice  un  acuerdo  que  correspondió  a la entrega de un contrato de obra por 1.750 millones de pesos a  la  firma  COSTCO de JULIO GÓMEZ y un contrato de asesoría a la firma PRODECOL  por         el        mismo        monto”34.       La   empresa   PRODECOL   fue   propuesta   por   GERMÁN  OLANO.   

En    esta   afirmación   coinciden  integralmente    los    testigos    Manuel    y   Guido   Nule,   así  como  Mauricio  Galofre, quienes si bien no tuvieron la misma  confianza  y  grado de amistad con GERMÁN OLANO BECERRA como si la tuvo Miguel,  sí  expresan  que ellos estaban al tanto de todo el  desenvolvimiento  de  los  negocios  del  Grupo  y las decisiones se tomaban por  consenso.   

Así  por  ejemplo Manuel Francisco Nule  afirma:  “A  finales  del  año  2007  algunas de  nuestras  empresas  participaron  a través de una Unión Temporal en uno de los  proyectos  de  Fase  III de Transmilenio, con esto estoy diciendo que lo conocí  en  el  año  2007 haciendo memoria, el doctor OLANO conjuntamente con el señor  JULIO  GÓMEZ  le  manifiesta  a  nuestras empresas a través de nuestro socio y  hermano  MIGUEL que teníamos que acceder a unas pretensiones económicas por el  valor  de  3.500  millones  de pesos, de los cuales la mitad eran para el doctor  OLANO,  según lo que él nos manifestó, que de no ser así, la Unión Temporal  en  la  cual  participaban  nuestras  empresas  iba  rechazada  en el proceso de  licitación.  Otro  hecho importante para comentar es que posteriormente a esto,  se  hicieron varias reuniones con el doctor OLANO a las cuales a algunas asistí  yo  y en las cuales el doctor OLANO nos estaba conminando al cumplimiento de los  requerimientos   que   nos   habían   hecho.”35   

Por  su  parte Guido Nule refiere que el  compromiso  de  pagar  la suma de dinero equivalente a 1.750 millones de pesos a  GERMÁN   OLANO   por   ayudar   a   gestionar  la  adjudicación  del contrato de calle 26, la adquirió personalmente Miguel Nule,  pero  él  asistió  a  un desayuno programado por el propio doctor OLANO, en el  hotel  L’Toile ubicado  en  la  carrera  7ª  con  calle  44  de  Bogotá, al que concurrió también el  Contralor  Distrital  Miguel  Ángel  Moralesrussi,  y  donde  pudo  advertir la  estrecha  relación  del  ex  congresista con el Contralor; al respecto señala:  “en ese desayuno el señor Contralor en presencia  del  señor  OLANO  me hace una petición de dinero con la intención de recibir  buen  trato,  protección  y  cualquiera  otra  cosa  necesaria  que de él como  Contralor   dependiese.  Los  detalles  de  tal  desayuno  están  relatados  en  testimonios    ante    la   Fiscalía   y   la   Procuraduría,   con   detalles  específicos.”36   

Y Mauricio Antonio Galofre Amín, persona  de  confianza  de  Miguel  Nule  y  el encargado de manejar las licitaciones del  Grupo  Nule  y aspectos financieros, se refirió así respecto de las exigencias  de   dinero   por  parte  del  señor  GERMÁN  OLANO  BECERRA:  “En  ese  momento  después de presentada la oferta, hacia finales  del   2007,  la  fecha  para  cuando  conozco  al  doctor  OLANO  como  lo  dije  anteriormente,  en el apartamento de MIGUEL NULE, cuando él llega o se presenta  con  el  doctor  JULIO  GÓMEZ  y  nos dice que JULIO GÓMEZ puede hacer que nos  adjudiquen  el  contrato pero hay que pagar una comisión, para ellos garantizar  el  pago  de esta comisión se hicieron unos contratos a nombre de unos abogados  que  no  recuerdo  sus nombres pero dichos contratos reposan en el expediente de  la  Fiscalía,  efectivamente  el  día  de  la adjudicación la U. T. Transvial  resultó        adjudicataria        del       contrato       137”.37   

En relación  con  la  gestión  de  OLANO  BECERRA  respecto  de los contratos 071  y  072  de 2008 conocidos como de  malla vial, este testigo manifestó:   

“Como   el  doctor  GERMÁN   OLANO   y   el  doctor  JULIO  GÓMEZ  ya  se  venía  hablando  del  tema  del  contrato  137  y era el mismo JULIO GOMEZ quien podía  garantizar  lo  de  los  contratos 071 y 072 entonces el doctor GERMÁN  interviene  como  un mediador o  garante  para  que los contratos sean adjudicados y después las exigencias sean  cumplidas,  con  respecto a si él cobró por esta labor él si cobró un dinero  pero  lo cuadró directamente con MIGUEL NULE, yo no tengo conocimiento    de    cuanto    ni    cómo    se    le   pago.”38,  Afirmación  ésta  que  coincide  con  lo  dicho por Miguel Nule en el mismo  sentido,  cuando  expresa: “Acontece que cuando se  adjudica   las   dos   obras   de   malla  vial,  a  nuestro  grupo  también  es  adjudicada  un par de  pequeñas  interventorías  y  Yo le digo a GERMÁN OLANO que a pesar de que él  no  tiene  nada  que  ver  con  éstas  adjudicaciones  ni  tuvo  injerencia   en  las  mismas,  en  mi  condición  de  amigo, iba a ayudarlo con unos aportes para su campaña (lo cual  no  pude  hacer).  Es  posible  que para éstos dos contratos de malla vial y la  interventoría  también  se  le  hubiera asignado alguna asesoría a un abogado  amigo  de  él  pero hoy no recuerdo.”39   

Se  aprecia aquí el aporte trascendente  del  ex  congresista  OLANO,  al  servir de garante del cumplimiento del acuerdo  celebrado  por las dos partes; es decir, la adjudicación de los contratos a que  se  comprometieron  los  hermanos  Moreno Rojas y el Contralor Distrital, de una  parte,  y  el  pago de las comisiones una vez asignados, por Miguel Nule, por la  otra.   

