34322(06-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 34322  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta Nº 225  

Bogotá, D. C., seis (6) de julio de dos mil  once (2011)   

VISTOS  

La  Corte  resuelve  la  admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor de  Julio   Alberto  Plata  Patiño  contra  la  sentencia  dictada  por el Tribunal Superior de Bogotá, el 26 de febrero de 2010, mediante  la  cual  revocó  la  proferida  por  el  Juzgado Quinto Penal del Circuito con  función  de  conocimiento  de  la  misma ciudad, del 13 de agosto de 2009, y lo  condenó  como autor de los delitos de actos sexuales con menor de catorce años  agravado e incesto.   

HECHOS  

                                      

Fueron  sintetizados  por  el Tribunal de la  siguiente manera:   

“(…)  a  finales  del año 2005, en la  residencia  ubicada  en  la  calle 69 P N° 18 J -88 sur -de esta ciudad-, donde  residía  la  menor  …,  de  11  años  de  edad,   fue objeto, en varias  oportunidades,  de  tocamientos  por  parte de su progenitor JULIO ALBERTO PLATA  PATIÑO.  Tales  actos consistían en tocarle las piernas por debajo de la ropa,  al  parecer  con  la  intención  de  llegar hasta la vagina; besarla en la boca  tratando  de  introducirle  la lengua y, en una ocasión, exhibirle sus órganos  genitales.  Dicha  situación,  según  se  afirmó,  se  presentó varias veces  cuando   el   procesado   la   visitaba   en   su   casa   en   ausencia  de  su  progenitora”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Por  los anteriores hechos, la fiscalía  presentó  escrito  de  acusación  en  contra de Julio  Alberto   Plata  Patiño  por  los  delitos  de  actos  sexuales con menor de catorce años agravado e incesto.   

2.  Celebradas las audiencias preparatoria y  del  juicio  oral, el Juzgado Quinto Penal del Circuito  con  función  de  conocimiento  de  Bogotá,  el  13  de agosto de 2009,  dictó  sentencia de primera instancia en la que absolvió a  Julio  Alberto Plata Patiño  de los cargos atribuidos en el escrito de acusación.   

3. Apelado el fallo por la Fiscalía Segunda  Seccional,  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  el  26  de febrero de 2010, al  desatar  el  recurso,  lo  revocó  y,  en  su  lugar,  condenó  a Julio     Alberto     Plata     Patiño  a   la pena principal de 76 meses de prisión y a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones  públicas  por  el mismo lapso de la privativa de la libertad, como autor de las  conductas  punibles  de  actos  sexuales  con  menor  de  catorce años agravado  (artículos  209  y  211,  numerales  2°  y  4°  del  Código Penal) e incesto  (artículo 237 del mismo estatuto).   

Contra  la  anterior  decisión,  la defensa  técnica presentó demanda de casación.   

S  Í  N  T  E S I S    D E  L    L I B E L O   

El  defensor, al amparo de la causal primera  de  casación  y  a  través  de  un  único  cargo,  acusa al Tribunal de haber  violado,  de  manera  directa, la ley sustancial “por  aplicación  indebida del artículo 2° del artículo 211 del Código Penal (Ley  599  de  2000),  lo  que condujo a la falta de aplicación de los artículos 8°  del   Código   Penal   y  29  de  la  Constitución  Nacional…”.   

Después  de transcribir un aparte del fallo  impugnado  y  de  indicar  los  punibles por los cuales fue acusado Plata  Patiño,  dice que el agravante del  artículo  211,  numeral  2°,  de  la  Ley  599  de  2000,  que  trata sobre la  autoridad,   en   este   caso  del  padre  sobre  la  víctima,  “establece        tácitamente,       la       misma       condición  contenida” en el delito de incesto.   

Luego  de  realizar  un  análisis  desde su  perspectiva  de  las conductas punibles, anota que su defendido, “en  su  condición  de responsable de los delitos por los cuales fue  condenado,  tiene  un  carácter, posición o cargo, que lo coloca por encima de  su   victima”   como   padre,   recalcando  que  la  aplicación   de   los   dos   artículos  vulnera  el  principio  del  non  bis  idem.   

Anota  que  el  Tribunal  aplicó dos normas  excluyentes  entre  sí,  en la medida en que éstas establecen de manera tacita  lo  mismo  y, por ende, se está juzgando dos veces  a su procurado por una  misma conducta.   