Además,     este     declarante  con  más  coherencia  y  concreción   que  los  otros  miembros  del  grupo  Nule,   explicita   la   finalidad   del   acuerdo  Nule-Olano-Gómez  (Miguel  Nule, Germán Olano y Julio Gómez), cual era lograr  la  adjudicación  del  contrato  137/07 relacionado con la obra de la Calle 26,  burlando  los  principios de selección objetiva y transparencia, cuando señala  que  la  U.  T.  Transvial no cumplía con las exigencias legales, sin embargo y  gracias  a  los  nexos  de  Julio  Gómez  y  Olano  en  el  IDU  se  logró  la  adjudicación  de  la  obra.  Así lo refiere: “en  este  caso en particular hubo un requisito que no cumplíamos que era un cupo de  crédito  para  lo  cual  se  hizo una gestión en el IDU a través de INOCENCIO  MELÉNDEZ  para  que  permitiera  adicional al  cupo  suplir esta exigencia una experiencia en consecución de financiación, la  cual fue permitida”.   

Es evidente  entonces,  el  acuerdo  entre  el  ex congresista OLANO BECERRA, los contratistas que conforman el Grupo  Nule  y  Julio  Gómez, para lograr la adjudicación indebida de contratos en el  IDU  y  el  pago  de  comisiones o coimas a los funcionarios encargados de dicho  trámite,     así     como     a    aquellos   intervinientes,  para  el  caso    el   propio   GERMÁN   OLANO  a  quien  se  acordó  pagarle por parte de los Nule la suma de  1.750  millones  de  pesos  inicialmente por las gestiones relativas al contrato  137/07,  acuerdo  que  se  extendió  a  los otros dos contratos respecto de los  cuales  oficiaba  como  aval,  tan  así  que  una  vez adjudicados, los Nule le  entregaron  la suma de aproximadamente 500 millones de pesos, según el dicho de  Miguel  Nule  y  Mauricio  Galofre, éste último al  afirmar  que  por  tales  contratos  se le pagó un  dinero   sin   saber   en   qué   cuantía,   porque   la   suma  fue  acordada  Miguel   y   Olano.   

La inobservancia de los requisitos de la  contratación         es        evidente.   

En     efecto,     acorde   con   lo   manifestado   por   el   testigo  Mauricio   Galofre   y  el  informe  sobre el análisis del citado contrato remitido por  el   C.   T.   I.   de   la   Fiscalía  General  de  la  Nación,  tal  aspecto  es elocuente. Por citar  algunas de las falencias en el proceso contractual, se dice:   

“Con  respecto  al presupuesto oficial para el grupo 4, en el Pliego de Condiciones se  estipuló  por  la  suma de $280.892.507.745, fue cambiado mediante adenda  a la suma de 318.300.582.945  y  finalmente  contrató  por  la  suma  de 315.580.224.330 pesos. Esta falta de  claridad en el Presupuesto evidencia la falta de diseños.   

Con  relación  a  la  experiencia  del  Proponente los porcentajes para el grupo 4 disminuyeron.   

Cambiaron las condiciones de la capacidad  residual de Contratación.   

Con relación a la capacidad financiera,  disminuyeron    los    requisitos    para    el    capital    de    trabajo    y  patrimonio.   

Con respecto a la certificación exigida  como cupo de crédito disminuyó del 50% al 30%.   

El  objeto  de  la  oferta mercantil sin  número   de   fecha  27  de  abril  de  2009  con COSTCO, por la suma de $5.833.333.333 no es claro, no  especifica  las  abscisas  ni  el  tramo donde serán ejecutas las obras, lo que  dificulta        su        verificación”.40       (Énfasis    agregado    por    la  Sala).   

Tales  conclusiones de los técnicos del  C.  T.  I.,  y  las  restantes  que  se  consignan  en  el informe, evidencian  la  maniobra  realizada  por  el  Grupo Nule, Germán  Olano  Becerra  y  Julio  Gómez  para  obtener  al interior del IDU la indebida  adjudicación    del   contrato   137/07   y   el   pago   de   las   comisiones  ilícitas.   

Para  lograr  la  adjudicación  de  los  contratos  071  y 072 de 2008, los funcionarios del IDU amañaron los pliegos de  condiciones  para  favorecer  a  los  contratistas.  Adicionalmente,  en la audiencia de adjudicación rechazaron arbitrariamente los  proponentes  necesarios para quedar los contratistas con oferentes inhabilitados  por   los   pliegos  de  condiciones  por  haber  sido  adjudicatarios  en  otro  grupo.    

Se   aprecia   claro   y   contundente  el    señalamiento  contra  el  ex Representante GERMÁN OLANO BECERRA,  frente al cual asume la  siguiente posición:   

i).- Como ya se anotó en precedencia, no  niega  la  relación con los señores Nule, sino que la confirma, resaltando que  su    amistad    fue   básicamente   con Miguel.   

ii)  Que  efectivamente él relacionó a  Julio  Gómez  con Miguel Nule, debido precisamente a la experiencia de aquel en  contratación  de obras en Bogotá y sus relaciones o nexos con funcionarios del  IDU, donde los Nule requerían de tales conexiones.   

iii)  Dado el vínculo de amistad que se  construyó  entre  Miguel Nule y él acordaron un apoyo y colaboración mutua en  todos  los  campos, de manera particular y dada su experiencia y conocimiento de  lo  que  denomina  el  mapa político de Bogotá, aconsejando y asesorando a los  Nule  para  el  desarrollo  de  su  proyecto  empresarial  y la contratación en  Bogotá,  presentándole  para ello, personas de la empresa privada y políticos  que     pudiesen  colaborarle;   a  su  turno,  Miguel  Eduardo  Nule  le  ofrecía  apoyo  económico  y  político,  el  cual,   él  (Olano)  requería para alcanzar una curul en el Senado de la República.   

iv)  Durante  su  relación de amigos, siempre, Miguel Nule le ofreció su apoyo económico de  manera  voluntaria y libre y en ese entendido él lo aceptó, llegando incluso a  pedirle   el   pago   de  los  recursos  que  le  había  prometido,  dadas  sus  “afugias”  económicas  presentadas  debido  a la campaña política, recursos que podrían  superar  incluso  los  1.750  millones.     

v)  Admite  que  en  ese  contexto de la  amistad  y  en  atención  a  las  promesas  de apoyo económico de Miguel Nule,  recibió  una  suma  de  dinero  de  500 o 550 millones de pesos, como un aporte  voluntario  de  los  Nule  a  su  proyecto político, parte de esos recursos los  invirtió  en adquirir un apartamento en el norte de la ciudad, pues entre otras  cosas  era  un  preocupación  de  Miguel el que cambiara de vivienda por una de  mejor calidad.   

vi) Niega haber celebrado con Miguel Nule  y  Julio Gómez un acuerdo para lograr la adjudicación del contrato 137/07 a la  U.  T.  Transvial  de  propiedad  del  Grupo Nule y a cambio de ello recibir una  comisión de 1.750 millones de pesos.   

vii)  No es  cierto  que  él  haya tenido algo que ver en la gestión y adjudicación de los  contratos  071  y  072  de  2008  de  malla  vial, por consiguiente no pidió ni  recibió   suma   alguna   de   dinero   por   tal   concepto  o  a  título  de  comisiones.   

viii)  Admite ser amigo del ex Contralor  Distrital  Miguel  Ángel  Moralesrussi, pero jamás haberle pedido que  favoreciera  al  Grupo  Nule  y  menos  aún  para  tratar  de  solucionar  inconvenientes  entre  el  citado  ex  funcionario  y  los  Nule  relacionados  con el pago de comisiones. No  obstante, sí habló con Moralesrussi a pedido de Miguel Nule  para  indagarle  si  era cierto el cobro de una comisión supuestamente acordada  con  el  abogado  Álvaro  Dávila, relacionada con los contratos de malla vial.   

En     síntesis,     el  ex  congresista  GERMÁN  ALONSO  OLANO  BECERA  niega    los    cargos    a    él    atribuidos.    Comprensible  por  cierto  la  actitud  del  implicado, pues hace  parte del derecho de defensa material.   

Los  testimonios  de la ex directora del  IDU,  Liliana  Pardo  Gaona y del señor Salomón del Valle, en nada afectan los  cargos  atribuidos  al  sindicado, pues la primera se limita a manifestar que no  conoce  al  doctor  OLANO  BECERRA  ni  ha tenido ningún tipo de relación o de  comunicación,   entendible   tal   posición   puesto   que  ella  esta  siendo  investigada  en  la Fiscalía General de la Nación  por  hechos  que  guardan relación con los que acá se debaten; y el segundo se  limita  a  decir  que nada le consta y sólo sabe lo que se ha publicado por los  medios de comunicación.   

A  pesar  del  esfuerzo del indagado por  presentar  los  hechos  de otra forma a como los distintos medios de convicción  los  refieren, no logra su cometido, más bien tiende corroborar los testimonios  de los señores Nule y Galofre.   

Si   a  lo  anterior  se  suma  la  circunstancia  relacionada  con  que desde el inicio de  esta  investigación se cuenta con una grabación de una conversación sostenida  entre  Miguel  Eduardo  Nule  Velilla y GERMÁN ALONSO OLANO BECERRA, la cual ha  sido  reconocida  tanto  por  Miguel  Nule, como por Olano Becerra, donde  se  aprecia  realmente la relación de confianza existente  entre  estas  dos  personas  y  el grado de conocimiento y participación del ex  congresista  Olano en los hechos materia de investigación, aspecto que deja sin  piso  las  explicaciones  dadas  él en su indagatoria tendientes a demostrar su  inocencia.   

Ahora  bien, el sindicado ha manifestado  que   dicha   grabación   es  inválida  porque,  según  él:  “1.  No  fue  autorizada  por  autoridad  competente;  2.  No  fue  autorizada  por  mí,  no  fue  consentida  por  mí; 3. Se me violó el derecho  fundamental  de  la  intimidad  en  mi  domicilio;  4.  Como  obra  tanto  en el  expediente  de  la Procuraduría como en este expediente, se puede constatar que  no  hubo  cadena  de  custodia;  y  5. la citada grabación fue manipulada, pues  además  de  no  concordar  las  diferentes  transcripciones,  su  contenido  es  descontextualizado   y  editado”,  es  decir,  se  trataría de una prueba ilícita.   

Sobre  el  punto,  la  Sala  de  manera  reiterada   ha  expresado  que  en  tratándose  de  grabaciones,  éstas  no  pueden  ser  estimadas cuando carecen efectivamente de  autorización  judicial  o son efectuadas por terceros que no tienen interés en  la  investigación  y  no  tienen  la  calidad  de víctimas o perjudicados; sin  embargo,  cuando  tales  registros  magnetofónicos  son  realizados  por  una  de  las partes no existe  violación   del   derecho   a   la   intimidad  si  una   de   ellas   decide   publicarlos  se  convierte   en   un   medio  de  prueba  legalmente  válido  y debe apreciarse como tal, más cuando se  trata   del   esclarecimiento   de   un   ilícito.  Para  el  caso,  la grabación fue realizada por el  señor  Miguel  Nule,  persona  que  se halla involucrada en estos hechos, pues,  según  su  dicho,  a él se le estaba exigiendo el pago de comisiones indebidas  por   parte  de  funcionarios  del  orden  distrital  y  nacional.  En  tales  circunstancias  el  derecho de la intimidad del señor  OLANO  BECERRA cede ante el interés de la justicia y el derecho de la comunidad  para   que  se  esclarezcan  los  hechos  de  los  cuales  ha  sido  víctima  y  se  sepa  la  verdad, en aras de preservar el orden  justo  y realizar los fines esenciales del Estado.41   

De  los  medios  de convicción hasta el  momento  aportados a la investigación, para la Sala  de  Instrucción  surge  evidente  que  se está en  presencia  de la prueba demostrativa –en  el  grado  de  posibilidad-  del  compromiso       penal       del       ex      congresista      GERMÁN  ALONSO  OLANO  BECERRA frente a  los  hechos  que  se  le  atribuyeron  en  la indagatoria y por los cuales se ha  vinculado  formalmente  a este proceso;    elementos    de    juicio    que    satisfacen   plenamente        el    presupuesto    de    índole  probatoria  que demanda el artículo 356 del Código de Procedimiento Penal  para  imponer medida de aseguramiento, la cual será  la de detención preventiva.   

CALIFICACIÓN       JURÍDICA  PROVISIONAL   

         

       Al  indagado  se  le  imputaron  dos  ilícitos: Cohecho propio y  Contrato   sin   cumplimiento   de   requisitos   legales,   en  las  especiales  circunstancias  previstas  en  el inciso final del artículo 30 de la Ley 599 de  2000.   