Como normas vulneradas enumera los artículos  29 de la Constitución Política y 8° del Código Penal.   

Sostiene  que en este caso no era procedente  por  parte  del  Tribunal  aplicar  el numeral 2° del artículo 211 del Código  Penal  y,  al  mismo  tiempo,  condenar  por incesto, lo que conllevaría que se  juzgara  dos  veces  a  Plata  Patiño  por  la  misma a conducta, agravante que  incrementó  en  16  meses  la  pena,  motivo por el cual solicita revocar dicho  guarismo.   

Aduce  que  si  no  hubiese  existido  esta  violación,  su  defendido  tendría   que  haber sido condenado a  64  meses,   “que es lo que realmente debe pagar”.  Arguye  que  los  12  meses más de prisión afecta el  derecho a la libertad.    

Por lo anteriormente expuesto, solicita a la  Corte  casar la sentencia impugnada y, en su lugar, inaplicar el numeral 2° del  artículo 211 del Código Penal, redosificando la pena.   

   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  En  el Código de Procedimiento Penal de  2004,  la  casación  se concibe como un medio de control constitucional y legal  que  procede contra las sentencias dictadas en segunda instancia en los procesos  adelantados  por  delitos  cuando  afectan  derechos  o  garantías  procesales.   

De  manera  que  se  puede  colegir que este  recurso  fue  concebido como control constitucional, dada la función que ejerce  la  Corte  Suprema  de  Justicia como Tribunal de Casación, según lo prevé el  artículo  235  de  la  Carta  y,  por ende, guardiana de los fines primordiales  contemplados en el artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

De acuerdo con lo que estatuye la citada Ley  906,  para  que la demanda sea admitida se requiere que el libelista, además de  contar  con  interés,   acredite  la  afectación de derechos o garantías  fundamentales,   para   lo   cual   también   deberá   formular   y   desarrollar    los    correspondientes    cargos    y,   por   supuesto,  demostrar  la  necesidad de intervención de la Corte para  lograr  algunos  de los fines establecidos para la casación, según lo previsto  en  el  artículo  180 de esa normatividad, es decir, la efectividad del derecho  material,  el respeto de las garantías de los intervinientes, la reparación de  los  agravios  sufridos  por  éstos  y  la  unificación  de la jurisprudencia,  propósitos  que, como lo tiene dicho la Sala, son los mismos del proceso penal,  lo  que  explica  que  las  causales  de  casación tengan un diseño dirigido a  lograr esos fines.   

De ahí que la Sala hubiese dicho que,   “el     recurso     extraordinario   de   casación  no  puede  ser interpretado sólo desde, por  y  para  las  causales,  sino también desde sus fines, con lo cual adquiere una  axiología  mayor  vinculada  con  los  propósitos  del  proceso penal y con el  modelo     de     Estado    en    el    que    él    se    inscribe.   

“En   otros  términos,  las  causales  determinan  la  forma  en  que  procede  denunciar la  ilegalidad  o  inconstitucionalidad  del  fallo  y  de  conducir el debate   en    sede    extraordinaria,   pero   ellas   no   son   un   fin   en   sí  mismo para la viabilidad del  recurso,    pues    ésta    debe    determinarse    por   la   manifiesta   configuración   de  uno  o  varios  de  los   motivos  normativamente  establecidos  para  lograr  el  desquiciamiento  de  la  decisión impugnada.   

“Claro  que  por  razón  de esto no puede llegar a entenderse que el recurso haya sido morigerado  en  extremo,  al  punto de quedar librado a la simple voluntad de las partes sin  referencia  a  ningún  parámetro  legal,  y  que  se convierta en una fórmula  abierta   para  controvertir  sin  más  las  decisiones  judiciales  según  el  albedrío  del  casacionista,  lo  cual  repugna  a la noción de debido proceso  constitucional,  pues  la  admisibilidad  al  trámite  y  la  prosperidad de la  pretensión  queda condicionada a la demostración del interés en el censor, la  correcta  selección  de  las  causales, la coherencia de los  cargos   que   a   su   amparo   pretenda  aducir,  y   la   debida  fundamentación  fáctica y jurídica de éstos, además de la  necesidad  de  acreditar  cómo con su estudio se cumplirán uno o varios de los  fines  de  la casación”.1   