Sobre  la tipificación del primero  de  los  delitos        atribuidos,    esto   es   del   Cohecho    propio,    se   trata  de  un  tipo  penal  de  conducta  alternativa  en  cuanto  la  prohibición  se  eleva tanto por recibir  dinero  u  otra  utilidad, como por aceptar promesa remuneratoria, para asegurar  una  de  las  siguientes  tres finalidades, erigidas como elemento normativo del  tipo:  (i)  retardar  un  acto propio del cargo; (ii) omitirlo; o (iii) ejecutar  uno  contrario  a  sus deberes oficiales.   

Como en este asunto la conducta imputada  al   procesado   en   la  indagatoria  fue    la   tercera,   esto  es, aceptar promesa remuneratoria, con miras a ejecutar  uno  contrario  a  sus  deberes  oficiales, acto que se  manifiesta  en la recepción de las dádivas con miras a favorecer los intereses  de  un  grupo  empresarial  amigo suyo en el proceso licitatorio ante el IDU, en  claro  detrimento de la moralidad y la transparencia  de  la moralidad pública que se concreta en rectitud y honestidad con que deben  proceder  los  servidores  de la administración en la realización de los fines  esenciales del Estado.   

El  acto disvalioso de recibir prebendas  pone  de  manifiesto  que  la  función se pervierte y con ello, se contrarían  los  deberes  oficiales  por una “remuneración”  ilícita,  pues  las actuaciones de los funcionarios  públicos      que     así     proceden,     no  corresponden  a  los  derroteros  normales de la función administrativa a  ellos   encomendada,   sino   a   la   distorsión  de    los  deberes  oficiales y la confianza de la sociedad por   razón  o  con  ocasión  de  una  retribución         indebida;  es  decir,  que  lo  público  cede  a lo privado, el interés  general  al  particular,  aunque  aparentemente  los procesos reflejen un cierto  orden      o      discurrir      institucional42.   

La   intermediación   para  servir  a  intereses  particulares  o  personales,  o la búsqueda incesante por satisfacer  codicias   económicas   o   burocráticas,   más  cuando   son   llevadas   a   cabo   por  un  Representante  de la comunidad elegido por voto popular,  encargado  de legislar y expedir las leyes que rigen  la  vida  republicana,  se  torna  en  una conducta  infinitamente  lesiva  del esquema democrático y de  la  moral  pública,  contraria  al  rol  que en un  régimen  de  separación de poderes cumplen los congresistas como protagonistas  de  la  función  representativa  de  los  intereses del pueblo, a cuyo servicio  deben obediencia constitucional.   

La  conducta  imputable es de la especie  descrita  en el artículo 405 de la Ley 599 de 2000,  a  título  de coautor –  interviniente,  inciso   final   del   artículo  30  ibídem,         porque   el  acto  contrario  a  los  deberes  oficiales  del  ex     –     congresista    implicado   no  está    relacionado    con    su    competencia  funcional43,   ni  tenía  la  capacidad  para  resolver  de  hecho  el  asunto en cuestión, es decir el trámite interno en el  IDU,   relacionado   con   el   procedimiento   pre-contractual   y  decidir  la  adjudicación  de  la  obra  licitada,  sino que, el  contenido  axiológico  de  sus motivaciones, fue el  resultado del  nocivo  influjo  de  los  halagos,  las  dádivas y promesas  ofrecidas  por  sus  amigos  con  la aspiración de  avanzar     en    su    carrera    política    como    senador,    circunstancias  que  distorsionan la función y hacen que ella se  exhiba  contraria a la ética, a la moral pública y  a   la  responsabilidad  política,  transgrediendo  el  orden  jurídico  penal  en detrimento del bien  jurídico  de  la  administración  pública,  bajo  la especie delictiva que se  viene de acotar.   

Ahora     bien,     la    conducta    prohibida    descrita    en    el   artículo   410  del  Código  Penal  bajo  la  denominación  de  Contrato    sin    cumplimiento   de   requisitos  legales   atribuida   igualmente   al   sindicado,  se          concreta          en            “tramitar contrato sin observancia  de  los requisitos legales esenciales o celebrarlo  o  liquidarlo  sin  verificar  su cumplimiento de los  mismos”  (subraya la  Sala).   

Como ya se ha indicado, la finalidad del  acuerdo  celebrado  entre  Miguel  Nule  Velilla, GERMÁN ALONSO OLANO BECERRA y  Julio  Gómez,  así  como  algunos funcionarios del IDU, era precisamente la de  lograr  la  adjudicación de los contratos en que el  denominado   Grupo  Nule  tenía  interés  en  el  Distrito  Capital,  para  el  caso,  los  contratos  137/07,    071    y    072   de   2008,   relacionados   con   la   construcción  de  obras  de la Fase  III  Grupo IV de Transmilenio y de la Malla Vial, respectivamente, adjudicación  que  se  produjo  sin  la  observancia  de  los  requisitos  legales esenciales.   

La   ley   80   de  1993  (Estatuto     General    de    la  Contratación       de      la     Administración     Pública),  estableció  las  reglas  y  principios  como los parámetros  jurídicos  en  los que obligatoriamente deben moverse los servidores públicos,  junto  con  los  particulares  que  se  eleven  a  la  misma  categoría  por la  naturaleza  de  la tarea a desarrollar en la celebración de contratos; por esta  potísima  razón,  los  postulados que guían la función pública, generan una  certidumbre,   confianza,   rectitud,   probidad,   integridad   y  ecuanimidad.   

En  ese  orden de ideas, es evidente que  tanto   los  principios  de  moralidad,  eficacia,  economía,  imparcialidad  y  publicidad  consagrados  en el artículo 209 de la  Carta,  como  los  principios  de  transparencia,  economía  y  responsabilidad  previstos   en   los   artículos   23,   24   y  26  de  la  Ley  80  de  1993,  componentes  materialmente  del tipo  penal  de  celebración de contrato sin cumplimiento  de   requisitos   legales,   fueron  efectivamente  violentados  por  el  ex  congresista GERMÁN OLANO  BECERRA,  en la forma que se ha indicado.   

No  solo  porque  el  contrato 137/07 fue  tramitado  y  adjudicado  sin  el lleno de los requisitos exigidos para tal fin,  como  lo  señala  el informe técnico del C. T. I., sino porque igualmente para  tal   asignación  a  la  U.  T.  Transvial  se  soslayaron  los  principios  de  transparencia  y  responsabilidad dispuestos en los artículos 24 y 26 de la Ley  80  de  1993,  en  detrimento de la selección objetiva del contratista, amen de  los  actos  de corrupción realizados por particulares, el contratista y algunos  funcionarios    públicos    encargados    del    trámite    pre   –  contractual,  consistente  en el  pago    de   comisiones   indebidas   o   coimas,   como   ampliamente   se   ha  señalado.   

Mírese  además,  cómo en relación con  los   contratos   071   y   072  de  2008,  uno  de  los  testigos  –Mauricio   Galofre-,   claramente  afirma  que  ellos  (el  Grupo Nule), gracias a los nexos que fueron propiciados  por   GERMÁN  OLANO  y  Julio  Gómez  al  interior  del  IDU,  participaron  y  direccionaron   los  pliegos  de  condiciones  de  tales  contratos  que  fueran  “restringidos   pero  que  al  mismo  tiempo  nos  permitiera   presentar   varias   propuestas   y   así  ocurrió”,  actividades  que  realizaban  desde  una  oficina ubicada en un  hotel  cercano al IDU y que fueron determinantes para la adjudicación de dichos  contratos,  trámite  en  el  cual el doctor OLANO BECERRA servía como garante.   

Lo anterior no indica otra cosa diferente,  a  la intención que se tenía de burlar los requisitos esenciales exigidos para  la contratación estatal.   

En  torno  al  tema de los principios que  rigen  la  contratación  estatal,  de  manera  reiterada  la  Sala ha sostenido  que:   

“Los  principios  rectores  irradian toda la materia de que tratan en la ley o código  donde   estén   contenidos;   y   si  son  constitucionales,  abarcan  toda  la  legislación  nacional.  Por  ello, sí es factible para efectos de tipicidad en  el  ilícito  de  contrato  sin cumplimiento de requisitos legales, desentrañar  cuáles  son  esos  requisitos legales esenciales con apoyo en los principios de  la  administración  pública  consagrados  en el artículo 209 de la Carta y en  los   principios   de   la   Ley  80  de  1993  (estatuto  de  la  contratación  pública).   

(…)  

Los  principios  rectores son el alma de  los  bienes  jurídicos  que  involucran  y  por  ende  son  parte  del tipo; su  consideración  como  tales garantiza y delimita el principio de antijuridicidad  material.  Así, por ejemplo, la selección objetiva  es  un  bien jurídico en sí mismo, y es un requisito esencial de los contratos  de  la  administración  pública, pues propende por  la  participación  democrática  en  condiciones  de lealtad e igualdad, por la  moralidad y la transparencia de la función pública.   

La  existencia de invitación a ofertar,  la  evaluación  técnica  imparcial,  la  acreditación  de  experiencia  y  la  concesión  de  un puntaje justo a los concursantes son factores integrantes del  principio   de   selección   objetiva.  Cuando  se  promueve  la ausencia o la manipulación de tales exigencias, con conocimiento y  voluntad   inteligentemente   dirigidos  al  desconocimiento  del  principio  de  selección  objetiva,  entonces  se está ante un evento típico de contrato sin  el     cumplimiento     de     requisitos     legales     esenciales.44        (Subrayas fuera de texto)”.   

Si bien el ex Representante a la Cámara  GERMÁN   OLANO   carecía   de  la  facultad  legal  para  participar  en  esos  procedimientos  o  la  capacidad  para  decidir  de  hecho  el  asunto (trámite  contractual),  también  lo  es  que  intervino  en  el  acuerdo  ilícito,  con  distribución  de  funciones  y  aporte objetivo importante ya que personalmente  aceptó  la  promesa  de pago de comisiones por asegurar la adjudicación de los  contratos,  la que obviamente se haría con el quebrantamiento de los requisitos  legales  esenciales  en  su  trámite,  debiendo  por  lo  tanto  responder como  interviniente  (inciso       final      del      artículo  30  del  Código Penal), justamente por carecer de las  condiciones especiales exigidas por el tipo penal.   

En  suma,  acorde  con  lo  anotado  con  antelación,  La  Sala de Instrucción de la Sala de Casación Penal de la Corte  encuentra   reunidos   a   cabalidad  los  presupuestos  mínimos  de  carácter  probatorio  exigidos  por  el rito penal para imponer medida de aseguramiento en  contra  del  ex congresista GERMAN ALONSO OLANO BECERRA, como posible coautor en  la  modalidad  de  interviniente,  de  los delitos de cohecho propio en concurso  homogéneo  y  sucesivo,  y  contrato sin cumplimiento de requisitos legales, en  concurso heterogéneo.    

4.   De   los  fines  de  la  medida  de  aseguramiento.   

Cumplidos  a cabalidad los requisitos de  orden  probatorio,  se  impone  analizar si la medida restrictiva de la libertad  cumple  con  los  fines  previstos  en  la  Constitución y la ley, toda vez que  en        el        Estado       Social  de  Derecho se consagra como  principio  y  garantía  fundamental  el derecho a la libertad personal; de ahí  que  su  restricción se  encuentre supeditada al cumplimiento de estrictos  requisitos de orden constitucional y legal.   

4.1.  El   derecho   a  la  libertad  personal,  está consagrado no sólo en la  Carta    Política   de   1991,   artículo   2845   

,   sino   en   tratados          internacionales  ratificados  por  Colombia  que  conforman el bloque de  constitucionalidad,46  tal  como  lo señala el  artículo          93         ibídem y,  por  ende,  su interpretación debe efectuarse de manera restrictiva, acorde con  lo      dispuesto     en     los     mencionados  instrumentos47.   

A  la  luz de las disposiciones citadas,  “toda    persona    es    libre”  y, este  derecho  sólo  puede restringirse en virtud de mandamiento escrito de autoridad  judicial  competente,  con  la  observancia  de  las  formalidades legales y por  motivos previamente definidos en la ley.   

Siguiendo  esta  línea,  la  Ley 600 de  2000,  Código  de  Procedimiento Penal aplicable en  este  caso,  en  el título preliminar y como norma  rectora,  consagró  en  su  artículo 3 el derecho a la libertad, en los mismos  términos   de   la   norma   superior,    adicionando   en   el   inciso  segundo  lo  siguiente:  “la  detención  preventiva,  en  los  términos  regulados  en  este  Código,  estará  sujeta  a  la  necesidad  de asegurar la  comparecencia  al  proceso  del  sindicado,  la  preservación de la prueba y la  protección de la comunidad”.   