En consecuencia, el recurso extraordinario no  es  un  instrumento  que  permita  continuar  con el debate fáctico y jurídico  llevado  a  cabo  en  el  agotado  proceso,  razón por la cual no es procedente  realizar  toda  clase  de cuestionamientos a manera de instancia adicional a las  ordinarias  del trámite, sino que debe ser un escrito claro, lógico, coherente  y  sistemático  en  el  que,  al  tenor  de los motivos expresa y taxativamente  señalados   en   la  ley,  se  denuncian  errores  bien  sea  de  juicio  o  de  procedimiento  en  que  haya  podido  incurrir  el  sentenciador,  procediendo a  demostrarlos  dialécticamente  y  evidenciando  su  trascendencia,  para de esa  manera  concluir  que  la  sentencia no es acorde con el ordenamiento jurídico,  cuya desvirtuación, se reitera, compete al libelista.   

2. En el evento que ocupa la atención de la  Sala,   surge   nítido   que  el  libelista  no  cumplió  con  los  anteriores  presupuestos,  en  tanto  no  demostró  la  existencia  del vicio y, menos, los  conectó  con  los  fines  que  informan la casación, de acuerdo con el sistema  consagrado en la Ley 906 de 2004.   

Ahora bien, cuando la censura se postula por  la  vía  de  la infracción directa de la ley sustancial, el casacionista está  aceptando  que  los  hechos  y  las pruebas declaradas como probadas en el fallo  fueron  correctamente incorporadas y apreciadas, razón por la cual el debate se  circunscribe  a  la  aplicación  del  derecho  sin  que  tengan cabida aspectos  relacionados  con  la  credibilidad  de  los elementos de juicio y del acontecer  fáctico.   

La labor de demostración de la trascendencia  del  vicio  deberá  estar  sustentada en evidenciar que el juzgador seleccionó  una  norma  que no era la llamada a gobernar el asunto, que omitió otra que sí  resolvía  los  extremos  de  la  relación jurídico procesal o que habiéndola  escogido  correctamente  le  dio  un alcance interpretativo que no se deriva del  texto de la ley.   

En    lo    relativo   al   único  cargo  que el actor formula por la  vía  de  la  infracción  directa de la ley sustancial por aplicación indebida  del  artículo  211,  numeral  2°, de la Ley 599 de 2000, lo dejó en el simple  enunciado,  toda  vez  que  dentro  de la argumentación no presentó hipótesis  jurídica  tendiente  a  demostrar  que  la  citada circunstancia de agravación  punitiva y el delito de incesto no compaginan.   

En efecto, como era su deber, el casacionista  debía  indicar  desde  el  punto  de  vista jurídico que la imputación de esa  circunstancia  de agravación con el delito de incesto constituye una violación  del  principio  de  non  bis  in  idem, situación que no ocurrió aquí, habida  cuenta  que  el  discurso  sólo  lo  hizo  consistir  en  anunciar que tanto la  circunstancia  de agravación como el punible de incesto conllevan que el sujeto  activo  tenga una posición de superioridad con relación a la víctima, pero no  demuestra efectivamente que estamos ante un doble juzgamiento.   

Y,  era  que no podía demostrar la presunta  transgresión  de  la ley sustancial, en la medida que el actor desconoce que la  citada  circunstancia  de  agravación  punitiva  reglada  en  el artículo 211,  numeral  2°,  de  la  Ley  599  de  2000 únicamente se aplica para los delitos  contenidos  en  el  título IV del Código Penal, esto es, los delitos contra la  libertad,  integridad  y  formación sexuales; mientras que el delito de incesto  su  ubicación  normativa  indica  que  forma  parte  de  los  delitos contra la  familia, según el título VI del mismo estatuto.   

De  tal  manera resulta evidente que los dos  tipos   penales   protegen   diversos   bienes   jurídicos,  al  punto  que  la  circunstancia  de  agravación punitiva anteriormente citada, sólo modifica los  extremos  de la punibilidad para los delitos contenidos en el título de delitos  contra  la  libertad, integridad y formación sexual, esto es, que no constituye  un  tipo autónomo sino que son circunstancias que en determinado momento pueden  agravar,   desde   el   punto   de   vista   de   la  pena,  la  situación  del  sentenciado.   

En consecuencia, es claro que el acusado con  una  sola acción infringió varias disposiciones de la ley penal, motivo por el  cual estamos en presencia de un concurso de delitos.   