Indudablemente nuestra legislación viene  evolucionando  en  materia de protección de derechos fundamentales y es por eso  que   la  restricción  preventiva  de  la  libertad  no  opera  ahora  como  un  resquebrajamiento  de  la  presunción  de  inocencia,   una definición de  responsabilidad  o  una  sanción,  sino  como  una  medida  procesal   que  constituye  trato  legítimo  al  procesado  y  se  justifica  en  razón  de la  prevalencia  del interés general, la protección de la comunidad y para impedir  la  continuación de la actividad delictual, tal como se consagró en la Ley 600  de 2000.   

Puede  observarse  que en desarrollo del  proceso,  las medidas restrictivas de la libertad se reducen al máximo y en esa  misma  línea  aparece  regulado  el  tema  tanto en la Constitución Política,  artículo  250  (modificado por le Acto Legislativo No. 3 de 2002, artículo 2),  como  en la Ley 906 de 2004, artículo 2, que al derecho a la libertad le otorga  la  categoría  de  “principio rector y garantía  procesal”,  e incluso señaló al Juez de Control  de  Garantías  la  facultad  de  restringirlo  con  precisos  límites como: la  necesidad  de  garantizar  su  comparecencia, la preservación de la prueba y la  protección   de   la   comunidad,  en  especial  de  las  víctimas48.   Esta nueva regulación  en    su    artículo    295    ídem,  partió de la “afirmación de la  libertad”  y señaló el carácter excepcional de  su restricción.   

Queda  claro entonces que las medidas de  aseguramiento  tienen  un carácter cautelar; es decir, que no son un fin en sí  mismas,  sino  un  medio  para lograr los fines del proceso;  por ello, son  eminentemente  procesales,  preventivas y provisionales, pues con ellas se busca  asegurar   el   cumplimiento   de   las  decisiones  adoptadas  en  el  proceso,  concretamente  asegurar  la  presencia  de  los sujetos procesales y afianzar la  tranquilidad  jurídica  y  social  en  la  comunidad;  de  ahí que la prisión  preventiva  esté  prohibida  como pena anticipada y  sea  necesario  diferenciar entre esta medida provisional y la pena privativa de  la  libertad49.   

4.2.  En el  caso  concreto, se encuentran satisfechos los requisitos legales previstos en la  Ley  600  de  2000,  artículos  356  y  357,  numeral 1, para imponer medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva  contra  la ex congresista  GERMÁN  ALONSO OLANO BECERRA, toda  vez  que  los medios de  convicción         lo         comprometen      como     posible  coautor  –   interviniente   en       los       delitos  imputados, los          cuales         tienen  prevista  pena  privativa  de  la  libertad superior a los cuatro (4) años.   

Además,        acorde    con    las    orientaciones    trazadas    por   la   Corte  Constitucional  en  sentencia  C-774  de  2001,  la  imposición  de la  medida   de   aseguramiento   restrictiva   de  la  libertad,  está  supeditada  a  la necesidad de garantizar uno cualquiera de los  siguientes   objetivos:   la   comparecencia   del   sindicado  al  proceso,  la  preservación  de  la  prueba y/o la protección de la comunidad de la comisión  de nuevos delitos.   

En    relación    con   los   fines  constitucionales   y  legales  que  justifiquen  la  medida,  advierte  la  Sala  de         Instrucción         que    si   bien   OLANO   BECERRA  se  presentó  voluntariamente  a  las autoridades,  tras    librarse   en   su   contra   la  orden  de captura correspondiente  y que actualmente no ostenta la calidad de servidor  público,   lo   que  permite  pronosticar  que  no incurriría en la comisión de nuevos ilícitos de  la  misma  naturaleza.  Sin  embargo,  en el caso concreto, la pertinencia de la  medida  reside en la necesidad de preservar la actividad probatoria de cualquier  acto  de  ocultamiento,  en consideración a que el  sindicado  tiene  su  arraigo  familiar  en  la ciudad de Miami, Estados Unidos,  circunstancia  que  facilitaría  un  posible  refugio  en  esa  nación,  y  la  destrucción    o   deformación   de   elementos  cognoscitivos importantes para la instrucción.   

Las  características  graves  de  las  conductas  ilícitas,  la  cercanía  a  los  contratistas,  a  los funcionarios  distritales  encargados de la contratación y a otros posibles implicados,   hacen  imprescindible  la imposición de la medida para evitar su participación  futura en conductas similares.   

5.    Sustitución    de    la   detención   preventiva.   

A partir de la vigencia de la Ley 906 de  2004     y     en  consideración  a  la  coexistencia  con  la Ley 600 de 2000, ambas regulatorias  de  la  detención domiciliaria como sustitutiva de  la   detención  preventiva,  resulta  imperioso  acudir  al  principio de favorabilidad para aplicar la  norma  que  resulte más benigna a los intereses del  procesado.   

En  ese  orden  de  ideas,  en  materia  de  sustitución  de  la  detención  preventiva por  domiciliaria   el  artículo  314  de  la  Ley  906  de  2004  es más  favorable     para    el    implicado  en  cuanto  no  exige que el delito por el que se proceda tenga  una  pena mínima imponible, como sí lo reclama el numeral 1º del artículo 38  de  la  Ley  599 de 2000 al señalar que la conducta punible aparezca sancionada  con  pena  mínima igual o inferior a cinco (5) años de prisión, a tiempo  que  elimina la caución como garantía del cumplimiento de las obligaciones que  ese  beneficio  impone,  fluye  clara la favorabilidad del precepto primeramente  citado.   

Dicho     precepto    resulta          entonces         más         benigno     y     será    el aplicable, ya que, por lo demás,  la  Corte  Constitucional  en  sentencia  C-318  de abril 9 de 2008, declaró la  exequibilidad  condicionada  del  artículo  27  de  la  Ley  1142  de  2007 que  prohibía  la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento por la detención  domiciliaria  para  delitos  como el cohecho propio, bajo el entendido de que el  juez  debe ponderar en  todos  los  delitos,  incluso  los enlistados en esta ley, la procedencia de tal  medida,  bajo  criterios  de proporcionalidad y a la luz del artículo 314 de la  Ley 906 de 2004.   

La   norma   cuya   favorabilidad   se  predica, establece que  para  el  otorgamiento  de  la  detención  domiciliaria  se  deben  evaluar los  presupuestos    que    allí    se   enuncian,   esto   es,   que   “para  el cumplimiento de los fines previstos para la medida de  aseguramiento    sea    suficiente    la    reclusión    en    el    lugar   de  residencia”  o  cuando  el  imputado sea mayor de  sesenta  y  cinco  años  o  padezca grave enfermedad, o cuando a la imputada le  falten  dos  meses o menos para el parto o no hayan transcurrido aún seis meses  desde   aquél,   o   bien,   tenga   la   condición   de   mujer   cabeza   de  familia.   

A su vez, los artículo 3, inciso 2 y 355  de  la  Ley  600  de  2000  establecen que la detención preventiva procede para  garantizar  la  comparecencia  del  sindicado al proceso, la preservación de la  prueba y para evitar la reiteración de la actividad delictual.   

En  el  caso que ocupa la atención de la  Sala,  la  detención  domiciliaria  del  procesado  no  resulta  jurídicamente  pertinente,  pues  desde  el lugar de residencia no se garantiza el cumplimiento  de   los   fines  previstos  para  la  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva.   En  efecto,  no  sólo  la conducta reviste notas de evidente  gravedad,  sino  que,  se puede temer fundadamente que  bajo el régimen de  una  detención  domiciliaria  estaría  en  condiciones  de  ocultar, alterar o  modificar  los  medios  probatorios  de  interés para el proceso, tal y como se  consideró  al  momento de ponderar los fines de la medida cautelar; además que  su  arraigo  familiar  lo  ha establecido en la ciudad de Miami, Estados Unidos,  pues  el  inmueble ubicado en esta ciudad donde el sindicado manifestó residir,  según    el    informe    del    C.    T.    I50.,  desde  hace  seis meses  permanece  desocupado,  no  obstante que el encargado de la seguridad manifestó  que era de propiedad del doctor OLANO BECERRA.   

Por  lo  demás,  no  se  evidencia  la  acreditación ninguna otra causal de las previstas en  el  artículo 314 de la Ley 906 de 2004, que permitan  la  sustitución  de  la  medida  de aseguramiento de  detención preventiva impuesta al procesado.   

6. Otras decisiones  

La  Sala  de  Instrucción   mediante   auto   de   veintisiete   de   abril  del  año  en  curso    dispuso  oficiosamente  allegar algunas pruebas, así como las solicitadas por la defensa  del  implicado,  las  cuales  no  se  han  evacuado  aún,     por     tanto,     se    reitera    su  práctica.   

De  igual modo, se ordena la ampliación  de  indagatoria  del  sindicado  GERMÁN OLANO BECERRA, tal como lo ha pedido su  defensor  y  donde  el  implicado  aportará  información  y  pruebas nuevas de  interés para la investigación.   

Finalmente,   como  de  la  actuación  procesal  hasta  ahora  cumplida  surge  evidente  la participación del abogado  Álvaro  Dávila y de los contratistas Julio Gómez y Emilio Tapia, en     los     hechos     aquí     investigados,    así  como  la posible intervención  del  ex  Ministro  de  Transporte  Andrés  Uriel Gallego, expídanse las copias  pertinentes  con  destino  a  la Fiscalía General de la Nación, para que hagan  parte  de  las  indagaciones que allí se adelantan en contra de las mencionadas  personas.   

En   mérito   de   lo   expuesto,  la  Sala  de  Instrucción  No 3 de la SALA    DE    CASACIÓN    PENAL   DE   LA   CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,   

RESUELVE   

1.-     Imponer     medida  de  aseguramiento  consistente  en detención preventiva,  sin   derecho   a   excarcelación,   al     ex     Representante     a    la    Cámara    GERMÁN  ALONSO  OLANO  BECERRA,  por los delitos de Contrato sin  cumplimiento  de  requisitos  legales y Cohecho      propio,   en   concurso,  en  calidad  de  interviniente,  conforme  a  las consideraciones expuestas en la parte motiva de  esta providencia.   

2.-    No   sustituir   la   medida   de   detención   preventiva   por   la  detención  domiciliaria.   

3-   Practicar  las pruebas  señaladas  en  la  parte  considerativa  de  esta  decisión.    

4.-  Expídanse   las  copias  señaladas  en  la  parte  motiva,  con  destino  a  la  Fiscalía   General   de   la   Nación   para  que  hagan  parte  de  las  investigaciones     que    se    adelantan    contra    las    personas    allí  mencionadas.   

5.-   Por  Secretaría de la Sala líbrense las comunicaciones de ley.   

6.  – Contra  esta decisión procede el recurso de reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ   

JOSÉ       LEONIDAS BUSTOS  MARTÍNEZ                                                       JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                          Cita Medica   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Folios 30 – 33 cuaderno original 1.   

2  Folios 17, 35 y 36 cuaderno original 1.   

3  Folios 69, 70 y 71 cuaderno original 1.   

4  Folios 123 a 153 cuaderno original 2.   

5  Folios           175           –   182   cuaderno   original   2.   

6  Folios           203           –     211    cuaderno    original  2.   

7  Folios 11 –    17    y    41    – 50 cuaderno original 3.   

8  Folios 23 – 40 cuaderno original 3.   

9  Folios 54 – 76 cuaderno 3 original.   

10  Folios 95 – 107 cuaderno 3 original.   

11  Folios           136           –    146    y   161   –      171      cuaderno      3  original.   

12  Folios           150           –   160   cuaderno   3   original.   

13  Folios           214           –      222      cuaderno      3  original.   

14  Folios           225           –   257   cuaderno   3   original.   

15  Folios 44 – 127 cuaderno 4 original.   

16  Folios   149   –  171  cuaderno 4 original.   

17  Minuto  17  y  ss  C.D.  3ª sesión de indagatoria.   

18  En  acatamiento  de  lo dispuesto por la Corte Constitucional en Sentencia C-545  del  28  de mayo de 2008, y las modificaciones de los  artículos  55 a 59 del reglamento general de la Corporación, aprobadas en Sala  Plena  en  sesiones  del  22  de  enero  19  de  febrero  de  2009, la  Sala  de  Casación  Penal  mediante  Acuerdo No. 16 del 04 de  marzo  de  ese  año,  conformó  3 Salas   de   Instrucción  para  adelantar  integralmente  la  fase  de  investigación  de  los  asuntos  penales  tramitados  en  contra de aforados  constitucionales.   