Por    tal   motivo,   la   demanda   se  inadmite.   

Acotación final  

Habida  cuenta  que  contra  la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de  los procesados  Julio   Alberto   Plata   Patiño   procede   el   mecanismo   de  insistencia  de  conformidad  con  lo  establecido  en el artículo 186 de la Ley 906 de 2004, impera precisar que como  dicha  legislación  no  regula  el  trámite  a  seguir  para que se aplique el  referido  instituto  procesal,  la  Sala  ha  definido las reglas que habrán de  seguirse       para       su       aplicación,2 como sigue:   

a)   La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco  (5)  días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la  Sala  decida  no seleccionar la demanda de casación, con el fin de provocar que  ésta   reconsidere   lo   decidido.   También    podrá    ser   provocado   oficiosamente  dentro  del  mismo  término  por  alguno  de  los  Delegados  del Ministerio Público para la Casación   Penal   –siempre   que   el   recurso  no  hubiera  sido  interpuesto  por          el          Procurador          Judicial–,    el    Magistrado   disidente   o   el   Magistrado  que  no  haya participado en los  debates y suscrito la providencia inadmisoria.   

b)   La  solicitud de insistencia puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público,  a  través  de  sus Delegados para la  Casación  Penal, o ante uno de los Magistrados que hayan salvado voto en cuanto  a  la  decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la  demanda  o  ante  uno  de  los  Magistrados que no haya intervenido en la discusión.   

c)   Es  potestativo  del  Magistrado  disidente,  del  que  no  intervino en los debates o del Delegado del Ministerio  Público  ante  quien  se  formula la insistencia, optar por someter el asunto a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en  que   informará   de   ello   al  peticionario  en  un  plazo  de  quince  (15)  días.   

d)   El  auto  a través del cual no se  selecciona  la  demanda  de  casación  trae  como consecuencia la firmeza de la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de  casación,  salvo  que  la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la  demanda.   

Aclaración  

Según  la  facultad que otorga el artículo  184,  inciso  3º  de  la  Ley 906 de 2004, la Corte, atendiendo los fines de la  casación,  tiene sentado que le surge el deber de actuar oficiosamente, sin que  medie  la  realización de audiencia de sustentación a que se refiere su inciso  final,  cuando advierta, precisamente, la necesidad de hacer efectivo el derecho  material,  preservar  o  restaurar las garantías de los intervinientes, reparar  los agravios inferidos a éstos o unificar la jurisprudencia.   

En efecto, la Sala advierte que al procesado  probablemente  se  le  vulneró  el  principio de non bis in idem respecto de la  causal  de  agravación  para  el  delito de actos sexuales con menor de catorce  años,  contenida  en el artículo 211, numeral 4°, del Código Penal, toda vez  que,  conforme  a  la  jurisprudencia  constitucional y de esta Corporación, su  imputación,  de  manera  simultanea,  puede  conllevar a la vulneración de ese  postulado.   

De  manera  que  una  vez  proferida  esta  decisión  y cumplido con el rito de la insistencia, el expediente regresará al  despacho  del  Magistrado  Ponente con el propósito de  pronunciarse  oficiosamente  acerca  de  la  posible  vulneración de garantías  fundamentales,    conforme    quedó    expuesto    en    el    cuerpo   de   la  providencia.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1.  INADMITIR   la demanda de casación  presentada    por    el   defensor   de  Julio  Alberto  Plata  Patiño, por las  razones expuestas en la anterior motivación.   

2.   De conformidad con lo dispuesto en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es viable la interposición del  mecanismo   de   insistencia   en   los   términos  precisados  atrás  por  la  Sala.   

3.  En  firme la  anterior  decisión  y  cumplido  con el trámite de la insistencia, regresar la  actuación  al  Despacho  del Magistrado Ponente con el  propósito  de  pronunciarse  oficiosamente acerca de la posible vulneración de  garantías   fundamentales,   conforme  quedó  expuesto  en  el  cuerpo  de  la  providencia.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JAVIER  ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                                           JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ           

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                        SIGIFREDO  ESPINOSA    PÉREZ                        

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          MARIA     DEL     ROSARIO    GONZÁLEZ    DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                                                                                                   

NUBIA YOLANDA  NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Casación  24026  del 20 de octubre de 2005, casación 24610 del 12 de diciembre  de 2005, entre otras.   

2  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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