19  Acto Legislativo 03 de 2002.   

20  Constitución  Política  artículo  209 y Ley 80 de  1993, artículo 23.   

21     Decreto  Ley  100  de  1980,  artículo  24.  “El  que contribuya a la realización del hecho punible o preste  una  ayuda  posterior,  cumpliendo  promesa  anterior al mismo, incurrirá en la  pena  correspondiente  a  la  infracción,  disminuida  de  una sexta parte a la  mitad”.   

22  Por  favorabilidad  se  aplica al caso en estudio el  canon   30,   inciso   final,   de   la  Ley   599  de  2000:  “Al  interviniente  que  no  teniendo  las  calidades especiales  exigidas  en  el tipo penal concurra en su realización, se le rebajará la pena  en una cuarta parte.   

23  Confrontar:  sentencias  del  8  de  julio  de  2003  (radicado 20.704), y del 21 de marzo de 2007 (radicado 19.794).   

24  Sentencia  de  casación  del  27  de julio de 2006,  radicado 23.872.   

25  Confrontar:  auto  del  26  de  septiembre  de 2007,  radicado 27.410.   

26  Sentencia  de  Casación  del  24  de  noviembre  de  2010,  radicado 34253. Cf.  Casación del 18 de noviembre de 2010, radicado 35053.   

27  Folios 30-33 cuaderno original 1.   

28  Folios           203          –    211    cuaderno    original  2.   

29  Folios           54           –      76      cuaderno      3  original.   

30  Folios           136          –   146   y   161   –      171      cuaderno     3  original.   

31  Folios           44           –   127   cuaderno   4  original.   

32  Folios           149          –   171   cuaderno   4  original.   

33  Indagatoria   de   GERMÁN   OLANO,   folios   241  –  243,  cuaderno  4  original.   

34  Declaración  de  Miguel  Nule,  folio 137 cuaderno  original 3.   

35  Declaración  de  Manuel Francisco Nule, folio 45 y  46 cuaderno 4 original.   

36  Declaración  de  Guido  Nule  Marino,  folio  108  cuaderno 4 original.   

37  Declaración  de Mauricio Galofre, folios 151 y 152  cuaderno 4 original.   

38  Declaración   de   Mauricio  Galofre,  folio  159  cuaderno 4 original.   

39  Declaración  de  Miguel  Nule, folio 138 cuaderno 3  original.   

40  Informe  del  C.  T.  I.,  de fecha 1º de abril de  2011,  relacionado con el cumplimiento o no de los requisitos legales esenciales  del  contrato  137 de 2007 del IDU, el cual fue adjudicado a la U. T. Transvial,  para la ejecución de la obra de Transmilenio Fase III Grupo IV.   

41  Sentencia  del  9  de  febrero  de  2006,  radicado  19219;  en el mismo sentido  decisión del 6 de agosto de 2003, radicado 21216.   

42  Corte Suprema de Justicia Radicado 29110 de abril 8  de 2008.   

43  De  conformidad  con  el  artículo 114 de la Carta  Política,  al  Congreso  le  corresponde  reformar  la Constitución, hacer las  leyes  y  ejercer  control  político sobre el gobierno y la administración. El  artículo  178  ibídem,  establece  las  funciones especiales de la Cámara de Representantes, así: 1º)  Elegir  al  Defensor  del  Pueblo; 2º) Examinar y fenecer la cuenta general del  presupuesto  y del tesoro que le presente el Contralor General de la República;  y  cumplir  con  las  funciones  de  investigación y acusación respecto de los  funcionarios señalados en los numerales 3º) y 4º).    

44  Sentencia del 23 de septiembre de 2003, Radicado No.17.089.   

45  “Toda persona es libre. Nadie puede ser molestado  en  su  persona  o familia, ni reducido a prisión o arresto, ni detenido, ni su  domicilio  registrado,  sino  en  virtud  de  mandamiento  escrito  de autoridad  judicial  competente,  con  las  formalidades  legales  y por motivo previamente  definido en la ley.   

La persona detenida preventivamente será  puesta  a  disposición  del  juez competente dentro de las treinta y seis horas  siguientes,  para  que  éste adopte la decisión correspondiente en el término  que  establezca la ley.  En ningún caso podrá haber detención, prisión,  ni    arresto    por    deudas,    ni    penas    y    medidas    de   seguridad  imprescriptibles”   

46   El  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos,  ratificado  mediante  la Ley 74 de 1968 establece “Nadie podrá ser sometido a  detención  o  prisión  arbitrarias.   Nadie  podrá  ser  privado  de  su  libertad,   salvo   por  las  causas  fijadas  por  la  ley  y  con  arreglo  al  procedimiento  establecido  en ésta…”, la Convención Americana de Derechos  Humanos,  ratificada  por  la  Ley  16  de  1972  precisa: “Toda persona tiene  derecho  a la libertad y a la seguridad personal.  2.  Nadie puede ser  privado  de  su  libertad  física,  salvo  por  las causas y en las condiciones  fijadas  de  antemano por las constituciones políticas de los Estados o por las  leyes dictadas conforme a ellas”.   

47  El  artículo  9  del  pacto  internacional  de  derechos  civiles y políticos,  aprobado    por    la    ley   74   de   1968,   establece:   “   Nadie  podrá  ser  sometido a detención o prisión arbitrarias.  Nadie  podrá  ser  privado  de su libertad, salvo por las causas fijadas por la  ley   y   con  arreglo  al  procedimiento  establecido  en  ésta…La  prisión  preventiva  de  las  personas  que  hayan  de  ser juzgadas no debe ser la regla  general,  pero su libertad podrá estar subordinada a garantías que aseguren la  comparecencia  del acusado en el acto del juicio, o en cualquier otro momento de  las   diligencias   procesales   y,   en   su   caso,  para  la  ejecución  del  fallo”.       

La  convención americana sobre derechos  humanos  en  su artículo 7º, aprobada mediante la ley 74 de 1968, señala: “  Nadie  puede  ser  privado de su libertad física, salvo por las causas y en las  condiciones  fijadas  de  antemano  por  las  Constituciones  Políticas  de los  Estados partes y por las leyes dictadas conforme a ellas”)   

48  Ver  Constitución  Política de Colombia,  artículos 28, 29, 93, 94 y 250  (éste  último  modificado  por  el  Acto Legislativo No. 03 de 2002, artículo  2).   

49  Javier     Llobet     Rodríguez.      Prisión     preventiva    (límites  constitucionales).     1ª.    Edición,    San    José,   1997,   página  171   

50  Folio 194 cuaderno 4 original.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *